El ángulo científico del futbol

ESCRUTINIO

El ángulo científico del futbol[1]

Juan José Morales

Estamos en plena fiebre del futbol, que sirve a las mil maravillas al gobierno como distractor para que, mientras la gente se la pasa ante el televisor viendo un partido tras otro «”no pocos mortalmente aburridos»”, olvide el desempleo, el estancamiento económico y, sobre todo, lo que diputados y senadores cocinan en el Congreso de la Unión para entregar nuestros recursos naturales a las grandes empresas transnacionales y para continuar aumentando el costo de la vida y de los energéticos. Pero hay un aspecto de ese negocio «”cosa en que se ha convertido el deporte»” que vale la pena comentar: el uso de procedimientos científicos y tecnológicos para estudiar y mejorar el rendimiento de los futbolistas profesionales.

clip_image001Además de exponerse a sufrir lesiones por las características mismas del deporte, los futbolistas deben tener una extraordinaria condición física, ya que en el curso del partido llegan a recorrer distancias del orden de entre siete y diez kilómetros, y hacerlo en súbitas y repetidas aceleraciones, lo cual implica un esfuerzo agotador.

De ello se habla en un artículo publicado en el número 187 de la excelente revista de divulgación científica ¿Cómo Ves?, editada por la UNAM. Bajo el título «La metamorfosis científica del futbol», José Luis Meza de la Rosa, investigador de la Universidad Autónoma de Puebla y gran conocedor de la biomecánica y la fisiología del deporte, habla de cómo desde hace tiempo existen científicos y laboratorios especializados en el estudio de los futbolistas desde tres puntos de vista fundamentales: el estructural, el bioquímico y el mental. A través de su trabajo «”que incluye moderno y costoso equipo, como baterías de cámaras de alta velocidad conectadas a computadoras»” se puede determinar cómo funciona el cuerpo del deportista, cuáles son los mejores métodos de adiestramiento, cómo reducir el riesgo de lesiones, de qué manera se puede mejorar su condición física, cómo mantenerla en niveles óptimos durante todo el campeonato, y otras cuestiones por el estilo.

Todo ello facilita a los manejadores de los equipos no sólo sacar el máximo provecho a los jugadores, sino incluso poder prever el desempeño de los novatos y saber si llegarán o no a ser valiosos.

Un aspecto particularmente interesante de este amplio y detallado artículo, es la parte relativa al agotador esfuerzo físico que debe realizar un futbolista en los 90 minutos que dura un encuentro. Como ejemplo, pone el caso del famoso Ronaldo, quien «”dice el artículo»” «durante una temporada completa en la Liga Española, recorre una distancia equivalente a doce carreras de maratón».

Pero Ronaldo no es caso único. Todos los miembros de un equipo de futbol tienen que correr considerables distancias en el curso de un partido. «Los jugadores de la Copa de Europa «”añade Meza»” recorren durante un partido entre 5.7 y 13.7 kilómetros, según su posición».

En otro estudio, realizado en la universidad brasileña de Campiñas, un análisis de sus movimientos reveló que los jugadores del club Guaraní corren en total poco más de diez kilómetros en cada partido.

Además «”y esto es igualmente importante»”, los jugadores no sólo cubren considerables distancias corriendo, sino que deben hacerlo acelerando súbitamente una y otra vez. En el caso de Ronaldo, el artículo señala también a título de ejemplo que a lo largo de un partido hace tal cosa 90 veces, o sea una vez cada minuto y medio, y la mayoría de las veces alcanza velocidades superiores a 25 kilómetros por hora.

Como se ve, el futbol implica un enorme y agotador esfuerzo físico, cosa de lo que la mayoría de los espectadores ni siquiera se percata, pues les parece normal que los jugadores se la pasen yendo de un lado a otro en el campo.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 24 de junio de 2014

Padre e hijo trataron de construir un platillo volador

Historia de Mesa: Padre e hijo trataron de construir un platillo volador

Jay Mark, Especial para The Republic

26 de junio 2014

Conrad1(Foto: Mesa Historical Society)

El primer intento de los Conrad fue destruido en una tormenta de 1975

Un segundo intento fue abandonado en 1977

¡Mira! ¡Arriba en el cielo! ¡Es un pájaro! ¡Es un avión!

