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El monstruo del Loch Ness. Los primos de Nessie (19)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS. LOS PRIMOS DE NESSIE (19)

Ameghino Tal vez el origen del mito del monstruo del lago Nahuel Huapi (y de otros varios monstruos de lagos australes) sea la envidia que el doctor Clemente Onelli le tenía a Florentino Ameghino. A finales del siglo XIX la fama de Ameghino ya había rebasado las fronteras de la Argentina mientras que Onelli tan sólo era el director del jardín Zoológico Nacional SeveroVaccaro de La Plata, en Buenos Aires.

Onelli nació en Roma, Italia el 22 de agosto de 1864 y llegó a la Argentina en 1888, «luego de haber dilapidado la fortuna de su familia», como escribe Severo Vaccaro. A partir de 1897, el doctor Clemente Onelli comienza a coleccionar informes de criaturas descomunales que supuestamente habitaban los lagos del cono sur. Algunos de esos informes, como veremos, se refieren a monstruos en Chile y en lagos argentinos como el Nahuel Huapi. En 1904 asume la Dirección del Zoológico, ZooArgentina cargo que desempeña durante 20 años. Construye fuentes de agua en el zoológico, y afirma que una de ellas es «medicinal», comenzando a venderla en frasquitos para recavar fondos para el zoológico; construye recintos con la arquitectura acorde al país de origen de los animales; trae él mismo, y Onelli4 caminando, una jirafa desde el puerto de Buenos Aires hasta el zoológico, causando así un gran revuelo en las calles y periódicos del día siguiente, promocionando de esa manera el «nuevo Jardín Zoológico». Su curioso interés por los «monstruos» y sus extravagancias dieron origen a un popular latiguillo de la época, ante Onelli1 un hecho asombroso de cualquier índole se decía: «Son cosas de Onelli».

Onelli describe así algunos de los reportes coleccionados:

«Ya en 1875, el cacique Nahuel-pi -oriundo de esa zona- relataba al Dr. Nietsche sobre la existencia de un monstruo al que los indios temen». Esto ocurrió en el lago Alumine.

En 1897 un hombre llamado Vaag descubrió los restos de un animal a lo largo de la orilla del Río Tamanga. Onelli estaba convencido de que las trazas que encontró Vaag Onelli2 eran las de un Plesiosauro.

«En Colhe-Huapi, a fines del siglo pasado, un indio tehuelche llamado Hompen entregó a mi gran amigo el Dr. Ameghino, el cuero de Mylodón cazado allí». El suceso ocurrió en 1898.

«Corría el año 1900 cuando en Lago Vinter un lugareño denuncia el avistaje de un animal de características poco comunes».

«En 1910, en Lago Pueyrredón, Alfredo Sepúlveda detecta un saurio mientras toma un baño. Un biólogo alemán, en la misma época asegura que el animal existe». Hay otro suceso Plesio1 que supuestamente ocurrió en ese mismo año pero fue reportado doce años más tarde y del cual hablamos más abajo.

Onelli reveló otro avistamiento en 1913, cuando la población local dijo que una criatura similar apareció en un cuerpo de agua en la zona de Santa Cruz. Otro reporte proviene de la Plesio2 misma zona pero ocurrió nueve años después: «En el Río Santa Cruz, durante 1922, un indio testimonia nuevamente al Dr. Ameghino- que un extraño animal le cerraba el paso y creyó haberle dado muerte a bolazos».

UN GAUCHO COWBOY

Plesio3 Una mañana de enero de 1922, el doctor Onelli encontró una misteriosa carta sobre su escritorio:

«Esquel 19 de Enero 1922

«Señor Dr. Onelli

«Director del Jardín Zoológico Buenos Aires

Plesio4 «Muy señor mío:

«Conociendo el empeño que usted siempre ha demostrado en fomentar el adelanto del establecimiento que tan dignamente dirige, me permito distraer su atención sobre el siguiente fenómeno que por cierto ha de despertar su vivo interés, ya que se trata del posible ingreso a su jardín Sheffield1 de un animal hasta ahora ignorado del mundo. Un fenómeno sin duda del mayor beneficio, y que además podría permitirle adquirir un animal desconocido hasta ahora por la ciencia.

«Paso a relatar el hecho:

«Hace varias noches que he podido registrar un rastro en el pasto que cerca la laguna donde tengo establecido mi puesto de cazador; el rastro es semejante a una huella de una chata (carreta) muy pesada, la hierba queda aplastada y no se levanta más, lo que hace suponer que el animal que por allí se arrastró debe de ser de un peso enorme.

«Entonces, en el medio de la laguna, he podido Sheffield2 apercibir un animal enorme. A primera vista, supuse que se trataba de una especie desconocida de cisne de formas descomunales, pero las curvas visibles en el agua me llevaron a decidir que su cuerpo se parecía más bien al de un cocodrilo.

«El objeto de la presente es de conseguir de usted el apoyo material para una expedición en toda regla, para la cual se precisa una Sheffield3 lancha, arpones, etc.; la lancha se podrá construir aquí. Ahora bien: para el caso de no poder sacar al animal vivo, sería también preciso de contar con material de embalsamar.

«Si mi proposición le interesa, le ruego que me envíe a casa de Pérez Gabito fondos para realizar esta expedición.

«Espero de su gentileza me conteste a la brevedad posible y aprovecho la oportunidad para saludarlo con mi mayor consideración

«Muy atentamente.

«Martín Sheffield»

El autor de esta carta era un pintoresco aventurero del condado de Tom Green ButchCassidy en Texas, mitad vaquero y mitad gaucho, llamado Martin Sheffield. Decía ser aviador norteamericano que tiempo atrás había aterrizado en El Bolsón con el fin de surcar los cielos patagónicos[1]. También decía ser sheriff e incluso llevaba la estrella correspondiente y el sombrero como prueba del cargo. Afirmaba que había llegado a la Argentina BuscadosEnLaPatagonia siguiendo la pista de Butch Cassidy y Sundance Kid (quienes se establecerían en Cholilla). Persistía en él la ilusión de que la Patagonia era una extensión del Lejano Oeste. Fue así según Sheffield, que mientras seguía pistas de los fugitivos, descubrió en la laguna Epuyén, en el Noroeste del Chubut, uno de estos «monstruos» que lo dejo perplejo.

En realidad, como luego se sabría, Sheffield era un prospectador que vagaba por las montañas «mas pobre que Job», con una yegua blanca y un perro alsaciano por compañía, en busca de oro. Eso sí, era un gran tirador. Desde la orilla del río cazaba truchas, le daba al cigarrillo que el jefe de policía llevaba entre los labios y tenía el hábito de agujerear los tacones de las mujeres.

LA EXPEDICIÓN

SundanceKidEthelPlaceButchCassidyEnCholilla Pero todo eso no lo sabía Onelli y, dejándose guiar por sus sueños, organizó una expedición a un ignoto lago patagónico en busca del mítico plesio­sauro.

Los principales diarios se ocuparon del asunto. La Nación decía: «Un ciudadano norteamericano radicado en el lugar dijo haber visto en una laguna de la zona a una fiera con Epuyen cabeza parecida a la del cisne, de dimensión descomunal». Pronto la prensa bautizó al misterioso animal con el nombre de «Plesiosauro del laguito Epuyén». Otros daban falsas noticias, como que el presidente de los EU manifestaba su interés y también había decidido enviar científicos Tounens para preservarlo y llevarlo a su país.

Onelli conocía muy bien la zona pues la había explorado en compañía del baqueano Monsieur Poivre (quien posteriormente fue encerrado en Punta Arenas por apoyar a Orellie Antoine de Tounens, el autoproclamado Rey de la Patagonia). Luego había trabajado para la Comisión de Límites, bajo la directiva de Francisco Perito Moreno, con el fin de levantar el plano de la región desde un poco más Moreno al sur del Lago Nahuel Huapi hasta los precipicios y cañones al suroeste de la Colonia 16 de Octubre. Durante esas expediciones había aprendido a hablar el tehuelche y el araucano, con mayor fluidez que el castellano. Entre los tehuelches era conocido como «meliñé» (cuatro ojos), en referencia a sus lentes redondos estilo John Lenon.

A pesar de estos conocimientos, Onelli también era conciente de su precario estado de salud, por lo que invitó a su amigo el ingeniero Emilio Frey para que ejerciera la conducción de la expedición ya que era geógrafo y también gran Onelli3 conocedor de la región; a José M. Cinaghi administrador del Zoológico y cazador; Alberto Merkle, conocido taxidermista y embalsamador de la institución científica más importante del país; Santiago Andueza, experimentado tirador y eximio cazador; el corresponsal del diario La Nación y la Agencia Associated Press, señor Estrella; y el periodista independiente doctor Severo Vaccaro[2].

Onelli convoco a una conferencia de prensa y anuncio la salida de la expedición en busca del plesiosauro. También pidió el apoyo del gobierno, pero pronto se dio cuenta que del presidente Hipólito Irigoyen no obtendría ningún apoyo pues en esos días toda su HipólitoYrigoyen atención la ocupaba su apoyo a Marcelo T. De Alvear, el candidato del radicalismo para las elecciones de 1922. Entonces dirigió su petición al público y a la prensa.

El público sí le ofreció su apoyo de distintas formas. Un par de jubilados se escaparon del hospicio de las Mercedes ofreciéndose para ir a luchar contra el monstruo. Una dama de sociedad contribuyó con 1,500 dólares para la compra del equipo y los víveres. Emilio Frey decía: «De todas partes me llovían cartas y obsequios entre los que había las cosas más notables: un MTAlvear tango «˜el Plesiosauro»™, una caja de cigarrillos marca «˜Plesiosauro»™, lápices hechos por los presos con la efigie del presunto monstruo»¦»

La empresa adquirió ribetes políticos cuando el plesiosauro se incorporó a la campaña como emblema de la derecha. El gobierno aprovechó la noticia para desviar la atención pública de las horrendas masacres cometidas por el ejército, un mes antes, en la represión de los huelguistas de Santa Cruz[3]. El diario La Montaña dijo que, «domesticado, el animal podría resultar útil PatagoniaRebelde para los infortunados habitantes de la Tierra del Diablo», en franca alusión a la revuelta.

La Nación confirmo: «La existencia de este rarísimo animal que ha despertado la atención en el extranjero es un LaPatagoniaRebelde acontecimiento científico que llevara a la Patagonia a una posición privilegiada por el hecho de contar con una bestia tan insospechada».

Edmund Séller, compañero de caza de Teddy Roosevelt, escribió solicitando un trozo de piel para el Museo Norteamericano de Historia Natural. La universidad de Pennsylvania manifestó que un grupo de zoólogos estaba dispuesto a partir de inmediato para la Patagonia, añadiendo que si atrapaban al animal el lugar más adecuado para él era Estados Unidos.

«Resulta obvio», comentaba el Diario del Plata, que «este mundo fue creado para mayor gloria de los norteamericanos, manifiesta en la doctrina TRoesevelt Monroe«. Otro articulo llevaba el titulo de «El dragón de Capadocia» y la publicación nacionalista La Fronda escribía: «Este animal milenario, piramidal y apocalíptico hace un ruido de la madona y por lo general aparece en medio de los opacos sopores de gringos borrachos».

La mayor parte de la gente reaccionó negativamente ante la participación de cazadores y cuando Onelli insinuó que quizás seria necesario embalsamarlo. El público sostenía que se Albarracin le debía dejar vivo para llevarlo al museo platense. Los miembros del Jockey Club expresaron la esperanza de poder exhibirlo embalsamado, pero esto provoco las protestas de don Ignacio Albarracin, presidente de la Sociedad Protectora de Animales, quien le solicitó al Ministro del Interior que revocara la autorización para la búsqueda, ya que las leyes prohibían la caza de animales exóticos. Finalmente se resolvió el tema del permiso.

