Los extraterrestres han muerto. Tomo 1

LOS EXTRATERRESTRES HAN MUERTO. TOMO I

LosExtraterrestresHanMuerto1El mito ovni-ET, contactismo y abducciones

Rodrigo Bravo Garrido

Editorial Digital, Chile, 2017

Un ensayo de 321 páginas donde se busca demostrar una arriesgada tesis: los extraterrestres («alientes», en la jerga del autor) como mito van en decadencia y, de hecho, ya murieron. Desde 7 dólares en Amazon.

Hay empresas difíciles de acometer. La de escribir un libro es una de ellas, especialmente cuando el germen de ese proyecto es el intento de comprobar una tesis arriesgada y ambiciosa. Estamos ante uno de esos casos. El piloto militar Rodrigo Bravo, uno de los personajes más destacados y sobresalientes de la fauna ufológica chilena, hace un esfuerzo destacable por demostrar que los extraterrestres han muerto. En su entusiasmo llega incluso a comparar su titánica labor con las famosas premisas de Michael Foucault y Friedrich Nietzsche, quienes (supuestamente) declararon muertos al hombre y a Dios. Pues Bravo llega a completar las sentencias con la declaración de deceso de los extraterrestres. Una tríada inesperada.

Lo interesante es el esfuerzo, por momentos bien encaminado y por otros fallido, de dar viabilidad al concepto. Bravo se esmera, y si bien a nivel general consigue su objetivo, en el camino van quedando desnudas deficiencias argumentativas y, muy especialmente, en la forma de presentar las ideas. A veces farragosa, otras difícil de seguir, el uso de palabras fuera de contexto o cuyo significado original se confunde, hace que el viaje por el libro sea un trabajo, por momentos, duro. Asimismo, la estructura, claramente definida sobre la base de la división «mito ovni-ET», «contactismo» y «abducciones», merece un ordenamiento más formal dentro de la obra, que en términos de presentación carece de una guía clara.

Hay otros aspectos que vale la pena reseñar, porque son importantes en la configuración de cualquier texto. Primero, extraña el uso que se da en «Los extraterrestres han muerto» a los pies de página, que son utilizados más como apéndice biográfico que como complemento o para añadir otras referencias bibliográficas. También hay desprolijidad en la edición, especialmente en los nombres de las personas (Robert Sheaffer acá es «Robert Scheaffer«, nunca queda claro si David Jacobs se apellida «Jacob» o «Jacobs»), con información sobre autores (se atribuye a Michel Monnerie un libro de Thierry Pinvidic).

Ese tipo de detalles, mucho más numerosos (¿por qué los nombres de los libros que se citan están todos en inglés, si muchos de ellos tienen traducción al español?, ¿por qué no se pusieron las obras más recientes en las biografías de los autores reseñados a pie de página?), se ven acompañados de frases donde cuesta discernir cuál es la idea de fondo. Esto, que es tanto responsabilidad del autor como del editor, habla de un trabajo que fue sacado crudo del horno. Parece evidente que un par de meses más de darle vueltas a las ideas, de revisar los textos con mayor acuciosidad y profundizar en propuestas que son muy interesantes y que merecen un planteamiento más ordenado, habrían hecho un enorme favor a un libro que no necesitaba salir en la fecha que salió, y que bien pudo esperar un poco más para estar en su justa cocción.

No quiero que quede la sensación de que estamos ante un bodrio, porque eso es falso y está completamente alejado de la realidad. Si hacemos estas precisiones es justamente porque el libro de Bravo es un aporte en el contexto de la ufología chilena, y entra de por sí en el listado de los 10 libros imprescindibles escritos en ese país de Sudamérica. Lo que citábamos arriba son los aspectos que, sin demora ni discusión, deberían mejorarse. Y lo bueno es que se trata de errores corregibles, a diferencia de los problemas de fondo que lucen otras obras. De seguro una segunda edición de «Los extraterrestres han muerto» lucirá más pulida y eso irá en directo beneficio del lector. Es incluso muy probable que al momento de que usted lea este comentario, muchos de los detalles arriba mencionados sean parte del pasado.

Sobre el contenido por cierto puede discutirse, pero eso ya es parte de lo interesante de la propuesta de Bravo: que ofrece una mirada honesta y «revolucionaria», en el marco de lo que nos acostumbró la ufología mediática chilena, del fenómeno que rodea al mito ovni y está dispuesto a combatir en el campo de las ideas.

