En nuestro catálogo de supuestas fotografías de seres extraterrestres encontramos no solo fotos de alienígenas sino, incluso, de pretendidos animales extraterrestres. En realidad se trata de toda serie de animales a los que se les ha mutilado y deformado, añadiendo o quitando diversas partes para convertir la pieza en «algo extraño».
Así tenemos entre otros la «Garra extraterrestre de San Luis Potosí». La historia de esta supuesta garra de un extraterrestre es la siguiente.
En mayo de 1981 la revista ufológica mexicana Contactos Extraterrestres informaba de una noticia publicada, el 22 de octubre del año anterior, en el diario Momento Huasteco, de San Luis Potosí. Se decía que cerca de Cárdenas, en el cerro llamado De la Nena, en ese Estado de la República Mexicana, habían encontrado lo que parecía ser una garra de un animal extraterrestre. Para el ufólogo potosino Luis Andrés Jaspersen era, indudablemente, parte de un ser extraterrestre.
La pata había sido encontrada por un vecino llamado David Palomo, y Jaspersen aseguraba que no pertenecía a ningún animal conocido en la Tierra:
«No sería la primera vez que un OVNI deja caer un ser de otro planeta. Existen muchos casos, aún en los Estados Unidos de Norteamérica, en donde aparecen animales mutilados.
«Observe usted que el corte está hecho con un instrumento fino, como si fuera con un bisturí. Además el pelo no está rasurado por taxidermista alguno».
J. Jesús Hernández Salazar, uno de los lectores de Contactos Extraterrestres, fue quien envió el recorte de prensa a la redacción de la revista. La «pata», como se le conoció popularmente, tiene una longitud de aproximadamente 60 centímetros y está disecada, según su descubridor, para facilitar su estudio. Decían que pertenecía a un animal palmípedo, ya que sus cuatro dedos están unidos con una membrana delgada. Pero las fotos muestran una pata parecida a la de un canido o un felino. Estos no son palmípedos pero tienen «unidos» los dedos por un tegumento como el que se ve en la «pata».
Las uñas, por otra parte, se proyectan hacia arriba en una disposición que, para algunos, es anormal.
Los redactores de Contactos Extraterrestres encontraron que ningún investigador competente había estudiado la pata, por lo que dudaban de las afirmaciones de Jaspersen y sospechaban que era una falsificación.
«Incluso hubo personas que insistieron en el hecho de que las extremidades de algunos mamíferos grandes adquieren ese mismo aspecto al ser disecadas».
Jaspersen, como lo ha demostrado a lo largo de los años, no es una fuente confiable y la mayor parte de sus afirmaciones caen en el delirio. Con toda seguridad se trata de una pata disecada de algún animal que, al modificar su estructura, se intentó hacer pasar como extraterrestre.
REFERENCIAS
Anónimo, ¿Extremidad inferior de un ser extraterrestre?, en Contactos Extraterrestres, No. 115, México, 27 de mayo de 1981, pag. 7.
García Vázquez J. Carmen, Científicos Estudian la extraña pezuña, en Momento Huasteco, San Luis Potosí, 22 de octubre de 1980, pag. 8.
García Vázquez J. Carmen, La extraña pata hallada de un «ser extraterrestre«, en Momento Huasteco, San Luis Potosí, 22 de octubre de 1980, pag. 6.
Jaspersen Luis Andrés, ¿Garra extraterrestre?, en Contacto OVNI, No. 22, México, octubre de 1996, pag. 10-12.
Ruiz Noguez Luis, La garra extraterrestre, en Contacto OVNI, No. 22, México, octubre de 1996, pag. 12.
Apareció publicado originalmente como Ruiz Noguez Luis, La garra extraterrestre, en Contacto OVNI, No. 22, México, octubre de 1996, pag. 12.
Vallgorguina (Valle de las Brujas) es una villa española perteneciente a Barcelona, célebre por su dolmen prehistórico. Se supone que un delineante y fotógrafo de Vallgorguina, al que sólo se le conoce con el nombre de Xavier C. fue abducido justo cerca del Dolmen Mágico de la Piedra Gentil, en 1985. El rapto duró veinticuatro horas exactas, al punto que Xavier no notó la perdida de tiempo. Sólo cuando su mujer le hizo saber de su ausencia, y cuando tras revelar el rollo de su cámara aparecieron unos rostros y unas manos desconocidas, se dio cuenta del tiempo perdido.
El «extraterrestre» de Vallgorguina.
El parapsicólogo catalán Francisco de Asís Rovatti Heredia sometió a una regresión hipnótica al testigo. Encontró que había estado retenido en una especie de cueva por unos seres de aspecto bastante repelente y de color gris verdoso. En las fotografías no se puede apreciar bien esta característica. En realidad las fotos parecen como manchas de Rorschar, planas sin cuerpo o volumen aparente. Parecen extraídos del mundo creado por Edwin A Abbott.
Mano de uno de los extraterrestres o intraterrestres que raptó a Xavier C.
En otra de las fotos vemos una mano negra con uñas tipo garra.
Nunca nadie encontró la cueva y nadie sabe de su existencia. No conozco más datos sobre este caso que parece ser un fraude.
REFERENCIAS
Callejo Jesús y Canales Carlos, Gnomos, Editorial EDAF, Madrid, 2001.
In ilo tempore se conocían sustancias y animales que resplandecían en la oscuridad. Este fenómeno generó muchas supersticiones, pero al mismo tiempo despertaba curiosidad.
Como en tantas muchas otras cosas, fueron los chinos quienes mencionaron por primera vez la existencia de las luciérnagas y de algunos gusanos luminosos. En el Shih Ching (Libro de las Odas), de 1500 a 1000 a.C. se hace una descripción de estos animales.
«»¦Algunas cosas no arden por su naturaleza, ni tienen fuego de ningún tipo, aún así parecen producir luz», escribió Aristóteles en su «De Coloribus», refiriéndose a la luz que emitían ciertos peces en estado de descomposición.
Cristóbal Colón en su primer viaje vio luces extrañas:
«… y era como una candelita de cera que se alzaba y levantaba, lo cual a pocos le parecía ser indicio de tierra, pero el Almirante tuvo por cierto estar junto a tierra…».
