La sinestesia y el aura

La sinestesia puede explicar las afirmaciones de los sanadores de ver gente con «Aura»

ScienceDaily (4 de mayo de 2012) – Los investigadores en España han encontrado que al menos algunas de las personas que dicen ver el aura de la gente tienen el fenómeno neuropsicológico conocido como «sinestesia» (en concreto, «sinestesia emocional»). Esto podría ser una explicación científica de su supuesta capacidad.

En los sinestésicos, las regiones cerebrales encargadas del tratamiento de cada tipo de estímulos sensoriales están intensamente interconectadas. Los sinestésicos pueden ver o probar un sonido, sentir el gusto, o asociar personas o letras con un color en particular.

El estudio fue realizado por Óscar Iborra, Luis Pastor y Emilio Gómez Milán, del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Granada y ha sido publicado en la revista Consciousness and Cognición. Esta es la primera vez que se ha dado una explicación científica para el fenómeno del aura esotérica, un campo de energía de radiación luminosa que se supone que rodea a una persona como un halo, que es imperceptible para la mayoría de los seres humanos.

En términos neurológicos básicos, se piensa que la sinestesia es debida al cableado entrecruzado en el cerebro de algunas personas, los sinestésicos), en otras palabras, los sinestésicos presentan más conexiones sinápticas que la gente normal. «Estas conexiones adicionales ocasionan que se establezca de forma automática asociaciones entre las áreas del cerebro que normalmente no están interconectadas», explica el profesor Gómez Milán. Una nueva investigación sugiere que muchos curanderos que dicen ver el aura de las personas pueden tener esta condición.

El caso del «santón de Baza»

Uno de los investigadores de la Universidad de Granada señaló que «no todos los «˜sanadores»™ son sinestésicos, pero hay una mayor prevalencia de este fenómeno entre ellos. Lo mismo ocurre entre los pintores y artistas, por ejemplo. «Para llevar a cabo este estudio, los investigadores entrevistaron a algunos sinestésicos, incluyendo un «˜curandero»™ de Granada, Esteban Sánchez Casas, conocido como «El santón de Baza».

Muchos de los habitantes atribuyen «poderes paranormales» a El santón, a causa de su supuesta capacidad de ver el aura de las personas, «pero, de hecho, es un claro caso de sinestesia», explicaron los investigadores. Según los investigadores, El Santon tiene sinestesia de color de cara (la región del cerebro responsable de reconocimiento facial se asocia con la región de procesamiento del color), sinestesia por tacto-espejo (cuando el sinestésico observa a una persona que está siendo tocada o está experimentando dolor, él experimenta lo mismo), alta empatía (la capacidad de sentir lo que otra persona está sintiendo), y esquizotipia (ciertos rasgos de personalidad en personas sanas que implican paranoia leve y delirios). «Estas capacidades hace que los sinestésicos tengan la capacidad de que la gente se sienta comprendida, y les proporciona emociones y habilidades especiales para la lectura del dolor», explican los investigadores.

A la luz de los resultados obtenidos, los investigadores señalaron en la importancia del «efecto placebo» que esos curanderos tienen en la gente, «aunque algunos curanderos realmente tienen la capacidad de ver el «˜aura»™ de la gente y sentir el dolor en otros debido a la sinestesia». Algunos sanadores «tienen habilidades y actitudes que les hacen creer en su capacidad de curar a otras personas, pero en realidad es un caso de auto-engaño, ya que la sinestesia no es un poder extrasensorial, sino subjetivo y adorna»™ la percepción de la realidad», afirman los investigadores.

http://www.sciencedaily.com/releases/2012/05/120504110024.htm

Vía: Mundo loco mundo

Por sus obras los conoceréis

ESCRUTINIO

Por sus obras los conoceréis[1]

Juan José Morales

Una de las críticas que con más frecuencia se enderezan contra los candidatos a puestos de elección popular «”quizá la principal»” es que prometen mucho pero cumplen poco, que durante sus campañas ofrecen el oro y el moro, pero una vez en el poder, olvidan sus palabras y a veces ni siquiera vuelven a pararse ante sus electores.

clip_image002Uno de los carteles con los que sus simpatizantes muestran su confianza en López Obrador, quien a su paso por el gobierno del DF demostró que efectivamente cumple sus promesas de campaña, cosa que pocos gobernantes pueden decir sin morderse la lengua.

Hay mucho de verdad en ello. Por eso, sin ánimo de dictar cátedra de religión, vale la pena recordar aquellas palabras del evangelio de Mateo: «Por sus obras los conoceréis». Es decir, que para determinar el grado de confianza que merecen las promesas de un candidato, hay que pasar revista a su actuación en los puestos públicos que ha ocupado.

