El misterio de las centellas (176)

El misterio de las centellas (176)

A principios de los años 70 y en el condado de Hereford, en Inglaterra, mi hermana y yo estábamos jugando en el jardín delantero y habíamos hecho una tienda de campaña con una viaja toalla de mamá. Éramos muy jóvenes (5 y 6), pero aún recuerdo muy vívidamente esa tarde al aire y que se acercaba una enorme tormenta. Estábamos muy asustados y nos refugiamos detrás de la toalla pero luego, de repente, una luz brillante nos sacó y delante de nosotros había bola de fuego del tamaño de una pelota de playa. Pareció flotar en frente de nosotros por una eternidad, pero probablemente ni siquiera fueron unos segundos. Yo la iba a tocar porque creí ver el rostro de Jesús en la pelota. Por suerte mi hermana mayor me agarró del brazo y me detuvo de lo contrario, probablemente no estaría aquí hoy. La pelota salió disparada y desapareció en el cielo.

Yvonne Watts

Essex, England

Pierde un ojo por el ovni loco

Española pierde ojo tras salir volando de juego mecánico

Por El Universal

12/05/2010

OvniLoco España.- Una adolescente española de 15 años, amante de la adrenalina, sufrió el sábado un accidente que la marcará de por vida, después de que saliera disparada de la atracción «Ovni Loco» en la Feria de Andalucía en Zaragoza.

Gran conmoción ha causado en la opinión pública española la historia de una adolescente de 15 años, quien perdió un ojo después de que saliera volando de un juego mecánico durante su visita a la  Feria de Andalucía en Zaragoza.

El incidente se produjo cuando la menor salió disparada del «Ovni Loco», impactando su rostro contra la caseta ocupada por la persona encargada del control de la atracción, siendo los vidrios de ésta los que agravaron aún más la situación, ya que se le enterraron en el rostro a la desafortunada joven, quien de inmediato fue trasladada al Hospital Infantil de Zaragoza para que recibiera la atención médica indispensable.

http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/espanola-pierde-ojo-tras-salir-volando-de-juego-mecanico

Construcciones ovni (114)

Construcciones ovni (114)

Pensilvania Paul Eichenberg, de West Chester, Pennsylvania, nunca se propuso construir un platillo volante de 10 metros de alto en su patio trasero. Su intención original era construir un cobertizo para su cortadora de césped y de alguna manera la forma, la idea y 15.000 dólares dieron como resultado el EP7. Todavía requiere un cobertizo para su cortadora de césped.

Paul Eichenberg, un armero de profesión, necesitó de considerables conocimientos técnicos para construir el platillo volador de diez metros en su patio trasero, dotándolo de aire acondicionado, sonido de alta fidelidad, televisión, y un puerto para un telescopio para vigilar las estrellas. En el exterior, varias luces intermitentes controlables de forma secuencial destellan alrededor del borde del plato. Al presionar un botón al lado de la consola de instrumentos se abre un panel de plexiglás para revelar una serie de «armas de rayos», que convenientemente impresionar a los grupos de escolares que visitan la nave. La esposa de Paul, Connie, regularmente hace uso del EP7 como un espacio de ensayo de su cuarteto clásico por sus cualidades acústicas.

Portada No es miembro de un grupo de aficionados a los platillos voladores, como el que construyó el Bluebird, y no tiene intención de atraer a las naves extraterrestres con un plato «trampa» (una idea circuló entre los grupos de aficionados a los platillos en los últimos años), Paul hizo su proyecto en un espíritu de optimismo juguetón. De hecho, no fue sino hasta que él personalmente avistó un ovni en una playa durante sus vacaciones en Cancún, que Paul se convirtió en un defensor convencido de la idea de visitantes extraterrestres. «La mayoría de las personas sienten que han visto uno, o al menos creen en ellos», declaró Paul. «Siento que estoy en la parte superior del montón, más en sintonía con las cosas, por haber construido el platillo. Ver el (platillo en Cancún), ¡fue maravilloso!»

El plato volador de Eichenberg aparece en la portada del libro de Douglas Curran, In Advance of the Landing, Abbeville,