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Mi voto al mejor postor

IMPACTO AMBIENTAL

Mi voto al mejor postor[1]

Juan José Morales

Alguna vez oí decir a una humilde mujer: ¿Por qué no voy a vender mi voto? Si me dan 500 ó mil pesos por él, ese dinero me sacará de apuros, y a mí no me importa quién gane.

Por desgracia, mucha gente necesitada piensa así, y por mucho que se le hable de democracia y valores ciudadanos, no se le puede convencer de que no venda su voto si al hacerlo logra un alivio momentáneo a sus necesidades. Así que si de vender el voto se trata, quizá valga la pena hacerlo al mejor postor. Y para ello no está de más un poco de aritmética.

clip_image002Uno de los muchos anuncios que exhortan a denunciar la compra de votos. Evitarla resulta sin embargo muy difícil. Por eso, más que pensar en valores democráticos y libre voluntad de los electores, hay que hacer hincapié en los beneficios económicos a largo plazo que el ciudadano obtendrá al sufragar por determinado partido.

Me pongo en la situación de una persona de 70 años en situación de extrema pobreza. Los mil pesos que hoy me pagan por mi voto significan mucho dinero para mí. Pero tendré que esperar tres años antes de que haya otra elección y poder venderlo de nuevo. Eso significa que, en promedio, recibiré por él 28 pesos mensuales. Pero si voto por López Obrador, y su gobierno establece la pensión universal para adultos mayores, recibiré 800 pesos mensuales. En tres años, casi 29 mil pesos. Ciertamente, mucho más que los miserables mil pesos que hoy me dan. Además «”y esto es lo más importante»”, los recibiré con toda dignidad, como un derecho, no como dádiva de algún politiquillo.

O bien, me pongo en el papel de un joven pobre que no logró acceso a la universidad. El triunfo del Movimiento Progresista significará un programa «”similar al que desde hace años existe en el DF»” de becas para estudiantes de escasos recursos. También, en tres años recibiré varias decenas de miles de pesos, que no me resolverán una necesidad momentánea, sino que me permitirán lograr una preparación profesional y labrarme un mejor futuro.

De igual manera, como padre o madre de familia, en vez de vender hoy mi voto al PRI en mil pesos para comprar los útiles escolares que mis hijos necesitarán el próximo ciclo escolar, y durante los dos años siguientes no tener dinero para adquirirlos, puedo optar por dar mi voto a López Obrador y a cambio de ello tener la certeza de que cada año mis hijos tendrán «”como desde hace mucho tiempo en el DF»”, una dotación gratuita de útiles escolares y uniformes.

Asimismo, si me pusiera en el lugar de una madre soltera, tendría dos opciones el 1° de julio: recibir una sola vez mil pesos de un mapache electoral para comprar leche a mi bebé, o sufragar por López Obrador y los diputados y senadores del Movimiento Progresista, que ofrecen «”como en el DF»” programas de apoyo económico a madres solteras y contar con una asignación permanente para alimentar adecuadamente a mis hijos.

O bien, puesto en la condición de un pequeño empresario, puedo decidir entre aceptar mil pesos por dar mi voto a Peña Nieto y seguir en la misma situación crítica, o «venderlo» a AMLO y más adelante beneficiarme con un programa de créditos blandos para microempresas y negocios familiares semejante al que «”otra vez hay que repetirlo»” existe en el DF.

En fin, podríamos seguir poniendo ejemplos. Y aquí hay que recalcar que lo que ofrece López Obrador y el Movimiento Progresista no son las clásicas promesas que se lleva el viento. Tampoco son dádivas que dependan de los tiempos electorales o de circunstancias pasajeras. Son realidad desde hace muchos años en la capital del país, y tienen carácter de derechos ciudadanos respaldados por leyes que los hacen obligatorios. Ningún gobierno priísta o panista ha establecido en ninguna otra entidad federativa nada igual.

De modo, pues, que si de vender el voto se trata, hay que ser un poco inteligente y venderlo al mejor postor. En vez de entregarlo a cambio de mil pesos, conviene mejor darlo a cambio de programas sociales que signifiquen beneficios por muchos miles de pesos.

