Extraterrestres babosos

UN EXTRATERRESTRE MUY BABOSO

Aprovechamos la historia que se puede leer más arriba, en este blog, para publicar esta nota sobre una de las «mejores pruebas» de la visita de extraterrestres de los últimos tiempos (según los ufólogos).

No cabe duda que algunos millonarios son realmente excéntricos. En los últimos años varios empresarios americanos han gastado parte de su fortuna en investigaciones OVNI. Están los ejemplos de Laurance S. Rockefeller o del magnate de Internet Joe Firmage.

El más reciente es Robert T. Bigelow, dueño de cadenas de hoteles, casinos y empresas aeronáuticas, quien en un alarde de falta de conciencia cívica ha derrochado algunos millones para investigar OVNIs, en lugar de aplicarlos para subsanar algunos problemas mundiales como el hambre y contaminación mundiales.

En fin, Bigelow creo el NIDS, National Institute for Discovery Science, un grupo dedicado a investigar los mejores casos ufológicos. Cuenta con expertos y asesores en todas las ciencias, y con recursos casi ilimitados. El director de investigaciones es John B. Alexander.

El NIDS se especializa en casos con efectos físicos que se puedan evaluar en el laboratorio o por métodos estadísticos. Se ha interesado por las mutilaciones de ganado y por los avistamientos de triángulos negros.

Uno de los casos investigados por el NIDS se inicio en California en septiembre del 2000. Ahí una familia estaba siendo asediada por extraterrestres. Dentro de la casa aparecían entidades del tipo “visitantes nocturnos”. Los “extraterrestres” pertenecían a diversas variedades. También se podían ver pequeños objetos voladores y numerosas luces anómalas. Se escuchaban ruidos misteriosos y había interferencias eléctricas. Dos miembros de la familia resultaron con lesiones.

Los psicólogos del NIDS se dieron a la tarea de someter a diversas pruebas a los miembros de la familia. No llegaron a resultados concluyentes.

Mientras corrían las pruebas, los fenómenos parecieron concentrarse en una de las habitaciones: la de los padres. Las extrañas criaturas parecían entrar y salir de la habitación a través del closet (como en Monsters Inc.). El padre decidió obtener evidencia física colocando papel de aluminio debajo de una toalla (¿?). La estrategia no dio los resultados esperados: no se encontraron huellas de los extraterrestres. Sin embargo se obtuvo algo mejor. Sobre la toalla apareció algo parecido a una garra o uña. Todo mundo supuso que pertenecía a los extraterrestres. Es más, se pensó que pertenecían a un mamífero ya que en su parte posterior se podían ver una especie de pelos

De inmediato los investigadores del NIDS sometieron la muestra biológica a diversos análisis. Se hicieron seis diferentes análisis y pruebas de ADN, usando todas las técnicas conocidas. Incluso se desarrollaron nuevas técnicas para este propósito específico. Los primeros resultados parecían corroborar la hipótesis de un origen extraterrestre, o por lo menos anómalo. El ADN encontrado no se parecía a nada conocido. Las secuencias de ADN no concordaban con las de especies conocidas en la Tierra.

La garra fue analizada por un herpetólogo da la Universidad de California Los Angeles, quien no la pudo identificar como perteneciente a un reptil.

El director de la sección de primates del Zoológico de San Diego supuso que podría tratarse de la uña de algún mono de Centro América.

Se le sometió a un análisis SEM-EDS con el que se comprobó que en efecto era un espécimen biológico.

Una muestra fue enviada a un laboratorio en Ontario, Canadá, especializado en la identificación de ADN degradado y viejo. Ahí concluyeron que la muestra estaba altamente contaminada con inhibidores.

Los moluscos secretan un fluido defensivo a través de sus glándulas hiperbranquiales. Los moluscos, particularmente los caracoles y las babosas, secretan una gruesa mucosa que contienen múltiples inhibidores de la mayoría de las enzimas comunes que son fundamentales para los análisis de biología molecular y ADN, incluyendo las enzimas de reacción en cadena de polimerasa y las usadas en los estándares de clonación molecular.

La evidencia finalmente apuntaba a una dirección consistente. El objeto era probablemente un molusco seco: una babosa o un caracol.

Se consultó con un experto en biología molecular de moluscos para preguntarle la forma en que se podía llevar a cabo un análisis de ADN en moluscos. Sus recomendaciones fueron:

La mayoría de los moluscos segregan mucha mucosidad. Esta mucosidad es un gran problema para el análisis molecular ya que inhibe la mayoría de las enzimas y une las proteínas indiscriminadamente. La solución que encontré es usar una centrifugación con cloruro de cesio y después una extracción con fenol. Obviamente se necesita una buena cantidad de material inicial (varios animales) para hacer esto. La extracción se conduce en presencia de heparina la cual parece prevenir la mucosa de la unión.

