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Ovnis en México. Década de los 50 (2)

LOS PLATÍVOLOS LLEGAN A LA CIUDAD DE MÉXICO

En la ciudad de México se hizo la primera observación de esta oleada el 10 de marzo. Los testigos fueron Wenceslao Trejo Lara y Manuel Sánchez Godínez, quienes desde la Colonia Obrera vieron un objeto que describieron como «un espejo redondo», que estuvo inmóvil por dos o tres segundos, para luego alejarse y perderse entre las nubes.

En San Luis Potosí (San Luis Potosí) se vio un pequeño «disco» parecido a Venus[1][2]. Numeroso público se reunió en la plaza principal, como a las 13:00 horas, para observar el fenómeno. Los astrónomos de la Universidad de San Luis dijeron que se trataba del planeta Marte.

Otro objeto en forma de trompo fue observado el 10 de marzo. Esta vez fue sobre los cielos de Ciudad Juárez, en Chihuahua. El objeto se dirigía hacia las montañas[3]. Eran las 9:20. Del otro lado de la frontera, en El Paso, Texas, John E. Baird informó haber visto un plato volador cerca de Demming, Nuevo México, a las 9:30.

El agente viajero Luis Guerrero vio el objeto a las 11:35 desde el Puente Internacional. Se sabe de reportes del mismo objeto en la ciudad de El Paso, Texas[4].

El sábado 11 de marzo un agente de migración y un estudiante de nautica, vecinos de la ciudad de Tampico, vieron un disco brillante durante la noche[5].

Gonzalo Ibáñez, el estudiante de náutica, manifestó haber visto el platillo a las 21:00, desde el patio de su casa mientras hacía su tarea. El objeto se encontraba al Noroeste y fue descrito como redondo y de color gris opaco. Se alejaba rumbo al Suroeste a gran velocidad[6].

En Monterrey, Nuevo León, se vio un disco de color aluminio brillante que cruzó la ciudad a gran altura y gran velocidad[7]. Al momento del avistamiento (15:00 horas) se verificó un caos vial. Fue necesaria la intervención de la policía para dispersar a los curiosos. Las mujeres se arrodillaban y se santiguaban en las calles.

El objeto, que parecía «una raqueta de tenis sin mango» se dirigía al Oeste[8]. A veces disminuía su tamaño suponiéndose una rápida elevación del mismo, y luego aumentaba su diámetro hacia otro punto en un ir y venir entre unos 28 a 40°, hasta que finalmente desapareció como bólido.

PLATOS ESTRELLADOS

Nuevamente en Ciudad Juárez se tuvieron reportes. Se dijo que se habían estrellado tres de estos objetos en la población conocida como Las Palomas. Era el 12 de marzo. Los objetos fueron recuperados por miembros de la FAM. No se dio ningún reporte al respecto. Probablemente porque se trataba de simples globos meteorológicos propiedad de la misma FAM.

Este caso podría ser considerado el Roswell mexicano[9] debido a la época; al origen del objeto (un globo sonda); a la intervención de los militares; y a que poco después se echo tierra sobre el asunto y ya no se habló más de él.

El ufólogo mexicano Carlos Alberto Guzmán Rojas menciona[10] que al otro lado de la frontera, el General David E. Hutchison, comandante de la Base Aérea de Biggs Field (El Paso, Texas) había ordenado la salida de dos jets para interceptar los objetos.

Lo que no menciona Guzmán es que el General Hutchison dijo que se trataba de Venus. Los pilotos habían subido hasta 9,000 metros hasta que se dieron cuenta de que lo que estaban cazando era un planeta[11]

Mientras tanto en Aguascalientes (Aguascalientes) numerosas personas vieron otro plato volador.

El segundo caso conocido en la ciudad de México se dio ese mismo día (12 de marzo) en el Aeropuerto Internacional. Esa mañana (7:00 a.m.) algunos testigos vieron lo que unos llamaron un «plato volador», y otros «un globo sonda».

A las 11:00 a.m. ya eran 4 los objetos que se encontraban sobrevolando el aeropuerto[12]. De la torre de control, el comandante del aeropuerto, señor Pedro Sosa, ordenó el despegue de un avión de la compañía Aerofoto, en el que viajaba Luis Struck. Este fotógrafo obtuvo varias tomas del objeto. No conozco las fotografías, pero si he visto un dibujo de la pluma del mismo Struck. No hay duda de que se trata de un globo sonda.

Al mismo tiempo, desde tierra, el agregado militar de los Estados Unidos en México obtenía otras fotografías utilizando un telefoto.

Desde la torre de control Sosa, acompañado por Alberto Carreón, Armando Dávila, Ernesto E. Robles y Claudio Vera, observaron los objetos con ayuda de binoculares. Calcularon que se encontraban a unos 7,000 metros de altura. Afirmaron que no se podía tratar de globos meteorológicos debido a la distancia a la que se encontraban[13].

«El objeto estaba a unos 7,000 metros de altura, lo pudimos apreciar con toda claridad, era luminoso y presentaba una forma elíptica, más tarde a las 11:00 horas, 5 de estos objetos eran visibles, los platívolos tenían trayectorias luminosas y fueron perceptibles perfectamente en plena luz solar».

Sin embargo, el señor Chávez Almazán, jefe de la Oficina Meteorológica, dijo que se trataba de uno de los globos meteorológicos que lanzaba desde sus instalaciones[14]. Por su parte, Severo Díaz, jefe de esa misma dependencia en el Estado de Jalisco, dijo que los globos eran lanzados desde Tacubaya (Ciudad de México), Yucatán, Mazatlán y Tampico, bajo la vigilancia de meteorólogos norteamericanos.

El primer objeto se encontraba a unos 40° al Noreste de la Luna (aproximadamente a las 8:00 a.m.)[15]. Al día siguiente cientos de personas se congregaron en el aeropuerto con la esperanza de ver los platos voladores, pero no tuvieron suerte porque no volvieron a aparecer[16].

El teniente de la Armada, Luis González Deschamps dijo haber visto un objeto extraño sobre el aeropuerto de Las Bajadas, en Veracruz (Veracruz), que se movía de Noreste a Sureste[17]. Afirmó que primero vio «una franja luminosa que confundió con nubes cirros, pero que posteriormente se percató de que se trataba de un objeto extraño que giraba». El caso ocurrió el 13 de marzo. El objeto también fue visto por el teniente de corbeta Rafael Piana, hacia las 18:00 de la tarde.

El siguiente es un extracto de uno de los libros de este autor[18].

Un informe más interesante aparece recogido por los periódicos El Nacional y Ultimas Noticias del 15 de marzo de 1950.

Según la primera fuente un platillo se estrelló en la Sierra Moronesa, en el Estado de Zacatecas (en el límite con Jalisco), e hizo hervir la tierra.

De acuerdo con el otro periódico, que ampliaba la información, el licenciado Pedro Caloca Cortés, de Guadalajara, Jalisco, se comunicó a sus oficinas para informar que numerosos habitantes de la sierra de Morones, en los límites de los Estados de Jalisco y Zacatecas, habían visto la caída de un objeto volador en los alrededores de Juchipila y Sánchez Román, Zacatecas[19]. Según el señor Caloca, el objeto al caer provocó una enorme explosión. Numerosas personas llegaron al lugar del impacto, el cual se aseguró quedó calcinado en un área de 100 metros cuadrados. El objeto fue descrito como de apariencia metálica, de unos 8 metros de largo por cinco metros de diámetro (sic)[20], formado de acero como de «rieles de ferrocarril» y cinchos del mismo material, pintado de color naranja. Al parecer, algunas personas intentaron abrirlo con ayuda de marros sin lograrlo. Sin embargo, pese al sensacional reporte, la noticia jamás fue confirmada. Se dijo que la noticia la había dado el general Hermenegildo Cuenca Díaz, del Estado Mayor, pero lo que él dijo fue:

«No ha caído ningún platívolo entre Juchipila y El Teuel, acepto que se envió un grupo de soldados a la zona, pero no tiene que ver con el supuesto platívolo».

Dos semanas después (el 30 de marzo de 1950), uno de los periódicos de la capital mexicana, La Prensa, publicó un reportaje similar. Según el citado diario el día 26 de marzo cayó un objeto del cielo en Apizaco, Tlaxcala, en el Cerro de Guadalupe. El objeto, que fue descubierto por un indígena, tenía forma de barril y medía unos 2 metros de diámetro teniendo una especie de anillo en su parte central. El aparato fue entregado al presidente municipal de Apizaco.

