En la India, ofrecen 2,000 por vampiros merodeadores

Políticos de la India colocan recompensa de $ 2000, por vampiros merodeadores

VampiroIndiaLos pueblos que rodean la ciudad india de Dharmapuri están en medio de un problema poco común. Informes sin fundamento de vampiros que drenan el ganado han asustado a comunidades enteras de tal manera que los residentes se quedan fuera de las calles después del atardecer.

Para acabar con la propagación de esta tontería, los políticos locales han puesto un precio a las cabezas de estos vampiros inexistentes. La evidencia de un vampiro re-muerto (o un Ratha Kaatteri) anida un Van Helsing amateur, 1 lakh de rupias, o una pizca de menos de $ 2000.

Pero ¿qué pasa si estos vampiros de ficción se vuelven polvo? ¿Esta recompensa podría ser terriblemente contraproducente y dar lugar a bandas de vigilantes anti vampiros que busquen embolsar un Drácula Khooni de la vida real? El político O. Jayaraman fue notablemente silencioso sobre ambas cuestiones en una conversación con el Deccan Chronicle:

«Se trata de un gran engaño. Los antisociales, cuyas actividades ilegales, como contrabando nocturno y elaboración de cerveza han sido perturbadas, están difundiendo rumores y matando el ganado… Dado que las personas no están dispuestas a creernos, los hemos desafiado con esta recompensa».

No estoy seguro de que esto sea una política innovadora prometedora. Si el estado de Washington implementa un enfoque similar con el Bigfoot, la flamante Oficina de Asuntos Sasquatch sería inmediatamente inundada con un siglo de secuencias borrosas de pine trees y magic trumpets.

http://io9.com/5901164/indian-politicians-place-2000-bounty-on-marauding-vampires

Ramsar, Cancún y el aire que respiramos

MEDIO AMBIENTE

 

Ramsar, Cancún y el aire que respiramos[1]

 

Juan José Morales

Ramsar es una ciudad balneario de Irán, a orillas del mar Caspio. Es famosa por sus fuentes de aguas termales, sus no muy acogedoras playas de guijarros y porque ahí tuvo su último palacio el depuesto shah o monarca de aquel país. Y mucha gente se preguntará por qué hablamos de ella y qué relación puede tener con Cancún, excepto porque ambas son poblaciones costeras y turísticas.

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Una extensa zona de manglar muerto en el corazón del sistema lagunar Nichupté de Cancún. Diversos factores han provocado el deterioro de este importante ecosistema.

Pero aquella ciudad iraní es el sitio donde en 1971 «”cuando comenzaba a edificarse Cancún»” se firmó la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, o Convención de Ramsar para abreviar, a la cual se han adherido hasta la fecha 160 países, y que tiene como principal objetivo «la conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo». Aquí cabe precisar «”por si alguien no lo sabe»” que los humedales son todos aquellos terrenos cubiertos de agua permanentemente o en ciertas épocas del año, en los cuales se desarrolla vegetación acuática. Comúnmente se les conoce como ciénagas, pantanos, cenagales, marismas, rías, manglares, tintales, esteros, petenes y sabanas inundables.

Y cabe precisar también que se llegó a aquel convenio internacional porque científicos y gobiernos advirtieron la enorme importancia ecológica de los humedales, que hasta entonces habían sido considerados «”todavía hay quienes así los miran»” simples lodazales inútiles, que ni son tierra ni son agua y que para volverlos aprovechables debían ser dragados o rellenados.

Cancún, a su vez, es la ciudad donde en 2010, casi 40 años después de firmada la Convención de Ramsar, se celebró la (tome aire antes de leer de corrido) Décimo Sexta Edición de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y Sexta Conferencia de las Partes actuando como Reunión de las Partes del Protocolo de Kyoto. O, para decirlo sin perder el aliento, Cop-16.

Un arma formidable

Pues bien, México es signatario tanto de la Convención de Ramsar, como miembro de la Conferencia de las… etc. Está obligado, por lo tanto, a cumplir lo dispuesto en ellas.