El primero en describir, en 1565, una solución acuosa extraída de la madera, que poseía un extraordinario color azul intenso fue el alquimista español Nicolás Monarde. Le dio el nombre de «lignum nephrilicum». Casi un siglo después (1655), Athanasius Kircher, la estudió, en Alemania, y luego Francisco Grimaldi en Italia, Robert Boyle e Isaac Newton en Inglaterra. Los dos últimos, científicos ingleses, encontraron que, cuando la solución se iluminaba con luz blanca, se transmitía una luz amarilla, al mismo tiempo que se reflejaba la luz azul que todos podía ver. En 1852, otro inglés, George Stokes demostró que la solución absorbía cierta longitud de onda de la luz blanca, mientras que emitía una luz de mayor longitud de onda. Esta emisión desaparecía de forma instantánea cuando se apagaba la luz. El mismo fenómeno fue observado en los espatos minerales (fluorspar), por lo que Stokes acuñó el término de fluorescencia.
Años atrás, en 1603, ya se había observado cierto tipo de luminiscencia en sustancias como el sulfato de bario (barita natural). Vincenzo Cascariolo, de Bolonia, al calentar esta sal con carbono, logró producir una sustancia que emitía luz en la noche. Aparentemente se cargaba durante el día con la luz solar y luego, durante la noche, brillaba con cierta intensidad. Por eso la bautizó con el nombre de «lapis solaris» o piedra del Sol. Gulio Lagulla y Galileo Galilei se interesaron por el fenómeno, al que dieron el nombre de «spongia solis» o esponja solar, ya que según ellos la sustancia absorbía los rayos solares. En Grecia ya era conocida como «litosforo» o piedra productora de luz.
Tendrían que pasar algunos siglos para que el químico alemán Eilhard Wiedemann acuñara el término luminiscencia, que incluía los fenómenos de fluorescencia y fosforescencia. Se definió a la luminiscencia como todos los fenómenos luminosos no causados solamente por el aumento de la temperatura (incandescencia).
Hoy en día, la luminiscencia se entiende como el proceso por el cual un material genera radiación no térmica. Así, la luminiscencia es la emisión de luz por medios diferentes a la combustión y por eso ocurre a temperaturas más bajas que las requeridas por la combustión. Un ejemplo de luminiscencia es la luz, o brillo, emitido por el dial de un reloj luminoso.
Cuando ciertos materiales absorben varios tipos de energía, una parte de la energía se emite como luz. Este proceso tiene dos pasos:
1. La energía incidente hace que los electrones de los átomos del material absorbente se exciten y salten de las órbitas internas de los átomos a las órbitas exteriores.
2. Cuando los electrones «caen» de nuevo a su estado original, emiten un fotón de luz.
El intervalo entre los dos pasos puede ser corto (menos que 0,0001 segundos) o largo (muchas horas). Si el intervalo es corto, el proceso se llamaba fluorescencia; si el intervalo es largo, el proceso se llamaba fosforescencia. En ambos casos, la luz producida es casi siempre de menos energía, es decir, de longitud de onda más larga, que la luz excitante.
No existe realmente una frontera clara entre fosforescencia y fotoluminiscencia ya que empleando métodos finos se comprueba que ciertos minerales, a priori sólo fluorescentes, en realidad siguen dando luz fracciones de segundo después de haber sido separados de las fuentes excitadoras. Sin embargo, por convención, el término Fluorescencia se restringe a la luminiscencia causada por rayos ultravioleta (U.V.).
Existen muchas aplicaciones para estos fenómenos. Van desde los materiales con que se cubren las pantallas de los televisores, que brillan cuando son excitados por los rayos catódicos, a las lámparas fluorescentes y los aditivos de los detergentes blanqueadores que dan una sensación de mayor blancura.
Existen diversas variedades de luminiscencia en función de la energía responsable del fenómeno:
La Quimiluminiscencia es aquella luminiscencia en la que la energía es originada por reacciones químicas, como cuando el fósforo amarillo se oxida en aire, emitiendo una luminiscencia verde. Si la reacción química ocurre en un organismo viviente, tal como la luciérnaga o los peces abisales, el proceso se llamaba bioluminiscencia.
Bioluminiscencia. Emisión de luz por organismos vivientes, sin calor apreciable. La luz resulta de una reacción química de enzimas y ciertas otras sustancias en los organismos. Bacterias, algas, hongos y varios animales invertebrados tienen especies bioluminiscentes. Algunos peces de mares profundos están equipados con órganos que producen luminiscencia hacia la que se ve atraída la presa. La luz emitida por la luciérnaga hembra atrae al varón para el apareamiento.
Roentgenluminiscencia. Luminiscencia producida por rayos X de altas energías al bombardear ciertos materiales; un ejemplo es la incidencia de los rayos X en una pantalla fluoroscópica.
Triboluminiscencia. Luminiscencia que resulta del rompimiento, rascado o despedazamiento de ciertos materiales; la palabra viene del griego «tribo» que quiere decir frotar, fricción, y «luminizenz» o luminiscencia, consiste en la mayoría de los casos en descargas eléctricas que tienen lugar entre partes diferentes del sólido, cuando estas se separan por acciones mecánicas externas. Hay cristales moleculares, como el azúcar; que al ser triturados emiten luz visible. Del mismo género es la luminosidad azul que se produce al separar la cinta adhesiva (masking tape, o cinta «Scotch»). En ambos casos las cargas eléctricas se producen por la separación de las superficies. La emisión de luz ocurre por la descarga, sea directamente por fragmentos moleculares, sea por excitación de los gases atmosféricos en la vecindad de las superficies separadas. El resplandor azul obtenido al desenrollar las cintas adhesivas se debe a la excitación producida por las descargas eléctricas en las moléculas de nitrógeno del aire.
Se denomina Electroluminiscencia a aquella causada por corrientes eléctricas, o excitación de electrones. Tiene lugar cuando ocurren descargas eléctricas en presencia de gases enrarecidos o con vapores de ciertas sustancias. Pueden ser de dos tipos:
Catodoluminiscencia ocasionada por rayos de electrones, o rayos catódicos que se utilizan en las pantallas de diferentes tipos de dispositivos, como: televisores, computadoras, osciloscopios, radares, etc.
Anodoluminiscencia e ionoluminiscencia. Corresponden a la luminiscencia en ánodos debida a la acción de iones positivos sobre la sustancia. Fue descubierta por Goldstein en 1886.
Radioluminiscencia. Es la luminiscencia producida por la acción de los materiales radiactivos. Observada por primera vez por Pierre y Marie Curie en el elemento radio que obtuvieron a partir de pechblendas procedentes de Johanngeorgenstadt, Sajonia (Alemania).
