El misterio de las centellas (996)

El misterio de las centellas (996)

En 1986 vi una masa arremolinada verde azulada entrar por la ventana mientras estaba sentado en el sofá viendo la televisión. Era de seis a ocho pulgadas de diámetro. Viajó lentamente de la ventana a la mesa final en el extremo del sofá, a pocos pies de donde yo estaba sentado.

Esto sucedió en pocos segundos. La distancia que viajó en mi opinión fue alrededor de 12 a 15 pies. No había sonido del objeto ni hubo daño de él. Pasó a menos de tres pies de mí. Algo para rascarte la cabeza y pensar en sí mismo, ¿qué diablos fue eso? y luego te enteras de que otros han visto lo mismo.

James

Carmel, Nueva York EE.UU.

¿Por qué vemos caras y objetos misteriosos en las superficies de otros planetas?

¿Por qué vemos caras y objetos misteriosos en las superficies de otros planetas?

Por Robin Burks

31 de diciembre de 2014

El cerebro tiene una manera de ver las cosas que no son reales, una forma de tomar los patrones al azar y ponerlos en orden para crear una forma familiar.

Esto explica por qué vemos un hombre en la luna, la Virgen María en un sándwich de queso a la parrilla y, más recientemente, un ataúd en la superficie de Marte en una foto tomada por la Mars Rover Curiosity. Y es algo que todos hacemos.

«Si usted toma un bebé justo después de unos minutos de vida, él dirigirá su atención hacia algo que tiene las características generales de una cara contra algo que tiene los mismos elementos pero en un orden aleatorio», dice el Dr. Nouchine Hadjikhani de la Universidad de Harvard.

Este fenómeno, llamado pareidolia, es algo que ocurre con frecuencia en el cerebro humano, que básicamente quiere decir que hacemos sentido del azar imaginando como algo familiar. Y es algo que hemos aprendido desde el principio, como especie, y es parte de nuestra historia evolutiva.

En 1995, el cosmólogo estadounidense Carl Sagan, atribuyó este reconocimiento de objetos conocidos y rostros como una técnica de supervivencia temprana. Por ejemplo, si uno de nuestros primeros ancestros veía una forma de pie en la cima de una colina, esa forma podría ser una piedra o un animal depredador. Ver la forma como un animal depredador, independientemente de su verdadera naturaleza, se tradujo en que el ancestro corriera, posiblemente salvando su vida.

Un estudio publicado en 2010 sugiere que la identificación de rostros y objetos familiares en algo al azar nos ayuda a entenderlo. Ese estudio determinó que nuestros cerebros entienden los objetos que no son caras tan rápido como los objetos que tienen cara, tal vez debido a la forma en que los vemos como caras.

Los psicólogos utilizan esta habilidad innata con las pruebas de Rorschach, que es una serie de patrones de manchas de tinta al azar pintadas en las tarjetas. Los psicólogos obtienen una visión de la mente de sus pacientes preguntándoles qué cara y/u objetos ven al ver las cartas.

image(Foto: NASA) Después de hacer zoom sobre una imagen reciente tomada por la Mars Rover Curiosity, mucha gente vio lo que parecía como un ataúd en la superficie del planeta rojo.

Sin embargo, muchas personas creen las cosas que ven cuando patea la pareidolia. Por ejemplo, cuando una imagen reciente del Mars Rover Curiosity mostró un objeto que parecía un ataúd, la imagen se convirtió en una de las fotos más compartidas en redes sociales y los teóricos de la conspiración comenzaron a especular sobre la existencia de extraterrestres en el planeta rojo.

Por desgracia, es poco probable que la forma en la imagen sea un ataúd o que ET comience a aparecer en selfies del Curiosity. Pero ese conocimiento no se detiene a los que verdaderamente creen en lo que ven.

«En realidad, los entusiastas de los ovnis, simplemente, pasan demasiado tiempo revisando las imágenes de la NASA para el más mínimo atisbo de algo extraño y encontrar pruebas que se ajusten a sus propias ideas», dice Nigel Watson, autor del Manual de Investigaciones OVNI. «Además del descubrimiento de este ataúd, en marzo de 2014 «˜Truthseeker»™ publicó en Youtube una imagen tomada por el rover Curiosity que parecía mostrar una cruz, que pensó estaba conectado a una estructura religiosa ceremonial».

