Fuegos Fatuos (Primera parte)

FUEGOS FATUOS

“Vapor compacto y suave, que condensa en la noche, y transforma su frío encendiéndose en una flama agitada, la cual frecuentemente, dicen, los espíritus malignos atienden, cubriendo y abrazando con su luz. Engañando y maravillando en su camino, llevando al viajero hacia pantanos y lodazales, y a través de pozos y piscinas. Ahí suben, se pierden, y a lo lejos sucumben…”

Paraíso Perdido de John Milton

La mejor descripción que he encontrado en la literatura, del fenómeno alucinante que ahora nos ocupa, la proporciona Bram Stoker, Drácula (Primera parte del diario de Jonathan Harper). No podía ser menos. Las luces fantasmas están íntimamente relacionadas a la literatura gótica, a nuestros miedos, terrores y leyendas. Stoker parecía conocer bien este fenómeno y nos presenta la aparición del mismo en el camino al castillo del conde. El escenario es inmejorable. Imagine el lector que esta viajando por una oscura carretera en un bosque de los Cárpatos, dirigiéndose al castillo de Drácula, y repentinamente, a la vera del camino, se le aparecen unas misteriosas luces.

“De pronto, en la distancia, a la derecha, pude ver una vacilante llama azul. El cochero también debió verla, porque detuvo la calesa, bajo del pescante, revisó los caballos y se perdió en la oscuridad. No sabía qué podía hacer, sobre todo oyendo que el aullido de los lobos estaba cada vez más cerca. Mientras seguía pensando, el cochero regresó súbitamente y sin mediar palabra subió a su asiento y reemprendimos la marcha.

“Creo que debí quedarme dormido y que el incidente influyó en mi sueño, en el que, una y otra vez, se repitió la misma escena y, ahora, pensando en ello, me parece que fue una espantosa pesadilla. Hubo un momento en que la llama azul surgió tan cerca del camino que, pese a la profunda oscuridad, pude observar los movimientos del cochero. La llama era tan débil que apenas iluminaba el suelo a su alrededor. El cochero se dirigió rápidamente hacia el lugar en donde salía, recogió unas piedras y las apiló de una forma muy rara. Se produjo entonces un increíble efecto óptico: a pesar de que su cuerpo interceptaba la llama, yo seguía viendo su luz vacilante y misteriosa. Quedé estupefacto, pero me dije que de tanto querer penetrar en la oscuridad, mis ojos me habían engañado. A continuación seguimos viajando sin volver a ver llamas azules, aunque los lobos seguían aullando cada vez más próximos, como si nos siguieran en un movimiento circular.

“… Según hablábamos y yo me hacía más atrevido en mis planteamientos, le pregunté por algunas de las cosas que habían sucedido la noche anterior, como, por ejemplo, por qué el cochero me había llevado a los lugares en los que se veían las llamas azules. ¿Era cierto que esas llamas aparecían en los sitios en los que había oro escondido? Me explicó entonces que había una creencia popular que en una determinada noche del año –como la pasada noche, cuando se dice que los espíritus del mal se hacen dueños de la tierra- aparece una llama azul encima de todos los sitios en que hay un tesoro escondido.

“-Ese tesoro –prosiguió- fue escondido en la región por la que usted vino anoche, no puede haber duda, porque es el lugar en el que durante siglos lucharon los valacos, los sajones y los turcos. Difícilmente se encontraría un palmo de terreno en esa región que no haya sido regado con la sangre de aquellos hombres, patriotas o invasores. Fue una época extraordinaria. Las hordas austriacas y húngaras nos amenazaban, y nuestros antepasados iban valerosamente a su encuentro –hombres y mujeres, ancianos y niños- y esperaban su llegada en las rocas, por encima de las gargantas, y provocaban aludes que caían sobre los invasores. Y cuando esos invasores lograban, pese a todo, la victoria, no encontraban nada, todo había sido enterrado.

“-Sin embargo –dije-, ¿cómo puede quedar algo sin descubrir cuando se sabe que fue enterrado? ¿Es que nadie se ha tomado el trabajo de buscarlo?

“El Conde sonrió y al apoyar los labios sobre las encías, sus dientes afilados, largos, asomaron extrañamente.

