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Los niños salvajes (6)

MÁS ALLÁ DE LOS MITOS

Tal vez el primer caso registrado por un historiador es el de Aegisthus. Fue Procopio de Cesarea, historiador romano del siglo VI, quien refiere que en el año 550, durante la guerra contra los Góticos, una madre dejó abandonado a su hijo cuando su aldea fue atacada por los góticos. Cuando los aldeanos regresaron a sus casas encontraron al bebé siendo amamantado por una cabra por lo que le llamaron Aegisthus, en honor del dios griego que fue criado por una cabra. Procopio dice que él mismo conoció al niño.

Pasarían varios siglos hasta que en 1609 el médico alemán Phillipus Camerarius, informara sobre un niño que había sido creado por lobos y que fuera encontrado en Hesse en 1344. También se ocupó del niño becerro de Bamberg. Este último «tenía una flexibilidad extraordinaria en sus miembros y caminaba a gatas con gran agilidad. En esta postura él podía luchar con perros más grandes con sus dientes, y los atacaba tan intrépidamente que los arrojaba al aire. Él no era, sin embargo, de una naturaleza feroz».

Uno de los «niños salvajes» más grandes fue Jean de Liege, encontrado en una fecha no determinada del siglo XVII, en la ciudad de Lieja, a la edad de 21 años. Es el último espécimen mencionado por Linneo. Sir Kenelm Digby, uno de los fundadores de la Royal Society, contó su historia en 1644. Digby entrevistó a quienes lo llegaron a conocer.

Durante las guerras religiosas La familia de Jean huyó al bosque cuando su aldea fue atacada. El niño tenía unos cinco años. Cuando los atacantes se retiraron y los aldeanos pudieron regresar se dieron cuenta que habían olvidado a Jean. El niño permaneció en el bosque casi 16 años.

Digby dice que Jean tenía los sentidos muy agudizados. Podía oler «frutas o raíces sanas» a gran distancia. Cuando finalmente lo capturaron a la edad de unos 21 años, estaba desnudo, «todo cubierto de pelo», e incapaz de hablar. En la sociedad humana, aprendió hablar, sin perder su agudo sentido del olfato.

El primero en mencionar a los niños salvajes de los Pirineos fue Jean-Jacques Rousseau en su Discours sur l»™Origine de l»™Inégalité parmi les Hommes (Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres) de 1754. En el punto 7 dice:

«7. Los cambios que ha podido determinar en la conformación del hombre la larga costumbre de andar en dos pies, las semejanzas que se observan todavía entre sus brazos y las patas anteriores de los cuadrúpedos, y la consecuencia sacada de su modo de andar, han podido sugerir dudas sobre cuál podía ser en nosotros el más natural. Todos los niños empiezan por andar a gatas, y necesitan de nuestro ejemplo y de nuestras lecciones para aprender a sostenerse de pie. Hay incluso pueblos salvajes, como los hotentotes, que, abandonando casi por completo a sus hijos, los dejan andar tanto tiempo con las manos, que luego apenas pueden enderezarlos. Igual sucede con los hijos de los caribes. Hay además varios ejemplos de hombres cuadrúpedos, y yo puedo citar, entre otros, el de un niño hallado en 1344 cerca de Hesse, donde había sido alimentado por lobos, y que después decía, en la corte del príncipe Enrique, que si sólo hubiera tenido que contar con su deseo, hubiese preferido volver entre ellos que vivir entre los hombres. De tal modo se había habituado a caminar como aquellos animales, que fue preciso ponerle piezas de madera que le obligaban a tenerse derecho y en equilibrio sobre sus dos pies. Lo mismo ocurrió con el niño hallado en 1604 en los bosques de Lituania y que vivía entre los osos. No daba, dice Condillac, ninguna muestra de razón; andaba con pies y manos, carecía de lenguaje articulado y sólo profería unos sonidos que en nada se parecían a los de un hombre. El pequeño salvaje de Hannóver que hace varios años fue conducido a la corte de Inglaterra pasaba las penas del Purgatorio para acostumbrarse a caminar en dos pies, y en 1719 se encontró en los Pirineos a otros dos salvajes que corrían por las montañas como cuadrúpedos».

Rousseau y el propio Emmanuel Kant consideraban que el ser humano es «bueno por naturaleza», y los niños salvajes eran la prueba de ello. Éstos eran el claro ejemplo del «buen salvaje», el hombre primitivo que pertenece a los pueblos no civilizados.

Carlos Linneo en la décima edición de su obra Systema Naturae de 1758, introdujo una nueva especie de hombre, el Homo ferens (hombre feral o salvaje) a sus ya conocidos H. americanus, H. europeus, H. asiaticus, H. afer y H. monstrosus. Linneo describiría sus tres características principales: hirsutus, tetrapus y mutus (hirsuto, cuadrúpedo y mudo) basándose en 10 niños abandonados amamantados por animales que sobrevivieron en la selva: Jean de Lieja, un niño oso lituano, el niño lobo de Hesse, el niño oveja irlandés, el niño becerro de Bamberg, la niña de Kranenburg, los dos niños de los Pirineos, Wild Peter de Hannover, y la niña salvaje de Champagne.

El término feral proviene del latín ferālis («feroz, letal»), y éste de fera: «fiera, animal salvaje». La Real Academia Española lo define como un adjetivo en desuso, que significaba «cruel».

Para el traductor de la obra de Linneo Robert Kerr (1792), no existían tales niños ferales, todo eran simplemente imposturas y exageraciones.

J. F. Blumenbach, el padre de la antropología física, se ocupó del problema en 1811, y lo mismo hizo en 1830 el naturalista sueco K. A. Rudolphi, llegando a la conclusión de que todos los niños salvajes eran o ficticios o idiotas congénitos, concordando con el punto de vista de Sir Edward Tylor, el padre de la antropología social.

Según Claude Levi Strauss en 1949, «la mayor parte de estos niños sufrieron de un cierto defecto congénito, y su abandono se debe por lo tanto tratar como la consecuencia de la anormalidad que exhibían».

EL PADRÓN DE LOS NIÑOS FERALES

En contra de lo que se dice en algunos foros de discusión y sitios de internet (en donde se habla de cerca de 340,000 casos), en los últimos 1,500 años se han registrado poco menos de 100 casos de niños ferales, la mayoría de ellos en Europa y Asia. Se conocen dos censos modernos de niños salvajes. El primero fue hecho en 1940 por el americano Robert M. Zingg y comprende 33 niños; el segundo lo hizo el profesor francés Malson en 1964 subiendo el número a 53 niños. Al final de esta serie anexaremos una nueva tabla.

Entre los animales que adoptaron a los niños se mencionan a lobos, osos, leopardos, panteras, leones, monos, ovejas, cerdos, ganado, varias especies de aves…

El Doctor Thope nos dice que la primera noticia de la existencia de estos niños salvajes data del año 1344. Se trata del niño capturado en una cueva de lobos, en el principado alemán de Hesse, y que fuera criado por una loba. Fue atrapado por unos cazadores mientras corría salvaje, a cuatro patas. Fue citado por Camerarius, Rousseaou y Linneo.

Camerarius dice que el niño tenía unos 7 años al momento de su captura y aparentemente había convivido con los lobos durante unos 3 a 4 años. Cuando apenas era un bebe de 3 años fue robado por una loba que lo alimentaba de los restos de sus cacerías. El cubil había sido acondicionado con hojas y ramas.

El muchacho era capaz de dar grandes saltos y buscaba la compañía de los lobos en lugar de la de los seres humanos. Murió poco después de su captura debido al cambio de dieta de alimentos cocidos.

Tres años después de la captura del niño de Hesse se encontró otro niño lobo en Wetteravie, según informó von Schreber en 1755. Este muchacho tenía 12 años y vivió hasta los 80 años.

