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Fuego de San Elmo

FUEGOS DE SAN ELMO[1]

 

«I boarded the Kings’ ship; now in the beak,

Now in the waist, the deck, in every cabin,

I flamed amazement; sometimes I’d divide

And burn in many places; on the topmast,

The yards and bowsprit, would I flame distinctly,

Then meet and join.»

«He abordado la nave del rey «“dice Ariel en La Tempestad-, y ora sobre proa, ora en los costados, ora en cubierta, ora en las cámaras, por doquier he encendido el asombro. Tan pronto me dividía, y ardía entonces por aquí y por allá, y llameaba separadamente en el palo mayor, en el bauprés y en las vergas, como me reunía de nuevo juntando todas mis llamas»¦»

 

La Tempestad, Acto I, Escena 2[2]

 

San Elmo o San Erasmus (303 d. C.?, Formia, Italia) fue uno de los primeros obispos cristianos. Es el patrono de los marinos quienes lo asociaron románticamente al fuego de San Elmo (o San Telmo). Es uno de los mártires que constituye los «Catorce santos de ayuda», un grupo de santos venerados conjuntamente en la Alemania medieval. Fue obispo de Formia (antigua Formiae) donde murió martirizado, probablemente durante la persecución de cristianos por el emperador Diocleciano. De acuerdo con el Papa San Gregorio I el Grande, sus reliquias están en la catedral de Formia. Después de que los sarracenos destruyeron Formia en el 842, el cuerpo de Erasmus fue transferido a Gaeta (Italia). Varios actos espurios han embellecido la leyenda. De acuerdo con esto, él fue obispo de Siria y resistió milagrosamente las torturas de Diocleciano en Líbano y después fue guiado por un ángel a Formia. Se le confunde con el sirio San Erasmus de Antioquia (25 de noviembre), aunque algunos proponen que es la misma persona.

San Rudolf escribió la biografía de San Elmo hacia el año 1130. En su «Vida de San Elmo», escribe:

«Una noche de gran tormenta, San Elmo se dirigió a visitar al Obispo de Auvergne, Ranco, quien se encontraba en cama por enfermedad. Los discípulos de Elmo le acompañaban en el camino, pero era tal la oscuridad, que prácticamente estaban imposibilitados de seguir adelante.

«Elmo comenzó a encender una vela, lo cual sorprendió a sus discípulos ¿Acaso pretendía San Elmo que tal vela permaneciera encendida enfrentando semejante noche torrencial?

«Pese a las dudas de sus acompañantes, la lluvia que caía a cántaros y las ráfagas de viento no pudieron apagar la vela, y San Elmo logró llegar a su destino.»

Debido a esta leyenda, San Elmo ha sido adoptado como patrono de los marinos del Mediterráneo, quienes han visto el destello que acompaña a la descarga en cepillo que aparece sobre los mástiles de los barcos durante las tormentas. Elmo es la corrupción italiana de Erasmus (a través de Ermo), otras derivaciones etimológicas incluyen Ramus, Eramus, Ermo, Elm, Elme y Telmo. Este último es en realidad el pseudónimo adoptado por Pedro González, el cual los marinos españoles y portugueses veneran como patrón. De aquí que en Portugal el fenómeno se conozca como «Luces de Pedro». La fecha de veneración del santo es el 2 de junio. Este San Telmo es venerado en España, y especialmente en Sevilla. Nació en Astorga hacia 1190 y que murió en Tuy en 1246. Fue primero canónigo en Astorga para después ingresar en la orden dominica, donde destacó como predicador elocuente, sabiéndose que acompañó al rey Fernando III El Santo en sus conquistas. Se le representa en pinturas en donde el santo aparece en pie, revestido del hábito negro y blanco propio de los dominicos; lleva en su mano derecha una vela encendida, aludida a la luz que se considera como fuego de San Telmo, y en la izquierda una pequeña nave como símbolo de protección hacia los navegantes.

También se le ha llegado a conocer como San Nicolás y San Hermes, Corpusante o Corpus Santos.

Al fuego de San Telmo, fuego de San Elmo, feu Saint-Elme o St. Elmsfeur se le conocía con el nombre de Helena por los romanos, en el caso de que fuese una llama solitaria, y si la llama era doble, Cástor y Pólux. Creían que era el númen protector de Cástor y Pólux.

Séneca decía que eran estrellas que se posaban en los palos de los buques.

Julio César escribió en sus Comentarios de la guerra de las Galias:

«En el mes de febrero, alrededor de la segunda hora de la noche, apareció repentinamente una nube seguida de una tormenta de granizo, y en la misma noche las puntas de las lanzas de los soldados que pertenecían a la Quinta Legión, parecían estar en llamas».

Francesco Antonio Pigafetta, quien acompañó a Magallanes en su expedición (1519-1522), relata con gran viveza, la aparición de este fenómeno en el transcurso del viaje. El cronista del viaje escribe, en su «Relazione in torno al primo viaggio di circumnavigazione, noticia del Mondo Nuevo con le figure dei Paesa scoperti», lo siguiente:

«Aparecía en más de una ocasión el cuerpo Santo, esto es, Santo Elmo, como otra luz entre las nuestras, sobre la noche oscurísima; y de tal esplendor cual antorcha ardiendo en la punta de la gabia («¦) Cuando esa bendita luz determinaba irse, permanecíamos medio cuarto de hora todos ciegos, implorando misericordia y creyéndonos muertos ya».

Cristobal Colón, en su segundo viaje reportó uno de estos avistamientos:

«(Una) flama fantasma que danzaba entre nuestros marinos y que luego se quedó quieta como una vela quemándose brillantemente sobre el mástil… Cuando aparecía no había peligro».

Pocos años después Alvar Núñez Cabeza de Vaca sufrió tan fuerte impacto, al enfrentarse con uno de estos meteoros, que en su «Relación de los naufragios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca», escribió:

««¦más estábamos cerca de la muerte que de la vida («¦) estuvimos pidiendo a Nuestro Señor misericordia y perdón de nuestros pecados».

En una nota de Francis Bacon sobre los trabajos de Plinio, afirmaba:

«Si es uno sólo, pronostica una tormenta severa, que puede ser todavía más intensa si la bola de fuego no esta adherida al mástil, sino que rueda y danza sobre él. Si hay dos de ellas, en el momento en que la tormenta se ha incrementado, se puede tomar como un buen signo. Pero si hay tres, seguramente la tormenta será terrorífica».

Charles Darwin escribió en una carta a J. S. Henslow que una noche cuando el Beagle estaba anclado en el estuario de Río de la Plata:

«Todo estaba en llamas, el cielo con sus relámpagos, el agua con sus partículas luminosas, y aún todos nuestros mástiles estaban coronados con una flama azul».

La aparición del Fuego de San Elmo se consideraba como un buen presagio, ya que comúnmente aparecía cuando la tormenta estaba amainando. Por eso se interpretaba como el resultado de las plegarias de los marinos dirigidas al santo.

En su novela Moby Dick, Herman Melville hace decir a Ismael:

«Todos los palos y las vergas estaban coronados con un fuego pálido, y al tocarse, tres relámpagos con tres anillos estrechos de flamas blancas, en cada uno de los tres mástiles, se quemaban en el aire sulfuroso, como gigantescos ciros en el altar… juro que en todos mis viajes nunca había oído que el dedo flamígero de Dios hubiera caído sobre la nave…»

Además de los mástiles de los barcos se les ha visto en las chimeneas, las torres y campanarios de las iglesias, las copas de los árboles y las cumbres de las montañas. Incluso se ha reportado en los cuernos del ganado, saltando de cuerno a cuerno. En el siglo XII un grupo de soldados vio como una «estrella» caminaba sobre los cuernos de un toro que se encontraba en una colina en la que luego se fundaría la ciudad de Teruel. En el escudo de la ciudad aparece la imagen del toro y la luz, recordando su origen.

Al iniciar la era de la aviación, el Fuego de San Elmo se trasladó de la tierra y los mares hacia el cielo. Ahora aparecía en los extremos de las alas, en las hélices y las antenas de los aviones. Incluso alteraba las comunicaciones de radio (efecto electromagnético).

Usualmente es de color púrpura, azul, blanco-azulado o blanco. La «flama» no desprende calor y dura unos minutos y hasta horas, pues no se consume. Algunos creen que el relato bíblico de la zarza ardiente, que no se consumía, pudiera tener un origen en este fenómeno. Ocasionalmente se reporta un ruido eléctrico. Lo que me recuerda que Moisés creía que Dios se comunicaba con él a través de la zarza; lo mismo que los extraterrestres hacían con Shraver a través del zumbido de su máquina de soldar.

Cuando Benjamín Franklin inventó el pararrayos se dio cuenta queel fenómeno aparecía en la punta de esos aparatos:

«Lejos de la nube y silenciosamente, antes de que estalle, en la punta se puede ver una luz como el corpuzante de los marinos».
En la novela San Elmo, escrita por Augusta Juana Evans, posteriormente a la Guerra Civil norteamericana, se narra la historia del santo. La novela fue tan popular que muchas poblaciones en los Estados Unidos fueron bautizadas con su nombre en Alabama, Tennessee, Georgia, California, Colorado, Illinois, Kentucky, Louisiana, Mississippi, Missouri, New York, Texas y Virginia. Augusta Evans era una firme antifeminista. En todas sus novelas, nunca fue más que una escritora mercenaria. Era tan superficial, moralista y pomposa que The New York Times se mofaba regularmente de ella, y una vez publicó una parodia de San Elmo, «San Twelmo».

Estos «fuegos» han provocado también pánico y leyendas en la imaginación popular. Pueden ser vistos, a veces, sobre los mástiles y las vergas de los barcos, sobre las torres de las iglesias, inclusive sobre las copas de los árboles, en días de tormenta. Este fenómeno era muy acentuado en los veleros, que generalmente llevaban varios mástiles y mucho aparejo. La aparición de esta luminosidad en la oscuridad era de efectos sorprendentes para los supersticiosos marinos de antaño, que desconocían la causa del fenómeno.

«Ciertas piezas de ropa, sobre todo las de nylon, acumulan electricidad estática en alguna cantidad; en la oscuridad produce una lluvia de chispas, por ejemplo al quitarse la ropa. A veces, estas ropas quedan rígidas o se mueven, pareciendo un «fantasma», aún cuando estén colgadas de las perchas, por efectos de pequeñas descargas eléctricas»- según el padre Óscar González Quevedo[3].

Existe una evidente e íntima conexión entre el más inofensivo de estos fenómenos flamígeros y los Cozmozants (o cuerpos santos) de electricidad estática que juegan en torno a los extremos de los mástiles de los barcos en alta mar. Esta carga estática fue la responsable de la catástrofe del Hindenburg. Se piensa que uno de los depósitos de gas, lleno de hidrógeno, había comenzado a dejar escapar su contenido antes de llegar al punto de amarre de Lakehurst. En los cientos de metros cuadrados de la superficie del gigantesco dirigible alemán, se había formado una gran carga de electricidad estática a causa de la fricción con el aire. Una chispa, producto de esa carga, produjo la ignición del hidrógeno[4].

LA DESCARGA EN CORONA

El fuego de San Elmo es un tipo especial de descarga eléctrica, llamada Descarga en Corona, que puede ocurrir en los objetos cuando el campo eléctrico cerca de ellos se incrementa por alguna razón. La descarga es luminosa y puede estar acompañada de un sonido audible. La Corona Eléctrica es un efluvio que se produce alrededor de los conductores cilíndricos, cuando se encuentran sometidos a una gran diferencia de potencial con respecto del aire ambiente[5]. La carga atmosférica induce cargas en los mástiles y estructuras elevadas. El resultado es una luminosidad esférica notable alrededor de aquellos puntos.

