Basil van den Berg y el motor adamskiano
En 1962 un ingeniero de Johannesburgo, Sudáfrica, llamado Basil van den Berg[1] afirmó haber conseguido descifrar el “jeroglífico” que los venusinos le dejaron a George Adamski. Gracias a esto, y a la ayuda de un “Maestro” extraterrestre, diseñó y construyó un “motor antigravedad”.
Dicho motor no utilizaba combustibles, pero sí hacía uso del magnetismo. Un corresponsal de la Flying Saucer Review[2] en Sudáfrica, que entrevistó a Basil, dijo que el motor parecía estar vivo. Basil le dijo que había trabajado diez años en ese proyecto. El motor parecía estar vivo porque contenía imanes. Dijo que había resuelto el problema de la anulación de la gravedad terrestre y que había inventado dos motores eléctricos diferentes. Afirmó haber descubierto que la propulsión de los ovnis consiste en discos que giran unos contra otros. Debido a la fricción mutua, se formaría una alta tensión electrostática. Otra característica de su invento es la disposición específica de un gran número de imanes permanentes en uno de estos discos. Por último, a cierta velocidad del motor, la gravedad quedaría anulada.
En abril de ese año, publicó sus descubrimientos en Stem, un semanario sudafricano en el que afirmaba que los aviones que utilizaran su invento ya no necesitarían combustible. Van den Berg también afirmaba que, cuando se le presentaba un problema, a altas horas de la noche un hombre de Venus le ayudaba. Adamski le aconsejó que patentara todo y que hiciera 10 copias de sus planos y las enviara a 10 partes diferentes del mundo. No lo hizo.
El caso fue divulgado en los círculos platillistas y ocultistas de aquellos años. Varios autores le mencionaron en sus obras. Por ejemplo, el escritor francés Robert Charroux, en su Le livre du passé mysterieux[3], nos cuenta un poco más sobre este episodio poco conocido de la historia ovni:
El motor sin combustible de Van Den Berg
El ingeniero sudafricano Basil Van Den Berg estaba, en 1962, tan convencido de la autenticidad de los platillos volantes que, partiendo de objetos y mensajes extraterrestres que, sin embargo, eran muy discutidos, inventó y construyó un motor sin combustible al que el semanario Stem, número del 29 de abril, dedicó un largo estudio.
Se trataba de un motor antigravedad que Van Den Berg pretendía probar en México por razones que no dio[4].
De hecho, desde el día en que se dio a conocer su invento, desapareció sin dejar rastro.
Este curioso y tal vez dramático incidente fue objeto de diversas interpretaciones por parte de quienes seguían los trabajos del ingeniero y se susurró que había sido abducido por seres ajenos a nuestro planeta. Otros han sugerido que simplemente fue secuestrado por un poderoso grupo industrial, lo que sugeriría que el problema de los ovnis y los viajes interplanetarios interesa a la comunidad científica mundial mucho más de lo que se cree.
Sin embargo, tenemos fotos de algunas partes del motor sin combustible.
Colin Bennett, uno de los mejores estudiosos del caso Adamski, también se ocupa de este asunto en su Looking For Orthon[5]:
Un tal Basil Van Den Berg, ingeniero sudafricano, afirmó que había construido con éxito un motor de este tipo. Al ser entrevistado por el escritor sudafricano Philip J. Human [sic], Van Den Berg mostró una impresionante carpeta llena de cálculos y planos, así como algunas piezas mecánicas. Afirmó haberse inspirado en un hombre de Venus que le visitó por la noche, y haber visto a través de una lupa que las marcas de las botas eran holográficas. Este efecto era visible incluso en una copia que Adamski le había enviado a petición suya. Importantes gobiernos se interesaron por el dispositivo de Van Den Berg; México, por ejemplo, le ofreció dinero y recursos ilimitados, pero como muchos inventores de este tipo, Van Den Berg desapareció para no volver a ser visto.
