El sismo de Tulum: nada para preocuparse

ESCRUTINIO

El sismo de Tulum: nada para preocuparse[1]

Juan José Morales

La sacudida sísmica registrada el pasado domingo en Tulum no es, como algunos podrían pensar, algo extraordinario. Si bien al examinar el mapa de regiones sísmicas de México se ve que los estados peninsulares «”al igual que Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, y partes de Chihuahua, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, y el norte de Veracruz»” son zonas donde no ocurren terremotos, esto no significa que estén total y absolutamente libres de sismos. O, para decirlo en otros términos, que sean 100% zonas asísmicas. Lo que no hay en ellas, son grandes terremotos, porque están lejos de las zonas de contacto entre las grandes placas de la corteza terrestre, que es donde se originan tales fenómenos, como ocurre en la costa mexicana del Pacífico por su cercanía a la llamada trinchera mesoamericana. Pero en la península y en las demás regiones mencionadas, ocasionalmente sí ocurren leves sacudidas sísmicas.

imageEl mapa del Servicio Sismológico muestra dónde ocurren usualmente los terremotos en el país. Como se ve, el Altiplano del Norte y la Península de Yucatán son zonas libres de tales fenómenos, aunque en ellos pueda haber ocasionalmente sacudidas muy leves. Obsérvese que el sismo fuerte más próximo a la península ocurrió en el lecho del Caribe, bastante lejos.

De hecho, si se revisan los registros del Servicio Sismológico Nacional, se encontrará que en los últimos tiempos han ocurrido varios de esos fenómenos, tanto en Quintana Roo como en Campeche.

Hace menos de tres años, por ejemplo, el 11 de mayo de 2012, los sismógrafos registraron una sacudida de 5.2 grados en la escala de Richter originada a unos 300 kilómetros al suroeste de Chetumal, a una profundidad de diez kilómetros, que fue percibida por los habitantes de la ciudad. Poco antes, en abril de ese mismo año, hubo un par de pequeños sismos de 3.9 y 4.0 grados, en la región de la Sonda de Campeche, en el lecho marino.

Los eventos geofísicos más notables desde el punto de vista sísmico en la península, son probablemente el sismo de 4.4 grados registrado el 3 de junio de 1998 en la zona de Champotón, en el sur de Campeche, y cuatro años más tarde otro de 4.6 grados en Quintana Roo, el 10 de junio de 2002. «Esta fue «”dice un estudio de la Unión Geofísica Mexicana»” la primera evidencia de sismicidad en el estado de Quintana Roo, y lo interesante es su similitud con los eventos de Champotón, al otro lado de la península.»

Según señala el estudio, estos dos sismos indican que hay una falla activa y que la península está siendo afectada por movimientos tectónicos de tipo compresivo en dirección norte-sur.

Lo anterior, sin embargo, no implica en modo alguno que haya comenzado una época de actividad sísmica en la región. El Bloque de Yucatán o Bloque Maya, como se denomina a ese gran sector de la corteza terrestre que conforma la península, si bien tiene movimientos que pueden ocasionar ciertos acomodos del terreno y por tanto leves sacudidas del mismo, está muy lejos de las grandes fallas geológicas del Pacífico y el Caribe en el cual se originan los grandes terremotos.

Y en cuanto al riesgo de tsunamis, también puede descartarse. No sólo porque los registros históricos demuestran que jamás ha habido uno de ellos en el Golfo de México ni en la región occidental del Caribe, sino porque el lecho marino en ambas zonas es muy tranquilo desde el punto de vista sísmico. En un estudio del geofísico mexicano José Merino y Coronado, se señala que «los fondos submarinos frente a las costas de Yucatán y Quintana Roo son estables en lo que a su sismicidad se refiere, la cual puede considerarse nula». Y los tsunamis o maremotos, como se sabe, se desatan cuando ocurre un terremoto en el lecho marino. Al no existir tal posibilidad frente a nuestras costas, no hay que temer un fenómeno de tal naturaleza.

Por lo que respecta a la Sonda de Campeche, si bien en esa zona se han registrado sismos ligeros como ya mencionamos, todos ellos han sido lo bastante débiles para no causar preocupación.

Quienes vivimos en esta región de México, pues, podemos seguir tranquilos en cuanto a terremotos y tsunamis se refiere.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 14 de enero de 2015

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