Para el ufólogo mexicano Héctor A. Escobar Sotomayor se trata del mismo relato ubicado en dos zonas diferentes del país y en días diferentes. Efectivamente, la descripción en ambos casos es la de un cilindro de acero formado con algo parecido a los «rieles de ferrocarril» y con anillo o «cinchos» en su parte central.

Según la revista ufológica inglesa Flying Saucer Review, dos ingenieros mexicanos residentes de Cuernavaca, Morelos, relataron a un corresponsal de la revista que en el verano de 1951 habían encontrado los cadáveres de la tripulación de un OVNI que se había estrellado en un Valle de la Sierra Madre[21].

Los ingenieros indicaron que los seres tenían características humanas, con hermosas facciones y manos finas, pero su piel se encontraba oscurecida aparentemente por el calor que destruyó al OVNI al estrellarse, pues cuando uno de ellos tocó el rostro de uno de los cuerpos, la piel se desprendió bajo sus dedos, «como si hubiese estado cosida»[22].

Según el corresponsal, los testigos eran profesionales de entera confianza y le señalaron además que al dar parte a las autoridades se vieron en muchos problemas. Dijeron además que estuvieron presentes en los momentos en que los seres y los restos de la nave eran cargados en un avión de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, con destino desconocido[23].

El profesor Robert Spencer Carr, Director del Departamento de Comunicaciones de la Universidad del Sur de Florida, también dijo que en 1953 otro OVNI se estrelló en una montaña en la Costa Este de México, no lejos de la frontera con los Estados Unidos. Las relaciones de la CIA y los militares mexicanos eran tan buenas que el personal de la CIA subió hasta donde se encontraba el OVNI junto con los militares mexicanos. Los americanos añadieron este otro disco a su colección[24].

NUEVAS FOTOGRAFÍAS

En Tepic, Nayarit, el 13 de marzo fue visible un «puntito luminoso» que se movía lentamente hacia el Sureste. Algunos supusieron que se trataba de Venus.

El 14 de marzo se vio un semicírculo de color blanco que volaba en el cielo. El lugar de la observación fue el poblado de San Juan Chapultepec, en el Estado de Oaxaca.

No lejos de ahí, en Comitán, Chiapas, se vio un «globo metálico» que volaba a regular altura. Los residentes del pueblo La Concordia lo vieron entre las 7:00 y 8:00. Viajaba de Norte a Sur. Tenía un movimiento rotatorio y se desplazaba en zigzag. Parecía tener una especie de aletas laterales. Despedía una especie de humo blanco y rojizo[25].

Más al Norte, en el Estado de Guerrero, en la ciudad de Iguala se vio un disco que cruzo el cielo a gran velocidad.

También el 14 se vieron objetos extraños en el cielo de Tlaxco, en el Estado de Tlaxcala. Los tres reportes aparecieron en el periódico El Universal[26].

En ese mismo día, a las 12:00 cientos de habitantes de Amecameca, en el Estado de México vieron platívolos.

Al otro lado del país, en la ciudad de Culiacán (Sinaloa), cerca del medio día del 14 de marzo fueron vistos 3 platos voladores. Los objetos aparecieron por el Noroeste, el Oriente y el Norte.

El primer objeto fue visto desde la catedral. Brillaba al Sol como si su superficie fuese de Níquel. Parecía balancearse en el cielo. Tenía un diámetro aparente entre 8 y 10 centímetros[27].

Nuevamente a las 7:00 en punto de la mañana se observó un plato volador sobre el Aeropuerto de la Ciudad de México. En esta ocasión se instalaron «una batería de teodolitos y algún telescopio de mano para observar el raro objeto». «Muchos no acertaban a discernir si era el planeta Venus, muy visible en esta época del año aún en el crepúsculo matutino o en realidad se trataba de uno de los ya famosos platívolos»[28].

Se calculó que el objeto se encontraba a unos 13,000 metros de altura. José Chávez Álvarez, fue uno de los testigos que vio desde el Aeropuerto, y con teodolito, «el objeto que tenía un color blanco opaco, era de forma esférica y no se trataba de un globo sonda»[29].

Desde la embajada de los Estados Unidos, Alberto Carreón vio el objeto que, según él, tenía un diámetro aparente de una moneda de 1 peso. Con esta era la segunda vez que Carreón veía los platillos.

Los platos voladores también regresaron al Aeropuerto de Las Bajadas, en Veracruz. El miércoles 15 de marzo se vio un disco de centro oscuro y brillante en su periferia.

El mismo día en León, Guanajuato, se vio otro disco que viajaba de Oriente a Poniente. El avistamiento se hizo a las 13:00. Probablemente el mismo objeto fue visto en Lagos de Moreno, en el vecino Estado de Jalisco[30].

Horacio Robles, natural de Durango, regresaba ese mismo 15 desde Los Angeles, cuando a las 10:15, en compañía de Manuel Rodríguez vieron «un cono de escasa altura, formado por piezas unidas entre sí, como un trompo metálico».

Los jóvenes vieron el objeto con la ayuda de unos prismáticos Zeth Bucks. Dijeron que se movía a unos 500 Km/h en un radio de unos 25 a 30 kilómetros. Se elevaba y descendía, al mismo tiempo que tenía movimientos horizontales y oblicuos.

Según el ángulo de observación el objeto parecía un huso plateado, un disco o una esfera, uno de cuyos extremos dejaba escapar una cauda de fuego. Robles obtuvo unas fotografías, pero cree que se trata de armas secretas de los Estados Unidos[31]. El periódico apuntaba:

«Queda en pie la incógnita de los «discos voladores», ya que la fotografía obtenida en Durango asemeja una nave extraña, con puntitos negros que señalan la presencia de ventanillas de observación hacia la parte delantera del aparato y su forma difiere mucho de un globo».

Al día siguiente le tocaría el turno al ingeniero de sonido americano David Lodge Cunningham. Se encontraba grabando la música de «The brave Bulls. The man with the horn» (Columbia The Records Emporium), basada en una novela de Tom Lea, Cunningham logró fotografiar uno de estos elusivos platos voladores[32]. Las fotografías nunca se publicaron en los diarios mexicanos porque se echaron a perder. Según Homer Davis, publicista de Columbia Pictures, el camarógrafo echó a perder los negativos en blanco y negro mientras trataba de revelarlos, pero a la película en color no le pasó nada y fue enviada a los Estados Unidos para procesarla.

Para el agragado militar de la Embajada de los Estados Unidos, Coronel George Champion, la «sauceritis» que sufría la ciudad de México se debía a observaciones del planeta Venus.

Cunningham utilizó una cámara con telefoto. Se encontraba cerca del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. En la película, según los periodistas, se ve un objeto «de un color blancuzco luminoso que parece una pelota de ping pong, con una cola larga».

Parece que ese objeto fue visto por cuatro pilotos comerciales. Incluso alguno de ellos dijo que el diámetro del objeto era de unos 30 metros[33]. La película nunca se publicó en México y desconozco si fue vista en otro país.

Mientras tanto en Toluca, en el estado de México, se vio un punto blanco sobre el horizonte, al Sureste de las ciudad, a las 10:00 a.m. ¿Se trataría del planeta Venus? ¿Las fotografías de Cunningham muestran este cuerpo celeste, o se trata de un globo meteorológico?

ContinuarỦ


[1] Anónimo, Platillo en San Luis, El Nacional, México, 14 de marzo de 1950.

[2] Anónimo, Raro viajero del espacio, Excelsior, México, 12 de marzo de 1950.

[3] Anónimo, Platos voladores por toda la República, Novedades, México, 11 de marzo de 1950.

[4] Anónimo, Platillos volantes en la frontera, Excelsior, México, 12 de marzo de 1950.

[5] Anónimo, Platos voladores en el Norte de la República, Novedades, México, 12 de marzo de 1950.

[6] Anónimo, Platillos volantes en la frontera, Excelsior, México, 12 de marzo de 1950.

[7] Anónimo, Platos voladores en el Norte de la República, Novedades, México, 12 de marzo de 1950.

[8] Anónimo, Platillos volantes en la frontera, Excelsior, México, 12 de marzo de 1950.

[9] En lo personal he investigado 25 casos de supuestos OVNIs estrellados en México, ver Ruiz Noguez Luis, OVNIs estrellados en México, Mina Editores, México, 1996, págs. 39-41

[10] Guzmán Rojas Carlos Alberto & Salazar Mendoza Alfonso, Los OVNIs y la aviación mexicana, Grupo Editorial Tomo, México, 2001.

