¿Central helioeléctrica o rostizadero gigante?

IMPACTO AMBIENTAL

¿Central helioeléctrica o rostizadero gigante?[1]

Juan José Morales

Los ecologistas insisten mucho en que para evitar el calentamiento global, el cambio climático y la contaminación ambiental, es indispensable sustituir el uso de petróleo y carbón por las llamadas energías limpias y renovables: solar, hidráulica y eólica.

Pero cada vez que se proyecta construir una central hidroeléctrica, surgen grupos ambientalistas que protestan porque «”dicen»” el embalse de la presa cubrirá grandes extensiones de selva, o de bosque, o de matorrales, o de lo que sea, y obligará a desplazar a los habitantes de la zona. Si lo que se proyecta es instalar aerogeneradores eléctricos, hay también oposición, porque «”advierten los ecologistas»” las aspas podrán matar aves durante el día y murciélagos durante la noche.

clip_image001Parece ilustración de un proyecto futurista, pero es realidad. Se trata de la central helioeléctrica de Ivanpah, en el desierto norteamericano de Mojave, integrada por casi 350 mil espejos móviles que concentran la luz solar sobre tanques elevados para generar vapor que se usa en la generación de electricidad.

La energía solar tampoco se salva de objeciones. En el desierto de Mojave, en Estados Unidos, no muy lejos de la ciudad de Las Vegas, acaba de ponerse en servicio «”en medio de impugnaciones de grupos de defensores del ambiente»” la primera etapa de la mayor central helioeléctrica de su tipo en el mundo, la de Ivanpah. Consiste en un inmenso conjunto de 347 mil espejos móviles controlados por computadoras que reflejan los rayos solares concentrándolos en tres grandes tanques de agua ubicados sobre altas torres. Al calentarse así el agua de los depósitos, alcanza una temperatura superior a 500 grados y se convierte en vapor, que mueve un generador eléctrico.

En esta primera etapa, la central tiene una capacidad de 126 megawatts, suficiente para abastecer a 140 mil hogares. Las dos etapas siguientes serán de 133 megawatts cada una.

Pero, como decíamos, ha habido protestas, centradas en dos cuestiones. En primer lugar, que la instalación «”que cubre 13 kilómetros cuadrados»” ha alterado la vegetación y el hábitat de diversos animales, como la tortuga del desierto, el coyote, el lince y otros, y en segundo término, que las aves que vuelan sobre ella corren peligro de morir asadas o de ser gravemente quemadas por los rayos solares que reflejan los espejos. O simplemente que, deslumbradas y enceguecidas por la brillante luz, pierdan el rumbo y choquen con los espejos.

A decir verdad, las pruebas que se han presentado para apoyar estas objeciones son bastante limitadas. En un caso, por ejemplo, se presentaron fotografías de dos aves muertas, con las plumas chamuscadas, presumiblemente muertas al volar por la zona de alta concentración de energía solar. Otro alegato fue que durante las pruebas de funcionamiento de la central realizadas en septiembre del año pasado, se encontraron en la zona 34 aves muertas, de las cuales 15 presentaban plumas fuertemente quemadas, lo cual demuestra que fueron achicharradas por el calor solar.

Desde luego, tanto las autoridades como la empresa propietaria de las instalaciones y la compañía que suministró la tecnología, aceptan que necesariamente ha habido afectación tanto al medio ambiente como a la fauna, pero alegan que son mínimas y compensan ampliamente los beneficios ambientales que conlleva el uso de la energía solar. Y, ciertamente, la muerte de poco más de una docena de aves en un mes «”e incluso de varias docenas»” no parece gran cosa comparada con las 400 mil toneladas de dióxido de carbono que emitiría a la atmósfera una planta termoeléctrica con similar capacidad de generación.

Lo que el caso de la central helioeléctrica de Ivanpah demuestra a fin de cuentas, es que la naturaleza no puede mantenerse incólume ante las acciones del hombre. Cualquier obra humana la afectará en mayor o menor grado, incluso aquellas que tienen como finalidad proteger y conservar el medio ambiente. Lo que se requiere, entonces, es asegurar que los beneficios sean mucho mayores que los perjuicios.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 24 de marzo de 2014

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