Los fuegos de San Elmo son de forma ovalada, inmóvil, de tamaño entre 10 y 40 centímetros y de color blanco o azul[6].

El fenómeno ocurre en las puntas de los objetos en donde la fuerza de potencial alcanza valores de cientos de volts por centímetro. Cuando el potencial es superior a esos valores, la corriente empieza a fluir, de acuerdo con la ley de Ohm, por lo que no se podrá observar el fenómeno. En un día normal la fuerza del campo eléctrico en la atmósfera es de alrededor de 1 volt por centímetro. Al inicio de la formación de un cumulonimbus (nubes de tormenta), el campo se incrementa hasta unos 5 volts por centímetro, y justo entes de la descarga de un relámpago el valor se eleva a miles de volts por centímetro. De ahí que el Fuego de San Elmo sólo aparezca cuando el campo eléctrico es muy elevado, esto es, en la vecindad de las tormetas o tornados. Se ha reportado, por ejemplo, la presencia del fenómeno en navajas, cuchillos y otros objetos filosos durante la aparición de tornados[7].

Estos fuegos por lo regular se relacionan con la acción de los cristales de hielo, nieve o granizo. Las colisiones de los cristales de hielo en las nubes, su rompimiento e interacción con gotas de agua subenfriadas produce descargas eléctricas que causan estática en la radio y frecuentemente descargas luminosas. El movimiento de torbellinos de partículas de humo, nubes de humedad y cristales de hielo, provoca cambios en el potencial y puede afectar el campo magnético.

El efecto corona es una luminiscencia debida a la recombinación de átomos ionizados por elevados campos electrostáticos. Es susceptible de manifestarse en la proximidad de conductores de energía eléctrica de alta tensión (220,000 volts), cuando la separación de los conductores (de 3 centímetros de diámetro) es inferior a los 5 metros, y las condiciones atmosféricas le son propicias (altos índices de humedad).

La corriente eléctrica fluye de los puntos que tienen un potencial más elevado a los de menor potencial. Sin embargo, cuando el potencial eléctrico del campo es lo suficientemente elevado, los electrones de las moléculas con un mayor potencial, adquieren la energía suficiente para escapar de la molécula y pueden colisionar con otras, sin ser capturados. Cuando ocurren las colisiones entre estos electrones libres, las moléculas ionizadas y las moléculas no ionizadas del aire, se produce una luminosidad. Cuando estas colisiones están confinadas a un volumen pequeño, como lo es las puntas de los mástiles o de otros objetos, la luminosidad puede hacerse visible como un destello azul o blanco.

Cerca de las puntas que se proyectan en la atmósfera, las líneas de fuerza eléctrica se reflectan de su posición normal y tienden a concentrarse en la punta. Cerca de este punto, la fuerza del potencial de campo eléctrico es considerablemente mayor que la de sus alrededores. Esta es la razón por la cual funcionan los pararrayos. Cuando se encuentran puntos con una elevación considerable sobre terrenos planos, el campo eléctrico en la punta puede alcanzar los 200 volts por centímetro y formar un Fuego de San Elmo. También esta es la razón por la cual es sumamente peligroso cruzar un terreno plano en época de tormenta: el cuerpo se transforma en un pararrayos.

Philip J. Klass, quien ha publicado varios trabajos para tratar de explicar los avistamientos de ovnis[8], estudió la oleada de Exeter, New Hampshire y quedó impresionado por la cantidad de observaciones que informaban de objetos vistos cerca de líneas de alta tensión. Exeter está lo suficientemente cerca de la costa como para que se forme sal en los cables de alta tensión, lo que facilita los efectos de la descarga en corona, dando lugar a la aparición de bolas luminosas de gas ionizado sobre los transformadores y líneas de alta tensión[9].

ALGO DE INGENIERÍA ELÉCTRICA

La siguiente sección se la puede saltar aquel lector que no tenga conocimientos de física. Puede retomar la lectura después de la tabla de plasmas. Recomendamos que los que manejen algo de física y deseen comprender un poco más el mecanismo de formación de los fuegos de San Elmo, lean los siguientes párrafos.

Como se ha visto, si un voltaje entre un conductor en una línea de transmisión excede un valor crítico, se produce un sonido como de siseo en el lugar en donde aparece un destello alrededor del conductor (corona). El voltaje crítico depende del diámetro del conductor, la rugosidad de la superficie y su distancia a otros conductores. La corona se produce por la ionización intermitente del aire que rodea al conductor, produciendo ondas de alta frecuencia y provocando pérdidas de energía e interferencia en radios y televisores cercanos (¡He aquí el famoso efecto electromagnético!). La única forma práctica de minimizar la corona es incrementando el diámetro del conductor. Al nivel del mar, por ejemplo, es necesario un diámetro mínimo de una pulgada, para una línea de 230 KV; de 1.5 pulgadas para una de 330 KV y de 2.5 pulgadas para otra de 500 KV. Los tamaños se deben incrementar a mayores alturas[10].

Se prefiere al aluminio para líneas conductoras de voltaje extra-alto, a pesar de que su conductividad es menor que la del cobre. La mala conductividad del aluminio resulta ventajosa porque se requiere un gran diámetro (especialmente con un centro de acero) para altos voltajes.

Dijimos que para 500 KV el conductor debe ser de 2.5 pulgadas o más. Tales conductores pesan cerca de 6 kilogramos por metro, por lo que son difíciles de manufacturar, trasladar e instalar. Para subsanar estas dificultades se instalan dos o más cables (llamados subconductores) de diámetro mucho más pequeño, espaciados un pie o más, en lugar de un solo conductor. Este arreglo conocido como haz de conductores, hace decrecer la impedancia de la línea e incrementa la capacidad de carga eléctrica en un 25% o más.

En términos generales los fuegos de San Elmo son plasmas. Un plasma es una colección de cargas positivas y negativas de igual densidad que forman una distribución neutra de materia. Pueden existir en sólidos (como electrones excitados en metales), en líquidos (como sales disueltas en agua), pero es más común relacionarlos con los gases. Se cree que aproximadamente el 99% de la materia en el universo se encuentra en esta forma. Se considera como el cuarto estado de la materia. Es un medio conductor, en general compuesto de electrones e iones positivamente cargados. Las auroras, relámpagos y arcos eléctricos (de soldadura) son plasmas.

En general un plasma es una mezcla compleja de muchos tipos diferentes de partículas en movimiento térmico rápido. Las propiedades básicas del plasma son independientes de sus propiedades químicas y están determinadas en primer lugar por las leyes de conservación de energía y momentum y por la conducta de los electrones. Se usan métodos estadísticos para estudiar los plasmas. La densidad (η) y la temperatura cinética (T) son los parámetros básicos. El promedio de la energía cinética por partícula es de 1.5 veces la constante de Ludwig Boltzman por T, o sea 3/kT. La presión está definida por ηkT. En equilibrio termodinámico todas las temperaturas son la misma e (ignorando las interacciones de partículas) la suma de las presiones cinéticas es la fuerza por unidad de área en el continente. Se puede hacer una clasificación básica de plasmas en términos de densidad electrónica (ηe), temperatura electrónica (Te) y grado de ionización, o fracción de plasma ionizado.

Uno de los parámetros más importantes asociado con los plasmas es la longitud de Debye, un concepto similar al introducido en 1923 por los químicos Meter W. Debye y Walter K. F. Huckel[11] en su teoría de los electrolitos fuertes. En un plasma la longitud de Debye es la máxima distancia en la cual una gran diferencia en el número de cargas positivas y negativas puede ocurrir. Esta es una constante (h) que es igual a 69 (Te/ηe)1/2 dada en metros. Para distancias mayores de h, existe una casi-neutralidad, pero para distancias menores, un ion positivo puede ejercer una fuerza sobre un electrón. Este fenómeno lleva a la definición cuantitativa del plasma: un gas ionizado es un plasma si la dimensión física del gas es mucho menor que h.

Cuando el plasma no está en equilibrio y, especialmente cuando tiene corrientes eléctricas (movimiento general de los electrones relativo a los iones positivos), la interacción de partículas dentro de la esfera que tiene un radio de Debye se explica mejor en términos de colisiones binarias equivalentes. Esto es, sí es posible sumar las muchas interacciones simultáneas entre las partículas dentro de tal esfera en tal forma que pueda representarse como una serie de eventos discretos solamente entre dos partículas. El número de tales eventos se llama «frecuencia de colisión».

La frecuencia angular (Wp) de las oscilaciones del plasma es igual al promedio de la velocidad térmica del electrón por H o:

Wp = 56(ηe)1/2 (en radianes por segundo)

A temperaturas del orden de 1,000,000 °K, los átomos han sido despejados de todos sus electrones y pueden ocurrir reacciones nucleares.

Los plasmas pueden emitir Bremsstrahlung (radiación por frenado de electrones en colisiones elásticas). La potencia (energía por unidad de volumen) radiada es proporcional a la raíz cuadrada de Te.

Cuando un electrón es capturado por un ion positivo, emite un fotón (luz). Esto se llama Recombinación radiativa.

Como hemos dicho, el 99% de la materia en el Universo se encuentra en estado de plasma. Esto no es una exageración, puesto que el Universo se generó de una violenta explosión que inicialmente consistió en una «bola de fuego» de plasma de hidrógeno completamente ionizado.

En la siguiente Tabla podemos ver los diferentes tipos de plasmas que se encuentran en el Universo, junto con su densidad electrónica (ηe) y temperatura electrónica (Te).

PLASMA ηe (1/m3) Te (°K)
Sol    
Centro 1031 1.5 x 107
Fotosfera 1020 4,200
Cromosfera 1017 a 1020 5 x 105
Corona 1013 1.5 x 106
Viento solar (cercano a la Tierra) 5 x 106 4 x 105
     
Espacio Interestelar    
Regiones H II 106 104
Regiones H I 102 100 a 125
     
Espacio Intergaláctico 1 3
     
Tierra    
Magnetosfera exterior 107 a 106 104
Plasmosfera 1010 a 109 104
Ionosfera 1011 a 1012 250 a 3,000
     
Metales 1028 104

Continuará…

Portada de La tempestad en donde podemos ver a Ariel.

Varias representaciones de San Telmo. En este caso se trata del dominico Pedro González.

Busto de Diocleciano.

San Gregorio I El Grande.

Estatuas de Cástor y Polux en Roma.

Busto de Séneca.

Busto en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Julio César reportó haber observado Fuegos de San Elmo durante la guerra de las Galias.

Retrato de Magallanes en la Torre de Oro, Sevilla. El marino fue otro de los testigos del fenómeno eléctrico, durante su viaje de circunnavegación al mundo.

Museo de la Marina de Lisboa. Cristóbal Colón.

Alvar Núñez Cabeza de Vaca y un busto del marino.

Science Museum de Londres. Roger Bacon.

Dos dibujos de Plinio.

Charles Robert Darwin, en una fotografía de 1860. El naturalista inglés vio el fenómeno durante su famoso viaje en el Beagle

J. S. Henslow, corresponsal de Darwin.

Retrato de Herman Melville por A. W. Twitchell, 1847. En su famosa novela, Moby Dick, relata un episodio de corpo santo.