Fotoluminiscencia. Es la creada cuando ciertos materiales son irradiados por luz visible, rayos X, rayos catódicos, ondas de radio o luz ultravioleta; un ejemplo es la fosforescencia de pinturas.
Sonoluminiscencia. Se ha observado en algunos líquidos orgánicos, es la luminiscencia producida por ondas sonoras de ultra altas frecuencias, o ultrasonidos.
La Termoluminiscencia es la capacidad de ciertos cuerpos de producir luz visible cuando son calentados a una temperatura por debajo del rojo. Este tipo de fenómeno fue observado en 1663 por Robert Boyle. No debe ser confundida con la incandescencia que ocurre a temperaturas más elevadas. En termoluminiscencia el calor no es la fuente primaria de energía sino el que aumenta la reacción. En realidad los materiales son de por sí fosforescentes, pero esta propiedad aumenta con el calor. La variedad de la fluorita llamada clorofana emite una radiación verde característica y otros minerales termoluminiscentes son la calcita, el apatito, la escapolita, la lepidolita y ciertos feldespatos.
FOX FIRE
Foxfire es un fenómeno natural que ocurre en el bosque, y es común observarlo durante la noche. Es causado por la bioluminiscencia de algunos hongos, y por lo regular se le encuentra en cortezas podridas, en donde crecen estos hongos.
La bioluminiscencia es un tipo especial de quimiluminiscencia en donde la reacción química se genera dentro de algunos seres vivos (bacterias, hongos, algas, insectos, peces, invertebrados»¦). Se produce por el repentino decaimiento de una molécula en un alto nivel de energía a uno más bajo, emitiendo fotones. Es una especie de fotosíntesis inversa. En la fotosíntesis, el organismo vivo captura luz y dióxido de carbono (CO2) para producir materiales orgánicos y emitir oxígeno. En la bioluminiscencia, se emite luz y CO2 por medio de la descomposición de material orgánico, usando oxígeno. Este tipo de luz es de baja intensidad y energía. Se produce por reacciones químicas (se han encontrado más de 50 diferentes tipos de reacciones) a temperatura ambiente y no genera calor. La bioluminiscencia más conocida es la producida por las luciérnagas.
Pero también varias especies producen esta bioluminiscencia. El Armillaria mellea (hongo de miel) es el más común. Esta especie en particular emite un destello azul verdoso. Otras especies emiten distintos colores, como el Omfalotus illudens, conocido en algunos lugares como Jack-o»™-lantern, que emite un destello de color naranja; o el Panus stipicus, de color rojo.
El cuerpo fructífero de Armillaria es una zeta de color oro, que no es luminiscente, sólo su micelio y rhizomorphos lo son. Sigue patrones que van de las 7:30 p.m. a las 7:30 a.m., cuando deja de emitir luz. Este patrón no se ve afectado por la presencia o ausencia de luz solar.
Los hongos generan luz en dos etapas. La primera es recargándose de energía química a través de la respiración o un proceso fotosintético. Esta energía se almacena en ciertas moléculas. La segunda etapa es tomar esta molécula energetizada, llamada «luciferina» (del latín, «portadora de luz»), y combinarla con oxígeno en presencia de una enzima especial, llamada «luciferaza», ATP (Adenosina Trifosfato). Esta reacción produce agua, luciferina en un nivel energético más bajo, y luz.
Al foxfire también se le conoce con el nombre de Faerie Fire (fuego de las hadas). Aparece en otoño, cuando comienza a enfriar. La temperatura óptima es de 25°C. Por arriba de los 30°C o por debajo de los 2°C disminuye la luminosidad.
Ya Aristóteles hablaba de este «fuego frío». Plinio, el naturalista romano menciona los bosques de olivos luminosos. En 1780 se pensaba que el origen eran animales microscópicos que brillaban mientras se alimentaban de la madera podrida. Pero fue hasta 1800 que se encontró la relación entre la luminiscencia y minúsculos hongos. A mediados de ese siglo se encontró que dichos hongos requerían, para emitir su luz, la presencia de humedad y de oxígeno. A comienzos del Siglo XX se comenzó a reseñar todas las especies de hongos que producen el fenómeno. En la actualidad se conocen más de 40 especies de tales hongos, entre los que se encuentran los basidiomicetos.
En nuestros días es difícil ver esta maravilla de la naturaleza, especialmente debido a la polución luminosa de las ciudades. La intensidad de la luz del foxfire es muy débil. Para poder verlo es necesario estar en el bosque húmedo, en completa oscuridad y haber acostumbrado a nuestros ojos, durante 20 a 30 minutos, a dicha oscuridad. Evite usar cualquier tipo de luz. Solo utilice la de las estrellas. Un fotomultiplicador puede dar buenos resultados.
EL FUEGO DE LOS TONTOS
Olvidemos por un momento las hipótesis de Devereux y de Persinger y veamos otro enfoque de las luces fantasmas. Hemos Visto que algunos de estos fenómenos se pueden explicar si suponemos que son debidos al Foxfire o a otro tipo de luminiscencia, pero también existe otro fenómeno que puede explicar el enigma.
Los Fuegos Fatuos, del latín «Ignis fatuus», son luminosidades misteriosas similares a flamas débiles que se ven en muy raras ocasiones de noche sobre el suelo. También se les conoce como «Fuochi fatui» o «lambenti» (en Italia); «Feu follet»,«Feux follets» (en Francia), «follets delfoe» (en Cataluña),«Marsh lights» (en Estados Unidos), etcétera.
Ignis fatuus, fuochi fatui, feu follet, follets delfoe o fuego fatuo, significa literalmente «el fuego de los tontos». Se le conoce así porque cualquiera que los sigue es un tonto. En la antigüedad se le temía a este fenómeno porque se creía que era portador de malas noticias o que traía consigo a la muerte. Cualquier tonto que seguía la luz podía caer en un precipicio. Esas luces se les podían seguir pero nunca se les podía alcanzar.
Usualmente son luces pequeñas y aparecen cerca del suelo. Su principal característica es que se localizan en área determinadas muy específicas. Algunas veces las luces se separan en varias pequeñas unidades, o éstas se combinan para formar una mayor, o dos revolotean alrededor una de la otra, sin juntarse. Evitan los objetos y, frecuentemente, se alejan de los espectadores cuando estos intentan aproximarse. Los fuegos fatuos son principalmente de color amarillo, rojo o azul.