[11] Anónimo, El 12 de marzo se observó un OVNI en Ciudad Juárez, Excelsior, México, 13 de marzo de 1950.

[12] Anónimo, Platos voladores, Novedades, México, 14 de marzo de 1950.

[13] Anónimo, El primer «plato volador» apareció en la Metrópoli, La Prensa, México, 14 de marzo de 1950.

[14] Ochoa Luis, Otro raro objeto se paseo ayer por el Aeropuerto, Excelsior, México, 14 de marzo de 1950.

[15] Anónimo, El misterioso aparato estratosférico voló hoy a gran altura sobre el D.F., Ultimas Noticias, México 13 de marzo de 1950.

[16] Anónimo, En busca del platívolo, Ultimas Noticias, México, 14 de marzo de 1950.

[17] Anónimo, ¿?, El Universal, México, 15 de marzo de 1950.

[18] Ruiz Noguez Luis, OVNIs estrellados en México, Mina Editores, México, 1996, pags. 39-41.

[19] Juchipila y Sánchez Román se encuentran distanciados tan sólo por unos 50 Kilómetros, pero los separa el río Juchipila y el Cerro Grande (2,800 metros sobre el nivel del mar). Si algo cayó entre estos dos poblados, lo debió hacer cerca del pueblo de Tepechitlán, en la Sierra de Morones. No lejos de ahí, a tan sólo 65 kilómetros de Juchipila, se encuentra la ciudad de Jalostitlán, Jalisco, en donde años después caería otro OVNI. ¿Se trata del mismo relato actualizado y reciclado en el tiempo? ¿Realmente cayó algo en aquella zona y los residentes han adoptado la historia a sus leyendas locales?

[20] Las medidas descritas de esta manera sólo pueden pertenecer a un cilindro.

[21] Los ingleses no indican si se trata de la Sierra Madre Oriental o de la Sierra Madre Occidental, es más, ni siquiera mencionan el nombre del lugar del impacto. Todo parece indicar que se trata de una historia inventada.

[22] Si la piel hubiese sido cosida por el calor generado al estrellarse el OVNI, difícilmente aquellos extraterrestres hubieran mantenido sus «hermosas facciones».

[23] Este es el único caso que conozco en el que los militares americanos permiten que los testigos observen tranquilamente las maniobras de recuperación.

[24] Es probable que se trate de otra versión del caso de Nuevo Laredo.

[25] Anónimo, Vieron un platívolo en Comitán, Chiapas, Excelsior, México, 15 de marzo de 1950.

[26] Anónimo, ¿?, El Universal, México, 15 de marzo de 1950.

[27] Anónimo, El platillo volador de Sinaloa, La Prensa, México, 15 de marzo de 1950.

[28] Anónimo, Por segunda vez observaron el «platívolo» en el Aeropuerto, La Prensa, México, 15 de marzo de 1950.

[29] Anónimo, ¿? El Nacional, México, 20 de marzo de 1950.

[30] Anónimo, ¿?, Excelsior, México, 16 de marzo de 1950.

[31] Anónimo, Platillo volador fotografiado en Durango, El Universal, México, 16 de marzo de 1950.

[32] Anónimo, Platillo fotografiado, Ultimas Noticias, México, 17 de marzo de 1950.

[33] Weinstein Dominique, Project Acufoe, Aircraft UFO Encounters,

Ovnis en México. Década de los 50 (Primera parte)

LA «OLEADA» DE 1950 EN MÉXICO

La primera «oleada» de platillos voladores sucedida sobre cielos mexicanos se dio en el mes de marzo de 1950. Hasta el momento el único investigador mexicano que se ha ocupado del asunto es Héctor Escobar Sotomayor, quien ha publicado varios trabajos al respecto[1][2].

Aún cuando las noticias de los platos voladores en Estados Unidos y en Europa llegaban puntualmente a México, los mexicanos parecían poco interesados en el asunto. No fue sino hasta el inicio de la década de los cincuenta que los avistamientos comenzaron a crecer. Fue en marzo de 1950 cuando se presentó la avalancha de reportes que conformó la oleada mexicana del 50. Ningún ufólogo, que yo sepa, ha investigado las razones y antecedentes de esa oleada. En este trabajo tampoco nosotros lo haremos. Nos limitaremos a presentar una descripción de los casos siguiendo una línea histórica. Tampoco trataremos de explicar los acontecimientos, a menos que sean muy evidentes. El trabajo sociológico y análisis puntual de cada caso se harán en su momento con re-encuestas de los casos más interesantes y de los que se disponga suficiente información.

Será este trabajo, pues, una breve aproximación, un resumen, de la oleada mexicana de 1950.

En el puerto de Mazatlán, en el Estado de Sinaloa, el señor Francisco Navarro Fragoso, el jueves 2 de febrero de 1950, vio una luz rojiza que se acercaba a la costa. La luz parecía provenir de la Isla de la Piedra. Al llegar a un campo de tenis, «la bola grande y redonda» se detuvo y desapareció[3]. Eran las 8 de la noche. Este es el primer reporte de platillos voladores en territorio mexicano en esta década. Al parecer, por la descripción, se trataba de una centella, pero no existen más datos para hacer alguna evaluación. Lo que sí es cierto es que las condiciones de observación no eran las más adecuadas. Aunque podríamos considerar este el primer caso de la oleada de 1950, pocos días después se tendría un avistamiento, también en el Norte del país.

El 13 de febrero «una parvada de los llamados platos voladores» (como se escribió en La Prensa[4]), cruzaron los cielos de los municipios de Apodaca y San Nicolás, en el Estado de Nuevo León. Parecían «pompas de jabón», pero viajaban a gran velocidad. Un cálculo habla de unos 500 Km/h.

Al despuntar la década de los cincuenta se dio el primer caso conocido de un OVNI perseguido por aviones de la Fuerza Aérea Mexicana. Al menos eso es lo que se desprende de los reportes de prensa del 3 de marzo de 1950.

Poco más de veinticinco personas vieron las evoluciones de un objeto sobre el aeropuerto de Chihuahua el día 2 de marzo de 1950, como a las 18:00 horas. Se dijo que el objeto tenía forma de un disco. Parecía desplomarse sobre la tierra y brillaba intensamente. Entre los testigos estaba el aviador Leo López y un grupo de soldados del destacamento militar cercano al aeropuerto. Todos esos testigos, más de veinticinco personas, se encontraban presenciando las pruebas de un avión.

«Venía rápidamente a Tierra «“dijo López-, pero repentinamente me di cuenta que en realidad se trataba de un extraño aparato. Cuando estaba a la vista de nosotros, el disco pareció desintegrarse, pues se le desprendió una partícula redonda, la partícula prosiguió también, voló rápidamente y después de dar una vuelta en círculo se reincorporó al enorme y reluciente cuerpo.

«Parecía que se le había desprendido una ala al avión que hacía las pruebas, y que venía rápidamente a tierra, pero repentinamente me di cuenta de que en realidad se trataba de un extraño aparato».[5]

El periódico Ultimas Noticias[6], de la Ciudad de México abundaba sobre el caso del jueves 2 de marzo. Según el vespertino, alrededor del medio día (otros autores dicen que fue a las 3 de la tarde[7], y otros más que a las 6), se vio un objeto de color crema pálido (amarillo, según Antonio Ribera). El «plato volador» estaba a unos 5,000 metros de altura. No se indican las coordenadas. El avistamiento se dio en el aeropuerto de Chihuahua, en el Estado del mismo nombre.

Se calcula que fueron más de 25 personas las que observaron el fenómeno desde el aeropuerto. Los testigos informaron al señor Roberto Ostos Z., inspector en Chihuahua de Aeronáutica Civil, quien se comunicó con su superior, el señor Julio Horacio Doorman, subjefe de inspectores de Aeronáutica Civil en la Ciudad de México.

Se dijo que también las autoridades militares observaron el platillo y que se envió un par de aviones cazas North American AT-6, de hélice, para interceptarlo.

El objeto «con una rapidez increíble se esfumó, dirigiéndose hacia el sureste».

Ostos Z. le dijo a su superior que no se trataba de una ilusión de óptica, como alguien sugirió.

En ese entonces el aeropuerto de Chihuahua no contaba con radar. Se desconoce la forma en que se determinó la altura del objeto.