Podremos entrar a debatir si realmente se puede atribuir solamente a Donald Keyhoe el traspaso de los platillos volantes al campo de lo «extraterrestre» y si el rol de Charles Fort en la configuración del mito es tan relevante como el autor señala. También es asunto de discusión si fue el libro de Carl Sagan «El mundo y sus demonios» el que dio un golpe de K.O. a las abducciones y, por extensión, si podemos atribuir a una sola persona la autoría o destrucción de fenómenos sociales complejos. Por ejemplo, ¿era la ciencia ficción tan relevante como para darle un rol fundamental en el crecimiento de la creencia en extraterrestres? Pero esa es la idea del libro: abrir campo al debate. Y cumple con ese rol. También está por verse si realmente, como sentencia el autor, los extraterrestres han muerto. Hay bastante material, entonces, para sentarse a la mesa a conversar. Punto a favor de Bravo.

Si vamos a analizar este libro en el marco de la ufología chilena, una que es cuasi analfabeta y cuyos principales popes sienten repulsa por la lectura y mucho más por la escritura, entonces sin ninguna duda estamos ante un aporte al debate sobre un asunto que, seamos honestos, en general los ufólogos no debaten. Para muchos de ellos la existencia de los extraterrestres, ya no como lejana posibilidad de vida en planetas remotos, sino como conductores y diseñadores de naves que recorren el espacio sideral para aterrizar en páramos de nuestro planeta, es algo que no merece disquisición alguna: es un hecho.

Así visto, claro, el libro de Bravo es un golpe en la cara. Uno bien dado, además. De hecho, para qué vamos a darnos más vueltas en el asunto: los mejores momentos del texto se dan cuando el autor arremete con sorna contra un grupo del que él también forma parte, el de los ufólogos, pero del que es capaz de alejarse para mirar con perspectiva su comportamiento de manada con numerosos (y fallidos) intentos de «machos alfa». Bravo sale de allí para mirar con más objetividad de la usual qué sucede en ese rebaño de cazadores de marcianos y eso convierte sus observaciones en material didáctico, incluso. Si Bravo hubiera profundizado más en esos aspectos, que son de utilidad para la elaboración de un marco explicativo de por qué la ufología es como es, tal vez el resultado de su trabajo habría sido mucho mejor de lo que es. Finalmente los ufólogos son parte esencial del entramado en torno al así llamado «fenómeno ovni», como el autor bien señala en su libro.

Sin duda hacen falta más libros como éste y menos como los de Cristián Riffo, Jorge Anfruns y Claudio Pastén (a los otros ufólogos y contactados no los mencionamos»¦ ni siquiera han escrito algo). Porque, con sus fallas y tropezones incluidos, más vale un Rodrigo Bravo en mano que 100 ufólogos de la tele volando.

Diego Zúñiga C.

Las fotografías Rhodes (16)

La foto ovni de William Rhodes

20 de noviembre de 2014

image¿Por qué no vemos fotos ovni como ésta hoy en día, incluso una foto falsa?

Kevin Randle tuvo una publicación en 2010 sobre el Sr. Rhodes y su foto:

http://kevinrandle.blogspot.com/2010/10/beyond-rhodes-photographs.html

Y había un comentario de Orka, sobre el avistamiento de Arnold que me pareció interesante:

Siempre pensé que era interesante Arnold hizo esfuerzos para contactar con Rhodes y estaba muy emocionado cuando vio sus fotografías publicadas, ya que parecían muy similares a la octava nave, (2ª al final) que vio Arnold, que aparentemente tenía una forma diferente a las otras. Arnold dijo que había mantenido la diferencia en secreto para reconocer los engaños (?).

 

Hay discusión acerca de que Arnold embelleció su historia sobre la octava nave en «The Singular Adventure of Mr Kenneth Arnold» de Martin Shough, no obstante, es interesante.

RR

http://ufocon.blogspot.mx/2014/11/the-william-rhodes-ufo-photo.html

A través del espejo

A TRAVÉS DEL ESPEJO

29.8.17

Peter Rogerson

no returnDavid Booher, No Return: The Gerry Irwin Story, UFO Abduction or Covert Operation Anomalist Books, 2017.

La historia de Gerry Irwin es una de las más escalofriantes en la ufología, al menos como se presenta en la secuencia de apertura del capítulo 4 de libro de Jacques Vallee «Pasaporte a Magonia».