Los fuegos fatuos han dado origen a muchas supersticiones y leyendas. A veces aparecen en los pantanos, en los cementerios, en los depósitos de basura o en cualquier lugar donde hay animales o vegetales en putrefacción. Los fuegos fatuos están íntimamente relacionados con los cadáveres en descomposición y los cementerios.
En los pantanos es, preferentemente, el hidrógeno protocarbonado, metano, el que arde en una llama azulada poco brillante, pero nítidamente perceptible en la oscuridad. En los cementerios es el hidrógeno fosforado, fosfeno, que se inflama muy fácilmente en contacto con el aire.
Estos fuegos fatuos, cuando son movidos por una ligera brisa o son atraídos por las personas que pasan cerca, son horripilantes para la imaginación popular que los ha designado con muchísimos nombres, cada uno más supersticioso: candelas de los muertos, fuegos de los Elfos (genios o espíritus del aire, de la mitología escandinava), linterna del monje, almas en pena, etcétera.
Desde hace por lo menos doscientos años se les considera un fenómeno natural, debido al gas producido por la descomposición del material biológico en el suelo. Ya en 1730, Isaac Newton, en su «Escritos sobre óptica», relacionó el gas de los pantanos, metano y otros gases debidos a la descomposición de la materia orgánica, con los ignis fatuus.
El metano (CH4) y otros gases de las marismas creados por los vegetales y animales en putrefacción suben en forma de burbuja a través de los pantanos, hasta la superficie, en donde se encienden y producen flamas y bolas de fuego que se mueven debido a la acción de las corrientes de aire. El metano no se enciende espontáneamente, pero en combinación con el fosfeno (PH3) si lo hace. El fosfeno es un compuesto que se enciende al entrar en contacto con el aire, lo que provoca que el metano, a su vez, se prenda.
En 1980 el Dr. Alan Mills del Departamento de Geología de la Universidad de Leicester inició una investigación sobre estos fuegos. No los pudo reproducir en el laboratorio, bajo condiciones controladas, usando metano, fosfeno y otras sustancias que se sospecha producen este fenómeno. Concluyó que el Will-o»™-the-Wisp no es producto del gas de los pantanos.
Sin embargo, en 1993 los biólogos alemanes Günter Gassmann y Dieter Glindemann supusieron que la causa de ascensión natural del metano, gas de los pantanos, puede ser otro gas, el difosfano (P2H4), que se encuentra en el tracto digestivo de muchos animales y que se enciende espontáneamente cuando se encuentra con el aire. Como agente natural reductor capaz de transformar el fosfato alimenticio en difosfano se debe a la presencia de algunos microorganismos.
El difosfano hidratado posee una alta presión de vapor si se encuentra entre 20°C y -30°C, por lo que puede entrar en combustión al contacto con el aire, aún en pequeñas concentraciones. Estos se pueden ver en los así llamados «corpse candles» que se ven en los cementerios.
Burford J. R. y Bremmer, J. M., en 1972 no pudieron detectar fosfeno en muestras de mezclas de terreno con fosfato, a través de cromatografía de gases, pero en 1993, Glindemann sí encontró, por medio de cromatografía de gases, presencia de fosfeno (CAS. 7803-51-2, PH3, fosfano), Difosfino (P2H4, difosfano) en el gas de los pantanos, biogás, landfill gas, marsh gas, wetland sediment, y en el tracto intestinal de los mamíferos, en sus heces fecales y en el estiércol. Inclusive se le puede encontrar en algunos alimentos.
No hay que confundir el fosfeno con el fosgeno (COCl2, cloruro de carbonoxido, carbonildicloruro o bicloruro de ácido carbónico). Tampoco hay que confundir los ignis fatuus (fuegos fatuos), con los «ignis flatus» (los fuegos de las flatulencias).
El gas formado durante las primeras etapas de putrefacción es flamable. Eso lo comprobaron en su oportunidad los enterradores y los primeros anatomistas quienes, en los cadáveres ya hinchados, hacían diminutos orificios y luego acercaban una antorcha. De inmediato se formaban largas flamas azules que podían quemarse como pequeñas pipas por varios días antes de que el gas combustible se acabara.
El investigador forteano Phil Reeder, en 1986, puso en duda la explicación para los fuegos fatuos. Según él existen varios informes de gente que a tocado dichos fuegos y que no ha sentido calor alguno. Si se trata de flamas ¿cómo es posible que no desprendan calor? En efecto, se sabe de varios testimonios de testigos que hablan de luminosidades frías.
En estos casos no se puede tratar de combustión, sino de quimiluminiscencia «“o fosforescencia- del fosfeno. A bajas concentraciones de oxígeno, el vapor de fósforo es luminiscente, y se puede formar fácilmente a través de la descomposición del difosfano.
Antiguamente en las morgues, cuando no se contaba con cámaras de refrigeración, se formaba el fosfeno, especialmente en los días calurosos, y se podía observar una ligera fosforescencia en los cuerpos. Este es el fenómeno que dio lugar a la leyenda de las «corpse lights».
Conocido en lenguaje coloquial como grisú, el gas de los pantanos es producto de la habitual descomposición o de los fósiles orgánicos (el carbón, por ejemplo). De él se dice que ha entrado en ignición al producirse dentro del cuerpo humano. El doctor Stephen Power, del Royal Homeopathic Hospital, describe un caso curioso en The British Journal citando el caso de un paciente en el que el metano se había generado a causa de una úlcera duodenal. El paciente, un sacerdote, estaba apagando las velas después de un servicio religioso, cuando «en su aliento se prendió fuego». Alarmado, pero sin haber sufrido lesiones, corrió a pedir consejo médico, y la curación de la úlcera terminó con la producción de metano.
Un técnico en medicina espacial supone que estos fenómenos pueden explicar varios casos de ovnis:
«Con los ovnis ocurre lo mismo que con las aureolas. Si el aire está quieto, el sudor vaporizado ascenderá alrededor del cuerpo hasta cierta altura y allí se mezclará con oxígeno. Esta reacción química puede generar también un proceso luminoso. Entonces el círculo luminoso sobre la cabeza semejará una aureola. Los ovnis son, por así decirlo, gigantescas aureolas formadas por el gas de los pantanos».
