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Los dinosaurios de Acámbaro (Final)

ACÁMBARO Y SUS «DINOSAURIOS»

La ciudad de Acámbaro se encuentra situada en el sureste del estado de Guanajuato, a mil 945 metros sobre el nivel del mar y a tan sólo 291 kilómetros de la ciudad de México. A sus pies se extiende un valle que estuvo inundado por un lago hasta hace unos 600 años. En esa época el río Lerma logró abrirse camino, drenó el lago y se formó un valle muy fértil.

En lengua tarasca Acámbaro significa «Lugar de magueyes» o «Lugar en donde crecen los magueyes». La ciudad fue fundada el 19 de septiembre de 1526 por Don Nicolás de San Luis Montañés (un indio purépecha evangelizado), con el nombre de San Francisco de Acámbaro.

La población ha alcanzado notoriedad a nivel nacional a causa del exquisito pan que producen sus habitantes. Este pan es tan sabroso que se le conoce sencillamente como el «pan de Acámbaro», y tiene muchas variedades como son las famosas acambarinas, el pan de huevo y el pan de leche. Parece ser que la tradición del pan surge después que quedaron obsoletos los hornos de las ladrilleras como los de San Miguel. Los artesanos tuvieron que cambiar la aplicación de sus hornos y en lugar de fabricar ladrillos y cerámica comenzaron a hacer pan. Luego, aquello de que en Acámbaro no existen hornos es un mito. Hay una buena cantidad de hornos de todo tipo. El nativo de la región tiene una antigua tradición cultural en la fabricación de figuras de barro cocido, que van de ollas a figuras antropomorfas o de animales. Odilón Tinajero seguramente tenía los conocimientos y las herramientas para hacer las figuras.

¿Que no existe una sola figura repetida y que Tinajero no tenía la capacidad de hacer esos diseños?, tal vez. Pero si vemos los actuales alebrijes[1], de los que se han fabricado no miles sino millones de piezas diferentes, podremos captar la creatividad artística de los artesanos mexicanos. Si bien es cierto que las ideas originales seguramente provinieron de Julsrud, lo demás salió de la mente de estos artistas. Eso explica, también, por qué sólo algunas figuras de dinosaurio representan figuras reales de animales que existieron hace millones de años.

Según Patton[2] y Swift, se han identificado muchos dinosaurios: Braquiosaurio, Dimetrodonte, Diplodocus, Estegosaurio, Gorgosaurio, Ictiornis, Iguanodonte, Leviatán, Maiasaurio, Monoclonius, Ornitolestes, Paleococincus, Plesiosaurio, Podokosaurio, Pteradononte, Rhamphorynchus, Rinocephalia, Strathiomimus, Tiranosaurio Rex, Tiranosaurio, Trachodon, Triceratops, y otros tantos aún sin identificar.

Pero para los escépticos sólo hay un verdadero dinosaurio, el apatosaurus (brontosauros), y todos los demás que quedan sin identificar son criaturas de fantasía, que seguramente nunca existieron. Las culturas antiguas hicieron toda clase de monstruos como el Leviatán de siete cabezas. Los egipcios colocaron toda clase de cabezas de animales sobre cuerpos humanos. Diferentes partes de animales se mezclaron para formar nuevos como la Esfinge.

Los escépticos no están tan equivocados porque la gran mayoría de los «dinosaurios» sólo tienen patas traseras: no existen las extremidades superiores. ¿Acaso son especies aún sin descubrir? Otras figuras muestran animales cuyas bocas son mucho más grandes que todo el cuerpo completo. Darius Plumford[3] ha encontrado una figurita que se parece a Dino, la mascota de Los Picapiedra. ¿Otra especie por descubrir? También tenemos seres demoníacos con cuernos: el diablo, cuyos restos fósiles seguramente se encontraran en los siglos por venir. También está el Bigfoot y otras criaturas acuáticas monstruosas, raras mezclas de animales con humanos, y muchas otras creaciones increíbles.

Una de las obsesiones de Julsrud, de la que nos habló Luis G. Durán en 1989, y de la que por pudor no quisimos mencionar en nuestros artículos, ya ha sido notada por otros autores. Algunas piezas muestran a los dinosaurios comiéndose a los humanos, pero otras muestran relaciones zoofílicas entre estas especies. A las figuritas le llamaban «la colección del loco». Dicen que la familia lo resintió y prefirió no hablar más del asunto y dejar guardadas las figurillas.

Las mismas ideas de Julsrud sobre los continentes desaparecidos como la Atlántida, son fuente de otras figurillas. En la colección hay representaciones de negros, orientales y caucásicos barbados, lo mismo que motivos egipcios, sumerios y otras antiguas civilizaciones, que nunca tuvieron relaciones entre sí.

