Hermoso y espectacular efecto de refracción de la luz. Los sundog o parhelia son una maravilla de la naturaleza y se puede conocer más de ellos aquí: http://www.anomalia.org/perspectivas/ci/refraccion.htm
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Puede parecer una mota de polvo en la lente de la cámara fotográfica pero el punto minúsculo, azul claro en esta foto es Tierra, el punto más lejano desde él que se le ha visto.
La foto fue tomada por las cámaras fotográficas ultra alta potencia a bordo de la nave espacial Cassini, que se está moviendo en órbita alrededor de Saturno casi 1.5 billones de kilómetros de nuestro planeta.
«Nada tiene más poder de alterar nuestra perspectiva de nosotros mismos y de nuestro lugar en el cosmos que estas imágenes de la Tierra que recogemos de lugares lejanos como Saturno,» dijo Carolyn Porco, que está a cargo de analizar las imágenes de Cassini en el Space Science Institute en Boulder, Colorado.
La sonda Cassini -una misión entre la NASA y la Agencia Espacial Europea- fue lanzada en 1997 y ha pasado cuatro años examinando Saturno.
Lea la historia completa aquí.
http://www.metro.co.uk/weird/article.html?in_article_id=19955&in_page_id=2
Los anillos de Poza Rica
EL OVNI DE POZA RICA
DE CÃRCULOS, OVNIS E IMAGINACIÓN[1]
Óscar García
Durante los últimos años, y en comparación con otros países, la ufología mexicana había contado con muy pocos reportes referentes a supuestos aterrizajes; sin embargo, cuando el tema comienza a ponerse de moda en los medios de comunicación, y sutilmente entra en la conciencia del pueblo, no es raro que recibamos noticias sobre incidentes espectaculares como el que nos ocupa esta ocasión.
«Más de 250 habitantes vieron durante dos horas un «˜platillo volador»™ de aproximadamente 10 metros que además, posteriormente aterrizó, dejando plasmadas dos huellas en el piso en dos lugares separados entre sí por más de 3 kilómetros».
Esta era la información dada a conocer por el diario El Norte de la ciudad de Poza Rica, en el Estado mexicano de Veracruz. La nota apareció en la sección policíaca de dicho rotativo con fecha 23 de mayo de 1992.
«Poza Rica «“ Veracruz.- Un objeto no identificado (ovni) de aproximadamente 10 metros de diámetro, que desprendía un brillo inmenso y bastante extraño, fue visto por más de 250 habitantes de la Parcela 14, quienes reportaron a las autoridades policíacas la presencia del platillo volador que causó expectación entre quienes por espacio de dos horas apreciaron el objeto que pendía en el aire sobre un cerro».
IMPORTANCIA DEL CASO
Independientemente de la importancia directa que el caso pueda tener, su importancia en México es fundamental ya que sirvió de detonante a toda una serie de reportes, así como modelo de lo que debería ser la huella de un ovni.
La historia se divide en dos partes principales, el avistamiento y la aparición de las presuntas huellas del aterrizaje; además de diversas ramificaciones, que narran cómo los círculos «fosforescían», la aparición del ovni diariamente (como en toda psicosis colectiva), el presunto choque del ovni (Ufo crash tan de moda últimamente) y su posterior recuperación por el Ejército Mexicano. Todo esto en medio de investigaciones secretas de la NASA, agentes desinformadores vestidos de negro (los ya famosos «men in black»), etc.
EL OVNI
Todo comenzó al atardecer del viernes 22 de mayo de 1992 en unas canchas de basketball, situadas n la parte superior de la Escuela Primaria Pública Ignacio Zaragoza, en la colonia Parcela 14, en la ciudad de Poza Rica, Estado de Veracruz, a unos 293 kilómetros de la Ciudad de México.
El testigo más importante del avistamiento es la señora Zitha Alicia Azuara, profesora de la primaria Ignacio Zaragoza.
«Era un día muy soleado y hacía bastante calor, había mucho sol, estábamos en recreo. Eran las 10:30 de la mañana y los niños jugaban en la cancha de basketball.
«Los niños miraban un resplandor que había y decían que era una nave espacial. Algunos muchachos me llamaron para que lo fuera a ver, me avisaron dos o tres veces, pero no les creí, pues los niños son muy fantasiosos.
«Aproximadamente a las 11:00 noté que algunos niño seguían en la cancha, pero yo entré a mi salón dispuesta a dar la clase. Al notar que faltaban algunos alumnos, les pregunté a sus compañeros dónde estaban y me contestaron que viendo el platillo volador. Intrigada les pregunté si era cierto lo del platillo, a lo cual respondieron que sí.
«Todos salimos del salón y fuimos donde estaban el resto de los niños.
«Para mí no era un sólido, sino más bien una especie de pared o lámina, una especie de espejo brillante de unos tres metros de altura, que no lastimaba la vista.
«En ese momento pedí a algunos niños que fueran por una maestra compañera mía, la profesora Isabel Lira; ella llegó minutos después, y en ese momento la lámina hizo una especie de oscilación (sic) y se sumergió detrás de las palmeras, salió de nuevo y se volvió a meter para no volver a aparecer más.
«Nadie de los que estábamos ahí quisimos decir nada. Una señora insistía en que llamáramos a los periódicos, pero yo me opuse: no fueran a creer que tuvimos un espejismo colectivo (sic).
«En la tarde me llamaron a casa por teléfono las autoridades para que les platicara lo que había visto. Yo no se si fue algo anormal o un experimento que hayan hecho por ahí».
LAS HUELLAS
Ese mismo viernes, en la tarde, en las cercanías del lugar de la observación, aparecieron una extrañas huellas.
