Atticus Fault. My First Trip To Mars

My First Trip To Mars – Atticus Fault

All alone in the empty of the sky

One space boy gets his chance to finally wave goodbye.

My first trip to Mars, my first trip to mars.

Dying age of a spiritual machine.

No response just void-less cyber-optic dreams.

My headset screams, my headset bleeds

With Ransom’s static prayer’s and pleas.

My spirit sifted, orbit shifted, creating my own gravity.

My first trip to Mars, my first trip to mars.

I wanna stay, I wanna stay,

Don’t wanna see it, don’t wanna see it

I wanna stay, I wanna stay,

Don’t wanna see it, don’t wanna see it

I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay.

My first trip to Mars, my first trip to mars.

My, my, my, my,

I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay.

I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay.

My, my, my, my,

I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay.

I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay.

I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay.

I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay, I wanna stay.

Invasores, historias reales de extraterrestres en la Argentina

INVASORES, HISTORIAS REALES DE EXTRATERRESTRES EN LA ARGENTINA

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Invasores es una obra ufológica-erótico-musical. Bueno, no realmente. Hay muchos platos voladores y marcianos. También hay música en todos los capítulos, pero el erotismo sólo se tomó de paso.

La prosa de Agostinelli es digna de mejores temas, pero los interesados en los ovnis tenemos suerte que su primer libro lo haya dedicado a los marcianitos verdes (invasores, como él les dice).

Hace meses Ale me envió su manuscrito para que le diera mis comentarios y/o escribiera una reseña para Marcianitos verdes. Pasaron los días, las semanas»¦ Con mucho tacto, de forma políticamente correcta, indirectamente me urgía para escribir esta nota. «Mis amigos son unos atorrantes», él decía. Aunque eso es cierto, supongo que se lo decía a los otros, no a mí. Yo, por si las moscas, volteaba al cielo y silbaba una tonadita mientras me hacía a un lado.

Pasaron los meses, concluí mi proyecto en el trabajo, luego vino la influenza y»¦

En realidad, todo eran excusas. Me daba terror escribir algo para el tal Agostinelli. Cuando éramos adolescentes ya me había dicho que «ocación» se escribe con «s». Ahora tenía miedo de hacer algo tan simple, algo que ni de milagro alcanzara los niveles de Ale. Él refinó su estilo y su escritura. Yo sigo siendo el mismo atorrante de aquellos años»¦ Ah, no»¦ habíamos quedado que los atorrantes son sus otros amigos. Lo que sí, es que sigo «escribiendo» como entonces.

ACA Luego pensé, «pues ni modo Alejandro César Agostinelli, tú lo pediste y aquí lo tienes. Me gustaría escribir como tú, pero no puedo. No obstante los años (décadas) de amistad harán que me perdones no estar a tu altura».

El tal Agostinelli haciendo como que está trabajando.

A lo largo de cinco capítulos, Invasores nos va desvelando el aspecto humano de ufólogos, testigos y contactados argentinos. No están todos, pero sí muchos de los más curiosos.

Siempre he dicho que lo mejor de la ufología no son los platos voladores ni los marcianos. Son los seres humanos que están a su alrededor «investigando», contando las historias más estrambóticas o las mentiras más sensacionales.

A la distancia, desde México, en los setentas y ochentas, me parecía que la historia de la ufología se escribía en tres países: Estados Unidos, Brasil y Argentina. De vez en cuando había algunos párrafos escritos en España, Francia, Inglaterra o algún otro país, pero los tres primeros eran los que tenían la casuística más abundante y extraña.

AnibalUset Por simple afinidad idiomática estaba más cercano a la ufología argentina. Pensaba que era un país donde sólo había psicoanalistas, futbolistas y ufólogos. Algún día, tal vez, me mudaría a ese país, para ver pasar el ovni de las 10, ir a medir la huella dejada a la vuelta de la esquina o de perdida tomar una foto del Nahuelito o del Ucumar. Total, si quiero regresar a México, tan sólo es cuestión de subirme a un Peugeot 403 y entrar a una neblina, para aparecer en la México-Toluca, México-Querétaro o alguna otra carretera cercana al DF.