El plan era partir de Buenos Aires de forma independiente para reunirse en Bariloche en la primera quincena de abril. De esa manera esperaban EmilioFrey1 que nadie se adelantara en llegar al lugar, de fácil y frecuentado acceso para automóviles. «He dejado que la opinión general siga creyendo que el denunciador había visto al animal exageradamente monstruoso en la laguna de Esquel», escribió Emilio Frey en las instrucciones reservadas para el grupo.

Auto Por su parte, Frey viajó en tren hasta Plottier. Ya en Neuquén, se reúne con Onelli y los otros miembros de la expedición. De ahí partirán en automóvil hasta Bariloche. Luego de descansar, el 19 salen de Bariloche rumbo al sur, hacia una mina de carbón en Epuyén, y de ahí, en un automóvil y seis caballos PatagoniaTren se trasladan al rancho de Sheffield, en donde sólo encuentran a su esposa y a José, uno de sus hijos. Se enteran por boca de éstos que Martin Sheffield se encuentra en la casa del paraje Los Repollos, cerca de El Bolsón, donde la familia vivía la mayor parte del año.

Establecen un EmilioFrey2 campamento en la ribera del laguito, que tiene unos 300 metros de diámetro y luego le piden a José que los lleve al lugar donde encontraron los rastros. Ahí encuentran unas pistas de unos 30 centímetros de ancho, ya muy borradas.

En los días subsecuentes se dedican a rastrear la zona, principalmente la ribera del pequeño lago, aunque sin resultados positivos. Al mismo tiempo se establece una comisión de observación cuya tarea es observar día y noche, por turnos, cualquier movimiento en el lago. Se ofrece una recompensa a EmilioFrey3 los lugareños por cualquier informe sobre estas bestias, por lo que no es de extrañar que en la primera noche de vigilia, Frey comentara con los otros miembros de la expedición: «Yo recuerdo que, de paso por el Departamento Las Minas, muchas veces oí decir a vecinos respetables de Junin de los Andes algo parecido a eso. Y no se trata de muchachos… Les voy a citar los nombres: El señor Cecilio Gerio, comerciante; el señor Mendaña, viejo estanciero de esas regiones, uno de los primeros pobladores de la cordillera… Otro: El Rubio Bagual, que fue soldado de la expedición Nahuelito1 al desierto. Todos estos me han dicho muchas veces que en el Lago Huachi-Lauquen, al atardecer, se suele presentar en la superficie de las aguas un animal, que más o menos tiene las mismas características que el que dicen haber visto en Esquel. Cuello muy largo, cabeza de lagarto, cuerpo que debe ser enorme, porque cuando se sumerge produce una especie de ebullición en las aguas…»

ContinuarỦ


[1] Matamala Juan Domingo, El embrujo de El Bolsón

[2] Vaccaro publicaría una reseña completa de la expedición basada en su diario de viaje, en la revista Caras y Caretas, entre los meses de marzo y mayo de 1922.

[3] Retratada en la película La Patagonia rebelde.

[4] En La Argentina Austral, No. 146, 1943.

[5] En La Argentina Austral, No. 141, 1942.

[6] Chatwin Bruce, En la Patagonia, Quinteto, Barcelona, 2002.

El monstruo del Loch Ness. Los primos de Nessie (18)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS. LOS PRIMOS DE NESSIE (18)

BRASIL

Minhocao1 «Minhocão» es un enorme monstruo marino brasileño que mide más de quince metros de largo. Habita en las poco frecuentadas selvas de las provin­cias sureñas de Brasil. Las viejas leyendas lo describen como una gran ser­piente con características de dragón.

Se cuentan muchas historias, no confirmadas y sin fundamento, sobre las andanzas del agresivo y carnívoro Minhocão. Se dice que un explorador murió a consecuencia de Minhocao2 agotamiento físico y mental después de haber sido perseguido durante tres días por Minhocão, hasta que virtualmente enloque­ció.

Otra historia, tal vez la más famosa y espeluznante, es la de Joao An­tonio Blanco, campesino de la región. Vivía con su esposa y cuatro hijos en una pequeña choza perdida en la selva. El trabajaba como peón en las fincas cercanas, por lo que se veía obligado a permanecer fuera de su hogar, a ve­ces por varias semanas.

Minhocao3 Cierta vez que regresaba a su casa la encontró destruida, aplastada, incluso algunos árboles habían sido arrancados de raíz. De su familia no había ni rastro.

Como loco, Joao se lanzó tras «aquello» que había dejado un rastro muy marcado. Durante dos días continuó su camino hasta que encontró entre una Minhocao4 pila de excrementos dejados por algún animal descomunal, el brazo a medio digerir de uno de sus hijos[1].

La historia, como ya antes dijimos, es apócrifa pero algunos autores la siguen repitiendo como una verdad absoluta, modificando y añadiendo nue­vos y sensacionales detalles.

En las islas Ancora y Santana (Brasil) han ocurrido varios naufragios que se le han adjudicado a un monstruo marino.

Uno de los testigos que ha visto al monstruo, el comandante Renato Ba­rros, capitán del Mestre Minhocao5 Aprigio declaró:

«He navegado durante 25 años y nunca había visto algo semejante; tal vez me consideren loco, pero estoy diciendo la verdad. El monstruo medía más de 15 metros de largo y su peso debe ser de cinco toneladas. Tenía una cola de forma irregular que terminaba en punta. Su cabeza tenía una enorme cresta y su hocico era grandísimo. Toda la tripulación lo vio, y están tan asustados que desde entonces han permanecido en tierra».

Minhocao6 Toda la tripulación del Assuncao (16 miembros) vio al monstruo. Se dijo que exhalaba mucho humo por el hocico y que sus ojos eran brillantes y de color rojo. El capitán dijo:

«Me quedé paralizado al ver a la enorme criatura, debe haber medido anos veinte metros de largo porque le ordené al timonel que cambiara de estribor a babor para verlo bien y pude apreciar su cabeza que era de gran tamaño y de color gris, mientras que de sus Minhocao7 ojos parecía salir luz».

Ademir Nascimento, comandante del Sao Pedro, también tuvo un encuentro con el monstruo: «Parecía un extraño pez de enorme tamaño. Debe medir unos veinte metros y su peso debe ser de seis toneladas. Me asusté tanto cuando lo vi que caí de espaldas fracturándome un Minhocao8 brazo»[2].

Una investigación por parte de las autoridades marítimas descubrió que el rumor se había originado en las tabernas del puerto.

Minhocão quiere decir «gran lombriz» o «gran gusano». Proviene del portugués «Minhoca», gusano de tierra. Según la Minhocao9 leyenda, el Minhocão es una enorme serpiente que vive en el río San Francisco. Excava hoyos enormes por los que pueden desaparecer, incluso, las casas. También aparece en medio del río y con la cola golpea los barcos hasta hundirlos. Fue el Minhocão quien hizo las cuevas que existen en las barrancas del río.

Tal vez la leyenda se refiera a una anaconda sobredimensionada.

PERU Y COLOMBIA

Amazonas Se dice que en diciembre de 1947 el vaporcito Santa Clara, de matrícu­la norteamericana, embistió a un animal de unos quince metros de longitud y 1.20 metros de grosor. El hecho ocurrió en aguas colombianas.

LagoIkeda En 1980 el diario La Prensa de Lima informó que en la laguna Pun Run se había visto un monstruo parecido a Nessie.

La laguna, que tiene forma de zapato, esta en el departamento de Pasco, Windermere3 colindante con el de Lima. Según Humberto Toribio (el «rey de las ranas») campesino que se gana la vida vendiendo esos batracios, la historia sobre un animal tipo Nessie es un engaño periodístico. «Al menos yo nunca lo he visto en todos los años que tengo cazando ranas».

La Prensa también citó a un maestro de apellido Windermere1 Toledo, que un día ob­servó a la orilla de la laguna unos peces con bigotes de color marrón que tomaban el Sol tendidos en la arena; cual si fueran turistas[3].

En la laguna de Los Ángeles, al norte de Lima y a una altitud de 3,800 metros se afirma que existe un monstruo de diez metros de longitud. Su co­lor es plateado brillante y tiene un cuello como de cisne.


[1] Noticiero de lo insó1ito, ¿Un pariente de «Nessie» en Brasil?, DUDA, (533), 1, 16 de septiembre de 1981.

Schnell Jan, ¡Reaparece un monstruo en Brasil!, DUDA, (567), 2-4, 12 de mayo de 1982.

[2] Noticiero de lo insó1ito, Monstruo en los mares de Brasil, DUDA, (686), 1, 22 de agosto de 1984.

[3] Anónimo, Perú tiene su lago de Loch Ness, DUDA, (471), 24, 9 de ju­lio de 1980.

El monstruo del Loch Ness. Los primos de Nessie (17)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS. LOS PRIMOS DE NESSIE (17)

NadenHarbour1 En la década de 1930 se publicaron dos fotos curiosas de un supuesto «˜cadáver»™ de un dinosaurio, tomadas en el puerto de Neden. Estas fotos fueron publicadas como postales. Aparentemente fueron tomadas en la playa de Camp Fircom, British Columbia.

NadenHarbour2 Paul LeBlond piensa que la carcasa de Camp Fircom es un tiburón degradado en la etapa de pseudos plesiosauro.

El 28 de febrero de 1934 en la aldea de Querqueville en las costas Normandia1 de Normandía, encontraron una carcasa de 7.60 metros de largo. El doctor Georges Petit, en aquel momento director adjunto del Laboratoire Des Pêches Coloniales del Museo de París, analizó estos restos y encontró que tenían una cabeza parecida a la de un camello, un largo cuello, aletas de quimera, piel de foca y pelo de elefante. El Normandia2 científico dijo que él no podía reconocer definitivamente el animal, pero que podría ser un tiburón peregrino en descomposición.

Como los anteriores encontramos casos parecidos en la última mitad del siglo veinte. Entre los más representativos podemos mencionar los siguientes.

Normandia3 La mañana del 12 de junio de 1983 un chico de quince años llamado Owen Burnham, hijo de un misionero inglés y descrito como un naturalista aficionado (actualmente es fotógrafo de vida salvaje), caminando por la playa con su familia encontró una carcasa de una extraña bestia en la playa Bungalow, frente al Normandia4 Océano Atlántico, en Gambia (África Occidental).

Owen hizo algunas mediciones y dibujos detallados de la criatura. El muchacho la describió diciendo que la carcasa no mostraba signos de descomposición y medía alrededor de 15 pies de largo. El color era café en la parte superior y blanco Normandia5 en la inferior y parecía una mezcla entre cocodrilo y delfín. De hecho los nativos decían que se trataba de un delfín. La piel era suave. La cabeza medía 4.5 pies y tenía un pico que medía 2.5 pies de largo, 5.5 pulgadas de alto y 5 pulgadas de ancho con 80 dientes cónicos uniformes. Había un par de orificios en la punta del pico. El domo de la cabeza Normandia6 medía 10 pulgadas de alto por 1 pie de ancho y tenía unos ojos pequeños. Había un par de aletas que medían 1.5 pies de largo por 8 pulgadas de ancho. Una de las aletas traseras estaba dañada y casi se había desprendido, revelando algo de los intestinos. El cuerpo hinchado tenía alrededor de 6 pies de largo por 5 de contorno. La cola era larga Normandia7 y puntiaguda y medía alrededor de 5 pies de largo. No había aletas dorsales. El cuello era corto.

