Una ama de casa de 39 años de edad dijo que mientras se encontraba en su hogar fue prácticamente arrebatada al cielo por los extraterrestres de un lejano planea llamado «Colonia Cinco». Se trataba de Christy Dennis, de Phoenix, Arizona.
Christy dijo que unos enormes seres extraterrestres, de 2.5 metros de altura, de pelo de oro, piel aceitunada o del color del bronce y de «características perfectas», la habían raptado para llevarla a su planeta.
La señora Dennis entró en contacto con el doctor Leo Sprinkle, un psicólogo de la Universidad de Wyoming especializado en abducciones, en la conferencia sobre abducciones de Laramie, Wyoming, el 23 de mayo de 1981. Sprinkle comenzó a realizar una serie de sesiones de hipnosis con Christy y declaró que el caso era auténtico.
Pronto la noticia llegó al semanario National Enquirer que en su edición del 15 de diciembre de 1981 publicó los siguientes titulares:
Christy Dennis fue abducida de su hogar.
A través de evocaciones y finalmente hipnosis, ella recordó una reunión con los extraterrestres.
Sprinkle declaró al periódico que: «Éste es uno de los casos más notables de abducción con los que me he cruzado».
Con eso Christy se ganó la aceptación en los círculos ufológicos. Pronto se acercaron a ella varios ufólogos. Todo mundo la animaba a que escribiera su experiencia en un libro. Pronto estableció contacto con un agente literario de New York para publicar su libro. El agente le dijo que había la posibilidad de que la historia se convirtiera en película.
En noviembre de 1982, Dennis visitó el «centro de terapia» para víctimas de abducción que había sido establecido en Laramie por Dan Edwards y su esposa Aileen Garoutte, el UFO Contact Center International. Edwards era un inspector de calidad de cierta compañía, pero no tenía ningún entrenamiento en psicoterapia.
Al relacionarse con el Centro Internacional de Contactos con ovnis, se dio cuenta que ella no quería ser como estas personas, «que realmente creían que estaban en contacto con seres extraterrestres».
Finalmente se decidió a contar la verdad. A principios de 1983, Dennis admitió que su historia era un fraude en una carta dirigida a Sprinkle, al UFOCCI y a otras organizaciones ovni. Con ello perdió la oportunidad de escribir su libro y de obtener ingresos por la película. Dennis dijo que adicionalmente consiguió que sus nuevos amigos en el mundo de los ovnis la trataran «como si tuviera lepra».
Philip Klass escribió que en varias cartas y llamadas telefónicas Dennis expresó que «ella estaba muy preocupada por la carrera armamentista nuclear y por la posible destrucción de la raza humana en una guerra termonuclear. Pero cuando ella expresó tales preocupaciones a sus amigos y vecinos, su respuesta típica era: «Qué hace que pienses que eres más inteligente que nuestros líderes del gobierno en Washington»».
Así, que ella construyó un cuento de abducciones y extraterrestres. Se trataba de seres de una enorme sabiduría y de una civilización avanzada, cuyos líderes estaban preocupados por el futuro de la humanidad. Ella esperaba que la gente le hiciera más caso a estos extraterrestres que a un ama de casa. Pero se equivocó.
Lo que sus amigos y vecinos comenzaron a preguntar no era la forma de poder salvar al planeta de la guerra atómica sino el cómo vivían estos extraterrestres en su planeta y cuál era su mensaje a la humanidad. Esto hizo que Dennis se diera cuenta de su error y la inclinó a decir la verdad.
¿Cuál fue la reacción de Leo Sprinkle al conocer del fraude? Dijo que no estaba preocupado por los debunkers.
«Mi alegría es que cierto día, tendrán también estas experiencias».
Al paso de los años Sprinkle todavía cree que ella es una «abductee» a pesar de sus negaciones. De hecho, Sprinkle ahora cree que él mismo es un abducido.
Ahora que hablé del príncipe (rey o san) Mongo de Zambodia me acordé de otro personaje excéntrico. En efecto, Mongo no es el único contactado (ufólogo o extraterrestre) estrafalario. Hace algunos años, allá por 1978, conocimos a un brujo vudú y contactado mexicano llamado Luis A. Espinoza Morales. Si, ya sé que de por sí resulta extraño encontrar a un contactado (abducido, ufólogo o brujo), resulta más extraordinario poder hablar con un brujo que además es contactado y practica los rituales vudú. Pero estamos en México, el país que maravilló al padre del surrealismo André Bretón.
Luis Espinoza, o «Güicho Espinoza» para los cuates, era el principal discípulo del gran Francisco Siete Rayos, o «Pancho 7 Rayos» para los carnales.
¿Pero cómo? ¿Qué no sabe usted quien es el gran Panchito 7 Rayos? Bueno. Por ahí deberíamos comenzar.
Resulta que Panchito es el «Zambia Palo Monte», o «Ser Todopoderoso Sobrenatural», el máximo grado del sacerdocio de los seguidores de «La Religión Pura del Vudú», como nos explicó Güicho. Paco Siete Rayos, dicho de otra forma, es el Dios extraterrestre que enseñó la religión vudú a los africanos.