Otro retrato de Melville.

Probablemente en el origen de la ciudad de Teruel se encuentre un fenómeno del tipo de Fuego de San Telmo. Su escudo puede ser prueba de ello.

Dos dibujos del famoso experimento de Benjamín Franklin que daría lugar a la invención del pararrayos y a la posterior comprensión del Fuego de San Elmo como un fenómeno electromagnético.

El padre y parapsicólogo Óscar González Quevedo.

Explosión del Hindemburg provocada por la electricidad estática.

Philip Klass inició su carrera de escéptico profesional explicando los avistamientos de New Hampshire como producto del efecto corona sobre las líneas de alta tensión.

El famoso físico alemán Ludwig Boltzman.

Fotos de Fuegos de San Elmo en el laboratorio.


[1] Este artículo se publicó como Ruiz Noguez Luis, Fuegos de San Elmo, Cuadernos de Ufología, No. 9-10, 2da Época, Santander, sept.-dic. 1990, págs. 153-157.[2] Shakespeare William, Obras completas, La Tempestad. Planeta Agostini, 1990.[3] Quevedo González Óscar, ¿Qué es la parapsicología?, Colección Esquemas No. 98, Editorial Columbia, Séptima edición, Buenos Aires, 1973, páginas 50-51.

[4] Harrison Michel, Fuego en el cielo, Ediciones Martínez Roca, Colección Fontana Fantástica, Barcelona, 1980, páginas 49-50.

[5] Loeb B. Leonard, Electrical coronas. Their basic physical mechanisms, University of California Press, 1965.

[6] Robiou Lamarche Sebastián, Posibles ambigüedades sobre OVNIs, Stendek, Año IV, No. 13, junio 1973, páginas 18-21.

[7] Coffman A. John & Browne R. William, Corona chemistry, Scientific American, june, 1965.

[8] Klass J. Philip, Plasma theory may explain many UFOs, Aviation Week and Space Technology, Vol. 75, No. 23, 22 august de 1961, p. 52.

Klass J. Philip, Many UFOs are identified as plasmas, Aviation Week and Space Technology, Vol. 75, No. 23, 22 august 1961, p. 52.

Klass J. Philip, UFOs: Identified, Random House, New York, 1968.

Klass J. Philip, UFOs: Explained, Random House, New York, 1974.

Klass J. Philip, «letter», Astronautics and aeronautics, October 1975, p. 4.

Klass J. Philip, UFOs. The public deceived, Prometheus Books, New York, 1983.

[9] Hourcade W. Milton, Fenómeno OVNI desafío a la Ciencia, Ediciones de la Plata, Colección Periodismo y Testimonio, Montevideo, 1978.

[10] Barthold L. O. & Pfeiffer H. G., High voltage transmissions, Scientific American, may, 1964.

[11] Debye W. Peter & Hückel K. F. Walter, Physikalische Zeitschrift, No. 24, 1923, p. 185 y 305.

El soldado filipino (y 2)

RASTREANDO EL ORIGEN DE LA HISTORIA

Valle Arizpe, con su estilo recargado imitando la forma de escribir de la colonia, no nos proporciona mayor información, pero su antecesor, don Luis González, sí. Este cronista menciona a don Antonio de Morga Alcalde de las Causas Criminales de la Real Audiencia de la Nueva España y Consultor del Santo Oficio, y a su libro, Sucesos de las islas Filipinas. Esta obra fue publicada en México en 1609 («En casa de Geronymo Balli. Ano 1609. Por Cornelio Adriano Cesar«). El libro fue dedicado a don Cristóbal Gómez de Sandoval y Rojas, Duque de Cea.

Zaragoza hizo una reimpresión en Madrid, 1887 (No. 2658, del Catalogo de la librería del Padre Vindel); Rizal la tradujo al francés, Paris, 1890; y Lord Stanley al inglés, Londres, Hakluyt Society edition, 1868. Fue reeditado en 1907 por Emma H. Blair y James Alexander Robertson en su The Philippine Islands, 1493-1898, una enciclopedia en la que publican 55 volúmenes de obras dedicadas a la historia de las Filipinas. El libro del doctor Morga constituye los volúmenes 15 y 16 de la obra de Blair y Robertson.

El libro es importante porque Morga era un observador agudo que describe los asuntos diarios y comunes en las islas. Al ser un funcionario real, no tiene limitaciones y comenta las fuerzas y debilidades de los gobernadores de las islas.

En su introducción escribe Morga:

Pasé ocho años en las Islas Filipinas, los mejores años de mi vida, sirviendo continuamente como teniente del gobernador y capitán general, y, tan pronto como se estableció la Audiencia Real de Manila, en la oficina del interventor, la cual fui el primero en ocupar. Y deseoso que los asuntos de esas islas sean conocidos, especialmente los que ocurrieron durante mi estancia en ellas, he escrito estos temas en un libro de ocho capítulos, remontándolos hasta su origen cuando fue necesario. Los primeros siete capítulos contienen una descripción de los descubrimientos, las conquistas, y de otros acontecimientos en las islas y los reinos y provincias vecinos, que ocurrieron durante la época de cada uno de los gobernadores hasta que la muerte de don Pedro de Acuña. El octavo y último capítulo contiene un breve resumen de la naturaleza de estas regiones, de sus habitantes, de la manera de gobernarlos y convertirlos, y de otros detalles…

La obra, como ya se ha dicho, consta de ocho capítulos. Los primeros siete capítulos del libro se ocupan de los «descubrimientos, conquistas, y de otros acontecimientos… hasta la muerte de don Pedro de Acuña». El octavo, de los naturales, del gobierno, de la conversión, y de otros detalles.

Los títulos de cada capítulo son:

CAPÍTULO PRIMERO

De los primeros descubrimientos de las islas Occidentales; del viaje del Adelantado Miguel López de Legazpi; la conquista y el pacificación de las Filipinas durante su gobierno, y de Guido de Labazarris, quien ayudó al gobierno.

CAPÍTULO SEGUNDO

La administración del doctor Francisco de Sande, y los acontecimientos de las Islas Filipinas durante su mandato.

CAPÍTULO TERCERO

De la administración de don Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, y de Diego Ronquillo, quien tomó el mando debido a la muerte del anterior.

CAPÍTULO CUARTO

De la administración del doctor Santiago de Vera, y del establecimiento de la Audiencia de Manila, hasta su supresión; y de los acontecimientos durante este periodo.

CAPÍTULO QUINTO

De la administración de Gómez Pérez Das Mariñas, y del Licenciado Pedro de Rojas, quien fue elegido por la ciudad de Manila para actuar como gobernador, a causa de la muerte del anterior, hasta que don Luis Das Mariñas fue recibido como el sucesor de Gómez Pérez, su padre.

CAPÍTULO SEXTO

De la administración de don Francisco Tello, y del segundo establecimiento de la Audiencia de Manila; y lo ocurrido durante el período de esta administración.

CAPÍTULO SÉPTIMO

Del gobierno de don Pedro de Acuña, gobernador y presidente de las Filipinas, y de lo que ocurrió durante su administración, hasta su muerte en junio del año mil seiscientos seis, después de su regreso a Manila desde Molucas, donde conquistó las islas del rey de Terrenate.

CAPÍTULO OCTAVO

Relación de las Islas Filipinas y sus nativos, antigüedad, costumbres y gobierno, tanto en su periodo de paganismo como después de ser conquistados por los españoles, y otros detalles.

Para los fines de este artículo sólo el capítulo V es importante. En él, Morga se ocupa del fallecimiento de Gómez Pérez Das Mariñas y los interinatos de Pedro de Rojas y Luis Pérez Das Mariñas.

La administración de Das Mariñas se caracterizó por su gran energía y entusiasmo. La construcción del muro de Manila y otras fortificaciones, el edificio de galeras, la regulación del comercio, las diferentes pacificaciones, la reconstrucción de Manila, y el inicio de negociaciones con Japón, son todas parte de su administración.

Después de su muerte, comenzó la competencia por su puesto, ya que el gobernador había asegurado a varias personas que las designaría en caso de su muerte. Especialmente a Estevan Rodríguez de Figueroa, hombre rico de Pintados, al que le «había mostrado una declaración firmada en su favor». En Manila, Pedro de Rojas, teniente y asesor, es elegido gobernador en el ínterin, pero después de cuarenta días Luis Pérez Das Mariñas toma la oficina en virtud de un documento firmado a su favor. La noticia de la muerte de Das Mariñas fue conocida en España a través de la India.

Las partes más sobresalientes de ese quinto capítulo son:

CAPÍTULO QUINTO

De la administración de Gómez Pérez Das Mariñas, y del Licenciado Pedro de Rojas, quien fue elegido por la ciudad de Manila para actuar como gobernador, a causa de la muerte anterior, hasta que don Luis Das Mariñas fue recibido como el sucesor de Gómez Pérez, su padre.

Tan pronto como Gómez Pérez Das Mariñas llega a las Filipinas, lo reciben como gobernador por aclamación popular. Suprimió la Audiencia, y las residencias de su presidente, interventores, fiscales, y otros funcionarios fueron tomadas por Licenciado Herver del Coral, a quien el Virrey don Luys de Velasco[1] había enviado para ese propósito, en virtud de un decreto real recibido a ese efecto. El nuevo gobernador inauguró su mandato estableciendo la paga de la guarnición, y ejecutando, con gran entusiasmo y celo, muchas y varias cosas, para las cuales poseía órdenes e instrucciones reales, sin retraerse de otro tipo de trabajos, y tomándolos a su cargo. Su primer trabajo fue el amurallado de la ciudad, lo cual atendió de forma asidua, que casi fue terminada antes de su muerte. También construyó una caballeriza sobre el promontorio de Manila en donde estaba la vieja fortaleza de madera, a la que llamó Santiago, y la fortificó con artillería. Destruyó los cimientos del fuerte de Nuestra Señora de Guía, que su precursor había construido; construyó de piedra la catedral de Manila, y animó a los habitantes de la ciudad que poco antes habían comenzado a construir, a que perseveraran en la construcción de sus casas de la piedra, un trabajo que el obispo fue el primer en comenzar al edificar su casa. Durante su mandato aumentó el comercio con China, y reguló mejor la navegación con Nueva España, y despachó navíos en esa línea. Construyó algunas galeras para la defensa de la costa, pacificó a los Zambales, que se habían rebelado, y ordenó a su hijo don Luys Das Mariñas, de la orden de Alcántara, que hiciera una incursión con las tropas de Manila al interior de la isla de Luzón, cruzando el río Ytui y otras provincias todavía no exploradas o vistas por los españoles, hasta llegar a Cagayan. Construyó también una fundición de artillería en Manila, con fundidores expertos, pero resultaron pocas piezas mayores.

En el primer año de su administración, envió al presidente y a los interventores de la recién suprimida Audiencia a España. El Licenciado Pedro de Rojas, el interventor mayor, permaneció con el gobernador por orden de su majestad, como teniente-asesor en materias de justicia, hasta que algunos años más tarde fue designado alcalde en México.

Durante la administración de Gómez Pérez, las relaciones y la paz que existía entre los japoneses y los españoles de las Filipinas comenzaron a fracturarse; hasta entonces los barcos japoneses que salían del puerto de Nangasaqui hacia Manila, desembarcaban con su harina y otras mercancías, y eran recibidos amablemente. Pero Taicosama, señor de todo el Xapon, fue incitado por las insidias de Farandaquiemon -un japonés de extracción baja, uno de los que vinieron a Manila- para escribir de una manera bárbara y arrogante al gobernador, demandando sumisión y tributo, y amenazando con venir con una flota y para devastar el país. Pero, entre las demandas y las contestaciones, pasaron varios años, hasta que Taico murió.

