Archivo de la categoría: . Perspectivas (Luis Ruiz Noguez)

Atrapan un extraterrestre gris con una aspiradora

Después de limpiar la alfombra del perro, noté esta formación extraña en el frasco de la bomba de vacío. Puedo ver ahora los anuncios: «Â¡Aspira el polvo, la suciedad, el pelo de animales domésticos y extraterrestres!»

Steve M.

http://www.coasttocoastam.com/gen/page1641.html

Increíble las aplicaciones que tiene la tecnología de los aparatos del hogar. Recuerdo cuando se decía que la caída del ovni de Roswell se debió a los primeros experimentos con equipos de radar de microondas. Resulta que esos equipos se transformaron en los modernos hornos de microondas.

Ahora los marcianitos verdes deben tener más cuidado en acercarse a las casas para tratar de abducir a sus habitantes. No sea que las amas de casa enciendan su microondas, hagan caer el platillo, y atrapen a los tripulantes con sus aspiradoras.

Versión Malaya de Trejo y un ET que resultó Jenglot

Parece que en Malasia no «cantan mal las rancheras». Después del ridículo criptozoológico con el Bigfoot de Johor

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/bigfoot-deje-de-rerse-hasta-que-se.html

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/08/ya-puede-reirse-del-bigfoot-de-johor.html

ahora están de moda los duendes, las sirenas y los vampiros momificados

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/malasia-los-duendes-estn-in-el-bigfoot.html

Hay que resaltar que en todos estos asuntos (y en otros más, como reportes de ovnis, videos de fantasmas y expediciones en busca de «lo desconocido») se encuentra involucrado un personaje no tan singular (es igual de naco o cutre que Carlos Trejo: los mismos gustos por las chamarras de cuero, los uniformes de corte fascista, las motocicletas y los clásicos chalecos multibolsillo de todo buen himbeztigador), llamado Syed Abdullah Al-Attas, mejor conocido como «Uncle».

http://profile.myspace.com/index.cfm?fuseaction=user.viewprofile&friendid=11476560

Al igual que el cazafantasmas mexicano. Uncle tiene un club de seguidores, la mayoría niños y adolescentes que creen que con sólo ponerse una camiseta de Seekers-Malaysia, ya son todos unos investigadores de lo paranormal.

http://www.mohdatasha.com/seekers/files.html

Los procedimientos son similares. Tours de investigación en los que participan cientos de «investigadores» que, eso sí, previamente pagan su cuota por pertenecer al club y los respectivos gastos del viaje. Supongo que al ver esa marabunta, los fantasmas desaparecen, el bigfoot echa a correr dejando sólo su huella y los duendes se quedan petrificados (¿o momificados?).

Parece que a este «Tío» no le va nada mal. Hasta tiene un show de televisión (muérete de envidia Trejo), que no le pide nada al programa de Friker Jiménez.

Pero que poca… abuela tienen todos estos hijos de su Pink Floyd, que viven de engañar a niños y gente de escasa cultura. Veamos, por ejemplo a los ufólogos Piotr CielebiaÅ› y Ahmad Jamaluddin, el primero polaco y el segundo malayo y miembro del Seekers-Malaysia. Estos tipejos publicaron en internet una serie de fotografías de un supuesto ser extraterrestre encontrado por un pescador en el interior de una botella

http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/07/extraterrestres-enlatados.html

Pero resulta que ese «extraterrestre» no es más que otro Jenglot, Jenglok, Pochong, Lang, Lansuir, Duyung, Toyol o Nyai blorong (duende, espíritu, vampiro o sirena momificados), muy comunes en el folklore malayo. Existe toda una industria que fabrica este tipo de monstruos para los turistas.

CielebiaÅ› y Jamaluddin decían que el ET dentro del frasco había sido lanzado al mar por el temor supersticioso de los pescadores. Pero en realidad es parte de una colección de pequeños monstruos que actualmente se exhibe en el museo de Shah Alam.

El tal Uncle encargó unos exámenes de ADN a la doctora Zafarina. Algo debe encontrar: los pelos de los Jenglots son hechos de cabello humano; los monitos llevan años de ser manipulados y manoseados; y la propia doctora Zafarina no tiene precaución alguna al tomar la muestra, lo hace a «mano pelona».

En el clip podemos ver a Uncle y varios de estos Jenglot. Hay también algunas sirenas Fidjee. No se pierdan las seis últimas fotos que muestran al ET de CielebiaÅ› y Jamaluddin: las dos primeras ya las habíamos publicado; las cuatro últimas muestran al propietario de este Jenglot.

Dan asco. No me refiero a los Jenglot sino a todos los himbestigadores mencionados en este post.

Los anillos de Poza Rica

EL OVNI DE POZA RICA

DE CÍRCULOS, OVNIS E IMAGINACIÓN[1]

Óscar García

Durante los últimos años, y en comparación con otros países, la ufología mexicana había contado con muy pocos reportes referentes a supuestos aterrizajes; sin embargo, cuando el tema comienza a ponerse de moda en los medios de comunicación, y sutilmente entra en la conciencia del pueblo, no es raro que recibamos noticias sobre incidentes espectaculares como el que nos ocupa esta ocasión.

«Más de 250 habitantes vieron durante dos horas un «˜platillo volador»™ de aproximadamente 10 metros que además, posteriormente aterrizó, dejando plasmadas dos huellas en el piso en dos lugares separados entre sí por más de 3 kilómetros».

Esta era la información dada a conocer por el diario El Norte de la ciudad de Poza Rica, en el Estado mexicano de Veracruz. La nota apareció en la sección policíaca de dicho rotativo con fecha 23 de mayo de 1992.

«Poza Rica «“ Veracruz.- Un objeto no identificado (ovni) de aproximadamente 10 metros de diámetro, que desprendía un brillo inmenso y bastante extraño, fue visto por más de 250 habitantes de la Parcela 14, quienes reportaron a las autoridades policíacas la presencia del platillo volador que causó expectación entre quienes por espacio de dos horas apreciaron el objeto que pendía en el aire sobre un cerro».

IMPORTANCIA DEL CASO

Independientemente de la importancia directa que el caso pueda tener, su importancia en México es fundamental ya que sirvió de detonante a toda una serie de reportes, así como modelo de lo que debería ser la huella de un ovni.

La historia se divide en dos partes principales, el avistamiento y la aparición de las presuntas huellas del aterrizaje; además de diversas ramificaciones, que narran cómo los círculos «fosforescían», la aparición del ovni diariamente (como en toda psicosis colectiva), el presunto choque del ovni (Ufo crash tan de moda últimamente) y su posterior recuperación por el Ejército Mexicano. Todo esto en medio de investigaciones secretas de la NASA, agentes desinformadores vestidos de negro (los ya famosos «men in black»), etc.

EL OVNI

Todo comenzó al atardecer del viernes 22 de mayo de 1992 en unas canchas de basketball, situadas n la parte superior de la Escuela Primaria Pública Ignacio Zaragoza, en la colonia Parcela 14, en la ciudad de Poza Rica, Estado de Veracruz, a unos 293 kilómetros de la Ciudad de México.

El testigo más importante del avistamiento es la señora Zitha Alicia Azuara, profesora de la primaria Ignacio Zaragoza.

«Era un día muy soleado y hacía bastante calor, había mucho sol, estábamos en recreo. Eran las 10:30 de la mañana y los niños jugaban en la cancha de basketball.

«Los niños miraban un resplandor que había y decían que era una nave espacial. Algunos muchachos me llamaron para que lo fuera a ver, me avisaron dos o tres veces, pero no les creí, pues los niños son muy fantasiosos.

«Aproximadamente a las 11:00 noté que algunos niño seguían en la cancha, pero yo entré a mi salón dispuesta a dar la clase. Al notar que faltaban algunos alumnos, les pregunté a sus compañeros dónde estaban y me contestaron que viendo el platillo volador. Intrigada les pregunté si era cierto lo del platillo, a lo cual respondieron que sí.

«Todos salimos del salón y fuimos donde estaban el resto de los niños.

«Para mí no era un sólido, sino más bien una especie de pared o lámina, una especie de espejo brillante de unos tres metros de altura, que no lastimaba la vista.

«En ese momento pedí a algunos niños que fueran por una maestra compañera mía, la profesora Isabel Lira; ella llegó minutos después, y en ese momento la lámina hizo una especie de oscilación (sic) y se sumergió detrás de las palmeras, salió de nuevo y se volvió a meter para no volver a aparecer más.

