Un amañado y sospechoso embargo

IMPACTO AMBIENTAL

Un amañado y sospechoso embargo[1]

Juan José Morales

Decíamos en nuestros comentarios del pasado viernes, que Gregorio Sánchez, mejor conocido como Greg, candidato a la presidencia municipal de Cancún, omitió mencionar los terrenos propiedad del Ayuntamiento del Malecón Tajamar cuando fue interpelado al respecto durante el foro organizado por la iniciativa civil Elige Votar, en la universidad Tec Milenio de esa ciudad.

Es natural que hubiera eludido el tema pese a que muchos concurrentes se lo pedían insistentemente a gritos. El caso de esos terrenos «”6.4 hectáreas en total, aunque una de ellas se intenta hacerla perdediza»” es uno de los dos mayores y escandalosos despojos de propiedad pública cometidos cuando Greg fue presidente municipal de Cancún en el período 2008-10. El otro fue el del Ombligo Verde, que comentamos el viernes.

clip_image001El Malecón Tajamar. Al fondo, los terrenos del ayuntamiento de Cancún que Gregorio Sánchez convirtió en bien del dominio privado para poder venderlos y que actualmente son objeto de un amañado embargo. No parece casual que cuando, a principios de año, se comenzó a arrasar la vegetación, la maquinaria se hubiera concentrado justamente en esa área.

De acuerdo con la ley de fraccionamientos vigente en Quintana Roo, al fraccionar y urbanizar los terrenos de manglar que ahora ocupa el Malecón Tajamar, Fonatur debió destinar la décima parte de su superficie a lo que se conoce como área de donación, que pasaría a poder del ayuntamiento para destinarla a equipamiento urbano, o sea parques, zonas deportivas y otros sitios similares para uso de toda la población sin distingos. En parte tales terrenos colindan con la laguna Nichupté, en un frente de 200 metros lineales, y tienen por tanto una ubicación privilegiada. Fue natural, entonces, que durante los últimos años, cuando hubo libre acceso a Tajamar, el malecón se convirtiera en uno de los paseos predilectos del millón de habitantes de Cancún, ciudad que como hemos subrayado repetidas veces, tiene muy pocas áreas verdes y carece casi por completo de sitios de recreación y esparcimiento. Ahí se podía gozar de la brisa marina y admirar un paisaje natural, cosas que les están vedadas en la zona hotelera.

Tampoco es de extrañar que desde un principio aquellos terrenos de propiedad municipal despertaran la codicia de mucha gente y se iniciaran turbias maniobras para apropiarse de ellos. Así fue como, ya al final de su mandato anterior, Gregorio Sánchez promovió un acuerdo del cabildo que encabezaba, para cambiar la situación jurídica de esa superficie, a fin de que dejara de ser del dominio público para convertirse en bien de dominio privado.

La maniobra, sin embargo, fue combatida por la asociación civil Ombligo Verde, que encabeza el activista social Tulio Arroyo y se logró que un juez, aunque no revirtió el acuerdo del cabildo, impusiera condiciones que impiden la venta de esos terrenos, los cuales oficialmente siguen en manos del ayuntamiento.

Pero los pillos tienen un buen surtido de triquiñuelas en su morral. De pronto, hace poco, resultó que los 54 mil metros cuadrados habían sido embargados por un añejo adeudo del ayuntamiento a una empresa constructora. El monto de la deuda era de 600 mil pesos. El actual ayuntamiento, taimadamente, se desentendió de ella. Y para cobrarla, se ordenó el embargo de esos 54 mil metros cuadrados cuyo valor comercial es al menos de mil dólares el metro. En total, cerca de mil millones de pesos.

| Para decirlo en otros términos, esto equivale a comprar a diez pesos el metro, un terreno con valor de 18 mil pesos el metro.

Como se ve, hay muchos aspectos turbios en el caso de Tajamar. Y no sólo está involucrado Greg «”que por ello se escurría como serpiente enjabonada para no hablar del tema»” sino también el actual presidente municipal, Paul Carrillo, que sospechosamente ha permitido ese amañado embargo.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 23 de mayo de 2016

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