El Siete Rayos, haciendo honor a su nombre, viajaba «como de rayo» desde su planeta de origen hasta la Tierra. Güicho decía que todos los días llegaba a su consulta a visitarlo desde lejanas galaxias. Pero no venía solo. Otros extraterrestres le acompañaban.
«Viajan desintegrados en sus moléculas» explicaba Espinoza.
Pero Luis Espinoza no era el único contacto de Frank Seven Rays. En México había otros dos «colegas» y en América Latina un número no determinado inferior a 20. Desafortunadamente los demás continentes no tenían la suerte de tener contacto con Frank. Ni siquiera Ãfrica que fue el primer lugar que visitó en este planeta.
El Zambia Palo Monte le explicó al Güicho que en todo el universo sólo había 20 planetas con vida: «Solamente existen 20 puntos en donde hay conciencia de ser», le dictó el gran Zambia.
Si usted piensa que entre esos 20, además de la Tierra, esta Zambodia, el planeta de Mongo, se equivoca. Paco Siete Rayos le explicó a Güicho que los «nombres de los planetas o sistemas solares donde existe vida en estas dimensiones son»:
(Aclaremos, antes de pasar a la lista, que eso de los «nombres de los planetas o sistemas solares» fue error de «dedo» o confusión atribuible a Panchito, pues ni Güicho ni el que esto escribe somos capaces de confundir planetas con sistemas solares. Además, Panchito es el único que no está presente y fácilmente le podemos echar la culpa).
Ahora sí, la lista, «en orden de inteligencia», como dijo Paco:
Alepeh
Venceno
Saldadion
Crepto
Mensa
Irisp
Coat o Arriet
Gino
Saraz
Delton
Ñaoa
Flagelos
Tierra
Gectus
Zoniero
Phila
P
Hazán
Weellincnnz
Arc C
Que algunos nombres nos parezcan con alguna reminiscencia matemática o química (como Arc Cos, Aleph, o Benceno), es pura coincidencia, pues Güicho se encargó de decirme que era Venceno «con V chiquita». Tampoco tiene nada que ver que Arriet sea Tierra escrito al revés. Ni hay relación entre Ñaoa con alguna canción de Juan Gabriel.
Claro, Pancho Siete Rayos vive en el sistema solar, perdón, en el planeta de mayor orden de inteligencia: Alepeh. Precisamente de este planeta proceden los platos voladores, pero Güicho no me supo explicar para qué necesitaban de platos si podían viajar mediante «desintegración molecular».
Güicho dice que él y los seguidores de Pancho son los únicos y auténticos brujos vudú. Todos los demás: «los que hacen limpias con huevos de guajolote; los que preparan amuletos y brebajes para atrapar al ser amado; y sobre todo, aquellos que hacen negocio con los poderes que les dio Dios, no son mas que falsarios que deberían estar en la cárcel».
Todo iba bien y hasta creo que pude llegar a conocer los más oscuros secretos de la religión vudú, pero metí la pata cuando le pregunté sobre el letrero que tenía detrás del escritorio en el que se leía: «Toda consulta causa honorarios». A pesar de ser tocayos me sacó a empujones. Tuve que salir casi «desintegrándome molecularmente».
El príncipe Mongo, alias Robert Hodges regresó de Zambodia para descubrir que su patio delantero era «un desastre total».
«Acabo de descubrir que los grupos de sanidad de Memphis, ante la solicitud de los vecinos, limpiaron mi patio».
La escena ocurrió el 12 de noviembre de 1976. Más de una docena de trabajadores sacaron tres camiones llenos de basura, incluido un viejo ataúd, tinas y hasta un par de retretes. Fue la primera vez que conocí la historia del príncipe de Zambodia.
Robert Hodges nació en 1662 en el planeta Zambodia, de un sistema solar a unos 9 años luz de la Tierra. Mongo dijo que fue enviado a la Tierra con la misión de salvar a cientos de miles de personas cuando llegue el fin del mundo. Actualmente se encuentra trabajando para evitar el contagio de la gripe aviar.
«Cuando choqué con la tierra, me fragmente y me desperdigué por todo el mundo. Desde entonces estoy en el proceso de ensamblarme».
Su primera identidad en la tierra fue como jefe indio de los Pies negros en las Dakotas. Desde entonces, él ha tenido 33 esposas, todas han muerto. «No pueden durar lo que yo», explica.
A pesar de haber nacido en 1662 dice tener 333 años. El número 3 es su preferido porque tiene algún significado especial en Zambodia; algo que no ha explicado.
Príncipe Mongo no es alto, mide unos 1.65 metros, y tiene una panza prominente. Su cabello «hace cosas divertidas todo el tiempo. Algunas mañanas, soy rubio. Otras, soy un arbusto. Y otras más, es negro profundo. Hay gran energía en mi pelo; ayuda a protegerme contra los demonios que intentan atraparme».