Se trataba de dos círculos concéntricos de gran tamaño, que fueron visibles durante 8 días.
Según la profesora Azuara, los círculos aparecieron el día viernes en la tarde, lo cual «comprueba» que tienen relación con lo visto en la mañana por ella y sus alumnos.
En este punto encontramos algunos detalles que nos hacen dudar de la relación que pueda haber entre ambos hechos.
Ese viernes en la tarde, el lugar de la observación fue visitado por el periodista Felipe Pérez Peralta, quien redactara la nota sensacionalista aparecida en el periódico «El Norte», en la cual no se hace referencia a las supuestas huellas.
No fue sino hasta el sábado 23 de mayo[2] cuando, junto al jardín de niños Polantay, apareció un círculo de aproximadamente 12 metros de diámetro conformado aproximadamente por 8 anillos de 15 centímetros de ancho cada uno.
En esas mismas fechas (el lunes 25 de mayo), en el rancho llamado El Edén, situado en las cercanías del lugar donde supuestamente se vio que se ocultaba el objeto del día 22 de mayo, aparecieron otras huellas.
Sigamos el relato de la profesora Azuara:
«Era igual al círculo del campo de fútbol de acá arriba. Se veía perfectamente. La tierra estaba calcinada. Esta huella duró mucho tiempo, pues fui a verla 15 días después y ya había vegetación a su alrededor, mas no donde se posó el ovni: ahí la tierra estaba calcinada y reseca.
«Otra cosa muy curiosa es que parece que tomaron como punto de referencia para posarse, 4 arbolitos que estaban estratégicamente marcados como si fueran los 4 puntos cardinales, y las ramas de los árboles aparecieron quemadas.
Con el mismo sensacionalismo de la nota de prensa anterior, el diario «El Norte» narraba, a petición del público, las nuevas noticias alrededor de los incidentes ovni. Así pues, en su edición del jueves 28 de mayo, en pluma del periodista Jorge Levario, se informa de la aparición de una nueva huella.
«Poza Rica.- Temor, incertidumbre, miedo, curiosidad, morbo, todos estos agentes colectivos se han manifestado en torno a la aparición de objetos volantes no identificados que han aparecido en la porción Este de la urbe petrolera.
«Frente al rancho El Edén, en la carretera a Santa Ãgueda, frente a la estación de radio, hay un camino de terracería que conduce a los pozos 226 y 268 de Petróleos Mexicanos, avanzando unos 500 metros, luego hay que avanzar sobre el lado izquierdo y caminar paralelamente a la carretera hasta una pequeña cima, ahí aparece otra huella con las mismas características de la aparecida en la Parcela 14.
«El señor Jacobo Hernández, de 45 años de edad, vigilante de uno de los ranchos de este lugar, aseveró a este medio de información, haber visto un fuerte resplandor, como el flashazo de una gigantesca cámara. Al instante desapareció el espectro y se apagó la luz de la torre de la difusora, luego, en pequeños instantes se fue la luz y volvió, el señor Hernández dice que eso fue todo lo que vio además de sentir una masa de aire caliente, pero no escuchó ruido alguno.
«Al otro día, el señor Roberto Ruiz Montoya, de ocupación campesino, encontró en una de las cimas un extraño círculo de aproximadamente 10 metros de diámetro, y en medio de éste, otro más pequeño, como de unos cinco metros, este hallazgo fue aproximadamente a las 06:45 horas y coincide exactamente con la posición que el señor Hernández señala como por donde se vio el resplandor».
«Personas vecinas del lugar[3] han observado que han pasado elementos de la Armada, también se logró ve a un elemento de la policía preventiva, e incluso, un radioaficionado[4] interceptó una llamada diciendo que «˜habían localizado el objeto»™. En el área del fenómeno se detectó radiación en un punto uno. Según versiones de ingenieros que trabajan en PEMEX[5], aun cuando no lo atribuyen a un objeto volador, trascendió en forma extraoficial que se procedió al levantamiento de un objeto extraño, como si fuera un satélite, al cual subieron a un pesado trailer pero no se sabe más del asunto[6].
«Diario El Norte se trasladó hasta el lugar de los hechos y pudo constatar que efectivamente hay una huella de características particulares y en el entorno cuatro árboles y a un costado, una laguna; los árboles están quemados por debajo de sus ramas, por lo que se presume que el ovni que aterrizó tomó como punto de referencia los cuatro árboles».
Entrevistamos a Jesús Gabriel Paredes Flores, comandante de policía de Poza Rica, quien informó:
J. G. P. F. Mira, ponte a pensar, yo estoy de acuerdo en que puede existir gente en otros planetas, pero tú metes un carro, y le das toda la vuelta completa al volante, y haces un círculo, ¿no es cierto?, porque un oficial de aquí le hizo así e hizo un círculo perfecto, únicamente que en este caso a fuerza hay salida o entrada y ahí no había salida o entrada. Vimos los círculos que estaban ahí, pero jamás un aparato o un objeto volador, vimos las huellas, efectivamente estaban las huellas en el Campo 5 de mayo, en la Parcela 14.
O. G. Aparecieron otros círculos en El Edén, ¿los fueron a ver?
J. G. P. F. Sí. También fui personalmente a verlos.
O. G. ¿Qué es lo que había?
J. G. P. F. Pues nada más un círculo con pasto quemado. El pasto estaba achicharrado.
O. G. ¿Era igual que el del Campo 5 de mayo?
J. G. P. F. Era un círculo quemado pero más grande. El diámetro era como de 6 metros, y el otro era más pequeño, como de unos 4 metros. Uno dentro del otro.
