Bajo el signo de Ummo: el día en el que los extraterrestres aterrizaron en Aluche

Bajo el signo de Ummo: el día en el que los extraterrestres aterrizaron en Aluche

Laura Pousa y Javier Olivera dirigen esta miniserie de tres capítulos disponible en Movistar Plus+, en la que analizan el fenómeno alienígena más delirante de la historia de España

f.elconfidencial.com_original_29d_473_22e_29d47322eeb52af506ae1a36dce784e2Una de las “pruebas gráficas” que “demostraron” la visita de los ummitas a España en 1996. (Movistar )

Marta Medina

22/11/2022

“¿Cómo pudimos creernos que entre nosotros había extraterrestres altos, rubios y de ojos azules?”

“Millares de madrileños contemplaron ayer un objeto luminoso en el espacio”, titulaba la noticia del periódico de aquel día. En el cuerpo de la misma, se explicaba que “entre las 18 y 20 horas”, muchos vecinos de Madrid vieron “un objeto brillante que circulaba por los aires”. El Departamento de Tráfico de Barajas recibió entonces “numerosas llamadas” y preguntaron a los pilotos de los aviones si habían percibido algún objeto extraño en su trayectoria. Nada.

Madrid, 6 de febrero de 1966. Menos de un mes antes, varias cabezas nucleares estadounidenses se habían extraviado cerca de la costa de Palomares (Almería). Ese mismo año España se abre a los alemanes, que por fin podían viajar a nuestro país sin necesidad de pasaporte, sólo “con fines turísticos y sin reciprocidad”. El franquismo empezaba a abrirse, perezosamente, y siempre con la vista puesta en la billetera (llena de los extranjeros del norte). Ese mismo año, Franco visitó Barcelona, se alojó en el Palacio de Pedralbes y “la muchedumbre no cesó de vitorearlo”, subido a su coche descubierto y “visiblemente emocionado” al escuchar “los coros de Clavé vestidos con sus trajes típicos y barretina, que entonaron la célebre sardana L’Ampurdá”. Todavía quedarían dos años para que la Virgen se apareciese a las niñas Ana García, Ana Aguilera, Rafaela Gordo y Josefa Guzmán mientras recogían flores en la finca utrerana de La Alcaparrosa, el momento fundacional de la iglesia del Palmar de Troya.

f.elconfidencial.com_original_3ce_8ba_044_3ce8ba0447032153245e59a699dd8933José Luis Jordán Peña en un programa de la época. (RTVE)

A finales de los 60, España se debatía entre una identidad folclórica, castrense y superchera y la necesidad de modernidad y cambio. Entre las apariciones marianas y los avistamientos ovni. Y es en este contexto cuando el psicólogo José Luis Jordán Peña se dio de bruces con un platillo volante que aterrizó y volvió a despegar en el barrio madrileño de Aluche, cercano a Carabanchel. Un poco más hacia el sur, desde un edificio del barrio de Las Águilas, un tal Vicente Ortuño también observó una luz que descendía y volvía a elevarse antes de perderse en el cielo. “No era ciertamente un helicóptero ni un avión”, explicó Ortuño al diario Informaciones. “Era un disco naranja”. En un terreno, ocupado por la finca El Relajal, encontraron una zona quemada y varias huellas, como de un trípode, perteneciente supuestamente a ese platillo volante.

Éste fue el avistamiento que dio el pistoletazo de salida a la cultura ovni en la España del tardofranquismo. Un caso que llenó horas y horas de televisión y de debates y que hizo que miles de españoles se planteasen que, si los alienígenas no sólo existían, sino que decidían visitar España antes que cualquier otro lugar, eso significaba que éramos un gran país. No sólo eso, sino que dichos extraterrestres habían intentado comunicarse con nosotros a través de una serie de cartas mecanografiadas, escritas en español, en las que revelaban que procedían del planeta Ummo, situado a catorce años luz del sistema solar, y que llevaban en la Tierra desde el 28 de marzo de 1950, “estudiando nuestra civilización”.