Sus padres de la tierra se llamaban Roebuck y Minnie. Se sabe que tiene un hermano millonario. De hecho el príncipe Mongo también es millonario. Posee una casa de $2 millones en Fort Lauderdale, en el fraccionamiento exclusivo Las Olas Boulevard, así como su hogar en Memphis. También tiene una casa en Virginia Beach. Acostumbra esquiar en Vail y su casa de Florida tiene un muelle privado de madera conectado al canal Intracostal en donde amarra su yate.
En Memphis, llegó a poseer varios nightclubs, incluyendo Planeta del príncipe Mongo, una discoteca gigante de 30,000 pies cuadrados, y otro llamado el Castillo, que estaba en una mansión de piedra centenaria que parecía como si hubiera pertenecido a Nosferatu.
Sin embargo Mongo no usa zapatos, incluso cuando esquía en Vail. El príncipe de Zambodia duerme en una pequeña estera, y usa viejas camisetas y shorts. «No necesito el dinero», dice. «Vivo de las estrellas la tierra y la energía del sol».
Existen diversas versiones en torno al origen de la fortuna de Mongo. Unos dicen que compró un seguro contra la pérdida de sus facultades mentales. Luego fingió estar loco y la compañía de seguros le tuvo que pagar varios millones, con el único inconveniente para Mongo que debe continuar pareciendo loco, o por lo menos, excéntrico. Otros afirman que su hermano millonario es quien le proporciona el dinero, pero tal vez lo más simple es pensar que Hodges heredó su fortuna de Roebuck y Minnie.
Si no se conoce con toda seguridad el origen, por otra parte sí se sabe que Mongo ha tenido buena mano en los negocios. A mediados de los setenta tenía una pizzería llamada «Prince Mongo»™s». Luego abrió un bar en la calle Beale y lo llamó Planeta del príncipe Mongo. El establecimiento cambió dos veces de nombre, primero a Planeta del rey Mongo (esto fue cuando murió su padre, el rey de Zambodia, y el príncipe fue promovido de puesto); y luego a Planeta de San Mongo, cuando Hodges comenzó a pregonar su santidad.
Bueno, así es como Mongo cuenta la historia, pero la realidad es que le retiraron la licencia de cerveza por vender alcohol a menores de edad. Mongo, hábilmente, cambió los papales para que uno de sus empleados apareciera como dueño del local. Luego abrió otro local en un edificio llamado Ashler Hall, adyacente a un área residencial. En 1992 fue acusado por las muertes de dos adolescentes que murieron en un accidente automovilístico después de que les sirviera cerveza en el Castillo.
No sé que ocurrió en el caso de la muerte de los adolescentes, pero lo que sí se es que fue encarcelado por descargar basura en el patio de uno de sus enemigos.
En la vecindad de Midtown, en donde él vivía, el patio delantero estaba constantemente lleno por completo de chatarra. Para Mongo se trataba de obras de arte, pero la razón principal era hacer enojar a sus vecinos. En su pórche de entrada, por ejemplo, había seis árboles de Navidad rodeando la puerta. «Mi Navidad no comienza como todos. La Navidad cambia para mí dependiendo de la luna y de las líneas de energía. Este año, es en febrero».
Durante años luchó con sus vecinos de Midtown hasta que finalmente anunció que mudaría sus «reliquias sagradas» hacia el centro de la ciudad. En septiembre del 2002 recibió nuevas demandas de los vecinos La Shelby County General Sessions Court le ordenó quitar los objetos de su patio delantero incluyendo escusados, muebles de patio, cabezas de maniquí y sombrillas de playa.
Principe Mongo se negó a acatar la orden y apareció para su audiencia en la Corte del Ambiente usando una capa verde, una peluca gris, anteojos de soldador y un pollo de goma. Fue enviado a la cárcel por diez días y se lo multó por casi $14,000. Dos años más tarde aceptó la culpa y pagó una multa de $500.
Hodges ha competido por la alcaldía del condado innumerables veces; siempre ha perdido, aunque en 1986 quedó en tercer lugar (de tres candidatos). Dice que ha ido a varias universidades -incluyendo la universidad de Virginia, Tulane, Columbia, y William and Mary- y que tiene un doctorado, aunque nunca ha explicado en qué es su doctorado.
Algo que se conoce muy poco de Mongo es su altruismo. Siempre trata de ayudar a los desposeídos, o a la gente de la calle, como él prefiere llamarlos.
Mongo dice que es a ellos, entre otros, a quienes salvará en el final de los tiempos. Cuando llegue ese día, «tomaré a la gente que voy a salvar para regresar a Zambodia.»
Tratemos de analizar los datos que tenemos disponibles hasta el momento para dar un juicio en este caso. En realidad hay muchos puntos oscuros que nos remiten a un probable fraude, independientemente de los análisis computarizados que dieron resultados negativos, pero que von Keviczky no acepta.