Entre 1661 y 1694 aparecieron en Lituania tres niños-oso. El primero, citado por Linneo, rehusaba vestir ropas. Fue encontrado por cazadores viviendo entre un grupo de osos. Los cazadores lo atraparon a pesar de su resistencia: los mordió y arañó. Fue llevado a Varsovia, Polonia en donde se le bautizó con el nombre de Joseph. Ahí se le presentó al rey e Polonia quien lo dejó a cargo del Vice Chambelán de Posnan, con quien pudo adquirir un vocabulario limitado.

Nunca dejó el hábito de gruñir como oso y de comer yerbas. También le gustaban las manzanas, la savia de los árboles y la miel. Varias veces escapó hacia los bosques. En una ocasión un oso salvaje que había matado a dos hombres se le acercó para lamer su cara.

Rousseau y Etienné Bonnot de Condillac, en su Essai sur l’origine des connaissances humaines (1746) mencionan al segundo, aparecido en 1694, que también se arrancaba la ropa a mordiscos. Se dice que fue separado de su familia durante una de las invasiones de los tártaros.

El tercero es mencionado por el doctor irlandés Bernard Connor (1698), pero sin dar fecha de su captura. Connor lo conoció en persona y dijo que éste aprendió a mantenerse erguido y a hablar.

En 1607 apareció un niño becerro o niño carnero en, Bamberg, Irlanda. Linneo lo cita en su obra de 1758. Fue atrapado en una red de cazadores en las colinas al Sur de Irlanda. Tenía unos 16 años y había huido de su hogar de más niño. Durante todo ese tiempo había vivido con un rebaño de carneros salvajes. Era fuerte, sano y musculoso.

Después de su captura fue llevado a Holanda en donde fue dejado a cargo de Nicholaus Tulp, el doctor holandés retratado por Rembrandt en La lección de anatomía. Era indiferente al frío y prefería comer heno a cualquier cosa. Según Tulp:

«Se trajo a Ámsterdam»¦ un joven de 16 años, que tal vez fue perdido por sus padres y fue criado entre las ovejas salvajes de Irlanda, había adquirido una clase de naturaleza ovina. Era rápido de cuerpo, ágil de pies, de cara feroz, de carne firme, piel quemada, miembros rígidos, frente huidiza achatada, pero con el occipucio convexo y nudoso, rudo, impetuoso, ignorante del miedo, y sin rasgos de suavidad. En otros respectos de buena salud. Sin voz humana balaba como una oveja, y repudiaba los alimentos y bebidas a los que estamos acostumbrados; sólo masticaba la hierba y el heno»¦

«Había vivido en las montañas y en lugares desiertos»¦ le encantaban las cuevas, las guaridas y los lugares inaccesibles. Su aspecto era más el de una bestia salvaje que de un hombre; y sin embargo lo mantuvieron alojado, y lo obligaron a vivir entre los hombres, a lo que estaba muy poco dispuesto, y solamente después de un largo plazo perdió su carácter salvaje. Su garganta era grande y amplia, su lengua estaba sujeta a su paladar».

El muchacho nuca aprendió a hablar y continuó balando como oveja durante toda su vida. Acostumbraba luchar con perros grandes. Camerarius y Linneo dicen que logró desarrollar ciertas habilidades mentales.

En 1717 descubrieron a la niña de Kranenburg en los bosques afuera de Zwolle en la provincia holandesa de Overyssel. La habían secuestrado de su hogar en Kranenburg a los 16 meses, y fue encontrada vestida con un saco y viviendo con una dieta de hojas y yerbas. No había evidencia de que los animales la hubieran cuidado. Después de su captura, ella aprendió el lenguaje de signos, pero nunca dominó el habla. Linneo menciona que la jovencita tenía 19 años cuando la encontraron

Los dos rapases de los Pirineos, que menciona Rousseau, fueron encontrados en 1719.

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Los niños salvajes (5)

ROMULO Y REMO

Una loba, de acuerdo con la leyenda, habría criado a Rómulo y a Remo, los presunto fundadores de Roma, hacia el 800 a. C. De acuerdo con la mitología, el rey de Alba Longa fue destronado por su hermano menor. La hija del rey caído, la vestal Rea Silvia, dio a luz a dos hermanos gemelos, hijos del Dios Marte, señor de la guerra y el terror. El usurpador ordenó matar a los niños y estos fueron colocados en una cesta de mimbre y arrojados a las aguas del río Tiber. Los niños se salvaron milagrosamente gracias a que el río los depositó a unos 20 kilómetros de su desembocadura, al pie del que más tarde sería llamado el Monte Palatino. Allí los encontró una loba, que se hizo cargo de ellos, los cuidó y amamantó.

Más tarde, un pastor llamado Fáustulo halló a los gemelos, se los quitó a la loba y se los llevó a su humilde hogar, con su esposa Acca Larentia, quien los crió como hijos suyos, dándoles el nombre con el que hoy son conocidos.

Los gemelos, ya crecidos, fueron llevados ante Numitor, quien sospechó su identidad. Rómulo y Remo condujeron entonces una revuelta que expulsó al usurpador del trono y reestableció a su abuelo, el rey legítimo, como gobernante de Alba Longa. Luego dieron muerte a Amulio, el usurpador.

El carácter inquieto de los gemelos los llevó a querer construir una nueva ciudad para sí. Decidieron fundarla en las márgenes del Tiber, pero no se pusieron de acuerdo en su ubicación. Rómulo deseaba establecerla en el Monte Palatino, donde habían sido hallados por la loba; Remo propuso el Monte Aventino, a unos 800 metros al Sur.

Después de mucho discutir y no llegar a un acuerdo, decidieron dejarlo a la suerte: los dioses decidirían por ellos. Cada uno se colocó en el monte que había escogido y esperó los presagios celestiales.

Al amanecer Remo vio seis águilas que pasaron volando sobre el Monte Aventino. Rómulo tuvo que esperar hasta la puesta del Sol para descubrir doce águilas volando sobre el Monte Palatino.

Según la lógica de Remo, él había ganado porque sus aves habían aparecido primero; pero Rómulo advirtió que sus aves eran más numerosas. Nuevamente volvieron a discutir, pero esta vez llegaron a las armas y Rómulo mató a su hermano.

Luego, tomando el vuelo de los pájaros para establecer los límites de la nueva ciudad, Rómulo comenzó a construir en el palatino las murallas de la que llamó Roma en su propio honor (Rómulo significa «pequeña Roma»).

La fundación de esta ciudad ocurrió el 21 de abril de 752 a. C., de acuerdo con los cálculos de Catón, y según Varrón en el 753.

Cuentan las antiguas leyendas romanas que Rómulo gobernó hasta el año 716 a. C. Luego los dioses lo raptaron en medio de una tormenta para convertirlo en el dios de la guerra, Quirino. A su muerte, Roma se había expandido desde el Monte Palatino hasta el Monte Capitolino y el Monte Quirinal, al Norte. Con el tiempo Roma llegó a ocupar siete colinas, por lo que recibió el nombre de La Ciudad de las Siete Colinas.

Poco podemos extraer de estos relatos que están plagados de mitos, similares a las leyendas bíblicas de Moisés (los niños en la cesta de mimbre), de Caín y Abel (el fratricidio), y de Elías (el rapto en medio de una tormenta). Esto induce a dudar del pasaje de la loba amamantando a los pequeños. Sin embargo, la huella que dejó en la historia, en las artes y en el folklore, tuvo consecuencias indelebles dentro de la óptica de toda una cultura.

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Los niños salvajes (4)

LOS MITOS GRIEGOS

La mitología antigua está llena de historias similares a la de Romulo y Remo.

Durante mucho tiempo los hermanos Thyestes (o Broteas) y Atreus estuvieron peleando por el trono de Micenas. Además, Thyestes tenía un romance con la esposa de Atreus, Aerope. En venganza, Atreus mató los hijos de Thyestes y se los sirvió de comer sin que lo supiera.