Las misivas le llegaban a Fernando Sesma, el organizador de las tertulias La ballena verde, enfocadas a lo paranormal y misterioso, y que se organizaban en el Café Lyon de la calle Alcalá de Madrid, a la que alguna vez habían acudido intelectuales como Alfonso Paso o Antonio Buero Vallejo. “Deseo presentarme a usted, pues es mi primer contacto con su persona. Mi patronímico es, en su expresión fónica aproximada, DEI 98”, comenzaba el escrito. Programas como los de Jiménez del Oso o Andrés Aberasturi dedicaron reportajes y entrevistas a ufólogos, parapsicólogos y demás charlatanes de los fenómenos del misterio. ¡Estaba claro! ¡No estábamos solos en el Universo! ¿O sí?

f.elconfidencial.com_original_65c_c06_dfe_65cc06dfefa82a0f094b7d6aef5649adUn recorte del periódico “El caso”. (Movistar Plus )

La serie documental “Ummo”, recién estrenada en Movistar Plus+ y dirigida por Laura Pousa y Javier Olivera, intenta comprender cómo España abrazó la posibilidad de que los ummitas se encontrasen entre nosotros. Cómo una sociedad adulta se dejó engañar por lo que, después se demostró, fue una broma pergeñada por Jordán Peña, Ortuño y un grupo de personajes que o bien se aprovecharon de la credulidad de sus vecinos o bien se lo creyeron absolutamente todo. La gran estafa ummita sólo se puede entender por la conjunción de varias situaciones: la cerrazón informativa española frente al resto del mundo, la popularización de la televisión y la carrera espacial -en tres años el hombre llegaría a la Luna- y la fe en el desarrollo tecnológico. Los dos creadores han hablado con El Confidencial sobre la mina de oro que han encontrado entre la hemeroteca y los archivos de Televisión Española. Como unas ruinas mesopotámicas, allí se encontraron los restos de una civilización perdida.

“¿Cómo pudimos creernos que entre nosotros había extraterrestres altos, rubios y de ojos azules?”, pregunta Pousa. “Pues porque al principio había una televisión paternalista que suplía las carencias educativas de la población con programas de divulgación. Poco a poco eso va virando más hacia el entretenimiento”. “Era un fenómeno de la televisión pública”, añade Olivera. “En España, en los pueblos, había teleclubes en los que la gente se reunía a ver los programas. Ver la tele era un asunto social y lo que salía en ella era palabra santa. Al hurgar en los archivos de Televisión Española desde 2022 y ver la seriedad con la que se trataba este tema en prime time, ¿cómo no se lo iba a creer la gente? En una España tan insularizada la televisión era la única ventana al mundo”. Los mensajes escritos llegaban con sello y estampa de todas las partes del mundo, en un tiempo en el que nadie viajaba, contenían extraños planos para construir dispositivos futuristas e iban antecedidos de llamadas de teléfono en un castellano pobre y con una voz que, desde luego, no sonaba humana.

Durante tres décadas, las cartas siguieron llegando a personas afines a las tertulias de La ballena verde. “En esa época todo el mundo hablaba de todo y opinada de todo. A la tertulia iba mogollón de gente que no estaba directamente vinculada a temas de ufología o frikis. Antes había un interés por discutir y hablar de cosas alternativas. Ahora hay mucho más prejuicios”. En las imágenes de archivo aparecen rostros ahora tan populares como los de Javier Sierra, J.J. Benítez o Enrique de Vicente.

f.elconfidencial.com_original_11a_55f_d2f_11a55fd2f24a1fbb5745985ee962919fLaura Pousa y Javier Olivera durante el rodaje de “Ummo”. (Movistar )

Las cartas pretendían adelantar cómo iba a ser el futuro y cuáles era los secretos del universo. Las cartas, desde luego, resultaron ser falsas. “Las cartas ummitas fue una idea brillante del propio Jordán Peña. Era lo que necesitábamos para creer en ese ser superior que nos daba un sistema de creencias. Éramos una sociedad reprimida y cerrada al mundo y esperaban que la modernidad viniese a salvarlos”, explica Olivera. “Por más que tuviese un lado siniestro, oscuro y terrible, no deja de ser un tipo genial en su afán de crear algo original, como un performer o un artista. Y qué herramientas utilizar como fórmula de control social”. Jordán Peña trabajó durante la mayor parte de su vida en Agromán, una empresa constructora. Ése era su perfil oficial. Porque en la intimidad se dedicó a escribir los cientos de cartas ummitas, como confesó en los años noventa, después de sufrir un ictus. Para más enrevesamiento, Jordán Peña acudía a programas como La clave o La puerta del misterio, pero no como defensor de las teorías que él mismo había creado, sino para refutarlas. ¿Para qué? Para que nadie sospechase de él.