Arriba Anibal Uset, director de la película «Che Ovni», origen de uno de los mitos ovni más perdurables.

Alejandro se ocupa de las «teleportaciones» en el capítulo «Entre la neblina». Se trata de la historia del matrimonio Vidal que un día de 1968 desapareció en medio de la neblina para llegar ipso facto a la Ciudad de México. Este MateykoFontanaPipoBis capítulo me lo quería saltar. Ya había leído otros trabajos de Ale sobre este caso, habíamos platicado del mismo y pensé, erróneamente, que no había nada nuevo que me sorprendiera. Estaba equivocado. Alejandro hizo una verdadera y profunda investigación de este asunto (y de los otros casos que presenta en su libro).

Mateyko, Fontana y Pipo. Recortes de prensa sobre el caso Vidal.

Por la época en que conocí a Ale leí el libro de los hermanos Duclout y pensé que fumaban de lo mismo que estaba fumando el papá de los hermanos Paz (Carlos y Sixto) y la mismísima Marla. Incluso años después le comenté a Ale que me gustaría investigar qué relación pudieron haber tenido todos estos contactados, más allá de su gusto por la «Golden Acapulco». Pero Ale dice que no están locos. Supongo que no, pero qué mentirosos o alucinados que eran (y son).

PabloKittlDuclout Agostinelli viajó a Santiago de Chile a entrevistar al eslabón perdido del caso Duclout, único familiar vivo de los primeros contactados argentinos, que le hizo (a él y a Diego Zúñiga, gran colaborador del libro) inquietantes revelaciones biográficas sobre sus tíos y la experiencia que vivieron.

Pablo Kittl Duclout.

Los Duclout no me impresionaron mucho. Al que no soportaba, y se me revolvía el estómago al leer sus libros de «ciencia extraterrestre», era a Pedro Romaniuk. No entendía cómo ningún argentino le decía que estaba completamente deschavetado y que lo que escribía no tenía ningún fundamento científico. Ale lo describe muy bien: «La simpatía es un don fugitivo en Romaniuk».

Al que, más que simpatía, le tuve lástima fue al pobre de Francisco García. «Pobre güey», como diríamos en México, ¿pero a quién se le ocurre hacer profecías tan detalladas? Peor aún, ¿qué profeta es lo suficientemente estúpido para estar presente cuando se supone que se debe cumplir su profecía? Lo bueno es que no le pasó nada. Lo mejor es que escarmentó y se alejó de las profecías y los platos voladores.

Los que sí me parecen simpáticos y me merecen respeto son Silvia y Andrea Simondini y el Comandante Clomro.

Las primeras porque aunque creen o piensan que hay algo extraterrestre tras de los ovnis, no están tan cerradas como para no darse cuenta cuando un caso no es auténtico. Acá recuerdo el extraño caso de la ranita alienígena. Además, a pesar de no conocerme, me hicieron el favor de enviarme varios de sus reportes de avistamientos en Victoria. Sirva esto, también, para agradecer a ellas ese detalle.

MiMarcianoFavorito

El contactado Francisco García, quien alegó en televisión que era marciano por parte de madre, inspiró a Dante Quinterno en este episodio de la tira cómica Patoruzú (830, 1977). pero para entenderlo tienen que leer Invasores.

El otro, Claudio Omar Rodríguez, mejor conocido como Comandante Clomro, lo respeto por tener el sentido del humor de burlarse de las creencias extraterrestres adoptando la identidad de un marcianito verde viviendo en la Tierra. Clomro es, como dice Alejandro, «uno de los pocos superhéroes del mundo real».

La parte musical de Invasores está al principio de cada capítulo. El epígrafe es la estrofa de alguna canción relacionada con la historia. Leer el libro al mismo tiempo que se escucha cada una de estas canciones le da una dimensión extra. Casi diría erótica. Aunque no tanto como lo que experimentó Martha Green, a quien le corresponde esa parte en el libro.