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Así van desapareciendo los manglares en Cancún, arrasados para construir lujosos fraccionamientos. A la izquierda, Puerta del Mar. Al fondo, Puerto Cancún. La avenida de la parte inferior es la López Portillo.

Aquí entran en escena los manglares. Porque resulta que estos ecosistemas no solamente son humedales sino que tienen un papel fundamental como elementos naturales que permiten amortiguar el calentamiento global y uno de sus principales efectos: el cambio climático.

En efecto, la Convención de Ramsar obliga a sus firmantes a proteger y conservar los ecosistemas de humedales, y en la Cop-16 se acordó que los países industrializados deberán reducir sus emisiones de los llamados gases de invernadero «”particularmente dióxido de carbono o CO2«”, que son los principales causantes del calentamiento global. Por su parte, los países en desarrollo, como México, deberán evitar la deforestación y la degradación de los bosques.

Pues bien, los manglares no son sólo humedales, sino también bosques. Muy frondosos y de hoja perenne, por lo demás. Y son muy eficientes como sumideros de CO2. Es decir, toman de la atmósfera enormes cantidades de ese gas y lo fijan en el suelo. Lo secuestran, como se ha dado en decir. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Nature Geoscience, un manglar puede, según la profundidad del suelo, capturar entre el 49 y el 98% del CO2 que toma de la atmósfera. Esta eficiencia es cuatro veces mayor que la de las más densas selvas tropicales.

Y resulta que en todo el contorno peninsular tenemos una franja costera prácticamente ininterrumpida de extensos manglares, que en algunos sectores «”la Reserva de Sian Ka»™an, por ejemplo»” alcanzan hasta 20 kilómetros de ancho. Para decirlo en otros términos: tenemos un arma formidable contra el calentamiento global y el cambio climático, un elemento vegetal que gratuitamente purifica el aire de nuestro medio ambiente, ese aire que respiramos y cuya protección y conservación no es sólo conveniente sino obligatoria, por los compromisos antes citados.

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Las transformaciones que no se ven, pues se hacen tras altos muros, como esta conversión de un humedal en campo de golf en la zona de Playa Mujeres, afectan seriamente la laguna de Chacmuchuc y el ambiente costero y marino.

La realidad, empero, es que los manglares de la península «”al igual que los de otras regiones de México y del mundo»” están siendo destruidos o gravemente dañados. Un ejemplo es la devastación del hermoso manglar donde ahora se levantan las torres de concreto de ese fracasado proyecto inmobiliario llamado Puerto Cancún. Otro ejemplo «”menos visible pero peor»” es la destrucción de los humedales en la zona de Playa Mujeres, que está afectando gravemente a la laguna Chacmuchuc, la cual es crucial para mantener en buen estado las playas, las aguas marinas y los recursos pesqueros del norte de Quintana Roo. También, bajita la mano, en una devastación hormiga, por todas partes se sigue arrasando manglares bajo la vieja consigna de que más vale pedir perdón que pedir permiso. Y cuando no se les arrasa, se les deteriora contaminándolos cual si fueran cloacas, como ha ocurrido con el sistema lagunar Nichupté de Cancún.

Productivos negocios

Todo ello pese a que la llamada Ley del Mangle protege a este ecosistema «”aunque los hoteleros y no pocos políticos, tanto en Quintana Roo como en otros estados»” siguen pugnando tercamente por que se derogue ese ordenamiento legal, al cual califican de freno al progreso y el desarrollo y engendro de ecologistas trasnochados

La destrucción de manglares tiene un doble efecto: por un lado, al destruirse la vegetación y quedar expuesto el suelo, escapan de éste el CO2 y el metano acumulados, con lo cual se contribuye al calentamiento global. Por otro lado, la pérdida de vegetación significa una reducción en la capacidad de los ecosistemas para absorber gases de invernadero.

Según datos recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), anualmente se pierden en todo el mundo 150 mil hectáreas de manglares. Debido a ello, cada año se incorporan a la atmósfera once millones de toneladas de gases de invernadero procedentes de los suelos deforestados. Además, se dejan de capturar 225 mil toneladas de tales gases al año.