“Nosotros hemos analizado muchos de los archivos. Es increíble imaginar a este hombre durante horas y horas escribiendo cartas. Dedicó su vida a Ummo. Fue la gran obra de su vida”, apunta Pousa. “Todos los ufólogos se montaron una trama en la que estaba involucrada la CIA y la KGB y por la que acabaron sacando tajada con todas estas elucubraciones, pero resultó que Ummo había nacido como una broma en una familia con una tradición de bromas pesadas”, añade Olivera.

En “Ummo”, los directores han dado incluso con seguidores que, todavía hoy y después de las revelaciones de Jordán Peña, siguen creyendo que los ummitas viven entre nosotros. Como Gema Lozano, miembro del Centro de Investigaciones Metapsíquicas de Alicante y autora de “Ummo: último mensaje (2016-2019)”. “A pesar de la confesión de Jordán, creen que Ummo todavía es posible. Porque la producción de cartas es tan abrumadora y lo sesudo de las mismas plantea la duda de si un solo tipo pudo hacer semejante obrón”, defiende Olivera. “Algunos publican libros o presentan pódcast, con lo que tienen intereses más evidentes en que esto sea cierto, pero hay gente que realmente cree que un hombre no ha podido crear todo este universo”.

f.elconfidencial.com_original_8f0_a6f_2b8_8f0a6f2b8877e591d0ad7016c5712fbbPeriódico que recoge el caso conocido como el Incidente de Voronezh.

A ello ayudan también otros casos como el conocido como Incidente de Voronezh, del que se hizo eco incluso el Telediario de Televisión Española. En 1989, en Voronezh, a 500 kilómetros al sur de Moscú, varios testigos aseguraron haber visto aterrizar una nave espacia y, de ella, salir varios extraterrestres de cuatro metros de altura. Lo fascinante es que los símbolos que desplegaron fueron los mismos con los que Jordán Peña firmaba las misivas. ¿Cómo lo hizo? Los directores no tienen ni idea. “Eso fue un reportaje con el rigor y la credibilidad de un programa como Informe Semanal. Identificaron los dos símbolos y vieron que eran los mismos”, apunta Pousa. “Obviamente Jordán no tenía los hilos para armar semejante revuelo en una ciudad de Rusia. Ahí se cae la teoría de que Jordán lo hizo todo él solo”, añade Olivera.

A lo largo de los tres capítulos de la miniserie, Ummo se acerca a la figura de Jordán Peña, que acabó también relacionado con el hipnotismo y las sectas, entre otras cosas. Ummo es una muestra de lo mucho que hemos cambiado en esta última mitad de siglo. Una reflexión sobre la divulgación y el acceso a la información y sobre la capacidad de credulidad de aquellos que necesitan sentirse parte de algo, aunque ese algo contraríe la razón y el sentido común. Aunque, pensándolo mejor, quizás no hemos cambiado tanto. Que se lo pregunten a los terraplanistas.

https://www.elconfidencial.com/cultura/2022-11-22/ummo-serie-jordan-extraterrestres-movistar_3526593/

Los Ovnis de Huanuni, con medio siglo de rock, reaparecen en los escenarios

Los Ovnis de Huanuni, con medio siglo de rock, reaparecen en los escenarios

El elenco nació a finales de la década del 60 y se hizo fuerte en los años 70, durante la dictadura. Realizaba presentaciones en las localidades mineras del país. Este sábado vuelve a los escenarios.