Demin y sus colaboradores propusieron un mecanismo que involucra las propiedades semiconductoras de cuerpos minerales polimetálicos. Su idea involucra descargas eléctricas de las fallas geológicas que son amplificadas por la presencia de minerales semiconductores. Esta teoría conlleva la generación de ondas de ultrasonido y emisión de electrones, además de la luminiscencia, y sugiere que el fenómeno luminoso puede estar asociado con cuerpos minerales polimetálicos cerca de la superficie.
Algunos microbiólogos creen que el fenómeno de luminosidades frías lo causa una bacteria fosforescente. Pero la verdad, a ciencia cierta, nadie la sabe, pues nadie, hasta el momento, ha capturado, analizado o reproducido en el laboratorio un fuego fatuo, y la literatura científica sobre el asunto casi no existe. Sin embargo, en vista a lo que hemos visto hasta el momento, bien podríamos decir que algunos ovnis son El Fuego de los tontos.
Existen varios sitios en donde se pueden ver estas luces. La lista siguiente en ningún modo es exhaustiva, pero da una idea de la magnitud del fenómeno.
AFRICA
Nigeria, en Kano.
Sudan, las «Blue Sparks» de Khartoum.
AMERICA DEL SUR
Argentina, en el cerro de las Animas, en Peralta.
Argentina, en el cerro del Uritorco.
Argentina, en Victoria.
Chile, el «Farol» o el «Carbunclo» o el «Alicanto».
Colombia, el «automóvil fantasma» o el «carro fantasma de Carlos Bombita», en Pueblo Nuevo, Ocaña.
Colombia, la «La candileja», en Antioquia.
Colombia, la «La luz viajera», en Casanave.
Colombia, la «Luz corredora», en Cesar.
Cuba, la «Esfera candela» o «Luz de Yara».
Nicaragua, en Quilali, vista desde 1945.
Perú, la «Luz del dinero».
Venezuela, el «Relámpago de Catatumbo» o «La luz de Maracaibo» o el «Faro de Maracaibo».
ASIA
China, en la montaña Wu T»™ai.
India, las «Luces de Padubidri», cerca de Mangalore, que se veían desde 1982.
India, los «Chota-admis», de Darjeelin
Malasia, las «Penanggal».
Mongolia, en el desierto del Gobi se las conoce como «fuegos del Diablo».
Tailandia, en la Chance Island.
Tailandia, las «Nong Khai lights» o las «Luces Nekha» o los «Nagas», en el pueblo de Nong Khai, sobre el río Mekong.
BRASIL
Amazonas, el «Cherrube».
Bahía, el «Mboi-Tatá»
Alagoas, el «Jean Delafosse»
Itamaracá, el «Joao Galafuz»
Minas Gerais, el «Mboi-Tatá»
Rio de Janeiro, «Mae de Ouro» o «Mae do fogo», se aparece desde hace más de 150 años.
Sao Paulo, el «Mboi-Tatá».
Sao Paulo, la «Mae de ouro», en Iporanga.
Sergipe, el «Jean de la Foice»
«Batatao» o «Boitatá», en el nordeste.
CANADA
British Columbia, la «British Columbia Light».
Ontario, la luz fantasma de Lake Simcoe, cerca de Brechin, al Norte de Toronto.
Ontario, en la isla de Scugog, distrito de Buffalo Basin.
Ontario, el «Ontario Ghost Road».
Ontario, las «Ontario Lights».
Saskatchewan, la «St. Louis Light», en St. Louis.
Woodridge, Manitoba, Canadá, en el lago Simcoe.
en Buffalo Basin district, cerca de Beechy, se ven desde 1912.
ESPAÑA
Canarias, en las cumbres de Güimar.
Canarias, la «Luz de Leme», en Concepción.
Canarias, la «Luz de Mafasca», en Jandia, Fuente Ventura.
Canarias, la «Misteriosa luz de Martela», en Granadilla de Abona, Tenerife.
Cataluña, en el monte Turó de I’Home.
Cataluña, en la montaña de Montserrat.
Cataluña, la «Misteriosa Llum», de Barcelona.
Cataluña, las «Follets delfoe», en Queralbs, Tregurá y Freixenet.
Galicia, en el Pico Sacro
Vizcaya, en el monte de Amboto
«diablos luminosos» que se da en Cádiz.
La «Luz Mala» toma el nombre de «Luces Populares» en España
ESTADOS UNIDOS
Alabama, las «Dancing Ghost Lights en el monte Oriflamme, Lamar, sobre la vieja carretera de Butterfield Stage, al sur del desierto de California, cerca del pueblo de Julian.
Alabama, en Lamar County, vistas desde 1895.
Alaska, en el Lago Iliamna.
Arizona, en Sedona.
Arkansas, la «Gurdon Ghost Light», en Gurdon.
Arkansas, la «Rich Mountain Light», de Mena.
Arkansas, las «Crossett Lights», de Crosset.
California, las «Ridge Lights».
Carolina del Norte, en Burke County.
Carolina del Norte, en Watauga County.
Carolina del Norte, las «Brown Mountain Lights», en las Brown Mountain, cerca de Morgantown.
Carolina del Norte, las «lights of Summerville», de Summerville.
Carolina del Norte, las «Maco Mountain Lights» o «Maco Station Light» o «The Maco Light», en Wilmington.
Carolina del Sur, las «Bingham’s Light» de Dillon, en Summerville en el Sheep Island Road.
Colorado, en el cementerio de Silver Cliff.
Colorado, San Luis Valley, (Mysterious Valley).
Florida, la luz misteriosa de Maryland que apareció en 1952.
Florida, en Oviedo.
Georgia, la «Codgell Spooklight», de Codgell.
Georgia, la «Surrency Spooklight» o «Surrency»™s Ghost Lights», en Surrency.
Hawaii, en el Parker Ranch de Waimea.
Illinois, la «Illinois Central Spook Light».
Iowa, una luz que se vio en una granja de Warren County, desde 1874 hasta 1947.
Kentucky, la «Haldeman Light», de Haldeman.
Kentucky, las «Sand Mountain Lights» o «Sand Mountain Ghost Lights», de Sand Mountain.
Kentucky, Mount Sterling.
Louisiana, entre Gonzalez y Galvez.
Michigan, la «Michigan Light».
Michigan, las «Paulding Lights» en Paulding, cerca de Watersmeet.
Minnesota, la «Old Brewery Hill Spook Light».
Missouri, en Cedar County.