Como el avistamiento duró varios minutos, centenares de habitantes de la ciudad de Chihuahua pudieron subir a las azoteas para observar el plato volador, el cual empezó a adquirí mayor altura para posteriormente dirigirse con rumbo Norte hasta desaparecer.

¿GLOBOS METEOROLÓGICOS?

Ese mismo día, a cientos de kilómetros de Chihuahua, un objeto de las mismas características fue observado en el Estado de Guerrero.

El capitán Dávila y el teniente coronel Izunza, ambos pilotos de Aerotransportes de Oaxaca, afirmaron haber visto un objeto de similares características del que se vio en Chihuahua, cuando volaban entre Tutla y Omatepec (Guerrero). Los pilotos dijeron que el objeto cruzaba los aires a una velocidad increíble. Según ellos, llegó a estar a unos quinientos metros de su avión.

Cuatro días después, el 6 de marzo, nuevamente de Mazatlán llegó otro reporte. Esta vez se trataba de la observación de tres objetos luminosos que se dirigían rumbo al Sur. Eran las 23:00 horas.

Ese mismo lunes, en Guadalajara (Jalisco), el licenciado Jesús Valencia vio un platillo volador que se dirigía al Sur. Se reportaron otros tres platos[8].

Ese día, por la noche, poco antes de las 22:00 horas, en el mismo Estado de Jalisco, un grupo de cazadores vieron un plato volador que volaba a gran velocidad. Los testigos se encontraban en el Cerro del Cuatro, tendiendo sus trampas[9].

En Durango, según un reporte de Excelsior[10], numerosos testigos observaron las maniobras de un plato volador, entre las 11:00 y 12:00 horas. Parecía estar suspendido, a gran altura, sobre el centro de la ciudad. Entre los miles de testigos se encontraban: la profesora María Luisa Badillos, la señora Guadalupe B. de Badillos, Tomás Canales, Antonio García, y el señor Salvador Alcalde.

A ojo desnudo el platillo volador era muy parecido a los espejos circulares de bolsillo. Pero cuando Salvador Alcalde lo observó a través de unos binoculares, se percató que tenía forma ovoide con alas en semicírculo.

«Se veía del tamaño de un espejo circular de bolsillo, brillaba a la luz del Sol y no se percibía ningún zumbido, personas que utilizaron lentes de larga vista o gemelos, dicen que la nave tenía forma ligeramente ovoide u ovoidal, con alas laterales con forma de semicírculos, y que al parecer estaba hecha de aluminio».

Por tercera ocasión se obtuvo un reporte de Mazatlán. Esta vez fue el 8 de marzo. Entre las 10:00 y 14:00 horas se vio un cuerpo brillante en forma de disco. La observación se hizo con teodolito, desde las oficinas de Caminos y Servicios Rurales. En el primer reporte se indica que el objeto se encontraba a unos 45° con respecto al horizonte, pero no se informa en qué dirección.

Otro reporte, al parecer del mismo avistamiento, confirma que se vio un trompo con franjas rojas que volaba a unos 13,000 metros de altura. Estaba a unos 40° 30″™ sobre el horizonte con dirección 53° 20″™ SO. Eran aproximadamente las 12:00, según las declaraciones de un ingeniero llamado E. Nuncio, catedrático de astronomía de la Escuela Tecnológica de Durango, que fue el que hizo las mediciones[11]. La punta del trompo era de color rojo.

El plato volador se mantuvo casi inmóvil sobre el centro de la ciudad por espacio de dos horas, según el reporte de las Ultimas Noticias[12]. Muchos dijeron que no era un espejismo ni sugestión[13]

En Chihuahua se vio un objeto similar a las 12:00. Según el Novedades[14] el fenómeno fue visto por cerca de 85,000 personas. Durante dos horas los testigos siguieron las evoluciones del objeto, que a simple vista parecía esférico. Debido a lo prolongado de la observación (de las 11:50 a las 14:15), varios testigos pudieron sacar sus prismáticos y observaron que en realidad parecía «una media Luna con cuerdas».

Incluso un ganadero, Guillermo Valdez ordenó a su piloto, el ingeniero Ignacio Dávalos, subir a su avión y perseguir el objeto, pero no lo pudieron localizar.

El 9 de marzo le tocó el turno a Torreón, Coahuila. Muchos testigos observaron un objeto que se movía en varias direcciones, como si fuese llevado por los vientos[15]. Su forma era esférica y reflejaba la luz del Sol. Se le vio entre las 12:30 y las 14:00. Se dijo que parecía una estrella de tercera magnitud. Otros testigos dijeron que «era semejante a un globo plateado»[16]. Fue visible por dos horas al Suroeste de esta ciudad.

El observatorio informó que se trataba de un globo sonda[17]. Incluso el globo sonda cayó cerca de la ciudad de Torreón ese mismo día.

Ese mismo día en la ciudad de Saltillo, Estado de Coahuila, el profesor Jesús Perales, director de una escuela normal de la localidad, junto con sus alumnas observó, entre las 14:30 y 15:00 un objeto muy brillante a gran altura, fijo en el cielo en dirección Suroeste. El objeto desapareció gradualmente sin moverse.

FOTOGRAFIADO POR ASTRÓNOMOS

Por su parte, varios científicos mexicanos que fueron entrevistados al respecto de los avistamientos[18], informaron que se trataba de globos sonda que eran utilizados tanto por la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), como por la Universidad Nacional Autónoma (UNA, la antecesora de la UNAM, Universidad Nacional Autónoma de México). Así lo expresaron el doctor Luis Enrique Erro, director del Observatorio de Tonantzintla, Puebla; el doctor Manuel Sandoval Vallarta, del Instituto de Física de la UNA; y el ingeniero Antonio Romero Juárez de la misma UNA. Tanto Sandoval como Romero utilizaban por aquel entonces diversos globos en sus estudios de las radiaciones cósmicas. Por su parte la FAM recién había adquirido globos de su similar americana, con el fin de hacer estudios meteorológicos y radiométricos[19]. Al parecer se había iniciado el proyecto, justo en esos días, en las instalaciones que la FAM tenía a lo largo del país: precisamente en Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz.

¿Eran globos meteorológicos los objetos observados en Chihuahua? Supongo que si. De otra manera no se explica cómo es que se envía a dos aviones cazas a buscar un objeto del que sólo se pudo observar durante 3 a 5 minutos. Seguramente 5 minutos son insuficientes para avistar un objeto, determinar que no es un avión civil o militar conocido y disponer la salida de dos aviones. Por lo menos en México se necesitaría mucho más de ese tiempo para hacer toda la maniobra, a menos»¦ A menos que se tratara de globos sonda militares para estudios meteorológicos, y por lo tanto, la FAM estuviera interesada en monitorearlos más de cerca.

Jueves 9 de marzo. En la ciudad de Irapuato, en el Estado de Guanajuato, se observó un objeto que fue descrito como el tapón de las ruedas de un automóvil[20].

En la vecina ciudad de León, en el mismo Estado, se observó un objeto que presentaba la «forma de media Luna». Otros testigos dijeron que tenía forma de «Luna en cuarto menguante»[21]. El objeto se desplazaba lentamente de Oriente a Suroeste.

Al iniciar el crepúsculo de aquel día, y a pesar de que el cielo estaba bastante nublado, los vecinos de la ciudad de Pachuca, en el Estado de Hidalgo, vieron un «Disco volador» que emitía un potente brillo. Posteriormente se desató una tormenta[22]. Según el Excelsior:

«Personas serias y cultas afirman que lo que se vio aquí no fue un plato volador, lo único que vimos fue el planeta Venus que «amenazaba fuertemente»».

El viernes los platos fueron vistos sobre Querétaro (Querétaro), muy cerca de la ciudad de Irapuato. El objeto que tenía «la forma de un globo de color de aluminio, con un sector oscuro en su base»[23], fue visto a las 13:00.

El ingeniero Carlos Lázaro Benítez lo observó con su telescopio. Algunos testigos dijeron que tenía la forma de «un globo desinflado»[24]. Varios testigos que se encontraban en el Palacio de Gobierno pidieron al notario A. Fernández, que levantara un acta en caso de que apareciera otro objeto.

En San Juan del Río (Querétaro) se le vio a las 13:30. Rodrigo Puga, José Pérez González y Wenceslao González lo vieron que seguía una trayectoria Norte Sur[25].

