Danièle Michel. Viaje a Venus en duplicado (2)

Danièle Michel

(…) Durante una noche del invierno de 1988, tuve una experiencia abrumadora …

El escenario era el angosto cuarto trasero de una librería del barrio parisino. Fue allí donde tuve la oportunidad de conocer a aquella cuyo testimonio haría añicos todos mis pseudohitos. Danièle Michel -así se llamaba- hablaba con una voz pequeña, suave pero firme, a pesar de unas toses debidas a la enfermedad que se la llevaría unos meses después, al final de una vida discreta y modesta. Nunca intenté verificar la clarividencia de esta mujer según criterios racionales y objetivos. Porque cuando comencé a escucharla, adquirí en una pequeña fracción de segundo la certeza absoluta de que estaba diciendo la verdad. Y esta convicción, que salió directamente de mi corazón, nunca dio paso a la más mínima duda.

Esa noche, por lo tanto, Danièle relató en qué circunstancias extraordinarias se le había dado escapar de su cuerpo físico para ir en un estado de duplicación al planeta Venus.

Explicó que todos los planetas de nuestro sistema están habitados, pero en una dimensión más sutil y etérea que la nuestra, escapando de los hitos tridimensionales y del ojo humano, y que es imposible detectar ningún rastro de la presencia de estos habitantes mediante instrumentación científica actual.

Utilizando bocetos muy precisos que ella misma había dibujado, describió la vida de los venusinos, sus aldeas donde las casas están construidas de cristal etérico y giran constantemente sobre sí mismas, para permanecer constantemente orientadas hacia el Sol. Recordó con nostalgia los suntuosos jardines que había visitado, salpicados de millones de rosas de todos los colores: rojos, amarillos, azules, malvas, ¡e incluso verdes!

Presentó a los habitantes de Venus como seres mucho más evolucionados y mucho más refinados que los humanos, ya que pasan cada día un tercio de su tiempo en meditación frente al Sol, y adoran al Padre Celestial y a la Madre Divina a través de este culto al fuego solar. Acunados por una música suave y alegre de una pureza indescriptible, parecen vivir en perfecta inteligencia, en comunión e incluso en fusión con la Divinidad, sin conocer ni el egoísmo ni el odio, ni la enfermedad ni el sufrimiento.

La llegada al mundo de los niños venusinos también se produciría en condiciones totalmente diferentes a las que aún prevalecen hoy en la Tierra: en un momento determinado y elegido por ellos con mucha anticipación, los dos futuros padres podrían condensar su amor en un rayo de energía que luego se proyectarían entre sí a través de su plexo solar, y bajo el efecto del encuentro de sus fluidos, el niño se materializaría instantáneamente.

Testimonios como los de Danièle Michel, sin duda, difícilmente serán considerados por ciertos intelectuales más que como engaños o divagaciones. Pero antes de decidir, todo el mundo debería al menos hacerse algunas preguntas: ¿Por qué persistir en reducir el universo de una vez por todas a sólo fenómenos identificables utilizando los cinco sentidos más burdos del ser humano, con una extensión única, y a pesar de su aparente nivel de sofisticación?, ¿una tecnología aún tan rudimentaria y en pañales como la de la humanidad actual? ¿Por qué el Cosmos no estaría poblado de innumerables criaturas, incluso e incluso en planetas donde la ciencia aún no ha identificado ningún rastro de vida? ¿En qué plano de existencia evolucionan estos seres? ¿Pueden influir en nuestro destino y en qué medida? ¿Cómo ejercen esta influencia? ¿Y qué esperan de nosotros?

Estas son las preguntas que me fueron surgiendo poco a poco después de mi encuentro con Danièle. Gracias a la ayuda de mi Guía, pude tener acceso a información diversa y descubrir los primeros elementos de respuesta, al mismo tiempo que recibí la confirmación de la importancia decisiva del año 2012 para el futuro de la raza humana.

Olivier de Rouvroy

http://www.erenouvelle.com/

https://web.archive.org/web/20081205103951/https://lesvenusiens.jimdo.com/contact%C3%A9s-1/22-dani%C3%A8le-michel/

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