Al enterarse, Thyestes fue a pedir consejo al oráculo de Delfos. El consejo fue engendrar un hijo con su propia hija, Pelopia, y ese hijo mataría a Atreus.

Poco después, Atreus se casó con Pelopia, sin saber que ella era su sobrina y que estaba embarazada de su hermano.

Cuando nació Aegisthus («fuerza de la cabra» – también trascrito como Aegisthos o Aigísthos), su madre que estaba avergonzada de su acto incestuoso, lo abandonó con unos pastores que a su vez lo dejaron con una cabra que lo crió y amamantó. Atreus, sin saber el origen del bebé, lo recogió y lo educó como su hijo. Cuando Aegisthus alcanzó la edad adulta, Thyestes reveló su verdadero parentesco, que él era su padre y abuelo, y lo empujó a matar a Atreus.

A la muerte de Atreus, Aegisthus y Thyestes gobernaron Micenas en conjunto, exiliando a los hijos de Atreus, Agamemnon y Menelaus a Esparta, donde el rey Tyndareus dio a su hija Helena, para que Menelaus la hiciera su esposa. A su muerte, Tyndareus dio su trono a Menelaus, que entonces ayudó a que Agamemnon derrocar a Aegisthus y Thyestes.

Tyndareus tuvo otra hija con Leda, llamada Clitemnestra, que por lo tanto venía siendo media hermana de Helena. Clitemnestra estaba casada con Tantalus, también hijo de Thyestes. Agamemnon asesinó más tarde a Tantalus así como al hijo de éste y de Clitemnestra. Luego procedió a casarse con Clitemnestra, así obtuvo el trono de Micenas.

Clitemnestra le dio cuatro hijos a Agamemnon: Electra, Orestes, Ifigenia, y Chrysothemis. Pero Agamemnon estuvo poco tiempo en el trono. Helena, la esposa de su hermano fue raptada por los troyanos.

Cuando Calchas decretó que Ifigenia debía ser sacrificada antes de que los griegos partieran hacia Troya, Clitemnestra se resistió pero finalmente Ifigenia fue sacrificada y la flota griega pudo partir. Clitemnestra nunca perdonó éste asesinato.

Después de que Agamemnon dejara Micenas para la guerra de Troya, Aegisthus cortejó a Clitemnestra. Agamemnon había dejado a Clitemnestra con un cantante; y mientras el cantante estuvo presente, Clitemnestra resistió a Aegisthus. Entonces Aegisthus llevó al cantante a una isla desierta, y Clitemnestra sucumbió ante los avances y fue seducida.

Al regreso del rey después de la guerra de diez años, Aegisthus conspiró con Clitemnestra para matar a Agamemnon, y a Cassandra. Ésta última insidiosamente fue presentada por Oeax, como la nueva concubina de Agamemnon. Hyginus, en su Fabluae, indica que Oeax hizo esto para «vengar las injusticias de su hermano». Odiseo, no deseaba ir a la guerra de Troya, y se había fingido enfermo. Palamedes, hermano de Oeax, expuso el engaño de Odiseo y lo forzó a unirse a la guerra. Al hacer eso, Palamedes ganó la cólera de Odiseo. Para buscar venganza, Odiseo acusó a Palamedes de traidor, y Agamemnon ordenó que fuera lapidado hasta la muerte.

Hyginus también sugiere que Cassandra, de hecho, no fue llevada como concubina, sin embargo, Clitemnestra planeó los asesinatos con Aegisthus. Hyginus escribe:

«Clitemnestra, hija de Tyndareus y esposa a Agamemnon, había oído de Oeax, hermano de Palamedes, que Cassandra había sido traída como concubina de Agamemnon, ese (cuento) de Oeax fue fabricado para vengarse de las injusticias de su hermano. Entonces Clitemnestra sostuvo consejo con Aegisthus, hijo de Thyestes, para matar a Agamemnon y Cassandra».

Aunque Aegisthus había planeado que Orestes, que en ese entonces era un niño, también fuera asesinado, Electra anticipó esto y le ayudó a escapar, llevándolo con Strophius, el novio de Astyochea, hermana de Agamemnon, a Phocis.

Clytemnestra dio a Aegisthus una hija, Erigone, que tendría más adelante un hijo, Penthilus. Clytemnestra y Aegisthus gobernaron Micenas por siete años.

Ocho años más tarde, cuando Orestes alcanzó la edad adulta, Apolo le ordenó que vengara a su padre. Volvió a Micenas con una urna llena de cenizas diciendo que eran las de Orestes. Cuando apareció Aegisthus para ver los restos de su rival, Orestes lo mató.

Clytemnestra, dándose cuenta que era su hijo Orestes que había vuelto, imploró por su vida. Pylades, compañero de Orestes, le recordó el decreto de Apolo, y Orestes también mató a su madre.

Mucho más tarde, cuando Orestes viajó a Crimea, el hijo de Aegisthus, Alete, asumió el control de Micenas. Orestes lo mató a su regreso.

Robert Bell indica que el adulterio de Clitemnestra fue porque «Clitemnestra ya estaba bajo la maldición de Afrodita, junto con sus hermanas Helena y Timandra. Una vez su padre había olvidado un sacrificio importante a Afrodita, y ella resolvió que sus tres hijas serían adulteras». Bell sugiere que la cólera de Clitemnestra contra Agamemnon sobre el sacrificio de Ifigenia pudiera también haber sido una causa para su adulterio.

Clitemnestra es un personaje altamente polémico en la mitología griega. Aunque es verdad que ella cometió adulterio, se le puede echar la culpa a la maldición de Afrodita. Es también verdad que ella mató a su marido, aunque en su descargo se puede decir que Agamemnon mató a su hija y volvió con Cassandra. Lo que no se puede entender es la aprobación de Clitemnestra al plan para asesinar a su hijo, Orestes, ya que ella misma se había opuesto vehementemente al sacrificio de Ifigenia.

ATALANTA

Atalanta o Atalante (Ἀταλάντη = «balanceó») es un personaje de la antigua mitología griega vinculada al ciclo arcaico. Existen distintas versiones en cuanto a su origen. Unos dicen que era hija de Esceneo, rey de Arcadia. También se mencionan los nombres de Iasus, Schoeneus y Árcade. Su madre fue Clímene. Para Eurípides y otros autores, su padre fue más bien Ménalo, de la isla del mismo nombre. Sin embargo, la versión más difundida, especialmente desde Hesíodo, es en la que Atalanta es hija de Atamante y Temisto, gracias a lo cual se relaciona con la cultura beocia. Según el historiador ateniense Apolodoro (168-88 a.C.), la heroína fue abandonada por su padre al nacer.

Su padre quería únicamente hijos varones y por eso al nacer Atalanta, desilusionado, la abandonó a su suerte en la cima del monte Partenio para que ahí muriera. Pero la diosa Artemisa le envió una osa que la amamantó y cuidó, hasta que unos cazadores la encontraron y decidieron educarla. Atalanta se convirtió así en la hija adoptiva de la diosa de la cacería, Artemisa. Decidió no casarse y mantenerse virgen para consagrarse a la diosa, a quien emulaba con sus acciones. Por ello, Atalanta vivía en el bosque en donde llegó a ser una gran cazadora y la corredora más rápida del mundo.

Además de su promesa, un oráculo le predijo que el día en que se casara, iba a ser convertida en animal.

En algunas versiones de la búsqueda del vellocino de oro, como la de Apolodoro, se menciona a Atalanta como parte del grupo de héroes de la antigüedad conocido como los Argonautas, que acompañó a Jasón en busca del vellocino. Fue la única mujer en hacer este viaje. Fue herida en la batalla en Colchis, pero fue curada por Medea. Otros dicen que los griegos eran bastante machistas y que Jason nunca hubiera permitido que lo acompañara una mujer en sus aventuras.

En otra ocasión Atalanta estaba cazando en Epidauro y se dio cuenta que no había llevado agua y no había ningún río cerca de ahí. Entonces tomó su jabalina y golpeó la roca, de donde de inmediato comenzó a fluir agua. Esta es la llamada fuente de Atalanta.