En el ingenio azucarero de Navolato, en Culiacán Sinaloa se observó otro objeto a unos 10,000 metros de altura. El objeto era brillantísimo. Estaba al Sureste y fue visto a las 10:30 utilizando un telescopio. Su forma era de una media Luna alargada[26]. La noticia apareció, incluso, en los diarios de Chile[27]. Ahí se informaba, de manera errónea, que el avistamiento se había hecho desde el observatorio de Culiacán.

El capitán José María del Castillo Altamirano, el capitán Antonio R. Quiroz, y el capitán Héctor M. Cruz que piloteaban un avión de la línea Compañía de Transportes Aéreos Gómez Méndez, dijeron haber visto un platillo volador cuando volaban entre los Estados de Guerrero y Puebla, a una altura de 4,000 metros.

El objeto estaba a unos 700 metros sobre ellos. Se trataba de un disco de color rojo, de 2 metros de diámetro, que viajaba a una velocidad de unos 400 Km/h en dirección Norte Sur, rumbo a Juchitán.

También fue testigo el licenciado Francisco Castro Rayón, consultor del Gobierno, que viajaba en dicho avión[28].

En Saltillo, Coahuila se vio un objeto que parecía Venus[29]. Más de 50 mil coahuilenses lo vieron desde las calles. Algunos de ellos se hincaron a rezar, pues pensaban que se trataba de una «invasión marciana»

Por esos días se dijo que el objeto fotografiado por los astrónomos Luis Munch y Lauro Herrera, desde el observatorio de Tonantzintla (el 2 de marzo de 1950), era uno de los misteriosos platos voladores. El doctor Luis Enrique Erro, director de dicho observatorio, declaró que se trataba de un pequeño cuerpo astronómico, un aerolito de 23 kilómetros de diámetro que pasó entre las órbitas de la Luna y la Tierra[30]. El color rojo del objeto en la foto, se debía a que se utilizó un filtro de ese color. Se dice que en la placa se puede ver una faja que indica la trayectoria del objeto, de la parte superior derecha a la inferior izquierda[31].

El asunto de la fotografía de Tonantzintla se dio a conocer hasta el 11 de marzo[32]. Munch y Herrera vieron, durante unos segundos, un objeto tan brillante que les hizo imposible poder ver la estrella «guía». Lauro Herrera, instintivamente, obturó la cámara.

Continuará…


[1] Escobar Sotomayor Héctor, La oleada de 1950, Perspectivas Ufológicas, Año 2, No. 6, pag. 15-22, México, septiembre de 1995.

[2] Escobar Sotomayor Héctor, 500 años de OVNIs en México I, Editorial Mina, México, 1995.

[3] Anónimo, Plato Volador en Mazatlán, La Prensa, México, 4 de febrero de 1950.

[4] Anónimo, Vieron platos voladores en Apodaca, Nuevo León, La Prensa, México, 14 de febrero de 1950.

[5] Anónimo, Más de 25 personas vieron un plato volador en la Ciudad de Chihuahua, Excelsior, México, 3 de marzo de 1950.

[6] Anónimo, Un plato volátil se paró 3 minutos en Chihuahua, Ultimas Noticias, México, 3 de marzo de 1950.

[7] Ribera Antonio, Platillos Volantes en Iberoamérica y España, Plaza & Janes, España, 1980.

[8] Anónimo, Fueron vistos 4 platillos voladores, La Prensa, México, 7 de marzo de 1950.

[9] Anónimo, Otro platívolo en el Cerro del Cuatro, Excelsior, México, 8 de marzo de 1950.

[10] Anónimo, Todo Durango vio el Plato Volador. Enorme conmoción en dicha Ciudad por la extraña nave, Excelsior, México, 8 de marzo de 1950.

[11] Anónimo, Observaron con aparatos a un disco, Ultimas Noticias, México, 9 de marzo de 1950.

[12] Anónimo, Conmueve a Durango el misterio de los Platos Voladores, Ultimas Noticias, México, 9 de marzo de 1950.

[13] Anónimo, Conjeturas sobre la rara nave, Ultimas Noticias, México, 9 de marzo de 1950.

[14] Anónimo, Más platillos en Chihuahua, Novedades, México, 9 de marzo de 1950.

[15] Anónimo, Platillos volantes sobre Torreón, Novedades, México, 10 de marzo de 1950.

[16] Anónimo, Más «discos» surcan el cielo de México, La Prensa, México, 11 de marzo de 1950.

[17] Anónimo, Platos voladores, Excelsior, México, 10 de marzo de 1950.

[18] Anónimo, Científicamente no se cree en los platívolos, Ultimas Noticias, México, 9 de marzo de 1950.

[19] El 22 de enero de 1947 se creo la Escuela Militar de Meteorología

[20] Anónimo, Platillo volante en Irapuato, Novedades, México, 10 de marzo de 1950.

[21] Anónimo, Más reportes de platos voladores, Excelsior, México, 11 de marzo de 1950.

[22] Anónimo, Platos voladores por toda la República, Novedades, México, 11 de marzo de 1950.

[23] Anónimo, Más «discos» surcan el cielo de México, La Prensa, México, 11 de marzo de 1950.

[24] Anónimo, Más reportes de platos voladores, Excelsior, México, 11 de marzo de 1950.

[25] Anónimo, Más reportes de platos voladores, Excelsior, México, 11 de marzo de 1950.

[26] Anónimo, Platos voladores por toda la República, Novedades, México, 11 de marzo de 1950.

[27] Nota de Pablo Petrowish en UFO Chile, haciendo referencia a un recorte de prensa de El Mercurio, Santiago de Chile, 12 de marzo de 1950.

[28] Anónimo, Platos voladores por toda la República, Novedades, México, 11 de marzo de 1950.

[29] Anónimo, Venus se pudo observar de las 9 de la mañana a las 2 de la tarde, Excelsior, México, 11 de marzo de 1950.

[30] La impresión que me da la fotografía es que se dejó el obturador abierto durante varios segundos (o minutos) y lo que se captó fue alguna estrella o planeta.

[31] Anónimo, Científicamente se acepta que algo extraño sucede, Ultimas Noticias, México, 11 de marzo de 1950.

[32] Anónimo, El observatorio de Tonantzintla fotografió un extraño objeto. Conjeturas sobre lo que pudo haber sido el raro y flamígero viajero, Excelsior, México, 11 de marzo de 1950.

Este artículo apareció originalmente como

Ruiz Noguez Luis, La «oleada» de 1950 en México, Cuadernos de Ufología, No. 30, 3ª Epoca, Santander, Esoaña, año 2004, Pags. 62-81.

La batalla de Los Ángeles

LA BATALLA DE LOS ANGELES

Poco después de la media noche del lunes 23 de febrero de 1942 un submarino japonés emergió cerca de la orilla a unos 20 kilómetros al Norte de Santa Bárbara, California. En aquel sitio se encontraba localizado el campo y la refinería petrolera de Ellwood. Desde la cubierta del submarino se dispararon 25 obuses de cinco pulgadas. El ataque duró veinticinco minutos, aunque no produjo daños de consideración.

El Fourth Interceptor Command ordenó un apagón de Ventura hasta Goleta pero no envió ningún avión para repeler el ataque y hundir el submarino. Los Ángeles Times informó a sus lectores:

«Desde Santa Bárbara, área del ataque submarino del lunes por la noche, el abogado de distrito Percy Heckendorf dijo que solicitaría al teniente general John L. DeWitt, oficial en jefe del comando occidental de la defensa, que hiciera del Condado de Santa Bárbara un área restringida para los enemigos y también para los japoneses nacidos en Estados Unidos. «Hay pruebas convincentes», afirmó Heckendorf, «de que hubo señales desde la orilla guiando al enemigo». Heckendorf dijo que la gente responsabilizará al general DeWitt si no actúa. Los oficiales del ejército, mientras tanto, estudiaban más de 200 libras de fragmentos de misiles disparados por el submarino, que causó daños de solamente $500 en el campo petrolero de Ellwood cerca de Santa Bárbara».

Se extendió el rumor entre los vecinos que el capitán, o uno de los oficiales en el submarino japonés, había trabajado en el campo petrolero de Ellwood algunos años antes de iniciar la guerra. La historia decía que el hombre estaba resentido por sus antiguos compañeros de trabajo que lo molestaban por sus rasgos orientales. Antes del inicio de la guerra había regresado a Japón y ahora regresaba para guiar y dirigir el submarino al área para atacarla.