Decíamos que Julsrud pagaba un peso por las piezas pequeñas y hasta diez pesos por las más grandes. Según Patton, un peso por cada figurilla «resulta un precio irrisorio»[4]. Supongamos un precio promedio de dos pesos por pieza, lo que no es exagerado. Un campesino tendría que hacer unas cinco al mes piezas para ganar el salario mínimo de la época del presidente Ávila Camacho[5]. Hay que considerar que ese salario era para la ciudad, en el campo difícilmente se alcanzaba, aún en la época de cosecha.

Un buen artesano puede hacer unas 20 piezas diarias[6]. Considerando que la familia de Odilón Tinajero estaba constituida por él, su esposa y tres hijos. Esta sola familia podía fabricar casi 31,300 piezas por año. Pero no eran los únicos. Harry Möller, el editor de la revista México Desconocido, comentaba en 1977 que:

«»¦ la gran mayoría le fueron entregadas por los vecinos del lugar, quienes decían encontrarlas en los cerros. Se dice que Julsrud estaba ya obsesionado por aumentar su colección y empezó a pagar uno o dos pesos por cada figura que le consiguieran; es indudable que algunos encontraron allí un modus vivendi».

Es decir, Tinajero no era el único que comerciaba con las figurillas, por lo que podríamos suponer que las 37,000 piezas bien pudieron haber sido fabricadas en el plazo de no más de dos años, aún considerando una cuota de 10 piezas diarias por artesano.

Pero ni siquiera es necesario hacer 10 piezas de cerámica diaria por artesano. Muchas de las piezas de la colección tienen el estilo de la cerámica de Chupícuaro (800 a.C. a 200 d.C.). Varias de ellas, indudablemente pertenecen a esta cultura anterior a los tarascos (1000 d.C.). Otras piezas de la colección son puntas de flecha fabricadas de obsidiana, cuentas, conchas, huesos[7], dientes de caballo de la edad del hielo, fragmentos de cerámica y piedras. Incluso el mismo Patton, sin darse cuenta que eso iba en contra de sus conclusiones, señaló:

«Otra consideración que frecuentemente es ignorada en el debate de la autenticidad de estas piezas es que muchos de ellos están hechos de roca dura y no de cerámica. Estos objetos de piedra muestran todos los efectos de la erosión y los objetos de piedra son del mismo estilo que la cerámica y el factor de la erosión es imposible de falsificar».

Aproximadamente una tercera parte de la colección está formada por este tipo de piezas. Dicho de otra forma, sólo unas 24,500 piezas son verdaderas figuras de barro (no pertenecientes a la cultura Chupícuaro), y de ellas sólo un diez por ciento muestra dinosaurios.

PRUEBAS EN CONTRA DE LAS FIGURILLAS

Los principales argumentos que se pueden exponer en contra de la veracidad de las figurillas de Acámbaro son:

a) La ausencia de pátina y la acumulación de sales de la tierra es inexplicable.

b) No existe un precedente para la casi perfecta preservación de piezas tan delicadas después de haber sido enterradas.

c) Los objetos no parecen pertenecer a ninguna cultura conocida.

d) Nunca antes en la historia de la arqueología se habían encontrado tantas piezas en un área tan pequeña.

e) La presencia de dinosaurios conviviendo con humanos.

El argumento (a) es justo lo contrario a la prueba (1) de los que sostienen la veracidad de las figurillas. Veremos este argumento. Continuaremos analizando las pruebas 1 a 5 de los creacionistas y regresaremos a los argumentos (b) a (c).

En general las piezas parecen nuevas, recién salidas del horno. No hay suciedad incrustada, sólo partículas de la misma arcilla con la que fueron fabricadas. El color del material va de café medio hasta un café oscuro. La manipulación de las mismas las ensucia muy fácilmente oscureciendo la arcilla.

Este punto preocupaba mucho a Patton y Swift, por lo que agradecieron el comentario de Herrerón, quien les dijo que entre él y Julsrud limpiaron los objetos que habían desenterrado en una de sus expediciones. Pero la cosa no es tan simple. Sabemos que Waldemar tenía conocimientos arqueológicos elementales. Es más que posible que supiera que las piezas antiguas necesitan cierto tratamiento y éste no incluye el lavado para eliminar la pátina. Julsrud sabría que eso le restaría puntos a su colección. Para los comerciantes de antigüedades es pecado mortal el eliminar la pátina.

Por otra parte, sin echar mano de los poderes de Superman, el lavar 37,000 piezas le debió consumir todos los días, durante dos años. Julsrud debió desatender todas sus actividades (su ferretería, la convivencia con su familia, el trato con sus vecinos»¦) con el único fin de hacer que unas piezas antiguas se vieran «como nuevas».

Prueba 2 de los creacionistas.