Así de simple.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 25 de junio de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales.

El (nada) extraño caso de las obras invisibles

ESCRUTINIO

El (nada) extraño caso de las obras invisibles[1]

Juan José Morales

Según el presupuesto de egresos de Quintana Roo, durante los seis años que estuvo al frente del gobierno Félix González Canto, se destinaron a obras públicas 3 700 millones de pesos. Sin embargo, en las cuentas públicas aparecen gastos por 12 900 millones en ese rubro.

Oficialmente, las cuentas son impecables y fueron aprobadas por la contraloría «”que depende del gobernador»” y por la legislatura local, dominada por el PRI. El dinero se gastó, y hay documentos que lo comprueban. Otra cosa, sin embargo, es que las carreteras, escuelas, hospitales y demás obras en que se «gastaron» los 9 200 millones de diferencia no aparezcan por ningún lado. Tal vez sea sólo un inescrutable misterio al que podría llamarse El (nada) extraño caso de las obras invisibles. O una calumnia de la oposición para desprestigiar a González Canto, quien «”dicho sea de paso»”, no solamente logró la hazaña de hacer desparecer cemento, varillas, asfalto, cal, concreto, vidrio y aluminio con valor de 9 200 millones de pesos, sino también convertir a Quintana Roo en el segundo estado más endeudado de México, después de Coahuila, el feudo de los Moreira.

clip_image002¿Será el título de Campeones del Endeudamiento el que muy sonrientes exhiben estos caballeros? A la derecha, Humberto Moreira, ex gobernador de Tamaulipas, a la cual convirtió en la entidad más endeudada del país. A la izquierda, Félix González Canto, quien hizo de Quintana Roo el segundo estado con mayor deuda.

En efecto, al término de su gobierno González Canto dejó una deuda por 11 mil millones de pesos. Y por si todo eso fuera poco, logró también la proeza de trocar el superávit anual de 140 millones de pesos con el que recibió el presupuesto del estado, en un déficit anual de 1 200 millones.

Pero, según algunos maledicentes, González Canto no es un brillante prestidigitador capaz de hacer desaparecer edificios o puentes a la vista de todos, ni tampoco un mago de las finanzas, sino que recurrió a un truco muy simple: presentar como gastos de su gobierno las inversiones del gobierno federal y quedarse con el dinero. Así de simple.

Según esos calumniadores, lo que se estuvo haciendo durante los seis años del gobierno de González Canto puede resumirse así:

Cuando se recibía una asignación económica del gobierno federal para hacer tal o cual obra, ésta se ejecutaba y se entregaban los comprobantes de gastos a la contraloría de la federación. Pero al mismo tiempo, en las finanzas del gobierno del estado se asignaba una cantidad similar para esa misma obra y se conseguían «”previa «mochada» a cómplices de la operación»” las facturas y demás documentos contables necesarios para amparar el gasto a cabal satisfacción de la contraloría estatal.

En pocas palabras: la obra se pagaba dos veces. O, si se prefiere plantear las cosas de otra manera, había dos obras: la real y la ficticia, la verdadera y la inexistente, la visible y la invisible. Y con este juego se escamoteaban miles de millones de pesos.

No diré que todo esto sea cierto, pero enteramente factible lo es, y la única manera de comprobarlo sería una auditoría a fondo de las finanzas del gobierno de Quintana Roo, una auditoría real y efectiva, practicada por un organismo independiente, no por empleados del propio gobierno como lo son los titulares de la auditoría estatal. Y la pregunta es si estarían dispuestos a permitirla y facilitarla González Canto y su sucesor Roberto Borge, a quien se tilda de encubridor y cómplice de tales manejos.

Mientras tanto, en la opinión pública quintanarroense la convicción es que en el gobierno de González Canto las arcas públicas fueron literalmente saqueadas, que hay miles de millones de pesos desaparecidos, y que dejó una monstruosa deuda. Por todo ello, ha cobrado fuerza un movimiento en el que se pide a los ciudadanos no votar por él «”ni, desde luego, por su compañero de fórmula, El Niño Verde»”, para evitar que sea electo senador y goce de un fuero que impida esclarecer los latrocinios ocurridos durante su administración.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 26 de junio de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales.