El anillo estaba quemado. Era como de 10 centímetros de grosor y de profundo como 5 centímetros, como si algo pesado se hubiera posado.
El círculo estaba en medio de tres arbolitos, y las hojas estaban quemadas. Yo no se de esto pero al parecer ¡bajó algo ahí! De ahí en adelante yo no supe qué pasó.
O. G. ¿La del Campo 5 de mayo pudo ser un carro?
J. G. P. F. Quién sabe.
O. G. ¿Cuál fue su conclusión?
J. G. P. F. Ninguna. No nos interesa eso.
O. G. Fueron. Vieron que estaba quemado y… ¿Qué fue lo que hicieron?
J. G. P. F. Pues nada.
O. G. ¿Pasaron el reporte?
J. G. P. F. No. Mira. Te voy a decir una cosa. Uno no puede asegurar una cosa que no hemos visto bien. Únicamente te puedo decir que vimos eso. Hasta ahí. Era un círculo con otro más pequeño adentro.
O. G. ¿Emitieron algún juicio sobre esto?
J. G. P. F. Nada más lo vimos. Mucha gente lo vio.
O. G. ¿Porqué fueron?
J. G. P. F. A mí me pasaron la información. Una llamada telefónica, y fuimos. Ves que la curiosidad te lleva.
Pudo haber sido el ranchero. Es lo único que puedo decir.
PSICOSIS DE MASAS
En medio de todo este alboroto ocurrió lo que habría de esperar en un pueblo que, de la noche a la mañana, se ha convertido en el lugar elegido por los ovnis.
Rápidamente se dan cita en el campo de fútbol cientos de curiosos para observar las huellas del aterrizaje y esperar todas las noches, mirando a las estrellas a cualquier luz que se mueve de manera «anormal» y gritar que se trata de un ovni, el cual es fotografiado por numerosas cámaras.
El mito crece rápidamente, así lo testimonia el relato de la profesora Azuara.
«Tengo un primo que fue al Edén un día que estaba lloviendo y al pararse en el círculo se llenó de lodo. Cuando llegó a su casa, en la noche, se quitó el lodo de los zapatos y éste se veía fosforescente.
«También cuando yo fui al lugar sentí una cosa muy rara en mi organismo. Incluso le dije a una compañera que no iba conmigo y que no era muy sugestionable, pero sentía una cosa muy rara dentro de mi organismo.
«El lunes en la mañana me dieron nauseas. No se si es porque ahí había radiactividad, pero fue algo que yo percibí, pero sentí una sensación muy rara».
Así las cosas, y con todo tipo de historias corriendo de boca en boca, no sólo se hablaba de huellas fosforescentes, sino que se afirmó que la misma NASA (al parece siempre pendiente de los ovnis), había hecho acto de presencia debido a que «“mediante operaciones secretas- intentaba recuperar el ovni[7].
La profesora Azuara también nos informa que una persona que cuidaba un invernadero situado en los alrededores vio «algo» pero le dio mucho miedo y huyó del lugar. Al parecer, se trataba de una gran luz que iluminaba el terreno como si fuera de día. Esta persona tenía una grabadora que sufrió interferencias.
«La gente ya está amañada, parece que les dijeron que no dijeran nada. Muchas personas recogen piedras del Edén. Dicen que tenían grumos como si hubieran sido sometidas a altas temperaturas.
«Dicen que hubo un aparato pero que se lo llevaron. Otros dicen que desapareció y que a la gente le prohibieron que hablara; sin embargo, una persona dice que un sobrino suyo, que era soldado, entró a un lugar donde tenían el aparato[8]. Que tenían un ovni lleno de cables[9]«.
FINALMENTE ¿QUÉ PASÓ EN POZA RICA?
Desgraciadamente, quien esto escribe sólo pudo acudir al lugar de los hechos unos cuatro meses después de la observación. Para ese entonces ya no era visible ninguna de las huellas, por lo que sólo pude observarlas a través de fotografías.
La forma y estructura del círculo aparecido en el campo de fútbol (primera huella) es muy similar a la que produciría un Anillo de Hadas. Dada la no relación entre esta huella y el avistamiento, es muy probable que la respuesta se encuentre en este territorio.
La segunda huella, aparecida tres días después del avistamiento, presentaba características totalmente distintas. En este caso se trataba de un círculo quemado, de forma muy irregular. Es muy probable que algún bromista, aprovechando la euforia de ovnis, hubiera hecho su propia huella rociando gasolina o algún combustible en el pasto.
Si estas hipótesis son ciertas, ya que al parecer no hay relación entre las huellas y el avistamiento, ¿qué fue lo que observaron los niños y la maestra la mañana del 22 de mayo?
Dos observaciones hechas por la maestra Azuara y la maestra Lira parecen darnos la posible respuesta a este cuestionamiento. En primer lugar el hecho de que se trataba de un día muy soleado y claro, y en segundo lugar la manera en que se escribe lo visto, como un objeto plano, una lámina o un espejo, descripción que coincide ampliamente con los dibujos de los niños.
Al observar desde la escuela el lugar donde supuestamente apareció el ovni, encontramos que en ese sitio existe una pequeña casucha de adobe con un techo de lámina inclinado. La respuesta parece clara. El techo de lámina, probablemente movido por el viento, reflejó la luz del sol, y ese era el ovni que veían desde la escuela. Quizá ciertas condiciones climatológicas especiales provocaron un fenómeno de refracción, una capa de aire caliente que dio mayor espectacularidad al avistamiento. Finalmente, el progresivo avance del sol en la bóveda celeste provocó que el fenómeno cesara («se apagó para no volverse a ver»), al cambiar el ángulo de incidencia de la luz solar sobre el techo de la casucha.