Considero que, aunque no imposible, si sería muy difícil que Tinajero, solo, fabricara todas las piezas. Pero ya he apuntado que su familia (5 individuos) pudo haber fabricado buena parte de la colección. Recordemos que Tinajero era albañil. En particular, era fabricante de ladrillos y tenía un horno. Además, parece que no fue el único. Hay datos que apuntan a la existencia de varias familias dedicadas a la fabricación de este tipo de figurillas.

Los creacionistas señalan la finura artística de las figuras. No niego la creatividad, muy similar a la de los fabricantes de alebrijes, pero si comparo las figuras tipo Julsrud, con la alfarería de la cultura Chupícuaro, la diferencia es más que notable. La factura de las primeras denota un trabajo rápido y, en cierto sentido, burdo. La calidad de las segundas, el colorido, los detalles, la finura del terminado, incluso los materiales de construcción implican manos artesanas mejor calificadas y un trabajo más dedicado.

Con todo y que en teoría (de los creacionistas) las figuras de Julsrud son muchísimo más antiguas que las de la cultura Chupícuaro, éstas últimas se ven con más antigüedad.

Prueba 3 de los creacionistas.

Hemos mencionado que el área era, desde tiempos inmemorables, una zona dedicada a la fabricación de alfarería. Los hornos son abundantes. Actualmente se les utiliza para la fabricación de pan. Incluso gente que dio su testimonio indica que Tinajero fabricaba sus propios ladrillos, por lo que no sería raro deducir que contaba con un horno.

La prueba 4: falta de combustibles

No es necesaria tan enorme cantidad de combustible («toneladas y toneladas»). Las ladrilleras, por ejemplo, generan una producción considerable de piezas sin consumir grandes cantidades de madera.

Las panaderías de Acámbaro, aún antes de consumir gas, abastecían el mercado local e incluso el nacional con sus productos. Lógicamente no necesitaron talar árboles. Existen muchos otros combustibles alternos que fueron utilizados en su momento: carbón, maguey, bostas, cañas»¦ Además, Acámbaro no es un pueblo aislado. El comercio con otras regiones del país le puede suministrar los combustibles.

Testigos de las excavaciones. Prueba 5.

A los doce testigos que mencionan Patton y Swift se les puede sumar otros más: DiPeso, Hapgood, Gardner, Tinajero y Luis Durán. Muchos de ellos estaban relacionados con Waldemar, otros no. Pero el presenciar el desentierro de piezas tipo Julsrud no las valida. Los testigos que sabían, pudieron callar y ocultar el fraude. Los demás pudieron ser víctimas de un engaño.

Por otra parte, exceptuando a DiPeso, ningún arqueólogo profesional vio desenterrar, o lo hizo él mismo, alguna figura del tipo Julsrud. DiPeso estuvo presente en un desentierro, pero declaró que era un fraude. La comisión investigadora de 1954, organizada por el INAH, estaba integrada por arqueólogos experimentados en culturas prehispánicas (Noguera, Orellana, Salazar, Pompa, Perea, Simpson y Barber). No encontraron una sola figura de dinosaurios.

Previo al «descubrimiento» de Julsrud, debido a los trabajos de la Presa Solís, los más famosos arqueólogos mexicanos (Rubín, Piña, Arriaga, Estrada, Porter y Obregón) estuvieron trabajando en la zona. No encontraron piezas tipo Julsrud, a pesar de que las excavaciones no se limitaron a simples pozos: la maquinaria pesada removió grandes cantidades de terreno.

Patton y Swift demostraron su ingenuidad al creer la historia de Ernesto Navarrete, el policía federal. Difícilmente en México los policías son enviados a Scotland Yard a estudiar, mucho menos un policía perteneciente a un pueblo del interior. Navarrete pertenecía al destacamento del Municipio de Celaya, nada tenía que hacer en otro municipio, el de Acámbaro. La historia del contrabando de armas en Laredo, Texas, suena a película de acción. No hay una «Prisión Federal de la Ciudad de México», al menos con ese nombre. Luis Mota difícilmente aceptaría unas piezas del tipo Julsrud, en custodia, por diversas razones: estaba convencido de la falsedad de las mismas y las rechazaba por completo; no era Alcalde de Acámbaro, sino director del Museo Arqueológico; las piezas de Julsrud no se guardaban en el museo, sino en el DIF.

Patton y Swift no saben que en México, desafortunadamente, la palabra de un policía judicial o federal no es muy de fiar.

Argumento (b): No existe un precedente para la casi perfecta preservación de piezas tan delicadas después de haber sido enterradas.

