En el banquillo de los acusados

EXTRATERRESTRES ANTE LAS CÁMARAS, VOL 4[1]

CAPÍTULO 1

EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS

Ante un jurado integrado por cinco mujeres y dos hombres: Maria Emília Ferreira da Silva, Suely Nunes Pereira, Odília Milhomem de Azevedo, Betânia Maria Costa Danim, Rosilene Carneiro Ferreira, Gil Lean Borges Cardoso y José Júlio Rodrigues Nascimento, apareció Valentina vistiendo un pantalón negro y blusa sin mangas, amarilla y con flores. En la audiencia se encontraban su entonces esposo, Walter Muñoz, uno de sus hijos Roberto Alexandre y una joven que al parecer era su novia.

Valentina17El juez Ronaldo Valle, anunció que Valentina podía sentarse durante el interrogatorio a causa de su edad, pero ella de inicio rechazó la oferta.

«Fui educada para estar de pie ante las autoridades», dijo.

«Pero como yo soy más educado que usted, pido que permanezcan sentada».

CarlosJoseCalvoEn el interrogatorio, explicó que LUS era una organización sin fines de lucro que reunía a personas para discutir de filosofía, preguntar sobre el universo y la existencia de vida en otros planetas[2]. Cuando se le preguntó acerca de su participación en LUS, dijo que no era fundadora ni socia de la entidad[3]. Poco después, el juez mandó leer el contenido de una acción por difamación y calumnia presentada por el Presidente de LUS, el argentino Carlos Calvo, en contra de una revista brasileña, en la que afirmaba que la paranaense era la fundadora de la entidad[4].

La fiscalía también presentó las cintas de vídeo ante el jurado, que ponían de manifiesto lo que la acusada negaba. Los videos, de acuerdo a la evaluación de la denuncia, eran piezas de gran poder de convicción en contra de la acusada. Demostraban que Valentina no sólo dirigía LUS, sino que ejercía un impresionante poder de influencia sobre los militantes del grupo.

«Estoy siendo acusada de algo que no hice. Los que me conocen están hospitalizados, enfermos, hay una mujer embarazada en situación de riesgo. Nunca hemos hecho daño a nadie. Perdí 10 kilos en un par de días, no soy ni la sombra de la mujer que estaba aquí antes. Estoy agotada sin fuerzas. Juro que no quiero ver a mi hijo amado, mi amado esposo y a amigos que tanto me aman si yo tengo una milésima que ver con eso».

Libro2Preguntada sobre el libro «Dios, la gran farsa», la demandada señaló que el contenido era autobiográfico de una mujer que «no tenía padre, madre, tíos o hermanos» y que el título no se refería a «nuestro padre», sino «a un ser que confunde a la humanidad. El Dios del que habla el libro no es nuestro Padre, sino un Dios que el hombre creó», trató de explicar.

El libro también revelaba conocimientos que fueron «transmitidos» sin precisar por quién, para ser revelados a la humanidad, y que Valentina sólo «prestó» su nombre al trabajo. Tales conocimientos revelaban que el hombre no puede conocer el dolor, la injusticia y la violencia que obstaculizan el proceso de evolución.

Brandao7Negó conocer a los otros acusados, los médicos y Cesio Brandão y Anísio de Souza, Amaílton Gomes y el ex-PM Carlos Alberto Lima, todos condenados en las sesiones anteriores. Dijo que tampoco conocía a las víctimas, Otoniel Bastos Costa, Wandiclei Oliveira Pinheiro, Jaenes da Silva Pessoa, Judirley da Cunha Chipaia y Flávio Lopes da Silva y que ni siquiera sabía quién cometió los crímenes.

También declaró que no podía recordar dónde estaba en la época de los crímenes, si en Londrina o en Argentina, sólo confirmó que en febrero de 1992 fue a Londrina.

En su declaración, Valentina aseguró que siempre se quedaba en el Hotel Xingu, propiedad de su entonces esposo, Duilio Nolasco, que todavía vivía en Pará. Recordaba que estuvo en Altamira en 1986 con un grupo de personas con las que discutieron temas relacionados a LUS, pero aún no conocía la entidad argentina. También negó haber estado en Maranhão, donde hay registros de emasculaciones.

AnisioFerreira4Valentina dijo que no participó en un ritual «macabro» en el patio del médico Anísio, en Altamira, en el mismo período, tal como figura en el testimonio del testigo Edmilson Frazão, anexado al proceso. También negó que las capuchas negras[5] capturadas por la policía en Londrina fueran de ella. Dijo que las capuchas eran máscaras con rendijas para los ojos, que serían utilizadas en una puesta teatral[6] sorpresa que estaba siendo preparada por el grupo[7].

ValentinaTeruggiRespondió normalmente a las preguntas sobre sus tres ex maridos, Duilio Nolasco, José Alfredo Teruggi (con quien realmente estaba casada) y Roberto Oliveira. Al final del interrogatorio, el juez Ronaldo Valle concedió la palabra a la acusada y durante unos 20 minutos, Valentina Andrade Muñoz tuvo la oportunidad de mostrar su poder de convencimiento.

ClodomirAraujoClodomir Araújo llamó la atención sobre el hecho de que la sociedad se enfrentaba a un culto bien organizado y estructurado, con personas de distintos niveles intelectuales. La prueba, dijo, es el prólogo del libro de Valentina, que reproduce la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Boda«Este no viene de la cabeza de Valentina. No tiene cultura para eso. Es de los abogados que forman parte de la secta, y entre ellos, el Dr. Federico Yassef comprobado en autos su testimonio en la policía en Paraná, que es un miembro de la secta; por su propio marido (Alfredo Teruggi), que murió en circunstancias misteriosas. Yassef confiesa que adquirió el libro en un puesto de periódicos. ¡Mentira! Este libro nunca fue vendido en los quioscos. La distribución fue un mano a mano para atraer personas. La Declaración de los Derechos Humanos es sólo para demostrar que ella tiene derecho a tener una opinión»[8].