En Calidón vivía el rey Eneo quien tuvo un hijo con su esposa Altea. Al nacer Meleagro las tres parcas predijeron que la vida del niño duraría tanto como un tronco de árbol que estaba ardiendo en la chimenea. Entonces Altea sacó el tronco del fuego, lo apagó y lo guardó en un lugar secreto de su palacio. Meleagro creció fuerte y sano y llegó a ser el mejor lancero de Grecia.

Pasó el tiempo y un día Eneo se olvidó de hacer sacrificios a Artemisa. Entonces la diosa envió un enorme jabalí que arrasó los campos de trigo, destrozó las parras y los olivos, mató los rebaños y atemorizó a los granjeros que huyeron a refugiarse tras los muros de la ciudad.

Pronto la noticia llegó a todos los rincones de Grecia, y poco a poco los mejores héroes se reunieron en Calidón para dar muerte al jabalí. Entre ellos están: Acasto experto en jabalina, Anceo, Anfiarao, Cefeo, Eurypylus, el veloz Idas, Ificles (hermano gemelo de Heracles), el mismísimo Jasón, Leucipo, Linceo, Néstor, Peleo (esposo de Tetis, diosa del mar), Piritoo amigo de Teseo, el propio Teseo (el vencedor del Minotauro), y dos centauros llamados Hylaeus y Rhaecus. También estaban dos tíos de Meleagro: Plexipo y Toxeo, hermanos de Altea. Finalmente llegó la bellísima Atalanta, alta y delgada, armada de arco y flechas.

Al principio, Anceo y Cefeo se negaron a seguir en la cacería si se permitía que participara una mujer. Meleagro, que se había enamorado de la muchacha, les obligó a callar.

Finalmente, cuando sonaron los cuernos, todos penetraron al bosque en busca del jabalí. Los centauros aprovecharon la ocasión y trataron de violar a Atalanta. Ella los mató a los dos con sus flechas.

«Linceo vio al jabalí cerca de un arroyo y avisó a los demás. El jabalí al verse acorralado embistió y mató a tres de los cazadores. Néstor se salvó subiéndose a un árbol. El héroe Teseo lanzó su jabalina pero falló. Ificles sólo consiguió rozarle en un costado. Cuando el jabalí estaba a punto de arrollar a Anceo, Atalanta disparó una flecha que alcanzó al jabalí debajo de la oreja e hizo que desviara su trayectoria, salvando a Anceo.

«Pero Anceo, desagradecido, no quiso reconocer que Atalanta le había salvado la vida y le gritó:

«- ¡Mujer tenías que ser!, has estado a punto de alcanzarme con tu flecha.

«Cuando el jabalí volvió a embestir Anceo intentó darle un golpe con su hacha pero el jabalí lo despedazó con sus colmillos. Peleo le lanzó una jabalina pero también falló, la jabalina rebotó en un árbol y mató a otro de los cazadores. Anfiarao, con una flecha, alcanzó al jabalí en el ojo derecho. El jabalí, sintiéndose herido, se revolvió y acorraló a Teseo contra un árbol, entonces Meleagro se acercó al jabalí por el lado derecho por donde no podía verle y le clavó una lanza en el lomo, que le atravesó el corazón, matándole en el acto. Inmediatamente Meleagro le quitó la piel y se la dió a Atalanta diciendo:

«- Te la mereces porque tu flecha le habría causado la muerte muy pronto.

«Los tíos de Meleagro protestaron:

«- No es justo, Atalanta sólo provocó una herida, tú lo has matado.

«Meleagro respondió:

«- Callaos, ya he tomado la decisión de darle la piel a Atalanta.

«- Lo has hecho porque te has enamorado de esa chica, le respondió uno de sus tíos, piensa en lo que dirá tu esposa.

«- Pide disculpas o te mataré, gritó Meleagro.

«El otro tío dijo:

«- Mi hermano no tiene porque pedir disculpas, cualquiera puede ver que ha dicho la verdad.

«Entonces Meleagro, cegado por la ira, atravesó con su lanza a sus dos tíos.

Eurypylus insultó a Atalanta, culpándola de la muerte de Plexito y Toxeo, y Meleagro le mató.

«Cuando la madre de Meleagro se enteró que éste había matado a sus dos hermanos sacó el tronco que guardaba y lo arrojó al fuego.

«Meleagro sintió de repente un fuego interno y una gran quemazón y murió lentamente cumpliéndose así la profecía de las tres parcas».

CIBELES

Iaso, rey de Arcadia y padre de Atalanta, al enterarse que su hija había ganado la piel del jabalí de Calidón se sintió muy orgulloso y decide reconocerla como hija legítima. Le pide perdón por haberla abandonado y decide buscarle un esposo. Atalanta se muestra reticente a contraer nupcias, pero no quiere contradecir a su padre. Atalanta pone como condición casarse con quién logre ganarle en una carrera a pie. Pero los perdedores debían morir.

Atalanta se sentía segura pues recién había ganado el premio a la carrera en los juegos fúnebres organizados en nombre de Pelias, donde compitió con Peleo, padre de Aquiles, el de los pies ligeros, héroe del ciclo troyano.

Durante uno o dos años ningún pretendiente logró derrotarla. Atalanta vencía a todos sus competidores. Sin embargo, a pesar del peligro, muchos lo intentaron e irremediablemente perecieron, porque era invencible, aún cuando les daba alguna ventaja al inicio de la carrera.

Entonces apareció Hipómenes (en otra parte llamado Melianón o Melanion), biznieto de Poseidón, que se había enamorado de Atalanta. En la versión Beocia de la leyenda, seguida por Ovidio (Metamorfosis, 10: 560 – 707), Hipómenes busca la ayuda de Afrodita, diosa del amor, ofreciéndole un sacrificio.

Afrodita le prestó a Hipómenes tres manzanas de oro que procedían del jardín de las Hespérides (en otras versiones se habla de membrillos), para que pudiera distraer a Atalanta durante la carrera. Hipómenes debía tirar las manzanas de oro, de una en una, para que Atalanta las recogiera. Cada vez que la joven le iba a dar alcance, Hipómenes dejaba caer una de las manzanas. Con esta estratagema el astuto Hipómenes pudo vencer a Atalanta y casarse con ella.

Atalanta sabe cual es el precio por casarse: se lo ha dicho el oráculo. Pero ella fiel a su palabra se casa y pierde al fin su tan preciada virginidad.

Parece que tantos años de castidad hicieron de Atalanta una mujer insaciable. Durante un tiempo vivió feliz con su pareja haciendo el amor en todas partes. Pero un buen día, la lascivia de los esposos llegó a tal punto que entraron en un templo de Zeus (o de Cibeles, en otras versiones) y se pusieron a fornicar en el recinto. Zeus o Cibeles, ofendidos, montaron en cólera por el sacrilegio y transformaron a la pareja en dos leones. Aparentemente, los griegos creían que los leones no se cruzaban entre sí y sólo podían aparearse con leopardos (los cachorros de león son moteados). De esa manera los condenaba a una vida separada. Finalmente los unció a su carro y los condenó a pasar el resto de la eternidad tirando de él.

Atalanta dio a luz un hijo, Partenopeo, que participó en la primera expedición de los Siete contra Tebas. A veces se dice que este niño fue fruto de su matrimonio, pero también hay leyendas que indican que es hijo de Ares o del mismo Meleagro.

