Fuegos Fatuos (4)

ITALIA

El aventurero Giacomo Girolamo Casanova de Seingalt, en el capítulo primero del tomo VIII de su Storia della mia vita, publicado en Italia en la segunda mitad del Siglo XVIII, relata cómo una flama piramidal lo siguió en un área rural, cuando viajaba de Castel Nuovo a Roma la noche del 31 de agosto de 1743.

“Una hora después de Castel Nuovo, con el viento en calma y el cielo sereno, advertí a la derecha y a diez pasos una llama piramidal de un codo de altura y a cuetro o cinco pies por encima del nivel del terreno. Esta aparición llamó mi atención porque parecía acompañarme. Intenté aproximarme a ella con ánimo de estudiarla; pero cuanto más me acercaba, más se alejaba la llama de mí. Se detenía en cuanto yo me paraba, y, cuando la parte del camino por la que la luz pasaba estaba rodeada de árboles, dejaba de verla; pero la volvía a encontrar en cuanto el borde del camino quedaba libre. También intenté volver sobre mis pasos, pero entonces siempre desaparecía, y no volvía a mostrarse más que cuando de nuevo me dirigía hacia Roma. Tan singular fenómeno no me abandonó hasta que la luz del día disipó las tinieblas”.

“¡Qué maravilloso campo para la superstición ignorante, si, contando con testigos del suceso, hubiera hecho carrera en Roma! La historia está llena de bagatelas de esta importancia; y ewl mundo está repleto de gentes que todavía les presta atención, a pesar de la pretendida ilustración que las ciencias proporcionan al espíritu humano. He de confesar que, a pesar de mis conocimientos de física, la visión de aquel pequeño meteoro no ha dejado de darme singulares ideas. Pero tuve la prudencia de no decir nada a nadie”.

El físico Alessandro Giuseppe Antonio Anastasio Volta vio gas de los pantanos en el Lago Maggiore, al Norte de Italia, en 1776.

Varios científicos boloñeses se interesaron en estas luces. En 1728 Francesco Orioli y Giacomo Becarri recogieron muchos testimonios. Lo mismo hizo Quirico Barilli Filopanti en 1841. Muchos de estos testimonios e investigaciones se publicaron entre 1835 y 1873 en la revista alemana Annalen der Physik und Chemie y en la revista científico literaria inglesa Notes and Queries, que en su número de abril de 1875 publicó las primeras explicaciones científicas al respecto.

Antonio Vallisneri, escribió algunas cartas a sus amigos en las que menciona casos de combustión humana espontánea relacionados con fuegos fatuos. También relata el caso de un «scarafaggio lucente» (escarabajo luminoso, una luciérnaga), o «insecto feroz» que, de acuerdo con el autor fue falsamente relacionado con una serie de fuegos ocurridos en la región italiana de Veneto.

En esa misma área pantanosa de Veneto, se habla de “la cabeza de caballo ardiente”.

En Verona se le conoce como “le lumere”, y se creía que era un incubo, un demonio macho.

Los “Cules” eran las luces de las provincias de Tronio, Cuneo y Novara. Una “luce vagante” era el guardián de un tesoro en el Bosco dell’Oro, en Livinallongo, Belluno; mientras que en Milán se le llamaba “cagnolitt”. En Morra, Perugia, se cuentan casos de luces que han recorrido cerca de un kilómetro de distancia. En cementerio Trentino di Banano, Modena se dice que de noche se ve una luz que se atribuye a un espíritu burlón que arrastra un bastón que termina en bombilla.

En Liguria se cuenta la historia del “Chiaro dei fichi mori”, una especie de globo luminoso de color azul lechoso que se observa en el cementerio. En el cementerio de Tidone, Oltrepo Pavese se observa un fuego fatuo tan grande como una pelota. En Emilia Romagna (Ferrara, Rabean, Forlí, Rimini) existe una gran tradición de la “lumazze”, “lumere”, “Piligreina”, “Pulo’una”. Y en Lucca se habla de la “lumetti”, “luminotti”, “folletti dal lumicino”, “Cecco linterna”

Pero no sólo en tierra se veían las luces. Lenguas de luz fueron vistas salir del Mar Adriático.

Una luz amarilla se veía todas las noches, durante la Primera Guerra Mundial, en la provincial de Cuneo, cerca de un pequeño riachuelo.