Las piezas de cerámica son muy delicadas. En México hay un refrán que dice: «Pareces jarrito de Tlaquepaque». Y se refiere a que con cualquier movimiento se rompen. La gran mayoría de las piezas de la colección Julsrud son pequeñas de unos 10 a 20 centímetros de altura; pero las hay tan grandes como 2 metros. Considero increíble que piezas de barro pudieran permanecer intactas, enterradas, durante tanto tiempo. Yo tengo una pieza de las más pequeñas (11 centímetros) y a pesar del cuidado con que la trato, la cola ya se rompió.

c) Los objetos no parecen pertenecer a ninguna cultura conocida.

Las piezas de tipo Julsrud (dinosaurios y algunas figuras antropomorfas) no tienen parangón con culturas conocidas. Otras piezas de la colección pertenecen a las culturas Chupícuaro y Tarasco o Purépecha. Pero las cerámicas de dinosaurios son únicas de Acámbaro[8]. Las figuras antropomorfas muestran personajes de diversos tipos de razas y culturas. El artesano hizo un burdo trabajo de imitación de figuras egipcias, asirias y de otras partes del mundo.

d) Nunca antes en la historia de la arqueología se habían encontrado tantas piezas en un área tan pequeña.

En las excavaciones arqueológicas se pueden encontrar diversas herramientas y utensilios enterrados en los complejos arquitectónicos. Los objetos se encuentran diseminados y en ocasiones se pueden hallar varios en un solo punto. En los lugares que se utilizaron como cocinas, por ejemplo, se pueden encontrar platos, jarros, vasos y otros de uso común.

Pero en el caso de las figuras de Acámbaro, los desentierros mostraban cientos de piezas, sin relación alguna (pipas, dinosaurios, conchas, alfarería, cuentas, jarras»¦) en un solo hueco o pozo. Como si se hubiera enterrado a propósito. En este sentido, Julsrud o el que hizo el fraude, no tomó la precaución de diseminar las piezas. ¿Acaso fue flojera de hacer un mayor trabajo de enterrar una pieza aquí y otra allá?

e) La presencia de dinosaurios conviviendo con humanos.

Éste es el principal argumento en contra de las figuritas de Acámbaro. La extinción de los dinosaurios fue hace 65 millones de años y el ser humano apareció hace tan solo 3 millones de años. En el caso particular de Acámbaro, el sitio no existía hasta hace unos 25 millones de años. ¿Cómo pudieron vivir dinosaurios en un lugar que apareció 40 millones de años después de su extinción?

Los fabricantes de las figurillas no se dieron cuenta de otro enorme error de 89 millones de años. Las piezas muestran dinosaurios de la era Mesozoica, que se divide en los periodos Triásico (225 millones de años), Jurásico (190 millones de años) y Cretácico (136 millones de años). En ese tiempo aparecieron y desaparecieron diversas especies. Los dinosaurios no convivieron con los seres humanos, incluso no convivieron con otras especies de dinosaurios. Es una tontería el que en la colección aparezcan dinosaurios del cretácico conviviendo con otros del jurásico o del triásico.

Ya no en Acámbaro, en México en general, no existieron la mayoría de las especies mostradas en las figuritas.

El caso extremo de lo ridículo es creer que los dinosaurios no sólo convivieron con los seres humanos, sino que mantuvieron unas relaciones más íntimas (sexuales) con ellos. Ya me imagino a Patton, en el caso de que hubiera vivido en aquella época, tratando de hacerle arrumacos a una hembra de Gigantosauros, un enorme carnívoro de más de 15 metros de alto. El que los creacionistas crean este tipo de historias explica el porqué creen que el mundo fue creado hace poco más de 4,000 años, en tan sólo seis días.

La única pieza que pudiera ser auténtica es la que muestra a Dino: el único dinosaurio que convivió con los seres humanos (de caricatura).

Esta pieza de la colección de Julsrud muestra dos dinosaurios grabados en una piedra. La técnica es similar a la utilizada en algunas piedras de Ica. La fotografía de abajo, adjudicada erróneamente al museo de Ica, muestra otro animal hecho con la misma técnica. ¿Pruebas del plagio de un fraude?

Uno de nuestros artículos[9] ponía en el tapete de discusión la posibilidad de que las figuras de Ica hubiesen tenido un origen en los dinosaurios de Acámbaro. Luis Durán, uno de los principales colaboradores de Julsrud, nos comentó de la presencia de un doctor peruano, un tal Javier Cabrales, que bien podría ser el mismo Javier Cabrera Darquea. Al paso de los años vemos que Cabrera Darquea las menciona en su libro, lo que podría confirmar nuestra hipótesis ya que estas piezas, las de Acámbaro, no son tan conocidas. Sin embargo, en principio la «tecnología» para fabricar los cantos rodados de Ica parece ser diferente a la forma en que se hicieron las piezas de cerámica de Acámbaro. No obstante, con la nueva exhibición de las figuras de Acámbaro aparecieron unas piedras labradas en el más puro estilo Cabrera. Por otra parte, una fotografía adjudicada al museo de Ica, y que muestra un «dinosaurio» de gran pico y cuatro patas, pertenece en realidad a la colección de Julsrud. ¿Cabrera copió el fraude de Acámbaro? Parece que esta opción es la más cercana a la realidad. Pero eso es otra historia, y el inicio de una nueva investigación en ese sentido.