No se sabe si este fue un hecho real o algo inventado por los servicios de inteligencia para crear temor entre la población americana de la costa Oeste. En ese sentido nos lleva a pensar la apatía del Cuarto Comando de Interceptores, al no enviar ningún avión para defender las instalaciones de la refinería. Si esto fuera así, el rumor sobre el antiguo trabajador japonés de la refinería de Ellwood sería parte de esta campaña xenofóbica, que se iría incrementando en el transcurso de la guerra.

Todo esto ocurría a tan sólo unas semanas del ataque japonés a Pearl Harbor, del 7 de diciembre de 1941. Era de entender el grado de psicosis al que estaba sometida la población civil.

Dos días después, el miércoles 25 de febrero, las sirenas antiaéreas comenzaron a sonar en el condado de Los Ángeles poco después de las 2 de la mañana. Millones de californianos se despertaron con el sonido de las sirenas. Muchos otros que estaban despiertos en los bares y clubes nocturnos, como el Trocadero, en Hollywood, se metieron debajo de las mesas.

A las 2:25 se ordenó un apagón en toda el área a fin de ocultar la zona a los aviones enemigos. Se prohibió el uso de teléfonos. También se mandó que las estaciones de radio salieran del aire, a las 3:08. Hubo algunos incidentes aislados en los que no se acató la orden de apagar las luces: algunos anuncios luminosos en el interior de las tiendas; semáforos que continuaban funcionando en algunos cruceros.

También hubo detenidos por no acatar la ordenanza. Curiosamente todos fueron ciudadanos americanos de ascendencia alemana, italiana o japonesa. John Y. Harada, por ejemplo, un vendedor de verduras de 25 años, fue acusado de violar la ordenanza. Al ser detenido por el sheriff capitán Ernest Sichler, se le acusó de negarse a apagar las luces de su camión en el que transportaba coliflores a un mercado local. Algo parecido le ocurrió a Giovouni Ghigo, de 57 años, que fue detenido mientras conducían su camión repleto de flores con rumbo al mercado. Finalmente Walter E. Van Der Linden, lechero de Norwalk, fue acusado de no apagar sus graneros de ordeña.

Mientras tanto los diversos grupos militares y voluntarios civiles se reportaban a sus puestos para repeler la incursión japonesa. En Inglewood estaba el 65 regimiento de artilleros (antiaéreo); y en Santa Mónica el 205 regimiento antiaéreo. Pero pasaron los minutos y nadie veía algo fuera de lo común en los cielos. Algunos civiles regresaron a la cama.

A las 3:36, sin embargo, se dio una nueva alarma. Esta vez fue seguida por el retumbar de las baterías antiaéreas de la Army’s 37th Coast Artillery Brigade. El cielo destellaba con la explosión de obuses de 12.8 libras. La mayor parte de los californianos estaban aterrados, pero el secretario de guerra Henry Stimson elogió la rápida respuesta del 37th.

¿AVIONES O GLOBOS?

El ufólogo Ralph Blum, que en ese entonces tenía nueve años, escribió que pensó que «los japoneses estaban bombardeando Beverly Hills».

«Había sirenas, reflectores, incluso armas antiaéreas rugiendo a lo lejos en los cielos sobre Los Ángeles. Mi padre había sido un observador de globos (en la AEF) en la Primera Guerra Mundial, y él sabía cómo se escuchaban las grandes armas cuando las oyó. Le ordenó a mi madre llevar a mis hermanas, que eran bebés, al cuarto subterráneo de proyección -nuestra casa tenía toda la parafernalia de Hollywood-mientras él y yo salimos al balcón».

«Â¡Qué escena! Eran después de las tres de la mañana. Los reflectores buscaban en el cielo occidental. Los traza-líneas volaban por el cielo. El traqueteo era terrible».

El fuego continuó intermitentemente hasta las 4:14. Se dispararon 1,430 obuses de artillería. La metralla dañó a varias personas. Una manada de vacas lecheras fue golpeada pero solamente murieron algunas vacas.

Varias propiedades resultaron dañadas por los obuses antiaéreos. En un distrito residencial de Los Ángeles, la casa de la señorita Blanch Sedgewick resultó con severos daños en la puerta del garaje y varias ventanas rotas. Lo más impactante fue que parte de la metralla cayó en la cama en donde momentos antes había estado dormida con su sobrina, Josie Duffy.

Una escuadrilla de bomberos de Santa Mónica fue enviada para quitar un obús antiaéreo sin explotar en una calzada. Otras bombas sin explotar destruyeron las calles, hogares y edificios públicos. Milagrosamente en términos de las toneladas de misiles lanzados, sólo se reportaron dos personas heridas por los fragmentos de los obuses que cayeron, dos personas murieron en accidentes, dos debido a los obuses antiaéreos y dos más murieron de ataques del corazón directamente atribuibles al operativo. Entre ellos estaba el guardia estatal Henry B. Ayers, de 63 años, que conducía un carro de municiones. Los médicos dijeron que un ataque del corazón era al parecer el responsable. De la misma forma se explicó la muerte de un guardia de ataques aéreos en servicio. El sargento de la policía, E. Larsen de 59 años, de Long Beach, murió en un accidente de tráfico mientras estaba en ruta a un puesto de defensa antiaéreo. Finalmente se reportó la muerte de una mujer en una colisión automovilística en Arcadia. En total murieron 6 personas.

A pesar de la enorme cantidad de obuses AA, de 12 libras, disparados por las baterías antiaéreas, no se derribó ningún avión enemigo, y curiosamente estos supuestos aviones no dejaron caer ninguna bomba Más extraño: no se escuchaba el motor de ningún avión.

Se informó de la presencia de estos objetos en casi toda la zona. Estaban por todas partes. Se les vio por primera vez cuando estaban sobre los estudios MGM de Culver City y Santa Mónica, al Sur de Los Ángeles. También se les vio en Redondo Beach, Long Beach, Huntington Beach, Santa Ana, Inglewood y Santa Mónica. Algunos pensaron que era una escuadrilla completa de aviones, pero otros informaron de una especie de dirigible no rígido, pues se movía muy lentamente y no hacía ruido. Según estos reportes, uno de los objetos se movió de Santa Mónica a Long Beach, unos 32 kilómetros, en un lapso de 30 minutos.

Los especialistas en aparatos más ligeros que el aire (dirigibles), de Akron, Ohio, dudaron que pudiera ser un dirigible no rígido japonés porque los japoneses no tenía ninguna fuente conocida de helio, y el hidrógeno era demasiado peligroso de utilizar bajo condiciones de combate. Pero estos especialistas nunca se enteraron de la existencia de los Fugos (ver el artículo de Kentaro Mori sobre los Fugos aquí) que de hecho utilizaban hidrógeno y cuya función era sembrar el terror al momento de lanzar sus bombas incendiarias o inflamarse ellos mismos.

El único que habló de una formación de aviones enemigos fue el redactor Peter Jenkins de Los Ángeles Herald Examiner: «Podía ver claramente la formación de V de cerca de 25 aviones plateados por encima que se movían lentamente a través del cielo hacia Long Beach».

Pero no todos estaban seguros de la presencia de aviones o de que, por lo menos, las observaciones fueran objetivas. El jefe de la policía de Long Beach J. H. McClelland dijo, «Miré lo que fue descrito como la segunda oleada de aviones desde la parte superior del Long Beach City Hall de siete pisos. No vi ningún avión pero los hombres jóvenes que estaban conmigo dijeron que si lo veían. Un observador experimentado de la marina de guerra con prismáticos de gran alcance Carl Zeiss dijo que él contó nueve aviones en el cono del reflector. Dijo que eran de color plata. El grupo pasó adelante de una batería de reflectores a otra, y bajo fuego antiaéreos, voló en dirección de Redondo Beach y de Inglewood del lado de la tierra de Fort MacArthur, y continuó hacia Santa Ana y Huntington Beach. El fuego antiaéreo era tan pesado que no podíamos oír los motores de los aviones».

El reportero Hill Henry de Los Ángeles Times escribió, «yo estaba suficientemente lejos para ver un objeto sin poder identificarlo»¦ yo estaría dispuesto a apostar el dinero que tengo que hubo varios golpes directos sobre el objeto».

«Los reflectores exploraron los cielos y las armas antiaéreas que protegían las vitales fábricas de aviones y de construcción naval entraron en acción. Las siguientes horas dispararían más de 1,400 obuses a un objeto móvil no identificado, lento en el cielo sobre Los Ángeles que parecía un dirigible no rígido, o un globo».

