Asherah, la esposa de Yahvé

ASHERAH LA ESPOSA DE YAHVÉ

Hemos visto que algunas tradiciones rabínicas mencionan que Samael y Lilith enseñaron la magia a Adán y a Eva. Más tarde los compañeros de Samael, entusiasmados por la belleza de las mujeres terrenales, les enseñaron a éstas los misterios de la brujería. En el Libro de Enoc leemos:

“Fueron doscientos los que descendieron hasta Aradia, lugar situado cerca del monte Armón. Era su jefe Samyaza, a quien acompañaban Urakabarameel, Akibeel, Tamiel, Ramuel, Danel, Azkeel, Sarakhyal, Azael, Amers, Betraal, y otros que fueron los jefes de los doscientos ángeles.

“Y escogió cada uno una mujer, y se acercaron a ellas y les enseñaron la magia, los encantamientos y las propiedades de las raíces y de los árboles. Y esas mujeres concibieron, y tuvieron gigantes, cuya estatura era de 300 codos.

Azael enseñó a los hombres a fabricar espadas y cuchillos, escudos y corazas y espejos. A las mujeres les enseñó a fabricar brazaletes y a pintarlos, el arte de pintarse las pestañas, de emplear las piedras preciosas y toda clase de tinturas, de manera que todo el mundo quedó corrompido. Y creció la impiedad.

Anazarek les enseñó sortilegios, los encantamientos y las propiedades de las raíces. Amers les enseñó el arte de resolver los sortilegios. Barkayal el arte de observar las estrellas. Akibeel los signos y los caracteres mágicos. Tamiel les enseñó la ciencia de los astros. Y Ardel los movimientos de la Luna”.

Parece que es así como interpretaron los israelitas sus primeros encuentros con los cananitas, asirios, los babilonios y otros pueblos del Medio Oriente. El intercambio cultural le permitió, a aquel pueblo de pastores, tener acceso a la tecnología de la fabricación de metales, la herbolaria y la cosmética. De esos encuentros heredarían el núcleo central para escribir la Torah (el Antiguo Testamento), muchas de sus leyendas, tradiciones e incluso sus leyes. Las semejanzas de la literatura del pueblo judío con la de otros pueblos del Medio Oriente no sólo se limitan al campo de los libros religiosos. Incluso las leyes babilónicas tienen sus pares en la legislación judía. En el Éxodo 23:23-25 leemos:

“Mas si hubiere muerte, entonces pagaras vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe”.

En 1901 el arqueólogo francés Jacques de Morgan encontró una estela en la ciudad de Susa, Irán. Muestra al rey babilónico Hammurabi, recibiendo de manos del dios del sol Samá una serie de leyes dirigidas a su pueblo. Una de estas 286 leyes, la famosa Ley del Talión dice:

“Si un noble destruye el ojo de un miembro de la aristocracia, le será destruido su ojo; si rompiere el hueso de otro noble, le será roto su hueso; si hiciere saltar un diente a un noble, de su misma categoría, se le hará saltar a él un diente”.

LOS CULTOS A LA FERTILIDAD

En lo referente a cuestiones religiosas los israelitas encontraron que sus vecinos tenían una gran variedad de cultos a la fertilidad. Se llaman así debido a que recurren a este mito para explicar el cambio de las estaciones. El símbolo común para la fertilidad entre estos cultos es la “Diosa Madre” y su consorte o hijo masculino. Es este compañero masculino el que, como la vegetación, muere en cada ciclo estacional para después renacer.

Los fieles de estas religiones atribuían el éxito de sus cosechas a las relaciones sexuales entre la pareja hembra y varón. Los campesinos mantenían relaciones sexuales con las prostitutas del templo, hembras o varones, como una forma de adoración reproduciendo el acto sexual de la Diosa Madre con su consorte para ayudar a asegurar la fertilidad de la tierra.

Ya que se tenía en alta estima la fertilidad, se sacrificaban diversos objetos de valor tales como ganado, cosechas o niños. Eran ofrendas a los dioses para asegurar la fecundidad. Sin la bendición del par divino, ningún granjero podía estar seguro de tener una buena cosecha.

Ishtar y Tammuz eran la “Diosa Madre” y su esposo en Mesopotamia; Isis y su hijo Osiris en Egipto; y Cibele y Attis en el Asia Menor. La mitología de Ugar 2000 años antes de nuestra era retrata a Baal, el dios de la tormenta, que renace de su madre Anath. En la mitología más temprana, Asherah era la diosa de la fertilidad y la principal compañera del dios El. Baal eventualmente substituyó a El como líder de los dioses, y también tomó su lugar con Asherah.