En Val d’Aosta, en la provincial de Reggio Emilia, al Norte de Italia, en la década de los sesenta se habló mucho de “lumini”, «processioni dei morti» e ignes fatui.

RESTO DE EUROPA

En la Europa medieval, los daneses y los germanos las llamaban “luces del tesoro”, pues afirmaban que señalaban el lugar exacto donde había riquezas enterradas.

Johann Wolfgang von Goethe menciona en sus obras un caso de Ignes Fatui observado en 1768.

En Alemania la única área en donde se ven luces misteriosas es en el bosque de Briselanger, cerca de Berlín. Se les conoce como la “Irrlichter” o “Irrlicht” o “luz loca”, dos minúsculas bolas corren como antorchas. El periodista Jürgen Krumnow, encontró que estas luces, que fueron reportadas desde finales de los setenta, son simplemente luces de los automóviles que circulan por una carretera cercana.

Al norte de Holanda, en 1866, una epidemia de peste bobina fue adjudicada a la aparición de luces inexplicables vistas en los campos.

En Francia el siniestro “Moines des Narais” guiaba con una linterna a los viajantes. También En Francia encontramos “Ronda-dos-Lutinos”.

En la península Escandinava se llaman “Lyktgubhe”.

Los suecos creen que se trata de un niño sin bautizar que trata de llevar a los hombres al agua esperando ser bautizado.

En Finlandia se le llama “Omlatt” o “Liekkio” (“el flamígero”), y es un niño enterrado en el bosque y que aparece sobre las raíces, plantas y árboles.

SUDAMERICA

En todas partes del mundo se encuentran tradiciones acerca de estas “misteriosas luces” o sobre fenómenos similares, y Sudamérica no es la excepción.

A 10 kilómetros de Peralta, Argentina, se encuentra el cerro llamado de las Animas. En él hay un cementerio particular y se ve una luz sobre uno de los panteones; por eso le pusieron el nombre de Cerro de las Animas. También están las luces del Cerro de Uritorco, o las de Victoria.

En Brasil, en el Amazonas, el “Cherrube” toma el nombre de “Mae do fogo”, son luces que ya fueron observadas por el explorador italiano Ermanno Stradelli.

El ufólogo italiano Giuseppe Stilo tomó varias fotografías de las “Mae de Ouro”, en Iporanga, estado de Sao Paulo.

Sobre los caminos, en los Andes peruanos, aparece “la luz del dinero”. Sobre la cordillera brillan con tonos verdosos o blancos. Los nativos creen que indican los lugares en donde Francisco Pizarro y sus soldados enterraron el oro de Atahualpa. Al parecer también están relacionadas con los fuegos fatuos.

En algunas regiones de Colombia se habla del «automóvil fantasma», que aparece en las carreteras poco transitadas. Este mismo fenómeno es conocido en Ocaña, con el nombre de “Carro Fantasma de Carlos Bombita”, que se le ve sobre el camino que lleva a Pueblo Nuevo.

En esa misma región de Colombia se habla de “La Luz Corredora”, una especie de “Llorona” que dio muerte a su único hijo. Se dice que las luces (por lo regular dos), son los ojos de la mujer encapuchada, y los sonidos que emiten se interpretan como los lamentos y alaridos que suele pregonar por la muerte de su hijo. Muchos habitantes de Ocaña y de Cesar afirman haber escuchado esos lamentos que provienen del interior de las luces. En Antioquia y Casanare, la luz corredora se transforma en “Candileja o Luz viajera”.

En otros sitios se habla de una columna de luz que cerraba el camino a los viajeros. Si estos iban a caballo, los animales se encabritaban y se negaban avanzar.

En Venezuela se pueden ver luces sobre la Montaña de Sorte, pero las más famosas son las de Catatumbo.

CATATUMBO

El explorador Alexander von Humboldt, fue uno de los primeros en mencionar las luces del río Catatumbo, Venezuela.

Se dijo que en 1886 nueve personas fueron quemadas por este fenómeno, también conocido como “La Luz de Maracaibo”.