«Nadie de los que estábamos ahí quisimos decir nada. Una señora insistía en que llamáramos a los periódicos, pero yo me opuse: no fueran a creer que tuvimos un espejismo colectivo (sic).

«En la tarde me llamaron a casa por teléfono las autoridades para que les platicara lo que había visto. Yo no se si fue algo anormal o un experimento que hayan hecho por ahí».

LAS HUELLAS

Ese mismo viernes, en la tarde, en las cercanías del lugar de la observación, aparecieron una extrañas huellas.

Se trataba de dos círculos concéntricos de gran tamaño, que fueron visibles durante 8 días.

Según la profesora Azuara, los círculos aparecieron el día viernes en la tarde, lo cual «comprueba» que tienen relación con lo visto en la mañana por ella y sus alumnos.

En este punto encontramos algunos detalles que nos hacen dudar de la relación que pueda haber entre ambos hechos.

Ese viernes en la tarde, el lugar de la observación fue visitado por el periodista Felipe Pérez Peralta, quien redactara la nota sensacionalista aparecida en el periódico «El Norte», en la cual no se hace referencia a las supuestas huellas.

No fue sino hasta el sábado 23 de mayo[2] cuando, junto al jardín de niños Polantay, apareció un círculo de aproximadamente 12 metros de diámetro conformado aproximadamente por 8 anillos de 15 centímetros de ancho cada uno.

En esas mismas fechas (el lunes 25 de mayo), en el rancho llamado El Edén, situado en las cercanías del lugar donde supuestamente se vio que se ocultaba el objeto del día 22 de mayo, aparecieron otras huellas.

Sigamos el relato de la profesora Azuara:

«Era igual al círculo del campo de fútbol de acá arriba. Se veía perfectamente. La tierra estaba calcinada. Esta huella duró mucho tiempo, pues fui a verla 15 días después y ya había vegetación a su alrededor, mas no donde se posó el ovni: ahí la tierra estaba calcinada y reseca.

«Otra cosa muy curiosa es que parece que tomaron como punto de referencia para posarse, 4 arbolitos que estaban estratégicamente marcados como si fueran los 4 puntos cardinales, y las ramas de los árboles aparecieron quemadas.

Con el mismo sensacionalismo de la nota de prensa anterior, el diario «El Norte» narraba, a petición del público, las nuevas noticias alrededor de los incidentes ovni. Así pues, en su edición del jueves 28 de mayo, en pluma del periodista Jorge Levario, se informa de la aparición de una nueva huella.

«Poza Rica.- Temor, incertidumbre, miedo, curiosidad, morbo, todos estos agentes colectivos se han manifestado en torno a la aparición de objetos volantes no identificados que han aparecido en la porción Este de la urbe petrolera.

«Frente al rancho El Edén, en la carretera a Santa Águeda, frente a la estación de radio, hay un camino de terracería que conduce a los pozos 226 y 268 de Petróleos Mexicanos, avanzando unos 500 metros, luego hay que avanzar sobre el lado izquierdo y caminar paralelamente a la carretera hasta una pequeña cima, ahí aparece otra huella con las mismas características de la aparecida en la Parcela 14.

«El señor Jacobo Hernández, de 45 años de edad, vigilante de uno de los ranchos de este lugar, aseveró a este medio de información, haber visto un fuerte resplandor, como el flashazo de una gigantesca cámara. Al instante desapareció el espectro y se apagó la luz de la torre de la difusora, luego, en pequeños instantes se fue la luz y volvió, el señor Hernández dice que eso fue todo lo que vio además de sentir una masa de aire caliente, pero no escuchó ruido alguno.

«Al otro día, el señor Roberto Ruiz Montoya, de ocupación campesino, encontró en una de las cimas un extraño círculo de aproximadamente 10 metros de diámetro, y en medio de éste, otro más pequeño, como de unos cinco metros, este hallazgo fue aproximadamente a las 06:45 horas y coincide exactamente con la posición que el señor Hernández señala como por donde se vio el resplandor».

«Personas vecinas del lugar[3] han observado que han pasado elementos de la Armada, también se logró ve a un elemento de la policía preventiva, e incluso, un radioaficionado[4] interceptó una llamada diciendo que «˜habían localizado el objeto»™. En el área del fenómeno se detectó radiación en un punto uno. Según versiones de ingenieros que trabajan en PEMEX[5], aun cuando no lo atribuyen a un objeto volador, trascendió en forma extraoficial que se procedió al levantamiento de un objeto extraño, como si fuera un satélite, al cual subieron a un pesado trailer pero no se sabe más del asunto[6].

«Diario El Norte se trasladó hasta el lugar de los hechos y pudo constatar que efectivamente hay una huella de características particulares y en el entorno cuatro árboles y a un costado, una laguna; los árboles están quemados por debajo de sus ramas, por lo que se presume que el ovni que aterrizó tomó como punto de referencia los cuatro árboles».

Entrevistamos a Jesús Gabriel Paredes Flores, comandante de policía de Poza Rica, quien informó:

J. G. P. F. Mira, ponte a pensar, yo estoy de acuerdo en que puede existir gente en otros planetas, pero tú metes un carro, y le das toda la vuelta completa al volante, y haces un círculo, ¿no es cierto?, porque un oficial de aquí le hizo así e hizo un círculo perfecto, únicamente que en este caso a fuerza hay salida o entrada y ahí no había salida o entrada. Vimos los círculos que estaban ahí, pero jamás un aparato o un objeto volador, vimos las huellas, efectivamente estaban las huellas en el Campo 5 de mayo, en la Parcela 14.

O. G. Aparecieron otros círculos en El Edén, ¿los fueron a ver?

J. G. P. F. Sí. También fui personalmente a verlos.

O. G. ¿Qué es lo que había?

J. G. P. F. Pues nada más un círculo con pasto quemado. El pasto estaba achicharrado.

O. G. ¿Era igual que el del Campo 5 de mayo?

J. G. P. F. Era un círculo quemado pero más grande. El diámetro era como de 6 metros, y el otro era más pequeño, como de unos 4 metros. Uno dentro del otro.

El anillo estaba quemado. Era como de 10 centímetros de grosor y de profundo como 5 centímetros, como si algo pesado se hubiera posado.

El círculo estaba en medio de tres arbolitos, y las hojas estaban quemadas. Yo no se de esto pero al parecer ¡bajó algo ahí! De ahí en adelante yo no supe qué pasó.

O. G. ¿La del Campo 5 de mayo pudo ser un carro?

J. G. P. F. Quién sabe.

O. G. ¿Cuál fue su conclusión?

J. G. P. F. Ninguna. No nos interesa eso.

O. G. Fueron. Vieron que estaba quemado y… ¿Qué fue lo que hicieron?

J. G. P. F. Pues nada.

O. G. ¿Pasaron el reporte?

J. G. P. F. No. Mira. Te voy a decir una cosa. Uno no puede asegurar una cosa que no hemos visto bien. Únicamente te puedo decir que vimos eso. Hasta ahí. Era un círculo con otro más pequeño adentro.

O. G. ¿Emitieron algún juicio sobre esto?

J. G. P. F. Nada más lo vimos. Mucha gente lo vio.

O. G. ¿Porqué fueron?

J. G. P. F. A mí me pasaron la información. Una llamada telefónica, y fuimos. Ves que la curiosidad te lleva.

Pudo haber sido el ranchero. Es lo único que puedo decir.

PSICOSIS DE MASAS

En medio de todo este alboroto ocurrió lo que habría de esperar en un pueblo que, de la noche a la mañana, se ha convertido en el lugar elegido por los ovnis.

Rápidamente se dan cita en el campo de fútbol cientos de curiosos para observar las huellas del aterrizaje y esperar todas las noches, mirando a las estrellas a cualquier luz que se mueve de manera «anormal» y gritar que se trata de un ovni, el cual es fotografiado por numerosas cámaras.

El mito crece rápidamente, así lo testimonia el relato de la profesora Azuara.

«Tengo un primo que fue al Edén un día que estaba lloviendo y al pararse en el círculo se llenó de lodo. Cuando llegó a su casa, en la noche, se quitó el lodo de los zapatos y éste se veía fosforescente.

«También cuando yo fui al lugar sentí una cosa muy rara en mi organismo. Incluso le dije a una compañera que no iba conmigo y que no era muy sugestionable, pero sentía una cosa muy rara dentro de mi organismo.