Invasores En fin, lo único que le puedo criticar a Invasores, historias reales de extraterrestres en la Argentina, es que es eso: una historia de extraterrestres en la Argentina. Me consta que Agostinelli ha investigado marcianitos verdes en muchas partes del mundo. Casos clásicos que no tendrían nada que envidiar a los que se presentan en Invasores. También me consta que la primera versión del libro contenía casos fuera de la Argentina, que luego fueron eliminados en la versión final.

Cómo me gustaría leer un Invasores, historias reales de marcianos en el planeta Tierra, aunque preferiría que el talento del tal Agostinelli se dedicara al periodismo o a la literatura, en lugar de desperdiciarlo en los platos voladores. Pero sé que Ale no me hará caso y eso, en verdad, me da mucho gusto.

Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina

Por Alejandro Agostinelli

Editorial Sudamericana, mayo 2009

352 páginas

Pedidos fuera de Argentina:

http://www.musimundo.com/Default.aspx?pId=5000100288205

¿Lens flares perseguidos por jets?

Lens1 ¿Lens flares perseguidos por jets?

Noté varios jets tipo caza yendo hacia un área en el cielo. Fue cuando tomé un par de fotos. Sólo trataba de captar los jets en la foto. Había probblemente 6 o más. Pienso que mis fotos sólo muestran un par. Tengo nueve fotos en Lens2 total.

Sólo vean el flash en el cielo, nunca vi la nave, o lo que sea, hasta que estudié las imágenes.

http://mufoncms.com/cgi-bin/manage_sighting_reports.pl?mode=view_long_desc&id=16809&rnd=634781241608114

Son «Reflejovnis», como bien los ha bautizado nuestro amigo Juan Carlos Victorio, editor del blog Misterios del aire.

Los globovnis de Dorset, explicados

Avistamientos ovni en Dorset – la explicación

Viernes 8 mayo 2009

¿Es un ovni? ¿Un plato volador? ¿Un mensaje celestial de las alturas? Lamentablemente ninguna de las anteriores.

Los teóricos de la conspiración pueden guardar sus cuadernos por ahora.

Las misteriosas esferas de color naranja vistas flotando en Weymouth y Portland el fin de semana se han identificado como simples linternas chinas.

Los objetos de papel, que brillan con la luz de las velas colocadas en su interior, se lanzaron sobre Portland el viernes y luego de dos lugares diferentes alrededor de Weymouth el sábado.

Alrededor de 40 lámparas fueron liberadas en la fiesta anual pagana de Beltane en Rodden, cerca de Langton Herring, como parte de una celebración que anuncia el comienzo del verano.

Organizada por los paganos de Weymouth del Dolmen Grove, el Spirit of Rebirth atrajo a más de 200 personas, muchas de las cuales pusieron sus deseos en las lámparas y las dejaron volar en la noche.

Shamus Herron, mientras tanto, miraba a sus vecinos en la avenida Primavera, Rodwell, lanzando tres o cuatro lámparas chinas desde su jardín el sábado por la noche.

Dijo: «Creo que se quedaron del Año Nuevo. Yo iba a la cama cuando vi estas cosas subiendo – simplemente siguieron su camino más y más alto».

En Portland, la estudiante Catherine Watch y su pareja Chris Williams, de 24 años, decidieron que querían poner a prueba sus linternas chinas antes del Festival de Glastonbury en junio.

Lanzaron las suyas cerca de Kimberlin Club en la parte superior de Portland el viernes por la noche.

«Mucha gente las compra fuera de Glastonbury, pero nunca podemos encontrarlas cuando vamos allí», dice Catherine, de 24. «Pero hemos encontrado algunas por aquí, así que las compré y quería probar a ver si funcionaban».

Las lámparas parecen confundir a las personas cuando flotan en silencio y tienden a seguir un curso rápido pero constante, una vez capturadas por el viento.

No es la primera vez que las lámparas han sido responsables de una serie de supuestos avistamientos de ovnis.

En enero, una bola de color naranja brillante resultó ser una linterna liberada en Budmouth Technology College por el maestro Tammy Riley en memoria de su amigo, Tristram Baker.

Un portavoz de la guardia costera de Portland dijo que las lámparas se confunden a menudo con ovnis o con bengalas de socorro.

http://www.dorsetecho.co.uk/news/4352559.Dorset_UFO_sightings___the_explanation/