En primer lugar esta el hecho de que Jeffrey Greenshaw no estaba en servicio aquella noche del 17 de octubre de 1973. La llamada fue recibida en su casa (¿?) por una vecina a la que no quiere identificar (para evitarle molestias con los curiosos). Sin embargo, sí da el nombre del dueño del prado en donde, supuestamente, aterrizó el OVNI: Bobby Summerford. Esta actitud incongruente tendría fácil explicación si pensamos que en realidad no existió ninguna llamada telefónica, y por lo tanto tampoco existió ninguna vecina. Además, lo lógico es que la señora se hubiera comunicado a la oficina de la policía (en donde había un guardia) y no a la casa de Greenshaw.
Otro punto sospechoso es la curiosa coincidencia de que la policía llevara una cámara Polaroid. Según von Keviczky, la utilizaba para fotografiar las infracciones cometidas en el sitio. Pero el mismo Jeffrey dice que «como había oído hablar de los OVNIs, llevaba conmigo un aparato Polaroid», es decir, iba con todas las intenciones de fotografiar una nave o un extraterrestre, ¿por qué estaba seguro de que lo iba a lograr?
La actitud de Greenshaw al ver el humanoide es otro interrogante. Normalmente los patrulleros se acercan al sospechoso, pero este policía se paró a más de 15 metros de distancia y desde ahí interrogó al ser. ¿Por qué le preguntó si era extranjero? Lo más lógico hubiera sido que preguntara quién era, su nombre, la razón de que se encontrara en ese sitio a esa hora, etc., pero no si era extranjero.
Greenshaw habla de un minuto, tiempo que utilizó para retirar los negativos. Si consideramos que ese fue el mismo tiempo que utilizó el humanoide para trasladarse de 15 a 3 metros de distancia, eso nos da 12 metros por minuto (0.72 Km/h): una velocidad sumamente lenta. Lo anterior contrasta con su declaración de que el ser «corría de una forma bizarra»¦ parecía tener muelles en los pies para propulsarse, podía cubrir cerca de tres metros en cada paso»¦ iba más deprisa que cualquier otro humano que haya visto correr». Hay que hacer notar que esta última declaración la hizo exactamente 6 meses después de su avistamiento (17 de abril de 1974), en una carta dirigida a von Keviczky. Originalmente no mencionó esa velocidad de vértigo. ¿Qué fue lo que provocó que hiciera esta declaración? Algunos investigadores se preguntaron ¿por qué había dejado escapar a un ser que se desplazaba tan lentamente? Él tenía una patrulla y fácilmente le hubiera dado alcance. Para pasar por alto esta crítica Greenshaw primero descalifica su patrulla: «en mi excitación debo haber pisado brutalmente el acelerador «¦ y fui a parar a un hoyo»: pero esto no es suficiente ya que a esa distancia, aún habiendo perdido algunos segundos en esa maniobra, podía alcanzar fácilmente a la criatura; por eso es necesario que diga que el humanoide corría a una velocidad increíble. Por otra parte, el mismo análisis del ICUFON indica que la anatomía del humanoide «sugiere un equilibrio del cuerpo muy inestable», es decir, que un movimiento a tal velocidad sería prácticamente imposible.
En sus primeras declaraciones el policía dijo que creyó que el ser estaba relacionado con el «platillo volador» en el momento en que se dio cuenta de la extraña forma en que estaba vestido, justo antes de tomar su cámara. Fue precisamente esa la razón que lo indujo a tomar las fotografías. En su reporte a ICUFON (6 meses después) dice que comprendió que el sujeto podía ser miembro de la tripulación del OVNI cuando lo vio huir. Ambas declaraciones son inconsistentes entre sí.
Existe un detalle curioso en la serie de fotografías, señalado en el análisis de von Keviczky: en todas ellas el ser mantiene la misma postura, la posición de sus miembros no presenta movimiento y las piernas aparecen constantemente separadas. Tal pareciera que el ser no está en movimiento o caminando. Hasta se podría suponer que fue el fotógrafo quien se movió mientras que el humanoide permanecía estático, como maniquí o como modelo para ser fotografiado. A esa misma conclusión llegó Charles Bowen cuando escribió que el ser volteaba «gentilmente su cara hacia la cámara».
ERRORES Y MÃS ERRORES
En todo este asunto se han cometido diversos errores en ambos bandos. El primero que habría que señalar es el de Antonio Ribera, quien dijo que se trataba de «la única fotografía «¦ de un ser del espacio». Como vemos en este sitio, ésta no es una fotografía de «un ser del espacio» y mucho menos es «la única».
Von Keviczky menciona que Falkville es una población de 200, pero luego dice que es de 1,200 habitantes. ¿Cuál es el dato correcto? También dice que la criatura se paró a 2 pies del policía («Análisis psicológico» inciso C). Afirma que Falkville «es una pequeña comunidad en donde toda la gente se conoce» (en un lugar con 200 habitantes sería posible, pero en uno con 1,200 es un poco más difícil) y que por lo tanto no se mantiene una simulación perpetrada por Greenshaw. En realidad ese argumento no tiene ningún sustento; Greenshaw, o cualquier otro, podría haber hecho la simulación en un lugar en donde todo mundo se conoce o en otro en donde todos son desconocidos. Por otra parte, en cuanto al segundo argumento de von Keviczky («Si fuera una simulación perpetrada por un tercero tampoco se sostiene, pues implicaría muchas más personas incluidas en el golpe») tampoco es válido porque en nada afectaría al caso que estuvieran más personas involucradas.