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Los niños salvajes (3)

SEMIRAMIS LA LIBERTINA

Estos «reyes por cinco días», al igual que los generales sublevados, fueron enterrados bajo montículos de ladrillos. Los críticos de Semíramis dicen que eran las tumbas de sus amantes. Se dice que tuvo una larga cadena de relaciones de una noche con los soldados más hermosos. Y para que estos soldados no presumieran de su relación, ella hizo matar a cada amante después de una noche de pasión. Boccaccio nos cuenta:

Esta vellaca mujer ensuzió con una sola suziedad y flaqueza, ca en[c]endida entre otras de una continua comezón de luxuria, la desaventurada, según se cree, se dio a muchos, y entre sus enamorados se cuenta su mismo fijo, mancebo de muy fermosa disposición. El qual, después de haverse echado con su madre y havido parte con ella por lugar no devido, cosa por cierto más abominable y bestial que humana, mientra ella sudava peleando contra los enemigos en el campo estava él con la pierna tendida, ocioso en el thálamo y strado. ¡O caso y fecho scelerado! ¡Cómo buela esta pestilencia de la fama sin distinción alguna de tiempos, assí quando los reyes tienen cuydados como quando están en peleas sangrientas y ahun, lo que pareçe más ser cosa monstruosa, estando entre lágrima y destierro! ¡Y cómo poco a poco occupa la razón descuydada, y trayéndola a perdición ensuzia y afea toda la honra con manzilla deshonesta y disforme! De la qual, amanzillada Semíramis, pensando de quitar con astucia lo que havía con su dissolución ensuziado, dizen que fizo aquella insigne ley en donde permitía a sus súbditos que acerca las cosas de la carne y appetitos de luxuria fiziessen lo que les pluguiesse. Y temiendo que alguna de sus damas no le quitasse quiçá el allegamiento de su fijo (según algunos dizen), fue la primera que falló el uso de los paños de honor, y fízolos poner a todas sus camareras y encerrólas en una sala. Lo qual (según dizen) observan ahún hoy los egypcios y affros.

Empero otros scriven que como se hoviesse enamorado de su fijo, y siendo ya de edad provecta se hoviesse echado con él después de haver reynado treynta y dos años, la mató. De los quales discuerdan otros, affirmando que ella mezcló crueza con la luxuria, y dizen haver ella acostumbrado que a l[o]s que llamava para cumplir sus carnales apetitos y el fuego de su dissolución y desseos desordenados, por encubrir su maldad, luego después de haver passado sus deleytes con ellos, mandava matarlos. Empero hoviéndose algunas vezes empreñado, descubrió con el parto sus dissoluciones. Para lo qual excusar, dizen, publicó aquella excellente ley de que poco ante fize mención. Y ahunque paresce que encubrió un poco la dissolución del fijo, no pudo empero quitarle la saña, el qual o porque viesse otros haver hovido parte con su madre como él, o porque hoviesse vergüença de la dissolución de su madre, o se espantasse que de tal ayuntamiento nasciessen fijos para succeder en el imperio, movido de yra mató a la vellaca reyna.

No la pintan ni por tan deshonesta ni por tan embuelta en vicios tan crudos y feos como el Bocacio algunos famosos y más ciertos auctores, antes los más dellos dizen que todos sus amores y deshonestos crímines que con el fijo acometió nascieron de un honesto y constante amor que a su marido, el rey Nino, tovo. Ca porque de la tan casta memoria del tan amado marido sus desseos y amores apartar no podía y el fijo parescía al padre más que hombre podiesse a otro pareçer, tomóle cobdicia como a un traslado tan vivo del finado marido suyo [para] tenerle presente y mucho cabe sí; y de la mucha continuación de le abraçar y besar y contemplar las faciones y gesto de aquél por la delectable memoria que del marido le rezentava, hovo de caher en desseo de mezclarse con él, y a la postre casarse, que fue lo peor. Y assí, del honesto amor del marido en el tan deshonesto del fijo cayda, por cubrir siquier la tanta fealdad de su crimen, osó estableçer aquella ley espantosa en que se dava licencia de casar las fijas con los padres, y lo que es más contra ley: los fijos con las madres, cuya perversa y nefanda costumbre fasta la sancta venida del eterno príncipe, Christo Nuestro Señor, remediar no se pudo, como fasta el mismo pagano Bardesanes, el de Soria, el Eusebio escrive que lo atestigua.

Otra leyenda armenia cuanta la tradición de Semíramis y el rey Ara el hermoso. El poeta Nairi Zarian cuenta la historia en su Ara the Beautiful and Shamiram, considerada una obra maestra del drama literario armenio.

Según la leyenda, Semíramis había oído hablar del famoso y guapo rey armenio Ara, y, al conocerlo, se le despertó el deseo y le pidió que se casara con ella, pero él la rechazó; al oír esto, ella reunió sus ejércitos de Asiria y marchó contra Armenia. La batalla se supone que ocurrió en el valle de Ararat, durante la cual Ara fue asesinado. Para evitar que la guerra con los armenios se extendiera más, Semíramis volvió a utilizar un truco que ya le había dado resultado. Como sacerdotisa, tomó el cuerpo de Ara y realizó una ceremonia para revivirlo. Al mismo tiempo ordenó que uno de sus soldados se disfrazara con las ropas el rey y dispersó el rumor de que los dioses habían revivido a Ara. Consecuentemente, la guerra terminó.

SEMIRAMIS Y LA TORRE DE BABEL

Cualquiera que fuese la verdad, que los túmulos fueran de sus amantes o de los «reyes por cinco días», el hecho es que Semíramis fue una gran constructora. Se le atribuye la fundación de numerosas ciudades, el trazado de caminos a través de las montañas y la construcción de maravillosos edificios. Según esto, sería la promotora de los jardines colgantes de Babilonia originales que Nabucodonozor restauró y amplió para convertirlos en una de las siete maravillas de la antigüedad. Estrabón menciona que varios monumentos en Asia occidental fueron construidos por Semíramis. Heródoto le atribuye los bancos que confinaron el Eufrates:

«Semiramis sostuvo en el trono por cinco generaciones antes de la última princesa (Nitocris)»¦ Ella levantó ciertos terraplenes, bien dignos de inspección, en los llanos cercanos a Babilonia, para controlar el río (Eufrates), el cual, hasta entonces, se desbordaba e inundaba el país entero».

Luciano, que asocia la famosa reina a los «trabajos poderosos en Asia», indica que algunos le atribuían la construcción del antiguo templo de Afrodita en el Líbano, aunque otros lo acreditaron a Cinyras, o Deukalion. Varios lugares de Medio Oriente llevan su nombre, y según la antigua tradición armenia ella fue la fundadora de Van, que antes fue llamada Shamiramagerd. De hecho, muchos de los grandes trabajos en el valle del Tigris-Eufrates, sin exceptuar la famosa inscripción de Darío, fueron acreditados a la legendaria reina de Babilonia y de Asiria.

Daniel 11:38 menciona un dios llamado Ala Mahozine (Mahozim, o Mauzzim), es decir, el «dios de las fortificaciones». Stockius, en su Lexicon, nos da la definición de Mahoz en singular, rober, arx, locus munitus, y en prueba de la definición, los ejemplos siguientes:

Jueces 6:26, «y construye un altar al señor dios sobre la cima de esta roca» (Mahoz, en el margen «lugar fuerte»); y Daniel 11:19, «entonces él da vuelta a su cara a la fortaleza (Mahoz) de su propia tierra.»

Los comentaristas no pueden determinar quien es este «dios de las fortificaciones». Pero en lo que todo el mundo esta de acuerdo es que la «diosa de las fortificaciones», es Cibeles, que se representa universalmente con un muro o corona con torres, o con una fortaleza, en su cabeza. «¿Por qué Rhea o Cybele fue representada así?» Ovidio en su Fasti hace la pregunta y se contesta a sí mismo:

«La razón por la que la estatua de Cibeles tenía una corona de torres, se debe a que ella fue la primera en erigirlas en las ciudades».

Ovidio mismo nos dice que fue Semíramis, la primera reina que había «rodeado Babilonia con una pared de ladrillos». Luego entonces Semíramis debía ser una representación de Cibeles.