Hemos manejado anteriormente la posibilidad de que la huella aparecida en el rancho El Edén fuera fruto de una broma. ¿Quién pudo haber sido el responsable?
Uno de los elementos principales es que la persona que lo haya hecho debe tener acceso fácil y directo al lugar, ya que no es tan fácil meterse en una propiedad privada y hacer una huella ovni quemando el pasto.
Entre los vecinos del lugar, es ya legendaria la fama del hijo del dueño del rancho, dadas sus bromas. ¿Esta aquí el responsable?, no lo sabemos y por lo mismo no lo podemos asegurar, pero la posibilidad queda abierta.
CONCLUSIÓN
Quizá a ciertas personas pueda parecer que he abusado de los datos al tratar de buscar una explicación que a primera vista pudiera parecer forzada, pero me parece que es más probable que se haya dado todo este conjunto de circunstancias y coincidencias, a que un ser de otro planeta haya venido a dejar una huella tan sólo para ver la cara de asombro de los pobladores de una pequeña ciudad donde lo único que vuela son los cercano y famosos «voladores de Papantla», estos sí, completamente identificados.
REFERENCIAS
Pérez Peralta Felipe, ¡Aterrizó un ovni en Parcela 14!, El Norte, Poza Rica, 23 de mayo de 1992.
Levario Jorge, Nuevo avistamiento de un ovni en Santa Ãgueda; Expectación, El Norte, Poza Rica, 28 de mayo de 1992.
Romano Rivera Fernando y Calvo Miguel Ãngel, Investigadores examinan el área posible de avistamiento de un ovni en Parcela 14, El Norte, Poza Rica, 25 de mayo de 1992.
Anónimo, ¡Aterrizó un ovni en Poza Rica, Veracruz!, Semanario de lo Insólito, No. 55, México, noviembre de 1992, págs. 16-17.
[1] Este artículo fue publicado originalmente en García Óscar, El ovni de Poza Rica. De círculos, ovnis e imaginación, Perspectivas Ufológicas, No. 1, México, diciembre de 1993, págs. 26-32.[2] Es decir, el mismo día en que apareció la nota en El Norte. Nota de LRN.[3] ¿Nombres? Nota LRN.
[4] ¿Nombre del radioaficionado? Nota LRN
[5] ¡Nombres! ¡Nombres! Nota LRN.
[6] Se supone que la huella estaba en el cerro, sólo accesible a través de un camino de terracería, ¡cómo logró llegar un pesado trailer hasta el lugar? ¿Cómo no se dieron cuenta de la maniobra los vecinos, como el señor Hernández? Nota LRN.
[7] ¿Pues qué no ya se lo habían llevado los técnicos de PEMEX? Nota de LRN.
[8] Seguramente el Ãrea 52, base aún más secreta que el Ãrea 51. Tan secreta que nadie sabe su ubicación, aunque una tía del amigo de mi vecino dice que conoció al abuelo del soldado y le aseguró que la base estaba en Poza Rica. Nota LRN
[9] Seguramente estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos. No era para menos después del batacazo que se dio. Nota LRN.
El nuevo blog de Heri
Ya conocíamos la calidad de los trabajos de Heriberto Janosch González por su blog Espacio Exterior (http://espacioexterior.blogspot.com/) y por ser colisteros en varias listas de discusión de ufología crítica.
Heri es psicólogo y docente (Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires), técnico en electrónica y telecomunicaciones (CONET), programador de computación, estudioso del tema ovni desde 1973 e integrante de la Comisión de Investigaciones Ufológicas (CIU) desde 1976. En 1994 fue miembro fundador de la institución científico-educativa Fundación «Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia» (CAIRP). Actualmente reside en Caldas dos Reis, España.
Su nuevo blog promete desde el título:
Anillos de hadas
ANILLOS DE HADAS[1]
»…vosotros duendecillos,
que a la luz de la luna hacéis cercos de hierba amarga
que la oveja no quiere comer; y vosotros, que por diversión
criáis hongos nocturnos…»
William Shakespeare en La Tempestad
Gran cantidad informes de presuntas huellas de OVNIs pueden caer, luego de un riguroso examen y análisis de muestras, dentro de una explicación bastante convencional, mas no por ello, menos interesante, es decir, la explicación proporcionada por un curioso fenómeno natural conocido como Anillos de Hadas.
Los biólogos conocen con este nombre aquellas bandas de crecimiento diferencial de vegetación, mismas que se pueden encontrar no sólo en los prados, sino también, en los campos de cereales[2], montes recién talados y, más comúnmente, en terrenos calcáreos.
Estos anillos son visibles aunque no hayan crecido ahí los carpóforos, o más comúnmente conocidas como setas, que son los cuerpos fructíferos de los hongos, y que pueden llegar a producir billones o trillones de esporas. Los anillos forman un círculo casi perfecto que, al final del verano, se cubre de setas.
En otras épocas, la presencia de estas bandas se atribuía a diversos agentes, tales como los relámpagos, las hormigas, los caracoles, las pacas de heno que se apilaban en los campos, etcétera. Para la mentalidad supersticiosa de la Edad Media esto era obra del diablo o «cosas de brujas» (se les conocía como «huellas de brujas» o Hag tracks). En Austria se decía que eran generados por bocanadas de vapores subterráneos, provenientes del infierno o de la respiración de los dragones, o que el diablo mismo había caminado, durante la noche, dejando su huella mientras batía su mantequilla[3].