La criatura fue decapitada por los aldeanos y la cabeza fue vendida a un turista. Luego, entre todos, la enterraron en la arena, por arriba de la línea de la marea, esperando que la arena Normandia8seca pudiera preservar el cuerpo. Finalmente Owen hizo un mapa detallado del lugar del entierro.

Algunos consideran que se trata de un tiburón peregrino, un delfín o un reptil sin identificar. Se le dio el nombre de «Gambo».

La noticia del hallazgo apareció hasta tres años Gambo1después cuando Owen lo comentó con un periodista del BBC Wildlife Magazine. El primer criptozoólogo que le prestó atención fue Karl Shuker, quien solicitó más informes a Owen.

Para Shuker se trata de Gambo2 un pliosaurio o un cocodrilo thalattosuchian o «el último de los mosasaurios«. Las propuestas van de Askeptosaurios, Cymbospondylus, Basilosaurio o Kutchicetus o Zeuglodonte. La Gambo3 descripción de Burnham es la de un pequeño plesiosauro de cuello corto, y él está seguro que no se trataba de una ballena. Pero el criptozoólogo Chris Orrick cree que se trata de una ballena peregrina OwenBurnham severamente mutilada que estaba volteada de tal forma que la aleta dorsal y los genitales estaban hacia arriba, dándole la apariencia de un miembro destrozado. Loren Coleman y Patrick Huyghe también creen que se trataba de una ballena. El caso de Burnham ha recibido mucha publicidad y es aparentemente aceptado LeBlond1 como válido en gran parte por la mayoría de los cryptozoólogos.

El Centre for Fortean Zoology logró obtener una copia del mapa y en julio de 2006 organizó una expedición para tratar de encontrar los restos. La expedición estaba compuesta por Richard Freeman, Chris Moiser y Lisa Dowley.

Los expedicionarios excavaron la playa pero no encontraron ni un hueso, pues dicen que aunque Owen la enterró arriba de la línea de la marea, el agua del mar se filtró y pudrió los restos.

Pero ya en la década de Leblond2 los noventa se había realizado otra expedición y ellos encontraron que de acuerdo con el mapa, la estación de policía fue construida encima de los restos. Los expedicionarios se enteraron de los aldeanos que la carcasa era realmente de un delfín.

El paleontólogo Darren Naish duda incluso de que el caso sea real y encuentra sospechoso que no se haya tomado ninguna muestra.

El Blob de las Bermudas

BermudBlob En mayo de 1988, Teddy Tucker encontró otro canal extraño, pero esta vez en el manglar de la Bahía de las Bermudas. Pronto se le conoció como el Blob de las Bermudas. El cadáver tenía alrededor de 8 pies de largo. Tucker describió el canal como de «2 1 / 2 a 3 pies de espesor… muy blanco y fibroso, con cinco «˜brazos o piernas»™, y no con forma de una estrella desfigurada».

No tenía huesos, cartílagos, aberturas visibles, ni olor. Era, como el Octopus giganteus y el primer globster de Tasmania, era muy difícil BermudaBlob de cortar. Afortunadamente, Tucker preservó muestras de la carcasa. Poco después de haberse tomado estas muestras, el cadáver flotó de vuelta al mar.

En 1995 Sidney K. Pierce, Gerald N. Smith Jr., Timothy K. Maugel, y Eugenie Clark[1], publicaron los resultados BermudaBlob2 de sus estudios de los tejidos del Blob de las Bermudas, comparándolos con los de un Octopus giganteus (la carcasa de la florida encontrada en 1897). Ellos determinaron el contenido de aminoácidos e hicieron estudios de los tejidos con microscopio electrónico. Ambos métodos indicaban que las dos muestras independientes estaban Bermudablob3 compuestas en gran parte de colágeno. Las fibras de colágeno estaban alineadas en bandas. Los patrones de bandas de ambos eran iguales a los del colágeno del tendón de la cola de rata. El patrón de bandas del colágeno de Octopus giganteus es idéntico al de la grasa de ballena, pero muy diferente del colágeno del pulpo. Sin DibujoSanAugustin embargo, como estas muestras fueron preparadas con diferentes métodos, los patrones de bandas podrían haber sido alterados.

Los investigadores SanAgustin1 escribieron: «La organización de las fibras de colágeno en las dos muestras es típica de la dermis de una serie de grupos de vertebrados, incluidos los peces, anfibios, y reptiles… Un SanAgustin2 patrón similar en capas de fibras de colágeno no se pudo encontrar en ninguna parte del tejido del pulpo examinado aquí. En cambio, el manto del pulpo se compone principalmente de una red compleja de fibras musculares que contienen sólo pequeñas cantidades de fibras de colágeno muy dispersas, como cabría esperar de un animal tan capaz para cambiar de SanAgustin3 forma. No encontramos absolutamente nada en la morfología del manto del pulpo que sea comparable a las fibras de colágeno de las dos carcasas, ni nada similar ha sido reportado en el manto del calamar o la sepia… En cambio, la similitud entre el patrón de múltiples capas en la matriz de apoyo de las fibras de colágeno de la grasa de la ballena jorobada y el patrón de la SanAgustin4 fibra de las carcasas es bastante obvio. Además, a diferencia del manto del pulpo, pero muy parecida a los tejidos de Florida y las Bermudas, las fibras de colágeno son el principal componente de la grasa de ballena».

El Octopus giganteus tiene un muy alto nivel de prolina – 16,8%. Esta es un aminoácido AgustinFraude1 característico del colágeno. Sin embargo, el colágeno de los invertebrados no tiene tanta prolina como el colágeno de vertebrados endotérmicos (de sangre caliente). (Por ejemplo, el colágeno de los calamares tiene 9,6% de prolina, mientras que el colágeno de los seres humanos tiene 12,8% de prolina.) Las proporciones de los AgustinFraude2 diferentes aminoácidos en el Blob de Bermudas son característicos de vertebrados de sangre fría. La conclusión de Pierce, Smith, Maugel, y Clark es que el canal de Octopus giganteus es grasa de ballena, y que el Blob de Bermudas es la piel de algún pez, posiblemente un tiburón. Escriben, «Todos, y con profunda tristeza por arruinar una leyenda, encontramos que no hay base para la existencia de Octopus giganteus«.

Década de los noventas

RestosStronsay En junio de 1990 Michael Cenedella y Joanne Rauch estaban en Cabo Meares, Oregon, cuando vieron esta carcasa que medía aproximadamente 33 pies de largo. No tenía cabeza.

Llamaron al Hatfield Marine Science Center, en Newport, Oregon, y ahí identificaron la criatura como una ballena gris.

El cuerpo presentaba varias excoriaciones que podrían haber sido hechas por lampreas o tiburones globster1 blancos

El 12 de marzo de 1991 se encontró una ballena muerta en la isla Amelia, Florida, cerca de la playa Fernandina. Los restos fueron trasladados al Fort Clinch State Park para su estudio. Se trataba de una joven ballena, de dos años, llamada No. 1907 o globster2 «Buoy Boy» que había sido estudiada en un programa de cetáceos. Los estudios determinaron que había sido muerta por el golpe de un gran barco.

NewFounlandBlob2001La carcasa tenía el aspecto de un «dinosaurio», dijeron los testigos.

Algo similar se encontró en Terranova en 2001. Eran residuos de carne podrida que habían sido arrojados por las olas. La carcasa fue estudiada por el doctor Sidney Pierce, de la Universidad del Sur de la Florida.

ContinuarỦ


[1] Pierce, S. K., Smith G. N., Jr., Maugel T. K., & Clark E., On the Giant Octopus (Octopus giganteus) and the Bermuda Blob: Homage to A.E. Verrill, Biological Bulletin, No. 188, 1995 Pags. 219-230.

El monstruo del Loch Ness. Los primos de Nessie (16)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS. LOS PRIMOS DE NESSIE (16)

1 De diciembre de 1998 a enero de 1999 el doctor Elliott Bev tuvo la oportunidad de estudiar in situ una carcasa que se había encontrado varada en una playa en la península de Kaikoura, Nueva Zelanda. El cadáver era de un tiburón peregrino, y era similar a otro canal de tiburón 2 peregrino encontrado no mucho tiempo antes justo al sur de Kaikoura.

Arriba; Vista posterior de la carcasa. A un lado; Vista lateral de la cabeza mostrando los nares, las cuencas oculares y los ojos vacíos. Abajo; Vista frontal de la cabeza cerca del cartílago de la quijada.

3 Las fotografías muestran unos restos muy parecidos a los encontrados por la tripulación del Zuiyo Maru. La cabeza, el cuello, así como el cuerpo largo le daban la apariencia de una «serpiente de mar». La forma y el número de vértebras del cuello (o cervicales) se ajustan con las vértebras en el dibujo 4 de Michihiko Yano. Se pueden contar con claridad aproximadamente diez vértebras. Entre ellas figuran unas vértebras que caen dentro de la caja torácica, que también han sido expuestas como resultado de la descomposición y erosión. Esto coincide con el informe de Yano de siete vértebras del cuello, e 5 incluso es significativamente menor que las trece vértebras del cuello de los plesiosauros de cuello corto como el Kronosaurus, que tenía la cabeza más grande de los plesiosauros. Y es, por supuesto, mucho menor que el número de vértebras (28-71) de los plesiosauros.

6 Arriba; Vista de la cabeza desde laparte superior mostrando dos proyecciones parecidas a dedos. A un lado; Cola de Parkie, una carcasa encontrada en Nueva Escocia, Canadá, el 14 de septiembre del 2002. Abajo; Cartílago roto.

Las vértebras de esta carcasa son claramente cortas y cilíndricas. Algunas estaban degradadas en el centro. 7 En la carcasa de Kaikoura se puede ver la forma original en las vértebras de la cola menos descompuestas. La forma de las vértebras parece corresponder a la descripción de Michihiko Yano, «»¦la vértebra cervical central parecía masivas y cuadrada»¦». Esta es muy distinta de las vértebras de plesiosauros 8 y otros tetrápodos que tienen procesos radiantes.

A un lado; Vértebra del cuello. Abajo; Acercamiento de la vértebra del cuello mostrando una crin parecida a la del caballo.

9 El torso parece consistir principalmente de la columna vertebral y costillas cubiertas por restos de la piel y tejido fibroso, ya que la mayor parte del músculo se ha podrido. Las costillas, son bastante cortas en comparación con la longitud del tronco. Concuerdan con las proporciones del 10 organismo del Zuiyo Maru descrito por Yano «“ costillas de 40 cm y un torso de 6 m. Según Hasegawa y Uyeno, «la medición de Yano de las costillas era de 40 cm, que es demasiado corta para cualquier costilla de vertebrados con excepción de las costillas cartilaginosas de los tiburones».

A un lado; Vista posterior de la carcasa de Kaikoura 1. Abajo: aletas pectorales.

Así mismo, de conformidad con la descripción de Yano, «»¦cada una de las vértebras (miden) 20 cm de diámetro». El diámetro de las vértebras era de la mitad de la longitud de las costillas. Esta es también aproximadamente la 11 proporción de las costillas – vértebra del cadáver de Kaikoura.

Pierre Jerlström y Elliott Bev escriben[1]: El cadáver ha perdido todas las aletas, incluida la aleta caudal – lo que parece ser una aleta pectoral son en realidad órganos internos saliendo del cuerpo. El cadáver parece estar en la última etapa de 12 descomposición… Una de las características de los tiburones peregrinos es la piel que se desprende, dando la apariencia de una melena. Esta «melena» es claramente visible en la fotografía de Bev.