«El lunes en la mañana me dieron nauseas. No se si es porque ahí había radiactividad, pero fue algo que yo percibí, pero sentí una sensación muy rara».

Así las cosas, y con todo tipo de historias corriendo de boca en boca, no sólo se hablaba de huellas fosforescentes, sino que se afirmó que la misma NASA (al parece siempre pendiente de los ovnis), había hecho acto de presencia debido a que «“mediante operaciones secretas- intentaba recuperar el ovni[7].

La profesora Azuara también nos informa que una persona que cuidaba un invernadero situado en los alrededores vio «algo» pero le dio mucho miedo y huyó del lugar. Al parecer, se trataba de una gran luz que iluminaba el terreno como si fuera de día. Esta persona tenía una grabadora que sufrió interferencias.

«La gente ya está amañada, parece que les dijeron que no dijeran nada. Muchas personas recogen piedras del Edén. Dicen que tenían grumos como si hubieran sido sometidas a altas temperaturas.

«Dicen que hubo un aparato pero que se lo llevaron. Otros dicen que desapareció y que a la gente le prohibieron que hablara; sin embargo, una persona dice que un sobrino suyo, que era soldado, entró a un lugar donde tenían el aparato[8]. Que tenían un ovni lleno de cables[9]«.

FINALMENTE ¿QUÉ PASÓ EN POZA RICA?

Desgraciadamente, quien esto escribe sólo pudo acudir al lugar de los hechos unos cuatro meses después de la observación. Para ese entonces ya no era visible ninguna de las huellas, por lo que sólo pude observarlas a través de fotografías.

La forma y estructura del círculo aparecido en el campo de fútbol (primera huella) es muy similar a la que produciría un Anillo de Hadas. Dada la no relación entre esta huella y el avistamiento, es muy probable que la respuesta se encuentre en este territorio.

La segunda huella, aparecida tres días después del avistamiento, presentaba características totalmente distintas. En este caso se trataba de un círculo quemado, de forma muy irregular. Es muy probable que algún bromista, aprovechando la euforia de ovnis, hubiera hecho su propia huella rociando gasolina o algún combustible en el pasto.

Si estas hipótesis son ciertas, ya que al parecer no hay relación entre las huellas y el avistamiento, ¿qué fue lo que observaron los niños y la maestra la mañana del 22 de mayo?

Dos observaciones hechas por la maestra Azuara y la maestra Lira parecen darnos la posible respuesta a este cuestionamiento. En primer lugar el hecho de que se trataba de un día muy soleado y claro, y en segundo lugar la manera en que se escribe lo visto, como un objeto plano, una lámina o un espejo, descripción que coincide ampliamente con los dibujos de los niños.

Al observar desde la escuela el lugar donde supuestamente apareció el ovni, encontramos que en ese sitio existe una pequeña casucha de adobe con un techo de lámina inclinado. La respuesta parece clara. El techo de lámina, probablemente movido por el viento, reflejó la luz del sol, y ese era el ovni que veían desde la escuela. Quizá ciertas condiciones climatológicas especiales provocaron un fenómeno de refracción, una capa de aire caliente que dio mayor espectacularidad al avistamiento. Finalmente, el progresivo avance del sol en la bóveda celeste provocó que el fenómeno cesara («se apagó para no volverse a ver»), al cambiar el ángulo de incidencia de la luz solar sobre el techo de la casucha.

Hemos manejado anteriormente la posibilidad de que la huella aparecida en el rancho El Edén fuera fruto de una broma. ¿Quién pudo haber sido el responsable?

Uno de los elementos principales es que la persona que lo haya hecho debe tener acceso fácil y directo al lugar, ya que no es tan fácil meterse en una propiedad privada y hacer una huella ovni quemando el pasto.

Entre los vecinos del lugar, es ya legendaria la fama del hijo del dueño del rancho, dadas sus bromas. ¿Esta aquí el responsable?, no lo sabemos y por lo mismo no lo podemos asegurar, pero la posibilidad queda abierta.

CONCLUSIÓN

Quizá a ciertas personas pueda parecer que he abusado de los datos al tratar de buscar una explicación que a primera vista pudiera parecer forzada, pero me parece que es más probable que se haya dado todo este conjunto de circunstancias y coincidencias, a que un ser de otro planeta haya venido a dejar una huella tan sólo para ver la cara de asombro de los pobladores de una pequeña ciudad donde lo único que vuela son los cercano y famosos «voladores de Papantla», estos sí, completamente identificados.

REFERENCIAS

Pérez Peralta Felipe, ¡Aterrizó un ovni en Parcela 14!, El Norte, Poza Rica, 23 de mayo de 1992.

Levario Jorge, Nuevo avistamiento de un ovni en Santa Águeda; Expectación, El Norte, Poza Rica, 28 de mayo de 1992.

Romano Rivera Fernando y Calvo Miguel Ángel, Investigadores examinan el área posible de avistamiento de un ovni en Parcela 14, El Norte, Poza Rica, 25 de mayo de 1992.

Anónimo, ¡Aterrizó un ovni en Poza Rica, Veracruz!, Semanario de lo Insólito, No. 55, México, noviembre de 1992, págs. 16-17.


[1] Este artículo fue publicado originalmente en García Óscar, El ovni de Poza Rica. De círculos, ovnis e imaginación, Perspectivas Ufológicas, No. 1, México, diciembre de 1993, págs. 26-32.[2] Es decir, el mismo día en que apareció la nota en El Norte. Nota de LRN.[3] ¿Nombres? Nota LRN.

[4] ¿Nombre del radioaficionado? Nota LRN

[5] ¡Nombres! ¡Nombres! Nota LRN.

[6] Se supone que la huella estaba en el cerro, sólo accesible a través de un camino de terracería, ¡cómo logró llegar un pesado trailer hasta el lugar? ¿Cómo no se dieron cuenta de la maniobra los vecinos, como el señor Hernández? Nota LRN.

[7] ¿Pues qué no ya se lo habían llevado los técnicos de PEMEX? Nota de LRN.

[8] Seguramente el Área 52, base aún más secreta que el Área 51. Tan secreta que nadie sabe su ubicación, aunque una tía del amigo de mi vecino dice que conoció al abuelo del soldado y le aseguró que la base estaba en Poza Rica. Nota LRN

[9] Seguramente estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos. No era para menos después del batacazo que se dio. Nota LRN.

Los anillos de Atitalaquia

SEXO, MENTIRAS Y OVNIS[1]

Atitalaquia: ¿Un amor frustrado por los ovnis o un caso de chauvinismo ufológico?

Fue nuevamente nuestro inquieto amigo Óscar García quien destapó la liebre. A finales de julio de 1993 consiguió, de un modo que aún no logramos descubrir, las pruebas de impresión del No. 11 de Reporte Ovni, mismas que ponía sobre mi escritorio:

«Â¡Otra huella de ovni! «“exclamó-, parece que es la época de los anillos de hadas».

Frente a mí aparecían cuatro fotografías de varios círculos concéntricos aparecidos en la noche del 17 al 18 de julio en el campo de fútbol de Atitalaquia, en el Estado de Hidalgo, México. No hacía mucho tiempo que e equipo de Perspectivas Ufológicas había estado a unos cinco kilómetros del lugar investigando un caso de anillo de hadas[2].

Sin embargo, las fotos no presentaban la forma característica de este fenómeno natural, y así se lo hice saber a Óscar.

De inmediato organizamos otra expedición para investigar este nuevo «Nido de ovni». El domingo 1 de agosto llegamos al lugar Araceli Leyva, Héctor Escobar, Óscar García y quien esto escribe.

Tiempo después Óscar escribiría sus impresiones:

«Sinceramente, en contra de lo que Luis decía, yo tenía la esperanza de que se tratara de otro anillo de hadas, aunque retocado con alguna mala intención. Mientras Noguez insistía en un fraude, yo, como siempre, iba con toda buena disposición de encontrar la verdad… y vaya que si la encontramos».

Después de mucho indagar y de localizar un campo de fútbol ajeno al incidente, logramos llegar al campo deportivo en cuestión. Estaba repleto de futbolistas aficionados: había dos equipos en la cancha y otros dos esperando su turno de jugar; además estaban los porristas, los acompañantes, familiares y los clásicos vendedores de paletas y cervezas. Esto dificultó mucho el trabajo pues la huella se encontraba dentro del área grande de la porción del terreno que da al oriente[3]. Los habitantes del lugar de inmediato vieron que éramos fuereños y eso nos hacía sentir un clima de incomodidad.