Diana de Efeso también es identificada por un antiguo escolástico con Semíramis. Layard, en su Nineveh and its Remains, cita el Periergesis de Dionisio en donde el historador compara a Semíramis con la diosa Artemisa o Despoina. Diana de Efeso era la madre de los dioses, y, como madre de los dioses usaba una corona con torres muy parecidas a la imagen que tenemos de la torre de Babel. Por otra parte, Artemisa era Diana, y el título de Despoina la identifica con Diana de Efeso a su vez relacionada con Semiramis; Despoina es el Griego para Domina, «La señora», el título peculiar de Rhea o Cibeles, la diosa de la torre, en la antigua Roma.

Todas estas son diosas constructoras y, por lo tanto, podemos asumir que la «diosa de las fortificaciones», era la propia Semíramis.

Las murallas de Babilonia fueron iniciadas por Belus, según Abydenus le contó al antiguo historiador, Megasthenes. Este Belus podría ser el bíblico Bel, que comenzó la ciudad y la torre de Babel (Babilonia). Los trabajos fueron continuados por el hijo de Belus, Ninus, que heredó el título de su padre, y que fue el primer rey real del imperio babilónico. Pero fue Semíramis quien los concluyó para defenderse de la revuelta de sus generales. Escribe Boccaccio:

Allende desto, restauró a Babilonia, obra muy antiga de Nembrot y cibdad en aquel tiempo muy grande, en el territorio de Senaar, y fízole adarbes de ladrillo cocho (mezclando arena, pez y betumen) de maravillosa altura y anchura y gordeza, siendo el cerco de la cibdad muy luengo.

Layard indica que Rhea o Cibeles, la diosa de la «corona de torres», era justo la contraparte femenina de la «deidad que presidía baluartes o fortalezas» y que esta deidad era Ninus, o Nimrod.

En cuanto al arte de la guerra, se le acreditan la conquista de estados vecinos, ampliando los territorios que le había dejado Nimrod, gracias a un buen número de conquistas que incluían Etiopía (Egipto). Semirámis llegó hasta la india en donde fue derrotada en el Punjab.

Cuando ella regresó de esa batalla, la leyenda dice que su hijo Tammuz le pidió el trono, pero ella se negó a abdicar. Tammuz tenía un grupo personal de guardias que nunca lo dejaban, que se formó de un cuerpo de élite de la tropa leal y responsable ante él solamente. Apoyado por estos soldados, mató a su madre con su propia espada y asesinó a todos los sacerdotes que no le dieron su voto de lealtad. Ella tenía 52 años y había gobernado por casi 32 años.

La forma más arcaica de la leyenda dice que se convirtió en una paloma y voló al cielo. Después de su muerte se le dio culto como «Nuestra Señora de los árboles y las palomas» en Chipre, cuya capilla en el viejo Paphos fue fundada, dice Herodoto, por los colonos Fenicios de Askalon.

HISTORICIDAD

Se han hecho varios esfuerzos de identificarla con personas verdaderas. Semíramis es claramente una figura legendaria, pero a veces se le identifica con la reina histórica Shammu-ramat, la esposa babilónica de Shamshi-Adad V (reinó de 823 a 811 a.C.). A la muerte de su marido, ella fue regente por varios años (de 811 a 808 a.C.), para su hijo, Adad-nirari III.

Shamshi-Adad V redujo Babilonia al estado de una provincia Asiria, y firmó un tratado de paz con su rey Bau-akh-iddina. Este tratado fue confirmado por una alianza matrimonial. Sammu-rammat era una princesa real de Babilonia y su unión fue arreglada con propósito de legitimar la sucesión de los señores asirios al trono babilónico.

Bau-akh-iddina fue traicionado y llevado preso con sus tesoros al palacio de Asiria. Desconozco si Shammu-ramat tuvo algo que ver en la posterior muerte de Shamshi-Adad V. Lo que sí se sabe es que durante su reinado la corte Asiria irradió la cultura y tradiciones babilónicas. El rey Adad-nirari III declaró ser descendiente del primer Shalmaneser, y de Bel-kap-kapu, un antiguo, pero para nosotros desconocido, monarca babilónico que Sulili, es decir Sumu-la-ilu, el tatara abuelo de Hammurabi. Aparentemente Adad-nirari deseaba ser mirado como el heredero legítimo a los tronos de Asiria y Babilonia. Su demanda sobre el último país debe haber tenido una base substancial: era hijo de la princesa Sammu-rammat.

Sammu-rammat introdujo varias innovaciones, o se le acreditaron, durante los reinados de Adad-nirari y de su padre. Asiria fue permeada por la cultura babilónica. La prominencia dada a Nebo, el dios de Borsippa, durante el reinado de Adad-nirari es altamente significativa. Él aparece como un dios de cultura y sabiduría, el patrón de escribanos y artistas, y consejero sabio de las deidades. Simbolizó la vida intelectual del reino meridional, que se asociaba más a la ética religiosa de los babilonios que al amor por la guerra de los asirios.

El resto de la historia verdadera esta perdida, y todo lo demás son cuentos, la mayoría ciertamente exagerados, de los historiadores griegos.

La leyenda de Semíramis atrajo no sólo la atención de los historiadores griegos, sino de novelistas, historiadores y otros a través de los siglos. Las grandes reinas guerreras han sido llamadas las Semíramis de sus épocas. En la Divina comedia Dante ve a Semíramis entre las almas de los lujuriosos en el segundo círculo del infierno, llamándola «emperatriz de mucha gente».

Semíramis aparece en varias novelas, obras de teatro y óperas, la más notable es la tragedia Semíramis de Voltaire, la ópera Semíramide de Domenico Cimarosa y la ópera Semíramide de Gioacchino Rossini, estrenada en 1823. Su personaje también ha aparecido en varias películas. Hay también un grupo de rock progresivo italiano llamado Semiramis que lanzó un LP en 1973. En 1897, fue abierto el hotel Semiramis en Egipto, construido en los bancos del Nilo. Sigue siendo un destino de lujo hoy, cerca del museo de Egyptología en El Cairo.

LA HIPÓTESIS DE LA DIOSA DE HISLOP

El ministro protestante Alexander Hislop elevó a Semíramis a un personaje cósmico; en su libro The Two Babylons (1853), Hislop procura demostrar que Semíramis y Nimrod, son idénticos a Isis y Osiris, o Astarte y Tammuz. Semiramis se transforma en la Virgen Maria según la versión de Hislop; la mayor parte de las figuras míticas del mundo son reinterpretadas a partir del cuento de Semíramis y de Nimrod. Esta mitografía se supone demuestra que el catolicismo romano es de hecho paganismo. Actualmente algunos cristianos fundamentalistas aceptan la investigación de Hislop. John Hagee también predicó un sermón en mayo de 2006 sobre «Cristianismo falsificado: Simbolismo sobre sustancia» en cuál parece aceptar este relato.

Otros investigadores la relacionan con las diosas Juno, Frigga Inanna, Vanus, e Isis. Mencionan que se han encontrado muchas figurillas representándola desnuda con los brazos cruzados sobre su pecho o sosteniendo a un niño. Esto coincide con las representaciones de Juno, que también se ve en las monedas del Vaticano. En otras representaciones se le ve con su cabeza rodeada de rayos y una antorcha en la mano. Es la representación de Isis y de la misma Estatua de la Libertad. Para entrar en América se debe pasar bajo sus pies. Los europeos todavía la honran con el nombre de Frigga, justo el Frigga»™s Day y de aquí Fri-day, viernes.

NABUCODONOSOR

Aunque no fue exactamente un niño salvaje, durante su reinado el rey babilónico Nabucodonosor sufrió un ataque de locura (en lo que muchos han visto un ataque de licantropía). No hay registros de este hecho en los anales babilónicos. La anécdota se registra en el Libro de Daniel (capítulo IV versículos 4 a 37). La siguiente es la parte esencial para el asunto que nos ocupa:

4:29 Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia,

4:30 habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?

4:31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti;

4:32 y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.