Más tarde, el 14 de septiembre de 2002, se encontró otra carcasa a orillas de Parkers Cove, Nueva Escocia, Canadá. Según los periódicos:

«La criatura de ocho metros de largo tiene una pequeña cabeza pegada a un largo cuello delgado y luego a un enorme cuerpo de cavidades y cartílagos. Enormes, cuencas oculares vacías dan al cadáver un aspecto misterioso. Curiosamente, largos cabellos gruesos cubren 13 las aletas «“ un detalle confuso.

Arriba; Vista posterior mostrando los tejidos conectivos. A un lado; Acercamiento a a aleta pélvica y vista parcial del clasper. Abajo; Tejido graso cubriendo los órganos internos.

«Algunos dicen que la 14 bestia tiene la forma de un famoso monstruo marino -aunque el cuello puede ser más corto se lo que estamos acostumbrado con el monstruo del Lago Ness».

Los restos de esta nueva carcasa, a la que se le dio el nombre de Parkie, fueron analizados por los doctores Herman y Don 15 Stewart, de la Universidad de Acadia. Posteriormente los doctores Pierre Jerlström y Henry De Roos, estudiaron el canal. Los primeros resultados encontraron que las mediciones hechas por Yano al canal del Zuiyo Maru coincidían estrechamente con las de Parkie (ver la Tabla 1). Lo siguiente es parte del artículo original de Jerlström y De Roos[2]:

Arriba: Órganos internos incluyendo dos lóbulos del hígado.

Tabla 1. Medidas promedio de carcasas de «˜sharkosauro»™. ND = No Determinado.

Mediciones de los órganos Zuiyo Maru Parkie Kaikoura
Longitud total 10 m 8 m 8.8 m
Longitud del cuerpo 6 m 5.9 m ND
Longitud del cráneo 450 mm aprox. 450 mm ND
Ancho del cráneo o «˜vista frontal»™ 300 mm aprox. 350 mm ND
Longitud del cuello 1.5 m 1.37 m ND
Longitud de la cola (+ numero de vertebras) 2 m (15 vértebras) 0.7 m (7 vertebras) (13 vértebras)
Diámetro de las vértebras del cuello 200 mm aprox. 180 mm ND
Diámetro de las vértebras de la espalda 150 mm ND ND
Diámetro de las vértebras de la cola 125″“130 mm (en la base de la cola) 140 mm ND
Longitud de la «costilla» 400 mm ND aprox. 400 mm
Longitud de la aleta pectoral 0.98 m 1.07 m ND
Longitud de la primera aleta dorsal ND aprox. 610 mm No presente
Longitud de la aleta pélvica ND 350 mm ND
Longitud del Clasper ND 0.58 m ND
Longitud de la «˜Fibra córnea»™ (aleta pectoral) 200-300 mm 152-203 mm ND
Diámetro de la «˜fibra córnea»™ 2.5 mm 2.5 mm ND

16 También inicialmente se notó un muy fuerte olor de aceite de hígado de bacalao. Esto también estaba mezclado con un fuerte olor pútrido/nauseabundo típico de los animales muertos. Sin embargo no había olor de amoniaco, como cabría esperar de un pescado descompuesto.

17 Arriba; Aleta anal. A un lado; Clasper señalado por la flecha. Abajo; Aleta dorsal mostrando las puntas libres levantadas.

El esqueleto del canal era un típico «seudo plesiosauro» y estaba hecho enteramente de cartílago. La cabeza/cráneo era bastante dura y contaba 18 con la típica estructura «nare» en la parte delantera. También era redonda, no como la «cabeza de una tortuga», y notablemente similar a la fotografía y el dibujo de Yano. Además la observación del cráneo reveló lo que parecían ser dos cuencas oculares con restos de globos oculares saliendo de ellos y unidos 19 al nervio óptico. Había también dos proyecciones cartilaginosas de 150 mm como dedos, encima de cada «nare».

La forma del cuerpo y las proporciones eran muy similares a las de la carcasa del Zuiyo Maru. Parkie tenía 8 m de largo, con un cuello de 1,37 metros de largo, y una larga cola de 0,7 metros «“la carcasa de Kaikoura-2- medía 8,8 m de longitud.

Había un gran clavícula/faja pectoral que se rompió cerca del cuello. Esta estructura parece idéntica a la del Zuiyo Maru y, como ya se mencionó, es la forma equivocada un plesiosauro el cual tiene un cuerpo plano. La clavícula se pudo 20 haber roto con el contacto con las rocas en la playa de la Bahía de Parkers. En comparación, el del Zuiyo Maru fue pescado del fondo del mar frente a la península de Banks, Christchurch, y por lo tanto, su esqueleto parece haber estado más protegido contra los daños.

21 Arriba; otra vista de la parte posterior mostrando la «crin de caballo», producto de la descomposición muscular. A un lado, Estructuras de la quijada o mandíbula. Abajo; Acercamiento a una de estas estructuras.

La cola y las vértebras del cuello de Parkie eran casi idénticas en forma y tamaño a las que se 22 informaron anteriormente para la del Zuiyo Maru y Kaikoura-1 y -2: son en forma de bloque y sin procesos vertebrales, que es típico de los tiburones y otros peces, pero no de tetrápodos como un plesiosauro.

La cola es más corta que la del Zuiyo Maru -7 vértebras en comparación con 15- pero no disminuyen al final al igual que la del Zuiyo Maru, lo que sugiere que se había roto un segmento con menos vértebras. La ruptura de la cola y la pérdida de la aleta caudal 23 son características bien conocidas de la descomposición del tiburón peregrino.

Arriba; Microfotografía de los dentículos de la piel de Parkie. A un lado; Algunos de estos dentículos rotos muestran una cavidad pulposa. Abajo; Sección transversal de un dentículo dérmico de un tiburón.

Las aletas pectorales de un metro también estaban 24 unidas a la mitad de la cintura escapular. Tenían la misma forma y proporción para el resto del cuerpo como las aletas del Zuiyo Maru. A pesar de que estas aletas eran amplias y unidas a su base, estaban unidas a un punto más estrecho, como las descritas por Yano para Zuiyo Maru. Es 25 importante señalar que el dibujo de Yano de las aletas pectorales no se ve nada como sus fotografías.

A un lado; Forma y arreglo de dentículos de tiburón típicos. Abajo; Ojo y nervio óptico de la criatura.

27 También había un par de aletas posteriores, o pélvicas, que son claramente más pequeñas que las aletas pectorales. Aunque Yano dibujó ambos pares de aletas del mismo tamaño, no tomó una foto de las aletas de la parte trasera, por lo que su afirmación no puede ser apoyada. Es importante señalar que en 28 una entrevista, Yano mencionó que las aletas de la parte trasera podrían haber sido más chicas: «¿Qué opina del tamaño de las aletas frontales y traseras?», preguntó Obata. «No creo que hubiera mucha diferencia», dijo Yano. «Si trato de recordar, creo que las delanteras eran mayores»¦ Lamento que usted no 29 pueda ver bien en la imagen».

Arriba; Tejido del sistema digestivo. A un lado; Esto es lo que se esperaría de la aleta pélvica de un raya, destruida por el continuo golpeteo de las olas.

Todas las aletas de Parkie contaban con las 30 características fibras córneas de seudo plesiosauro o ceratotrichia alrededor de los bordes de la aleta.

Aproximadamente el 50% de la piel había desaparecido y la mayor parte de la superficie del canal era blanquecino como en la del Zuiyo Maru. Algunos restos de 31 piel gris estaban presentes en áreas tales como las aletas pectorales (véase más adelante). Algunos mechones de cabello negro, al igual que las fibras eran también visibles, especialmente en los alrededores de la zona del cuello donde el cadáver estaba cubierto en parte con lo que parecía ser una crin. Esto 32 es también igual a la del Zuiyo Maru y otros seudo plesiosauros, y se debe al deshilachamiento parcial de la superficie del músculo.

El cadáver tenía principalmente músculo blanco con la consistencia de una pechuga de pollo. Según Yano, el músculo parkcarc del Zuiyo Maru también era principalmente de color blanco, excepto que se «observaba músculos rojizos alrededor de la vértebra caudal cuando la cola se cortó parcialmente cerca de su base». Parkie también destacaba algunos músculos de color rojo, pero estos se limitaban a la zona de la columna vertebral, que también incluía la cola.

El músculo blanco de Parkie tenía fuertes bandas de tejido elástico, que parecían idénticas a la mycommata anclada a los músculos de peces y tiburones. Esto también fue observado en el Zuiyo zuiyoKrono1 Maru, pero no es una característica de los tetrápodos.

Debajo de los músculos ventrales, una capa de tejido graso de 150-200 mm protege los órganos internos. No había, sin embargo, costillas como cabría esperar de tetrápodos -tanto Zuiyo Maru y Kaikoura-2 no tenían costillas- que de zuiyoKrono2 nuevo está en consonancia con la identidad de un pez/tiburón.

Debajo de la larga cola de Parkie, había una aleta anal muy descompuesta. Esta aleta es diferente claramente de cualquier tetrápodo conocido. Una observación más cuidadosa de todas las aletas reveló que no contenía ningún hueso, sea-dragon sino estaban formadas principalmente por tejido conectivo, fibras dérmicas y cartílago. Esta es también una característica típica de los tiburones y otros peces.

Inmediatamente detrás de las aletas traseras hay dos largos y duro apéndices cartilaginosos como terminaciones en garra. mhad005 Estos se encuentran en la misma posición anatómica y tenían la misma forma y proporciones que se espera para los claspers sexuales -las estructuras de apareamiento que sólo se presentan en las aletas pélvicas de los tiburones machos. Desde su aparición, es evidente que estas estructuras podrían haber sido fácilmente confundidas con un juego extra de aletas o apéndices en «monstruos y serpientes».

Una estructura en el centro, una aleta dorsal, estaba también claramente presente. Una sola aleta unida a la mitad de la sección dorsal de BallardWashington1906 Parkie, en una posición esperada para un pez o tiburón. Esta aleta era notablemente menor que las aletas pectorales, pero más triangular. También incluía una punta trasera libre cerca de su base, una característica de los tiburones. Al igual que las demás aletas había fibras Regalecus25 córneas, pero principalmente en el borde posterior frente a la parte trasera de Parkie hasta el ápice de la aleta. Cartílago y tejido conectivo conectado al torso.

Mirando más cerca a la Regalecus26 muy debatida imagen de la parte posterior del Zuiyo Maru, es evidente que hay una aleta dorsal idéntica en la misma posición. Las primeras aletas dorsales de Parkie y Zuiyo Maru son claramente similares en tamaño, así como en la forma y proporciones globales. Ambas también tienen tejido conectivo en su base y fibras córneas a lo largo del borde posterior y el ápice de la aleta. La aleta del Zuiyo Maru Regalecus27 parece más redondeada en su ápice, pero esto puede deberse a una diferencia en su nivel de descomposición (y posiblemente a variación entre las poblaciones de tiburones peregrinos en Nueva Zelanda y el norte de Estados Unidos / Canadá). Asimismo, el torso presenta de forma gradual, la característica descomposición del tiburón peregrino. Debido a su reducido tamaño en comparación con el resto del canal y las aletas pectorales más prominentes, Yano parece haberla olvidado en su descripción del Zuiyo Maru. Lo que probablemente también le ayudó a pasar por alto esta aleta es que se había deteriorado considerablemente y no tenía la típica forma de Regalecus28 aletas de tiburón.