Mientras terminaba el primer partido conversamos con el vendedor de paletas y otros curiosos que se acercaron atraídos por nuestras cámaras y grabadoras. Todos declararon lo mismo: en ese lugar había aterrizado un ovni dejando una serie de círculos concéntricos como prueba (lo que yo no comprendía era el porqué los aficionados al deporte de las patadas no le guardaban el debido respeto a la «prueba» de la visita de las lagartijas grises)[4].

Fuimos a la Presidencia Municipal a fin de hablar con el Regidor, Francisco Molina o con el secretario municipal, doctor Ramiro Godínez Martínez, pero no lo logramos ya que ese día estaban cerradas sus oficinas. Igual suerte tuvimos con la señorita Araceli Hernández, encargada de la Biblioteca de Atitalaquia y hermana de uno de los testigos.

Regresamos al campo de fútbol y entrevistamos al señor Adrián Hernández Olguín, hermano de Araceli y de Francisco Hernández Olguín (uno de los muchachos que «vio» al ovni). Adrián nos comentó que él y su hermano están muy interesados en el fenómeno ovni y que no se pierden un solo número de la revista de la señora Zita Rodríguez[5]. Fue por eso que se pusieron rápidamente en contacto con ella después del supuesto aterrizaje.

Adrián reconoció a Héctor Escobar como uno de los escépticos que en diversas ocasiones había aparecido en el programa de Nino Canun. Afirmó que su hermano era una persona seria, tímida y que no quería hablar del asunto. Como nosotros ya habíamos conseguido su dirección, no le quedó más remedio que permitirnos hablar con él. Adrián se quedó vistiendo en el campo y nosotros nos dirigimos a su casa.

Francisco Hernández Olguín es un joven de 21 años que trabaja en el taller de autoservicio que su familia tiene al lado de su hogar. Al llegar ahí, en contra de lo que nos había afirmado su hermano, Francisco estuvo más que dispuesto a hablar, sólo nos pidió que lo dejáramos ducharse, «para no salir mal en la foto». Se encontraba en esa labor cuando llegó Adrián. Cruzaron algunas palabras y luego el joven Francisco se negó a hablar, aunque, como premio de consolación, nos dijo que nos llevaría a la casa de otro de los testigos: Juan Carlos Corona[6].

Después de, literalmente, perseguirlo por las calles de Atitalaquia (parecía que nos quería perder la pista), llegamos a casa del susodicho, pero éste no se encontraba. Le pedimos a Francisco que nos llevara con la señorita Toñis, y al oír este nombre, puso cara de espanto y quiso desentenderse. Arremetimos indicándole que ella trabajaba en la tienda de videos Atlantis. No pudo negarse más y nos guió hacia ella. Llegamos al lugar y sin bajarse de la camioneta ni frenar, con la mano nos indicó el sitio de la tienda de videos. Luego aceleró y se perdió entre las calles de Atitalaquia[7].

Entramos a la tienda y preguntamos por Toñis. El dueño de la misma nos dijo que ese día no trabajaba, pero que podíamos hablar con ella entre semana y que su nombre completo era María Antonieta Casanova Castañeda.

Habíamos perdido el día. No pudimos hablar con ninguno de los testigos y la huella, después de más de diez días, ya casi no se distinguía (otro detalle que me aseguraba que no se trataba de un anillo de hadas típico).

CHERCHES LA FEMME

Dos días después, acompañado por Oscar García, regresamos al lugar. Como a las cinco de la tarde entramos al video Atlantis y nos dirigimos con la dependienta preguntándole por Toñis. Ella negó conocerla y afirmó no saber nada de los ovnis. Desafortundamente para ella, uno de los clientes la llamó con el nombre de «Toñita», lo cual nos hizo sospechar.

Salimos de la tienda y planeamos la siguiente estrategia: le diríamos que habíamos hablado con el Presidente Municipal, Francisco Molina, quien había ordenado que hablara y dijera la verdad. La siguiente es la trascripción de dicha entrevista:

Óscar García: ¿Qué crees?, que dice el regidor que tú eres Toñis.

Toñis: No, yo no soy.

O. G.: Como no, cuéntanos…

Luis Ruiz: Nada más queremos que nos platiques cómo estuvo lo del «aterrizaje».

T: Yo no se nada, de veras.

L. R.: Lo que sepas.

T: No se nada.

L. R.: Ni siquiera es para una revista nacional.

T: …Ya les dijeron ellos, ¿no? (refiriéndose a Francisco y los otros muchachos). Ellos también estuvieron ahí.

L. R.: Pero, para, más o menos, relacionar las historias.

O. G.: ¿Realmente hubo algo ahí?

T: No.

O. G.: ¿No vieron nada? Mira, nosotros nos dedicamos a investigar reportes de ovnis y tenemos mucho tiempo detrás de este asunto. Entonces, historias así, que no son reales, hemos visto muchas. Mejor dinos «no pasó nada» y ya.

T: No pasó nada.

O. G.: ¿Y por qué contaron eso?

L. R.: ¿Fue una broma?

T: No, no fue una broma. ¡Yo no sé nada!

L. R.: Mira, lo de San Marcos[8], en mayo que estuvimos allá, supimos que fue un hongo y que no hubo nada de extraterrestres y suponemos que acá pudo ser algo similar.

O. G.: ¿Entonces, por qué hablaron de luces y esas cosas?

T: Yo no se nada.

O. G.: Mira, Francisco, él es tu novio, ¿no?

T: Era.

L. R.: Ayer que vinimos, el dueño del videoclub nos dijo: «Mañana va a estar la señorita aquí».

O. G.: Además, nos dijeron que tú habías visto y habías tocado la huella.

T: Él la vio (Francisco).

L. R.: Pero él dice que tú la tocaste.

T: La tocamos todos.

L. R.: ¿Se quemaron?[9]

T: No, no estaba caliente.

L. R.: ¿Es cierto que fosforescía mucho?

T: Si. El círculo de en medio.

L. R.: ¿Cuánto tiempo duró fosforescente, contando en días?

T: Eso si no se.

L. R.: ¿Porqué los de Pachuca dicen que esto lo hicieron con un tractor? Obviamente eso no se hizo con un tractor.

T: No, porque si así hubiera sido, habría salidas, y no las hay.

O. G.: Pero, ¿vieron alguna luz?

L. R.: Eso si no lo vieron, ¿o sí?

T: No[10].

L. R.: ¿Qué pasó entonces ?

T: Habíamos salido de una fiesta y Paco insistió en que fuéramos al campo de fútbol.

L. R.: ¿Quiénes iban?

T: Mi hermana Julia, una amiga (Aurora), yo, Paco, Juan Carlos y Julio Vega.

O. G.: ¿Qué pasó en el campo ?

T: Paco y yo nos quedamos en el coche. Los demás bajaron. Juan Carlos se dirigió al lugar en donde estaba la huella y luego regresó diciendo que ahí había unos círculos extraños de ovnis.

L. R.: ¿Todos los vieron?, ¿Fosforescían?

T: No, estaban como quemados.

L. R.: ¿Lo tocaste?

T: Lo tocamos todos.

L. R.: ¿Estaba caliente?

T: No.

L. R.: Luego. ¿Qué hicieron?

T: Paco dijo que debíamos avisar a la policía. Fuimos a la Presidencia Municipal, pero nadie nos abrió.

O. G.: ¿Qué hora era?

T: Como las dos de la mañana.

O. G.: ¿Qué pasó después?

T: Fuimos a la farmacia (el dueño de la farmacia es otro aficionado a los ovnis), pero no nos abrió. Luego nos fuimos a nuestras casas.

L. R.: ¿Qué crees que haya sido?

T: No lo se.

L. R.: ¿Viste un ovni?[11]

T: No.

L. R.: ¿Por qué anteriormente dijiste que sí?

T: Porque me habían dado permiso hasta las 12 de la noche y Paco me pidió que dijera eso para que no me regañaran. Ahora por decir que vimos ovnis he tenido una serie de problemas que, incluso, ya me han corrido de mi casa… por eso no quería hablar.

DE CÓMO MENTIR CON APLOMO

Las cosas se iban aclarando. No había aparecido ningún ovni; la huella no fosforescía ni estaba caliente. Sin embargo, aún había varios detalles oscuros. Decidimos entrevistar a Julio Vega. Dejaríamos que hablara y luego le haríamos explotar las declaraciones de Toñis en la cara. El reporte de Julio seguía más o menos los lineamientos fantasiosos que ya conocemos. No obstante salieron a la luz varios detalles curiosos.