El tema del “Relámpago de Catatumbo” se encuentra en el escudo y el Himno del Zulia, La letra es de Udón Pérez y la música de José Antonio Chávez. Fue decretado oficialmente como Himno del Zulia en 1909. La primera estrofa dice:

“La luz con que el relámpago

tenaz del Catatumbo,

del nauto fija el rumbo,

cual límpido farol;

el alba de los trópicos

la hoguera que deslumbra

cuando al cenit se encumbra

la cuadriga del sol….

No emulen de tus glorias

el fúlgido arrebol!”

Se le observa al Sur del lago de Maracaibo, Venezuela, por lo que también se le conoce como “Faro de Maracaibo”. En realidad no se trata de un relámpago, o por lo menos de uno convencional, ya que nunca se escucha el trueno, a pesar de su enorme fulgor y luminosidad.

“Este fenómeno puede ser apreciado a centenares de kilómetros de distancia, en los Andes, en la Ciudad de Maracaibo y desde el Mar Caribe, durante casi todo el año”.

Según Andrés Zavrostky, de la Universidad de Los Andes el relámpago es producido por una tormenta permanente, de índole esencialmente eléctrica, entre nubes y tierra, en la Gran Ciénaga al oeste del Lago de Maracaibo. La región de ocurrencia es una zona inhóspita, de 226,000 hectáreas de pantanos, casi permanentemente inundada con abundante nubosidad y pluviosidad durante todo el año, que conforma el Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel, ubicada al sur-oeste del lago de Maracaibo.

Varios especialistas de las universidades de Carabobo y del Zulia (Nelson Falcon, Williams Peter, Angel Muñoz y Dia Nader), intentaron poner a prueba la hipótesis de Zavrostky. Encontraron dos zonas en las que aparece con más frecuencia el fenómeno. Las regiones se encuentran entre las Lagunas la Estrella y la Belleza, colindantes con el río Bravo, al oeste del río Catatumbo.

El fenómeno es un constante destello nocturno (16 a 40 descargas por minuto) nube-nube. No hay contacto nube-tierra o tierra-nube.

En sus expediciones, los físicos venezolanos pudieron comprobar la ausencia de anomalías magnéticas, fuentes geotermales (fumarolas, géiseres), o fuentes radiactivas en el sustrato superficial.

Según Martínez J. Marcías la explicación a la falta de ruido y el intenso resplandor se debe a la presencia de metano (CH4), producido en los pantanos

“Como la molécula de metano (CH4) es indisoluble en agua, al generarse en las ciénagas y lagunas se eleva rápidamente por ser más liviana que el aire, incluso por encima de las nubes de vapor de agua. Este fenómeno se incrementa en las horas siguientes al ocaso, cuando la ausencia de irradiancia solar evita su fotodisociación; lo que podría explicar porqué el relámpago solo es visible en forma nocturna y nunca en horas diurnas.

“La generación de metano por descomposición de detritus y humus de los pantanos se incrementa durante el verano porque las aguas son menos profundas y la temperatura media aumenta, facilitando la descomposición del material orgánico. Ello parece explicar las razones por las cuales el “relámpago del Catatumbo” es más visible en épocas de sequía que en invierno.

“La fluorescencia observada, luego de la generación de rayos en el interior de las nubes altas, puede deberse a la existencia de estados metaestables de la molécula de metano y del radical metilo, cuyos enlaces s-p admiten este tipo de excitación.

“Debe notarse que los tiempos de vida de los estados metaestables son comparables a la duración de la descarga difusa (relámpago); en el rango de los nanosegundos a los milisegundos.

“Los cristales que se forman, a partir de la mezcla del metano y el agua, se polarizan espontáneamente debido a la simetría tetraédrica, ocasionando un gradiente de potencial eléctrico en las células de las capas altas de la nube. Cuando el potencial eléctrico de la célula de la nube supera el potencial de ruptura dieléctrica del aire, se genera la descarga, visible en forma de rayos en el interior de la misma

“Así, la presencia de metano en las nubes bajas de la región, favorecida por la circulación cerrada de vientos y por enormes extensiones de pantanos (cerca de 300,000 hectáreas) permite explicar la microfísica de las descargas gaseosas (relámpago o fluorescencia y rayos o descargas de arco nube-nube) y el mecanismo de autopolarización eléctrica de la nube”.