Una cuidadosa observación de la parte inferior del cráneo de Parkie reveló estrías de paladar, indicando que se trataba de la parte superior del paladar de la criatura y que el resto de la boca y la mandíbula inferior se habían separado de la cabeza es otra característica conocida del proceso de descomposición de los tiburones peregrinos. El caso de las partes desaparecidas de la boca se reforzó cuando un número de largas estructuras cartilaginosas fueron identificadas a 6 metros de la carcasa -eran estrechas, largas y curvas, y parecían ser parte de las mandíbulas desplazadas y agallas de la criatura.

Se retiró una capa de 15-20 cm de grasa para descubrir los órganos internos. Los órganos parecen estar intactos todo Regalecus29 en contraste con lo descrito para el Zuiyo Maru, que resultaron dañados y comidos por peces/gusanos. Ya que con anterioridad no se habían descrito los órganos internos de estas criaturas en los anteriores canales, tuvimos la suerte de poder estudiarlos aquí.

Podían identificarse una Regalecus30 serie de órganos/tejidos, incluyendo un muy largo estómago. Entre las estructuras más prominentes están dos órganos muy largos, que miden 3,66 m y 3,2 m, respectivamente. Estos son coherentes con los hígados de los tiburones, que se componen de un lóbulo central pequeño o Regalecus31 mediano, y dos grandes lóbulos que pueden ser de hasta un tercio de la longitud del cuerpo de los tiburones, -si añadimos la longitud de la cola y la cabeza desaparecidas de Parkie el canal tendría 8 m, y el hígado sería alrededor de un tercio de su longitud. En los tiburones peregrinos el hígado suele ser el 20% Serp de su peso corporal, y estos tiburones son cazados todavía hoy comercialmente a causa de los grandes depósitos de aceite en sus hígados. Esto también ayudó a explicar por qué el cadáver tenía un fuerte olor a aceite de hígado de bacalao.

Análisis de la piel

El color de la piel de Parkie, de las zonas donde la piel está todavía intacta basking10 en su mayoría, es grisáceo-marrón claro y se sentía como un papel de lija característico de la piel de tiburón. Este color concuerda con el de los tiburones peregrinos, que Barra por lo general tienen un color marrón grisáceo a gris pizarra, casi negro, en la superficie superior.

Se retiró una muestra de los tejidos de la piel y, posteriormente, se analizó por microscopía BermudBlob electrónica. La estructura fina de la piel era típicamente como la del tiburón, compuesta de pequeñas púas, conocidas como escamas placoides o dentículos dérmicos, que son responsables de la característica piel de papel lija del tiburón. Un hueco interior también podría ser visto en algunos de los dentículos rotos. Esto es coherente con la cavidad pulpar de los dentículos y confirma aún más que estas estructuras son realmente dentículos de tiburón vasculares (suministran sangre). Las púas de Parkie, sin embargo, son cónicas con un ápice puntiagudo y muy BermudaBlob distinto de los dentículos planos de otros tiburones, como el tiburón ballena (el más grande del mundo), el tiburón blanco, etc. Además, a diferencia de estos otros tiburones, los dentículos señalan por lo menos en tres direcciones. Dentículos que apuntan en todas direcciones en lugar de una dirección uniforme es una característica de la BermudaBlob2 piel del tiburón peregrino.

Secuenciación del ADN

Si Parkie es efectivamente un tiburón peregrino, esto sería confirmado por su ADN.

El profesor Herman y Don Stewart de la Universidad de Acadia obtuvieron una muestra de tejido de Parkie, a partir de la cual extrajeron el ADN y llevaron a cabo una PCR (Polymerase Chain Reaction) utilizando el análisis de algunos primarios específicos de ADN, del tiburón peregrino «˜bscythF2″™ y «˜bscytbR1″™.

Primario Secuencia de ADN del Primario
bscytbF2 5″™ CGTAGGCTATCTTTTGCC 3″™
bscytbR1 5″™ GTGATTAGGAAGGGGAGA 3″™

Bermudablob3 Los primarios fueron desarrollados por un laboratorio británico para ayudar a la verificación del tiburón peregrino y productos derivados en los productos comerciales, debido a las preocupaciones de un declive en todo el mundo en los números del tiburón peregrino. Estos primarios han demostrado poseer una alta CampFircom1 especificidad para el ADN del tiburón peregrino, ya que es necesario hacer frente a examen jurídico. Los primarios se basan en el gen citocromo b (cytb) del Cetorhinus maximus, un gen mitocondrial que codifica la proteína mitocondrial.

CampFircom2 De acuerdo con la estrategia, si los resultados del PCR demostraran ser negativos, esto significaría que Parkie no era un tiburón peregrino, y se debe hacer un nuevo análisis para tratar de identificar qué tipo de criatura es. Según Herman:

«Cuando se probó, las muestras dieron siempre positivo de manera inequívoca. El ADN amplificado muy fuertemente, lo que indica una concordancia con el tiburón peregrino. En la actualidad existe poca duda en mi mente, sobre la base de las pruebas de ADN, que Parkie es efectivamente un tiburón peregrino».

CriaturaTifon Los resultados de este estudio muestran claramente que Parkie es el mismo tipo de criatura que el transportado por el Zuiyo Maru frente a la costa de Nueva Zelanda en 1977, (y también con los canales de Kaikoura). Los dos cadáveres muestran una extraña similitud, que comparten la misma forma del cuerpo, proporciones y tamaño general. Ambos soportan un esqueleto cartilaginoso que carece de una caja torácica, vertebras en forma de bloque sin procesos vertebrales, aletas parecidas a la de los peces, así como músculos de color blanco con una fuerte elasticidad del tejido conjuntivo. FraudeSerpienteMarina Todas estas son características de los peces, pero no de los tetrápodos, como los mamíferos o plesiosauros. Además, ambos comparten idénticas características que se esperan de un tiburón peregrino, como el tamaño (el segundo pez más grande después del tiburón ballena), las Esqueleto mandíbulas y las branquias (piezas bucales) que se caen durante la decadencia, una típica aleta dorsal del tiburón (con una punta trasera libre en Parkie), y la presencia de fibras córneas en las aletas. Lo que caracteriza de manera inequívoca Parkie como un tiburón peregrino -y, por tanto, también al Zuiyo Maru y las dos carcasas de Kaikoura1 Kaikoura- son sus dos grandes lóbulos del hígado, un par de claspers (Parkie era un tiburón macho), dentículos de piel en todas las direcciones, y, por último, ADN mitocondrial específico del tiburón peregrino.

Como ya se documentó, todos cadáveres de tiburón peregrino se descomponen mostrando el mismo patrón característico, tal como: la pérdida de los arcos branquiales y partes de la mandíbula, dejando un cráneo como el de una tortuga, la pérdida de la aleta caudal, una «melena» deshilachada de músculo; aletas con filamentos córneos, y mycommata (tejido conectivo anclar los músculos de los peces y los tiburones). De nuestro estudio de Parkie y el Zuiyo Maru (y Kaikoura-2) ahora hemos identificado otras de estas características en los seudo plesiosauros en descomposición, tales como: las estructuras parecidas a «nare» que son simplemente parte del cráneo; un par de proyecciones del cráneo parecidas a dedos, lo que parecen ser grandes GlobsterCarolinaNorte aberturas/órbitas de los ojos, un gran y visible cintura pélvica y la pérdida temprana de la aleta dorsal.

La conclusión general del informe de investigación original de CPC, junto con las conclusiones de nuestro estudio anterior, apoyan claramente la identidad de un tiburón peregrino para la carcasa NewFounlandBlob2001 del Zuiyo Maru. Uno de los estudios CPC señaló una serie de inconsistencias aparentes con el tiburón peregrino y algunos han afirmado que estas constituyen elementos de prueba suficientes para que el Zuiyo Maru sea algún tipo de mamífero desconocido o plesiosauro. Massachusetts1970 Sin embargo, estas características han sido encontradas en Parkie:

(a) «La cubierta de fuertes fibras dérmicas como en los mamíferos». Estas están claramente presentes en Parkie como «˜mechones»™ y «˜melena»™ de color gris/negro, y son el resultado del deshilachamiento del tejido muscular.

Harbor1 (b) «Los tejidos como de grasa -la grasa no se encuentra en los peces». Encontramos una capa de 150-200 mm de grasa en los tejidos de músculo blanco en torno a la zona ventral, que cubre los órganos internos. Por otra parte, los tiburones peregrinos se caracterizan por tener grandes depósitos de grasa en su piel.

(c) «Los peces no poseen músculos rojos». Músculos rojos eran evidentes a lo largo de la zona de la TiburonZuiyo columna vertebral de Parkie.

(d) «El olor era de un mamífero, no el fuerte olor a amoníaco de putrefacción de los peces y los tiburones». Parkie no olía a amoníaco, ya sea, por que había una fuerte NewRiverInlet olor pútrido nauseabundo, como el de los animales terrestres muertos, Whippy2 mezclado con un fuerte olor a aceite de hígado de bacalao.

(e) «La cabeza era dura, a diferencia de la de un pez». Esto también coincide con el cráneo de Parkie.

(f) «Los nares se encontraban en la parte frontal del cráneo -no como en los tiburones». Estas estructuras están presentes en Parkie.

Todas estas características de Zuiyo Maru y Parkie pueden, por tanto, simplemente añadirse a la lista de características típicas de Whippy carcasas de tiburón peregrino.

Otra característica también regularmente planteada contra la identidad del tiburón peregrino del Zuiyo Maru es el tamaño y la composición de las aletas pectorales. Yano dibujó las aletas pectorales y pélvicas del mismo tamaño. Pero no tomó una Ponik foto de las aletas traseras, y durante una entrevista, mencionó que las aletas traseras podrían haber sido menores. Por lo tanto, esto no puede ser considerado como prueba. Aunque Yano también consideró que las aletas pectorales consistían de hueso, esta observación Ponik no tiene peso, ya que el cartílago duro en las aletas del tiburón peregrino daría la misma impresión.

También se ha comentado mucho acerca de la falta de una aleta dorsal en la carcasa del Zuiyo Maru, o incluso la creencia de algunos de un par simétrico de pequeñas aletas dorsales. Pero en la fotografía de Yano, la carcasa claramente tiene una aleta dorsal comparable a la aleta dorsal media de Parkie. La aleta del Zuiyo Maru parece más redondeada en su ápice, pero esto puede ser simplemente una consecuencia de una mayor descomposición y, Morag posiblemente, también la variación entre las poblaciones de tiburones peregrinos en Nueva Zelanda y el norte de Estados Unidos / Canadá. Morgawr3 Las diferencias observadas en las mediciones de las aletas, vértebras, etc., también pueden ser debidas a las diferencias entre las especies o simplemente debido a las variaciones sexuales de los tiburones peregrinos.

Yano tampoco menciona o Morag10 dibuja claspers en la carcasa del Zuiyo Maru. Dado que estas prominentes estructuras están estrechamente relacionadas con las aletas pélvicas de tiburón macho, el canal del Zuiyo Maru parece haber sido de una hembra de tiburón peregrino.

A partir de este estudio, parece que Parkie se adapta a la descripción de muchos de estas criaturas, lo que indica que se trata simplemente de tiburones peregrinos. También es interesante observar que estos «seudo plesiosauros» aparecen con frecuencia en las zonas donde viven los tiburones peregrinos, el mundo del ártico y aguas templadas, que incluyen las costas del este de Canadá y Nueva Zelanda.

ContinuarỦ


[1] Jerlström Pierre & Bev Elliott, Further evidence that the Zuiyo-maru carcass was a basking shark, not a plesiosaur, Technical Journal, Volume 13, Issue 2, Novemeber 1999, Pags. 83-87.