4:33 En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.

4:34 Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades.

4:35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?

4:36 En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida.

Algunos estudiosos creen que la descripción hecha por Daniel es una mezcla de tradiciones sobre Nabucodonosor y Nabónido (Nabuna’id), el último rey de Babilonia. Por ejemplo, Nabónido fue el verdadero padre de Belsasar, y según esto los siete años de locura podrían estar relacionados con la estadía de Nabónido en Tayma en el desierto. Evidencia de esto está en fragmentos de los manuscritos del Mar Muerto donde se describe a Nabónido (N-b-n-y) siendo azotado por Dios con una fiebre de siete años en su reino mientras su hijo regía en Babilonia.

Sin embargo el Libro de Daniel fue escrito mucho tiempo después que los eventos descritos, durante el Siglo II a. C., por esta razón se duda de la veracidad de las descripciones. Nabucodonosor murió en Babilonia entre el segundo y sexto mes del cuadragésimo tercer año de su reinado.

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Los niños salvajes (2)

SEMIRAMIS

Semíramis, la antigua y semilegendaria reina asiria Sammu-rammat del siglo 9 a.C. es uno de los personajes más interesantes de la antigüedad. Existen diferentes versiones de su leyenda. Según el historiador griego Diodoro Sículo, Semíramis fue la hija de la diosa pez y paloma Derceto de Ascalon o Derketo de Askalon, de Siria, y un mortal. Otras versiones griegas la consideran como hija de Neptuno. Según otras leyendas, Semíramis fue hija de una sacerdotisa que la abandonó en el desierto para que pereciese. Otros más identifican esa sacerdotisa con la diosa Atagartis.

Según la primera versión Derketo (Attar) la abandonó al nacer y se suicidó ahogándose. Derketo fue una sacerdotisa del culto a las aves que en su desesperación se lanzó a un lago. Al morir se convirtió en una especie de sirena, se le elevó al rango de diosa de los peces y sus devotos se abstenían de comer estos animales y sólo los utilizaban en sus ritos y sacrificios. En el templo en que fungió como sacerdotisa se colocó la imagen de un pez de oro.

«Yo tenía», dice Luciano, «la imagen de Derceto en Fenicia. Era un espectáculo maravilloso. Una mitad es una mujer, pero la pieza que se extiende de los muslos a los pies termina con la cola de un pescado».

Atagartis era muy parecida a Derketo. Se suponía que había nacido de un huevo que los peces sagrados encontraron en el Eufrates y empujaron a tierra. Ambas están emparentadas con Afrodita que, según Hesiodo, nació de la espuma del mar y flotó en una concha:

Las olas primero la llevaron a Cythera el divino:

Entonces una ola circular vino a ella de Chipre,

y adelante emergió, una diosa,

con encantos de belleza tremenda.

Donde sus pies delicados habían presionado las arenas,

floreció verde la hierba.

Su nombre mortal y de diosa Afrodita,

la diosa nacida de la espuma;

y su nombre se conoce como Cytherea con la guirnalda floreciente,

porque ella tocó la costa florida de Cythera;

Y Chipre, porque en la orilla de Chipre ella se levantó,

en medio de la multiplicidad de ondas.

Los animales sagrados dedicados a Afrodita incluían al gorrión, el cisne y la paloma.

En Babilonia la diosa de los peces era Nina, una forma desarrollada de Damkina, esposa de Ea de Eridu. En la inscripción en la estatua de Nebo, se menciona a ese dios como el «hijo de Nudimmud» (Ea). Nina, posteriormente conocida como Ishtar, era la diosa que dio su nombre a Ninive, y es posible que Nebo fuese considerado como su hijo durante el período de Semíramis.

Como mencionamos, Semíramis fue abandonada en el desierto en donde fue alimentada por las palomas hasta que fue encontrada y criada por Simmas, el jefe de los pastores reales. De hecho, su nombre asirio Sammu-rammat, se cree que deriva de «Summat» (paloma), y significa «la diosa paloma la ama». En sumerio, Sammur-amat significa «regalo del mar». El elemento inicial «sammur» cuando es traducido al hebreo se convierte en «Shinar» (el nombre bíblico para la baja Mesopotamia), y es la palabra de la cual derivamos «Sumeria». Esta mujer tuvo un impacto tan duradero en la historia del mundo que llamamos con su nombre la tierra en la cual nació la civilización.

CULTO A LAS AVES

Para la tradición armenia, Semíramis fue una meretriz hija de la diosa pez Atargatis, conectada con las palomas de Ishtar o Astartë. La misma asociación con los peces y palomas se encuentra en Hierapolis (la Antigua Bambyce o Mabbog), el gran templo que, según una leyenda relatada por Luciano en su De dea Siria, fue fundado por Semíramis, donde su estatua la mostraba con una paloma de oro en su cabeza.

Algunos escritores conectan a Semíramis, en su personaje como diosa paloma, con la diosa madre Angitis de los Medos y los antiguos Persas, y miran como arbitraria su identificación con la diosa de los peces Derketo o Atargatis.

El culto a la paloma estaba muy generalizado en la antigüedad. En algunos de los himnos dedicados a Ishtar, la diosa dice: «como una paloma sola descanso». Ishtar parece haber tenido una forma de paloma. En la epopeya de Gilgamesh ella dice haber amado al «brillante pájaro Allalu« («la paloma de madera brillante-coloreada», según Sayce), y haberla herido luego rompiendo sus alas. En otro salmo la diosa se refiere a las palomas que hacen sus nidos en las paredes de sus templos:

Como una paloma en su casa, cuanto tiempo me perseguirán a mi casa, A mi santuario»¦ al lugar sagrado me persiguen»¦ Mi lugar de descanso, las paredes de ladrillo de mi ciudad Isin, destruyen mi arte; Mi santuario, capilla de mi templo Galmah, destruyen mi arte.

La paloma tenía más prominencia en las casas que en los templos de la religión oficial, y tenía una relación especial con las estaciones.

Según la leyenda, Semíramis era una mujer de impresionante belleza (se cree que ella inventó el maquillaje), inigualable talento político y gran destreza para la guerra. También conocida como Semíramide, Semíramida, o Shamíram en Arameico. Se han acumulado muchas leyendas alrededor de su personalidad. Varios historiadores como Diodoro Sículo, Justiniano y Ctesias de Cnidus se encargaron de reunir estas leyendas.

Su primer marido fue el gobernador de Niniveh, Menones u Onnes (Omnes), que también era uno de los principales generales del rey de Babilonia, Ninus o Ninyus. El historiador judío Flavio Josefo relaciona a Ninus con el rey cazador bíblico Nimrod.

Durante el asedio a la ciudad de Bactria. Semíramis acompañó a su esposo y se dice que lo instruyó en la forma en que esa ciudad debía ser tomada. Algunos dicen que Ninus quedó asombrado por su valor en la captura de Bactria por lo que forzó a Onnes a cometer suicidio colgándose, y se casó con ella. Otros afirman que fue cautivado por su belleza, y después de que su primer marido se suicidara, la tomó como consorte. Otros más indican que él la conoció en un mesón/burdel del que ella era encargada en la ciudad de Erech-. Semíramis era natural de Erech, que según lo evidenciado por su nombre parece haber sido construida por una familia Hamitica (se dice que la esposa de Ham descendía de Cain quien construyó Erech en honor de su hijo).

Todo parece indicar que Semíramis era una de las cortesanas de Nimrod. Por supuesto, no era bueno tener una ex-prostituta en el trono, así que desde aquella época se inventó la «política ficción». Se dijo que era una virgen salida del mar en la tierra de Nimrod, y por lo tanto una novia conveniente para el emperador. Posteriormente se convertiría en la más alta sacerdotisa de la religión babilónica y fue llamada la «reina del cielo».

Según la Biblia (Génesis 10:6-11; Jeremías 51:7; Miqueas 5:6), el padre de Nimrod había sido Cus, su abuelo, Cam, y su bisabuelo, Noé.