Gerry Irwin, Private First Class, viajaba hacia el sureste en la autopista 14 de Cedar City Iowa el 28 de febrero de 1959 cuando vio lo que pensó que podría ser un avión en problemas. Dejó una nota apresurada y un mensaje en su coche y salió a pie para ver qué podía hacer. Fue encontrado unos 90 minutos después por un grupo de rescate, pero no había señales de un accidente aéreo. Permaneció inconsciente durante la mayor parte del día, y se despertó preocupado por lo que le pasó a su chaqueta. Fue llevado a Fort Bliss pero se desmayó mientras caminaba a El Paso.

Fue llevado de regreso al hospital, pero fue dado de alta el 17 de abril, sólo al día siguiente para ir a AWOL y tomar un autobús a Cedar City y salir a la maleza, encontrar su chaqueta y un mensaje adjunto a ella, que quemó. Entonces se despertó como si saliera de un trance. Volvió al hospital y luego el 1 de agosto no se presentó al servicio y nunca más fue visto. La implicación es que lo habían llevado a Magonia, para no volver jamás.

Sin embargo, como David Booher se enteró, Gerry Irwin está (o estaba en el momento de escribir) vivo y bien a la edad de 78 en 2014 y viviendo en Idaho. Confirma algo de la historia básica, pero su memoria de esa época aún está seriamente comprometida, así que Booher tiene que intentar reconstruir lo que pasó de los informes de periódicos, artículos de Jim y Coral Lorenzen, un informe del sheriff, informes de la corte marcial de Irwin y así sucesivamente. Al hacerlo, el ya borroso cuadro se vuelve cada vez más confuso.

Lo que al principio parecía una historia sencilla, Irwin ve una brillante bola de fuego, teme que pueda ser un avión estrellado y arriesga su vida para tratar de ayudar, cae y sufre daños cerebrales significativos y es escandalosamente maltratado, parece disolverse en una sala de espejos.

Cedar City Rioad map 1961Resulta que el evento realmente sucedió el viernes 20 de febrero no el 28 como declaró Vallee, o el 22 por los Lorenzens y el lugar del incidente fue en la autopista 20 al norte de la autopista 14, aunque estaba bastante claro que fue en la autopista 14 donde la chaqueta fue encontrada.

El caso de los dos lugares es claramente uno para Sherlock Holmes, y Booher no es Holmes ya que él se atasca en cuanto a cómo la chaqueta se había movido, que debe haber sido movida por el aire (nave espacial) etc. El precepto de Holmes era «una vez que has eliminado lo imposible lo que queda, por improbable que sea, debe ser la verdad». La verdad aquí es seguramente obvia, Irwin debe haber dejado su chaqueta en la autopista 14 antes de que se trasladara a la autopista 10.

Esa chaqueta, o el mensaje que él dejó con ella es claramente la primera cosa en su mente, mientras él va a AWOL y (por lo menos según su relato) conseguir la chaqueta y quemar el mensaje. Ese debe haber sido un mensaje muy importante y sensible.

Hay algunas pistas sobre lo que todo esto puede ser realmente. Irwin en su primera asignación en la Fuerza Aérea, a la que se unió por primera vez siendo menor de edad, estaba en la primera línea de la guerra fría en la Línea de Alerta Temprana Distante en el norte de Alaska, donde vería los aviones en el radar procedentes de Canadá y volando sobre Rusia, los aviones tenían cuidado de no registrar. Cuando entró en la calle de civil se encontró promovido sobre los miembros más experimentados del personal en un trabajo que abrió perspectivas inesperadas.

Él entonces trabajó en la pulverización de cultivos del servicio de la silvicultura, y entonces volvió al ejército. Más tarde, a pesar de las aparentes dudas sobre su salud mental y siendo enviado a Leavenworth por un año por ser AWOL, fue enviado a Alemania y promovido a Sargento antes de ser asignado en Austria neutral. Booher está bastante molesto de que Irwin quiera hablar de ese último período y no del «crash». Tal vez él no puede tomar una pista, incluso cuando Irwin habla de una «inteligencia especial» que le ha dirigido a no decir lo que pasó, y que comenzó en lo que el investigador pensaba que estaba destinado a ser «a la edad de tres años». Sospecho que fue algo «a partir de los 3 años en adelante», significando 1953, cuando él estaba en esa línea defensiva del frente. Puede ser que usted piense que Gerry Irwin era agente o activo de la CIA pero posiblemente no lo podría comentar.