AMLO, Peña Nieto y la palabra de honor

IMPACTO AMBIENTAL

AMLO, Peña Nieto y la palabra de honor[1]

Juan José Morales

Con la mayor desvergüenza, Peña Nieto y otros candidatos continúan copiando las propuestas de López Obrador. Ofrecen pensión para adultos mayores, ayuda a madres solteras, uniformes y útiles escolares gratuitos, servicio médico universal, y otras cosas que en su momento, cuando fue jefe de gobierno del Distrito Federal, estableció AMLO y que ahora propone ampliar a todo el país.

Decimos que lo copian con toda desfachatez, en primer lugar porque cuando López Obrador creó tales beneficios sociales, los mismos partidos y candidatos que ahora las imitan, pusieron el grito en el cielo calificándolas de populistas e irresponsables porque «”decían»” harían quebrar las finanzas públicas, cosa que como se sabe no ocurrió. En segundo lugar, porque en los estados gobernados por el PRI nunca se hizo lo que ahora ofrecen para todo el país. Cuando fue gobernador del estado de México, por ejemplo, Peña Nieto pudo haber hecho al menos parte de lo que promete, pero no hizo absolutamente nada.

clip_image002Portada del libro de Jaime Avilés «”el cual recomendamos ampliamente»”, en el cual relata cuándo, dónde y cómo nació la idea del crédito a la palabra, que ahora Peña Nieto presenta muy ufano como su gran promesa de campaña.

Pues bien, ahora, en Reynosa, Tamaulipas, el candidato priísta acaba de ofrecer que «como parte de su estrategia para el combate de la pobreza, en caso de ganar las elecciones pondrá en marcha un programa de crédito a la palabra, que beneficie a las personas que viven en condición de pobreza y no son sujetos de crédito, a fin de que puedan emprender alguna actividad productiva».

Mayor cinismo no podría haber. El crédito a la palabra es cosa vieja; bastante vieja. Data de hace más de 30 años. ¿Y sabe usted quién lo ideó y lo puso en práctica por primera vez, tan exitosamente que no tardó en ser práctica común en muchos lugares? Pues nada más ni nada menos que Andrés Manuel López Obrador, cuando fue coordinador del Instituto Nacional Indigenista en la región maya chontal de Tabasco de enero de 1977 a noviembre de 1982.

Leamos lo que al respecto cuenta el escritor y periodista Jaime Avilés en su libro «”recientemente presentado en Mérida y Cancún»” «AMLO: vida privada de un hombre público.»

Dice el autor que cuando Andrés Manuel comenzó a trabajar en la zona chontal, una de las primeras medidas que aplicó fue acabar con la costumbre del arrendamiento de tierras de los chontales a los grandes ganaderos, y «para que los indígenas fueran dueños de sus propias vacas, Andrés Manuel ideó el programa «˜Crédito a la palabra»™, que andando el tiempo se extendería por todo México. Siete sociedades ejidales recibieron un préstamo de cuatro millones de pesos… Para garantizar que devolverían el préstamo, a los ejidatarios únicamente se les exigió su palabra de honor». Y de que la cumplieron es prueba el hecho de que poco después el crédito se amplió, bajo los mismos principios, a 90 millones, en beneficio de más de 1 400 ejidatarios, que luego aumentaron a más de dos mil.

Ciertamente, si López Obrador hubiera patentado los numerosos y muy efectivos programas sociales que puso en marcha y cobrara derechos de autor por los mismos, recibiría una buena cantidad de dinero de los incontables políticos y politicastros que «”tras haberlo anatematizado por ellos, tildándolo de demagogo»”, ahora intentan copiarlos. Y las copias, dicho sea de paso, resultan a menudo verdaderamente caricaturescas y hasta insultantes por lo burdas.