3_21-3958467_20221124180457 (1)Los nuevos integrantes de la banda setentera. Preparan una gira por ciudades del país. Gentileza Los Ovnis

2_21-3958464_20221124180500El conjunto tuvo la participación de artistas mujeres. Gentileza Los Ovnis

4_21-3958460_20221124180502Arriba Absalón y Moisés, al centro Sara y abajo Noemí. Gentileza Los Ovnis

La Paz – viernes, 25 de noviembre de 2022

Erick Ortega | Esther Mamani

Algunos grupos de música son más que talento, fans, conciertos y entrevistas. Hay artistas que son historia y cuyos pasos están ligados al derrotero de sus países. La leyenda musical de Los Ovnis de Huanuni nace en las sendas oscuras del subsuelo, allí donde también germinaron las más grandes reivindicaciones sociales del país. “Cada centro minero tenía un grupo de música, creo que éramos 18 en Oruro, pero para los años 70 sólo uno estaba grabando un disco”, cuenta Moisés Rivera, de Los Ovnis de Huanuni.

La agrupación se fundó a fines de la década del 60, su última gira fue en 1981 y una nueva está a punto de comenzar. Este sábado 26 se presentarán en El Alto, en Subterránea KaféConcert. Para la jornada se alistan cuatro músicos de Los Ovnis, tal y como pasó en los inicios de la banda, aunque del cuarteto original sólo queda uno.

Es Rivera, quien resguarda la historia del grupo. Preserva en el almacén de su memoria cada ensayo, invitación a conciertos y los cuatro discos que produjeron Los Ovnis de Huanuni, ese grupo de rock que décadas atrás presentaba su folk rock en distintos centros de producción minera en Potosí y Oruro, principalmente.

En la década del 70 el éxito ya los acompañaba con su primer disco grabado en el sello Lauro, de Cochabamba. Los siguientes tres fueron trabajados en los estudios Heriba. Canciones como Minero, Gente pobre, Ya no escucho tu última voz y Sé que no vendrás marcaron al cuarteto.

Sangre nueva

El grupo se fundó con los hermanos Zabala: Absalón, Noemí y Sara, a quienes se sumó el creativo Moisés Rivera. Ellos ya estaban habituados a la guitarra, teclados, bajo, cantar y componer. El sueño de música quedó suspendido cuando los padres de los integrantes los impulsaron a estudiar carreras convencionales y los artistas aceptaron, eran muy jóvenes.

“Muchos jóvenes tenían la inquietud en iniciarse en la música haciendo cóvers de grupos como The Beatles, Deep Purple, Pink Floyd, Carlos Santana como referentes de la época, a nosotros nos gustaba el rock y así fue el principio”, cuenta Waldo Aguilar, integrante de Los Ovnis en su versión renovada, la que está a punto de volver a los escenarios. Moisés Rivera, Pedro Ramos y Ramiro Jarandilla completan el nuevo póker musical.

“Nos hemos caracterizado por interpretar el folk rock, como los Grillos, Luz de América y los Signos. El primer disco que grabamos era un poco más latino, sólo ese”, explica Moisés. Recuerda que los ensayos eran modestos, alternaban en diferentes casas, garajes y patios para mejorar cada día, sin pensar que luego serían el grupo referente de rock de los 70 nacido en el ambiente minero.

“Antes toqué con Boris Rodríguez, de los Lovin Darks. He ido investigando y viendo los puntos de vista de estos grupos y creo que los Rolling Stone y The Beatles fueron una influencia muy fuerte en nuestra música, pero Los Ovnis estaban cantando en español y a diferencia de los Grillos o Los Signos, sus presentaciones no fueron comerciales”, añade otro de los integrantes de la nueva era, Ramiro Jarandilla.

Pulmón de Metal

En sus primeras presentaciones, Los Ovnis amenizaban fiestas juveniles de zonas mineras de Huanuni, en Oruro. Fueron, casi sin quererlo, una competencia para los grupos de folklore boliviano que se escuchaban en la misma época.

El elenco también marcó la diferencia en el ambiente rockero porque fue el primer cuarteto mixto, en un contexto dominado por hombres.

Alfredo Auza fue su representante. “Que en paz descanse. Él nos ayudó a hacernos conocer porque siempre viajaba llevando nuestra música en acetato. También se encargaba de conversar con los directores de las radios como Cóndor, Illimani, Méndez y muchas más”, rememora Moisés.