He aquí una hipotética posibilidad de lo que realmente sucedió. En su camino de regreso a la base, Gerry Irwin vio algo que podría ser el accidente de un avión secreto, no uno que usted quisiera encontrar. Dejó algunos detalles con su chaqueta en la escena y luego volvió a Cedar City para llamar a la gente apropiada. Ellos acordaron que esto era algo que debía mantenerse en secreto y pedirle que creyera una diversión, por lo que se dirigieron al norte de la Hw10 y crearon una escena de accidente falso para dirigir la atención lejos del sitio del accidente real (si había uno).

Si luego se cayó y se golpeó la cabeza y sufrió amnesia y algún daño cerebral continuo, o tal vez todo esto fue parte del encubrimiento es conjetural. Sin embargo, le preocupaba que su chaqueta no hubiera sido recogida y en la primera oportunidad fue a recuperar la nota que dio el lugar del accidente real. Incluso es posible que todos sus problemas con el tratamiento psiquiátrico y las drogas de la verdad, etc. fueran un ejercicio de entrenamiento y la acumulación de una historia falsa para el posible papel como un defector falso. Tal vez esto empieza a recordarle a un Lee Harvey Oswald. Sospecho que los secretos que él sabía no eran para los oídos no-iniciados del ejército.

La segunda historia detrás del asunto Irwin es cómo se asimiló en la tradición de los ovnis. La respuesta parece estar con los Lorenzens y su amigo Olavo Fontes que estaban empezando a construir la narración de la hostilidad ovni. Por ejemplo, el APRO Bulletin de enero-febrero de 1959 incluía el alegado intento de secuestro de Gustavsson/Rydberg, por cosas que parecían bolos (que ahora se conoce como un engaño) y un titular que dice «Family Disappears-Saucer Seen» (mucho menos dramático en texto sin formato).

El número de marzo-abril de 1959 que incluía la historia de Irwin también incluyó un artículo titulado «Extrañas desapariciones y persecución de platillos» y un artículo sobre las persecuciones de automóviles de Olavo Fontes. El primero parecía anticipar completamente el caso de los Hill. Estos acontecimientos pueden haber sido influenciados, como sugiere Booher, por el conocimiento subterráneo del caso Antonio Villas Boas, pero esa historia misma, junto con las historias de hostilidad, parecen haber sido promovidas como alternativas seculares a los cuentos de los contactados.

Booher claramente compró en gran medida los mitos ovni y sugiere que la historia es una abducción extraterrestre o, alternativamente, que Irwin fue víctima de varios tipos de experimentos de control de la mente como los asociados con MKultra y considera la posibilidad de que los Hill también fueron empujados sobre el borde por la gente para desacreditarlos.

No creo en abductores alienígenas, pero por lo demás sospecho que Gerry Irwin llevará la verdad, si realmente la sabe, a la tumba. Mientras tanto nos quedamos con esa sala de espejos.

http://pelicanist.blogspot.mx/2017/08/through-looking-glass.html

El fenómeno de la “timidez de la corona” donde los árboles evitan tocarse

El fenómeno de la «timidez de la corona» donde los árboles evitan tocarse

Por Christopher Jobson

14 de agosto de 2017

trees-2Foto © Dag Peak. San Martín, Buenos Aires.

La timidez de la corona es un fenómeno que ocurre naturalmente en algunas especies de árboles donde las ramas superiores de un dosel forestal evitan tocarse entre sí. El efecto visual es sorprendente ya que crea fronteras claramente definidas similares a grietas o ríos en el cielo cuando se ve desde abajo. Aunque el fenómeno se observó por primera vez en la década de 1920, los científicos todavía tienen que llegar a un consenso sobre sus causas. Según Wikipedia podría ser simplemente causado por el roce de los árboles unos contra otros, aunque los signos también apuntan a causas más activas, como una medida preventiva contra el sombreado (optimización de la exposición a la luz para la fotosíntesis) o incluso como un elemento disuasorio para la propagación de insectos dañinos. (via Kottke, Robert Macfarlane)

http://www.thisiscolossal.com/2017/08/the-phenomenon-of-crown-shyness-where-trees-avoid-touching/

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