Mientras que Xapon causaba al gobernador una cierta ansiedad, el rey de Camboja le envió una embajada con el portugués Diego Belloso, quien trajo un presente de dos elefantes y oferta de la amistad y comercio con su reino, e imploró la ayuda contra Sian -que amenazaba Camboja. El gobernador contestó al rey, y le envió un caballo, con algunas esmeraldas y otros objetos, pero pospuso para después lo relacionado con la ayuda, y agradeció su amistad. Éste fue el origen de los acontecimientos y las expediciones que se hicieron más adelante desde Manila a los reinos de Sian y de Camboja, en el continente de Asia.

A partir del momento que Gómez Pérez recibió su carga de España, él había acariciado el deseo de conducir a una expedición de Manila para conquistar la fortaleza de Terrenate en Molucas, a causa de la gran importancia de esta empresa, y los resultados, en los cuales no se había logrado ningún éxito en otras ocasiones. Constantemente tomaba las medidas necesarias para emprender esta expedición, pero tan secretamente que no lo dijo a nadie, hasta, el año noventa y tres, viendo que los preparativos para su expedición parecían suficientes, declaró su propósito, y estuvo listo, con más de novecientos españoles y doscientos navíos, contando galeras, galeones, fragatas, virreyes, y otros aparatos. Dejó los asuntos de guerra de Manila y de las islas, con algunas tropas -aunque escasas para la defensa de la ciudad- a cargo de Diego Ronquillo, su maestro-de-campo; y los de la administración y de la justicia al Licenciado Pedro de Rojas. También envió a su hijo, don Luys Das Mariñas, a la retaguardia con el resto de la flota, como su teniente en la oficina del capitán-general, a las provincias de Pintados, de dónde debía navegar; mientras que él mismo permanecía en Manila y hacía sus preparativos finales y que armaba una galera de veintiocho bancos, en la cual debía navegar. Esta galera contaba con buenos remeros chinos[2], a sueldo, que, para ganar su buena voluntad, él no permitiría que fueran encadenados, e incluso se les permitiría llevar ciertas armas. Cerca de cuarenta españoles se embarcaron en la galera, y la galera misma era acompañada por algunas fragatas y barcos más pequeños, en los cuales se embarcaron los civiles. El gobernador salió del puerto de Cabit, en el mes de octubre, mil quinientos noventa y tres, para las provincias de Pintados, donde esperaba reunirse con la flota que los aguardaba allí, y proceder a Molucas. Por la tarde del segundo día de viaje, alcanzaron la isla de Caca, a veinticuatro leguas de Manila, y cerca de la costa de la misma isla de Luzón, en un lugar llamado Punta del Acufre, donde hay un viento principal fuerte. La galera intentó rodear este punto remando, pero no pudieron hacer ningún progreso hasta que el viento amainara, anclaron bajaron una vela, y permanecieron allí esa noche. Algunos de los barcos que navegaban con la galera se acercaron más a la costa a la vista de la galera, y la aguardaron allí.

El gobernador y los que lo acompañaron pasaron la noche jugando en la popa, hasta el final de la primera hora. Después de que el gobernador hubiera entrado en su cabina para descansar, los otros españoles fueron también a sus ballesteras para el mismo propósito, dejando a los guardias en la pasarela del barco, en el arco y la popa. Los remeros chinos, que desde hacía tres días que conspiraron para apoderarse de la galera al momento en que se presentara una oportunidad favorable -para evitar el trabajo de remar en esta expedición, y apoderarse del dinero, de las joyas, y de otros artículos del valor a bordo del barco- pensado que no debían perder su oportunidad. Los jefes designados para su ejecución proporcionaron velas, y camisas blancas con las cuales vestirse, para realizar su plan esa misma noche, en la última hora antes del amanecer, cuando percibieron que los españoles estaban dormidos. A una señal que dio uno de ellos, todos a la misma hora se pusieron sus camisas, encendieron sus velas, y dispusieron de su catana, y atacaron a vigilantes y a los hombres que dormían en las ballesteras, e hiriéndolos y matándolos, tomaron la galera. Algunos de los españoles se escaparon, algunos nadando a tierra, otros por medio de la tienda de la galera, que estaba en la popa. Cuando el gobernador oyó el ruido desde su cabina, pensó que la galera era arrastrada por la corriente y que el equipo bajaba la vela y llevaba los remos, él se apresuró a salir de la cabina sin tomar cuidado. Varios chinos lo aguardaban allí y le partieron la cabeza con una catana. Así herido cayó abajo de las escaleras en su cabina, y los dos criados que estaban allí, le llevaron a su cama, donde murió inmediatamente. Los criados tuvieron el mismo destino al recibir puñaladas a través de la portilla. Los únicos españoles que sobrevivieron en la galera fueron Juan de Cuellar, secretario del gobernador, y el padre Montilla de la orden franciscana, que dormían en la cabina, y que permanecieron allí sin salir; ni los chinos, pensaron que había más españoles, por lo que entraron hasta el día siguiente, y sacaron a los dos hombres y los pusieron en tierra en la costa de Ylocos, en la misma isla de Luzón, para que los naturales les pudieran permitir tomar agua de la orilla, que necesitaban urgentemente.

Aunque los españoles que estaban en los otros barcos, cerca de la tierra, percibieron las luces y oyeron el ruido hecho en la galera desde sus naves, pensaron que se hacía algún trabajo; y cuando luego, supieron lo qué sucedía por los que se habían escapado nadando, ya no podían proporcionar ninguna ayuda y aguardaron, pues todo estaba perdido, y había pocas e insuficientes fuerzas. Esperaron hasta la mañana, y cuando comenzó a amanecer, vieron que la galera ya había fijado su bastardo, y navegaba, viento en popa hacia China, y no podían perseguirla.

La galera navegó con un viento favorable todo a lo largo de la costa de la isla hasta abandonarla. Tomó un poco de agua en Ylocos, donde abandonaron al secretario y el religioso. Los chinos intentaron llegar a China, pero no pudieron llegar, viraron hacia el lado de babor al reino de Cochinchina, en donde el rey de Tunquin tomó su carga y dos piezas grandes de artillería que fueron fabricadas para la expedición de Molucas, todas las joyas, dinero, y artículos del valor; la galera fue dejada a la deriva en la costa, y los chinos se dispersaron y huyeron a diversas provincias. El gobernador Gómez Pérez tuvo esta muerte desafortunada, con lo cual la expedición y la empresa a Molucas, que el gobernador había emprendido, cesaron también. Así terminó su administración, después de que hubiera gobernado algo más de tres años.

¿Y EN DÓNDE ESTÁ EL SOLDADO?

Luego se hace un recuento de las luchas políticas por ocupar el poder vacante, y de los problemas que se generaron debido a que Das Mariñas había prometido a varios ser su sucesor. Más adelante el doctor Antonio de Mora escribe:

Ese año no se envió ninguna nave a la Nueva España desde las Filipinas, porque el gobernador Gómez Pérez, antes de comenzar la expedición a las Molucas, había enviado allí los barcos el «San Felipe» y el «San Francisco,» que, a causa de las grandes tormentas, tuvieron que regresar, el «San Felipe» al puerto de Sebu y el «San Francisco» a Manila, y no podrían reembarcarse hasta el año siguiente. En Nueva España se sospechó que había problemas en las islas debido al no arribo de las naves, y las personas no sabían lo que realmente había sucedido; ni era posible en la misma época -en la ciudad de México- comprobar de dónde habían emanado las noticias. Esto se supo muy pronto en España, a través de la India, fueron enviadas cartas a Venecia, a través de Persia; e inmediatamente se designó un nuevo gobernador.

Más adelante Morga comenta la forma en que llegó a tener contacto con las Filipinas.

En el mismo año de noventa y tres en el cual Gómez Pérez murió en las Filipinas, el consejo después de consultar con su majestad, resolvió que la oficina del teniente-asesor en materias judiciales, que habían sido ocupada por Licenciado Pedro de Roxas desde la supresión de la Audiencia, se debía hacer más importante que antes para facilitar las materias; que el título de la oficina después de esto debía ser del teniente-general; y en materias judiciales su ayudante debía tener autoridad para oír casos con apelaciones que no excedieran del valor de mil ducados castellanos. Para esto promovieron al Licenciado Pedro de Rojas de la oficina del alcalde de México, y su majestad designó al doctor Antonio de Morga para tomar la última residencia, y la oficina del teniente-general de las Filipinas. En el curso de su viaje el último llegó a Nueva España en el principio del año noventa y cuatro, y encontró que no habían llegado las naves que, como arriba se dijo, no habían podido venir de las Filipinas. Además de la muerte de Gómez Pérez, otros acontecimientos que habían ocurrido, eran desconocidos hasta que la llegada de don Juan de Velasco, en el mes de noviembre del mismo año, en el galeón «Santiago,» que había sido enviado a las islas un año antes por el Virrey Don Luys de Velasco, con los suministros necesarios. Él trajo las noticias de la muerte del gobernador y de la sucesión a la oficina del hijo del finado, don Luys Das Mariñas. De inmediato se prepararon los hombres y las provisiones frescas para las islas y junto con muchos pasajeros y religioso de España, el doctor Antonio de Morga se embarcó en el puerto de Acapulco, en los galeones «San Felipe» y «Santiago,» con todo bajo su cargo. Él fijó la salida el veintidós de marzo del noventa y cinco, y llegó bajo buen tiempo al puerto de Cabit, el once de junio del mismo año. Él entró a su oficina de teniente-general, y comenzó a ocuparse de sus deberes y las otras materias a su cargo.

Hasta aquí lo más sobresaliente y que atañe a nuestra historia del soldado Filipino. Como se ve no hay ninguna referencia a tal soldado.

EL TESTAMENTO DE GÓMEZ PÉREZ DAS MARIÑAS

Tratando de salir de ese callejón sigamos el otro hilo conductor que nos proporciona Luis González Obregón. El cronista de la ciudad de México habla de la muerte del gobernador de Filipinas: don Gómez Pérez das Marinas Ribadeneira (que era su nombre completo). Este caballero era uno de los favoritos del rey Juan II. Señor de A Coruña y de As Mariñas y poseedor de una torre en Mesía.

El rey Felipe II le nombró sucesor del doctor don Santiago de Vera, quien había administrado la Audiencia de Manila desde 1584 y que, a su vez, fuera sucesor de don Diego Ronquillo (1580). Das Mariñas fue gobernador de Filipinas de 1590 a 1593, año de su muerte. Su hijo, don Luis Pérez das Marinas le sucedió en el cargo de 1593 a 1596.

Dato interesante. Algo poco común para su época, el Gobernador y Capitán General de las Filipinas escribió de su propio puño y letra su testamento registrado en Manila el 30 de septiembre de 1592, un año antes de su muerte. Escribe:

«»¦ disponer de lo que en este mundo (Dios) me encomendó que fue mucho más de lo que yo meresco dexandolo en la orden de placer concierto»

«Si Dios nuestro señor fuese serbido de llebarme de esta presente bida en esta ciudad de Manila mi cuerpo se deposite en el conbento de Santo Domingo della en lo alto de la capilla mayor al lado derecho del altar mayor».