BIBLIOGRAFÍA


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Ruiz Noguez Luis, La extinción de los dinosaurios de Acámbaro. Segunda parte, Duda. Lo increíble es la verdad, Año XXI, No. 1105, México, septiembre 30 de 1992, Págs. 25.

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Tierney H. John, Pseudoscientific Attacks On Acambaro Artifacts. The Ceramic Technology of Intellectual Suppression, World Explorer Magazine, Vol. 1, No. 4, pag. 52-61.

OTROS SITIOS EN INTERNET

http://www.acambaro.gob.mx/

http://www.bible.ca/tracks/tracks-acambaro.htm

El creador de los alebrijes http://www.angelfire.com/md/alebrijes/spanish.html

Museo Waldemar Julsrud http://www.waldemar.julsrud.us.tt/

En 1989 un ufólogo argentino y quien esto escribe estuvimos en las bodegas del Palacio Municipal de Acámbaro. Nos pusieron un vigilante: un policía que no tenía AK-47 (no siquiera pistola). ¿Patton y Swift tenían cara de delincuentes, o simplemente exageraron en su relato?

Durante años las figurillas estuvieron guardadas en cajas. Este es el aspecto de las bodegas del DIF de Acámbaro en 1989. (Fotos Noguez).

El ufólogo argentino Alejandro Chionetti. (Fotos Noguez).

Alejandro Chionetti y el autor de estas líneas. (Foto Noguez).

El autor admirando al antepasado del pájaro loco. (Foto Noguez).

Todas estas fotografías fueron tomadas en 1989. Nunca pensamos que no nos dejarían sacar las piezas. No se utilizó flash y el contraluz contribuyó a que salieran muy oscuras. Con las actuales técnicas se ha logrado aclarar, pero a cambio pierden en nitidez.

Muchas de las figuras presentan una forma extraña. Para Chionetti esta parecía al extraterrestre de Hopkinsville ¿?. (Foto Noguez).

Piezas de pretendido arte egipcio y de otras culturas de Europa y África. (Fotos Noguez).

La «Venus de Acámbaro. (Foto Noguez).

En sus páginas de Internet se puede ver a Patton posando con esta pieza. En 1992 informábamos que era la más grande que habíamos visto en la bodega del DIF. Indudablemente es una de las mejores de la colección. (Foto Noguez).

Todo un mundo de nuevas especies de dinosaurios por «descubrir». (Foto Noguez).

Y también «nuevas» razas de indígenas. (Foto Noguez).

Dinosaurio con «espinas dérmicas» y pico de «¦¿?… Nueva especie por descubrir. (Foto Noguez).

¿El antepasado de la jirafa? ¿Saben los zoólogos si quedan restos de esas «espinas dérmicas» en las jirafas actuales? (Foto Noguez).

Un dinosaurio lucha por su vida con un humano. ¿Lograrán los dinosaurios de Acámbaro sobrevivir? (Foto Noguez).

Algunos ejemplos de alebrijes. Una muestra de la creatividad de los artesanos mexicanos.

Foto Mystery in Acambaro.

Estas escenas zoofílicas deberían ser motivo de excomunión para Patton y Swift ¡Cómo se atreven a mostrar estas figuras! Harían más dinero en el mercado pornográfico y no en una sociedad bíblica. (Fotografías de Patton).


[1] Monstruos policromos fabricados de cerámica y de papel mache.[2] Patton hace su comparación utilizando el libro de Robert Bakker, Dinosaur Heresies (1986).

[3] En su página muestra varias figuritas manteniendo relaciones zoofílicas.

[4] Patton dice que se pagaba unos doce centavos de dólar por pieza; pero también en la paridad esta equivocado. En el sexenio de Ávila Camacho la paridad era de 4.85 pesos por dólar. Es decir, el precio real por figurita era de veintiún centavos de dólar.

[5] 10.31 pesos al mes.

[6] De manera organizada la producción de ollas, por ejemplo, es de casi 100 unidades por día.

[7] Harry Möller mostró a los arqueólogos del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) un cráneo deformado, con una amatista incrustada. La pieza fue considerada un fraude porque ninguna cultura prehispánica utilizaba la amatista de esa manera.

[8] Las piedras de Ica, que yo considero tuvieron un origen intelectual en la colección de Julsrud, no son de cerámica. Javier Cabrera Darquea, en su libro El mensaje de las piedras, Capítulo El Misterio de Ocucaje, se refiere a las figuras de Acámbaro. Es decir, hay pruebas de que las conocía. En la colección de Julsrud existen unos cantos rodados que fueron labrados para mostrar figuras de dinosaurios. La misma técnica que se utilizó años después en Ica.

