El misterio de las centellas (1560)

El misterio de las centellas (1560)

Científicos revelan que los rayos pueden generar plasmoides similares a ovnis en experimentos impactantes

Una nueva investigación muestra que las bolas de fuego de plasma autoorganizadas que se asemejan a objetos voladores pueden surgir de forma natural en condiciones eléctricas extremas.

Por Crisnel Longino

20 de enero de 2026

Un relámpago, una explosión de calor y, de repente, una esfera brillante flota en el cielo como una nave de otro mundo. Los científicos ahora afirman que esto no es fantasía ni folclore, sino física pura, después de que un creciente número de experimentos revisados por pares revelara que los rayos y el plasma pueden crear espontáneamente bolas de fuego flotantes conocidas como plasmoides.

Las centellas han desconcertado a los testigos durante generaciones. Durante tormentas violentas, se ha reportado la presencia de esferas brillantes y silenciosas que se desplazan por las calles, ruedan por cables eléctricos o incluso atraviesan paredes. La policía local y las autoridades militares han registrado cientos de casos cada año; sin embargo, el fenómeno sigue siendo sumamente misterioso porque aparece aleatoriamente y desaparece en segundos.

De nubes de tormenta a avistamientos extraños

Estos orbes brillantes se comportan de maneras que se parecen mucho a los famosos avistamientos de ovnis, incluido el llamado objeto Tic Tac filmado por la Marina de los EE. UU., lo que plantea preguntas dramáticas sobre lo que la gente realmente ha estado viendo durante siglos.

Un importante libro científico sobre la fenomenología de las centellas incluye ahora un capítulo explícito sobre eventos similares a los ovnis, argumentando que muchos informes podrían tener su origen en plasma atmosférico real y no en extraterrestres. En la página 68, la descripción de las bolas de fuego generadas por rayos es tan precisa que refleja imágenes modernas del objeto Tic Tac impactado por un misil y aparentemente ileso.

Cuando los científicos crearon sus propias bolas de fuego

La investigación de laboratorio demuestra que, en las condiciones adecuadas, la electricidad puede organizar el caos y transformarlo en estructura. Los científicos lo denominan autoensamblaje de los instrumentos de investigación ionosférica, una forma técnica de decir que los plasmoides gigantes pueden autoensamblarse en el cielo. Cuando los electrones se ven obligados a alejarse del equilibrio térmico, comienzan a comportarse como organizadores de materia, transformando chispas aleatorias en cuerpos brillantes y estables. Este proceso implica efectos cuánticos complejos como la condensación de Bose-Einstein, el efecto túnel de electrones y los efectos Josephson. En lugar de ser simples masas de luz, los plasmoides actúan como sistemas dinámicos que evolucionan gradualmente a medida que la energía cambia a su alrededor.

Los investigadores han recreado con éxito plasmoides en laboratorios, produciendo esferas luminosas con un sorprendente parecido a las centellas naturales. Uno de los experimentos más espectaculares tuvo lugar en el Colisionador de Iones Pesados de Nueva York, donde haces de núcleos de oro colisionaron a una velocidad cercana a la de la luz. La colisión creó una bola de fuego de plasma 300 veces más caliente que la superficie del Sol. Sorprendentemente, la bola de fuego sobrevivió más tiempo que el momento del impacto. Los científicos observaron que las partículas eran absorbidas por su núcleo y resurgían como radiación térmica, un proceso comparable a cómo la materia podría caer en un agujero negro y reaparecer como radiación de Hawking.

¿Están vivos o solo luz?

La gran pregunta sigue siendo si estos plasmoides son simplemente física exótica o algo más cercano a la protointeligencia. Algunos investigadores sugieren que las estructuras muestran indicios de un comportamiento organizado, adaptándose a los flujos de energía en lugar de disolverse instantáneamente.

Los críticos argumentan que son simplemente formas electromagnéticas, tan insensibles como la espuma o el humo. El debate está lejos de resolverse, y los expertos admiten que gran parte de la literatura científica es tan técnica que solo unos pocos especialistas pueden interpretarla por completo. Lo que está claro es que la naturaleza puede crear objetos luminosos flotantes sin necesidad de pilotos extraterrestres.

En conjunto, la evidencia sugiere que muchos encuentros históricos con ovnis podrían haber sido plasmoides mal identificados, originados por rayos, plasma o eventos de energía extrema. Sin embargo, los hallazgos no descartan por completo las posibilidades extraterrestres. Más bien, profundizan el misterio, demostrando que nuestro propio planeta puede generar fenómenos que se ven, se mueven y se comportan como algo sacado de la ciencia ficción.

https://www.ibtimes.co.uk/scientists-reveal-lightning-can-spawn-ufo-like-plasmoids-shocking-experiments-1772328

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