«»¦ si me llevare Dios fuera del reyno de Galicia, después de gastado mi cuerpo se lleven mis huesos a Galicia y se entierren el conbento de San Francisco de la Villa de Vivero en la capilla mayor»¦ que si Dios me llevare en estas Islas y don Luys mi hijo fuere a España sin poder llevar mis huesos por no estar el cuerpo gastado o por otra causa, que dexe persona de cuydado e confianca que los aga de llebar de secreto por escusar costas y con costas o sin ellas quiero que se llieven».

También establece las honras fúnebres que le tributarán:

«»¦ ábito de Santiago y que allí esté depositado y sobre del una tumba cubierta e un paño de raso negro»¦ y que las fiestas principales este paño sea de terciopelo negro»¦ todas las misas cantadas e recadas que sea posible e por ellas se de la limosna ordinaria

«»¦ que el día de mi entierro y de las onras se bistan doce pobres a onra de los doce apostoles de la manera que pareciere a mis albaceas».

«»¦ primeramente nombro y señalo por heredero y sucecor en el dho. Vinculo a don Luys Pérez das Mariñas»¦ mi hijo legítimo»¦ para que lo aya e goce y herede todos los días de su vida e después de ella su hijo mayor varon siendo legitimo abido de legitimo matrimonio».

El escribano Jerónimo de Messa elaboró el protocolo notarial:

«En la Muy Noble y Siempre Leal ciudad de Manila de las yslas felipinas del Poniente; a treynta días del mes de septiembre de mill y quis.° e nobenta y dos años en presencia de los testigos aquí contenidos Gomez das Mariñas Caballero profeso de la Orden de Sant.° Gobernador e Capitan General en estas yslas por el Rey nuestro Señor, dio y entrogo a mi el presente escribano esta escriptura cerrada»¦ la cual dicho y declaro su testamento ultima e postrimera boluntad y herederos nombrados y donde a de ser enterrado y questa escriptura tiene trece foxas y al cabo firmado de su nombre»¦»

Dejemos por un momento a don Gómez Pérez e investiguemos otra fuente citada por González Obregón.

FRAY GASPAR DE SAN AGUSTÍN

Gaspar de San Agustín, nacido en 1650 y muerto en 1724 escribió las crónicas más duras, despreciables y críticas de la sociedad filipina. Para el religioso los habitantes de aquellas islas eran poco menos que animales. Critica su sociedad, tradiciones y costumbres, y el propio carácter del pueblo filipino. Su obra se publicaría en España hasta 1698.

Fundó varios monasterios de la orden de San Agustín, como el de Santo Cristo Milagroso en Apo Lakay; Sinaí, Ilocos Sur; La Virjen Milagrosa (Apo Baket) en Badoc, Ilocos Norte. También rigió varias parroquias, pero como era lógico y debido a su espíritu antifilipino, no duró mucho en ninguna.

Fray Gaspar de San Agustín escribió poesía e historia. Se le considera el primer estudioso de la gramática filipina. Escribió el Compendio de la Arte de la Lengua Tagala.

Como historiador, se le debe la obra Conquestas de las Islas Philipinas (1565 – 1615). En esta obra sigue los pasos del doctor Antonio de Morga, y cuenta de esta manera la llegada de los embajadores de Camboya:

«Casi por el mismo tiempo llegaron a Manila por parte del rey de Camboxa Embaxadores, el vno Portugués, nombrado Diego Belloso, y el otro Castellano, llamado Antonio Barrientos, que truxeron de regalo al Gobernador dos hermosos elefantes, que fueron los primeros que se vieron en Manila. El motivo de esta Embaxada se reducía a pedirle su amistad, y alianza, para que les diese socorro contra el Rey de Siam su vezino, que pretendía invadirle. Recibió el Gobernador Gómez Pérez Das Mariñas la embaxada con agrado, y el regalo que le traía; y como no se hallase con bastante gente para el socorro que se le pedía, despachó los Embaxadores, dándole al Rey de Camboxa buenas esperanzas: y correspondiéndole con otro regalo, se estableció buena correspondencia para el comercio entrambas naciones».

Pero en donde se aparta de la versión del citado Morga es cuando menciona, por primera vez, al soldado filipino:

«Es digno de ponderación que el mismo día que sucedió la tragedia de Gómez Pérez, se supo en México por arte de Satanás; de quien valiéndose algunas mujeres inclinadas a semejantes agilidades, transplantaron a la plaza de México a un soldado que estaba haziendo posta vna noche en vna Garita de la Muralla de Manila, y fue executado tan sin sentirlo el soldado, que por la mañana lo hallaron paseándose con sus armas en la plaza de México, preguntando el nombre de cuantos pasaban. Pero el Santo Oficio de la Inquisición de aquella ciudad le mando bolber a estas islas, donde lo conocieron muchos, que me aseguraron la certeza de este suceso…»

Esta es la primera y única versión original que menciona la extraña aparición en la Plaza Mayor de la ciudad de México. Fue escrita por un monje racista que nació 53 años después de que hubiesen ocurrido los supuestos hechos. No existe ninguna confirmación de otros cronistas españoles residentes en las Filipinas contemporáneos a la muerte de Das Mariñas. Mucho menos hay constancia en los historiadores de la Nueva España. Un suceso así debió cimbrar las entrañas de una sociedad colonial temerosa de la iglesia. No podía pasar inadvertido. Mucho menos por quienes guardaban de la pureza de las costumbres.

Continuará…


[1] Se refiere a don Luis de Velasco II, quien fuera el octavo Virrey de la Nueva España de 1590 a 1595.

[2] San Agustín y Argensola dicen que eran 250 chinos.

Dos informes, una caricatura

El ganador del Pulitzer (1966) Patrick «Pat» Oliphant, uno de los caricaturistas americanos más influyentes, publicó en 1967 la caricatura más famosa en el mundo de la ufología. Recién se habían publicado las conclusiones del proyecto de la Universidad de Colorado y Oliphant lo caricaturizó en un trabajo publicado por The Denver Post. En la caricatura aparecen tres investigadores enfundados en batas blancas. Están en el dintel de una puerta (hay un tablero en donde está escrito «Universidad de Colorado» y debajo se puede leer: «Departamento para el estudio nacional de los ovnis», y más abajo «Director Dr. E Condon»).

A la distancia se ve un plato volador del cual pende una escalerilla. En esa dirección van dos «marcianitos verdes» que llevan en vilo al doctor Condon, dejando tras de sí una estela de papeles.

En la parte inferior izquierda podemos ver otro científico de tamaño diminuto que le dice a Punk (un pingüino que era la marca de identificación en los dibujos de Oliphant): «Esto no debe saberse… ¿Qué sería de nuestras conclusiones?»

El primer científico en la puerta, el que lleva una regla en la mano, alza la voz y le aconseja al doctor Condon: «Â¡Tranquilo, doctor Condon! ¡Dígales simplemente que no cree en ellos«.

Ahora, casi cuarenta años después, se utiliza la misma caricatura para ridiculizar el informe Conding del Ministerio de Defensa (MoD) Inglés.

En esta caricatura han cambiado varias cosas. Sólo aparece el científico que lleva la regla en la mano, los «marcianitos verdes» y otro personaje que es abducido por los extraterrestres. El científico grita: «Â¡Manténgase en clama, sólo es una «˜bola de plasma»™!»

Eso era de esperar en un informe tan simplista como el reporte Conding. Aunque las críticas ya se habían tardado.

Los extraterrestres del siglo XIX

LOS EXTRATERRESTRES DEL SIGLO XIX[1]

Seguramente nuestros lectores recuerdan al ingeniero Roberto López, investigador y escéptico profesional que se interesa por cuestionar con solidez y buena fe lo dicho por los ufólogos. Independientemente de la respetable opinión de nuestros lectores, queremos apuntar que nosotros consideramos que un poco de escepticismo, siempre resulta saludable.

En esta ocasión, Roberto López no se ocupa de los ufólogos ni de los ovnis, sino de un curioso caso de credulidad masiva ocurrido en 1835, que resulta de particular interés por las indudables enseñanzas que puede reportar.

He aquí el relato de uno de los engaños más exitosos en la historia del periodismo… mucho tuvo que ver en la credulidad de personas ingenuas del siglo pasado que prefirieron maravillarse ante lo que les describieron como un hecho extraordinario, antes de formularse e intentar responder con rigor las preguntas que debía suscitar.

En todas partes se cuecen habas. Y podemos añadir que también en otros tiempos «“como hoy-, se cocían habas. Fraudes ha habido, hay y habrá, pero uno de los campos más fértiles para que se desarrollen son los de los ovnis, la parapsicología, y en general, los de las llamadas «paraciencias». Y esta no es una posición elitista de mi parte. Ya el mismo «padre de la ufología», el doctor J. Allen Hynek, director del CUFOS, decía: «Este campo «“el de la ufología- ha atraído también a una notable cantidad de mentirosos y embusteros que abrazan la causa porque les satisface alguna necesidad psicológica íntima».

Dejemos de lado en esta ocasión los casos recientes, y retrocedamos hasta 1833, en que se realizó el engaño periodístico de mayor éxito en la historia.

EL VIAJE DE HERSCHEL

Screen-Shot-2013-04-10-at-1.41.15-PMTodo empezó el otoño de 1833, cuando el famoso astrónomo inglés Sir John Herschel salió de Inglaterra rumbo al Cabo de Buena Esperanza, con el fin de establecer en ese lugar un observatorio, y elaborar un catálogo y múltiples mapas de las estrellas visibles en el Hemisferio Sur. Con algunos colegas y varios instrumentos ópticos, llegó a su destino.

Sir John Herschel había nacido en 1792: era hijo del también astrónomo (de origen alemán) Sir William Herschel, descubridor de Urano en 1781, y de dos de sus satélites «“Titania y Oberón- en 1787. Sir William había descubierto asimismo dos satélites de Saturno «“Encelado y Mimas- en 1789, y era autor de otros trabajos y descubrimientos. Su hijo, Sir John, perfeccionó el método de su padre para calcular las magnitudes estelares, y realizó importantes investigaciones sobre las estrellas dobles y nebulosas.

Durante dos años no se supo nada de Sir John. El primer informe que llegó a los Estados Unidos sobre sus investigaciones apareció en The Sun de Nueva York del viernes 21 de agosto de 1835.

El periódico Edinburgh Courrier (Escocia) informaba a sus lectores: «Acabamos de saber, por conducto de un eminente editor de esta ciudad, que Sir John Herschel ha realizado en Cabo de Buena Esperanza algunos descubrimientos verdaderamente maravillosos con la ayuda de un enorme telescopio, de diseño enteramente nuevo».

EL SOL DE NUEVA YORK

Cuatro días después aparecía el siguiente encabezado en la primera plana del Sun:

GRANDES DESCUBRIMIENTOS ASTRONÓMICOS

Por Sir John Herschel, L.L.D, F.R.S, & C.

En el cabo de la buena esperanza.

(Del Suplemento del Edinburgh Journal of Science)

SIL7-281-01En El Sol de Nueva York se explicaba que un «culto caballero» de Escocia, que visitaba Nueva York, traía un ejemplar del Suplemento de la Revista Científica de Edimburgo. Había leído el artículo sobre Herschel y proporcionó dicho ejemplar al Sun. El artículo había sido escrito por el doctor Andrew Grant, principal colaborador de Herschel en Cabo de Buena Esperanza. Era su bitácora diaria que comenzaba de la siguiente manera:

«En esta adición inusual de nuestro diario, tenemos la dicha de dar a conocer al publico británico, y por lo tanto a todo el mundo civilizado, recientes descubrimientos en la astronomía que constituirán un monumento imperecedero a la época en la que vivimos, y conferirán sobre la actual generación de la raza humana una orgullosa distinción para tiempos venideros».