Missouri, en Farrenberg.
Missouri, en los Montes Ozarks.
Missouri, en Webster County, cerca de New Madrid.
Missouri, la «Hornet Light» o «The Hornet Spooklight» o «The three-state spooklight», en Joplin, que se puede ver desde Missouri, Oklahoma y Kansas.
Missouri, la «Senath Light», en Arbyrd.
Montana, las «Montana Lights».
Nevada, las «Phantom lights».
Nevada, cerca de McDermitt.
Nevada, en Nye County.
New Jersey, las «Wanaque Lights», del lago Wanake.
New Jersey, las luces fantasmas de Jersey City
New Mexico, cerca del río Llano, Taos County.
New York, en el pantano de Cassadega.
New York, en Pine Bush.
North Dakota, en Cass County, vistas desde 1968.
Ohio, la «Oxford Light», Oxford.
Ohio, las «Loudonville lights» o «Phantom lights», de Loudonville.
Oklahoma, las «Cimarron County lights», del condado de Cimarron.
Oklahoma, las «Oklahoma Panhandle Lights».
Oklahoma, las «Sand Springs lights», de Sand Springs.
Oregon, las «Blue mounrains lights».
Oregon, en La Grande.
Pennsylvania, en Hansell Road, Bucks County
Tennessee, la «Chapel Hill Light», en Chapel Hill, se aparece sobre una vía de ferrocarril.
Texas, el «will-o-the wisp of Esperanza», que se ve desde 1941.
Texas, las «Anson Lights», en Abilene.
Texas, las «Ghost lights of Bragg Road» o «Saratoga Light» o «Saratoga Ghost Light» o «Bragg Road» o «Big Thicket», entre Saratoga y Bragg.
Texas, las «Wimberely Lights», de Wimberely.
Texas, las «Marfa Lights» o «Marfa Mystery lights», de Marfa.
Texas, en Presidio County.
Utah, en Uinta Basin.
Virginia, en Nansemond County.
Virginia, la «Belfast Ligth», de Belfast.
Virginia, la «Cohoke Light», en West Point..
Virginia, las «Suffolk lights», de Suffolk, en el Jackson Road.
Washington, en la reservación India de Yakima.
Washington, en Tacoma.
Washington, la «Phantom Light of Ringold» o «Ringold ghost lights», vistas cerca de Pasco.
Washington, la «Mount Adams Light», en la reservación de Yuma.
Wisconsin, en los pantanos de Kenosha.
Wisconsin, en Racine.
Wyoming, en Newcastle, cerca de la famosa Devil»™s Tower de Encuentros Cercanos del Tercer Tipo.
«Maple Lake Ghost Light», en Maple Lake.
Sobre el monte Baldo, en Lazer.
EUROPA
Al norte de Holanda.
Alemania la «Irrlichter» o «Irrlicht» o «luz loca», dos minúsculas bolas corren como antorchas en Brieselanger, cerca de Berlín.
Francia la «Ronda-dos-Lutinos».
Gracia, en el Monte Athos
INGLATERRA
Bleaklow, el «Dark lad» o «T»™Owd lad», en Woodhead.
Bleaklow, en el Fuerte Glossop.
Bleaklow, los «Devil»™s Bonfires», en Torside Castle.
Dartmoor,
Derbyshire la «Lantern Pike» o «Peggy with»™ Lantern», en Hayfield.
Derbyshire, en Shining Clough.
Derbyshire, la «Meg o»™th»™ Lantern Lane», en el Río Derwent, cerca de Derby.
Derbyshire, las «Longdendale Lights» o «Devil»™s Bonfires», en High Peak.
Dervyshire, en Whitwell
Escocia, la «Fife light» o «Spunkie».
Gales en 1904-1905.
Irlanda, la «Fermanagh Couny light».
La «Cammeringham Light», de Harpswell.
la «Watersmeet light».
La «St. Albans Light».
Longnor en el río Dove,
Peak, South Yorkshire y North Nottinghamshire, el «Fiery drake»,
Peakland Spooklights.
Willoughton, en el condado de Lincoln.
ITALIA
Cravagliana
En Val d»™Aosta, las «lumini», «processioni dei morti», luces atribuidas al demonio.
En Vipiteno, se le conoce como «Froscherle», un pequeño fuego en un area pantanosa del Norte de Italia.
Lombardia, en Valceresio, se encuentra el llamado Hessdalen Italiano.
Montañas Sibillini, Luces extrañas.
Monte Bisalta, lugar sagrado en donde se ven OVNIs.
Monte Prela, cerca de Genoa.
Mount Bisalta, cerca de Mondovì.
Novara, al Norte de Italia.
Piedmont, Italia, una montaña sagrada.
Regio Emilia, en Cánolo di Correggio, que sus habitantes llamaban «La Patria».
Sondrino, en las montañas de Caiolo y Berbenno.
También se les ha visto en La Spezia, Brescia, Vicenza, Aosta y Latina.
Trento, en Transacqua, se habla de la «luce burlona».
Turín, al norte de Italia.
Valsesia
Valtellina, Berbenno.
Vercelli, una luz conocida como «s-ciarùn» que se vio en el valle de Mastallone, entre 1947 y 1950.
Voghera, Italia.
Veneto, la «Cabeza de caballo ardiente», y el «Scarafaggio lucente».
Verona, «Le lumere».
Tronio, los «Cules».
Cuneo, los «Cules».
Novara, los «Cules».
Belluno, la «Luce vagante», de Livinallongo.
Milán, la «Cagnolitt».
Perugia, en Morra.
Modena, en el cementerio Trentino di Banano.
En Luca, los «Lumetti» o «Luminotti» o «Folletti del lumicino» o «Cecco linterna».
Liguria, el «Chiaro dei fichi mori».
Oltrepo Pavese, en el cementerio de Tidone.
Emilia Romagna, la «Lamazze», en Ferrara.
Emilia Romagna, la «Lumere», en Rabean.
Emilia Romana, la «Piligreina», en Forlí.
Emilia Romana, la «Pulo «˜una», en Rimini.
MEDIO ORIENTE
en Petra las conocen como «Djinn» o «Djenum».
Irak, en Ramadi.
MÉXICO
Coahuila, en Bella Rosita.
Durango, en Cevallos.
Estado de México, en Chalma.
Estado de México, en el cerro del Tenayo.
Estado de México, en Jorobas.
Guanajuato, en Mesa Ibarrilla.