CAMPOS DE CONCENTRACIÓN AMERICANOS

Algunos incluso informaron duelos entre los supuestos aviones japoneses y los americanos, cosa que nunca ocurrió simple y sencillamente porque no fue enviado ningún interceptor. Tal vez fue una confusión al ver las balas trazadoras disparadas desde estaciones de tierra militares y algunas personas confundieron el patrón de fuego hecho por estos proyectiles con combate aéreo. Otros observadores reportaron objetos luminosos que fueron descritos como bengalas rojas y blancas en grupos tres rojas y tres blancas, encendidas alternativamente, o de cadenas de luces rojas que parecían algo como un papalote iluminado.

Los periódicos sugirieron que algunas de estas luces fueron causadas por japoneses americanos señalando el camino con bengalas para los aviones japoneses que se acercaban para dirigirlos a los blancos seleccionados. Todo esto era parte de una campaña histérica de la prensa para detener a todos los descendientes de japoneses y ponerlos en campos de concentración.

De hecho agarraron a tres japoneses, dos hombres y una mujer, en la ciudad de playa de Venice acusados de señalar con linternas cerca del embarcadero. Los enviaron a la jefatura del FBI, en donde el jefe local Richard B. Hood, dijo, «a petición de las autoridades del ejército nosotros no tenemos nada que decir».

Una investigación del Long Beach Press-Telegram estableció que: 1) no había caído ninguna bomba enemiga y 2) todas las investigaciones indicaban que nadie guiaba al enemigo desde tierra. Sin embargo los acusados no fueron liberados.

Franklin D. Roosevelt emitió la orden ejecutiva 9066, por la cual más de 80,000 japoneses americanos fueron enviados a campos de concentración en el centro del país.

A las 7:21 de la mañana, el teniente general John L. DeWitt dio la orden de alto al fuego, las sirenas anunciaron el fin de la «batalla Los Ángeles». Las estaciones de radio volvieron al aire a las 8:23 de la mañana. Los residentes salieron a las calles y Long Beach adquirió el aspecto de una enorme búsqueda de huevo de pascua. Los niños e incluso los adultos en pijamas y pantuflas revolvían en las calles y lotes baldíos, buscando los pedazos de los fragmentos de metralla.

La policía negó los rumores de varios informes de aviones que habían sido derribados, dijo que todos eran falsas alarmas. La oficina de Pasadena del sector sur de California del Army Western Defense Command anunció que no se había identificado ningún avión enemigo; no se había derribado ningún avión; no había caído ninguna bomba; y ningún interceptor americano había salido de tierra para perseguir al intruso.

El mismo secretario de la Marina Frank Knox anunció que no se había avistado ningún avión. El fuego antiaéreo había sido accionado, dijo, por una falsa alarma y el nerviosismo de la guerra. También sugirió que algunas industrias de guerra a lo largo de la costa tendrían que ser movidas al interior a puntos invulnerables a los ataques de los submarinos enemigos y de los aviones lanzados desde portaviones.

Los Ángeles Times exigió una explicación completa de Washington. The Long Beach Telegram se quejó de que los oficiales del gobierno que en todo el tiempo habían deseado mover las industrias manipulaban el asunto para propósitos de propaganda. Y el Long Beach Independent observó que: «Hay una misteriosa reticencia sobre todo esto y parece que una cierta forma de censura está intentando parar la discusión del asunto. Aunque era noticia candente ningún comentarista de radio nacional le dio más que una simple mención».

Una semana más tarde el general Mark Clark reconoció que los puestos de vigía del ejército creían haber detectado lo que pensaron eran cinco aviones ligeros que se acercaron a la costa en la noche del ataque aéreo. No se había enviado ningún interceptor para controlarlos, dijo, porque no había habido un ataque masivo.

George Marshall escribió un memorando al presidente Roosevelt sobre el incidente, que se desclasificó en 1974. Marshall concluyó que un avión convencional estaba implicado, probablemente las «fuentes comerciales, operadas por los agentes enemigos con objeto de dispersar la alarma, divulgando la localización de posiciones antiaéreas, y retardando la producción con el apagón.»

EL OVNI DE LOS ÁNGELES

Años después algunos ufólogos rescataron el incidente y supusieron que no se había tratado de aviones japoneses sino de platos voladores. Como prueba mostraban la fotografía publicada en los periódicos de la época en la que aparecían nueve haces de luz de los reflectores convergiendo en un punto.

Durante mucho tiempo los ufólogos publicaron esta fotografía indicando que los puntos luminosos eran los ovnis, pero en realidad se trata de los destellos producidos por el fuego antiaéreo. En el pie de foto original se puede leer:

«BUSCANDO EL OBJETO «“ Los haces de los reflectores construyeron una maraña de rayos de luz sobre Los Ángeles ayer por la mañana durante la alarma. Esta foto fue tomada durante el apagón; muestra nueve haces que convergen en un objeto en cielo en área de Culver City. Los destellos de luz que se muestran en el ápice de los ángulos de los haces fueron hechos por los obuses antiaéreos».


Con pruebas tan endebles es con lo que se conforman los ufólogos. Bruce Maccabee cree identificar un ovni (por extraño que suene esta frase) en el lugar en donde convergen los reflectores, pero sus análisis son tan malos como casi todos sus trabajos anteriores (ver, por ejemplo, los análisis de Gulf Breeze, el ovni de la Fuerza Aérea Mexicana, por citar tan sólo dos casos).

Parece que todo el incidente de «La Batalla de Los Ángeles» se debió a una histeria colectiva debida a la crisis de guerra. No hubo tal ataque de aviones japoneses y mucho menos ninguna presencia de platos voladores de otros mundos, pero uno podría pensar que pudiera tratarse del primer ataque de globos Fugo. Existen todavía muchos documentos no liberados sobre este hecho histórico, quizá en el futuro tengamos las respuestas.

REFERENCIAS

Altomonte Frank, 60th Anniversary Of The Battle Of Los Angeles, 18 de febrero de 2002.

Anónimo, Anti-Aircraft Guns Blast at L.A. Mystery Invader, Glendale News Press, febrero 25, 1942.

Blum Ralph, Beyond Herat: Man»™s contact with UFOs, Bantam Books, New York, 1974, Pags 68.

Cerda Adrian, El falso ataque a Los Ángeles en la Segunda Guerra Mundial, Contenido, No. 526, México, abril de 2007, Pags. 85-87.

Collins T. Paul, World War II UFO Scare, Fate, July, 1987.

Dolan M. Richard, UFOs and the National Security State, Keyhole Publishing, 2000.

Maccabee Bruce, The Battle of Los Angeles. Photo Analysis, artículo en Internet, http://brumac.8k.com/BATTLEOFLA/BOLA1.html

Miles Marvin, Chilly Throng Watches Shells Bursting In Sky, Los Angeles Times, Los Angeles, 26 febrero 1942.

Terrenz Sword, The Battle of Los Angeles, 1942, Unsolved UFO Sightings, Spring 1996, Pags 57-62.

Trainor Joseph, UFO ROUNDUP, Volumen 3, número 8, 22 de febrero de 1998.

Los Ángeles Times, Los Ángeles Herald-Examiner, Los Ángeles Herald Express y Long Beach Press-Telegram del 25 de febrero de 1942.

La historia de Futuro

FUTURO: LA CASA DE LA ERA ESPACIAL

A finales de 1968 los asombrados televidentes de Finlandia vieron un anuncio en donde aparecía el típico bosque finlandés y, a lo lejos, lo que parecía ser un platillo volador con muchas portillas a todo su derredor. La visión era impresionante, pero no se trataba de una nave de otro mundo sino de un diseño que rompería con todos los moldes y arquetipos en la construcción de viviendas.

Dos años antes un viejo amigo de la escuela del arquitecto Matti Suuronen lo comisionó para diseñar una moderna cabina de esquí en Janakkala, en Finlandia central. Se requería de algo que pudiera fabricar, transportar e instalar fácilmente.

Suuronen pensó en una elipse construida de plástico reforzado. Las patas se construirían de acero y serían ajustables para poder erigirse en toda clase de terreno. Debido a este sistema, las cabinas se podrían instalar fácilmente en terrenos con pendientes elevadas. Las patas también permitirían que la nieve pudiera pasar entre ellas, incluso en las más fuertes tempestades.