Para terminar, agradezco a un apreciado lector, Raúl Vela Sosa, haberme señalado que en mis comentarios de anteayer sobre las candidatas a la presidencia de la República, omití decir que en las elecciones de 1994 doña Marcela Lombardo se presentó como candidata presidencial por el PPS.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 21 de junio de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales.

AMLO y los camellones chontales

IMPACTO AMBIENTAL

AMLO y los camellones chontales[1]

Juan José Morales

López Obrador no ha hablado mucho sobre sus propuestas en materia de ecología y protección y conservación del medio ambiente, y ello le ha valido críticas en el sentido de que no se preocupa por tales asuntos. En realidad, empero, es muy sensible sobre el particular, sabe valorar y aceptar las opiniones de los expertos y respalda decididamente proyectos audaces y novedosos en la materia.

Un ejemplo de ello es el apoyo que en su época de coordinador del INI en Tabasco dio al proyecto de los llamados camellones chontales. Esta fue una exitosa iniciativa del Dr. Arturo Gómez Pompa, entonces director del lamentablemente desparecido Instituto Nacional de Investigaciones sobre Recursos Bióticos (INIREB). El plan estaba orientado a desarrollar la agricultura en zonas pantanosas consideradas inútiles para los cultivos, mediante técnicas inspiradas en el sistema prehispánico de chinampas como las de Xochimilco pero que también al parecer fueron utilizadas por los mayas.

clip_image002Camellones chontales en la zona de Nacajuca. Están inspirados en las chinampas, pero difieren de ellas en varios aspectos. Con ellos se demostró la factibilidad de ampliar la frontera agrícola en el trópico sin desecar pantanos ni destruir selvas.

En líneas generales, el procedimiento consiste en dragar el terreno pantanoso para formar canales, y con la tierra así extraída, formar una especie de camellones o túmulos alargados, más altos que el nivel del agua. Húmedos y ricos en materia orgánica gracias al limo del fondo, los camellones se utilizan para diversos cultivos.

El proyecto fue todo un éxito desde el punto de vista técnico, científico y social. Aunque hubo errores, fallas y deficiencias «”inevitables en todo primer ensayo»”, en términos generales se logró el objetivo de crear nuevos terrenos cultivables y obtener considerables volúmenes de productos agrícolas. Los problemas estuvieron más bien en la comercialización, pues los campesinos tuvieron que enfrentar «”como siempre»” a los intermediarios, acaparadores y especuladores.

Desde el punto de vista social, el gran éxito fue que los campesinos chontales adoptaron con entusiasmo la nueva técnica, la adaptaron a sus necesidades e incluso la mejoraron. Ello fue posible gracias sobre todo a dos factores clave: en primer lugar, que el INIREB les dio facultades para opinar y decidir al transferirles el manejo de los camellones, no simplemente les impuso el proyecto. En segundo término «”escribe Gómez Pompa»” «la estrecha y buena relación de los chontales con Andrés Manuel López Obrador, lo cual facilitó mucho el trabajo en la región».

Como decíamos, el proyecto de chinampas y camellones fue todo un éxito. Demostró que es posible utilizar con fines agrícolas tierras pantanosas «”como las que predominan en Tabasco y otras zonas de México»” y que los nuevos campos de cultivo no sólo tienen una alta productividad sino que utilizan abundante mano de obra, cosa muy importante para evitar la migración del campo a las ciudades y la formación de cinturones de miseria en las zonas urbanas.

El proyecto despertó gran interés en la comunidad científica nacional e internacional, expertos de diversos países acudieron a conocerlo, e incluso «”dice Gómez Pompa»”, «un grupo de investigadores de Bélgica colaboró en forma muy cercana con nosotros y llevó la idea de la chinampa a la República de Rwanda, en África, en donde se inició un proyecto inspirado en las chinampas tropicales paralelo a los de Tabasco. Desgraciadamente los conflictos en Rwanda (las matanzas durante el genocidio de la etnia tutsi por parte de los hutus en 1994) interrumpieron esta iniciativa.»