Incluso el nombre de la hija de Asherah, Ashtaroth, parece estar ligada a la palabra hebrea para la matriz o “lo que salen de la matriz” y a la fertilidad. Ashtaroth, plural para Ashtoreth, era la diosa canaanita de la fertilidad, el amor y la guerra. Es la hija de la diosa Asherah y su consorte El. Ashtoreth es la hermana de Anath y la esposa de Baal. Fuentes antiguas indican que el Anath era también la esposa de Baal. Por lo tanto hay una cierta confusión con respecto a la relación entre Anath y Ashtoreth. Los egipcios le daban el nombre de “Señora del cielo” a Astarte, a Anath, y a la diosa Qudshu. En la mitología Moabita, Astarte es la esposa de Chemosh. Sin embargo los babilonios y los asirios adoraban a esta diosa como Ashtar, y durante el período helenístico le llamaron Venus Afrodita.

En otras versiones Asherah era la diosa de la fertilidad y la madre de Baal, era adorada en Siria y Canaan y a menudo se le representaba con un poste de madera. En el Medio Oriente era considerada como la esposa del El (primer Dios cananeo, padre de los dioses y de los hombres), y madre de unos setenta dioses siendo Baal el más notorio. Aunque también era representada como la Diosa Athirat (Señora del mar). Esta Diosa Madre a menudo era llamada “Señora Asherah del mar”.

Los canaanitas tenían una estructura religiosa y sexual similar a las costumbres de la antigua Mesopotamia. Eran politeístas y sus dioses y diosas tenían figuras de animales y nombres similares a las deidades de Mesopotamia. La Athtart cananita era la Astarte, Ashtoreth, Ashtart, Ishtar, Athtart babilónicas. Eran diosas de la fertilidad y del sexo y consortes de Baal.

Este Baal canaanita era el guerrero Baal-Zephon, Hadad, Pidar, Repiu Baal, el dios de la fertilidad, de la tierra, de las nubes, del relámpago y del trueno, era adorado como contribuyente a la fecundidad. Se le adoraba en las altas colinas en los reinos del norte y del sur. Se han encontrado siete tablillas que contienen los mitos de Baal. Sin embargo, están en tan lamentables condiciones que no se puede descifrar una secuencia e incluso no se puede decir si juntas pertenecen a una sola narración. La Biblia asocia erróneamente a Hadad a un “culto de la fertilidad” que generalmente se relaciona con prostitutas y el sexo, sin embargo, Hadad era el dios de la fertilidad de la tierra y de los animales, no de la gente.

En el primer libro de Reyes 18:28 leemos que los sacerdotes de Baal se laceran ellos mismos, al igual que El se cortó sus brazos, pecho y trasero cuando se enteró de la muerte de Baal. Esta es una recreación del arado de los campos. El corte de la piel simboliza el arado de la tierra y la mañana es la muerte de su dios. La resurrección de Baal ocurre cada año al regreso de las lluvias.

Aunque el dios de los israelitas YHWH no tenía un consorte visible, su calendario sagrado era paralelo al de sus vecinos. La cosecha era el equivalente al banquete de los israelitas del pan ácimo; la cosecha de trigo ocurría al mismo tiempo que Pentecostés; y la cosecha de la fruta ocurría al unísono con el banquete de las cabañuelas.

La hermana de Baal, Anath era una virgen en Canaan. Los babilonios la conocían como Anath o Rahmay Anath. Se la representaba como una guerrera cazadora con arco. Se le encuentra con diferentes nombres, entre los fenicios es Astarte, en los griegos Artemisa, entre los romanos Diana, con otros nombres era Afrodita (griegos) y Venus (romanos).

ASHERAH

En Canaan se adoraba Asherah, que era la Athirat Asherah de Babilonia. Era la madre de todos los dioses. En algunos libros, también la refieren como Athtart, pero es difícil decir si las dos son deidades separadas o una sola diosa. Asherah es la diosa de la abundancia. La representan como virginal, llevando una gavilla de trigo.