La primera parte del artículo estaba dedicada a la descripción de un extraordinario y novedoso telescopio que contaba con una lente colosal de cuatro metros, y pesaba 6,725 kilogramos. Con él se obtenía una amplificación de 42,000 veces el tamaño del objeto observado a la distancia. A este telescopio se le había añadido las lentes de un microscopio que amplificaba la imagen miles de veces. Para resolver el problema de la falta de nitidez que se producía mientras más se amplificaba una imagen, Herschel enfocaba la primera parte del telescopio sobre una placa de vidrio pulido y la iluminaba con la luz intensa de un pedazo de cal que había sido calentado previamente con un soplete oxhidrílico. La imagen así abrillantada era amplificada aún más por el microscopio, y proyectada sobre la pared del cuarto de observación (como en la pantalla de un cine).

SIL7-281-02«Para hacer nuestro entusiasmo inteligible, indicaremos inmediatamente que, por medio de un telescopio de grandes dimensiones basado en un principio enteramente nuevo, el joven Herschel, en su observatorio en el hemisferio Sur, ya ha hecho los descubrimientos más extraordinarios en cada planeta de nuestro Sistema Solar; ha descubierto planetas en otros Sistemas Solares; ha obtenido distintas vistas de objetos en la Luna, completamente iguales a como vemos los objetos terrestres a distancias de cientos yardas, a ojo desnudo; ha resuelto afirmativamente la pregunta de si este satélite esta habitado, y ordenando las cosas; ha establecido firmemente una nueva teoría de fenómenos cometarios; y ha solucionado o ha corregido casi cada problema fundamental de la astronomía matemática».

La segunda parte del artículo, aparecida el miércoles 26 de agosto de 1835, consignaba las narraciones maravillosas según las cuales Sir John y su ayudante habían visto por primera vez la Luna con el nuevo telescopio la noche del 10 de enero de 1835, distinguiendo en ella un área cubierta de roca basáltica verde oscuro, flores de color rojo oscuro, y unas como amapolas rosas.

«Al quitar la pantalla del último, el campo visual fue cubierto completamente por una visión maravillosamente distinta, e incluso viva de roca basáltica. Su color era de un marrón verdoso, y la anchura de las columnas, como se definió por los intersticios en la pantalla, era invariable de veintiocho pulgadas».

UNICORNIOS, PÁJAROS Y DEMONIOS

SIL7-281-03El relato continuaba hablando de selvas árboles semejantes a los tejos y abetos ingleses. Más tarde, Sir John y sus colaboradores exploraron el lugar conocido como «Mare Nubium» (Mar de las nubes) de Riccoli:

«… Las playas más lindas que ningún ángel haya pisado en un viaje de placer. Playas de arena blanca, con rocas encastilladas que parecían de mármol verde, adornadas y festonadas en sus cimas con el follaje de árboles desconocidos, que se movían por toda la brillante pared de nuestro departamento, dejándonos mudos de admiración».

Después, tuvieron a la lista una región de grandes cristales de amatista de 27 metros de altura; y descubrieron por fin los primeros «animales», manadas de cuadrúpedos «color café» parecidos al bisonte, unicornios de color azul plomo, más o menos del tamaño de una cabra; pájaros marinos y «una extraña criatura anfibia de forma esférica, que rodaba a gran velocidad por la costa llena de guijas».

Termina el reportaje del 27 de agosto con este párrafo: «Las noches del 11 y 12 estuvieron nubladas, y eran desfavorables para la observación; pero en las del 13 y 14 se descubrieron más animales de interés para el ser humano».

SIL7-281-05En la tercera parte del reportaje se abundaba sobre las especies zoológicas; se incluían «una especie de reno pequeño, un alce, una morsa, un oso con cuernos, un cuadrúpedo elegante de piel listada, de un metro de altura, como una pequeña cebra y, lo más sorprendente, un castor bípedo sin cola, que caminaba erecto sobre las dos patas traseras, y que construía chozas de altas chimeneas que dejaban escapar humo».

En toda la costa Este de los Estados Unidos, principalmente en Nueva York, se había formado un pandemonium. Todo mundo hablaba de los sorprendentes descubrimientos efectuados en la Luna.

El Sun de Nueva York, que no tenía ni dos años de establecido, había aumentado su tiraje a 19,360 ejemplares, en esa época el mayor del mundo; superando al Times de Londres, con 17,000 ejemplares, a pesar de que éste ya tenía 50 años de fundado.

La cuarta parte del reportaje apareció en el Sun el 28 de agosto, y en ella aparecía lo más sorprendente.

EL VESPERTILIO-HOMO

SIL7-281-06El doctor Andrew informaba en el Sun que había visto a los habitantes de la Luna, a los que se les dio el nombre de «vespertilio-homo» u «hombre-murciélago»; el promedio de estatura de estos seres era de 1.20 metros y, con excepción del rostro, estaban enteramente cubiertos de pelo corto, brillante y de color cobrizo; tenían alas formadas por una membrana delgada, carente de pelo, que caían sobre sus espaldas desde los hombros hasta las pantorrillas. Esta característica era la que les daba aspecto de murciélagos.

«Eran ciertamente como seres humanos, porque sus alas ahora habían desaparecido, y su actitud al caminar era erguida y digna. Observándolos por algunos minutos a esta distancia, introdujimos la lente Hz que los trajo aparentemente a una distancia de ochenta yardas; la máxima magnitud que tuvimos hasta finales de marzo, cuando efectuamos una mejora en los quemadores de gas.

«A la mitad de la primera parte había pasado más allá de nuestra pantalla; pero de todos los otros teníamos una visión perfecta distinta y deliberada.

«Tenían un promedio de cuatro pies en altura, estaban cubiertos, menos la cara, con pelo corto color cobre y brillante, y tenía alas integradas por una membrana fina, sin pelo, descansando cómodamente sobre sus espaldas, desde sus hombros hasta sus pantorrillas.

«La cara, que era de un color amarillo carne, era una leve mejora del orangután, siendo más abiertos e inteligentes en su expresión, y teniendo una extensión de la frente mucho mayor.

«La boca, sin embargo, era muy prominente, aunque rodeada por una barba gruesa sobre una quijada más baja, y con labios más humanos que los de cualesquiera especies del género simia.

«En general la simetría del cuerpo y los miembros eran infinitamente superiores al del orangután; tanto, que, por sus alas largas, el teniente Drummond dijo que se veían tan bien como ¡un desfile de la vieja milicia de cockney!

«El pelo de la cabeza era de un color más oscuro que el del cuerpo, rizado, pero al parecer no ensortijado, y arreglado en dos curiosos semicírculos sobre los temporales de la frente».

En la quinta y sexta partes del reportaje se descubrían otras maravillas, como un vidrio de cuarzo sólido de 544 kilómetros de longitud; lomas de «mármol blanco como la nieve»; un «venado alto y blanco, con largas y amplias astas negras como ébano»; enormes templos de zafiro pulido, con techos de metal amarillo, sostenidos por columnas de zafiro de 21 metros de altura, y «primorosos valles verdes de belleza y fertilidad paradisíaca, como un Edén primitivo, para bendición de su habitantes».

En la parte final del artículo hablaban los astrónomos de hombres murciélagos «de belleza infinitamente superior, ligeramente superada por los ángeles de las escuelas pictóricas de mayor imaginación».

«(Esto concluye el Suplemento, a excepción de cuarenta páginas de notas ilustrativas y matemáticas, que elevarían mucho el tamaño y el coste de este trabajo, sin añadir gran cosa a su interés general. «“Editor del Sun)»

Después de causar asombro en los Estados Unidos, la historia fue reproducida en casi todo el mundo.

Varios de los periódicos competidores del Sun señalaron que la historia constituía un engaño, pero muchos consideraron que esto se debía a lo celos suscitados por el éxito obtenido por el Sun. El Herald, también de Nueva York, aclaró que la Revista Científica de Edimburgo había dejado de existir años antes, e identificó al autor de la historia como Richard Adams Locke, reportero estrella del Sun, y brillante profesional graduado en la Universidad de Cambridge. Pero fue inútil, la gente siguió creyendo en lo dicho en el Sun.

Locke nunca admitió públicamente ser el autor de la broma. Se han mencionado otros dos nombres como posibles autores: Jean-Nicolas Nicollet, astrónomo francés que en ese entonces viajaba por América, aunque cuando aparecieron los reportajes del Sun él estaba en Mississippi; y Lewis Gaylord Clark, redactor de la revista Knickerbocker. Pero las sospechas más fuertes caen sobre Locke.

El 16 de septiembre de 1835 el Sun publicó una columna en la cual discutió la posibilidad de que la historia fuera una broma, pero nunca confesó nada. Por el contrario, escribió:

«Ciertos corresponsales nos han estado urgiendo a confesar que todo fue una broma; pero esto no lo podemos hacer de ninguna manera, hasta que tengamos el testimonio de los artículos ingleses o escoceses para corroborar tal declaración».

Esto fue lo más cercano que estuvo el Sun de admitir su culpabilidad.

TODO FUE UN FRAUDE

Casos como el referido no son propios de esa época, y resulta particularmente importante saber porqué ocurren. El necesario análisis de sus implicaciones psicológicas corresponde «“obviamente- a los especialistas en estos temas.

Por mi parte, creo que existen varios factores que suscitaron la credibilidad en el relato del Sun. La gente de todos los lugares y todas las épocas gusta de oír y creer en lo milagroso y raro. Se trata del tipo de dependencia que describe Erich Fromm en El miedo a la libertad. Historias como la referida combinan elementos múltiples y extraordinarios como el telescopio, las flores, los animales comunes, animales raros y hombre-murciélagos mencionados.

La mayoría de la gente considera que si algo ha sido publicado es que necesariamente es cierto, y este prejuicio se refuerza con el uso inescrupuloso de palabras como «ciencia», «teoría», etcétera. En muchas ocasiones se citan datos concretos como nombres, fechas y lugares, los que dan visos de realidad al relato. Muchas veces el autor del artículo tiene suerte y aparece por ahí alguno que aporta nuevos datos que confirman lo dicho por él. Fue el caso del distinguido caballero que se encontraba entre la multitud apiñada en torno al edificio del Sun, y que señaló haber visto subir el gigantesco lento a un barco en los muelles de Londres. (El caballero en cuestión era nada menos que Richard Locke).

Por supuesto que cuando la gente tiene algunos conocimientos científicos, es más difícil que se le engañe. Pero, a lo que parece, nadie de aquella época reparó en el tremendo error que constituía decir que en la Luna había mares y una atmósfera que permitía volar a los extraños seres alados. Tampoco hubo quien reparara en el truco practicado con el telescopio y el microscopio, pues al proyectar una luz brillante sobre una imagen imprecisa, ésta simplemente desaparece. Por otra parte, cuán risible resulta hoy el cuento de los unicornios, los seres angelicales y los huertos del Edén. Finalmente, pueden ocurrir acontecimientos inesperados que respalden el fraude, cuando las personas dan testimonios falsos por un error honrado o sin honestidad, únicamente para obtener publicidad.