Luego de que su manager concretaba contratos, era difícil comunicarse con ellos para cambiar fechas o locaciones, los teléfonos inalámbricos y la telefonía móvil eran ciencia ficción para Los Ovnis.

Sus composiciones no tenían recovecos en el lenguaje, ofrecían mensajes directos y sencillos, así los trabajadores de interior mina se sentían identificados. No necesitaron de instrumentos nativos ni buscaron mostrarse como sus padres, sino como los hijos de una generación con ansias de superación y expansión. Y claro, con gustos rockeros.

Los Ovnis eran locales en cualquiera de sus conciertos, aunque las invitaciones venían de otros centros mineros. Recorrieron todo el país. Algunas de sus presentaciones no fueron cerca de los metales y se hicieron en campamentos donde los mineros habían migrado, por ejemplo, llegaron al Barrio Minero, de Cochabamba, zona creada tras el despido de trabajadores del subsuelo, en la época dictatorial.

También estuvieron en Chile, Brasil, Argentina, Perú y Colombia. Visitaron las minas de cobre y carbón de piedra. Donde estaba un minero, aparecían Los Ovnis.

“Siempre rescataré de ellos el aporte al crecimiento del rock boliviano, la particularidad de sus composiciones que tiene un sutil toque nacional y la sinceridad de sus letras”, dice Gonzalo Vedia, productor musical que los invitó a tocar en El Alto. “Es hora de valorar el trabajo que dejaron plasmado en cuatro discos y hacerles sentir que su música vive y gusta a mucha gente”, acota.

El gusto de doña Yolanda

Los Ovnis de Huanuni se hicieron conocer en esferas que ni ellos mismos imaginaban. Un día su representante les consultó para participar en un nuevo concierto, esta vez se trataba de una función privada. Según los recuerdos del fundador, que aún es parte del grupo, eran muy resentidos como para aceptar espectáculos para ciertas personas.

Hugo Banzer (quien gobernó con mano dura entre 1971 y 1977) quería que vayamos a La Paz para tocar en el cumpleaños de su esposa Yolanda Prada, pero nosotros no podíamos ser traidores. Somos enemigos de los militares y masacradores, por eso rechazamos la invitación y es el único contrato que hemos rechazado. Luego hemos ido hasta a prefecturas, pero con militares no es posible”, recuerda Moisés.

Uno de los himnos rockeros del cancionero nacional es Minero, de Los Ovnis. Parte de la letra se refiere así al trabajador del subsuelo: “Tu sacrificio logrará para tu pueblo progreso y paz. Minero eres tú, pulmón de metal, tu vida entera casi por nada tú lo das”.

Eran épocas de lucha. “Teníamos muchos problemas, hubo intervenciones militares y éramos hijos de mineros. Si analizamos la letra de otros grupos de rock del mundo, son también contestarías con hechos como la Guerra de Vietnam. Las letras eran reales y eso es algo que el público aprecia, la autenticidad y el sentido histórico”, cuenta Waldo Aguilar.

El Alto en la mira

Cuatro nuevos temas se grabaron en 2000 y en 2008 hubo un par de presentaciones de Los Ovnis de Huanuni.

Ahora el objetivo es concretar una gira en diferentes ciudades del país: La Paz, El Alto, Cochabamba y Sucre. El productor Gonzalo Vedia abrió cerca de la Ceja, entre las calles 3 y 4, un espacio para el rock y metal; allá se presentarán.

“Considero que (El Alto) es una de las escenas más fuertes del país, por eso apostamos en abrir un espacio único y con buen sonido, para que los metal head alteños y paceños tengan un lugar de compartimiento con la música que a ellos les gusta”, añade.

El concierto que ahora se promociona ofrecerá primero una tertulia en la que los asistentes podrán conversar con los integrantes del grupo. “Tendremos el placer de escuchar el primer set musical de Los Ovnis, serán como tres horas de pura música de la nueva ola setentera, así que están a tiempo de ser partícipes de este gran retorno”, anuncia Vedia.