Así que la próxima vez que haga una tostada y vea la cara del Presidente, sólo recuerde, es probable que sólo sea una pareidolia.

http://www.techtimes.com/articles/23869/20141231/why-do-we-see-faces-and-mysterious-objects-on-the-surfaces-of-other-planets.htm

El mito del veneno blanco en nuestra mesa

ESCRUTINIO

El mito del veneno blanco en nuestra mesa[1]

Juan José Morales

A mi correo ha llegado una de esas tremebundas advertencias sobre la forma en que estamos envenenándonos por consumir alimentos y sustancias que nos parecen inocuas pero en realidad constituyen un gravísimo peligro. En este caso, la amenaza que debemos evitar es la sal. Sí, la sal común. Esa que sirve para sazonar los alimentos.

Según el mensaje en cuestión, «la sal de mesa no tiene nada qué ver con la sal cristalina natural. La sal de mesa es cloruro sódico a la que en algunos casos se añade yodo y flúor y por lo tanto no es el tipo de sal que necesita el cuerpo». En cambio, «la sal cristalina natural está integrada por los 84 elementos que componen nuestro cuerpo y en la proporción exacta».

imageComo se ve, los negociantes del naturismo y las llamadas medicinas alternativas saben explotar la idea de que la sal «cristalina natural» es mejor que la refinada y yodada porque supuestamente contiene «en proporciones exactas» todos y cada uno de los elementos componentes del cuerpo humano. Pero eso es absolutamente falso, como lo es la afirmación de que la sangre humana tiene la misma composición que el agua de mar.

La amañada redacción hace creer que la sal de mesa es artificial, hecha de cierta sustancia llamada cloruro sódico. Pero en realidad tanto la sal «natural» como la de mesa contienen cloruro sódico «”o cloruro de sodio, como comúnmente se le llama»” casi en idéntico porcentaje. Y es falso que la «natural» contenga «en proporción exacta» todos y cada uno de los elementos que componen el cuerpo humano. Lo único que contiene son impurezas. Por lo demás, ambas tienen el mismo origen: agua de mar. Ya sea de mares actuales o de otros que hubo en el remoto pasado y al desaparecer dejaron grandes acumulaciones que ahora se explotan con técnicas de minería. En cuanto a la refinación de la sal, que según los naturistas altera sus propiedades originales, consiste simplemente en eliminar impurezas tales como sales de calcio y magnesio que afectan su color y le dan un sabor amargo, secarla, molerla para obtener granos más finos, y añadirle minúsculas cantidades de aditivos «”totalmente inofensivos y permitidos por las autoridades sanitarias»” para que no se apelmace y salga fácilmente del salero. Durante el proceso, en México y otros países también se le agrega yoduro de potasio. No subrepticiamente, ni para envenenar a quienes la consuman, sino porque así lo marca la ley y para prevenir enfermedades debidas a la deficiencia de yodo en la dieta.

Esas enfermedades son sobre todo el bocio y el cretinismo. El primero consiste en un crecimiento anormal de la tiroides, una glándula situada en el cuello. Aunque el padecimiento no es mortal, puede causar tos constante, dificultades para respirar y otros problemas. En cuanto al cretinismo, provoca retardo en el crecimiento y el desarrollo mental. Ambas enfermedades estaban muy extendidas, tanto en México como en otros países, en zonas donde el agua contiene poco yodo. Por eso, para evitarlas, se decidió añadir ese elemento a la sal, ya que al ser de consumo generalizado, se garantiza que el yodo llegue a toda la gente.

Y en cuanto a que la sal «natural» sea mejor que la refinada, para fines prácticos no hay ninguna diferencia, su contenido de cloruro de sodio es esencialmente el mismo, y las impurezas que la primera contiene no son más que eso, impurezas. Sólo un paladar en extremo sensible puede percibir si un alimento ha sido condimentado con una o con otra.

Desde luego, el consumo de sal conlleva ciertos peligros. No porque la sustancia sea nociva, sino porque en cantidades excesivas afecta al organismo produciendo un aumento en la presión arterial y otros problemas orgánicos. Por eso las autoridades sanitarias recomiendan ser cuidadosos, no poner demasiada a los alimentos cotidianos y evitar el consumo de frituras, pastelillos y otras golosinas, a las cuales los fabricantes añaden buenas cantidades de sal para hacerlas más apetecibles.

No, hay, pues que dejarse llevar por esas versiones alarmistas acerca de que la sal refinada es peligrosa o indeseable «”incluso se le califica de «veneno blanco»»” y es mejor consumir sal «natural». Es decir, la que se vende, a elevados precios, con el cuento de que «conserva sus propiedades originales», «es sal del Himalaya», «contiene todos los elementos originales del agua de mar», «satisface las necesidades del cuerpo» y otras cosas por el estilo.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 19 de febrero de 2015