[9] Ruiz Noguez Luis, La extinción de los dinosaurios de Acámbaro. Segunda parte, Duda. Lo increíble es la verdad, Año XXI, No. 1105, México, septiembre 30 de 1992, Págs. 25.

Otro extraterrestre capturado en video

ET atrapado en film – Entidad Humanoide se asoma en una casa en la Columbia Británica Canadá

NewswireToday

«Prueba real, crítica de comunicación transdimensional… fantásticas imágenes de caras de grises»¦ «Â¡Las observaciones más asombrosas de un ovni registradas en película!» Dr. Ron Milione, Research and Development, TAPS (The Atlantic Paranormal Society)

¡Es un gran placer para EcceNova hacer pública la evidencia fotográfica ET más intrigante y convincente hasta la fecha! Como suplemento a Eye to the Sky: A Paranormal Odyssey (31 Oct de 2006), que relata las experiencias de Paula Thorneycroft con entidades no humanas, The Face of Our Future?: Extraterrestrial Snapshots (31 Oct de 2006) revela algunas de las mejores imágenes tomadas de una película de 30 minutos, filmada por la autora, durante las dos noches que cubren el 1 de julio de 2006.

Se captó una nave pulsante que exhibía perfiles en colores brillantes en forma de jeroglíficos durante su desmaterialización y rematerialización. Aparecía a veces como niebla, a veces como un objeto orgánico, y en otras ocasiones, parecía ser un aparato estructurado. Un pequeño «gris» volaba, con lo que parecía ser un pequeño motor a sus espaldas, a unos 400-500 ft sobre una vivienda rural. Close-up revelan que el que ser giró su cara hacia el espectador y, en cierto momento, levantó un brazo.

El pequeño ser, de aproximadamente 3-4 ft de alto, parece mutar, creando formas que están iluminadas por una fuente de luz separada, para revelar caras muy humanoides, cambiando de estilo de «infantil» a adulto a «extraterrestre». Luego se transforma y regresa a un aparato estructurado.

Las primeras imágenes se publicarán en el número de noviembre de la UFO Magazine.

Estas imágenes corroboran muchos relatos de testigos de seres no humanos de grandes ojos que visitan nuestro planeta.

El suplemento al color de 16 páginas incluye un diagrama esquemático del área de avistamiento y una discusión sucinta de las imágenes.

EcceNova – editores de Paranormal Research and Eyewitness Testimony.

Otros títulos incluyen: ¿Están los ET aquí?; Efecto secundario: Testamento de un Contactee; y la aclamada Trilogía de Fátima

http://www.newswiretoday.com/news/9706/

Si desea ver algunos de los ovnis filmados por la señora Thorneycroft, vayan a la siguiente página y verán lo que nos espera en esas «impactantes» imágenes que se darán a conocer el próximo 31 de octubre.

http://www.jerrypippin.com/UFO_Files_paula_thorneycroft.htm

Extraterrestres babosos

UN EXTRATERRESTRE MUY BABOSO

Aprovechamos la historia que se puede leer más arriba, en este blog, para publicar esta nota sobre una de las «mejores pruebas» de la visita de extraterrestres de los últimos tiempos (según los ufólogos).

No cabe duda que algunos millonarios son realmente excéntricos. En los últimos años varios empresarios americanos han gastado parte de su fortuna en investigaciones OVNI. Están los ejemplos de Laurance S. Rockefeller o del magnate de Internet Joe Firmage.

El más reciente es Robert T. Bigelow, dueño de cadenas de hoteles, casinos y empresas aeronáuticas, quien en un alarde de falta de conciencia cívica ha derrochado algunos millones para investigar OVNIs, en lugar de aplicarlos para subsanar algunos problemas mundiales como el hambre y contaminación mundiales.

En fin, Bigelow creo el NIDS, National Institute for Discovery Science, un grupo dedicado a investigar los mejores casos ufológicos. Cuenta con expertos y asesores en todas las ciencias, y con recursos casi ilimitados. El director de investigaciones es John B. Alexander.

El NIDS se especializa en casos con efectos físicos que se puedan evaluar en el laboratorio o por métodos estadísticos. Se ha interesado por las mutilaciones de ganado y por los avistamientos de triángulos negros.

Uno de los casos investigados por el NIDS se inicio en California en septiembre del 2000. Ahí una familia estaba siendo asediada por extraterrestres. Dentro de la casa aparecían entidades del tipo «visitantes nocturnos». Los «extraterrestres» pertenecían a diversas variedades. También se podían ver pequeños objetos voladores y numerosas luces anómalas. Se escuchaban ruidos misteriosos y había interferencias eléctricas. Dos miembros de la familia resultaron con lesiones.