Para los integrantes del grupo (que tiene el nombre gracias a los cómics de la época que se referían a mundos extraterrestres) es un momento de alegría, de nostalgias y de retos.

Es un público nuevo y aunque muchos son fans sin haberlos visto tocar nunca, saben que la cercanía de un escenario significa otro tipo de complicidad. “Estamos emocionados”, dice el fundador Moisés Rivera. Él, que es un hombre repleto de historia y ha vivido situaciones de represión que combatió con música, hoy está emocionado.

Una década para rebeldes

Los años setenta estaban marcados a sangre y fuego. El gobierno de Juan José Torres estaba acorralado por los militares, hasta que el 21 de agosto de 1971 el general Hugo Banzer Suárez se hizo del mando del país.

La doctrina de Seguridad Nacional respondía a los intereses del Plan Cóndor que sobrevoló por esta parte del mundo, causando desapariciones, deportaciones y violaciones a los derechos humanos. Quienes pensaban de forma diferente tenían dos caminos: el exilio o la muerte.

“La sociedad de ese entonces vivía bajo aquellas limitaciones, las fiestas no podían prolongarse hasta altas horas de la noche y los grupos de jóvenes de pelo largo eran perseguidos y atosigados por los uniformados”, reseña el libro Medio Siglo Rock boliviano, de Marco Basualdo Zambrana.

Los medios de comunicación contestatarios fueron clausurados. Aprender y criticar estaba demás, entonces la Universidad Mayor de San Andrés fue cerrada.

El arte que quedó en el país se hizo rebelde en la década del 70. La película El Coraje del pueblo es una bandera de aquellos años. La obra dirigida por Jorge Sanjinés narra la represión en los centros mineros y cuenta con la participación de Domitila Chungara. Y, como en casi todas las partes del mundo las dictaduras y el rock no pueden convivir.

Sobre el escenario musical, la década del 60 quedó atrás y parecían años lejanos; ya no estaba de moda seguir con los grupos repletos de cóvers y los nuevos rockeros comenzaron a interpretar composiciones propias. “Sus nombres dejaron de ser en inglés en un intento por otorgar mayor autenticidad a la propuesta”, escribió Basualdo en su libro que compila gran parte de la historia del rock en el país.

Los Ovnis fueron testigos y protagonistas de aquella historia convulsa del país. Desde el escenario enfrentaron a la dictadura y nunca se arrodillaron ante el poder; después de todo vivían en los años de rebeldía.

“Cada centro minero tenía un grupo de música, creo que éramos 18 en Oruro, pero para los años 70 sólo uno estaba grabando”.

Moisés Rivera

4 ÁLBUMS

Logró sacar a la venta el elenco minero. Estuvo con los sellos Lauro y Heriba.

“Tu sacrificio logrará para tu pueblo progreso y paz. Minero eres tú, pulmón de metal, tu vida entera casi por nada tú lo das”.

Canción Minero, de Los Ovnis

4 CIUDADES

del país forman parte de la gira del grupo. La Paz, El Alto, Sucre y Cochabamba.

https://www.paginasiete.bo/gente/los-ovnis-de-huanuni-con-medio-siglo-de-rock-reaparecen-en-los-escenarios-HG5329283

El misterio de las centellas (1394)

El misterio de las centellas (1394)

Experimentos con microondas de PowerLabs

– Introducción:

Es casi mágico… Pones tu comida dentro de una pequeña caja de metal, pulsas un interruptor, y un minuto después está cocinada, pero la caja sigue fría… En una encuesta de la revista TIMES de hace un par de años, casi todo el mundo al que se le preguntó cuál era el invento más brillante del siglo respondió: “El horno de microondas”. Efectivamente, este aparato se encuentra ahora en casi todas las cocinas del mundo, cocinando los alimentos de forma más rápida, eficaz y segura que cualquiera de sus predecesores…

Pero el concepto de calentamiento por radiofrecuencia se presta a mucho más que a calentar nuestros alimentos y secar artículos industriales… En los laboratorios se utiliza para la investigación del plasma, los aceleradores de partículas (no es estrictamente calefacción, pero es un concepto similar), e incluso la investigación de la fusión nuclear.