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Formaciones de mangle en excelente estado de conservación en la parte oriental de la isla de Holbox. Si no se controla debidamente el desarrollo turístico de esa zona, pueden correr la misma triste suerte que los de Cancún y otros lugares.

Todavía puede agregarse que destruir los manglares equivale a empeorar la contaminación de las aguas marinas y volver las costas más vulnerables ante huracanes y tormentas. Y es que los manglares funcionan como filtros naturales de bacterias y sustancias tóxicas, con lo cual equivalen a sistemas gratuitos y muy eficientes de purificación de las aguas contaminadas que corren hacia el mar. Por otro lado, amortiguan el embate del oleaje y las mareas de tempestad, y así protegen la franja costera.

Para no hacer más largo el cuento: si se quiere proteger el aire que respiramos y el medio ambiente costero del cual depende la economía de Quintana Roo «”que está basada en el turismo»”, es urgente conservar los humedales, en particular los manglares. Pero como eso no deja dinero, se opta por una conveniente ceguera ante su destrucción «”a cambio de sobornos, dirán los mal pensados»”, y para simular que se cuida el medio ambiente se inventan medidas que afectan al ciudadano común y corriente y producen pingües ganancias a protegidos del gobierno. Por ejemplo, la verificación obligatoria de automóviles, un negocio de 80 millones de pesos anuales, concesionado por el gobierno de Quintana Roo «”sin licitación ninguna»” a una docena de empresas cuyos propietarios se desconocen pero cuyas influencias son fáciles de imaginar.

Esos son los insospechadas conexiones entre Ramsar, Cancún y el aire que respiramos.

Nota.- Todas las fotos son de Joanna Acosta Velázquez y cortesía de la Comisión Nacional para el Conocimiento de la Biodiversidad (Conabio) y la Secretaría de Marina.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en la revista Gaceta del Pensamiento, de Quintana Roo. Núm. Enero-febrero de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales.

El misterio de las centellas (671)

El misterio de las centellas (671)

Mi encuentro con las centellas sucedió a la edad de 14 años en el año 1980. En ese momento yo vivía en Jacksonville NC, que se encuentra en la costa en la parte sureste del estado. Es una zona conocida por sus tormentas. Era de noche y había tormenta en el exterior. Mi familia estaba en la mesa de la cocina jugando a las cartas para pasar el tiempo. Me levanté para tomar un trago de agua del grifo y al pasar mire afuera a través de la ventana de la cocina. Mis ojos se sintieron atraídos por las copas de los árboles situados a unos 100 metros detrás de la casa de mi madre. Dos objetos luminosos se movían directamente hacia mí a un ritmo muy lento. Yo estaba paralizado. Ellos, por supuesto, crecieron en tamaño a medida que se acercaban y yo estimaría que eran aproximadamente del tamaño de una pelota de fútbol, una ligeramente más pequeña que la otra. Ellos vinieron directamente hacia la casa y desaparecieron de mi vista por encima de la casa. Estaban lo suficientemente bajo en este punto que estimé que golpearían el techo. Salí corriendo tan rápido como pude para tratar de ver donde golpearon, pero se limitaron a seguir en su viaje. Cuando llegué al patio trasero me alejé de la casa, en un esfuerzo para ver la zona del techo completo. No había evidencia de ningún efecto. No hubo explosión y no se escuchó sonido. Ellos simplemente desaparecieron. Al día siguiente revisé el patio delantero y no pude encontrar ninguna señal de ningún tipo de impacto. Eran muy brillantes y blancos en apariencia. Ningún otro color era discernible, y parecía como si algún tipo de nube gaseosa rodeara cada uno de ellos. En otras palabras no tenían borde definido. Se veían estupendos, y estoy agradecida de haber podido contar con la experiencia. Recorrí la biblioteca local tratando de averiguar lo más que pude sobre centellas, pero por desgracia no encontré mucho. M

Wes Pierce

Pasadena, MD USA

Rostro de dios en la galaxia NGC1316 (pareidolia)

¿Nube nueve? Hubble capta «rostro de Dios» en polvo espacial (aunque la Segunda Venida podría tomar un tiempo, ya que está a 75 millones de años luz de distancia)

Por Rob Waugh

11 de Abril de 2012

NGC1316aEl rostro barbado de Dios parece brillar en el polvo espacial de la lejana galaxia NGC 1316 en esta imagen captada por el Telescopio Espacial Hubble.

Los cristianos medievales creían que el cielo era un lugar físico por encima de las nubes -, pero el Hubble parece haber señalado la «Nube Nueve» un poco más lejos, en una galaxia elíptica a 75 millones de años luz de la Tierra.

Si el rostro fantasmal es en realidad el Padre Celestial, puede estar tratando de comunicarse con sus hijos en la Tierra – NGC 1316 es una de las fuentes de radio más potentes en el cielo.

Los bucles de polvo cósmico forman una imagen que se parece mucho a la cara de Dios en esta imagen del telescopio Hubble.

Esta imagen hecha a partir de datos obtenidos con el Telescopio Espacial Hubble de la NASA revela los caminos de polvo y los cúmulos de estrellas de esta galaxia gigante que dan evidencia de que fue formada de la fusión de dos galaxias ricas en gas.

Los astrónomos concluyen que estos cúmulos estelares constituyen una clara evidencia de la ocurrencia de una gran colisión de dos galaxias espirales que se fusionaron hace unos pocos millones de años para dar forma a NGC 1316 como aparece hoy en día.

NGC 1316 se encuentra en las afueras de un cúmulo cercano de galaxias en la constelación austral de Fornax, a una distancia de unos 75 millones de años luz.

Es una de las más brillantes galaxias elípticas en el cúmulo de galaxias de Fornax.NGC 1316, también conocida como Fornax A, es una de las fuentes de radio más fuertes y más grande en el cielo, con lóbulos de radio que se extienden sobre varios grados en el cielo (y fuera de la imagen del Hubble).

NGC1316bLa historia violenta de NGC 1316 es evidente en varias formas. El amplio campo de las imágenes del Observatorio Interamericano de Cerro Tololo en Chile, muestra una desconcertante variedad de ondas, bucles y penachos inmersos en la envoltura exterior de la galaxia.

Entre los llamados «rasgos de mareas», los estrechos se cree que son los restos estelares de otras galaxias espirales que se fusionaron con NGC 1316 en algún momento durante los últimos millones de años.

Las regiones interiores de la galaxia se muestran en la imagen del Hubble revelan un complicado sistema de franjas de polvo y manchas. Estos se cree que son los restos del medio interestelar asociado con una o más de las galaxias espirales engullidas por NGC 1316.

El equipo de científicos de EU, dirigido por el Dr. Paul Goudfrooij del Space Telescope Science Institute en Baltimore, Maryland, utilizó la ACS a bordo del Hubble para estudiar los cúmulos estelares en varias galaxias elípticas gigantes cercanas.

Su estudio de NGC 1316 se centró en los cúmulos globulares, que son sistemas estelares compactos con cientos de miles de millones de estrellas que se formaron al mismo tiempo.

La sensibilidad sin precedentes de los datos del Hubble ACS permitió al equipo detectar cúmulos globulares débiles antes imposibles de alcanzar.

Al contar el número de cúmulos globulares detectados en función de su brillo se podría, por primera vez, ver la evidencia de la interrupción gradual de cúmulos creados durante una fusión pasada de galaxias ricas en gas.

Se encontró que el número relativo de conglomerados de baja masa es significativamente menor en las regiones interiores que en las regiones exteriores, por una cantidad consistente con las predicciones teóricas.

Estas imágenes del Hubble ACS fueron tomadas en marzo de 2003. La composición de color es una combinación de los datos tomados en F435W (azul), F555W (amarillo-verde), y los filtros F814W (infrarrojo).

Los resultados del equipo han mejorado nuestra comprensión de cómo las galaxias elípticas y sus cúmulos estelares podrían haberse formado durante fusiones de galaxias y luego evolucionar a parecerse a galaxias elípticas «normales» después de varios miles de millones de años.

http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-2128143/Nasas-Hubble-telescope-captures-face-God-plumes-space-dust.html