¡Es un dirigible platillo volador! Y está sobre Mesa, Arizona.

TheDailyHerald-Provo-Utah-Pag48-20-7-1975Los periódicos de todo el país obedientemente siguieron el progreso de los esfuerzos de Clarence y Darwin Conrad, un equipo de padre e hijo, que a mediados de los años 70 se dedicaban activamente a revivir los antiguos zepelines con modernos vehículos más ligeros que el aire.

En la edición del Mesa Tribune del 17 de junio de 1977, los lectores fueron alertados de un inminente avistamiento de algo como un ovni.

«Cuando la gente en la zona del Valle vea un platillo volador de 80 pies flotando sobre el valle en los próximos meses», escribió el diario, «no van a estar demasiado alarmados o pensar que es una invasión de Marte».

La historia comienza alrededor de 1969, cuando Clarence Conrad, un ingeniero eléctrico y piloto privado de Spokane, Washington, comenzó a construir un dirigible inspirado en los dirigibles popularizados en Alemania en los años 20 y 30. Era una añeja pasión en la fabricación.

TheDailyHerald-Provo-Utah-Pag3-4-5-1977Durante años, Conrad había estado explorando las posibilidades comerciales de los dirigibles. Incapaz de obtener apoyo financiero para sus esfuerzos, Conrad comprometió su propio esfuerzo.

Tres años más tarde, se trasladó al East Valley para abrir un negocio de contratación eléctrica y promover su búsqueda.

Su hijo, Darwin, de 24 años de edad, que había estado estudiando ingeniería eléctrica en la Universidad de Brigham Young, interrumpió sus estudios para pasar de Utah para ayudar a su padre.

Darwin nunca regresó a la Universidad Brigham Young. En cambio, él abandonó la ingeniería eléctrica por los estudios de ingeniería aeronáutica en la Universidad Estatal de Arizona.

En 1975, creyendo que estaban a punto de completar una máquina capaz de volar, los Conrads se pusieron a trabajar en la aeronave a tiempo completo.

TucsonDailyCitizen-Tucson-Arizona-Pag14-7-5-1977Después de casi completar un gigante con forma de cigarro de 225 pies capaz de transportar más de «…30 pasajeros a velocidades de hasta 90 millas por hora por un rango de unas 3,000 millas», una monstruosa tormenta tornado desprendió la nave de su base – destruyendo años de trabajo.

Dejando temporalmente el proyecto dañado a un lado, los Conrads comenzaron a trabajar en una nave más exótica con forma de platillo lleno de helio, en un campo cerca de Williams Air Force Base.

De 80 pies de diámetro, que sin duda habría llamado la atención de las personas en el terreno.

A diferencia del vehículo de pasajeros destruido, el nuevo proyecto era una «nave de vigilancia en forma de platillo, rígida…» capaz de alcanzar velocidades de hasta 75 mph en distancias de 1,200 millas, en altitudes que van de 1,000 a 5,000 pies.

Los relatos del periódico decían que los Conrads esperaban tener su nave volando a finales de 1977.

Después de invertir más de US $ 50,000 y 12,000 horas por más de seis años, los Conrads nunca consiguieron que su ambicioso proyecto estuviera en el aire y, finalmente, abandonaron sus esfuerzos por completo.

Con su visión sin cumplir, Clarence Conrad murió en 2002. Darwin se mudó a Spokane y pasó a una carrera exitosa en la aviación y aeroespacial. En 1990 comenzó la Rocket Engineering Corp.

http://www.azcentral.com/story/news/local/mesa/2014/06/26/mesa-father-son-tried-build-flying-saucer/11368359/