Archivo por años: 2014
El misterio de las centellas (970)
El misterio de las centellas (970)
A principios de junio del 88 o del 89, conduciendo mi coche hasta el faro de Boca Grande a media tarde, ¿2:00? El viaje tomaría normalmente 30 minutos, tiempo durante el cual mi perra, Amber, siempre estaba dormido y no se despertaba hasta que cruzábamos el puente, pocos minutos antes de llegar allí. Este día, la mitad del camino, se sentó en el asiento trasero. Era inusual para ella. El cielo estaba oscuro. Yo ni siquiera me di cuenta de que algunas casas habían encendido sus luces. El cielo se oscureció y comenzó a hacerse «misterioso». Por alguna razón, me di cuenta de que esta concurrida calle no tenía coches en ella. En este momento, me di cuenta de una bola brillante azul»¦ «como neón», del tamaño de una pelota de baloncesto que venía por el camino. Parecía que estaba a unos 30 pies en el aire. Me di cuenta de que Amber la estaba mirando. Puesto que no había otros coches en la carretera, reduje la velocidad y llegué a una parada completa… ambos mirábamos a esta «cosa»… realmente pensé que estaba alucinando… entonces pensé ovni… ¿Estoy loca? Sí… pero no es una locura para Amber. Cuando me detuve había una lámpara de la calle a unos 15pies delante de mí. Vimos esta «cosa» hacer algo como un «rebote» suave arriba y abajo»¦ 2-3 pies arriba y luego 2-3 pies abajo. Cada vez más cerca y más cerca de nosotros. Pensé en poner el coche en reversa y alejarme lo más rápido posible, pero estaba paralizada de miedo y asombrada en cuanto a qué hacer. Parecía que se dirigía directamente hacia nosotros… cuando llegó a 15 pies del coche… Explotó volando la farola en mil fragmentos de vidrio de color azul brillante que volaban a nuestro alrededor. Se había acabado. Abrí la puerta del coche y miré hacia abajo al cristal fuera de mi coche. Todos los fragmentos parecían ser de vidrio de aspecto normal… claro. Quería llegar a abajo y tomar una pieza, pero temerosa pensando que podría estar «caliente», me fui. El cielo seguía oscureciéndose y en unos momentos ese camino se llenó de coches cuando una de las tormentas con los más feroces relámpagos de verano llenó el cielo… fuerte lluvia y relámpagos pesados. Me preguntaba sobre ese día… ¿por qué estaba allí no había otros coches para presenciar este evento conmigo? ¿Qué fue lo que vi? Nunca lo mencionó a nadie, excepto al amigo con el que me encontré en el faro. Un año más tarde, entré en la sala de profesores donde enseño. Oí a la profesora de ciencias terminar una frase cuando llegué. Todo lo que escuché fue «sí, lo llaman centellas». Inmediatamente, tuve una etiqueta para lo que me pasó el año anterior. Le dije «para… no digas una palabra… sólo escucha algo que experimenté hace aproximadamente un año. Después de explicarle lo que vi, ella confirmó que «era una centella». Ella me dijo que estaba celosa, ya que es muy raro presenciar el evento. No bromees… Nunca lo olvidaré. Por cierto, inmediatamente después de la explosión de la lámpara de calle… Amber cayó rápidamente y volvió a dormir y no se despertó hasta que olió el Golfo de México.
Judith
Pt. Charlotte, FL USA
Jesús en un pierogi (pareidolia)
Feligrés encuentra pierogi con «rostro de Jesús» en el festival de la iglesia
7 de septiembre 2014
Ecorse, Mich (WXYZ) – El Festival de la Iglesia St. Andre Bessette está pasando en este momento, pero durante el festival, el sábado, su Presidente Robert Hellar dice que alguien le trajo un piergoi con «el rostro de Jesús» en él.
«Yo estaba en el stand de tacos haciendo tacos, y vinieron a mí y me dijeron: «Jesús ama la comida polaca más que la comida mexicana y pregunté por qué», dijo Heller.
Fue entonces cuando vio el pierogi.
«Me sorprendió. Lo miré, y definitivamente se puede ver el rostro de Jesús», dijo Heller.
Los feligreses de la iglesia tomaron esto como una buena señal después de las tormentas del viernes. Ellos estaban felices de ver la cara después de que la fiesta se truncó después de sólo dos horas.
En este momento, la iglesia planea mantener el piergoi en una bolsa para congelador y en el congelador, no saben lo que van a hacer con él después.