En Dinamarca los culpables eran los duendes. En Inglaterra eran las hadas que bailaban en círculo. El pasto así aplastado les era confortable a los sapos, quienes acostumbraban reposar sobre estos almohadones de hierba o «toadstol» (banquillos de sapos); y como todo mundo sabe, los sapos envenenan las plantas y por lo tanto impiden su crecimiento, no así de los hongos, que proliferan. Parece que las hadas de Devon eran más flojas, pues en lugar de bailar, cabalgaban sus caballos sobre la hierba haciendo círculos.
La teoría de que los anillos eran producto de los relámpagos fue muy socorrida en el siglo XVIII. El padre Marranzino cita un pareado de Erasmus Darwin (1731-1802), abuelo del naturalista inglés, que en 1789 escribía:
«De oscuros nubarrones salta veloz el rayo
hendiendo el fuerte roble o haciendo el corro mágico».
El mismo Erasmus Darwin escribió:
«Existe un fenómeno, al parecer, de naturaleza eléctrica, al que aún no se ha conseguido explicar: me refiero a lo que en lenguaje popular se llaman los corros de hadas que, con tanta frecuencia aparecen en los prados.
«A veces, los segmentos mayores o más predominantes de nubes que van descendiendo gradualmente a medida que se desplazan, descargan el agua que transportan en las zonas más húmedas de las llanuras herbosas. Ahora bien, este mamelón o extremo de la nube, adquiere, al ser atraído hacia la tierra, una forma casi cilíndrica, de manera parecida a lo que ocurre con la lana suelta de la rueca al hilarla, y despide al suelo un chorro de electricidad de dos a diez yardas de diámetro, pero sólo la parte exterior del cilindro quema la hierba».
Ahora sabemos que Darwin estaba equivocado, pero durante mucho tiempo estas teorías fueron aceptadas como buenas.
A estas curiosidades (los anillos de hadas) se les conoce con diversos nombres: salones de baile de las hadas, terrenos de las hadas, cohortes de hadas, corros de brujas o anillos de brujas. Estas formaciones están relacionadas con las brujas, hadas, duendes y demás seres mitológicos en casi todas las culturas y lenguas. En Alemania se creía que tales anillos se formaban cuando las brujas salían en la noche de Walpurgis[4] para danzar en los campos. En Holanda se creía que eran producto del diablo, por lo que se suponía que, si alguna vaca los pisaba, su leche daría pésima mantequilla. En Francia se afirmaba que albergaban sapos gigantescos de ojos saltones, tradición muy parecida a la de los ingleses. Los italianos lo conocen por el nombre de Cerchi delle Streghe (círculos de las brujas), porque creían que ahí hacían sus reuniones nocturnas. Los catalanes les llaman Candeles de bruch (luces de las brujas). En nuestra época tecnológica lo más común es que las mentes simples los atribuyan al aterrizaje de un OVNI.
Las tradiciones europeas que consideran a las hadas como responsables de tales círculos fueron recopiladas por el investigador americano Walter Yveling Evans Wentz[5]. Según estas leyendas:
«Las hadas existen y es en los anillos donde, a veces, se las suele ver bailar. La hierba jamás crece alta en los bordes del anillo, pues es de la especie más corta y fina. En el centro crecen, en círculo, las setas de las hadas en las que éstas toman asiento. Las hadas son muy menuditas y gustan de cantar y bailar. Llevan libreas verdes y, a veces, bonetes y casacas rojas»
Adrien Leroux, de Lincy, en sus «Livres des légendes» refiere que las hadas en Noruega eran seres de gruesa y enorme cabeza, piernas diminutas y brazos desmesurados. Estos seres reciben diversos nombres según la región de Europa donde nos encontremos: hadas. Elfos, gnomos»¦
«Se les atribuye la creación de los círculos verde brillantes, llamados elfdans, que a veces se ven en los prados. Incluso hoy en día, cuando un campesino danés descubre uno de estos círculos al alba, dice que allí han ido los elfos a bailar durante la noche».
TEORÃAS ACTUALES
Hoy se sabe que la formación de estos anillos se debe a la maraña de hilillos microscópicos fungosos, el mycellium, enterrado bajo el círculo mágico.
Para comprender el mecanismo de crecimiento de los anillos es necesario tener en cuenta lo que es realmente un hongo. Los pequeños sombrerillos llamados carpóforos o setas no son sino la parte reproductora. La parte más grande del hongo, como un iceberg[6], está oculta bajo la tierra. Es el micelio, cuyas ramificaciones, constituidas de pequeñísimos filamentos, llamados hifas, pueden extenderse a más de un metro de profundidad. Este es el verdadero cuerpo o tallo del hongo. Estas ramificaciones microscópicas se les conoce vulgarmente con el nombre de «blanco de hongo»
La función del micelio es la de conseguir el alimento. Esa es la razón por la cual se extienden por el terreno en busca de nuevos nutrientes. Los micellia pueden alimentarse casi de cualquier cosa y crecer prácticamente en cualquier lugar, desde el suelo a la madera, hasta el vidrio o el cuero. Algunos crecen sobre materia orgánica, mientras que otros viven de los organismos vivos, ya como parásitos, ya como parte de un grupo simbiótico.
En el caso de los hongos que producen anillos de hadas, los subproductos de descomposición, que aquellos producen, alimenta la hierba que crece encima del micelio subterráneo que siempre sale a flor de tierra. En consecuencia, la hierba sobresale del anillo.