En cuanto a la negativa de ICUFON de que Marion Web analizara de nueva cuenta las fotos originales sólo indican el miedo de sus miembros de que se demostrara que esas fotos son falsas. Cuando von Keviczky pide que se demuestre que las cartas del Arsenal son falsas, está utilizando la vieja táctica de los ufólogos de desviar la carga de la prueba y con ello la atención. En ese punto nadie está dudando de la veracidad de esas cartas; eso no es lo que está en discusión. Y el pedir que Webb presente un acta notarial del cómplice de Greenshaw implicaría, de poder hacerlo, que ya no sería necesario analizar las fotos.
Un ejemplo más de esa misma táctica lo vemos en el punto 6 de la réplica de von Keviczky a los análisis del GSW. Según von Keviczky, Spaulding da esos datos (altura del ser entre 5 pies 6 pulgadas y 6 pies, a unos 12 metros de la cámara) «para echar abajo la estimación de Greenshaw». Sin embargo la estimación del propio von Keviczky fue de 5 a 5 pies a 10 pies de distancia. Luego entonces ¿en dónde está la contradicción?
En el inciso «a» del punto 6 se sugiere que «las fotos 1 y 2 fueron recortadas de una imagen negativa mayor». Si esto es cierto, entonces el sujeto estaría más allá de donde lo ubicó originalmente Greenshaw, y ahí sí habría una contradicción, pero esta sería en contra del relato del policía y no contra el análisis del GSW.
Cuando el director del ICUFON, en el inciso «b» señala la vieja ecuación para determinar el tamaño real de los objetos que aparecen en una fotografía, tratando de enmendarle la plana a Spaulding, también está cometiendo un error. Si el director del GSW hubiera analizado por métodos convencionales (sin ayuda de la computadora) las fotografías de Greenshaw, la llamada de atención del multicitado von Keviczky tendrían razón de ser (y habría que tomar en cuenta todo lo de las lentes astigmáticas). Sin embargo el análisis se hace digitalmente, por lo que la «distorsión» de los bordes de los píxeles (y no de la imagen, como escribe mañosamente el ICUFON) no proviene del astigmatismo del objetivo, sino del propio píxel.
No obstante no todo son errores de parte del ICUFON, también hay aciertos y encontramos errores de la otra parte. Durante mucho tiempo Spaulding dijo que sus análisis eran válidos si se hacían con el negativo original o con copias de primera, o cuando mucho de segunda generación. Pues bien, los análisis se hicieron sobre copias de una revista. Este es un punto a favor de von Keviczky.
EL FINAL
Llegados a este punto éstas serían nuestras reflexiones finales.
En primer lugar, el origen de la oleada del 73 de los Estados Unidos fue la serie de pruebas atmosféricas a gran altitud que realizó la Fuerza Aérea de la Base Aérea de Elgin. Los primeros reportes, simples luces y fenómenos aéreos, se deben a estas pruebas. Posteriormente se generó una psicosis avivada por la prensa, que llevaría a la generación de reportes más sofisticados, como la presencia de humanoides. Los comentarios del ICUFON en cuanto a que esas pruebas no explican la persecución de taxis, camiones agrícolas, la aparición de vacas muertas o la de seres humanoides, nuevamente caen dentro de las tácticas de desviación ufológicas.
El cabo Greenshaw no era el ciudadano ejemplar que nos quisieron presentar los ufólogos. Posteriormente se sabría que tenía una personalidad desequilibrada: era un mentiroso redomado, con problemas pendientes con la justicia. Esa fue la razón y no otra (mucho menos la relacionada con los OVNIs) de que fuera despedido de su puesto. Ni siquiera su propio jefe, el sheriff del condado de Morgan, John C. MacBride dio la cara por él, puesto que ya sabía de qué tipo de persona se trataba.
Por otra parte resulta pueril afirmar que su divorcio fue a causa de unas llamadas telefónicas. Ninguna esposa se comporta de esa manera. En doce días (del 17 de octubre, día del avistamiento, al 29 de octubre) no puede decidir un divorcio debido a un OVNI, por más presionada que se encuentre. Al contrario, eso haría que se unieran más, para presentar un frente común. La realidad es que los problemas del matrimonio venían de más antes. Greenshaw trató de solucionarlos con el dinero que obtendría de las fotos, pero sus planes fracasaron.
Otra fuente dice que, después que Greenshaw reveló las fotos y se las enseñó a su mujer, ésta, «espantada, tuvo una reacción bastante insólita: se fue inmediatamente de casa y el día siguiente acudió donde un abogado pidiendo el divorcio». Todo son simples leyendas que contribuyen a engrosar más la literatura OVNI.
Si verdaderamente existieron esas llamadas anónimas, lo más seguro es que fueran hechas por los clásicos bromistas que en todas partes abundan. Nadie puede demostrar que la NASA, la CIA, la Fuerza Aérea, el Opus Dei, los escépticos, etc., tuvieran nada que ver con el asunto. Pensar de otra manera sólo sería paranoia.