Los psicólogos del NIDS se dieron a la tarea de someter a diversas pruebas a los miembros de la familia. No llegaron a resultados concluyentes.

Mientras corrían las pruebas, los fenómenos parecieron concentrarse en una de las habitaciones: la de los padres. Las extrañas criaturas parecían entrar y salir de la habitación a través del closet (como en Monsters Inc.). El padre decidió obtener evidencia física colocando papel de aluminio debajo de una toalla (¿?). La estrategia no dio los resultados esperados: no se encontraron huellas de los extraterrestres. Sin embargo se obtuvo algo mejor. Sobre la toalla apareció algo parecido a una garra o uña. Todo mundo supuso que pertenecía a los extraterrestres. Es más, se pensó que pertenecían a un mamífero ya que en su parte posterior se podían ver una especie de pelos

De inmediato los investigadores del NIDS sometieron la muestra biológica a diversos análisis. Se hicieron seis diferentes análisis y pruebas de ADN, usando todas las técnicas conocidas. Incluso se desarrollaron nuevas técnicas para este propósito específico. Los primeros resultados parecían corroborar la hipótesis de un origen extraterrestre, o por lo menos anómalo. El ADN encontrado no se parecía a nada conocido. Las secuencias de ADN no concordaban con las de especies conocidas en la Tierra.

La garra fue analizada por un herpetólogo da la Universidad de California Los Angeles, quien no la pudo identificar como perteneciente a un reptil.

El director de la sección de primates del Zoológico de San Diego supuso que podría tratarse de la uña de algún mono de Centro América.

Se le sometió a un análisis SEM-EDS con el que se comprobó que en efecto era un espécimen biológico.

Una muestra fue enviada a un laboratorio en Ontario, Canadá, especializado en la identificación de ADN degradado y viejo. Ahí concluyeron que la muestra estaba altamente contaminada con inhibidores.

Los moluscos secretan un fluido defensivo a través de sus glándulas hiperbranquiales. Los moluscos, particularmente los caracoles y las babosas, secretan una gruesa mucosa que contienen múltiples inhibidores de la mayoría de las enzimas comunes que son fundamentales para los análisis de biología molecular y ADN, incluyendo las enzimas de reacción en cadena de polimerasa y las usadas en los estándares de clonación molecular.

La evidencia finalmente apuntaba a una dirección consistente. El objeto era probablemente un molusco seco: una babosa o un caracol.

Se consultó con un experto en biología molecular de moluscos para preguntarle la forma en que se podía llevar a cabo un análisis de ADN en moluscos. Sus recomendaciones fueron:

La mayoría de los moluscos segregan mucha mucosidad. Esta mucosidad es un gran problema para el análisis molecular ya que inhibe la mayoría de las enzimas y une las proteínas indiscriminadamente. La solución que encontré es usar una centrifugación con cloruro de cesio y después una extracción con fenol. Obviamente se necesita una buena cantidad de material inicial (varios animales) para hacer esto. La extracción se conduce en presencia de heparina la cual parece prevenir la mucosa de la unión.

También usé nitrógeno líquido para congelar la babosa y luego poder molerla en un mortero, esto previene la formación de mucosa. La segunda opción se puede usar en la técnica CTAB, la cual fue desarrollada para la extracción de ADN de plantas, que también producen una alta contaminación con polisacáridos. Esto puede ayudar a eliminar algo de la mucosa y no requiere mucho material inicial.

Con estas indicaciones, fue necesario inventar una nueva reacción en cadena de la polimerasa (PCR), utilizando un nuevo conjunto de primarios oligonucleótidos, para resolver este enigma. Una vez que se hicieron los análisis se consultó con los investigadores del Museo de Historia Natural del condado de Los Angeles, quienes expusieron así sus resultados:

Después de analizar cuidadosamente las fotografías y los resultados de SEM-EDS, espectroscopia de absorción y análisis de ADN, tengo que concluir que el espécimen que me refiere en su carta del 28 del 2003 es un babosa común de California de la familia Limacidae.

Las fotografías son más que evidentes e ilustran claramente una babosa que ha sido deshidratada. Puedo reconocer todas las partes de la anatomía de una babosa, incluyendo el pie, el manto con crestas longitudinales, y la joroba dorsal en la que es visible un pneumostone. El cabello fijado a ella probablemente fue pegado al espécimen cuando estaba vivo y quedo unida permanentemente cuando la mucosa del molusco se solidificó.

La espectroscopia de absorción confirma la presencia de proteínas relacionadas al colágeno, que son los componentes principales de la epidermis de la babosa. Los resultados del análisis SEM-EDS muestran un alto contenido de elementos que se espera encontrar en los organismos vivos.