Desgraciadamente, cual sucede muy a menudo, el prometedor proyecto de los camellones agrícolas fue abandonado por gobiernos posteriores y no se amplió a otras zonas del estado y del país, aunque sigue funcionando exitosamente en manos de los propios indígenas. Pero si AMLO ocupa la presidencia, sin duda será retomado y se abrirán nuevas perspectivas para el desarrollo de la agricultura en el trópico.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 22 de junio de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales.

La tenacidad como virtud

ESCRUTINIO

La tenacidad como virtud[1]

Juan José Morales

Hace unos días, tuve la satisfacción de participar en la presentación de El Viento y los Sauces, un libro de poemas de Ramón Iván Suárez Caamal. Y mientras en el acto hablábamos de su extensa y excelente obra literaria, que incluye la letra del himno a Quintana Roo, me saltó a la mente su primera estrofa, el coro: «Selva, mar, historia y juventud, pueblo libre y justo bajo el sol, la tenacidad como virtud: ¡Eso es Quintana Roo!»

En una paráfrasis, las palabras «la tenacidad como virtud» podrían muy bien aplicarse a Andrés Manuel López Obrador. Gracias a su tenacidad, a la persistente labor que lo llevó «”literalmente hablando»” a todos los rincones del país y lo puso en contacto directo con millones de hombres, mujeres, niños y jóvenes «”cosa que ningún otro candidato, ni remotamente, ha hecho»”, pudo lograr el impresionante ascenso en las preferencias electorales registrado durante las últimas semanas, y que para muchos fue una sorpresa.

clip_image002Las multitudes cada vez mayores que se congregan en los actos de campaña de López Obrador son los frutos que ahora está cosechando por su tenacidad para promover el cambio, aún en las más adversas condiciones.

Sencillamente, López Obrador está cosechando lo que sembró durante años de paciente y perseverante trabajo. Y lo logró en las condiciones más adversas que se pueda imaginar, pues pocos políticos mexicanos han sufrido un tratamiento como el que ha recibido durante diez años desde los altos círculos del poder «”y esto incluye a dirigentes de su propio partido»” y desde los grandes medios de comunicación.

Antes siquiera de ser candidato a la elección presidencial de 2006, se intentó anular su candidatura con el famoso asunto del desafuero. Durante la campaña electoral fue sometido a la más nauseabunda guerra sucia, y el propio presidente Vicente Fox intervino en su contra y en favor de Felipe Calderón, cosa que fue reconocida oficialmente por el IFE mismo, pese a su favoritismo hacia Calderón y su animadversión hacia AMLO.

En los comicios, se le despojó de un triunfo legítimo merced a las maniobras conjuntas del IFE, el gobierno foxista, las televisoras, el ejército de mapaches de la inefable Elba Esther Gordillo y una pléyade de otros políticos, entre quienes merece especial mención Patricia Mercado, quien navegando con la bandera de candidata de izquierda, se encargó de fragmentar a los electores y restarle a AMLO votos de ese sector. Y no cualquier cosa, sino 1.1 millones. Esa fue la votación que obtuvo Mercado en su papel de «chica buena de la izquierda», y no hay que olvidar que Calderón supuestamente triunfó por sólo 240 mil votos; menos de la cuarta parte de los que Mercado le escamoteó a López Obrador.

Pasadas las elecciones, se le presentó como un alborotador que ponía en peligro la paz pública y la estabilidad del país, cuando en realidad al canalizar por la vía pacífica las protestas populares, evitó un estallido social y una matanza similar a la de 1952, cuando los partidarios del Gral. Miguel Henríquez Guzmán se lanzaron a las calles para protestar por lo que consideraban un fraude en favor de Ruiz Cortines.

Luego, por cinco años, López Obrador fue objeto de un ostracismo informativo. No se publicaba en los grandes medios de comunicación una palabra sobre sus actividades. Pero, en cambio, se seguía ridiculizándolo, difamándolo, denostándolo y vilipendiándolo.

Sin embargo, no perdió el ánimo. Y ahora, su tenacidad, su gran virtud «”aunque no la única»” finalmente ha comenzado a dar frutos.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 13 de junio de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales.