Un flagrante caso de discriminación

ESCRUTINIO

Un flagrante caso de discriminación[1]

Juan José Morales

A las empresas hoteleras extranjeras «”especialmente las españolas»” se les han dado toda clase de facilidades para establecerse en México, con el argumento de que vienen a crear fuentes de trabajo y así dar ocupación a millones de mexicanos.

Pero, ¿es realmente cierto esto? Los lectores decidirán después de conocer la denuncia que nos hizo llegar una joven fotógrafa, Tamara Rico, respecto a la forma en que opera la cadena española Grupo Piñero propietaria del hotel Bahía Príncipe, en Quintana Roo. De acuerdo con la información que el establecimiento entrega a los huéspedes que desean contratar el llamado paquete de bodas «”para contraer matrimonio en ese sitio»”, en dicho hotel está estrictamente prohibido que trabajen fotógrafos, videógrafos o camarógrafos residentes en México. La exclusiva para ese trabajo la tiene una empresa denominada Tropic One Studio, del propio Grupo Piñero, pues el costo del paquete de bodas incluye fotos y filmaciones realizadas por su personal.

imageLa información que se entrega a los huéspedes del hotel Bahía Príncipe que desean contratar uno de los llamados paquetes de bodas, estipula claramente que no se permitirá la presencia de fotógrafos o camarógrafos residentes en México, lo cual significa una abierta discriminación contra los mexicanos en su propio suelo.

Si de todas maneras «”agrega la información de Bahía Príncipe»” los huéspedes desean utilizar su propio fotógrafo o camarógrafo, deberá ser previamente autorizado por Tropic One Studio, pero ello no los exime del pago por las fotos y videos. Es más: deberán pagar además un mínimo de cinco noches de alojamiento para el fotógrafo, más una cuota especial de 500 dólares para que se le permita trabajar.

Tras esas advertencias, viene lo mejor: «Bajo ninguna circunstancia «”advierte textualmente el hotel»” se permitirán fotógrafos locales (residentes en México).»

Si después de leer lo anterior le invadió una sensación de rabia e indignación, sintió lo mismo que yo. Uno se pregunta cómo es posible que las autoridades permitan tan claras, evidentes y burdas prácticas de discriminación contra los mexicanos por parte de una empresa extranjera que opera en suelo mexicano, supuestamente bajo las leyes mexicanas.

Esto es una flagrante violación, nada menos que al artículo primero constitucional, que a la letra dice: «Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional»¦ y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.» En este caso, se anula o menoscaba el «derecho al trabajo digno y socialmente útil» que el Art. 123 de la propia Constitución garantiza a todas las personas, y se viola igualmente lo dispuesto en el mismo artículo en el sentido de que «para trabajo igual debe corresponder salario igual, sin tener en cuenta sexo ni nacionalidad.»

Por su parte, la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación estipula que «se entenderá por discriminación toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que, por acción u omisión, con intención o sin ella, no sea objetiva, racional ni proporcional y tenga por objeto o resultado obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades, cuando se base en uno o más de los siguientes motivos: el origen étnico o nacional»¦»

Más claro ni el agua. Estamos ante un indiscutible caso de discriminación por origen nacional, ejercida por extranjeros en territorio nacional y dirigida nada más ni nada menos que contra los propios nacionales mexicanos. Para mayor ironía, la denuncia la recibí el 15 de septiembre, en plena conmemoración de la independencia nacional.

El hotel intentó defenderse asegurando en un comunicado que «en ningún caso sus políticas son discriminatorias, respetando los derechos humanos y fomentando activamente la cultura de la no discriminación». Pero más adelante agrega el propio comunicado que «cualquier fotógrafo o videógrafo, ajeno a Tropic One Studio deberá acatar las condiciones y políticas de exclusividad que nos rigen», y que como ya vimos son abiertamente discriminatorias para los profesionales residentes en México.

En el colmo del cinismo, el comunicado informa que «por parte de Tropic One Studio se procederá a revisar y rectificar la redacción de sus políticas.» Obsérvese bien: la discriminación se mantendrá. Lo único que cambiará será la forma en que se anuncia.

¿Qué harán las autoridades?


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 20 de septiembre de 2016

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