La manera en que se forman los anillos de hadas es muy interesante. Supongamos que han nacido hongos en un punto determinado del suelo. Si las condiciones son favorables, particularmente si la humedad es elevada, van a proliferar alrededor de su punto de origen. Debajo de la tierra, por lo regular, los micelios crecen por igual en todas direcciones, de una forma radial. Al agotar las sustancias que los nutren, algunos de ellos van muriendo, pero otros, los que han avanzado más allá del círculo en donde se han agotado los nutrientes, tendrán oportunidad de fructificar y formar setas. Estas setas dejarán caer sus esporas, que se desarrollarán en la parte exterior de este nuevo círculo, lo que provoca que la parte viva del hongo sea un anillo que se va extendiendo de forma radial. Este fenómeno se seguirá repitiendo de modo indefinido, pues las distintas generaciones de hongos agotarán las sustancias alimenticias del lugar en el cual vivieron. Así se ira formando un anillo que, a medida que el tiempo pase, tendrá mayores dimensiones, puesto que las nuevas setas irán creciendo y esparciéndose por la parte exterior en busca de su alimento.
Los corros de brujas se pueden apreciar incluso cuando el hongo todavía no ha producido las setas, ya que la acumulación de nitritos por parte del hongo hace que la hierba crezca con más vigor sobre éste, formando un corro de hierba más alta.
La formación de estos anillos refleja el modo en que crece el hongo si no tiene obstrucciones de tipo físico o biológico. En el laboratorio, los hongos pueden crecer hasta formar un círculo perfecto. Generalmente, en la naturaleza esto no ocurre debido a diversos factores. Los hongos tienden a crecer siguiendo los sustratos favorables y manteniéndose alejados de las condiciones desfavorables[7]. El ancho de estas zonas circulares es constante, no sobrepasando, generalmente, los 20 o 30 centímetros.
El anillo aumenta de diámetro anualmente, como consecuencia del crecimiento subterráneo de su aparato vegetativo. Los anillos de hadas son colonias gigantes formadas después de muchos años de una dura lucha contra las condiciones ambientales. Se conocen casos de anillos de más de 70 metros de diámetro, a los que se les ha calculado una edad aproximada a los 400 años. Pero, los más típicos se escalonan entre 1 y 4 metros. La velocidad de crecimiento hacia el exterior depende de numerosos parámetros: naturaleza del suelo, de las plantas que ahí crecen, y del propio hongo. El crecimiento puede oscilar entre 7.5 y 60 centímetros por año. En algunos casos, los hongos florecen durante dos o tres años hasta dejar exhausto el terreno, sin nutrientes, por lo que el mismo hongo llega a morir.
La zona de crecimiento acelerado de hierba se desplaza también con los hongos; y ello se debe a los abonos nitrogenados producidos por el ciclo ecológico del parásito; éste, por descomposición de las proteínas de la materia orgánica proveniente del suelo, libera amoniaco, que las bacterias transforman en nitritos, y después en nitratos. Pero este crecimiento, que presenta ciertas cualidades estéticas, lleva a un estado final de debilitamiento de la vegetación sobre una franja del anillo situada entre dos zonas estimuladas como consecuencia del efecto de los cambios fisicoquímicos del suelo, debidos al micelio. Bajo condiciones tan desfavorables, toda la superficie del círculo resulta, al fin de cuentas, dañada y el anillo de hadas así formado puede, erróneamente, hacer pensar que se trata de una quemadura, no bien la hierba desecada tome un color rojizo o amarillento. Pero también cabe acotar que hay casos en los que se observan anillos rodeados de hongos sin menores efectos en la vegetación[8].
Algunos de estos anillos presentan una particularidad aún más sorprendente: las setas suelen aparecer de la noche a la mañana, como «por arte de magia». Este fenómeno también tiene una explicación racional. Es bien conocido que todo ser vivo está compuesto, esencialmente, de agua: en el caso del hombre, el 70% de su peso es agua, pero este porcentaje aumenta al 90 o 95% en el caso de los hongos y las algas. Ciertas especies pueden, en tiempos de sequía, reducirse mediante deshidratación al tamaño de una cabeza de alfiler, apenas visible. Al llegar la lluvia, la criptógama crece por absorción de agua a una velocidad tal, que de buena fe puede creerse que ha surgido de la nada. Todo el proceso puede ocurrir en una noche.
LA RELACIÓN CON LOS OVNIS
Desde la muy temprana época de los platillos volantes (cincuentas y sesentas) los ufólogos intentaron establecer una relación entre los anillos de hadas, hongos y OVNIs. El hecho de que en algunos sitios aparecieran, de repente, enormes hongos que no estaban ahí el día anterior; o que en los prados se vieran zonas casi perfectamente circulares de anillos en donde la vegetación o bien, había crecido superando en tamaño a la que crecía fuera del círculo, o bien formando un anillo de terreno «seco y quemado», dio lugar a que algunos teóricos de los OVNIs difundieran la idea de que algunos de estos aparatos habían aterrizado en esas zonas. Sus motores, decían, habían quemado la zona y la radiación había alterado la hierba haciéndola crecer de manera desproporcionada.
Muchos de estos casos, la mayoría, se dieron en Argentina[9].
A principios de los setenta algunos ufólogos críticos[10] se dieron cuenta de que estos fenómenos nada tenían que ver con los OVNIs y así lo dieron a conocer. No obstante, para la gran mayoría de los aficionados a los OVNIs y las nuevas generaciones que se acercan al tema, el asunto de los anillos de hadas continúa siendo parte integral del mito OVNI.
