Dick Miller, contacto vía onda corta (5)

Dick Miller, contacto vía onda corta (5)

Extraído del AFSCA Worl Report No. 12, noviembre-diciembre de 1959, páginas 4 y 5.

afsca-world-report-no-12Terrícola vuelve a casa

(Recibido por Dick Miller vía haz tensor el 7 de diciembre de 1955).

Saludos, mis amigos, soy Hatonn, esta vez los saludo para contarles sobre la primera vida en su planeta, como se registró por el cristalógrafo, un instrumento científico que usamos nosotros los de la confederación. Este instrumento que menciono puede registrar más de doscientos mil horas de datos sobre una esfera de lo que ustedes llaman cuarzo, no más grande que una pulgada de diámetro. Los eventos que les relataré hoy fueron tomados de estos registros y observaciones de su planeta. Ahora pueden reproducir la música que solicitamos.

La vida en su primera esencia conocida en su planeta no evolucionó de formas más bajas, como lo piensa mucha de su gente. Originalmente fue importada del planeta que ustedes llaman Júpiter. En ese tiempo un hombre, que vino de la raza Adámica, fue colocado en su superficie. Era un ser como Dios dotado con poderes que pocos mortales alguna vez poseerían. Su compañera, como fue concebida por nuestro infinito Creador, no fue formada de una porción de su anatomía, como se dice en sus libros sagrados, sino entregada a él como ayudante. Ella también poseía unos poderes tremendos. Juntos promovieron una raza de seres poderosos. Prevaleció una época de grandeza. Entonces debido al estado vibratorio de su planeta infante, se produjo una gran degradación. Existió un periodo de abominación. El hombre, con sus poderes como de Dios, creo formas de animales y bestias. Para experiencias sensuales, el hombre y sus creaciones primarias se aparearon. Un periodo de gran oscuridad envolvió su Tierra.

Al ver esta forma de degradación del hombre – que fue concebido en Amor y belleza – se pensó por nosotros de la confederación se necesitaría una completa reorientación del eje de su planeta. Sin embargo en ese tiempo nosotros mismos aprendimos una lección. Creyendo en nuestra jurisdicción para destruir las abominables creaciones del hombre y bestia, encontramos que el Creador infinito, en justa sabiduría, entró en la escena y provocó el periodo que ustedes llaman la Primera Era Glacial. El hombre degenerado fue destruido por un poder más grande que todos nosotros. Aprendimos a no apresurarnos en nuestros juicios y acciones. El que es todo vio nuestro error, y lo corrigió de una forma justa.

Una vez más la Tierra era estéril excepto por los remanentes de esta era anterior, que ellos mismos no habían cometido ningún acto de abominación. Aunque sus poderes, se habían ido para siempre. Las tribus de hombres inteligentes se reunieron y de nuevo comenzaron a construir hacia el futuro. Estas no fueron tribus dispersas pensadas por sus historiadores que existían antes del periodo neolítico, sino de hecho un simple y humilde hombre integrado con sus amigos. Esta fue la fundación de la raza de los Lemurianos. Un corto periodo más tarde a través de los continentes, la gente se reunió como una raza separada de los Lemurianos, y desarrolló una cultura. Ellos fueron llamados Atlantes.

Por muchos miles de años ambas razas evolucionaron siempre hacia adelante y hacia arriba. La civilización en ese entonces fue grande. Los Lemurianos vivían humildemente de la tierra y la tierra los alimentaba. Los Atlantes acariciaban los mares y el aire, y rápidamente crearon una memoria infantil de ciencia en un coloso, que les proporcionó con transportación a través de los mares, y naves capaces de volar en la atmósfera. Los Lemurianos, usando la fuerza de la Tierra y el Fuego, también desarrollaron una ciencia y cultura.

Por muchos, muchos años los dos vivieron en paz y amor uno con el otro. Los viejos poderes de orgullo, lujuria y ego se erigieron nuevamente en sus cabezas, y dentro de la gente Atlante llegaron hombres que se llamaron a si mismos At-Lans. Estos hombres usaron la ciencia superior de la Atlántida y causaron contiendas entre las dos razas. Generación tras generación habían vivido en paz y amor, y habían pasado por alto el problema de la luz que atrae a la oscuridad. Los Satonianos, una raza de Gente del Espacio evolucionada en un plano de existencia negativo, llegaron a su planeta y usurparon los controles del gobierno y la ciencia. Su infiltración había sido cautelosa y pasó desapercibida. Ellos se llamaban a sí mismos At-lans.

Llegó la guerra entre la Atlántida y Lemuria después de condiciones intolerables. Nosotros de la confederación que habíamos visitado su planeta, y entrado en comercio con estas dos razas, observamos con creciente alarma las condiciones atemorizantes, impotentes como estábamos para intervenir debido a las regulaciones de la Pax Galáctica relativa a nuestra intervención de cualquier problema de los planetas. Nosotros, sin embargo, pedimos al Tribunal de Saturno, nuestro guardián de la ley para este sector del espacio, que podríamos ser de utilidad para la gente de la Tierra. Cuando los emisarios del Tribunal presenciaron el desencadenamiento de poderes horribles de destrucción ejercidos por los At-Lans contra los Lemurianos, se ordenó un consentimiento de evacuación de las fuerzas de luz y verdad de la Tierra, ya que la gente de la Tierra no había iniciado esta lucha. Inmediatamente las siete ciudades de Shan, cada una capaz de llevar a diez mil personas, aterrizaron en su superficie. Esa gente de los Atlantes y Lemurianos que mantenían principios de Luz y Amor, fueron removidos por nuestras naves hacia Venus, y luego a otras zonas del espacio controladas por la confederación .

Los Satonianos, furiosos por esta acción nuestra, ordenaron la destrucción inmediata de ambos continentes y entonces, después convirtiendo las fuerzas de los temidos rayos vril hidrógeno de sus explosiones nucleares sobre las grandes civilizaciones de la Tierra, dejaron sus naves y regresaron a su propio sistema galáctico más allá de la constelación de Orión. Los restos de las facciones en guerra de la Tierra dejadas a raíz de la destrucción que hundió ambos continentes, vagaron hacia la tierra que ahora ustedes llaman Suramérica, y establecieron la antigua civilización que ustedes llaman Inca, que significa, en nuestra lengua solar, “Los solitarios”.

Tal vez, mis amigos, ustedes que tienen visión pueden ver el drama del pasado intentando tomar lugar de nuevo en su tiempo presente. Sin embargo, nosotros, no dejaremos que pase. El tiempo se acerca cuando una vez más nosotros, sus hermanos, los saludamos, – una reunión por la que muchos de nosotros hemos estado esperando.

Ahora me voy, mis queridos y, al hacerlo, les digo: “Oh gente de la Tierra, ¡Regresen a casa! ¡Regresen a casa!

Soy Hatonn

Adonai, Vassu, Barragas

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