Space Patrol – Man Who Stole A City
No deje que 1950 DA le quite el sueño
ESCRUTINIO
No deje que 1950 DA le quite el sueño[1]
Juan José Morales
Ya charlatanes y revistas sensacionalistas han puesto en circulación un nuevo vaticinio sobre el fin del mundo, aunque no tan cercano como cuando se dijo que los mayas lo habían pronosticado para el 21 de diciembre de 2012. No. Ahora la fecha es muy lejana: 16 de marzo de 2880. Es decir, todavía faltan sus buenos ocho siglos y medio para que «”advierten los escalofriantes vaticinios»” en el cielo aparezca un llameante bólido más pequeño que el causante de la extinción de los dinosaurios pero tal vez suficientemente grande para acabar con la humanidad entera.
Representación artística del posible impacto de 1950 DA en el Atlántico, frente a las costas de Estados Unidos. Pero los científicos dicen que predecir semejante catástrofe para dentro de tantos siglos es exagerado, ya que ni siquiera se tiene suficiente información sobre ese asteroide. Además, ya se conocen procedimientos que podrían aplicarse dentro de unas décadas o si acaso unos 200 años, para desviar su curso. Por ejemplo, algo tan simple como recubrirlo con carbón, para hacer que absorba más luz solar que, al ejercer una constante presión sobre él, lo sacaría lentamente de su órbita.
El tal bólido lleva por nombre 1950 DA, es un asteroide de un kilómetro de diámetro que se mueve a 15 kilómetros por segundo respecto a la Tierra. Si chocara con ella lo haría a más de 60 mil kilómetros por hora, y su impacto equivaldría a la explosión simultánea de 45 mil bombas termonucleares de un megatón; en total 45 mil millones de toneladas de TNT. Según los cálculos sobre su órbita hechos por unos investigadores de la universidad norteamericana de Tennessee en Knoxville, podría «”recalcamos, podría»” chocar con la Tierra. Incluso han calculado dónde sería exactamente la colisión: en el Atlántico, frente a la costa nororiental de Estados Unidos. Y, desde luego, como resultado habría una poderosa onda expansiva, una gran nube de polvo y gases y un colosal maremoto. Todo ello una especie de reproducción en menor escala de lo ocurrido hace 65 millones de años y que dejó como secuela la extinción de los dinosaurios «”y muchísimas otras especies de plantas y animales»” y el famoso cráter de Chicxulub.
Decimos menor escala porque mientras el asteroide de Chicxulub tenía diez kilómetros de diámetro, 1950 DA mide sólo un kilómetro.
Pero aunque el asunto ya ha comenzado a ser explotado por los personajes, las publicaciones y los programas televisivos de siempre, no debe quitarle el sueño a nadie. Por principio de cuentas, como reza la expresión popular, lo que no es de tu año no es de tu daño. Es decir, se trata de algo que, si ocurre, tendrá lugar dentro de 866 años y por tanto no afectará a los actuales habitantes de este planeta ni a sus hijos, nietos, bisnietos, tataranietos o choznos.
En segundo lugar, no es absolutamente seguro que suceda. De hecho, las probabilidades son mínimas: apenas 0.3%.
En tercer lugar, y sobre todo, para cuando en ese lejano futuro el cuerpo celeste en cuestión se encuentre cerca de la Tierra, y si realmente hubiera riesgo de una colisión, indudablemente la ciencia y la técnica habrán avanzado lo suficiente para evitar la catástrofe. Hace sólo cien años no había cohetes interplanetarios, bombas nucleares ni otras cosas por el estilo. Nadie sabe qué recursos técnicos y científicos existirán dentro de ocho siglos y medio. Pero sin duda serán suficientes para desviar un asteroide de tales dimensiones.
1950 DA, dicho sea de paso, resulta un tanto anómalo porque gira tan velozmente sobre su eje que da una vuelta cada dos horas y seis minutos. Esto debería hacer que se desintegre por efecto de la fuerza centrífuga. Incluso, en su ecuador tiene gravedad negativa. Es decir, un astronauta que ahí se posara saldría despedido hacia el espacio si no estuviera sujeto a la superficie. El hecho de que no se fragmente pese a su rápida rotación, se debe probablemente a que tiene una gran cohesión interna que mantiene unido su material.
Es también una curiosidad astronómica porque fue descubierto el 23 de febrero de 1950 pero a los 17 días se le perdió de vista y fue imposible encontrarlo durante medio siglo. Finalmente, el 31 de diciembre de 2000, se dio nuevamente con él. Por coincidencia, exactamente 200 años antes de esa fecha, la noche del 31 de diciembre de 1800, fue cuando el astrónomo italiano Giuseppe Piazzi descubrió Ceres, el primer asteroide, hoy catalogado como planeta enano.
De modo, pues, repetimos, que no hay que hacer caso a las alarmantes noticias que han comenzado a circular respecto a 1950 DA.
Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx
[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 21 de agosto de 2014