Sin entrar demasiado en el funcionamiento de un horno (para ello, consulta mi página de enlaces), POWERLABS te presenta aquí lo que *NO* debes hacer con tu horno de microondas.

– Producción de plasma:

Lo que ves aquí es un globo de cristal de 10cm (4”) lleno de gas de neón a baja presión. Se vende en algunas tiendas bajo el nombre de “Love Lamp” o algo parecido. Cuando la enchufas a 220V la esfera metálica del centro parpadea con un inquietante brillo naranja… Yo las utilizo para hacer globos de plasma (basta con conectarla a un generador de alta tensión adecuado y cientos de finos chorros de plasma bailan alrededor del cristal).

neonbulbEn esta foto el globo está dentro de un horno microondas (¡NO se recomienda!). Se puede ver que cuando las microondas atraviesan el gas, éste se ioniza y aparece un patrón de ondas estacionarias (con puntos de interferencia constructiva y destructiva) en la superficie del globo. También es interesante observar el globo terráqueo dentro de un horno de placas giratorio, y ver cómo el patrón de ondas estacionarias se mueve y el brillo del globo varía al pasar por diferentes zonas de mayor o menor densidad de campo en el horno.

Como en la mayoría de las imágenes de plasma anteriores, es difícil captar la verdadera belleza de la pantalla. Cuando se enciende el horno microondas, el globo se ilumina tanto que la luz naranja llena toda la cocina. También se calienta *muy*, muy rápido, y más de unos pocos microsegundos agitándolo hará que la presión interna sea lo suficientemente alta como para que el globo explote… Esto me ha pasado antes con las bombillas, ¡y no es divertido limpiar después!

– Centellas:

– Teoría (según Sam Barros):

Las centellas se conocen desde hace siglos y, sin embargo, nadie puede explicar esas misteriosas bolas de plasma que parecen aparecer durante las tormentas eléctricas (más concretamente cuando hay rayos) y se mueven de un lado a otro, a veces desvaneciéndose y otras veces explotando. Este efecto se puede recrear en el horno de microondas. Aunque no hay una teoría consensuada de por qué ocurre, esto es lo que mis conocimientos y experimentos me llevan a especular:

Las microondas rebotan en cualquier material conductor. Puede ser cualquier cosa, desde metal hasta carbono o incluso vidrio fundido. Al hacerlo, inducirán un flujo de corriente en el metal a su frecuencia (2.45 GHz para los hornos de microondas). En realidad, es ese flujo de corriente que atraviesa el metal el que retransmite las microondas.

Ahora bien, los electrones se concentrarán en los extremos de la superficie conductora (teoría del campo electrostático, ley de Faraday), y saldrán al aire desde esas superficies si el potencial de campo supera los 16 kv/cm (fácil de obtener con los niveles de energía que se encuentran dentro de la cavidad de cocción). También fluirán entre dos conductores colocados en un campo de microondas. Este flujo de corriente provoca un calentamiento localizado. Cuando el metal alcanza una temperatura lo suficientemente alta, comienza a vaporizarse (la colocación de materia ardiente en la cavidad de cocción aumenta en gran medida este efecto, razón por la cual las velas encendidas, los palillos de dientes e incluso los cigarrillos funcionan tan bien), y este vapor de metal absorberá entonces las microondas y también experimentará un flujo de corriente, que lo ionizará efectivamente y lo hará brillar.

Sin embargo, en lugar de volar en pedazos, esta masa de vapor de metal ionizado sufrirá los efectos del flujo de corriente que lo está ionizando de tal manera que se juntará. También brilla porque está muy caliente (debido al flujo de corriente), y sus cambios de color se atribuyen a su temperatura y a los iones presentes en su interior. Cuando la energía de microondas que se introduce es igual al calor que se disipa, el BL alcanzará un equilibrio energético y dejará de crecer. En consecuencia, más energía equivaldría a bolas de plasma más grandes. Mi récord es una esfera de 10 cm de diámetro que duró poco más de 3 minutos, lo que me lleva al fenómeno de la desaparición del BL: desaparece cuando llega a un “punto muerto”: un lugar donde las microondas están en su energía más baja. Eso ocurre porque los hornos de microondas irradian de forma irregular, por lo que algunas regiones reciben menos energía que otras. Si evita que se mueva, no desaparecerá, pero fundirá cualquier confinamiento que tenga…

