Zechel, W. Todd. «1959 ‘Psychic’ Incident Added to UFO Folklore: CAUS Finds Discrepancies.” Just Cause 1,6 (Sepetember 1978): 7-11.
INCIDENTE “PSÍQUICO” DE 1959 AÑADIDO AL FOLCLORE OVNI: CAUS ENCUENTRA DISCREPANCIAS
«Los viejos incidentes ovni nunca mueren: es imposible matarlos.» No, esta no es una frase del Dr. J. Allen Hynek ni del escéptico Philip Klass, pero parece cierta. Una vez que un incidente es ampliamente reportado —y aceptado sin una investigación profunda—, parece casi imposible explicarlo o identificarlo como algo que no sea otro caso «auténtico». Típicamente, cuando alguien ofrece información negativa sobre un caso famoso, es ignorado o ridiculizado. Y esto aplica tanto a los defensores como a los detractores de los ovnis.
Uno de estos casos famosos es el llamado «Incidente Psíquico» del 6 de julio de 1959, que tuvo lugar en un edificio de la CIA en el centro de Washington, D.C. En la mayoría de los reportes, se identifica como la «Sede Central de la CIA». En realidad, no había nada glamoroso en el lugar, ni era una «sede». Ubicado en las calles 5ª y K, N.W., se conocía como el «Edificio Stewart», con una agencia de autos en la planta baja y la CIA ocupando los cuatro pisos superiores. Era un edificio destartalado en una zona de alta criminalidad —el personal frecuentemente era asaltado durante sus salidas nocturnas por comida para llevar. Un sitio poco probable para un
avistamiento ovni, y aún menos probable para un intento de contacto extraterrestre por medios psíquicos.
Pero eso es lo que supuestamente ocurrió el 6 de julio de 1959. Según un informe del Mayor Robert Friend, oficial a cargo del Proyecto Blue Book de la USAF, se realizó contacto, un ovni apareció a pedido y fue visto por personal de la CIA a través de la ventana, y luego confirmado por radar.
La versión de Friend aparece en la película UFOs: Past, Present, and Future, producida por Allan Sandler, basada en un libro del mismo nombre escrito por Robert Emenegger, quien también escribió el guion del filme. Ambas versiones se basan en un documento proporcionado por el Dr. David Jacobs, autor de The UFO Controversy in America, quien encontró una nota manuscrita de Friend sobre el incidente en los archivos del Dr. Hynek. Jacobs luego entrevistó a Friend sobre la nota y juró mantener en secreto los nombres de los participantes —personal de la CIA y la Marina.
Ni Jacobs ni Emenegger/Sandler intentaron hablar con los participantes ni verificaron los detalles, por lo que el Director de CAUS, Todd Zechel, emprendió una investigación. Tardó casi dos años en identificar a los involucrados, y hasta ahora ha entrevistado a uno: Arthur Lundahl. Esta es la reconstrucción de Zechel de lo ocurrido, basada en su investigación:
En 1954, la Sra. Guy Swan, de Elliot, Maine, comenzó a decir que estaba en contacto con seres extraterrestres que orbitaban la Tierra en un satélite artificial. Afirmaba que se comunicaba con ellos a través de un aparato de “sonido sobre sonido”; cuando ellos querían hablarle, ella escuchaba un silbido audible, entonces “ellos” comenzaban a hablarle y ella les contestaba, ambos se escuchaban mediante el dispositivo invisible. No se usaba ningún método telepático ni psíquico.
Pronto, la Sra. Swan compartió su “buena nueva” con sus vecinos, el Almirante retirado Knowles y su esposa. Ambos quedaron impresionados y le pidieron que les transmitiera preguntas a sus amigos alienígenas. Por supuesto, los «alienígenas» nunca la contactaban en presencia de otros, pero ella escribía las respuestas a las preguntas del matrimonio Knowles. El Almirante Knowles decidió escribir a la Oficina de Inteligencia Naval (ONI) para que investigaran, ya que algunas de las respuestas implicaban conocimientos tecnológicos que ella no podía entender por sí sola. (La Oficina del Inspector General del Comando de Inteligencia Naval confirmó que recibieron la carta de Knowles y que pidieron al FBI investigar. Al parecer, el FBI
entrevistó a la Sra. Swan en 1954. CAUS ha solicitado estos archivos al FBI.)
La carta de Knowles permaneció en los archivos de la ONI hasta julio de 1959, cuando el Comandante Julius M. Larsen de la Marina la encontró. Larsen era oficial de enlace de la ONI con el Centro de Interpretación Fotográfica de la CIA en 5ª y K. También era piloto y necesitaba cierto tiempo de vuelo para mantener su estatus de piloto, así que él y un teniente comandante volaron a Elliot, Maine, pasaron la noche hablando con la Sra. Swan sobre sus contactos con extraterrestres, durmieron en casa de los Knowles y regresaron al día siguiente.