Incluso John Grant, un escritor de ciencia ficción, lo menciona en su Sex Secrets of Ancient Atlantis[6]:
Analicemos esas tallas por un momento. Hace tres o cuatro décadas, un sudafricano llamado Basil van den Berg estaba explorando la cuenca del Amazonas cuando se encontró con un venusino. Este venusino le condujo a una pared rocosa que mostraba una gran variedad de grabados jeroglíficos. Van den Berg fue capaz de calcular su antigüedad en unos 10,000 años y, ayudado por el venusino (cuyo nombre no se conserva), se dispuso a descifrarlos. Descubrió que los jeroglíficos contenían las instrucciones para la construcción de una unidad de propulsión interestelar, como la que utilizaban antiguamente los venusinos. Por desgracia, no se han vuelto a tener noticias de Van den Berg desde un informe aislado según el cual casi había terminado la construcción de un prototipo. No quiero faltar al respeto al aguerrido sudafricano cuando digo que sufrió un cierto número de malentendidos. Hay que aceptar que posiblemente no haya venusinos en la actualidad, incluso que puede que nunca haya habido vida en esa luna tan gélida. Entonces, ¿quién condujo a Van den Berg hasta los jeroglíficos? ¿Y quién había tallado esos jeroglíficos en primer lugar? La respuesta es evidente, si se considera brevemente la fecha estimada por el explorador para la antigüedad de los grabados: hace 10,000 años. Con más o menos milenios, esta datación proporciona una prueba convincente de que fue un atlante, no un venusino.
Pero, ¿qué eran esos “jeroglíficos” o “tallas” a las que hacen referencia estos autores?
Recordemos el supuesto encuentro de Adamski con Orthon en Desert Center. El contactado llevaba una cámara fotográfica que utilizaba película cortada. Llevaba, además, varios portapelículas en el momento del encuentro en el desierto. George tomó algunas fotos de la nave, pero no salieron como él quería. Luego obtendría mejores cuando la nave regresó y voló bajo y lento sobre su casa en Palomar Gardens, el 13 de diciembre de 1952. Estas son las fotografías, de todos conocidas, de la “nave exploradora”.
Para fortuna de la humanidad, aquél primer encuentro entre un hombre y un ser de otro planeta no quedaría sin pruebas. El venusino había dejado unas marcas en la arena del desierto y se las señaló a Adamski. George y su equipo habían llevado yeso, afortunadamente. Aquel 23 de noviembre de 1952 quedaron grabadas para la historia las huellas del venusino en moldes de escayola.
Pocos días después, el 1 de diciembre de 1952, el médium Mark Probert recibió un dictado clariaudiente de uno de los “Maestros ascendidos”, Yada di Shi’ite. Decía:
“Las marcas en los moldes de yeso de los zapatos de los venusinos son un lenguaje simbólico. En el centro del zapato ‘A’ (pie derecho) hay dos líneas que se cruzan y convergen en el diseño ovalado que es un Disco (Platillo Volador). Esto representa el hecho de que si, y sólo cuando las fuerzas magnéticas de la tierra se CRUZAN pueden hacerse de suficiente potencia para ser utilizadas como fuerza motriz. La Tierra en sí genera sólo una cantidad insignificante de magnetismo. Pero cuando estas líneas se cruzan se alinean con otros dos planetas, Marte y Venus – que es lo que representan los dos pequeños círculos a izquierda y derecha de las líneas cruzadas; el de abajo es la Tierra. Venus, Marte y la Tierra extraen sus corrientes magnéticas del Sol”.
“En el talón del mismo zapato está la antigua esvástica, indicando que los más antiguos sabían que las fuerzas magnéticas del Sol, Venus, Marte y la Tierra se movían de oeste a este entre estos cuatro cuerpos”.
“El círculo situado en el extremo de la herradura, con una línea que pasa por su centro, es el Sol. Las líneas curvas a ambos lados de ambos zapatos representan el hecho de que cuando las líneas magnéticas de fuerza se cruzan crearán una trayectoria en la que la gravedad es completamente nula. Como todas las fuerzas libres viajan en una línea curva, es bastante sencillo comprender cómo al converger estas líneas una sobre otra su fuerza separada se amplificaría; y al mismo tiempo se crearía un vacío casi completo en la órbita de movimiento que una vez sostuvieron”.
Apuesto a que Basil van den Berg era seguidor de la Borderland Sciences, de Meade Layne y Riley Crabb, y leyó esta descripción. De ahí pudo sacar la idea de que estos “jeroglíficos” representaban el plano o croquis de un motor extraterrestre.