Tampoco existe ninguna prueba de la explosión del motor del automóvil de Greenshaw, y el incendio de su casa rodante en nada contribuiría a cancelar la difusión de sus fotografías, ya que habían sido impresas en infinidad de medios. Por otra parte, sí podría ayudar a la mermada economía del policía (al cobrar el seguro y vender la historia).
Ahora bien, resulta altamente significativo que diversas fuentes independientes: El Arsenal de Redstone, el Centro de Vuelos Espaciales George C. Marshall, el NICAP y el GSW llegaran a la misma conclusión de que se trataba de un hombre vistiendo un traje ignífugo de bombero. También es sorprendente que varias de esas fuentes, incluyendo el propio ICUFON, encontraran la presencia de «fragmentos de hojas de aluminio pegados sobre el traje». El ICUFON las describe en el capítulo III ANALISIS, La criatura, con estas palabras: «»¦ hojas metálicas brillantes, con largas manchas». Esos pedazos de papel aluminio, como dice el GSW, servían para ocultar algunas marcas que pudieran ser reconocidas en las fotografías.
Marion Webb pensó originalmente que el policía Greenhaw había sido víctima de algún bromista, pero sus posteriores investigaciones la llevaron a concluir que fue el propio Greenhaw, ayudado por un amigo, quien montó todo el fraude.
Queda un detalle por contestar ¿por qué se escogió la figura de un bombero para representar al humanoide? Si recordamos, uno de los casos más sonados de aquella oleada ocurrió pocos días antes del avistamiento de Greenshaw, el 11 de octubre, no muy lejos de Falkville, en Pascaguola, Mississipi. Ese día y en ese lugar fueron abducidos dos pescadores (Charles Hikson y Calvin Parker). Su relato, la descripción de los humanoides y los dibujos y pinturas que de ellos se hicieron, aparecieron en infinidad de periódicos y revistas. Si vemos esos dibujos, no nos será difícil comprender cuál es el origen del «Robot de Falkville».
REFERENCIAS
Andrews C. George, Extra-Terrestrial Friends and Foes, Illuminet Press, 1993, Págs. 7-8.
Anónimo, Un policía norteamericano logró fotografiar un extraterrestre, en Lo Insólito, Año I, No. 5, Lima, 1 de septiembre de 1977, Págs. 4-5.
Baker Alan, The Encyclopaedia of Alien Encounters, Virgin, 1999, Pág 188.
Beckley Timothy Green, The Total UFO Story, Dale, 1979, Pág 235.
Blum Ralph & Blum Judy, Beyond Earth: Man»™s Contact with UFOs, Bantam, 1974, Págs. 85-86.
Blundell Nigel & Boar Roger, Misterios de los grandes encuentros, Edivisión Compañía Editorial S.A., 1987, Págs. 130-131.
Good Timothy, Above Top Secret, Sidgwick & Jackson, 1987, Págs. 294-295.
Good Timothy, Beyond Top Secret, Sidgwick & Jackson, 1996, Págs. 374-375.
Haines Richard, CE-5 : Close Encounters of the Fifth Kind, Sourcebooks, 1987, Págs. 336-337.
Harbinson W. A., Projekt Saucer, Box Tree, 1995, Pag 162.
Helms L. Harry, The Total UFO Story, Dale, 1979, Pág 247.
Holzer Hans, The UFOnauts, Fawcett Gold Medal, 1976, Pág 119.
Keel John, The Cosmic Question, (The Eighth Tower), Panther, 1975, Págs. 136-137.
Keviczky Colman S. von, Fotografías de un humanoide obtenidas por un cabo de policía, en el perímetro exterior del Arsenal Redstone, Alabama, USA, en Durrant Henry, Premieres enquetes sur les humanoides extraterrestres, Robert Laffont, 1977, Págs. 294-315.
Keviczky Colman S. von, The Falkville Story, en Mundo Desconocido, No. 30, Barcelona, diciembre de 1978, Págs. 54-59.
Klass J. Philip, UFOs Explained, Random House, 1974, Pág 286.
Knight C. David, UFOs: A pictorial history from antiquity to the present, McGraw Hill, 1979, Pág 174.
El mayor retirado Colman S. Von Kevitzky contestó con lo que sigue al artículo de William Spaulding.
LA HISTORIA DE FALKVILLE
Por Colman S. Von Kevitzky
La ICUFON (USA) y la DUIST (Alemania) designaron a expertos científicos y militares que estudiaron en conjunto y precisamente, durante más de año y medio, la maniobra de fuerzas imitando una invasión, entre el 11 y el 20 de octubre de 1973, más arriba de la zona centro oriental de los Estados Unidos.