“-Porque –contestó- los aldeanos son unos cobardes y unos necios. Esas llamas sólo aparecen una noche. Y en esa noche, ni uno solo, si lo puede evitar, dejará de estar en su casa con las puertas bien cerradas. Pero, incluso, si se decidieran no sabrían qué hacer. Aunque marcaran el lugar exacto, no sabrían encontrarlo a la luz del día. Podría jurar que ni usted mismo sería capaz de localizarlo después.

“-Creo que está usted en lo cierto –dije-. Tan cierto como que tampoco sería capaz de encontrar un muerto si lo buscara.

“Después de este comentario, cambiamos el tema de nuestra conversación”.

WILL-O’-THE-WISP

En Inglaterra son llamadas “Will-o’-the-Wisp”, o “spooklights”. Son las luces fantasmas, que pueden chisporrotear, ser estacionarias o estar en movimiento, volar en el cielo o arrastrarse por el suelo. Estas luces extrañas cubren el cielo, saltan sobre las rocas, danzan sobre los valles boscosos, juegan entre si, y dejan a los caminantes admirados.

El escritor inglés Gene D. Matlock ha ofrecido la siguiente etimología: “Will”, conciencia; “Wisp”, fragmento, es decir, Will-o’-the-Wisp sería, “Fragmento de conciencia”. Wisp, por otra parte significa un objeto nebuloso pequeño. A las nubes Cirrus se les llama, ocasionalmente, wisps of clouds. Otros autores creen que Will es el apocope de William, de tal suerte que significaría “El fragmento de Guillermo” o “El pequeño y nebuloso Guillermo”. Esto podría ser cierto ya que varios de estos fenómenos están asociados a nombres propios, como “Meg with the lantern”; “Peggy of the lantern”; “Jack-o’-lantern”; etcétera, además de que en West Yorkshire se le conoce como “Billy-wi’-t’-Wisp”.

“Jack with the lantern” (Jack con una linterna) de los ingleses simboliza a un fantasma que guía con una linterna a los viajantes.

Existen varios casos de personas que han logrado tocar la llama y han recibido quemaduras intensas, pero otras no han sentido ningún calor. Lo anterior hace suponer que son múltiples los orígenes del fenómeno. Los “Memitos nebulosos” fríos podrían tener un origen en reacciones químicas del tipo bioluminiscentes como el de las luciérnagas, mientras que los calientes pueden deberse a un tipo de combustión o, incluso, a un fenómeno eléctrico.

Estos fenómenos se dan en los pantanos, fangos, bosques profundos, riscos, ciénagas y marismas. Aparentemente se pueden mover, lo que no sería posible si fueran producidos por una fuente de gas estática. El hecho de que tiendan a desaparecer al acercarse el testigo, indica que requieren cierta estabilidad atmosférica, que no sea disturbada por ningún tipo de corriente de aire.

“Vi un objeto del tamaño de una moneda, a una distancia de unos 10 metros, estacionario o con un ligero movimiento, que emitía cierto sonido como el de agua escapando a gran presión. La luz desapareció cuando me acerque, reapareciendo en su posición original cuando me aleje. Su luz, azul, me parecía a la de un diodo de los antiguos equipos electrónicos”.

En Inglaterra se les ha dado multitud de nombres. Entre los más antiguos están:“Mayntzhausen” o “fuego de los Druidas” o “fuego de melena”, “Friars-lathron”, “walking fire”, “Hebridian teine sith”, “Gyl Burnt-tayl”, “Canwll corfe”.

En Cornwall, la “Joan-(in)-the-Wad” o “Jacky lantern”.

En East Anglia, el “Lantern-man”.

En Lancashire, el “Peg-a-lantern”.

En Norfolk, el “Will-o’-the-Wykes”.

En Northamptonshire y Oxfordshire, la “Jenny-burnt-tail”.

En Northumberland y Yorkshire, la “Jenny-wi’-t’-lantern”.

En Somerset, el “Hinky-punk”.

En Warwickshire y Gloucestershire, la “Hobbledy’s-lantern”.

En Worcester, Hertfordshire, Hampshire y Wiltshire, la “Hobby-lantern”.

En Worcestershire, el “Pinket”.

El “Utburd” inglés es el espíritu de un niño que no fue bautizado y que busca venganza. Normalmente es invisible, su llanto se puede escuchar en donde fue enterrado. Luego aparece en forma de búho, o de un perro lanudo, o incluso en forma de niño, que se hinchan hasta el tamaño de un cobertizo y luego se reducen al de una voluta de humo. Atacan a los viajantes que pasan cerca de su tumba. Se aconseja que cuando alguien escucha pasos detrás de él no debe voltear, porque si lo hacen verán al Utburd y se paralizarán, quedando a su merced. Sólo el agua o el acero puede ser efectivo para defenderse de la aparición y escapar de la muerte. El perseguido se debe lanzar al río (no al pantano) o blandir una espada o cuchillo para que el fantasma desaparezca.

En las leyendas el Will-o’-the-Wisp se interpreta como un hada traviesa o un espíritu maligno que confunde a los viajeros y los desvía de las trayectorias seguras hacia sitios traicioneros. En Dartmoor, los testigos de este fenómeno dicen que han sido “beenpixie-led” (algo así como embrujados). Turner, en 1901, describe una región de marismas cerca de Longnor, en la parte superior del río Dove, donde al anochecer…

“…aparece una luz parpadeante que se mueve siguiendo nuestros movimientos… esta luz ha generado muchos cuentos de viajeros nocturnos que han sido guiados por la luz y llevados al pantano, donde permanecen sus cuerpos, y de donde sus “boggarts” se elevan en la noche para trotar y bailar por todo el bosque, para el terror de sus habitantes”.

La luz de Dartmoor, Inglaterra fue estudiada incluso por la Inteligencia Militar, pero no llegó a ninguna conclusión.

La explicación tradicional es que las luces son espíritus, hadas, genios o elementales que viven en el cielo. En otros lugares se afirma que son presagios de muerte o desastres (Irlanda, Escocia y Gales). Liz Linahan registra una historia de este género de Whitwell en Derbyshire, en donde una de estas luces guió a un hombre, a través de una ventisca, hacia la casa de su madre en donde ésta estaba a punto de morir.

En Derbyshire se habla de la “Lantern Pike”, y en Hayfield se aparece “Peggy with’ Lantern” moviendo su lámpara en la cumbre de la colina los días oscuros.

Se cuentan muchas de estas historias entre los mineros del distrito de Peak, vecino a los campos de coke de South Yorkshire y North Nottinghamshire. Las luces se ven en los túneles para avisar e impedir desastres. Aquí las luces se transforman en lámparas que aparecen en los cascos de los mineros ya muertos. En Bleaklow son antorchas ardientes portadas por soldados romanos que atraviesan el campo cada año, la primera Luna llena de la primavera. David Clarke menciona la “luz de Staffordshire”, en una colina cerca de Rushton, en donde se dice que es el fantasma de una mujer asesinada tiempo atrás. El “fiery drake” lleva a los mineros a las menas más ricas. Wayne Anthony Boylan menciona luces vistas alrededor de Outcrops en Lunter Rocks, sobre Winster, en el White Peak, y en Harborough Rocks cerca de Brassington, y Liz Linahan habla de un “árbol de hadas” en Whitwell Moor, en donde se ha visto que se reúnen las luces.

También se ha reportado luces en Stanton Moor, alrededor de los megalitos neolíticos de Bridestones, y en una cámara mortuoria en Congleton. Curiosamente estos dos lugares son sitios de alta incidencia de ovnis. También se les ha visto en lugares encantados, como Cauldon Low, en Staffordshire Moorlands; Monsal Dale, Weaver Hills.

Por este motivo, David Clarke cree que estas luces ya eran vistas en la antigüedad y los hombres que vivieron en esos tiempos construyeron sus lugares sagrados en los sitios en donde se aparecían. Wayne Anthony menciona el avistamiento de una luz azul que emergió de los bosques y voló sobre los Nine Stones Close de Harthill Moor.

La tradición dice que los “Devil’s Bonfires” vuelan alrededor de un montículo, conocido como Torside Castle, cerca de la cima del Bleaklow. Los arqueólogos creen que el montículo data de la edad de Bronce, otros creen que es una formación natural. Otras tradiciones enlazan las luces con las legiones romanas que marchan a lo largo del Devil’s Dyke, un camino romano que une el fuerte en Glossop con el Valle Hope. Muchas de las leyendas mencionan el Devil’s Elbow, una curva peligrosa en el camino de Glossop a Woodhead. Las viejas consejas dicen que el sitio es un puente entre el mundo de los vivos y el de “Dark Lad” o “T’Owd Lad”, el nombre local para el demonio.

En bretón se conoce como, “Sand Yan-y-Tad” (St. John and Father), es decir, un doble fuego fatuo; un hada que tiene cinco dedos que terminan en luces y que gira como una rueda.

En Gales se le llama “Ellylldan”. Dan significa fuego, atraer: un fuego fatuo que atrae.

Una descripción poética del Ellylldan aparece en el “The Vale of Glamorgan”, publicado en Londres en 1839:

“Una noche cuando la Luna se había ocultado, estaba sentado en lo alto de la colina, y apareció un Ellylldan. Lo seguí hasta el valle. Cruce charcos de agua en donde las burbujas explotaban en la superficie, y los lagartos descansaban silenciosos mirándonos estáticos. Las ranas croaban y se hinchaban, pero se callaron y aumentaron su melancolía al ver el Ellylldan. Las aves salvajes, que ocultaban su cabeza bajo las alas, piaron un poco cuando pasamos. Una amargura se despertó y se elevó con un grito en el aire. Sentí las huellas de las anguilas y las sanguijuelas que nos observaban, mientras vadeaba el pantano. Sobre una piedra delgada un sapo sentado chupaba el veneno de la noche. El Ellylldan brillaba y emitía vapores. Se elevó sobre los arbustos y cayó en el resumidero. Cuando me paraba, me esperaba, pero gradualmente disminuía hasta hacerse poco perceptible. Pero tan pronto como me ponía de nuevo en camino, comenzaba a brillar tan intensamente como antes. Un murciélago comenzó a volar dando vueltas sobre nosotros moviendo sus alas pesadamente. Los búhos que ululaban se quedaron callados y nos miraban con sus enormes ojos. Los caracoles y las lombrices se arrastraban alejándose. El fino hilo de la telaraña brillaba a la luz del Ellylldan. Repentinamente se alejó de mí, y a la distancia se unió a un corro de sus amigos, que comenzaron a bailar dando vueltas en una danza fantasmal, lo que me hizo despertar”.

Otros nombres para el Ellylldan son “Pwca”, “Pooka” o “Puck”. Este último fue el término que utilizó Shakespeare en su “Sueño de una noche de verano”. Algunos biógrafos del bardo creen que este visitó el “Valley of Fairy Puck”, en Gales, y de ahí extrajo la idea para su obra. Lo que si es cierto es que William Shakespeare conocía muy bien las tradiciones galesas e incluso el fenómeno de los ignis fatuus. La descripción que hace en el Acto III, Escena 3, así lo atestigua. En palabras de Puck, dice:

“Te seguiré. Te llevaré a dar una vuelta, a través del pantano y a través de los arbustos. Algunas veces seré un caballo, otras un perro. Un cerdo, un oso sin cabeza, y algunas veces un fuego. Relincharé, ladraré, gruñiré, bramaré y me encenderé. Como un caballo, como un perro, igual que un cerdo, un oso y el fuego”.

En Escocia se le nombra con el apelativo cariñoso de “Spunkie”, la misteriosa luz de Fife.

En Irlanda, las “fetch candles” o “fetch lights”.

La escritora americana Annie Campbell Heustis, escribió un poema llamado Will-o’-the-Wisp:

The Will-o’-the-Wisp is out on the marsh,
And all alone he goes;
There’s not a sight of his glimmering light
From break of day to close;
But all night long, from dusk till dawn,
He drifts where the night wind blows.

The Will-o’-the-Wisp, he has no roof,
Yet he seeks not hut nor hall;
He will not wait for a friendly foot,
But starts if a shadow fall;
And never a voice can make him turn,
But the far off winds that call.

The twilight covers the dreaming hills,
The evening dews begin;
There’s none to care that he wanders there,
There’s none to call him in;
And all the night, with his lonely light,
He goes where the mists have been.

From fire lit window and open doors,
The roads have golden bars;
And round and round the world is bound
By a girdle of radiant stars;
But I watch to-night for a fleeting light
That a moment makes or mars.

Flit, flit, with the hurrying hours,
In shadow and mist and dew
Will-o’-the-Wisp, O Will-o’-the-Wisp,
I would I could follow you,
With your elfin light for a lantern bright
The bogs and the marshes through !

O Will-o’-the-Wisp, in silver dusk
Who’d wish for golden dawn?
In purple night, with stars a-light,
Who’d dream of noontide gone?
Who would not stray by the glimmering way
Your wandering feet are drawn?

The dawn comes over the silent hills,
And calls to the winds of morn;
The stars grow pale, and the sun cries, ‘Hail!’
To the shadowy fields forlorn;
And good-bye, good-bye, to the Will-o’-the-Wisp,
Who dies when the day is born!

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