[2] Jerlström Pierre & De Roos Henry, Parkie: a new «˜pseudoplesiosaur»™ washed up on the Nova Scotia coast,

El monstruo del Loch Ness. Los primos de Nessie (15)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS. LOS PRIMOS DE NESSIE (15)

Plesio1 Durante algún tiempo la verdadera identidad de la carcasa del Zuiyo Maru siguió siendo desconocida Sólo se tenían las mediciones de Michihiko Yano. El cuello medía 1,5 metros de largo; la cabeza, 45 centímetros y las aletas un metro. Del extremo de la cabeza al de lo que parecía ser la cola, la longitud alcanzaba 6 metros. Yano observó que las vértebras bien desarrolladas medían 45 cm y tenía 15 cm de espesor.

Pero luego, a partir del 26 de julio, se comenzaron a analizar minuciosamente las muestras de tejido que se habían guardado. Varios fueron los Plesio2 investigadores encargados de estos estudios: el bioquímico doctor Shigeru Kilmora de la Universidad de Tokio, el profesor Fujio Yasuda. En el momento en que el artículo de Oceans iba a la prensa, los científicos en el Japón ya estaban estudiando el caso del Zuiyo-Maru más de cerca. Las copias de las fotografías del canal habían llegado a los Plesio3 científicos de la Universidad de Pesca de Tokio, incluido su presidente el doctor Tadayoshi Sasaki, quien propuso una reunión de científicos para estudiar los datos disponibles. Las reuniones iniciales fueron el 1 y el 19 de septiembre de 1977, a la que asistieron más de una docena de científicos, entre ellos especialistas en bioquímica, ictiología, paleontología, anatomía comparada, y otros campos. Los científicos acordaron evitar la difusión de sus conclusiones hasta terminar el estudio.

DibujoYano2 Traducción: A. Captura de una carcasa parecida a Nessie. Capturada el 25 de abril a las 10:00 a.m. a 43 grados 57,5 minutos S, 173 grados 48,5 minutos E (sic). B. En el mar frente a Nueva Zelanda; Zuiyo Maru. C. 1. Restos de músculos rojos en la parte posterior del tronco, superpuestos con capas de grasa. 2. Hay 40-50 piezas de cartílagos transparente, redondos en su sección transversal, parecidos a nylon, alrededor de las puntas y extremidades. D. 3. A juzgar por el estado de putrefacción, el animal pudo haber estado vivo hasta alrededor de un mes antes de su captura. 4. Los órganos internos en el abdomen están dañados, comidos por los gusanos o peces. 5. La mandíbula inferior se ha perdido. E. Vista frontal de la cabeza (300 mm). F. Bien esqueletizado. G. Probablemente fosas nasales (sic). H. Diámetro del hueso vertebral del cuello (200 mm). I. Músculos rojos; capas de grasa en ellos. J. Sección transversal de la cola. K. Sección transversal de la parte posterior del hueso (150 mm). L. No hay órganos internos en el abdomen. M. Longitud. N. Diámetro (¿de las fibras corneas?]. O. Longitud (de las fibras) (200 – 300 mm).

Plesio4 Yasuda afirmó que había encontrado restos de un aminoácido igual al que se puede encontrar en los restos de los tiburones. Durante su investigación descubrió que las muestras contenían un tipo de proteína muy especial, conocida como elastodin, que sólo se encuentra en los Plesio5 tiburones.

Como se mencionó, algunos científicos occidentales creían desde el principio que el cadáver en cuestión era probablemente un tiburón, sobre la base de su conocimiento de la decadencia del tiburón peregrino, y otros incidentes similares en el pasado de carcasas de «serpientes de mar». Por otra parte testimonios de algunos marinos apuntaban la confirmación de haber encontrado un escualo de gran tamaño, PlesiosaurofMaryAnningplague ya que según aseguraron el cuerpo únicamente estaba protegido por una especie de esqueleto de cartílago y no huesos como debería haber presentado un plesiosauro.

El número de vértebras también correspondía mas con un tiburón que con el esqueleto de un plesiosauro que doblaría PlesiosaurusHawkinsiNHM en número el total de vértebras encontradas en el animal hallado. La descripción de las costillas también demostraba el hallazgo de un gran escualo en descomposición.

lockness El tiburón peregrino, Cetorhinus maximus, es el segundo pez más grande del mar (sólo superado por el tiburón ballena). Puede crecer a más de 9 metros de longitud, y se han reportado especimenes de más de 12 metros. Sin embargo, este gentil gigante es inofensivo para los seres humanos. Se alimenta loch2 filtrando plancton (en su mayoría minúsculos crustáceos) a través de sus grandes agallas en forma de rastrillo ya que nada lentamente justo debajo de la superficie del agua con la enorme boca abierta. Cuando el tiburón peregrino se desintegra, las mandíbulas y los arcos branquiales a menudo se caen en primer lugar, dejando la aparición de GloucesterMaine un cuello largo y cabeza pequeña. La totalidad o parte de la cola (especialmente en la mitad inferior, que carece de apoyo vertebral) y/o la aleta dorsal también puede desprenderse antes que las mejor unidas aletas pectorales y pélvicas, creando una forma que superficialmente se parece a un plesiosauro. Algunos han llamado a tales restos «pseudoplesiosauro», aunque también se podrían llamar «plesiosharks».

bask1 La imagen de arriba representa como el cadáver en descomposición de un tiburón peregrino puede dar lugar a algo parecido a un plesiosauro.

A. Tiburón peregrino con la boca cerrada.

B. Tiburón peregrino en el momento de alimentarse.

C. El cuerpo descompuesto del tiburón puede asemejarse a un plesiosauro.

heuvelmans Como relató el renombrado cryptozoólogo Bernard Heuvelmans, se encontró que más de una docena de canales de supuestas «serpientes de mar» de los últimos años eran definitiva o probablemente cadáveres de tiburón – en la mayoría de los casos de tiburones peregrinos. Estas incluyen, la famosa «Bestia de Stronsa» de las Islas Orkney, Inglaterra (1808), el canal de la Bahía de Raritan New Jersey (1822), la carcasa de la Isla de Henry, Columbia Británica (1934) y el monstruo Querqueville, Francia, también en 1934. Estos fueron seguidos por el canal de Hendaya, en Francia (1951), el canal Querqueville de Nueva Gales del Sur, (1959), y dos casos más en 1961 (Vendee, Francia, y Northumberland, Inglaterra). Se supone que en 1970 el mar arrastró otro «monstruo» a la playa de Scituate, blockness Massachusetts. Se dice que esta bestia de 30 pies se parecía a un plesiosauro, pero también resultó ser un tiburón peregrino degradado. En 1996 otra supuesta serpiente de mar había encallado en Block Island, RI. También se ha evaluado como un probable tiburón peregrino, y fue apodado el «Block Ness Monster».

Curiosamente, los tiburones peregrinos parecen tener una propensión a imitar serpientes marinas en vida, así como muertas. A menudo se alimentan en grupos en o cerca de la superficie (de ahí su nombre), a veces alineados en dos o más filas. Cuando hacen esto, la cola y las aletas dorsales sobresalen de las aguas pueden ser, y, a veces, han sido, confundidos con múltiples «jorobas» y la cabeza de un largo cuerpo de un monstruo de mar.

Los resultados definitivos fueron claros, se trataba de los restos de un tiburón Elasmosaurus2 peregrino de unos 10 metros de longitud y la extraña forma de su cuerpo se debía al hecho de que se hubiese desprendido su mandíbula inferior.

El resultado final del estudio fue concluyente, en un comunicado de 9 simco hojas se detallaron todos los componentes del animal encontrado y se comprobó con una total seguridad que se trataba de un tiburón peregrino en estado de descomposición. Los restos estudiados demostraron ser parte de una estructura cartilaginosa como la que se puede encontrar en el «esqueleto» de los tiburones.

En julio de 1978, una Mo1 colección de nueve artículos que presentaban las conclusiones del equipo fueron publicados en un informe de la Societe Franco-Japonaise d’Oceanographie. A pesar de algunos desacuerdos sobre temas específicos de las pruebas, y la opinión de algunos trabajadores de que la identificación era todavía incierta, la opinión mayoritaria era que el canal era un tiburón Mo2 descompuesto, y casi todos lo consideraron un tiburón peregrino. Esta conclusión estaba firmemente apoyada en varias líneas de pruebas, incluidos los estudios sobre la apariencia microscópica, la composición química y las propiedades físicas de las muestras de tejidos, así como una serie de consideraciones Cryptoclidus anatómicas.

Si los criptozoólogos siguen pensando que la carcasa del Zuiyo Maru era de un dinosaurio, entonces deberían regresar a sus clases de secundaria porque no existen dinosaurios marinos. Animales como los extintos plesiosauros eran saurios marinos pero no eran dinosaurios al monskuwait igual que los pteradones eran saurios voladores pero tampoco eran dinosaurios.

Los resultados de los estudios científicos, desafortunadamente, no tuvieron la misma difusión que las fotografías y los reportes sensacionalistas. El mejor resumen que he encontrado es el de Glen J. Kuban[1]:

Pruebas de las muestras de tejido

– Las fibras córneas de la muestra del canal eran estructuras rígidas de tipo aguja cónica que hacia los extremos tenían un color Morag marrón translúcido. Esos rasgos son característicos de ceratotrichia, la fibra cartilaginosa de las aletas de los tiburones raya. Abe encontró que las fibras del mhad005 canal, y las ceratotrichia de la carcasa de un tiburón peregrino «se asemejaba notablemente entre sí».

– El análisis de aminoácidos de las muestras del canal dio resultados que concordaban con la elastoidina de un tiburón peregrino. La elastoidina colagenosa es una proteína que sólo se conocen en los tiburones y las rayas. La concordancia era especialmente impresionante cuando la elastoidina de un tiburón peregrino fue tratada con una solución antiséptica de hipoclorito de sodio (NaClO), al igual que las muestras del Zuiyo-Maru. 12 La correspondencia es prácticamente idéntica en todos los 20 aminoácidos probados (Tabla 1). Al examinar esta «sorprendente similitud», Kimura, Fujii, y otros señalaron que una prueba estadística denominada «Ãndice Diferencial (DI)» dio el valor extremadamente bajo de .95 indicando una apretada correspondencia. También señalaron que el alto contenido de tirosina (43 y 41 para los residuos de las muestras) es especialmente característico de la Tessie elastoidina del tiburón en comparación con otros colágenos, que normalmente tienen 5 o menos residuos. Ceratotrichia.

Aminoácido Carcasa de 1977 Muestra de elastoidina de un tiburón peregrino
4-Hidroxiprolina 45 45
Ácido aspártico 54 55
Theonina 25 25
Serina 39 40
Ácido glutámico 80 80
Prolina 130 125
Glicina 291 290
Alanina 109 110
Cistina (1/2) 7 6
Valina 25 24
Metionina 10 10
Isoleucina 20 20
Leucina 19 19
Tirosina 43 41
Fenilalanina 12 12
hidroxilisina 5 6
Lusina 25 26
Histidina 11 13
Arginina 51 53
(Amida-N) (57) (62)

Cuadro 1. Resultados del análisis de aminoácidos de las fibras córneas de la carcasa de 1977 del Zuiyo Maru y la elastoidina de un tiburón peregrino (residuos/1000 residuos). Composición fue determinada por cromatografía líquida JLC-3BC (JEOL Co Ltd). Ambas muestras habían sido tratadas con NaClO. (Kimura, Fujii, y otros 1978).

– Las fibras córneas de la aleta mostraron una disminución distintiva de aproximadamente 1/3 del tamaño original cuando se calentaron en agua a 63 grados C, y poco a poco se reelongaron con refrigeración. Este único comportamiento hidrotermal es característico de la elastoidina (Kimura, Fujii, y otros de 1978, p 68).