También usé nitrógeno líquido para congelar la babosa y luego poder molerla en un mortero, esto previene la formación de mucosa. La segunda opción se puede usar en la técnica CTAB, la cual fue desarrollada para la extracción de ADN de plantas, que también producen una alta contaminación con polisacáridos. Esto puede ayudar a eliminar algo de la mucosa y no requiere mucho material inicial.

Con estas indicaciones, fue necesario inventar una nueva reacción en cadena de la polimerasa (PCR), utilizando un nuevo conjunto de primarios oligonucleótidos, para resolver este enigma. Una vez que se hicieron los análisis se consultó con los investigadores del Museo de Historia Natural del condado de Los Angeles, quienes expusieron así sus resultados:

Después de analizar cuidadosamente las fotografías y los resultados de SEM-EDS, espectroscopia de absorción y análisis de ADN, tengo que concluir que el espécimen que me refiere en su carta del 28 del 2003 es un babosa común de California de la familia Limacidae.

Las fotografías son más que evidentes e ilustran claramente una babosa que ha sido deshidratada. Puedo reconocer todas las partes de la anatomía de una babosa, incluyendo el pie, el manto con crestas longitudinales, y la joroba dorsal en la que es visible un pneumostone. El cabello fijado a ella probablemente fue pegado al espécimen cuando estaba vivo y quedo unida permanentemente cuando la mucosa del molusco se solidificó.

La espectroscopia de absorción confirma la presencia de proteínas relacionadas al colágeno, que son los componentes principales de la epidermis de la babosa. Los resultados del análisis SEM-EDS muestran un alto contenido de elementos que se espera encontrar en los organismos vivos.

Una de las más fuertes evidencias que apunta a la identificación de una babosa es el análisis de ADN. Los resultados que me envió muestran una gran correlación a los datos de todos los moluscos almacenados en el Gene Bank. Por ejemplo, el BLAST de la secuencia genética 55 rARN muestra que esta secuencia es muy similar a la de un Arion rufus (la babosa europea común) y al Helix pomatia (el caracol común de los jardines, introducido en los Estados Unidos). La secuencia 18S muestra una alta afinidad de valores con muchos moluscos, incluyendo Limax maximus (la babosa gigante de los jardines, introducida en los Estados Unidos), Acusta despecta steboldii (un caracol japonés), y Cepaza nemoralis (un caracol europeo), y otras muchas especies. Ya que sólo se ha secuenciado y almacenado en el Gene Bank un pequeño número de especies de California, no es posible determinar de que especie se trata exactamente.

Ha sido un placer asistirlo en la identificación de este especie y no dude en contactarme si necesita mayor información.

Después de doce meses de investigación se concluyó que se trataba de un simple molusco, un gasterópodo típico de la clase de caracoles marinos de los que se encuentran en California.

Todo hace suponer que la “evidencia extraterrestre” fue sembrada, seguramente por los dueños de la casa. Pero a pesar de todo, los miembros del NIDS continúan investigando los fenómenos anómalos reportados por la familia californiana. Quizá tendríamos que cambiar el título de esta entrada, porque en realidad los tlaconetes (babosos) no son los extraterrestres, que no existen, sino los ufólogos.

REFERENCIAS

Anonimo, DNA Analysis of Alleged Extraterrestrial Claw, artículo en Internet, http://www.nidsci.org/news/dnaanalysis.html, Septiembre 23, 2003.

Anónimo, A Cautionary Tale. DNA Analysis of Alleged Extraterrestrial Biological Material: Anatomy of a Molecular Forensic Investigation, reporte en PDF

7 pensamientos en “Extraterrestres babosos”

  1. No es posible!!!!! tiradero de dinero y de tiempo para una babosa!!!!!! Se hubieran ahorrado taaanto dinero acudiendo a un taxonomo de invertebrados!!!! y aquí en México los donativos de conacyt apeas llegan a los 200000 pesos

  2. con un carajo!!!
    cada quien se gasta su dinero en lo que qiere aunque sea algo inutil y estupido!!
    asi como hay personas qe les gusta gastarse una fortuna en el salon: en uñas, cortes inutiles de cabello o hasta una costosa cirugia o botox!! tambien hay personas a las que les interesan los extraterrestres y queren saber mas de ellos!

    dejen de criticar y perocupense de su vida!!
    bye!

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