CONCLUSIÓN

Hoy día, como en épocas anteriores, la gente está ansiosa por creer en historias extrañas e improbables. Muchos creen firmemente en la reencarnación, en la astrología, en los platillos voladores, en las casas encantadas, en el Yeti, etcétera. Esto ha propiciado un «boom», un resurgimiento de las diversas «paraciencias». Entre los libros más vendidos se encuentran los relativos a los ovnis o a la parapsicología. Muchas nuevas revistas sobre estos temas han ido apareciendo en el mercado. Existen programas de televisión especializados, y se han realizado varias películas alusivas que se han significado especialmente por su éxito en las taquillas.

Continúa aún la polémica suscitada por Platón sobre la existencia de la Atlántida. Pero, ¿y si Platón hubiese escrito su reato al estilo de Locke?

Muchas veces se ha atacado a la «ciencia establecida u oficial» de ser demasiado escéptica, pero yo creo que el escepticismo es saludable. La mejor defensa contra el engaño consiste en ser un poco escépticos y tener algunos conocimientos científicos básicos, porque, como decía William Shakespeare: «Que buena mentira nos rodea».

REFERENCIAS

Poe Edgar Allan, Richard Adams Locke, en The Literati of New York City No. VI, October 1846, Godey’s Lady’s Book, págs.159-162.

Griggs William N., (ed.), The Celebrated «Moon Story,» its origin and incidents; with a memoir of the author, and an appendix containing, I. An Authentic description of the moon; II. A New Theory of the Lunar Surface, in relation to that of the earth. New York, 1852.

O’Brien Frank M., The Story of The Sun, D. Appleton and Company, New York. 1928, Chapters 1-6.

Reaves Gibson, The Great Moon Hoax of 1835, The Griffith Observer, November, 1954. Vol. XVII, No. 11, págs. 126-134.

Seavey Ormond (ed.), The Moon Hoax, Or, A Discovery That The Moon Has A Vast Population of Human Beings, Gregg Press, Boston, 1975.

Evans David S., The Great Moon Hoax, Sky and Telescope, September, 1981, págs. 196-198.

Evans David S., The Great Moon Hoax, Sky and Telescope, October, 1981, págs. 308-311.

Crowe Michael J., The Extraterrestrial Life Debate, 1750-1900, Cambridge University Press, 1986, págs. 202-15.

William Herschel.

Diversas fotografías de John Herschel.

El telescopio de Herschel.

Portada de The Sun con la noticia de los descubrimientos de Herschel.

Castores bípedos: Detalle de un folleto inglés de 1836

Bisonte lunar de The Great Moon Hoax, un libro para niños escrito por Franklyn M. Branley, ilustrado por Richard E. Brown, Lexington, Mass, 1973.

«A View of the Inhabitants of the Moon» ilustración de un folleto inglés de 1836

«Descubrimientos lunares». Litografía que apareció en el Sol de Nueva York, viernes 16 de octubre de 1835.

Litografía de 1835 que representa el Colosseum de rubíes

«Templos lunares» detalle de una litografía de 1835

Vespertilio-homo: Ilustración de una edición italiana (Delle Scoperte Fatte Nella Luna del Dottor Giovanni Herschel, Napoli, 1836) del fraude de la Luna.

Ilustración francesa del caso del fraude de la Luna.

Richard Adams Locke y uno de sus libros: Magnetism and Astronomy.

Lewis Gaylord Clark.

Viaje a la Luna de Georges Melies.


[1] Una versión breve de este artículo apareció originalmente como López Roberto (pseudónimo de Luis Ruiz Noguez), Los extraterrestres del siglo XIX, Contactos Extraterrestres, No.135, México, 3 de marzo de 1982, págs. 26-29.

El marcianito de Metepec (Final)

UN FÍSICO CURIOSO O UN CURIOSO FÍSICO

Estando en la milpa nos dimos cuenta que la situación en la que estaba el «humanoide» era tal que, si hubiera estado un metro más a la derecha, a la izquierda o adelante, Sara Cuevas no lo hubiera podido filmar. Es decir, estaba en una posición ad hoc para ser filmado desde la ventana. Cuando mencionamos esto en la emisión de Frecuencia Desconocida, Luis Ramírez Reyes no tuvo más remedio que admitir que resultaba altamente sospechoso. A esa misma conclusión llegó un supuesto físico matemático (más recientemente firma sólo como físico), quien escribió:

«¿Por qué la señora Cuevas vive en un segundo piso (se encontraba a tres metros de altura) a 30 metros de distancia del lugar en donde apareció el humanoide, este pudo tomarse no obstante la altura de las milpas, que llega en algunos tramos a cuatro metros?

«Si las milpas cercanas son tal altas. ¿Cómo pudo captar con una cámara de video casera una figura que no mide más de 1.30 metros, a una distancia de 30 metros entre las milpas?»

Lo más extraordinario de todo el caso fue lo que descubrió este supuesto físico matemático. Con un barómetro (¡Sí, con un barómetro!) logró medir la temperatura del lugar. Años después cuando comentaba este desatino con el doctor Jesús Galindo Trejo, me dijo, en tono de burla, que tal vez el físico-matemático-ingeniero-doctor-abogado-licenciado-químico-biólogo-veterinario-policía-bomebero y vendedor de seguros (que por las noches probablemente trabajaba como velador y los domingos es monaguillo), intentaba medir la temperatura de una manera sofisticada: primero medía la presión con el barómetro y luego, utilizando las ecuaciones de estado, calculaba la temperatura. Dudo mucho que la capacidad intelectual del supuesto físico diera para eso.

El doctor Galindo también me dijo que el supuesto físico le había contado que la temperatura oscilaba extrañamente. En efecto, en su artículo para Reporte Ovni escribió:

«La temperatura variaba de menos 340ºC hasta 63ºC, mientras que en los alrededores era estable, es decir, en los cuatro puntos cardinales».

Medir temperaturas con un barómetro es una cosa, pero además medir temperaturas de -340 grados centígrados es el colmo. ¿En dónde quedó el cero absoluto (-273ºC)? ¿Qué ocurre con las leyes de la termodinámica? ¿Conoce el supuesto físico estas leyes?

Se me olvidaba. El nombre del físico es Mario Torres Lujan.

PROBABLE ORIGEN DEL FRAUDE

Para el decano de los ufólogos mexicanos, Pedro Ferriz Santacruz, el caso Metepec es un total y completo fraude. El 12 de octubre declaró en una entrevista radiofónica que:

«No es cierto lo del marciano de Metepec que apareció el 16. Se trata de una persona vestida de blanco, con un pantalón de mezclilla, que traía un costal en el cual depositaba los elotes que se robaba[1]. Es muy difícil que estando todavía los festejos de la independencia y siendo que había muchas luces de los fuegos artificiales, Sara Cuevas haya podido ver una luz en particular».

Ferriz no estaba tan equivocado en considerar el caso Metepec como un fraude; sin embargo, el «humanoide» no es ningún ratero que trata de robar el maíz y que fuera captado «in fraganti». Al parecer se trata de un niño, Kevin, hijo de Sara Cuevas, la verdadera responsable del fraude. Algunos de los puntos que nos hacen suponer lo anterior son:

– Sara Cuevas es una fanática de los ovnis y los temas paranormales.

– Afirma tener recuerdos de vidas anteriores y lee cuanto libro o revista se publica sobre estos asuntos.

– Admira a Jaime Maussán y posee algunos de sus videos (Luces en el cielo y Evidencia irrefutable, este último acerca de los crop circles de Inglaterra).

– Basándose en estos videos preparó y montó todo el show. El detalle de la desconexión de la cámara de video y la fecha (16 de septiembre) los tomó del video de Vicente Sánchez Guerrero que aparece en «Luces en el cielo». Sánchez filmó un globo en el desfile del día de la Independencia de 1991. A partir de ahí todos los 16 de septiembre filma ovnis. Su teoría es que los extraterrestres aparecen en esa fecha (porque son muy patriotas). Curiosamente cuando el viento mueve el globo hacia la posición de Sánchez, es decir, cuando se podría ver claramente que se trata de un globo, Sánchez deja de filmar y afirma que es porque se le bajó la batería a su cámara y ya no pudo seguir grabando.

– El comentario de «Diosito me perdone… te lo juro por mi madre», es una copia literal de lo dicho por otro de los testigos, Eduardo del Callejo, que filmó el 12 de enero de 1992 algunas de las tomas de ovnis que aparecen en «Luces en el cielo». En el video se escucha la voz de Del Callejo que dice: «… te lo juro, se está moviendo… ¡Te lo juro por mi madre!… sí estaba grabando …» Maussán indicó en su momento que ese comentario avalaba la veracidad y espontaneidad de los testigos, pero si uno escucha el audio de ese video, se puede dar cuenta que es una pose estudiada.

– En cuanto a la huella en la milpa de maíz, es una clara referencia a los crop circles o círculos en los campos de trigo de Inglaterra que, curiosamente, Sara conocía a través del video de Jaime.

– El esposo de Sara, camarógrafo de televisión, bien pudo dar los conocimientos técnicos para filmar el video.

– Nadie vio la dichosa Blanca nave y sus siete enanos. Este es un detalle muy curioso ya que se trataba de una noche en la que prácticamente todo el pueblo de México se encuentra en las calles celebrando el día de la Independencia. Es más: a unos doscientos metros de la milpa se encuentra una estación de taxis sobre una avenida de gran circulación. Ningún taxista vio el ovni, ni menos un coche perseguido por un ovni.

– A un lado de la milpa hay un gran espacio de terrenos baldíos. ¿Por qué el ovni no aterrizó en ese lugar? ¿Será que los extraterrestres son unos delincuentes cuya única intención es joder al prójimo? ¿Por qué fueron a destrozar la milpa de la señora Carrillo?

CONCLUSIONES

Tiempo después del aterrizaje de Metepec, a principios de octubre, cuando todo el mundo hablaba del caso, a pocos kilómetros de ahí, en el pueblo de Jocotitlán, rumbo a Atlacomulco, otro bromista repitió el «aterrizaje». Nuevamente en un sembradío de maíz aparecieron las cañas aplastadas formando dos letras (la P y la I o la H y la D, según la orientación en la que se observe).

Nuevamente ocurría algo muy similar a lo que habíamos observado en San Marcos o Atitalaquia, Hidalgo: cada pueblo quería tener su huella ovni.

Lo interesante del caso es que algunos ufólogos afirmaron que los hechos habían ocurrido el mismo 16 de septiembre y que el Ejército Mexicano había «acordonado la zona», porque varios de los curiosos que entraron en el terreno habían enfermado y otros habían muerto, supuestamente por efectos de la radioactividad. Hoy, a más de 2 años de los sucesos, todavía continuamos proporcionando buenos dolores de cabeza a los ufólogos. Los escépticos somos inmunes a la radioactividad de los Ovnis.

El caso Metepec, y sus secuelas, es uno de los más pueriles y absurdos que hemos investigado. Todo está rodeado de una atmósfera y personajes infantiles, desde Blanca Nave y sus siete enanos, hasta la Cenicienta y su calabaza, pasando por el Chapulín Colorado, el Oso Hormiguero y la Pantera Rosa, Pedro y el lobo y Jimmy Maus, el mejor amigo de Mickey Mouse. Si estas son las mejores pruebas de la ufología en favor de la existencia de los Ovnis, será mejor que volvamos a leer detenidamente a los hermanos Grimm.