Uno de los acontecimientos más clásicos de esta operación, emprendida por encima de los terrenos militares y de las zonas prohibidas entre el Golfo de México y la región de los Grandes Lagos, fue el incidente del robot espacial de Falkville. Fue fotografiado por el agente de la policía Jeffrey Greenhaw, a 17 millas del mayor complejo industrial del mundo para la investigación militar y espacial, el Arsenal Redstone, situado en Huntsville, Alabama. El principal motivo de nuestro análisis ha sido la información publicada por el Pentágono, según la cual, en la misma época, el MTU (Mobile Test Unit) del tanque «Rayo de la muerte» (Láser) estaba en construcción y en experimentación en el Arsenal (véase Newsweek, 30 de septiembre de 1974, Ciencia).
Al exponer estos hechos, no hay ninguna duda de que los servicios de información de los Estados Unidos se aprovecharon de todas las posibilidades de desacreditar, en todo o en parte, el análisis del experto que reveló las implicaciones militares disimuladas de esta operación (ovni) extraterrestre, cuya existencia ha sido negada durante mucho tiempo.
La primera puesta en duda pública comenzó con el diario de la capital de Alabama, The Birmingham News, en el cual Frank Sikora, redactor jefe y Marion Webb, investigadora de ovnis para el NICAP en Georgia, declararon que las fotografías de Jeffrey Greenhaw eran una farsa. La investigadora Webb declaró que Greenhaw fotografió a su cómplice vestido de bombero, traje que se había sacado fraudulentamente del Marshall, Space Flight Center del Arsenal. Como prueba posó ante una cámara con este atuendo decorado con fragmentos de chapa, foto que fue publicada en el artículo, para su comparación. La idea gratuita de M. Webb y su fotografía comparativa sin pruebas tangibles (véase e análisis publicado por ICUFON) fueron autoritariamente sostenidas y defendidas por el señor John L. Acuff, director del NICAP, en The UFO Investigator.
Cuando en agosto de 1975 el análisis de la ICUFON (USA) y de la DUIST (Alemania) fue publicado por primera vez en The Official UFO (dirigida por Bernard O»™Connor), con las cartas del Centro de Vuelo Espacial y las del Ejército, del Arsenal, se exponía que la declaración de M. Webb en The Birmingham News era una mentira elaborada con mucho cuidado. El resultado de la publicación del análisis fue que M. Webb, en el verano de 1976, intentó engañar con argucias a Greenhaw para volver a examinar (¿?) su caso. Jeffrey Greenhaw abrió la puerta mediante un mensaje de la ICUFON: revisión aceptada, si M. Webb prueba antes que las cartas del Arsenal son falsas o están trucadas, si presenta un acta notarial del supuesto cómplice de Greenhaw, y si presenta la combinación de bombero con su casco como pruebas fácticas de su duda. M. Webb, al ser incapaz de reunir el más mínimo indicio de prueba se volvió hacia Walter Andrus, el respetado director de MUFON, quien transmitió un ejemplar de The Oficial UFO a su asociado el señor William H. Spaulding, director del G.S.W. (Ground Saucer Watch) para análisis.
El señor Spaulding publicó su análisis en el MUFON UFO Journal de noviembre de 1976, sin ninguna referencia, como de costumbre, al Copyright de la ICUFON sobre esas fotografías (véase The Official UFO, agosto de 1975). Después de todo, el análisis por IBM del señor Spaulding, del Ground Saucer Watch, es como el Papa de Roma: ¡Infalible! Lo que quiere decir: «Spaulding ha hablado: el asunto está juzgado» (Viejo proverbio: Roma locuta, causa finita). Pero analicemos a nuestra vez, en nombre de la ICUFON (USA) y de la DUIST (Alemania) el propio análisis de Spaulding:
Spaulding posee una analizador digital IBM. Es una computadora sofisticada, que reproduce por entero, o aumenta en parte, toda fotografía, separando y presentando bajo fuerte contraste las densidades oscuras, grises, claras, de su superficie. Un fuerte engrosamiento de una parte de la imagen revela, bajo contrastes extremos, los granos de la emulsión. Utilizar la separación de los colores con una fotografía en blanco y negro no constituye sino un detalle espectacular más, sin ningún valor.
El equipo de análisis de la ICUFON (USA) «“ DUIST (Alemania) trabajó con mucha más precisión, al utilizar un microscopio Zeiss de máximo aumento, para la evaluación y el control de un negativo (en diapositiva sobre el portaobjetos) y, por las posibilidades de reproducción fotográfica, ha obtenido un resultado mucho más válido, en todos los detalles, que el ofrecido por un análisis digital bruto.
Para los investigadores de ovnis, yo me permitiría aconsejar que, en lugar de ese material tan costoso, vale más una buena lupa con mango, y, para los aumentos extremos, un negativo aumentado en el cuarto oscuro (en su propia casa, en el sótano), o en color, que un analizador digital.
1) Ante todo, Spaulding y su equipo de analistas en el Analizador Digital IBM establecieron que, según la foto de Falkville el sujeto «se parecía a un humano». ¿Hace falta un analizador para lo que es visible a simple vista? ¡Pero esa computadora ha sido incapaz de «digitalizar» (discernir) las poses contorsionadas y excéntricas fotografiadas del movimiento «humano», que contrastan marcadamente con la pose natural simulada por M. Webb con su atuendo de bombero!