El historiador Will Durant lo identifica como el rey sirio Tiglath-Pileser I, quien tenía fama de gran cazador, matando a ciento veinte leones en combate cuerpo a cuerpo y ochocientos desde su carreta. En Génesis 10:8-9 se dice que Nimrod «llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Fue vigoroso cazador delante de Jehová». Según el doctor David Livingstone, en hebreo también se le conoce como Marad, que significa «nos rebelaremos». Este es el bíblico constructor de Babel «en la tierra de Shinar» (en la baja Mesopotamia), Calah y Ninive

Semiramis tuvo un hijo de forma milagrosa. Afirmó haber sido embarazada por un rayo de Sol. Ninus se lo creyó. Lo llamaron Damu (del sumerio «dam», sangre), que en la lengua babilónica se convirtió en Dammuzi, en hebreo Tammuz, y en griego Adonis.

SEMIRAMIS TOMA EL PODER

La conmemoración de la subida al trono de Ninus se festejaba con cinco días de fiesta que comenzaban en lo que en nuestro actual calendario corresponde alrededor del 24-25 de diciembre. Durante estas festividades había banquetes en los que participaban los principales generales y sumos sacerdotes. En estas «bacanales» o «saturnalias» se consumía alcohol y drogas. Al término de las mismas se sacrificaba un cordero, de un año de edad, que simbolizaba el Año Viejo. El animal era desmembrado vivo y su carne era comida cruda, lo mismo que la sangre, en una última cena, en la que era presentado un cordero recién nacido que, simbolizando el Año Nuevo, sería guardado y cebado para las ceremonias del año próximo.

Semíramis tenía mucha influencia sobre el rey Ninus. Durante una de estas festividades persuadió a su consorte para que la proclamara su reina de Asiria por cinco días. Ninus accedió y la reina dirigió el ritual. Recordemos que ella ya tenía el control de los sacerdotes y la religión.

El primer día dio un gran banquete, y en el segundo metió a Ninus a la prisión, ordenando a sus carceleros que lo mantuvieran muy bien alimentado. Al final del quinto día, durante la cena, cuando llegó el momento de matar al carnero, el rey fue descuartizado por los sacerdotes enloquecidos por la droga y el alcohol. Su cuerpo y sangre fueron consumidos por los comensales, y él fue declarado dios del Sol (Er). Ninus resucitaría todos los días, cada mañana (hay un mito similar sobre la diosa Ishtar, en el que ella implora a los otros dioses para regresar el sol a la vida). Su hijo, Tammuz, debería subir al trono. Por supuesto, Semiramis asumió la regencia para su hijo que aún era niño, y gobernó como monarca absoluta por 32 años más.

Johan Boccaccio, en su De las mujeres illustres en romance dice:

De Semíramis, reyna de los assirios, la qual muerto su marido Nino, en lugar de su fijo se vistió como hombre y fizo y exerció muy ásperamente la arte militar y del campo. Y no solamente conservó el reyno de su marido, mas ahun fizo el adarbe de Babilonia y acrescentó su reyno fasta la India.

"¦Y como ésta fuesse muy moça y el fijo niño, pensando y arbitrando no ser cosa segura encommendar el govierno de tan grande y oriental imperio a edad tan tierna, fue de tan esforçado coraçón que osó emprender de regir con fuerças, industria, maña y ingenio aquellas naciones que su marido, hombre feroce y guerrero, havía con armas sojuzgado.

Ca ella, pensada una astucia mujeril y un grande engaño, la primera cosa que fizo [fue] que decibió las huestes de su marido ya muerto, y no maravilla ca era Semíramis en las aposturas y faciones de la cara muy semejante a su fijo. Ca ambos no tenían pelo alguno en el rostro y la voz femenil, por su edad, no era differenciada de la del infante; y en la statura del cuerpo, nada o un poquito mayorcita no era desemejante de la del fijo. Y ayudándole todo esto, porque ninguna cosa le contrastasse por adelante que pudiesse descubrir el engaño, púsose en la cabeça la real corona y con luengos vestidos cubrióse los braços y las piernas. E porque los assirios no tenían en costumbre aquella manera de vestir, porque la novidad del hábito no diesse causa de admiración a los moradores y c[o]marcanos, fizo que todo el pueblo se vistiesse de aquella manera. E assí fingiendo, la que fue mujer en tiempos p[a]ssados de Nino ser su fijo, y desfreçándose la muger como mochacho, con maravillosa diligencia alcançó la majestad real y guardó la disciplina militar.

SEMIRAMIS LA CONSTRUCTORA

Poco después de la muerte de Nimrod, varios de sus generales se levantaron en armas. Para defenderse Semíramis tuvo que construir un sistema de paredes, torres y puertas alrededor de Babilonia. De esa manera se convirtió en la primera en construir fortalezas. Para recordar lo anterior, diseño la forma actual de las coronas, que representan las torres y paredes de Babilonia.

El historiador y moralista romano Valerius Maximus en su De Factis Dictisque Memorabilibus Libri (vol. IX, p.3, ext.4), una colección de historias cortas que ilustran ejemplos de la buena y mala conducta a partir de las vidas de figuras importantes, nos cuenta esta parte de la leyenda. Dice que Semíramis estaba bañándose cuando fue interrumpida por las noticias de la rebelión. De inmediato salió del agua, lanzó el peine, se puso sus armas y salió para conducir a su ejército para calmar la rebelión, sin terminar de peinarse. De este hecho se hizo una estatua de cobre que la mostraba con una trenza en un lado y con los cabellos sueltos, del otro.

Ella tenía el control de algunos generales, pero toda la casta sacerdotal la apoyaba. Los sacerdotes azuzaron al populacho y pronto se logró controlar la revuelta. Los generales sublevados fueron pasados a cuchillo y enterrados bajo montículos de ladrillo.

Al paso del tiempo Semíramis logró tener el control absoluto y se declaró «Rhea», es decir, «Madre de los dioses», ya que Tammuz era el hijo y encarnación de Nimrod, el dios Sol, y puesto que sólo un dios puede engendrar a un dios, ella debía ser una diosa, y se instaló como «la reina del cielo» representada en la constelación Cassiopeia. Su antiguo título oficial era «Baalti», es decir, «esposa de Baal», puesto que Nimrod era Baal, es decir, «Señor» o «Amo». A Nimrod también lo llamaban Kronos. A éste los romanos llamaban Saturno, que era el hermano y esposo de Rhea. Pues bien, traducido al latín Baalti significa «Mea Domina» (mi señora). Traducido al italiano, el nombre del título es Madonna.

Los escritores clásicos identifican a Tammuz con Bacus, nombre que significa «Hijo lamentado». Este «Hijo lamentado» algunos lo asocian con la profecía de Génesis 3:15. La semejanza entre Tammuz y Cristo es evidente. De ambos se dice que su nacimiento fue milagroso. «Hijo lamentado», o «hijo de sufrimiento», son aplicados a ambos.

Aún más. La trinidad cristiana proviene de la trinidad babilónica Nimrod, Semiramis, Tammuz. Y la cruz viene de la primera letra del nombre de este «Hijo de sufrimiento» que fue Tammuz.

El «sufrimiento» se refería a todas las penas por las que tuvo que pasar Semíramis para que su hijo pudiera vivir. Desde el engaño a Nimrod respecto a su embarazo, hasta su protección para evitar que el muchacho fuera ofrendado en las siguientes fiestas de Año Nuevo. Para este propósito, ella instituyó una competencia deportiva anual a escala nacional, cuyo ganador tendría el «honor» de tomar el lugar de Tammuz y ascender en cielo para convertirse en un dios.

Sir James George Frazer ve en esta leyenda una reminiscencia de la costumbre de designar a un rey y una reina falsos que gobernaban por cinco días. Estos reyes falsos eran sacrificados al término del plazo

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