Asherah es el pan de la vida original. Las mujeres hebreas y canaanitas amasaban los panes con esta figura y eran bendecidos y comidos ritualmente. Este pan es el precursor de la hostia de la comunión. Se encontraban ídolos suyos debajo de cada árbol verde y eran tallados de árboles vivos o se erigían como postes o pilares al lado de los altares al borde de los caminos. El culto se refinó con la Artemis siria, de la cual se hacían imágenes de arcilla sin cocer en forma de árbol de la vida. Los antiguos rituales sexuales (que actualmente son considerados como simples cultos a la prostitución) asociados a la adoración de Asherah aseguraban la continuación de los patrones de descendencia matrilineal, con su sociedad más bien que los valores del dominador. Los sacerdotes iconoclastas hebreos finalmente desarraigaron a Asherah, suplantando la cultura matriarcal con la patriarcal. Nuestra herencia Judeo-Cristiana de esta ley de los Levitas, pasó al imperio romano, y es la fuente de la actual desigualdad sexual.

Asherah era una diosa querida en las casas de los hebreos y de los canannitas (conocidos ahora como palestinos). El culto a Asherah tiene unos 4000 años de antigüedad. Ella fue la diosa adorada por el rey Salomón, y era conocida como Qaniyatu Elima, “la que da a luz a los dioses”.

La mayoría de las casas canannitas y hebreas tenían altares dedicados a Asherah. Ella inspiraba una gran devoción y se le rendía culto erigiendo árboles o postes sagrados en las montañas, lugares elevados y debajo de los árboles. Ashratum, Atharath, Ashtoreth, Elath, Eliat y la “La reina del cielo” eran algunos de sus muchos nombres. Ella es la madre de la diosa Anath, consorte de Yahweh. Las diversas fuentes concuerdan que Asherah es un símbolo de la Gran Diosa Madre de la Tierra, adorada por la gente del Medio Oriente y de Europa, antes de que sus países fueran invadidos por las tribus que adoraban a un dios patriarcal del cielo llamado Yahweh.

Asherah, un símbolo de la fecundidad para que el hombre fuera fructífero. Este culto fue introducido a Israel por medio del casamiento del rey Acab con Jezabel, quién mantuvo a 400 sacerdotes de Asherah.

En 1 Reyes 16:31-33 leemos:

“Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal (estoy con Baal) rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró. E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. E hizo también Acab una imagen de Asherah, haciendo así Acab mas que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira del Señor Dios de Israel”.

A Acab también se le menciona en documentos asirios. En una inscripción que relata una batalla conocida como Qarqar, entre Acab y su enemigo, el Rey Salmanaser III de Asiria. Salmanaser deja constancia del tamaño del ejército de Acab que luchó en contra de él, mencionando lo siguiente:

“El rey Acab de Israel poseía 2,000 carros y 10,000 hombres”

ARQUEOLOGÍA BÍBLICA

Unos arqueólogos de Harvard, que estaban cavando en unas ruinas de Samaria, la antigua capital de Israel, encontraron el palacio que construyó Acab que contenía en su interior una habitación donde se almacenaban objetos de marfil.

Esta habitación se menciona en la Biblia en 1 Reyes 22:37-39 donde dice:

“Murió, pues, el rey fue traído a Samaria; y sepultaron al rey en Samaria…. El resto de los hechos de Acab, y todo lo que hizo, y la casa de marfil que construyó, y todas las ciudades que edificó, ¿no están escritas en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?”

También la encontramos en Amós 3:13-15:

“Oíd y testificad contra la casa de Jacob” ha dicho el Señor Dios de los ejércitos. Que el día que castigue las rebeliones de Israel, castigaré también los altares de Bet-el; y serán cortados los cuernos del altar, y caerán a tierra. Y heriré la casa de invierno con la casa de verano, y las casas de marfil perecerán; y muchas casas serán arruinadas dice el Señor”.

Los arqueólogos encontraron pequeñas cajas de piedra con las cuales Jezabel, la mujer de Acab, mezclaba sus cosméticos. Las cajas contenían una serie de pequeños agujeros en los que depositar ciertos colores y una depresión en el centro para mezclarlos.

Esta costumbre cosmética de los cananitas la podemos leer en 2 Reyes 9:30:

“Vino después Jehú a Jezreel; y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos con antimonio, y atavió su cabeza, y se asomó a una ventana”.

El Et-baal que se menciona en las escrituras era el rey y sumo sacerdote de Samaria en donde se tenía por costumbre sacrificar a niños pequeños. En el siglo XX durante las excavaciones realizadas en el templo construido a Asertoret, se encontraron jarras que contenían los restos de bebés que habían sido sacrificados en este culto. También se encontró un sello que le pertenecía a la propia Jezabel. El sello tiene inscritas las letras “JZBL”. Referencia a este sello la encontramos en 1 Reyes 21:8:

“Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab y las selló con su anillo”.