PS

Por aquellos años, José Luis Martínez Jiménez era uno de los más activos ufólogos del país. Tenía una columna semanal en el diario de mayor circulación: La Prensa. No era raro que José Luis también se ocupara del asunto. Martínez coincide en muchos puntos con nuestro análisis:

«»¦ la familia Hernández, cuyas ventanas y escaleras de su casa dan hacia los maizales y esa noche ahí se encontraban, aseguran no haber visto nada, ni siquiera los policías que vigilaban la población esa noche. Es imposible pensar que sólo dos personas vieron esa luz y que sólo una vio el supuesto extraterrestre y a través del zoom de la cámara, a pesar de que es una zona altamente poblada.

«No se hallaron huellas, el carbón que se encontró lo deposita como abono un señor que hace cazuelas a dos cuadras del lugar.

«El tallo de los maizales sí estaba hidratado, al contrario de lo que dijo el señor Maussán en TV[2]. Yo partí uno ahí, delante del hijo del dueño el joven Luis Noé[3], y varios testigos más, incluso me manché el pantalón con el jugo».

También menciona los problemas que tenían en la unidad habitacional con sus vecinos, además de acotar que debía dinero a la unidad y que esas deudas estaban anotadas en la pizarra de deudores de los departamentos. Para José Luis Martínez se trata de un tipo que se está robando el maíz.

«»¦ un maicero que ese día se robaba los elotes para su elotada, cosa que practican muchos campesinos esos días para celebrar la noche de la Independencia.

«»¦ analicé el video y me pareció que la cara del supuesto ser extraterrestre era un costal semillero, sostenido por una persona, por cierto en forma previa escribí de esto y la revista OVNI[4] me plagió mi teoría sin dar créditos a La Prensa ni a mí. En enero acudí al lugar a reproducir lo que sucedió según mi hipótesis, compré unos costales y ¡valla sorpresa! El ser del video y lo que saqué es lo mismo. Primero hice un dibujo del extraterrestre tomándolo del video presentado (dibujo 1), después pedía a un niño de 1.20 de estatura que sostuviera el saco lleno de elotes (foto 1) y lo calqué dando el dibujo 2, y si usted los compara son exactamente iguales».

No comparto la idea de José Luis de que se haya tratado de un ratero de elotes, pero le aplaudo y me sorprende su escepticismo. Martínez se había caracterizado en ser uno de los ufólogos más crédulos de México. Incluso, él junto con Oscar García fueron los primeros «adoradores» de Maussán que fundarían el prototipo de lo que después vendría a ser el grupo de Los Vigilantes. Pero Martínez se apresura en aclarar que no es ningún escéptico:

«Amigo lector, ahora tiene usted las cartas sobre la mesa, y usted podrá sacar la mejor conclusión, pero ojalá que no nos pase como en el cuento de «Pedro y el Lobo» que por estos casos que hacen rica y famosa a una persona al rato cuando halla uno verdadero nadie nos crea, y luego nos andemos quejando de que hay escépticos».

Lo que no me quedó claro es a quién se refería con lo de la persona rica y famosa, ¿a Maussán? ¿a Sara Cuevas? En este sentido hay que mencionar que Jaime comercializó el video de Sara sin -por lo que se verá más adelante-, darle su parte a la dueña del video.

Oscar García mencionaba frecuentemente que Maussán había llegado incluso a registrar los videos que la gente le enviaba. No tengo constancia de eso, pero sí sabemos que los comercializa, no sólo en su serie de videos, sino vendiéndolos a las televisoras del extranjero. Tampoco tenemos constancia de qué parte de las ganancias vayan a sus legítimos dueños. En el caso de Sara Cuevas parece que no recibió su parte, por lo que vemos en un mail que Sara envió a una compañía de abogados (Zertuche Gloria y Asociados Consultoría Legal Abogados) que asesora a través de Internet:

Nombre: Sara Cuevas Tornell

Direccion E-mail : contacto@ovnisaracuevas.com

Si tiene pagina web: http://www.ovnisaracuevas.com

Ciudad y pais: Cancun Quintana Roo

COMENTARIO, PREGUNTA O CONSULTA. (Un solo click para enviar):

Me gustaria obtener una consulta de parte suya sobre este caso que a continuacion voy a resumir. Yo videograbe un ser «extraterrestre» en metepec, Edo. de Mexico el cual registre ante los derechos de autor en 1994. El lic. Jaime Maussan lo ha estado utilizando en Mexico y en el extranjero en conferencias, y me he enterado que este señor lo ha vendido en el extranjero, pero jamas he podido hacer nada porque no tengo pruebas, solamente de las conferencias que da por la republica se que presenta mi video. Sin embargo creo que ya por fin pude «agarrarlo» con algo mas solido ya que la empresa BMG saco a la venta un CD de musica y video interactivo llamado satar mix 3 en el cual sale mi obra en su totalidad y la empresa BMG de adjudica este material. Yo no tengo ni un solo peso para invertir en abogados, pero quiero que me orienten sobre como puedo poner yo sola mi demanda desde cancun quintana roo y por que via, y sobre todo que posibilidades tendria yo en este caso ya que tambien han echado abajo mi negocio que acabo de poner (o sea mi web[5]) ya que ni siquiera yo presente este material ya que mis planes eran vender yo misma mi video al que le inverti mucho dinero) De antemano les agradesco su fina atencion a este caso. Un saludo

Saturday, April 28th 2001 – 08:49:04 AM

Se ha respetado la redacción y ortografía de Sara Cuevas, podemos observar que no hay un solo acento y que Sara piensa que Quintana Roo es un país. Pero aquí hay algunas cosas que resaltar, además de la ortografía. En primer lugar esta el hecho de que Sara entrecomilla lo de «extraterrestre». Si fuera algo real no habría porqué entrecomillarlo. Esto sugiere que su «extraterrestre» fue fabricado. Eso se confirma al enterarnos que registró «ante los derechos de autor» desde 1994 (año de su filmación). ¿Sospechoso, no?

Sara también menciona lo que apuntábamos más arriba: Jaime, al parecer, vende los videos que recibe, a las televisoras de otros países.

Finalmente tenemos que Sara declara que invirtió mucho dinero en su video. No creo que se refiera a la cámara, que la utiliza en ese y otros videos familiares; tampoco podría ser la cinta. Juntos, cámara y cinta no deben representar una cantidad muy alta. Pero si pensamos en una producción con guión, camarógrafos, actores, y otras gentes involucradas, entonces sí podríamos aceptar que invirtió mucho dinero, pero eso confirmaría nuestros resultados: el video es un fraude.

REFERENCIAS

Anónimo, ¡No era marciano!, en Reporte OVNI, No. 42, México, febrero de 1995, Pág. 19.

Anónimo, Análisis de los lugares en los que el OVNI dejó huella, en Metepec, Toluca, en Reporte OVNI, No. 42, México, febrero de 1995, Págs. 20-21.

Anónimo, Se analiza el humanoide, en Reporte OVNI, No. 42, México, febrero de 1995, Págs. 16-18.

Chávez Mario Alberto, ¡Gigantesco OVNI aterrizó en Toluca!, en Reporte OVNI, No. 42, México, febrero de 1995, Págs. 3-5.

Contreras Esparza Roberto S., Avistamientos en Metepec, en Reporte OVNI, No. 42, México, febrero de 1995, Págs. 14-15.

Cuevas Tornell Sara, mail en Internet del 28 de abril del 2001, http://books.dreambook.com/zertuche/3247.html

Martínez Jiménez José Luis, La verdad del extraterrestre de Metepec, en NOTI-OVNI Internacional, Año 1, No. 1, México, diciembre de 1996, Págs. 3 y 7.

Ruiz Noguez Luis, 100 fotos de extraterrestres, Corporativo Mina, México, 1996, Págs. 78-83.

Ruiz Noguez Luis, El extraterrestre de Metepec, artículo en Internet,

http://www.geocities.com/Area51/Dunes/9515/ovnis/metepec.html , también se puede ver en: http://www.alcione.org/metepec.html,

http://www.angelfire.com/scifi/metepec,

http://tvufo.tripod.com/id58.html

Ruiz Noguez Luis, OVNIs en Metepec, en Perspectivas Ufológicas, No. 4, México, enero de 1995, Págs. 62-67.

Salazar Mendoza Alfonso, Más sobre el caso Metepec, en Reporte OVNI, No. 42, México, febrero de 1995, Págs. 22-24.

Téllez J. Fernando, Tripulantes OVNI, Equipo Sirius Mexicana, México, 1994.

El video de Sara Cuevas se puede ver aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=EdJseeF_B58

Ver primera parte en: https://marcianitosverdes.haaan.com/2006/09/el-marcianito-de-metepec-primera-parte/

Fotograma del video de Sara Cuevas.

Aspecto del terreno en Metepec. Al fondo la unidad habitacional en donde vivía Sara Cuevas.

La misma zona vista hacia el lado opuesto. En el centro podemos ver plantas de maíz que aún no han sido derribadas.

Vista desde la unidad habitacional en donde vivía Sara Cuevas.

El joven Baltasar Gutiérrez.

Hojas de la planta de calabaza que sufrieron una notable disminución en su tamaño. Ver la siguiente foto.

La hoja normal de la planta de calabaza, comparada con la planta deshidratada.

Luis Noe Gutiérrez Carrillo, propietario de la milpa.

El «chapulín de Metepec».

Ilustración de la revista Reporte OVNI que muestra que el «extraterrestre de Metepec» es un chapulín.

Otra interpretación de los dibujantes de Reporte OVNI.

En esta versión el extraterrestre está usando una aspiradora.

Aquí vemos al extraterrestre de Metepec debajo del ovni.

Fotos de José Luis Martínez que ilustra su hipótesis de que se trataba de alguien robando el maíz (foto 1).

Dibujos de José Luis Martínez. A la izquierda el dibujo 1, tomado del video de Sara Cuevas. A la derecha el dibujo 2, hecho a partir de la foto del niño con el saco de elotes.

Fotografía de Martínez que muestra la pizarra que señala la lista de deudores del condominio.

La Pantera Rosa, Blanca Nieves, el oso hormiguero y Pedro y el Lobo.

Los hermanos Grimm.

Guillermo Ortega Ruiz, el primero en dar la noticia.

Don Pedro Ferríz y José Luis Martínez.

Don Pedro y otro de sus amigos.

Luis Ramírez Reyes.

Jaime Maussán.

Nino Canun.

El doctor Jesús Galindo Trejo.

Sara Cuevas.

Sara Cuevas en el programa de Cristina con Jaime Maussán, el contactado Carlos Díaz y Carlos García el esposo de Sara Cuevas.

En uno de los programas de Nino Canun, Héctor Escobar explica la formación de los anillos de hadas. De izquierda a Derecha, Canun, Héctor Chavarría, Ramiro Garza, Mauricio José Schwarz, Maussán, Escobar y Zitha Rodríguez Montiel.


[1] La idea original es del ufólogo José Luis Martínez Jiménez. Ver el apéndice.[2] Aquí se equivoca José Luis. Maussán se refería a una calabaza.

[3] Se refiere a Luis Noé Gutiérrez Carrillo.

[4] Se refiere a Reporte OVNI.

[5] Sara tenía una página web en donde vendía chucherías relacionadas con el marcianito de Metepec. Incluso ofrecía fotografías autografiadas http://web.archive.org/web/20010607092527/www.ovnisaracuevas.com/pyservicios.htm