Como a las 7 de la tarde del sábado 17 de julio de 1993, es decir, unas dos horas antes de iniciar la fiesta, Julio encontró a Francisco quien dijo que iba a ir al campo de fútbol a correr (¿a esa hora de la noche y poco antes de ir a una fiesta en la que, para bailar, iba a necesitar la energía que gastaría en correr? O más bien, ¿estaba preparando el escenario de la huella de ovni para «atrapar a su novia»? Hay que hacer notar que la cancha de fútbol, misteriosamente, se encuentra justo atrás de la casa de Francisco).

Juan Carlos y Francisco «“comenta Julio- estaban emocionados por el hecho de que Toñis iba a llevar a su hermana y a una amiga. Tal vez, y sólo tal vez, podrían tener oportunidad de enamorarlas.

Como a la una de la mañana salieron de la fiesta, y en contra de la opinión de las muchachas de llevarlas a sus casas, insistieron en ir al campo de fútbol…

Estacionaron el auto al lado poniente de la cancha. Después de media hora (que a falta de otro término podríamos llamarla «missing time») se dieron cuenta de que en el otro extremo de la cancha estaba posada una «nave de otro planeta», intensamente luminosa (¿Porqué no notaron su presencia durante la media hora que estuvieron en el automóvil? Misterio)[12].

Julio afirmó que vieron partir la nave hasta que ésta se perdió como un punto de luz en el cielo. Luego, Toñis tocó la huella y se quemó la mano.

Al terminar Julio su exposición, tuvimos oportunidad de ver cómo cambiaba la expresión de su rostro. Su cara, desencajada, adoptó un tono pálido y comenzó a sudar cuando le dijimos que Toñis ya nos había contado todo: que no había ningún ovni, que todo lo habían inventado para tener una excusa y llegar tarde a casa.

Esta historia tuvo un giro curioso. Las intenciones de los muchachos de enamorar a las jovencitas se vieron truncadas. Al final de cuentas, ellas los «mandaron a volar», ya que se comportaron cobardemente poniéndolas de escudo entre ellos y los periodistas e investigadores. Las obligaron a mentir sobre el ovni, la huella y la quemadura. Luego de esto, Toñis terminó con Francisco.

CHAUVINISMO UFOLÓGICO

El «aterrizaje» de Atitalaquia había resultado ser una simple broma juvenil, pero ¿y la huella?

Antes de responder a lo anterior tendremos que adelantarnos unos días en los acontecimientos.

Dos semanas después de los sucesos de Atitalaquia, en San Marcos, donde meses antes había aparecido la primera huella ovni, se encontró una nueva huella circular. Esto me extrañó sobremanera, pues sin que los otros miembros de Perspectivas Ufológicas lo supieran, yo había esparcido un producto comercial (una sal de mercurio) sobre la huella del 12 de mayo. Mi intención era acabar con la plaga del hongo y corroborar, de esta manera, su existencia.

La aparición de una segunda huella era algo extraordinario. Ésta, de ningún modo, podía ser un anillo de hadas, pues los hongos habían sido exterminados con anterioridad. ¿Se trataría de una auténtica huella dejada por un ovni?

Se tomaron muestras de la huella de Atitalaquia y de la nueva de San Marcos. Hice nuevamente los análisis del terreno y envié muestras al Instituto de Biología de la UNAM. No había rastros de Marasmus oreades. En ninguno de los dos sitios podíamos hablar de anillos de hadas.

La respuesta la encontraríamos en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM. Las muestras, analizadas mediante cromatógrafo de gases, mostraron la presencia de residuos de combustibles (gasolina). ¡Las huellas se habían fabricado quemando el pasto! (recordemos que Francisco trabaja en un taller de servicio automotriz y que fácilmente puede conseguir gasolina y otros combustibles)[13].

Teníamos un caso de chauvinismo ufológico. San Marcos fue el primer pueblo en tener su propia huella ovni y no iban a permitir que los vecinos de Atitalaquia les quitaran esta «gloria».

La señora Zita Rodríguez informó a sus lectores que las huellas de Atitalaquia fueron medidas por los «ingenieros en física» (sic) Manuel Guerrero Argueta y Víctor Sánchez. Sus resultados fueron reportados de una extraña manera:

Diámetro 1) 3.30 – .40 x 2

Diámetro 2) 4.85 – .20 x 2

Diámetro 3) 6.18 – .40 x 2

Diámetro 4) 7.20 – .20 x 2

No se preocupen si no entienden estos datos (¿porqué restar una cantidad multiplicada por 2? En lugar de decir que el diámetro 1, por ejemplo, era de 2.50. Esos datos sólo los podrían entender unos «ingenieros en física») ¿Qué podemos pensar de alguien que afirma que la huella de San Marcos mide «aproximadamente 9 metros de ancho por 5 de ALTO» (¿?) (¿Una huella plana que tiene largo, ancho y altura?)

El supuesto «aterrizaje» de Atitalaquia sirvió para contrastar dos de las «hipótesis» favoritas del frenético Salvador Freixedo: que los ovnis se aparecen cerca de las plantas termoeléctricas o generadoras de electricidad y que lo hacen cerca de embalses de agua. La primera resultó equivocada, pues no puedo aceptar que una tecnología que logre llegar desde Zeta-retículi hasta la Tierra, se equivoque por cerca de 5 kilómetros (la termoeléctrica de Tula está a esa distancia de Atitalaquia); pero la segunda ¡resultó cierta! A escasos cien metros del lugar del «aterrizaje» se encuentra el canal de aguas negras que viene desde la ciudad de México y pasa por ese lugar. Queda ahora por investigar cuál de las dos razas que nos visitan (las lagartijas grises o los rubios oxigenados) son los que se alimentan de semejantes «nutrientes».

Los hermanos Hernández Olguín no se han quedado inactivos. Recientemente informaron a Zita Rodríguez que durante una peregrinación en honor de la Virgen de Guadalupe lograron observar un ovni (10 de diciembre de 1993). Me imagino que no fue necesario el rosario para dirigir las plegarias, pues, en el cielo, por cada diez platillos voladores aparecía una nave nodriza.

El caso de Atitalaquia nos volvió a demostrar que los ovnis habían «aterrizado» en la mente y en la imaginación de aquellos que hacen caso a la máxima ufológica de «mantener la mente abierta a todo» (que de tanto tenerla abierta se les ha escapado el cerebro), pero que olvidaron que el colofón de esa misma frase es «pero no crean en nada».

REFERENCIAS

Anónimo, Otra vez los ovnis, Nueva Imagen de Hidalgo, No. 112, Tula, Hidalgo, 24 de julio al 6 de agosto de 1993, pág. 8.


[1] Este artículo apareció originalmente en Ruiz Noguez Luis, Sexo, mentiras y ovnis, Perspectivas Ufológicas, No. 2, México, abril 1994, págs. 27-30.

[2] Ruiz Noguez Luis, García Óscar, Escobar Héctor y Chavarría Héctor, Aterrizaje en Tula: un cuento de hadas, Perspectivas Ufológicas, No. 1, México, diciembre de 1993, págs. 11-20.

[3] Para mayor exactitud, la huella se encontraba a la izquierda de la portería y estaba constituida por cuatro círculos concéntricos

[4] Las autoridades locales tuvieron más respeto. Como medida precautoria no permitieron que se utilizara la cancha de juego el domingo.

[5] En la nota original publicada en Perspectivas Ufológicas escribíamos Chita Rodríguez (un chiste local), pero por respeto a esa gran ufóloga mexicana ya no le llamaremos Chita a la señora Chita.

[6] El periódico Nueva Imagen de Hidalgo, no menciona a Juan Carlos Corona. En su lugar dice que el otro testigo era Daniel Gutiérrez Estrada. Al parecer Francisco Hernández nos mintió en este y otros puntos.

[7] Luego comprenderíamos la razón de esta actitud: ese día no trabajaba Toñis y seguro que Francisco ya no quería que lo siguiéramos molestando con nuestras preguntas.

[8] En referencia al caso de Tula, Hidalgo ver: http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/09/aterrizaje-en-tula-un-cuento-de-hadas.html

[9] Reporte Ovni informó que los muchachos se habían quemado al tocar la huella.