El cuerpo de las cabinas se construiría de fibra de vidrio reforzada con poliéster. Su forma sería una elipse de unos cuatro metros de alto por ocho de diámetro, dando un volumen total de 140 metros cúbicos. Esa misma forma, la elipse, se repetiría en otras partes de la construcción, como en las ventanas, y los muebles. De hecho, los muebles se tuvieron que diseñar ex profeso pues los convencionales no cabían en esos espacios curvos.

Conforme avanzaba el proyecto, Suuronen se dio cuenta que más que una cabina de esquí, la construcción podría utilizarse como una casa del futuro. Futuro, ese fue su nombre ya que introducía varias características innovadoras: la forma de elipse, el uso del plástico como material de construcción, los acabados brillantes, el mobiliario empotrado, la facilidad de construcción y transporte. Se podían fabricar en serie. De hecho se fabricaron 20 casas Futuro utilizando los mismos moldes.

El prototipo estuvo terminado el 1 de abril de 1968 y a finales del año se presentó en la televisión finlandesa. Todo funcionaba apretando botones. La luz, el aire acondicionado, los aparatos eléctricos, la estufa. Incluso la puerta con los escalones que caían a un lado como en un aeroplano.

Se aprovechaban todos los espacios. Los asientos se convertían en camas, presionando un botón. Las lámparas estaban en los apoyabrazos. Futuro podía acomodar a ocho personas y se podían utilizar paneles deslizables para crear «cuartos temporales para huéspedes».

Además de aire acondicionado contaba con una chimenea que, por su forma, calentaba rápidamente cada rincón de la casa. Futuro podía ser habitada en cualquier época del año. La superficie en el ecuador de la elipse era de unos 50 metros cuadrados, pero a nivel de piso era de 23 a 28 metros cuadrados. Esta vivienda de la era espacial pesaba 2,500 kilogramos sin muebles y hasta 4,000 de peso total.

«Futuro representa la forma moderna, cómoda y práctica de las casas. Futuro es la vivienda del futuro», decía el folleto de Futuro, de finales de los años 60.

Pero Futuro era parte de un concepto. Suuronen diseñó una gran bóveda de plástico transparente, de ocho metros de diámetro, para la azotea de un silo de granos en Seinajoki. Luego se dedicó a crear la Casa de Finlandia, o CF, una gama de casas de plástico que incluían, además de Futuro, la vivienda Venturo, un quiosco, y dos diferentes estaciones de gasolina. Estos edificios de plástico harían de Matti Suuronen un diseñador internacionalmente conocido.

TRANSPORTANDO EL FUTURO

Una de las características que se le había pedido al diseño de Suuronen, la movilidad, sería la parte más atractiva de Futuro, pues podía ser transportado fácilmente de un lugar a otro por helicóptero. La Fuerza Aérea Sueca compró un Futuro para usarlo como oficina. El «plato volador» fue transportado por un helicóptero de Estocolmo a Solna. En los Estados Unidos se creía que una vez que terminara la guerra de Vietnam, habría un montón de helicópteros disponibles para hacer estos transportes.

Otro Futuro fue transportado en la cubierta superior de un barco sobre el río Támesis. Formó parte de la feria flotante de Finlandia, en Londres, en 1968. La princesa Margaret fue una de las miles de personas que visitó la exposición. En el verano de 1969, durante todo un mes los grandes almacenes Stockmann pusieron en exhibición un Futuro dentro de sus instalaciones. Según un informe de prensa, más de 50,000 personas visitaron la vivienda futurista.

Pronto muchos diarios y revistas por todo el mundo comenzaron a publicar artículos sobre Futuro. The New York Times publicó un informe sobre la casa de plástico en 1969. En 1970, el Playboy publicó un artículo sobre Futuro titulado «Portable Playhouse». La revista finlandesa Apu publicó en 1968 una historia sobre Futuro titulada «Matti munaa maisemaa» (Matti atornilla el paisaje). Pero, como casi siempre ocurre, Suuronen no fue profeta en su tierra: su trabajo tuvo mejor aceptación fuera de Finlandia.

Se construyeron 20 Futuros y casi todos ellos fueron para exportación. Sólo el primero que salió de producción fue comprado por el actor finlandés Matti Kuusla, para usarlo como casa de veraneo en Puulavesi, donde todavía se le puede ver hoy. Se conocen otros dos Futuros en Finlandia, uno todavía se usa como casa de verano, el otro nunca fue armado.

Había un cuarto Futuro que pertenecía a la unión de estudiantes de la universidad de Turku, pero fue vendido a alguien en Estonia. En ese mismo país hay otro Futuro amarillo sobre la carretera de Parnu. A mitad de los noventa era utilizado como «platillo volador de Santa Claus».

Suecia compró tres Futuros para usarlos como estaciones de observación para su Fuerza Aérea. Un cuarto, del que hablamos más arriba, se destinó para usarlo como oficina.

En Alemania había dos: uno propiedad del artista conceptual alemán, Charles Wilp, que fue visitado por varias personalidades como Andy Warhol, Christo (que lo envolvió, como era su costumbre), los príncipes de Kuwait y Hugh Hefner. El segundo se usaba como casa club de la juventud en Stuttgart.

Holanda exhibe un Futuro en el museo central de Utrecht, y una fábrica de plásticos de Yorkshire utiliza uno como oficina.

La agencia de viajes de la juventud soviética, Sputnik, planeaba llenar una cuesta de esquí de Futuros para servir como cabinas de esquí, pero el plan no cristalizó debido a la carencia de fondos. No obstante hay dos Futuros en el Mar Negro (Dombai y Sotsi), que eran usados como cabinas de vacaciones.

Un Futuro fue llevado a Estambul.

Finalmente los Estados Unidos cuenta con la mayor colección de Futuros: en Florida, Philadelphia, y en las montañas cerca de San Diego, California, que son utilizados como casas de campo; y otro en New Jersey que se utiliza como banco dentro de un centro comercial.

Además de estos se han hecho otras reproducciones que no salieron de la fábrica de Finlandia. Se vendieron licencias para fabricar Futuros en más de 25 países, incluyendo Estados Unidos, Japón, Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda, Israel, y Líbano. Los moldes para hacer Futuros todavía existen.

EL FRACASO DE FUTURO

Futuro reflejaba el optimismo de la cultura pop y la era de los viajes espaciales a finales de los sesenta y principios de los setenta. Su diseño sigue siendo completamente contemporáneo. El New York Museum of Modern Art compró fotografías de Futuro para sus colecciones sobre arquitectura moderna. El diseño de Futuro fue estudiado en la universidad de Yokohama, para ver si podía soportar terremotos y huracanes. Los resultados fueron muy buenos pero solamente dos Futuros se vendieron en Japón.

¿Por qué no tuvo éxito en su comercialización? Mucha gente pensó que la casa de plástico parecida a un plato volador era demasiado moderna para una vivienda. Pero uno de sus principales problemas fue su precio de venta. También jugó en su contra la inexperiencia de los finlandeses en exportación de sus productos. A esto hay que añadir la crisis del petróleo de 1973, que disparó el precio de los plásticos. Esto puso fin al sueño de Suuronen.

Treinta años después de que se construyó el primer Futuro el museo finlandés de arquitectura organizó una pequeña exposición para conmemorar el acontecimiento. Ese mismo año Mika Taanila terminó su documental, Futuro – Tulevaisuuden olotila (Futuro: una nueva estancia para el mañana), al que le seguiría el libro Futuro: Tomorrow’s House from Yesterday, escrito por Marko Home y Mika Taanila (editorial Desura). El libro, conteniendo un DVD, rastrea la historia olvidada de este diseño finlandés y muestra la historia detallada de Futuro. En el DVD se reproduce la película de 29 minutos, producida por Lasse Saarinen, de KINOTAR Oy, con el apoyo de The Finnish Film Foundation, YLE TV 1. Además se muestran otros 45 minutos de películas caseras de dueños y admiradores de Futuro. La película de Mika Taanila se ha presentado en más de cincuenta festivales internacionales de cine y se ha transmitido en varias estaciones de televisión.

Futuro se presentó en la bienal de Estambul en noviembre de 2001 y en una exposición en Ámsterdam en el otoño 2001. Un modelo a escala de Futuro fue visto en la exhibición de Les Années Pop llevada a cabo en el centro Pompidou en París, a finales del verano de 2001. El Futuro de la colección del museo central en Utrecht fue transportado por último a la exposición Visiones y realidad, llevada a cabo en el museo de arte contemporáneo en Louisiana, Dinamarca, de septiembre de 2000 a enero de 2001.