– Micrografías electrónicas de los tejidos mostraron numerosas protofibrillas paralelas, junto con un patrón de bandas que es característico de la elastoidina del tiburón. Las micrografías también revelaron un importante patrón de estriación periódico de 450-500 angstroms, que es más corto que los colágenos típicos, pero que ya e había observado en la elastoidina del tiburón peregrino (Kimura, Fujii, y otros 1978).

– Los `primeros análisis de cromatografía de gases de las fibras córneas dieron resultados coherentes con los tejidos de tiburones (Sasaki 1978).

Kimura, Fujii, y otros (1978) llegaron a la conclusión de que las muestras estudiadas de tejido compuesto indicaban que las fibras córneas eran esencialmente idénticas a la elastoidina del tiburón peregrino tanto en su morfología y composición de aminoácidos. Se comentó, «Si las fibras córneas se retiraron de animales pertenecientes a otras clases, excepto Chondrichthyes (parientes de los tiburones), deberían ser significativamente diferentes… Estos resultados sugieren fuertemente que esta criatura no identificada es un tiburón peregrino o estrechamente relacionado con la especie (Kimura, Fujii, y otros de 1978, p 73).

Anatomía

– El boceto del canal mostraba seis vértebras del cuello, consideradas como «siete o algo así» por Obata y Tomoda (1978), que es razonablemente coherente con las mediciones del largo cuello hechas por Yano (150 cm) y el diámetro de cada vértebra (20 cm). También es coherente con los tiburones. Sin embargo, las 6 a 7 vértebras cervicales no es coherente con los plesiosauros y otros reptiles marinos. Incluso el pliosaurio, también conocido como plesiosauro «de cuello corto», tienen al menos 13 vértebras en el cuello, el plesiosauro de «cuello largo» tiene muchas más. (Obata y Tomoda, 1978, p 46).

– Se informó que la cabeza de la criatura era como la de una tortuga (Obata y Tomoda, 1978, p 48). Esto es coherente con los restos craneales de un tiburón peregrino, que han sido específicamente descritos como parecidos a la cabeza de una tortuga (Omura, Mochizuki, y Kamiya 1978, p 59). En contraste, la cabeza del plesiosauro tenía una forma triangular, que no eran particularmente parecida a la de un tortuga (Hasegawa y Uyeno 1978, p 64).

– Las fotografías y los testigos confirman la presencia de rayos en las aletas, que son poseídos por la mayoría de los peces, incluidos los tiburones. En cambio, los plesiosauros tenían falanges óseas como soportes de las aletas, que no fueron vistos en la carcasa (Obata y Tomoda 1978, p 51). Los huesos de las extremidades mostrados en el dibujo de Yano, evidentemente, se basan en la presunción de que se trata de un plesiosauro pero no en lo observado (Omura y otros de 1978, p 56; Obata y Tomoda 1978, p 49).

– Una de las fotos (Figura 1c), muestra una aparente aleta dorsal, (como se ilustra en la figura 5). La mayoría de los peces tienen aletas dorsales, incluyendo tiburones, pero se cree que los plesiosauros no las tenían.

– Las formas en «V» a lo largo de la columna vertebral (Figura 1c y 5), y cerca de la faja pectoral (Figura 1a) fueron identificadas como myocommata por Omura, Mochizuki, y Kamiya 1978, p 56-57). Los Myocommata se componen principalmente de tejido conectivo entre los myomeres, y se encuentran en los tiburones, pero no en los reptiles.

– Las costillas medían unos 40 cm de largo, que son demasiado cortas para los plesiosauros u otros vertebrados marinos pero no para los tiburones (Hasegawa y Uyeno, p 65). Irónicamente, algunos se han preguntado si las costillas podrían ser demasiado largas para un tiburón, que suele tener costillas muy pequeñas. Pero se trataba de un espécimen excepcionalmente grande, y probablemente era aún mayor antes de la descomposición. Además, no es seguro que Yano identificara o midiera con precisión las costillas, que no aparecen en las fotos. Quizá por error midió los restos de los arcos branquiales, myocommata, o surcos musculares, y supuso que correspondían a las costillas.

– Como se ve en las fotos, las aletas anteriores parecen estar articuladas en ángulo recto con el hombro, en consonancia con los tiburones, pero no con los plesiosauros (Obata y Tomoda 1978, p 46); Hasegawa y Uyeno 1978, p 65). La faja pectoral es visible entre las aletas en la parte delantera Figuras 1a y 1b, y parece que está rota, pero su forma es parecida a la de los tiburones (Compagno 1997; Phelps 1997; Roesch 1997).

– Si el cadáver eran de un plesiosauro, el cuerpo no podría doblarse en la postura que aparece en algunas de las fotografías, ya que los huesos del pecho serían grandes y planos. Asimismo, los huesos ventrales del plesiosauro tendrían que haber permanecido si las aletas anteriores se conservaron, pero no se ven en la carcasa (Hasegawa y Uyeno 1978, p 64).

– En los plesiosauros, todos los huesos de las extremidades se encuentra en la parte ventral (inferior) del cuerpo, por lo que si la criatura fuera un plesiosauro degradado, es probable que los miembros ya hayan sido separados del cuerpo (Hasegawa y Uyeno 1978, P 63).

– En el actual grado de descomposición, un plesiosauro probablemente habría conservado su mandíbula superior y los dientes (Hasegawa y Uyeno 1978, p 63), pero no se informó de dientes en el canal (Obata y Tomoda 1978, p 48). No obstante, se sabe que un tiburón peregrino, ambas mandíbulas se sueltan fácilmente, y aunque se mantiene el maxilar superior, sus extremadamente pequeños dientes podrían haber sido fácilmente pasados por alto.

– El cadáver fue reportado como de una longitud de 10 metros. Los tiburones peregrinos comúnmente crecen más de 9 metros (Dingerkus 1985; Freedman 1985), y se han reportado especimenes de más de 12 pies de largo (Heuvelmans 1968; Herald 1975; Soule 1981; Acero 1985). Algunos autores indican que incluso pueden crecer más de 15 metros (Springer y oro 1989; Perrine 1995; Allen 1996), El tamaño del canal también sería compatible con un pequeño plesiosauro, pero el cuerpo no es proporcional (se explica más adelante).

– A pesar de que algunas mediciones de Yano parecen sorprendentemente redondeadas (por ejemplo, 2000 mm de la cola y 10000 mm de longitud total), si asumimos que son razonablemente precisos, entonces las proporciones del cuerpo (aproximadamente 2:6:2 para la cabeza+cuello:torso:cola) son incompatibles con cualquier fósil de plesiosauro conocido (Obata y Tomoda 1978, p 52). En muchos plesiosauros el cuello es la sección más larga, y en ningún caso el tronco (entre las aletas pectorales y la pelvis) es más largo que la cabeza y el cuello, como lo es en la carcasa. El canal podría haber perdido algo de su longitud a través de la pérdida de la cola (que se mencionan a continuación), pero la relación cuello – tronco aún sería incompatible con los plesiosauros.

– Las proporciones corporales del canal son, en gran medida compatibles con un gran canal de un tiburón peregrino, sobre todo uno que perdió su cola (comparar Figuras 5 y 2). Sería probable la pérdida de la cola, ya que la gran cola tendería a golpear en la estrecha coyuntura durante la decadencia en el agua. Esto explicaría la burda disminución, en lugar de cola, en el esquema de Yano. El rostrum (punta de la nariz) también puede haberse perdido, pero no afecta de forma apreciable a la longitud del cuerpo o las proporciones. Añadir una cola significaría que el tiburón estaba más cerca de 12,5 metros en vida, que sería excepcionalmente grande, pero todavía dentro del rango de aceptación del tamaño general de los tiburones peregrinos. Después de todo, este pobre peregrino pudo haber muerto de vejez.

La combinación de pruebas anatómicas por lo tanto, indican firmemente un tiburón y desechan eficazmente un plesiosauro. Obata y Tomoda (1978, p. 52) concluyen, «no se conocen fósiles de reptiles que se parezcan al animal examinado». Asimismo, Uyeno y Hasegawa (1978, p. 64) escriben, «Desde el punto de vista osteológico, llegamos a la conclusión de que esta criatura no pertenece a los reptiles plesiosauros».

Varias Observaciones

– Procesadores japoneses de aletas de tiburón, que conocen cabalmente los cadáveres de tiburón, identifican el animal en las fotografías de Yano como un tiburón (Abe 1978).

– En septiembre de 1977, el canal de un tiburón peregrino positivamente identificado había encallado en Nemuro, Hokkaido, y mostraba una notable semejanza con el cadáver del Zuiyo-Maru encontrado tan sólo cinco meses antes. Al describir el animal varado en septiembre Omura, Mochizuki, y Kamiya (1978, p 59-60), escribieron, «Las mandíbulas y arcos branquiales han desaparecido, y el cráneo tiene una apariencia como de tortuga… las aletas pectorales y pélvicas estaban dañadas en sus apexes, pero seguían permaneciendo. Los resultados de este experimento realizado por la naturaleza apoyan la opinión de que el canal del Zuiyo-Maru era un tiburón gigante que había perdido sus mandíbulas y arcos branquiales».

Resumiendo sus conclusiones, Hasegawa y Uyeno (1978) establecen, «Sobre la base de las pruebas disponibles, estamos convencidos de que esta criatura de Nueva Zelanda no es el «Nuevo Nessie», que gran parte del mundo está esperando, sino probablemente sólo un cadáver perteneciente a un tiburón de gran tamaño».

Las presuntas incoherencias

A pesar de todas las pruebas que apuntan a un tiburón, en el informe de 1978 y en otros lugares fueron planteadas algunas incoherencias con la supuesta identificación de tiburones, y también deben revisarse.

– El canal reportado olía como un mamífero marino muerto, y carecía de un olor característico del amoníaco de los cadáveres de tiburón (Hasegawa y Uyeno 1978, p 65). Sin embargo, no se sabe si todos los tiburones desprender olor de amoniaco cuando están descomponiéndose, o por cuánto tiempo. Los mismos autores señalaron que la falta de olor a amoníaco podría ser debida a la magnitud de la pérdida y la descomposición de la piel, de modo que el amoníaco del canal fue lavado por el mar (Hasegawa y Uyeno 1978, p 65). Además, se sabe que incluso vivos, los tiburones peregrinos emiten un singular y altamente ofensivo olor propio (Steel 1985; Ellis 1989), que podría haber dominado todo el olor de amoníaco.

– Una sustancia blanca, pegajosa, como grasa cubría la mayor parte del canal (Obata y Tomoda 1978, p 49). Aunque Niermann (1994, p 103) y algunos otros (Hasegawa y Uyeno 1978) consideran este como el más fuerte argumento en contra de la teoría del tiburón, es realmente compatible con ella. Los tiburones peregrinos tienen grandes depósitos de grasa en el músculo blanco y el hígado. Según algunas autoridades aumentan las reservas de grasa durante el verano, para usarla en el invierno (Steel 1985; Sims 1997). El animal en cuestión probablemente falleció a finales de marzo o principios de abril, que es final del verano, en Nueva Zelanda. Además, uno de los trabajadores japoneses (Seta 1978) explica los fenómenos de la formación de adipocere en cadáveres de tiburones y otros animales en descomposición, en virtud del nuevo material graso que se puede generar durante el proceso de decaimiento. Seta indicó que la sustancia blanquecina, de olor pútrido, viscosa en la carcasa es compatible con la formación de adipocere. También, algo del material blanquecino, probablemente consistía de ligamentos y tejido conectivo filamentosos (Omura, Mochizuki, y Kamiya 1978, p 56). Esos tejidos fibrosos en otros canales tiburón peregrino evidentemente han llevado a algunos informes de cadáveres de «monstruos marinos» con melena de pelo blanco (Heuvelmans 1968; Sweeney 1972).