[10] En el número 112 del periódico Nueva Imagen de Hidalgo se publicó lo siguiente:

«Toña, una jovencita que acompañada de varias amistades pasaba cerca del lugar, comenta a Nueva Imagen que no pudo ser una visión, «˜le aseguro que yo no creo en los ovnis, sin embargo todos vimos una fuerte luz que se alzaba de ahí»™, dice al momento que señala el lugar que ya ha sido visitado por cientos de personas incluso por investigadores de este tipo de fenómenos (se refería a Reporte ovni y Perspectivas Ufológicas)«.

[11] Reporte Ovni informó que los muchachos vieron un ovni.

[12] A Nueva Imagen de Hidalgo le informaron algo diferente:

«… señalan que cerca de las 3 de la mañana cuando se retiraban a sus hogares después de asistir a un baile, vieron como una luz intensa, entre blanca y amarilla, destellaba en el campo de fútbol. Aseguran que la luz se pudo observar por cerca de media hora para después alzarse y perderse en la oscuridad de la noche».

[13] Después de años de que ocurrieron estos casos me encontré con una antigua compañera de generación. La misma que había hecho los análisis y ella me dijo que las muestras que contenían residuos de combustibles eran las del segundo caso de San Marcos. El error no fue de ella sino mío al reportar de manera equivocada los resultados. Luego, no podemos acusar a los hermanos Hernández Olguín de haber hecho las huellas quemando el pasto. Una forma de obtener el mismo resultado es colocar anillos concéntricos de cualquier material (cartón, por ejemplo), que impida el paso del sol y el proceso de fotosíntesis. El pasto quedará amarillo, como si estuviera quemado.

Aterrizaje en Tula: un cuento de hadas

ATERRIZAJE EN TULA: UN CUENTO DE HADAS[1]


Luis Ruiz Noguez, Oscar García, Héctor Escobar, Héctor Chavarría


Prefacio

«Escuché un ruido muy diferente al que produce un auto, una moto, una máquina de las terrestres. Era un ruido hueco, vibratorio, fuerte, muy fuerte. Algo muy fuera de la realidad. Los perros comenzaron, no a ladrar ni a aullar, sino como a chillar muy asustados. Se sintió frío, como una atmósfera de vacío».

Así inicia el relato de uno de los testigos de los sucesos que ocurrieron en la madrugada del miércoles 12 de mayo de 1993 en un claro de la población de San Marcos, entre las ciudades de Tula y Cruz Azul en el Estado de Hidalgo[2]. Algunos vecinos afirman que aquel día, una nave de grandes dimensiones aterrizó en el lugar y de ella descendieron cinco humanoides. Las pruebas que aportan son una serie de extraños fenómenos que van desde la aparición de una enorme huella circular de aproximadamente 9.4 metros de diámetro, hasta fotografías de la supuesta nave, pasando por la abducción de una perrita, efectos electromagnéticos en grabadoras y en las líneas de suministro eléctrico, ruidos, voces, sonidos inexplicables y la extraña observación de una «nave nodriza» frente a la luna. En una palabra, se trata de un caso tan espectacular que, seguramente, pasará a la historia de la ufología mexicana. Estos son los hechos:

Antecedentes

La testigo principal de los hechos es la señora María de Lourdes Sánchez Uribe, de 34 años, vecina del poblado de San Marcos, quien trabaja como cajera en un bar. Su vivienda se encuentra a unos pasos del bar Tony’s, a unos 20 metros del lugar donde «se posó el OVNI». Fue la señora Sánchez quien escuchó los extraños ruidos descritos anteriormente.


«Nosotros teníamos la televisión prendida y había terminado la película del canal 5[3]; es decir, el fenómeno ocurrió aproximadamente después de la 1:00 a.m».

La relación de sucesos extraños no inicia precisamente ese día. Tenemos que remontarnos algún tiempo atrás para comprender mejor los acontecimientos:


«El 10 de mayo para amanecer el día lunes -informa la Sra. Sánchez- hubo luna llena[4] y ésta se veía roja. Nosotros no estábamos en casa; nos fuimos de fiesta[5]. Al regresar, entre las 0:00 y 0:30 vimos el astro que tenía una sombra que lo cubría, como si fuera un eclipse. Mi hijo (Jorge Morales S., de 8 años) pensó que se trataba de una plataforma ovni que estaba desplazando las naves».

Como puede verse, la idea de la testigo es que esos ovnis fueron los que aterrizaron después frente a su hogar y, que esos mismo ovnis, habían sido transportados desde lugares lejanos por una nave nodriza.


«En Zaragoza, ese mismo 10 de mayo en la carretera que va a Tepeji, un ingeniero observó un OVNI suspendido en al aire.


«En Iturbe, hace seis años, mi hijo y yo vimos un platillo volador sobre el cerro de Xicuco, junto a la presa Endo. Permaneció en el aire sin moverse como una hora u hora y media».

Al preguntar a la testigo si esos objetos vistos anteriormente tenían algún parecido con lo visto el día 12 de mayo nos enteramos que la testigo no vio nada en esa fecha sino que únicamente escuchó ruidos. He aquí un aspecto evidentemente sorprendente, pues la testigo, que ubica perfectamente toda una atmósfera ovni y escucha ruidos extraños, decide no salir a observar. Sólo era necesario asomarse a la ventana de la casa para ver que pasaba; ¡no hace nada de esto, y se pierde de ver un ovni que debe estar, cuando mucho, a unos 30 metros de ella!. Los aspectos incoherentes son especialmente notorios en este caso. Por otra parte, la supuesta observación de Iturbe, queda sólo en el terreno de la anécdota, ya que en aquel entonces, el niño tendría a lo más dos años, y difícilmente podría corroborar lo dicho por su madre.

Al transcurrir la entrevista, nos percatamos que la «cultura» ufológica de María de Lourdes es bastante amplia en cantidad aunque no en calidad.


«Nos hemos reunido con las personas que creen en el fenómeno ovni y hemos estado cotejando los datos y haciendo un análisis empírico, puesto que no tenemos grados de científicos. Hicimos un análisis muy cotidiano (sic) y empírico y llegamos a la conclusión de que esto no se puede trucar porque no se puede quemar el pasto de la noche a la mañana. Si usted lo hace van a quedar residuos de algún combustible. Estamos seguros que no lo trucaron con una moto ni con un auto porque quedaría el surco de las llantas. Es sumamente difícil trazar un círculo sobre el pasto, porque la tierra está desigual y no es plana; está a desnivel. Cuando se quema el pasto con algún combustible o con un soplete, quedan residuos del mismo. Las quemaduras que tiene son fuera de lo normal. Los surcos están bien delineados, como si el platillo, al posarse, hubiera vibrado. Es decir, el suelo estuvo sujeto a un peso y al movimiento del platillo que formó los surcos.


«Los surcos estaban quemados -continúa la Sra. Sánchez- es decir, hubo una ola de calor. ¿Porqué no se quemó el resto del pasto? Además, la parte central conserva un color verde que no se ha apagado».


La perrita abducida


«Toda la semana ha habido muchos ruidos[6]. Como cuando se cierra una cajuela metálica (sic). El domingo pasado escuchamos unos sonidos metálicos. Mi vecina también los pudo oír en una ocasión. El viernes anterior, dos días después del aterrizaje, se extravió la mascota de mi hijo, una pequeña perrita pastor alemán de un mes y medio de edad. ¿La raptaron los extraterrestres? .No lo sé, pero pudiera ser. El miércoles siguiente vino una reportera de la revista OVNI[7] y, durante la entrevista, su grabadora se apagaba. Esta es un área magnética y que de que aquí existe el fenómeno ovni eso es un hecho indudable[8].


«Bueno eso es lo que yo comento; no quiero ser sensacionalista ni llamar la atención. No afirmo que yo lo vi, sino que le trasmito lo que he vivido. Aparte de eso, se tomó una foto de un platillo volador. Se dice que un muchacho lo vio pero eso son sólo rumores, fue un fenómeno únicamente auditivo. Nadie observó el platillo».


Habla otro de los testigos

Posteriormente, en el mismo lugar, hablamos con Martín Trujillo, de 24 años, vecino de Las Palmas, poblado sito a unos 200 metros del lugar de la huella.