2) Basándose en las particularidades, infladas y publicadas a bombo y platillo, del «realce de los contornos», del «contorneado de color» declarado en la parte (A), que la «supuesta criatura» llevaba una «combinación antifuego» y «“lo que es más «hecha de un material ininflamable (sic) con amianto, recubierta con un revestimiento de aluminio».
¿Todo eso explica un analizador digital IBM? Vamos, Bill: el material de base de The Official UFO es un papel de periódico de muy mala calidad que, con su tinta grasosa de imprenta, es verdaderamente combustible. Comprendo ahora cómo descubrió su analizador que la combinación de la criatura no era combustible: fue porque, durante el período de digitalización, no se inflamó.
3) El análisis digital densométrico (sic), en la parte (C), encontró también que la combinación estaba aquí y allá «remendada» con hojas de aluminio, para recubrir botones, cremalleras, insignias, símbolos y marcas de fábrica. ¡Su analizador psíquico es un mentiroso redomado! Echen un vistazo a la foto auténtica del traje de bombero del Arsenal Redstone: no hay nada de esto en él.
4) Vuestra computadora señala también el hecho de que las fotografías fueron tomadas con flash. ¿Necesitan un analizador para eso? Enseñen las fotos a un escolar, que les dirá lo mismo, sin computadora IBM.
5) Pero su analizador, al pretender que las manchas luminosas son «hojas de chapa», truca la realidad. Su equipo de analistas debería analizar la fotografía de Marion Webb vestida de bombero del Arsenal, y compararla con las imágenes de las reflexiones, representadas por formas redondeadas, «contornos realzados» del traje de la criatura. Es interesante saber que las hojas de chapa se cortan y se pliegan según líneas rectas y ángulos (sic), y ¡no según líneas curvas!
6) Según la página 4 del MUFON UFO Journal, analizaron los clisés de la evaluación cinemática de The Official UFO para establecer datos métricos, es decir, el tamaño de la criatura, que oscila entre 5″™ 6″ y 6 pies, a unos 12 pies aproximadamente dela cámara, para echar abajo la estimación de Greenhaw, diplomado de la Academia de Policía.
a) Sus analistas han olvidado estudiar la primera instantánea, que es muy granulosa con relación a la segunda, a la tercera y a la cuarta. ¿Su pericia no les ha sugerido que las fotos 1 y 2 fueron recortadas de una imagen negativa mayor? El aumento de los efectos de reflexión sobre el sujeto, a propósito de la determinación de la distancia, no requiere en absoluto a un experto analista.
b) Para determinar la distancia entre el aparato y el sujeto fotografiado, deben saber el tamaño del sujeto sobre el negativo (positivo Polaroid) de la imagen, la focal del objetivo y añadir a la ecuación un tercer dato, bien el tamaño original del sujeto, o la distancia del sujeto al aparato (matemáticas de bachillerato):
P/O = P»™/i
De donde
P = P»™O/i
c) Su hábil computadora deduce esta distancia sin ecuación matemática, de la distorsión de los bordes de la imagen, que proviene del astigmatismo del objetivo. Pero ¿no sabe su IBM que los fabricantes de objetivos corregían desde hace ya mucho tiempo este astigmatismo, componiendo diversos sistemas de lentillas astigmáticas, cuyos datos de amoldamiento de las curvaturas cóncavas y convexas constituyen sus secretos? Vuestro método de determinación de los datos es, manifiestamente, erróneo.
7) En febrero de 1978 otro Sherlock Holmes de la ufología, un «hijo predilecto» de los analistas de la Luna de la NASA, James Oberg, proclamó bien alto, en el curso de un programa de radio que se emitía a media noche, el de Long John Nebel y destinado a los cazadores de fantasmas de la ciudad de Nueva York, que según vuestro análisis las fotografías del agente Greenhaw eran una farsa. Cuatro años y medio después, ningún investigador ha conseguido todavía la menor prueba (combinación , botas, casco, guantes, etc.) del «incidente Greenhaw». ¿Por qué? ¿Es por una preocupación por la seguridad nacional?
Lo sentimos con toda el alma, pero un análisis sin prueba analítica tangible bien explicada y que la sostenga, sigue siendo para la ICUFON (USA), la DUIST (Alemania) y la IGAP del mayor ret. Hans C. Petersen tan sólo fraseología gratuita y vacía.
Pueden encontrárselas pruebas sólidas que responden al análisis del GSW y del MUFON en la bibliografía siguiente:
En inglés:
Official UFO Magazine, agosto 1975; Official UFO Colector»™s edition, otoño 1976, Countrywide Publishers, Nueva York, EU; Flying Saucers, diciembre 1975, Palmer Publications Inc., Amherst, Wisconsin, EU.
En francés:
Durrant Henry, Premières enquêtes sur les humanoïdes extraterrestres, Robert Laffont, éditeur, Paris 1977.
En alemán:
UFO Nachrichten (bimensual de información) D-62000 Wiesbaden-Schierstein, Postfach 17185, Alemania.