Ahora, finalmente, el BL zumba dentro de los hornos de microondas porque el doblador de tensión de media onda hace que el magnetrón pulse 50 veces por segundo (o 60 si la entrada es de 60 Hz). Durante el apagado, el BL emite calor y luz, por lo que se enfría y reduce su tamaño. Durante el encendido aumenta su tamaño. Esas oscilaciones causan el zumbido de 50 Hz que escuchas. Si consigues que un horno MW funcione en modo continuo, deberías tener un BL el doble de grande que no zumba… También será más estable.

Los hornos no durarán mucho si haces esto. Las microondas no son totalmente absorbidas y vuelven al magnetrón, haciendo que el ánodo se sobrecaliente disminuyendo la vida útil.

Algunos “Ball Lightning” contenidos creados por PowerLabs:

glassblplasmabulbfreeplasma_small– Microondas de artículos extraños:

microwavecd_smallCD: La imagen muestra un CD grabable después de haber estado dentro de un horno microondas durante unos segundos a 650 W. En toda la superficie del CD se observa un patrón regular de estelas de aluminio vaporizado de entre 8 y 12 mm de ancho y unos 7 mm de alto.

microwavecd1Cuando las microondas inducen un flujo de corriente en la fina capa de aluminio, provocan su vaporización debido al calentamiento óhmico. La electricidad fluye entonces a través del vapor formando arcos que continúan vaporizando pistas a través del CD hasta que el espacio entre las pistas se vuelve demasiado grande para soportar un arco (alrededor de 1 mm), y se forma un nuevo arco. Esto ocurre de forma regular hasta que todo el CD tiene pistas quemadas (2-3 segundos), y entonces se forman puntos calientes en los bordes de las pistas, donde el campo eléctrico es más alto, y éstos empiezan a quemar el policarbonato. La imagen oscura que muestra los arcos en el CD es una captura de un vídeo del suceso. Haga clic en la imagen para ver el vídeo completo (MPEG, 2.1 mB, 6 segundos).

A continuación se muestra lo que ocurre cuando se pone inadvertidamente un paquete MRE (Meal Ready to Eat) del ejército en el microondas (en el paquete pone claramente “DO NOT MICROWAVE”):

mremicrowaverationAl parecer, el paquete está metalizado y no soporta muy bien la energía del microondas. Puede que los MREs no sean sabrosos, ¡pero al menos son divertidos y entretenidos cuando se cocinan de forma incorrecta!

– La pistola de microondas POWERLABS

A pesar de su nombre, la pistola de microondas no está pensada para ser utilizada como arma (como la “pistola de electrones” de los CRT). En realidad fue el subproducto de mi investigación sobre el plasma de microondas, y la idea aquí era ser capaz de producir el plasma fuera de una cavidad de cocción donde los cables no serían afectados tanto por el campo. Esto es lo que resultó. Pasa el cursor por encima de las imágenes para ver una pequeña descripción.

mwaveovenuwgboxouwgboxuwprotComo se muestra, este dispositivo difundirá microondas en un rango de 180 grados alrededor de la sonda del magnetrón. Para obtener un patrón de expansión progresiva, que maximizaría la intensidad del campo, es necesario un cuerno de microondas (las parábolas no funcionan aquí debido a la gran longitud de onda). Vuelve más tarde para ver una foto de mi cuerno y algunas fotos de objetos siendo fritos a distancia.

ADVERTENCIA: Intentar operar un magnetrón fuera de su cavidad diseñada es MUY peligroso y no sólo disminuirá su vida útil, sino que también supondrá una seria amenaza para el operador del dispositivo. Las microondas pueden causar cataratas y quemaduras térmicas profundas. Cualquier equipo electrónico dentro del alcance del magnetrón será destruido instantáneamente.

https://web.archive.org/web/20040402024934/http://www.powerlabs.org/uwavexp.htm