Allan Hendry, quien fuera director de investigaciones del CUFOS, presenta el caso en su The UFO Handbook[11], de un matrimonio que vivía en Galena, Illinois. La mañana del 7 de agosto de 1977 descubrieron un gran anillo en el patio trasero de su casa. Los testigos habían vivido en el sitio desde 1946 y nunca habían visto algo parecido. Le avisaron a su vecino y éste se comunicó al CUFOS diciendo que «estaba formado por nódulos de molibdeno o níquel formando un anillo de 3 o 3.5 metros».
Hendry se dirigió de inmediato al sitio y encontró que en realidad tenía casi unos 4 metros de diámetro por 20 centímetros de ancho. El prado estaba cubierto de pequeñas esferitas, parecidas a las cabezas de los alfileres, y aglomeradas de forma muy compacta. Dentro del anillo había, además, tres manchas equidistantes que sugerían una especie de trípode o tren de aterrizaje. Pero la hierba no estaba aplastada, aunque sí estaba cubierta, por arriba y por debajo del suelo, con esa sustancia.
Al colectar las bolitas se vio que no eran, definitivamente, metálicas y se deshacían fácilmente, en un fino polvo, al tocarlas.
El «nido de OVNI» se encontraba directamente bajo las ramas de un árbol y, a un lado, había varias líneas de tensión. Definitivamente un OVNI no podía haber aterrizado en ese lugar.
Hendry recolectó algunas muestras del material y lo llevó a analizar al Field Museum of Natural History, en Chicago. El veredicto fue «lodo de hongos» (Myxomycetes sporangia), un hongo primitivo. Este hongo comienza su crecimiento como una simple espora y va creciendo, de manera radial, en forma de gel transparente, unas cuantas pulgadas por día. Cuando entra en la fase de esporas, más o menos cuando el círculo que va formando alcanza unos 3 metros de diámetro, se vuelve visible ya que adopta la forma de pequeñas microesféras de aspecto metálico.
Curiosamente cinco días después un investigador OVNI independiente envió muestras «de una sustancia dejada por dos OVNIs al aterrizar en un terreno al noroeste de la Universidad de Purdue en Indiana». Hendry las identificó de inmediato como las esporas del myxomycetes. Las muestras provenían de dos anillos adyacentes de 8 pies y 11 pulgadas de diámetro. Tanto los estudiantes de la universidad, como el sheriff del condado supusieron que las habían dejado dos OVNIs al aterrizar.
En México varios casos de aterrizaje investigados por el comité OVNI de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica (SOMIE), resultaron ser anillos de hadas[12]. El caso de Tula, en particular, fue presentado en la televisión en el programa ¿Usted que opina? En esa ocasión Héctor Escobar fue el encargado de hablar del asunto. Desafortunadamente Héctor tenía poco de conocer el fenómeno de los anillos de hadas y tampoco entendió mi explicación sobre los análisis que hice del terreno, por lo que su presentación fue poco entendida. Tan es así que la señora Zita Rodríguez, que en ese entonces dirigía la revista Reporte OVNI, se atrevió a decir que los escépticos «tenían una gran imaginación». La Rodríguez escribió[13]:
«Algunos «analistas escépticos» del fenómeno OVNI, formularon la hipótesis de que estos círculos fueron creados «de la noche a la mañana» por unos hongos de tipo carnoso de pie y sombrero que son muy comunes en nuestros bosques»¦
«Y para su desarrollo tardarían varias semanas y los daños se verían en un periodo de uno a dos meses.
La que tenía mucha imaginación y poca cultura era la señora Zita, quien creía que nosotros imaginábamos un enorme hongo bajando del cielo y produciendo la huella. Tampoco sabía que, efectivamente, las setas podían aparecer «de la noche a la mañana». Por otra parte, nosotros nunca dijimos que las huellas que aparecieron en el cerro de la estrella se debieran a hongos. Lo que encontramos, simplemente al entrevistar a la gente del lugar, era que tales círculos se habían formado porque ahí salían a entrenar a unos caballos. Atados de cuerdas se les hacía girar y habían llegado a formar esos surcos. Esto lo debería saber la señora Zita porque estuvo en el sitio y sólo hay dos explicaciones: o era muy mala investigadora y no preguntó a los vecinos por el fenómeno; u ocultó la explicación en aras de poder vender su revista.
Finalmente, en su artículo citado extrae un largo párrafo sacado de algún texto de educación secundaria, para darles una clase sobre los hongos a esos «escépticos tan imaginativos», y de paso demostrar sus enormes conocimientos de «botánica».
Ciertamente los artículos críticos sobre el tema de los anillos de hadas han tenido poca difusión pero, espero que una revista como Contacto OVNI que llega prácticamente a toda Latinoamérica pueda, de una vez y para siempre, dejar el asunto zanjado y los ufólogos ya no vuelvan a mezclar esas cosas que se ven en el cielo con aquellos manjares tan suculentos de la tierra.
Anillos de hadas o corros de brujas
La ilustración superior muestra un «corro de brujas» en el que la mesa de ceremonias parece un hongo. Tiene 9 panes, uno para cada brujo y el central para el demonio.
Erasmus Darwin
Grabado antiguo en el que vemos la formación de un anillo debida a la danza de los demonios y brujos.
Se creía que aquel que pisara uno de ellos, era transportado a una tierra misteriosa en donde no pasaba el tiempo. A la izquierda, un explorador trata de rescatar a su amigo víctima del embrujo musical de los nomos.
Casi todo mundo piensa en las setas al referirse a los hongos. En realidad estas son sólo la parte reproductora. El micelio es el verdadero cuerpo del hongo
Una bella fotografía que, de manera muy gráfica, muestra los carpóforos (setas) y las hifas (micelio) de un Stropharia aeruginosa.
La mecánica en la formación del anillo es muy sencilla. Una espora que cae en terreno fértil hace crecer el carpóforo, dentro de la tierra, y la seta madre, fuera de ella. Esta seta, a su vez, suelta sus esporas, que caerán en su derredor, formando nuevas setas. Las hifas, que corren por el subsuelo crecen radialmente en busca de alimento y alejándose de terrenos agostados. Cuando las condiciones son propicias (temperatura y humedad adecuadas) crecen las nuevas setas en las partes nuevas y alejadas del centro, formando un anillo. Esto puede ocurrir de la noche a la mañana por absorción de agua después de una lluvia: ha nacido un Anillo de Hadas.
Dos anillos casi perfectos. El primero, izquierda, bajo la sombra de un bosque muy arbolado; el segundo, derecha, en un jardín al aire libre.
El extraño anillo de Galeana, Illinois, que resulto ser producto del Myxomycetes sporangia.
Arriba, un corro de Clitocybe geotropa que rodea por completo a un árbol.
A la derecha, parte del anillo de hadas que apareció en Miramar, Provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1975, y que los ufólogos afirmaron era obra de los Ovnis.
A un lado, las esporas que fueron identificadas como microesféras de molibdeno o níquel. Si Hendry no hubiera estudiado el caso, había pasado a la historia de la ufología como un caso extraordinario.
Los círculos no son perfectos, y si las setas crecen desperdigadas, a veces no se puede apreciar muy bien el anillo.
En 1984, en la ciudad de Jaso (Cruz Azul), Hidalgo, a unos 5 kilómetros de San Marcos, se encontró este otro anillo de hadas. En esa ocasión el tema OVNI no estaba de moda, por lo que no se le asoció con él.
El hongo, al agotar los nutrientes, deseca la hierba que se encuentra en la superficie y deja una zona que parece haber sido «quemada por un OVNI».
Así vio el dibujante de la revista Contacto OVNI, la investigación de este autor, del caso del supuesto aterrizaje de un OVNI en San Marcos, en Tula de Allende, Hidalgo. El anillo de Cruz Azul no tenía setas en su periferia, lo mismo que el de San Marcos, a pesar de que el dibujante de Contacto OVNI los presentó en su ilustración.
Los anillos que se forman fueron siempre asociados a las brujas o a los duendes. A la izquierda un anillo casi perfecto en un jardín inglés.
Las setas crecen en ramificaciones que se distribuyen formando el anillo.
[1] Una versión original de este artículo apareció en los siguientes boletines:
Ruiz Noguez Luis, Corros de brujas, Esto me Interesa, No. 3, México, marzo 1978, p. 8-10.
Ruiz Noguez Luis, Anillos de hadas, Perspectivas Ufológicas, Año 1, No. 1, diciembre 1993, pag. 33-36, México.
[2] No confundir con los famosos Crop Circles, cuyo origen, en su mayoría, es espurio.
[3] En ese entonces la mantequilla se batía dentro de una especie de toneles o barriles que en la parte superior tenían una especie de asa o palo que era el que se agitaba caminando alrededor del barril.
[4] Se celebraba el 1° de mayo y se decía que los brujos, hechiceras y demonios se reunían en el Broken (un cerro), y que por la mañana se podía ver su enorme sombra proyectada sobre la niebla: el famoso Espectro del Broken, que también tiene alguna relación con los Ovnis. Ver http://marcianitosverdes.blogspot.com/2006/05/de-espectros-y-glorias.html
[5] Walter Yveling Evans Wentz, The Fairy-Faith in Celtic Countries, The Classic Study of the Luminous Reality of Leprechauns, Pixies, and other Fairy Spirits, Citadel Press/Carol Publishing Group. New York, 1977.
[6] Los micellia pueden llegar a ocupar una superficie de varios cientos de hectáreas. Se sabe que el ser vivo más grande (y probablemente el más antiguo) del mundo es un hongo que se extiende por miles de hectáreas en zonas boscosas que abarcan gran parte de Canadá y el norte de los Estados Unidos.
[7] Shirtloff M. Randall R., How to control lawn diseases and pests, Intertec Publishing Co., Kansas City, 1974.
[8] Dickinson C., & Lucas J., The Encyclopaedia of mushrooms, Crescent Books, New York, 1983.
[9] De María Carlos Alberto, publicó diversos artículos en su boletín Extraterrestre, Buenos Aires, Argentina.
[10] González, M., Janosch H., Ujvari A. y Alcaraz A. Caso Correa. Retrospectiva. Los Hongos: ¿Desafían a la Ciencia?», CEFANC Boletín Informativo, año 1, No. 2, Bs.As. 1980.
Bourtembourg Charles., et Scornaux Jacques, Anillos de hadas, OVNIs un desafío a la ciencia, Año II, No. 9, octubre-noviembre, 1975, Buenos Aires, Argentina.
Scornaux Jacques et Piens Christiane, A la recherche des OVNI. La vérité sur les soucoupes volantes, Verviers, B : Marabout No. 565, 1976.
[11] Hendry Allan, The UFO Handbook, Doubleday & Company Inc., Garden City, New York, 1979.
[12] Ruiz Noguez Luis, García Oscar, Escobar Héctor y Chavarría Héctor, Aterrizaje en Tula: Un cuento de hadas, Perspectivas ufológicas, Año 1, No. 1, diciembre 1993, pag. 11-20, México.
García Oscar, El OVNI de Poza Rica, Perspectivas ufológicas, Año 1, No. 1, diciembre 1993, pag. 26-32, México.
[13] Rodríguez Zita, ¿Qué misterioso efecto produce círculos en los campos?, Reporte OVNI, Año 1, No. 16, enero de 1994, México.