De acuerdo con el señor Trujillo, el ovni aterrizó en este lugar debido a que se encuentra cerca de una escuela «y los niños, al jugar y estudiar, dejan mucha energía (sic), luego vienen los ovnis y la absorben (sic). El día 12 de mayo llegué aquí como a las 7:00 y no había absolutamente nadie. La huella ya era visible pero nadie la había tomado en cuenta. Ese mismo día, pero un poco más tarde, los muchachos de la escuela que tienen la clase de educación física en este lugar vieron el anillo cuando la pelota se les vino para acá; le dijeron a los maestros y así empezó a correr el rumor. Cuando yo pasé -a las 7:00- se veían unos surcos similares a los del anillo pero saliendo de él. A esta altura (señala el terreno), vean bien, todavía se pueden ver. Mas allá (afuera del anillo) hay otras marcas similares a éstas».

En el terreno podemos comprobar efectivamente la presencia de un surco similar, sólo que éste en línea recta, de unos 10 metros de largo que por un extremo se interrumpe repentinamente y por el otro conecta con el anillo.


«La gente -continúa Trujillo- dice que el perímetro del círculo (unos 9.20 metros aproximadamente) era la base del ovni y que su estructura sobresalía de él. Es decir que se trataba de un objeto de unos 20 metros de diámetro por lo que calculo que debía pesar unas 50 toneladas. No creo que un objeto tan grande dejara una huellas tan débiles.


«Posteriormente llegó el gobernador del estado, reporteros del noticiero ECO, del programa de Lolita Ayala…»

-¿Es posible que nadie haya visto el ovni?


«No lo creo. De haber ocurrido algo así, forzosamente alguien tuvo que verlo. Siempre pasan automóviles y autobuses por la carretera (a unos 100 m. de la huella y con visibilidad perfecta). El último, de Cruz Azul a Tula pasa más o menos a las 2 de la mañana».

Al respecto, el Ing. Bartolomé Quijano, quien informó a uno de nosotros (Héctor Chavarría) del aterrizaje, afirma que es muy raro que nadie haya visto nada pues además hay muchas viviendas en los alrededores.

Efectivamente, el área se encuentra a unos 100 metros de la carretera y la visión desde ella es prácticamente libre. En las cercanías hay una unidad habitacional de Infonavit donde moran unas 500 familias, igualmente se encuentra el mentado bar Tony’s y a unos 10 o 15 metros hay un mínimo de 5 viviendas. Igualmente resulta extraño que en la ciudad de Tula, de 60,000 habitantes ,y a no más de 3 kilómetros nadie se percatara de nada. El claro donde está la huella se encuentra pues rodeado de viviendas y cerca de tres poblados, San Lorenzo, Montecillo y San Marcos, además de la ciudad de Tula. En total una población cercana a 120,000 habitantes.


¿Y los humanoides?

Quien manejó la versión referente a humanoides fue igualmente el Sr. Trujillo, aclarando que él no creía en ella.


«Un muchacho dice que él si vio el platillo por la altura de aquellos árboles (a unos 50 metros). Era una luz intensa; mientras lo observaba se fue la luz de las casas y se veía el ovni resplandeciente. De él bajaron cinco humanoides y rodearon la nave. Según este muchacho, en Poza Rica, Veracruz, hubo un fenómeno igual[9].

Al tratar de investigar a este supuesto testigo que vio humanoides, nos encontramos con aquel fenómeno que uno de nosotros (H.Ch.) ha llamado «Síndrome del compadre ausente». Es decir, se habla de un amigo que tiene un conocido que oyó decir a una vecina, que tiene un compadre que vio el ovni. Cuando se trata de contactar con este compadre, resulta que jamás aparece por ningún lado. Es decir, se trata de un mero rumor que nunca puede rastrearse y del cual están llenos muchos relatos ovni.


La foto del OVNI

La existencia de una supuesta fotografía nos fue comentada por dos vecinos, la señora Sánchez y el señor Trujillo. Según Trujillo «llegó un señor con una foto -un evidente fotomontaje-; no se veía nada original. En la foto aparece una cosa plateada pero borrosa a la altura de los árboles».

En nuestras indagaciones averiguamos que el autor de tales fotos fue el señor Alfredo Laguna, de 58 años, quien vive en el poblado de San Marcos, a algunos kilómetros de Tula. En tres ocasiones acudimos al domicilio del señor Laguna siendo imposible ponernos en contacto con él o siquiera ver las supuestas fotografías. La hija y el yerno del señor Laguna nos comentaron que esas fotos no fueron tomadas el día 12 de mayo sino algunos años antes, pero que el señor Laguna confunde las fechas. La familia del señor Laguna se negó a mostrar las fotos argumentando que se las habían dado a un periodista de la televisión (al parecer Jaime Maussan). Los vecinos, quienes conocen la afición del señor Laguna por los ovnis, creen que se trata de un truco. Desgraciadamente, por el momento, dichas fotos están en el terreno de lo anecdótico, pero sí es claro que no guardan relación alguna con el avistamiento del 12 de mayo.


La Huella OVNI

Como hemos podido ver, el caso Tula está lleno de elementos que permiten tener dudas razonable acerca de lo dicho por los testigos. No hay tales fotos, y si las hay, no tienen relación con la huella. La anécdota de la perra abducida suena a una fantasía digna de Salvador Freixedo, al igual que la teoría de los ovnis que vienen a absorber la energía de los niños. Es evidente además, que los supuestos «humanoides» no son más que un mero rumor. Pero, ¿qué podemos decir de la evidencia física encontrada en el lugar?: la huella del ovni.

El equipo de Perspectivas llevó a cabo distintas mediciones y toma de muestras en el lugar, en ellas se encontró que la temperatura del suelo en el interior del círculo era de 15.3ºC, en el surco del anillo de 17.8ºC y en el exterior de la huella de 15.1ºC. Esto se explica claramente ya que al ser el anillo la parte más seca, disminuye el contenido de humedad, lo cual provoca que aumente la temperatura del terreno.

Igualmente se hicieron mediciones con cuatro brújulas no encontrando la menor evidencia de efecto electromagnético.

Algunos vecinos nos informaron que unos científicos de PEMEX[10] acudieron al lugar a tomar muestras de la huella y llevaron un contador Geiger. No sabemos que pasó con estos científicos, ni los resultados de estas pruebas, pero al parecer, si en realidad se hicieron tales pruebas, se trató de una investigación personal y no oficial[11].

El anillo de Tula es de apariencia circular aunque no es un círculo perfecto ni tampoco una elipse. Mide en promedio 9.20 metros de diámetro, por lo tanto abarca un área de unos 70 metros cuadrados.

El anillo de Tula lo conforman en realidad varios fragmentos de un anillo, en la parte NE se ve un total de 4 surcos, en la parte SO sólo son visibles dos y en las partes SE y NO se aprecian 3 surcos. El ancho de los mismos es variable, siendo en promedio de 20 centímetros, con un máximo de 30 centímetros en la parte NE y un mínimo de 15 centímetros en la parte SO. En los surcos del SE, el pasto está aplastado de manera levógira (hacia la izquierda), en tanto que los del NO son dextrógiros (hacia la derecha). En la zona NE los dos surcos externos son levógiros, en tanto que los dos internos son dextrógiros. En los surcos de la zona SO la dirección del giro es inapreciable.

La huella parece circular a simple vista, pero en realidad se trata de un círculo imperfecto en el que se distinguen dos ejes, uno mayor que mide 9.4 metros (SE-NO) y uno menor de 9.1 metros (NE-SO).

Lo que distingue a la huella es que se trata de una zona más o menos definida en la cual el pasto está seco, lo que contrasta notoriamente con el interior y el exterior de la huella. Escarbando en los anillos, se aprecia que bajo ellos, la tierra también se encuentra seca hasta una profundidad de 40 centímetros En la parte interna de la huella, el terreno está húmedo desde la superficie hasta unos 30 centímetros de profundidad.

Uno de nosotros, (Luis Ruiz) llevó a cabo los análisis de las distintas muestras de terreno en los laboratorios de Ciencia Básica de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México, en donde se obtuvieron los siguientes resultados (ver Tabla I).

Igualmente se hicieron pruebas de compactación con un dinamómetro. Los resultados indican que, para que el aparato penetre sobre el terreno a la profundidad que se encuentran los surcos, es necesario aplicar una fuerza de 1.09 Kg. sobre un área de 4 cm2 es decir, una presión de 2,752 kg/m2 . Dado que el área del anillo es de 4.36 m2, se desarrolla la siguiente fórmula:

(9.4/2)2Ï€ – (9.1/2)2Ï€

Para producir este efecto, la masa del objeto (m=PA/g) debió ser de 1,211 Kg. Dicho de otra manera: el resultado sería el mismo al producido por un hombre de 200 Kg. que calce del 7.