Una de las más fuertes evidencias que apunta a la identificación de una babosa es el análisis de ADN. Los resultados que me envió muestran una gran correlación a los datos de todos los moluscos almacenados en el Gene Bank. Por ejemplo, el BLAST de la secuencia genética 55 rARN muestra que esta secuencia es muy similar a la de un Arion rufus (la babosa europea común) y al Helix pomatia (el caracol común de los jardines, introducido en los Estados Unidos). La secuencia 18S muestra una alta afinidad de valores con muchos moluscos, incluyendo Limax maximus (la babosa gigante de los jardines, introducida en los Estados Unidos), Acusta despecta steboldii (un caracol japonés), y Cepaza nemoralis (un caracol europeo), y otras muchas especies. Ya que sólo se ha secuenciado y almacenado en el Gene Bank un pequeño número de especies de California, no es posible determinar de que especie se trata exactamente.

Ha sido un placer asistirlo en la identificación de este especie y no dude en contactarme si necesita mayor información.

Después de doce meses de investigación se concluyó que se trataba de un simple molusco, un gasterópodo típico de la clase de caracoles marinos de los que se encuentran en California.

Todo hace suponer que la «evidencia extraterrestre» fue sembrada, seguramente por los dueños de la casa. Pero a pesar de todo, los miembros del NIDS continúan investigando los fenómenos anómalos reportados por la familia californiana. Quizá tendríamos que cambiar el título de esta entrada, porque en realidad los tlaconetes (babosos) no son los extraterrestres, que no existen, sino los ufólogos.

REFERENCIAS

Anonimo, DNA Analysis of Alleged Extraterrestrial Claw, artículo en Internet, http://www.nidsci.org/news/dnaanalysis.html, Septiembre 23, 2003.

Anónimo, A Cautionary Tale. DNA Analysis of Alleged Extraterrestrial Biological Material: Anatomy of a Molecular Forensic Investigation, reporte en PDF

John A. Keel sufrió un ataque al corazón

El famoso ufólogo y criptozoólogo americano John A. Keel, sufrió un ataque al corazón. El investigador forteano y escritor fue sometido a cirugía de corazón en un hospital de New York. Fue ingresado de urgencia el lunes 16 de octubre. Actualmente se encuentra recuperándose.

Keel es conocido por varios de sus libros: Jadoo (1957; hay una versión mexicana Jadu: Los misterios de oriente), The Fickle Finger Of Fate (1966), UFOs: Operation Trojan Horse (1970; hay una versión mexicana Ovnis: Operación caballo de Troya), Strange Creatures From Time and Space (1970; hay una versión española), Our Haunted Planet (1971), The Flying Saucer Subculture (1973), The Mothman Prophecies (1975), The Eighth Tower (1975), Disneyland of the Gods (1988), The Flying Saucer Subculture (1994, reimpresión), y The Complete Guide to Mysterious Beings (1994) (reedición de Strange Creatures from Time and Space).

Jadu es el único libro escéptico de Keel y uno nunca se hubiera imaginado que el autor de ese libro con el tiempo se convertiría en alguien tan crédulo.

Fotografía de una abducción

¡CAPTURADO! POR LA CÁMARA

Esta, realmente, no es una foto de extraterrestres, pero tiene que ver con ellos.

La foto pertenece a una de las varias series tomadas durante los famosos avistamientos de OVNIs en Canarias, y que investigadores como Ricardo Campo, Ballester Olmos o Manuel Borraz, entre otros, han demostrado, sin lugar a dudas, que se debieron al lanzamiento de misiles.

El giro de tuerca en este caso lo dio la ufóloga mexicana Chita Rodríguez, que en la década de los noventa dirigió la revista Reporte OVNI. Justo en el número 47 muestra la, hasta ese entonces, única fotografía de un secuestro OVNI en el momento de ocurrir.

Portada del número 47 de Reporte OVNI.

El documento sería impresionante sino fuera por varios factores: las fotos pertenecen a un misil lanzado desde el mar y la interpretación dada por Rodríguez es completamente ridícula.

El secuestrado lucha por escapar, pero al mismo tiempo, por no caer al vacío.

La ufóloga nos señala la figura del supuesto abducido. Se encuentra en la parte inferior del «OVNI». Estos extraterrestres inconscientes, ni siquiera esperan a que el rayo suba por completo a los abducidos. De inmediato comienzan su viaje a Retículi.

Una vez más comprobamos que los ufólogos no tienen ni nociones de lo que es el ridículo, y lo que es peor, no respetan a sus lectores y piensan que son unos retrasados mentales que se creen todo.

REFERENCIAS

Dominique Juan Francisco, Un OVNI sembró el terror en España, en Reporte OVNI, No. 47, México, mayo de 1995, Págs. 30-32