Las huellas en la arena no fueron las únicas pruebas que dejaría el venusino Orthon. El piloto venusino vio que Adamski tenía varias películas cortadas vírgenes y pidió una de ellas y se la llevó. Se la devolvió días después, lanzandola por uno de los ojos de buey, cuando la nave sobrevoló la casa de Alice Wells en Palomar Gardens, al pie del monte Palomar.
En la película cortada devuelta a Adamski había un “mensaje” impreso. Se supone que revela el secreto de la sustentación y propulsión de los platillos volantes. Adamski lo reprodujo en la sobrecubierta de “The Flying Saucers Have Landed”.
Aquí también tenemos un símbolo familiar, la cruz gamada de los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego.
Para rizar más el rizo, el arqueólogo y antropólogo francés Marcel Francois Raphael Homet encontró en el norte de Brasil rocas con símbolos grabados que guardan un sorprendente parecido con los de Adamski. Algunos dicen que el contactado los plagió.
Estos son los “jeroglíficos” que más tarde interpretó Basil. Para él mostraban una máquina antigravedad. En un artículo aparecido en Stem, de Johannesburgo, Sudáfrica, dijo que demostraría su aparato en México. Cuando llegó el tiempo de hacer la demostración Van den Berg desapareció de la escena contactista. Algunos dijeron que había sido abducido. Otros que fue acallado por los grandes industriales del petróleo y la industria automotriz que vieron peligrar sus ingresos. La explicación más parsimoniosa es que todo era un invento del sudafricano quien prefirió hacer mutis.
Durante años nada se supo de Basil van den Berg, hasta que en 1981 el escritor y músico británico Timothy Good visitó Sudáfrica y lo localizó en un suburbio, pero no Basil se negó a una entrevista. Y así fue como la humanidad perdió la oportunidad de tener una fuente de energía limpia: el motor adamskiano.
Fuentes:
Bennett Colin, Looking For Orthon. The Story Of George Adamski, The First Flying Saucer Contactee And How He Changed the World, Paraview Press, New York, 2001. p. 70.
Carlsen A. Ragnvald (Ronald Caswell) and Petersen C. Hans, Ufo Contact: The Day Before Yesterday. In Support of George Adamski, Gensing Gardens News, editado por André van Looy, Hastings, Inglaterra, Reino Unido, 2007. p. 90.
Charroux Robert, Le livre du passé mysterieux, Éditions Robert Laffont, Paris, 1973. p. 451
Grant John, Sex Secrets of Ancient Atlantis. Banned From the Schools of Kansas!, Cosmos Books, Wildside Press, 2004.
Morris J. Theresa, A Roswell UFO Encounter Collection of Stories, Timely Manor Books, Kentucky, 2008.
Schneider Adolf e Schneider Inge, Energie Aus Dem All. Das Geheimnis einer neuer Energiequelle, Jupiter Verlag, Schaffhausen, Suiza, 2000. p. 105.
Zinsstag Lou and Good Timothy, George Adamski: The Untold Story. The latest and most complete evidence on the first man to claim that extraterrestrials live among us, Ceti Publications. Beckenham, Kent, 1983.
http://oriharu.net/eMylow_motor.htm
https://borderlandsciences.org/journal/vol/41/n05/Maga-Gravity_Band_of_the_One_Force.html
https://culture-paranormal.forumpro.fr/t67-le-moteur-sans-carburant-de-van-den-berg
[1] También se le menciona como Basil Vandenburg o Basil Van Der Berg. Nosotros utilizamos la forma en que apareció en la Flying Saucer Review. (Nota de LRN)
[2] Philip J. Human.
[3] Charroux Robert, Le livre du passé mysterieux, Éditions Robert Laffont, Paris, 1973. p. 451
[4] Relatadas por J. G. Dohmen en su libro A identifier et le cas Adamski, publicado por Travox, 26, av. de l’Impératrice, 64-Biarritz. Consideramos que este libro es la mejor obra jamás escrita sobre el fenómeno ovni. (Nota de RCh)
[5] Bennett Colin, Looking For Orthon. The Story Of George Adamski, The First Flying Saucer Contactee And How He Changed the World, Paraview Press, New York, 2001. p. 70.
[6] Grant John, Sex Secrets of Ancient Atlantis. Banned From the Schools of Kansas!, Cosmos Books, Wildside Press, 2004.