Guanajuato, en Valle de Santiago.
Hidalgo, en el cerro del Xicuco.
Hidalgo, en El Chico.
Hidalgo, en Pachuca.
Michoacán, en el cerro de Colima.
Morelos, en el Tepozteco.
Puebla, en el Tetliyolotl.
Querétaro, en Peña Colorada.
OCEANIA
Australia, las «Min Min Lights», en Store Route, cerca de Bourke, New South Wales.
Australia, las «Min Min Lights», vistas en Boulia, New South Wales.
Australia, las «Min Min Lights», en Queensland, en la estación de Alexandria.
Australia, las «Min Min Lights», en Queensland, en Marebeea.
La luz fantasma más famosa de Asia es la que se aparece en el Río Mekong, cerca de Nongkhai, Tailandia.
La luz sale del fondo del río y flota sobre su superficie, a unos 10 metros, para luego salir disparada hacia el cielo. Son del tamaño de pelotas. Los residentes dicen que se trata de los huevos que deja una serpiente.
La luz también se puede ver en Laos. El nombre con el que se conoce en ambos países es el de las «Luces Nekha». Nekha es un pez grande que vive en ese río. El fenómeno es común en cierta época del año, durante la Luna llena, en octubre, y sólo dura unos 30 minutos. Mucha gente de los alrededores viaja al lugar para tratar de verlo. Incluso se le ha filmado. La televisión Thai emitió esas imágenes en 1996. Se cree que se trata de fuegos de artificio lanzados por bromistas.
También se les conoce como las «Nong Khai lights» o los «Nagas», porque el pueblo más cercano es el de Nong Khai, sobre el río Mekong.
En Tailandia son famosos los Nagas unos seres míticos en forma de llamas que se ven en octubre volando sobre la superficie a gran velocidad.
En 1907 el explorador Sir William George Maxwell en su In Malay Forests’, describe su experiencia con dos bolas de luz en la costa oeste de la península Malaya, en 1895. Se trataba de pequeñas esferas de luz que se movían a velocidades variables en el bosque y que los habitantes del lugar llamaban «Penanggal», el fantasma de una mujer muerta durante su trabajo de parto. Mencionaba también casos similares en Siberia, Alemania, Finlandia, Noruega, Escocia y América del Sur.
En la India, aparecen los «Chota-admis», de Darjeelin. Se piensa que las luces son pequeños hombrecitos o se les considera las linternas que usan esos pequeños seres que habitan en el interior de la tierra.
Nerendra Nayak, uno de los escépticos de la India, explicó las «luces de Padubidri», cerca de Mangalore, India, que se ven desde 1982.
Al Oeste del río Eufrates, en Irak, el antropólogo Henry Field, del Chicago Field»™s Museum (actualmente el Chicago Museum of Natural History) se enfrentó con una de estas luces una fría tarde de enero de 1926. Se encontraba sobre las dunas del desierto de Mesopotamia, en un camión del Ejército Británico, en una expedición científica autorizada por el Vicealmirante del Aire Sir John Higgins. Era una tarde lluviosa y granizaba. Field miraba al cielo, hacia el noroeste, cuando vio una impresionante luz verde. Pensó que se trataba de una de las luces de bengala que usaban los miembros de la Royal Air Force.
Field les comunicó lo observado a los miembros de la patrulla. El sargento ordenó parar. Mientras platicaba con Field, la luz apareció de nuevo, muy arriba en el cielo. Indudablemente era verde, y voló por unos segundos antes de desaparecer.
«Algunos de nuestros muchachos podrían estar en problemas o son algunos nativos jugando con equipo robado», dijo el sargento. «Investigaremos».
Cuando la patrulla alcanzó el área en donde había desaparecido la luz, no encontraron nada a pesar de rastrear cada detalle. Al regresar al Fuerte Rutba, cuartel de la RAF en Bagdad, se dio instrucciones para que partieran algunos aviones e hicieran una búsqueda desde el aire en la región al oeste de Ramadi. Nuevamente no se tuvo éxito.
Veinte años después, en 1946, Field estaba con un grupo en una caravana que se dirigía hacia Damasco. Los camelleros le contaron diversos relatos de las misteriosas luces que se ven en Ramadi. Algunos de los beduinos las habían visto tres o cuatro veces.
«No tenemos idea de lo que son. Hay muchos misterios en el desierto. La luz es uno de ellos».
AFRICA
Pocos relatos han llegados hasta México de las luces fantasmas que se pueden ver en Ãfrica. Supongo que son tan frecuentes como en cualquier otra parte del mundo, pero sólo conozco las siguientes.
Las «Blue Sparks of Khartum», en el Sudan, Ãfrica, y el fenómeno similar de Kano, al Norte de Nigeria es causado por cargas de electricidad estática que es generado por la fricción de las partículas de arena cuando son movidas por el viento. Esta también es la explicación de las «Dancing Ghost Lights» que se ven regularmente sobre las Oriflamme Mountains, sobre la vieja carretera de Butterfield Stage, al Sur del desierto de California, cerca del pueblo Julian.
MÉXICO
Llegamos, finalmente a nuestro país. Las tradiciones son muchas y merecen un artículo aparte. Por el momento sólo veremos un panorama general de las luces fantasmas mexicanas.
Al igual que en el Perú, en México también se mencionan las «luces del dinero» o «luces del tesoro». Muchas de ellas están asociadas a relatos de la Revolución. Se dice, por ejemplo, que en cuatro ciénegas en donde se ahogó el General Fierro (lugarteniente de Francisco Villa) se aparece en la noche una luz que señala el lugar en donde esta el oro que llevaba en las alforjas y que finalmente lo hundió junto con su caballo.
En otras regiones se habla de «las brujas», luces que se ven sobre los cerros y montañas en días de gran turbulencia. En Tula, Hidalgo se pueden ver estas luces en el cerro del Xicuco. En ese mismo estado, en el parque nacional del Chico, también son frecuentes.
En el Estado de México, sobre la carretera México Querétaro encontramos una pequeña cima llamada Jorobas, en la que ocasionalmente se ven luces en su cima, revoloteando las cruces que se encuentran en el sitio. Curiosamente en ese lugar se dio un fraude muy sonado de un supuesto extraterrestre que luego resultó estar hecho de plastilina.
Sobre la misma autopista nos podemos dirigir a la Peña Colorada, muy concurrida por los cultores del New Age y las medicinas alternativas. Ahí también se han visto luces que saltan sobre la cima.