Larsen, como Knowles, quedó impresionado con la Sra. Swan. Pero estaba confundido. La Sra. Swan había practicado escritura automática antes de 1954 sin mucho éxito. Sin embargo, le mostró esa técnica a Larsen, quien asumió erróneamente que era la forma en que se comunicaba con los “alienígenas”, lo que reforzaba con los numerosos mensajes escritos esparcidos por su casa.
El 6 de julio de 1959, después de haber firmado en la caseta de entrada del Centro de Interpretación Fotográfica, Larsen fue directamente a la oficina del director Arthur Lundahl, sabiendo que éste estaba interesado en los ovnis y en fenómenos psíquicos. Larsen entró, se sentó y entró en trance. Estaban presentes Lundahl y su asistente, el teniente comandante Robert Neasham, quien anteriormente había trabajado en el Centro de Interpretación Fotográfica de la Marina (NavPIC), cuando Lundahl dirigió ese centro. De hecho, Neasham, junto con el empleado civil Harry Woo, pasaron incontables horas analizando la película ovni Newhouse/Tremonton y testificaron sobre sus conclusiones ante el Panel Robertson/CIA en enero de 1953. Neasham y Woo habían concluido que los objetos en la película eran naves espaciales extraterrestres y ambos se molestaron mucho cuando el Panel rechazó sus conclusiones y optó por la famosa explicación de las “gaviotas”.
Mientras tanto, Larsen comenzó a escribir respuestas a preguntas que le formulaban: realizando una curiosa suerte de ritual en el cual él expresaba la pregunta y recibía la respuesta telepáticamente a través de escritura automática. Lundahl echó un vistazo al papel que Larsen estaba escribiendo y no pudo discernir nada inteligible: lo que en la mente de Larsen eran declaraciones hechas por seres extraterrestres superiores a Lundahl le parecieron nada más que garabatos de niños. Neasham, por otro lado, estaba más impresionado. Como el Comandante Larsen continuó con su sesión de preguntas-y-respuestas, Neasham preguntó, “¿Podemos ver una prueba?” Larsen cambiando de escribir a hablar, repentinamente dijo, “Vayan a la ventana, pasaremos volando”. Ambos corrieron
a la única ventana del cuarto y buscaron la aparición prometida. Neasham, más deseoso de ver algo que Lundahl, notó que había formaciones nubosas extrañas, aisladas, pelusas turbulentas que se formaban y disolvían ante sus ojos. Tal vez Neasham pensó que la nave espacial prometida acechaba detrás de una de las muchas nubes que giraban alrededor en el cielo, per Lundahl asegura: “En ningún momento vi una nave o un ovni. Y, hasta donde sé, Bob (Neasham) tampoco”.
A pesar de que no ocurrió nada concluyente, aparte de que Neasham sospechaba que un ovni acechaba detrás de las nubes, tanto Lundahl y su asistente decidieron reportar la sesión de trance al Project Blue Book. Es posible que Neasham influenciara a Lundahl a este respecto diciéndole que él debía llamar a la sección de radar del Washington Airport Radar y ellos le habrían informado que las señales de ese sector de la ciudad estaban “bloqueadas” durante el tiempo del avistamiento. Si Neasham alguna vez hizo tal llamada o se le dijo tal cosa está abierto a la duda. Neasham, al parecer, era propenso a exagerar, si no a inventar.
Lundahl sugirió que llamaran a Blue Book para invitar al oficial al mando, el Mayor Friend, para que los visitara la siguiente vez que estuviera por Washington y ellos le contarían sobre su experiencia. Pero Neasham, se dejó llevar, como siempre, básicamente ordenó a Friend que viniera de inmediato a Washington para una junta importante.
Friend llegó el 9 de julio esperando una sesión secreta sobre ovnis con la CIA. En lugar de eso, fue llevado a la oficina de Lundahl por Neasham y los dos conversaron sobre las películas de Tremonton y Great Falls, a las que Lundahl había supervisado su análisis. Luego Neasham le contó sobre el incidente del 6 de julio, asegurando que se había visto un ovni y que fue confirmado por radar. Friend quedó impresionado. Como la CIA le inspiraba un gran respeto, nunca se le ocurrió que podía estar recibiendo información errónea. Más tarde, Larsen llegó al edificio e intentó repetir el contacto con los amigos extraterrestres de la Sra. Swan en presencia de Friend. No ocurrió mucho excepto que el Comandante Larsen garabateó los mismos dibujitos incomprensibles. Una solicitud de un “segundo vuelo” nunca ocurrió en el cielo despejado.
Friend regresó a Wright-Patterson y presentó un informe a sus superiores, tras lo cual sus superiores le ordenaron abandonar el caso, que ellos se harían cargo. El asunto pudo haber muerto allí, de no ser porque Jacobs encontró el memorando de Friend entre los papeles de Hynek, y desde entonces muchos escritores oportunistas lo han retomado.