– Las fotografías muestran, la presencia de músculo rojizo bajo el material blanco, que Obata y Tomoda (1978, p49) sugieren es compatible con un tetrápodo (animales de cuatro patas). Sin embargo, la presencia de músculo rojizo también es compatible con un tiburón. Los tiburones al igual que otros peces tienen músculos blancos y rojos (Fowler 1997; Rey 1997; Sims 1997). El blanco predomina, pero los peces que nadan lentamente y de manera constante, como los tiburones peregrinos en general, tienen más músculo rojo que otros tiburones (Tullis 1997). Algo del color rojizo también puede ser debido a los residuos de sangre.

– Las preocupaciones de algunos autores acerca de la «pequeña cabeza» o «cuello largo» (Koster 1977, Yasuda y Taki 1978) se eliminan una vez que se entiende el proceso del decaimiento en los tiburones peregrinos. Omura, Mochizuki, y Kamiya (1978, p. 59), resumen este proceso, «… un pequeño cráneo y un cuello desproporcionadamente largo y delgado, se explican por la pérdida de las mandíbulas y de los arcos branquiales, en el transcurso de la Regalecus33descomposición del canal».

– Obata y Tomoda (1978, p 48) también sugieren que, a diferencia de los tiburones, en la que los nares (orificios nasales) se encuentran en la superficie inferior del cráneo, el cadáver tenía agujeros que Yano llamó «probables nares» en la parte delantera del Regalecus34cráneo. Sin embargo, el rostrum o la mayor parte de la estructura anterior pudo haber desaparecido, por lo que los nares podrían haber estado en la cara inferior y también el «frente» de lo que quedaba del cráneo, eliminando cualquier incompatibilidad. O bien, lo qué Yano cree que son los nares podrían haber sido cualquiera de Regalecus35varios otros orificios fenestrales que existen en los cráneos de tiburones, u otros nuevos creados durante la descomposición.

– Algunos testigos negaron la presencia de una aleta dorsal (Obata y Tomoda 1978). Sin embargo, incluso si no había una aleta dorsal, podría haber Regalecus36estado podrida. En segundo lugar, como se mencionó, una foto muestra una aparente aleta dorsal (ver Figuras 1c y 5), que evidentemente, fue pasada por alto por Yano y otros. Omura, Mochizuki, y Kamiya (1978, p 56), «… por un minucioso examen de la fotografía podemos distinguir claramente la Regalecus37base de una aleta dorsal, a pesar de que ha disminuido desde mediados de la línea dorsal». Señalan que ésta un poco dislocada aleta dorsal evidentemente se había superpuesto parcialmente a la aleta pectoral derecha, que puede dar cuenta de la descripción de Yano de estas últimas como teniendo dos tipos de fibras Regalecus38córneas.

– Obata y Tomoda (1978, p. 49) sugieren que las «costillas largas y cilíndricas» en el canal no se encuentran en selachians. «Sin embargo, como se explicó anteriormente, no es seguro que Yano identificara o midiera con precisión las costillas. Incluso Si lo hizo, la longitud de la costilla (40 cm), es más compatible con un gran tiburón que con un plesiosauro. Si la criatura fuera un plesiosauro, habría tenido que ser un plesiosauro de cuello corto, cuyas costillas serían al menos el triple de la longitud informada (John Martin 1997).

– Se dijo que la cabeza Regalecus39 era muy dura, mientras que los tiburones no contienen huesos, sólo esqueletos de cartílago. Sin embargo, el cartílago en los cráneos de tiburón puede ser muy duro y denso, y los tiburones peregrinos tienen esqueletos especialmente bien calcificados (Steel 1985). También, cuando envejece un tiburón, su cráneo se vuelve muy duro y denso. El tamaño de la carcasa claramente indica un espécimen viejo.

– Algunos de los miembros de la tripulación dijeron que las aletas pelvianas (posteriores) eran similares en tamaño a las aletas pectorales, como en un plesiosauro (Obata y Tomoda 1978, p 49). Sin embargo, esto no se puede confirmar, ya que Regalecus40 no hay mediciones ni se tomaron fotos de las aletas pélvicas. Yano y otros pudieron haber confundido la gran aleta dorsal, colgando y dislocada con las otras aletas (Hasegawa y Uyeno, (1978, p 62). O bien, la combinación de las aletas pélvica trasera y los broches genitales crearon la ilusión de una Regalecus42 gran aleta trasera (Hasegawa y Uyeno 1978, p 63). Esto podría explicar el comentario de Yano de que la parte trasera tenían una inusual apariencia como la de una foca WyethSquid (Koster 1977). También es posible que las aletas pectorales se degradaron un poco más que las aletas pélvicas, reduciendo la disparidad de su tamaño. El mismo Yano reconoció que haciendo su mejor esfuerzo para recordar las aletas frontales eran algo más grandes que las traseras (Koster 1977). Su boceto sugiere otra cosa, pero se sabe que contiene una serie de inexactitudes, como los huesos de las aletas que realmente no se vieron. Tomando nota de esos problemas, Yasuda y Taki (1978) consideraron el dibujo inherentemente poco fiable, y Obata y Tomoda (1978) sugieren que fue influenciado por los prejuicios. En efecto, en el tiempo en que Yano hizo kraken su dibujo (dos meses después de la captura) la idea del plesiosauro se había vuelto tan popular y Yano se había convertido en algo más que una celebridad (Koster 1977).

– Algunos lectores se estarán preguntando si la ubicación del hallazgo es un problema para la identificación del tiburón peregrino (tal como insinuaron Yasuda y Taki 1978). Sin embargo, se sabe que los tiburones peregrinos habitan muchas partes templadas del mundo, incluyendo las aguas que rodean a Nueva Zelanda (Burton y Burton de 1969; Springer y Gold 1989; Francis 1997). Se pensaba que el animal había muerto en una zona al sur del sitio de captura, bien conocido dentro de la gama de tiburones peregrinos (Nasu 1978).

Los monstruos no mueren fácilmente

SeaSerpent Todos los informes de 1978 muestran una fuerte evidencia a favor de la identificación del tiburón, y no hay objeciones sustanciales a la misma. Incluso autores como Obata y Tomoda, quien inicialmente apoyaron la idea del plesiosauro e hicieron hincapié en los posibles problemas para la interpretación del DevilWhale tiburón, reconocieron que la mayoría de las pruebas se referían a un tiburón y excluían al plesiosauro. Manifestaron que, «No se conocen fósiles de reptiles que concuerden con el animal en cuestión» (Obata y Kraken Tomoda 1978). La mayoría de los otros autores de los informe de 1978 indican más claramente que las pruebas indicaban fuertemente un tiburón peregrino o especies estrechamente relacionadas (Abe, 1978; Hasegawa y Uyeno 1978; Omura, Mochizuki, y Kamiya 1978; Kimura et al 1978).

leviathan2 Lamentablemente, los informes de 1978 recibieron menos atención pública que las historias originales del «monstruo marino». Del mismo modo, varios escritores de historias de monstruos y misterios continúan describiendo el caso como no resuelto, incluyendo Welfare y Fairley (1980), Soule (1981), y Bord y Bord (1989). Sin embargo, algunos buenos resúmenes de la investigación de 1978 fueron proporcionadas por Cohen (1982), Bright (1989), LeBlond (1992), y Ellis (1994) que dejan de MonstruoMarino lado cualquier esperanza de que la bestia sea un plesiosauro, y explican correctamente que la muestra evidentemente representa uno de los varios canales de tiburón peregrino confundidos como un monstruo de mar.

Lamentablemente, muchos creacionistas siguieron Loughree promoviendo la interpretación del plesiosauro mucho después de 1978, incluidos Ian Taylor (1984, 1987, 1989, 1996), Paul Taylor (1984, 1987), Baugh (1987), Peterson (1988), Baker (1988), Dye (1989), Bartz (1990, 1992), Buckna (1993) y Morris (1993, 1997). La mayoría parece ignorar la investigación y los informes de 1978. pressie Algunos de plano llaman a la bestia plesiosauro (Scoggan 1996; Hovind 1996), o «monstruo de mar» (Doolan 1994), o «dinosaurio» (Hovind 1996) (los plesiosauros no son dinosaurios). Aún más sorprendente fueron los comentarios de los creacionistas, que parecen conscientes de los trabajos en las muestras de tejidos de 1978, y, sin embargo, Mas sugieren que apoyan la identificación del plesiosauro. Entre las más inquietantes son las siguientes declaraciones:

«A partir de fotografías, croquis con mediciones cuidadosas, y el análisis de muestras de tejido de la aleta, que tenía todo el aspecto de ser un plesiosauro o dinosaurio Mas2 que vive en el mar…» (Ian Taylor 1984, 1978)

«Fotografías, exámenes de tejidos, y medidas hechas, demostraban que era probablemente un plesiosauro». (Paul Taylor 1987).

«Las fotografías, exámenes de tejidos, y las mediciones fueron hechas por los científicos japoneses. Sus conclusiones apuntan a un descendiente de plesiosauro» (Baker, stellarseacow 1988).

Algunos incluso se quejaron de que la prensa estaba reprimiendo la historia del plesiosauro (Bartz 1992; Scoggan 1996; Taylor 1996), a pesar de su cobertura en decenas de libros y artículos populares, y el hecho de que la interpretación del plesiosauro a menudo se presenta de una manera Seadinos más favorable que la evidencia científica.

Recientemente, los creacionistas han escrito dos resúmenes más exactos del caso, pero aún incompletos. Niermann (1994) señaló que los estudios de 1978 se referían a un tiburón, el tiburón peregrino, y que tendía a descomponerse en formas parecidas a un plesiosauro. Caricatura1 Lamentablemente, oculta estos comentarios en notas a pie de página, mientras que el cuerpo del texto se alienta la interpretación del plesiosauro. Todd Wood (1997) reconoció que la evidencia respalda fuertemente la conclusión del tiburón peregrino, pero enumera varias supuestas incoherencias con la identificación con tiburones – ninguna de las cuales analizaremos exhaustivamente.

Caricatura2 Como era de esperar, la historia del monstruo de Nueva Zelanda también ha derivado en la Internet. Los creacionistas Kent Hovind (1996), Walter Brown (1996), Bernard Northrup (1997), Paul Smithson (1996), y Don Patton (1995) alientan la interpretación del plesiosauro. Brown llama a la criatura un plesiosauro, que él incorrectamente llama un «dinosaurio» marino. También señala que el cadáver tenía langstroemboka vértebras, afirmando que se trata del «algo que no está presente en muchos peces, incluidos los tiburones». (Por supuesto, los peces, incluidos los tiburones, tienen vértebras). En cambio, el sitio web de Strange Magazine ofrece bastantes buenos resúmenes del canal del Zuiyo-Maru y otros varios canales varados, al igual que Roesch (1997a).

Después de todo, incluso entre un grupo de pescadores se hubieran dado cuenta de que un «monstruo marino» prehistórico sería de mayor valor más económico y científico que una carga de peces.

Continuará…


[1] Kuban J. Glen, Sea Monster or Shark? An Analysis of a Supposed Plesiosaur Carcass Netted in 1977, Reports of the National Center for Science Education, Vol. 17, No. 3, 1997, Pags. 16«“28, http://paleo.cc/paluxy/plesios.htm