Y, ciertamente, en el caso de Andrés Manuel López Obrador, puede decirse que pasa la prueba más que airosamente. Cuando fue candidato a la jefatura de gobierno del Distrito Federal, ofreció establecer el seguro de desempleo, fijar por ley la pensión universal para adultos mayores, dotar de útiles escolares gratuitos a todos los alumnos de escuelas públicas, abrir nuevas preparatorias, crear la universidad de la ciudad de México, dar becas a estudiantes de nivel medio superior y superior, dar ayuda económica a madres solteras y personas discapacitadas, llevar diversión y cultura a los sectores marginados, mejorar el transporte público, dar créditos a pequeñas empresas, financiar el mejoramiento de viviendas, dar atención médica y medicinas a quienes no estuvieran afiliados al IMSS o el ISSSTE… En total, fueron 40 sus promesas de campaña, y todas las cumplió, sin excepción.

Es más: muchas de sus acciones «”inicialmente tachadas de populistas y demagógicas y de que arruinarían las finanzas del DF»” fueron luego mal imitadas por otros gobernantes. Por ejemplo, la pensión universal para adultos mayores, que terminó siendo ofrecida por candidatos priístas y panistas a gobiernos de los estados, aunque finalmente terminó convertida en una miniayuda económica que de universal no tiene nada, pues se da solamente a ciertas personas y después de un engorroso papeleo burocrático.

Se copiaron también obras que en su momento fueron fuertemente criticadas, como el segundo piso del periférico, del cual se dijo que sólo beneficiaba a los automovilistas ricos y que se derrumbaría con el primer temblor. Y ahí está todavía, sin el menor daño, después de los violentos sismos de hace unas semanas.

López Obrador estableció un programa sin precedentes de espectáculos públicos gratuitos y estableció playas artificiales y pistas de hielo sin costo para aquellos millones de capitalinos de escasos recursos que no pueden acudir a conciertos o salir de vacaciones. También por ello se le tachó de populista, aunque sus críticos usan grupos musicales y bailarinas para atraer gente a sus mítines.

AMLO tiene también en su haber el rescate del centro histórico de la ciudad de México, que durante años estuvo convertido en un muladar intransitable por miles de vendedores callejeros. Y logró rescatarlo sin conflictos sociales, pues los vendedores pudieron ser reubicados a través de la negociación y el convencimiento. Hoy, el centro histórico luce en todo su esplendor… y en otras ciudades gobernadores y presidentes municipales tratan de hacer lo mismo.

Sin grandes aspavientos, sin declarar ninguna guerra a la delincuencia y sin balaceras ni aparatosas movilizaciones policiacas o militares, López Obrador pudo reducir sensiblemente los índices de criminalidad en la ciudad de México, que es hoy «”aunque algunos no lo crean»” una de las más seguras del país.

Todo ello, hay que subrayarlo, pudo hacerlo a pesar del sistemático bloqueo económico de que fue objeto por parte de los diputados del PAN y del PRI, que le escatimaban recursos del presupuesto federal.

De modo, pues, que si de ser cumplidor se trata, AMLO ha demostrado con creces que lo es, y sin necesidad de andar firmando compromisos ante notario, lo cual no es sino una faramalla, porque si no se cumplen, no pasa nada.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 11 de abril de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales

El misterio de las centellas (686)

El misterio de las centellas (686)

Cuando yo tenía unos seis años vi lo que creo que es una centella, estoy escribiendo esto a la edad de 12 años. El 4 de julio estaba sentado en un muro de piedra, viendo los fuegos artificiales en el centro. A la derecha, del otro lado de la calle estaban algunas líneas eléctricas que conducen cables secundarios. Bueno, se estaba haciendo de noche así que todo lo que podía ver eran las luces de la calle y los fuegos artificiales. Por el rabillo del ojo vi una mancha roja, voltee mi cabeza rápido para ver una esfera de color rojo que se movía muy rápido, como a través de los cables eléctricos. Esta no desapareció sino que se desvaneció en una casa conectada a la línea de alta tensión. Les pregunté a mi madre y a mi padre, si alguno de los dos la había visto. Es extraño, pero ninguno de ellos la vio. Ahora estoy en el 7º grado haciendo un proyecto sobre las centellas. A partir de las características que he aprendido sobre esta forma de rayo, yo creo que esta era una centella.

Victoria St. Amand

Stonington, ME USA