El abogado señaló que el libro de Valentina tiene varios pasajes en los que la figura del niño es colocada en un plano de relieve como perjudiciales, especialmente aquellos nacidos después de 1981, cuando Valentina dijo que descubrió que es extraterrestre, una individualidad cósmica.

El fiscal estaba convencido de que las pruebas reunidas en el expediente eran suficientes para condenar a Valentina de Andrade.

«Vamos a desmontar esta farsa de decir que las capuchas encontradas eran de un teatro para niños»[9].

En cuanto a la afirmación de la defensa, de que Valentina era una víctima de un complot de la policía por estar demandando a un agente de la Policía Federal en Río de Janeiro, Clodomir Araújo sostuvo que la responsabilidad de las investigaciones en Pará fue de la Policía Civil.

«La policía federal no entró en la investigación de Valentina en Pará. Y fue ahí que las cosas empezaron a presentarse. Antes, fue capaz de mantenerse al margen de otros procesos, por su red de influencia. No importa. No vamos a juzgar los demás casos. Sólo tenemos la responsabilidad de demostrar a los jurados de cuántos casos se ha respondido ya. Vamos a demostrar que se reunió en el Hotel Vila Real, en Guaratuba, y los seguidores de la secta estaban allí, entre ellos el Dr. Frederick Yassef. El niño, hijo de una empleada del hotel, desapareció por casualidad, cuando estaban allí».

 

Clodomiro también refutó la versión de que el niño fue encontrado en Manaus.

«Hay un ciudadano de Paraná, que recientemente envió un expediente al Departamento de Justicia, asegurando que el cuerpo del menor desaparecido fue arrojado dentro de una bolsa al mar en Guaratuba».

CelinaBeatrizLos fiscales leyeron el testimonio de Valentina en las investigaciones de Paraná, donde se afirma que su entonces marido, José Alfredo Teruggi y su ex marido, Roberto Olivera, incorporaban entidades y cuenta las excursiones hechas con sus amigos a Umuarama y Guaratuba en la época en que los niños desaparecieron, incluso en compañía de la esposa e hija del ex alcalde de Guaratuba, Celina y Beatriz Arbagge, y un pai santo llamado Osvaldo, que fueron acusados de sacrificio de niños como ofrenda para que su marido tuviera éxito electoral.


[1] http://www.lulu.com/product/tapa-dura/extraterrestres-ante-las-c%C3%A1maras-volumen-4/10799590

http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/extraterrestres-ante-las-c%C3%A1maras-volumen-iv/10799633

[2] Y para satisfacerle todos los caprichos a Valentina de Andrade y estar sometidos a su autoritarismo, encubiertos bajo una figura legal cuya pantalla filosófica y ufológica disimulara la actividad interna de adoctrinamiento, sumisión, explotación, abuso (Nota de Clomro).

[3] Decir la mitad de la verdad es un frecuente recurso para mantener una mentira sin tener que decirla (Nota de Clomro).

[4] Cuando Valentina y Olivera lo lideraban en 1984, fueron ELLOS quienes lo fundaron como grupo sin nombre, y luego autorizaron a los miembros del grupo a que imprimiéramos propaganda para difundir el mensaje cósmico, colocando el nombre LUS, Lineamiento Universal Superior (Nota de Clomro).

[5] Había de color azul, rojo, etc.; una de las azules tenía puesto mi nombre (Nota de Clomro).

[6] Otra mentira, como de costumbre: en realidad eran para un experimento energético en el campo, dirigido a combatir fuerzas negativas, que iba a hacerse a inicios de 1984 con algunos pocos que Valentina había seleccionado, pero nunca se hizo (Nota de Clomro).

[7] En este asunto nunca fui obsesivo porque siempre tuve que ser detallista al extremo, debido a que cualquier cosa mal puesta podría ser utilizada por ellos como difamatoria. Si no lo hicieron contra mí debió ser porque saben que no exageré en nada en mis testimonios publicados en aquellos tiempos, no inventé, ni alteré hechos. En cambio ellos tuvieron que recurrir a la mentira y a la distorsión de cosas cuando aceptar la verdad o decir las cosas como realmente fueron, les habría pesado en contra. Por ejemplo, eso de que las ropas con capuchas (que no eran negras nada más, sino que había varios colores) se iban a usar para una representación teatral era falso: iban a ser para un trabajo energético en campo abierto, en el que se contrarrestarían fuerzas negativas que, curiosamente, con esos atuendos y no sé qué rituales se pretendía atraer para enfrentarlas. Aunque la cosa podía estar lejos de ser un delito, el asunto no se prestaba para entrar en detalles en un juicio, así que se optó por simplificarlo y minimizarlo con la historia teatral (nota de Clomro).

[8] Por cierto, fui yo quien le había aportado ese texto de la ONU, en 1984 (Nota de Clomro).

[9] No hubiera sido difícil si le consultaban a Silletta o a Agostinelli: ya para entonces el periódico policial ¡Esto!, de la Editorial Sarmiento que publica también el diario Crónica, había publicado mi aclaración sobre el asunto de las capuchas, y en la palabra de Valentina contra la mía, habría terminado prevaleciendo LA VERDAD (Nota de Clomro).

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