Durante más de 20 años el arqueólogo norteamericano Bill Dever ha investigando las pistas de La diosa Asherah. Hasta el momento ha encontrado más de 40 referencias. En 1968 Dever descubrió en una tumba de las colinas de Judea una inscripción que dice: “Y los salvó de sus enemigos gracias a Asherah”; una década después encontró otra inscripción en lo que fue un almacén de vasijas de un antiguo santuario, al Este del Sinaí, en la inscripción hebrea puede leerse: “Que esta persona sea bendecida por Yahvé de Samaría y por su esposa Asherah”.

EL CULTO A ASHERAH

En el segundo libro de Reyes 23:13 se nos informa que el culto a Asherah fue introducido en los días de Salomón. En 1 Reyes 11:5 leemos:

“Y se fue Salomón tras de Astarté, Diosa de los sidonios y tras de Milcom, abominación de los amonitas”.

Dever encontró una ofrenda en terracota israelita de 3000 años de antigüedad. Es una maqueta que representa un templo, tal vez el de Salomón. En la parte superior hay un toro con el Disco Solar, debajo 2 leones alados y 2 gacelas flanqueando un árbol sagrado, que representa a Asherah. Debajo otro par de leones alados custodiando una entrada vacía, que representa al Dios de los israelitas del que está prohibido hacer imágenes. En la parte inferior aparece un par de leones y entre ellos un esbozo femenino que pudiera ser la propia Asherah.

En el Templo de Jerusalén y en otros lugares altos en Judá se rendía culto a Asherah. Estaban permitidas las ceremonias en torno a árboles de la vida de Asherah. Su presencia indica cierto sincretismo y una influencia pagana de la que difícilmente pudo librarse el culto yahvista. Asherah ocupaba un lugar preponderante y su culto era tolerado incluso, por círculos oficiales dentro del pueblo de Israel. La diosa había sido aceptada en el culto popular e incluso, era considerada como la consorte de Yahvé, su igual.

En Tell-Arad, en el Negev al sur de Jerusalén, se descubrió un templo donde probablemente Yahvé y Asherah eran conjuntamente adorados. En su interior se encontraron 2 piedras verticales de culto (altares), la más grande representaba a Yahvé y otra más pequeña dedicada a Asherah. A esta diosa se le asocia con las leonas y justo sobre la base del templo se encontró una leona de bronce.

Asherah representaba la fertilidad, atributo que más tarde los israelitas incorporarían enteramente a Yahvé. A lo largo de estos últimos años se han encontrado cientos de estatuillas que representan ese símbolo de fertilidad, aunque ninguna lleva el nombre de Asherah.

En los años 60 se descubrió una cueva cerca del Templo de Salomón, en Jerusalén, con cientos de fragmentos de estatuillas femeninas rotas; para algunos estudiosos estas estatuillas son consideradas como los restos supervivientes al mandato impuesto por el rey Josías, de romper todas las vasijas y figuras que representasen a Baal y a Asherah. Dichas figuras datan entre los siglos VIII y VI antes de nuestra era. En 2 Reyes 23 encontramos la historia.

Continuará…

Moneda, acuñada 2000 años antes de nuestra era, que muestra la figura de Asherah.

Cibele sentada y Hékate con una antorcha.

Bajorrelieve con la figura de Ashtarte. Los motivos son los mismos que se le atribuyen a Asherah.

Hékate.

Sello de Jezabel.

Estatuilla que representa a Asherah.

Asherah.

Templo superior en Tell Arad.

Hékate.

Muerte de Jezabel.

Hékate.

6 pensamientos en “Asherah, la esposa de Yahvé”

  1. Excelente, quisiera recibir más información, sobretodo si existen figuras o imágenes, desearía verlas.

    Gracias

  2. Si quereis saber algo más sobre Asherah, he leido un libro titulado «La segunda muerete de Jesús de Nazaret», donde hay una explicación bastante argumentada sobre el culto a la diosa Asherah y su relegación por parte de los judios en honor del dios Jhvh, asi como la eliminación de templos dedicados a dicha diosa

  3. es una muy buen armamento para entender el presente estado de esas ciudades actualmente y sobre todo que los Dioses aun no murieron, me gustaria saber mas sobre,el papel humano ante estos dioses y dioses de dioses, no puede ser, que solamente lo hallamos vivido y escrito, la conspiracion esconde a la humanidad lo que si supieran seria tan facil usar el sentido comun hasta con el color azul del cielo o los fuertes temas geologicos, la ira de los dioses o los cataclismos de la Tierra ??…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.