Un lugar sagrado en el que se veían muchas luces del tipo de fuego de San Elmo es la cañada de Chalma. Según unos autores, a raíz de que se instalaron las cruces sobre la parte superior de la cañada, se dejaron de ver las «brujas». Si esto es cierto la probable explicación es que dichas luces actúan como una especie de pararrayos que canaliza la energía hacia tierra. Confieso que no soy buen bailarín por lo que nunca he visitado el santuario.
En el famoso Valle de Santiago, Guanajuato, las siete luminarias, en realidad más de treinta volcanes, se han visto infinitud de objetos luminosos que los contactados locales confunden con ovnis. Vecino al lugar el cerro de Colima, en el estado de Michoacán, es fuente de luces que, se dice, salen de su interior.
No lejos de ahí esta la mesa Ibarrilla, en donde se dice hubo un ovnicrash, y frecuentemente se ven extrañas luces que corren por el lugar.
Otro Valle famoso dentro de la literatura ufológica es el de Cevallos, Durango. La zona del silencio en la que se ven luces en el día y en la noche.
Al norte de la ciudad de México, sobre el cerro del Tenayo, en Tlalnepantla, en donde se encuentran las torres de transmisión, se han reportado esferas de luz.
En la oleada de avistamientos sobre el Tetliyolotl, en Puebla. Desde la casita blanca nosotros (Oscar García y quien esto escribe), pasamos varias noches en vela. Mientras que la mayoría de la gente gritaba y mencionaba, señalando a lo lejos, la presencia de un supuesto ovni, García y yo sólo podíamos ver unas luces que bien podían asimilarse a las de un avión saliendo o llegando al aeropuerto que se encuentra detrás del cerro mencionado.
Ciertas noches con el ambiente húmedo del cerro de Santa Polonia, en el pueblo de San Cristóbal, en Pachuca, México, se ven fosforescencias en pleno cerro. Se debe a gases que se oxidan al contacto con el aire, cuando escapan a través de grietas en el suelo. En las minas de carbón se les conoce como Grisú, y es mortal para quien los respira. La «Bella Rosita», mina de Coahuila, México, explotó hace ya muchos años a causa de este gas.
PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN
En 1985 dos estudiosos ingleses de «luces fantasma», David W. Clarke y Granville Oldroyd publicaron su Spooklights. A British Survey, una pequeña monografía en la que se documenta de manera rigurosa el fenómeno en Inglaterra, a través de una investigación de los archivos y hemerotecas.
Este fenómeno existía aún antes de la era de los «discos voladores». Muchos avistamientos del siglo XIX y otros del inicio del XX se dieron en South Warwickshire, que se encuentra sobre una falla geológica. Posteriormente en 1987 publicaron su British Spooklights y en 1988 Clarke en otro artículo, sostienen que esas luces han acompañado a la humanidad por toda la historia, y que después de 1947 se les asimiló al fenómeno ovni. Con Paul Devereux afirman que incluso algunos asentamientos y edificaciones prehistóricas se construyeron sobre lugares en donde se manifestaban esas luces. Estos autores pusieron una atención particular en la llamada «Pennine connection» que mostraba una relación recurrente entre estos fenómenos y la región inglesa de los montes Pennini, al norte de Yorkshire y Derbyshire. Esta compleja serie de eventos daría lugar al «Project Pennine». Siguiendo la denominación de la ufóloga británica Jenny Randles, UAP (Unidentified Atmospheric Phenomena).
Clarke y Oldroyd encontraron que los tamaños iban de pocos centímetros a cinco metros. Las luces son amorfas, de composición gaseosa, a veces similares a gigantescos ojos humanos o a las luces de los automóviles, pero de naturaleza pulsante. Otros estaban compuestos de múltiples y pequeñas luces que se separaban y se reunían. Según Hilary Evans es difícil no sugerir que se trata de seres vivientes luminosos dotados de cierta forma de conciencia. En contra de la explicación del geoquímico inglés Alan Mills de que son fuegos fatuos, Clark argumenta que los ensayos cromatográficos en el laboratorio no han mostrado la presencia de gas de los pantanos ni la menor traza de fósforo.
Evans fundaría poco después el Project Bolide, que es el acrónimo de Ball of Light International Data Exchange, un pequeño grupo informal de investigadores que recaba información sobre luces insólitas.
Casi una década antes un estudio similar fue llevado a cabo bajo el nombre de Project Identification en Piedmont, Missouri iniciado por el profesor de física Harley Rutledge, de la Southeast Missouri State University debido a una oleada de avistamientos en Piedmont a comienzos de 1973. El resultado fue un estudio de 7 años y en el que participaron un total de 40 científicos, ingenieros, estudiantes y personas ajenas a la universidad.
El Project Identification registró 157 avistamientos que involucraron a 178 ovnis. Rutledge afirmó haber presenciado 160 objetos sin identificación. Pero algo particular surgió de este estudio, no solo no logró aportar definiciones sobre la real naturaleza del fenómeno sino que agregó más extrañeza al enigma. Tal como en Hessdalen los participantes tuvieron la impresión que no solo estaban observando a los ovnis, sino que, incluso, interactuaban con ellos. Se informó sobre de objetos que parecían reaccionar al hecho de ser observados o a que se los iluminara. Los misteriosos cuerpos hacían destellar las luces a modo de respuestas, y hasta se dijo que los supuestos ovnis parecían conocer el horario de guardia de los observadores.
Sugestiva fue la afirmación de Rutledge al comentar
«Hubo algo más que la medición de las propiedades físicas de los ovnis por parte de observadores desapasionados. Una relación, un conocimiento se desarrolló entre nosotros y la inteligencia del ovni. Se jugó un juego».
En México también se han llevado a cabo estudios de esta naturaleza. Durante la oleada de ovnis en el Popocatepetl, en 1996 Devereux y Strand y el físico David Fryberger, del Centro del Acelerador Lineal de Stanford, en California iniciaron varias investigaciones en lugares de presuntas apariciones de ovnis, como las faldas del Volcán Popocatépetl. El ufólogo de la televisión mencionó que lo que habían registrado los aparatos era de tal magnitud que nunca antes ni después se había encontrado el mismo resultado. Sin embargo, según el propio Devereux los resultados fueron menos relevantes que los encontrados por ellos mismos en Australia, durante su investigación de las luces de Min Min.