Supongamos, por un momento, que en verdad aterrizó un ovni. Hagamos dos suposiciones sobre la forma del mismo:

a) un objeto en forma de moneda de 20 metros y una altura de 1 metro;

b) un objeto esférico de 20 metros.

En ambos casos con una base anular de 9.4 metros (el diámetro de la huella). En el primer caso tenemos un volumen (hDÏ€) de 62.85 m3 y en el segundo (D3Ï€/6) de 4188.79 m3. La densidad de cada uno de estos objetos, considerando que estuvieran fabricados de una sola sustancia homogénea, sería, respectivamente de 19.3 y 0.29. Estas densidades corresponden a las del oro y al carbón de pino que, como todos sabemos, son excelentes materiales para fabricar naves espaciales.

A partir de todas las características físicas del terreno y de las condiciones morfológicas de la huella, así como la debilidad manifiesta de la hipótesis ovni, existían fuertes probabilidades de que el fenómeno cayera bajo la rúbrica de un Anillo de Hadas.


El Anillo de Hadas

Un anillo de hadas es producido por el crecimiento de distintos tipos de hongos, que normalmente crecen bajo tierra formando en el exterior, como en el caso Tula, una huella casi circular con crecimiento diferencial de la vegetación.

A partir de los análisis de terreno se infiere que se trata de un terreno de tipo calcáreo, muy propenso al crecimiento de este tipo de hongos. Igualmente otras condiciones como una leve lluvia (4 mm.) ocurrida el domingo anterior, permitieron las condiciones ideales para la formación de este anillo de hadas.

La hipótesis del anillo de hadas se refuerza aún más si tomamos en cuenta que el terreno es básicamente un sembradío y es utilizado para el pastizal de borregos. Los excrementos de dichos animales son un excelente abono para distintos tipos de hongos.


Hidrofobia

Posteriormente, un análisis micológico de las muestras logró identificar el hongo que produjo al huella, se trata del Marasmus oreades.

El micelio de dicho hongo[12] impartió al terreno una propiedad bastante asombrosa que, dada la ignorancia científica de otras personas que investigaron el caso[13], les evitó percatarse de ello, y que hubieran podido utilizar como «prueba» en favor de la hipótesis extraterrestre. Se trata de la impermeabilidad al agua que presenta el terreno de estudio. Las muestras de tierra que se extrajeron del anillo no son miscibles en agua (es decir no forman lodo, parecen secas y flotan en el agua), la repelen por completo. En cambio, la tierra extraída a pocos centímetros del anillo y fuera de la huella, es perfectamente permeable (forma lodo). La explicación de este fenómeno es muy simple y confirma el hecho de que se trata de un hongo.

Elemento ppm fuera del círculo ppm en el interior del círculo ppm en el anillo
Silicio (Si) 7200 7440 7680
Sodio (Na) 2240 2200 3820
Calcio (Ca) 1310 3200 3450
Aluminio (Al) 2030 1900 1880
Magnesio (Mg) 245 3020 2180
Potasio (K) 985 1300 1600
Níquel 180 130 125
Azufre (S) 100 100 115
Manganeso (Mn) 13 107 120
Hierro (Fe) 5 10 20
Plomo (Pb) 3 2 3

Figura 2: Tabla que muestra los componentes de la muestra de terreno

Las raicillas microscópicas de éste son hidrofóbicas, es decir, repelen al agua. Dado que el terreno está impregnado de estas raicillas, el agua no puede pasar, pues está cubierto de una capa grasa. En cambio, el área exterior al círculo, adonde aún no ha llegado el micelio, absorbe perfectamente el agua.

Al llevarse a cabo pruebas de cultivo, en las muestras extraídas dentro de la huella, en el anillo y afuera de éste se encontró el desarrollo de una especie de «pelusa»[14] en la muestra correspondiente al anillo y nada en la muestra exterior.

Resumiendo los resultados de la investigación, es enormemente probable que las huellas de Tula hayan sido el producto de un hongo, (Marasmus oreades) y no del aterrizaje de un platillo volador que, por otra parte, nadie vio.


Psicosis ovni

Días después de la aparición de la huella en el poblado de San Marcos, y cuando este número estaba en trabajo de edición, nos enteramos de otra huella, aparecida ahora en el poblado de Atitalaquia a unos 5 Km. de San Marcos.

En esta ocasión, cerca de las tres de la mañana, un grupo de muchachos informó haber visto el despegue de un ovni en un campo de fútbol. En el lugar del aterrizaje quedó una huella compuesta a su vez de varios círculos concéntricos, el mayor de unos 10 metros de diámetro y el menor de 1.40 metros.

Según la versión sensacionalista manejada por la prensa[15], el 18 de julio, a las 3.00 de la mañana, un grupo de jóvenes que regresaban de una fiesta, pudieron ver un ovni despegar de un campo de fútbol. Al despegar, el objeto quemó el terreno y al tocarlo uno de los jóvenes, aún estaba caliente[16].

Los aterrizajes de ovnis han causado psicosis en Hidalgo y es muy probable que aparezcan nuevas huellas. Seguiremos informando[17].


Colofón

Como hemos visto, la actividad ufológica no se limita a entrevistar a los testigos, tomar muestras de terreno y sacar unas fotografías para luego publicarlas en un libro o en revistas apareciendo en primer plano junto con los testigos, ni tampoco a tomar videos para luego comercializarlos a nivel nacional para extraer jugosos dividendos de los ovnis. El investigador serio aporta sus conocimientos, tiempo y recursos económicos para tratar de llegar a una explicación racional. Estos fenómenos, aparentemente inexplicables a los ojos profanos, pueden, eventualmente, conocerse a la perfección cuando la investigación la realizan personas que poseen un mínimo de cultura científica. Es mucho más fácil, rápido y redituable, ofrecer hipótesis fantasiosas. Lo difícil, lento y caro, es dar explicaciones razonables. Como diría Philip Klass: «Los malos ufólogos son los más populares, puesto que todos los casos que «˜Investigan»™ son -para ellos- inexplicables y, por lo tanto, pueden comercializarse fácilmente en revistas, radio y televisión. Los buenos ufólogos encuentran una explicación que convierte al caso en algo sin atractivo comercial, dado lo cual, es muy difícil que se publique, quedando ellos, y su trabajo, en el anonimato».


[1] Este artículo apareció originalmente en: Ruiz Noguez Luis, García Óscar, Escobar Héctor y Chavarría Héctor, Aterrizaje en Tula: Un cuento de hadas, Perspectivas Ufológicas, No. 1, México, diciembre 1993, págs. 11-20.

[2] Situada aproximadamente en las siguientes coordenadas: 20º,00′,00″N, 99º,20′,00″W.

[3] Efectivamente Canal 5 transmitió ese día la película «Héroe Callejero» de las 23:00 a las 1:05 aproximadamente.

[4] En realidad la luna llena no fue sino el día 5 a las 21:34. Pasados ya cinco días la luna era mucho más menguante que llena, esto acarrea dudas en esta parte del relato.

[5] En esa fecha se celebra en México el Día de las Madres.

[6] La entrevista se llevó a cabo el 23 de mayo, 11 días después de la aparición de la huella.

[7] Se trata de Zita Rodríguez de Reporte OVNI quien dio un tratamiento altamente sensacionalista al presente caso.

[8] Durante la entrevista, nuestras grabadoras, equipo fotográfico y de video funcionaron perfectamente.

[9] Este caso fue investigado por uno de nosotros, Óscar García.

[10] Petróleos Mexicanos.

[11] Durante años he trabajado para la Refinería de Tula como asesor en control de corrosión y se de cierto que no tienen equipo de esta naturaleza.

[12] Es decir el hongo como tal, no la seta que es únicamente el cuerpo fructuoso y puede no aparecer, salvo que se reúnan las condiciones de temperatura y humedad adecuadas.

[13] No queremos mencionar a Zita Rodríguez… pero ya lo hicimos.

[14] El micelio.

[15] Rodríguez, Z. Un OVNI aterrizó en un campo de fútbol, en Reporte OVNI, Nº 11, México, 1993.

[16] Esta es la versión manejada por la autoridades municipales.

[17] Posteriormente publicamos el resultado de nuestra investigación del caso Atitalaquia: Ruiz Noguez Luis, Sexo, mentiras y ovnis, Perspectivas Ufológicas, No. 2, México, abril 1994, págs. 27-30.