Para Martínez la explicación se encuentra en los cristales de hidratos de carbono, que se forman al elevarse el metano y combinarse con pequeñas cantidades de agua a bajas presiones y temperaturas. Estos microcristales tienen un peso molecular menor al del agua y del aire, por lo cual se mantienen suspendidos y reflejan los rayos dando la intensidad que le es característica al fenómeno.

Nos parece que el planteamiento de Martínez esta muy cercano a la verdad, sin embargo no creemos que los microcristales funcionen como espejos para reflejar la luz de los rayos. Recordemos que estos microcristales están constituidos por hidrocarburos, principalmente metano. Estos productos seguramente se incendian al entrar en contacto con las descargas eléctricas, como día a día lo comprobamos en nuestras estufas. Suponemos que los pequeños rayos que se forman entre las nubes incendian los microcristales y forman la espectacular luz. Por eso no se escucha ruido algunos y por eso mismo no hay descargas nube-tierra.

LAS LUCES MIN MIN

Las “luces Min Min” que aparecen cerca de la Estación Alexandria, Australia, el rancho más grande del mundo con 11,000 millas cuadradas. Son de color blanco y de unos 15 o 20 centímetros de diámetro.

Se desconoce a que dialecto pertenece el término de Min Min, y mucho menos se sabe qué significa, pero a estas luces se les ha visto desde hace muchos años. Incluso se dice que las luces son anteriores al hombre blanco en Australia. Sin embargo, como en otros muchos casos de luces misteriosas, no hay una referencia escrita de estas afirmaciones. Se sabe sí, de algunos casos ocurridos a mediados del siglo XX.

En los cincuentas, por ejemplo, todos los inviernos apareció un fenómeno en la granja de Della Lanahan, en Queensland, Australia. Era una luz que vagaba a pocos pies sobre el terreno, llegando a tener unos 5 metros de diámetro. En cierta ocasión Lanahan le disparó y la luz se contrajo al tamaño de una bola de golf, para luego volver a expandirse y brillar con más intensidad. Luego de una hora, la luz se volvió a encoger hasta desaparecer, para reaparecer a la distancia.

Los relatos son muy similares. Como el del granjero que arriaba sus ovejas cuando de repente apareció una de esas luces y se posó a pocos centímetros de su hombro. Por más que daba manotazos no pudo alejarla. Luego comenzó a perseguirla a caballo, pero la luz no se dejaba alcanzar. Cansado, decidió regresar, pero entonces la luz, como si se burlara de él, se volvió a posar sobre su hombro.

Otra noche un ranchero, cabalgando en su caballo, encontró una de estas luces. Decidió espiar la extraña luminosidad y, luego, la persiguió. En su excitación fustigó su caballo hacia una valla, y cayó violentamente al suelo. Días después murió por las heridas.

El relato de primera mano de un testigo, recogido por Fred Silcock (al que se le deben las historias ya mencionadas, entre las casi 500 que logró colectar en 1993) dice lo siguiente:

“La luz apareció cuando estábamos cazando canguros. Nos asustamos y le disparamos. No tuvo efecto alguno, por lo que subimos al auto y partimos. La luz nos siguió por veinte minutos, estábamos gritando y llorando”.

Al parecer, los granjeros australianos son muy dados a disparar a todo lo desconocido que se mueva.

El primer, y único libro que se ha escrito sobre el asunto es el de Maureen Kozicka, The Mystery of the Min Min Light, 1994. Kozicka utilizó mucho del material de Silcock.

Pero las luces de Min Min no son las únicas que se ven en Australia. Otra luz fantasma australiana se ve frecuentemente sobre la Stork Rute, cerca de Bourke, al Noroeste de New South Wales. Se observa durante los meses de verano y los rancheros, que ya la conocen, no acampan en esa área porque la luz invariablemente asusta a sus caballos y ganado, con desastrosos resultados. Aparentemente estas misteriosas luces infunden terror en los corazones de los animales.

La región solitaria del río Murrumbidgee, en New South Wales, es famosa por su “Quinn’s Light”. Esta es una luz de forma singular, como un brillante destello de un águila inmensa con las alas completamente extendidas. Algunos describen la luz como “el destello más poderoso jamás visto”. Fue observada por vez primera flotando a 1 metro de la superficie sobre los troncos de los árboles de goma, en los pastos de la propiedad de un granjero llamado John Quinn. Algunos le han disparado sin efecto alguno. Otros han tratado de aproximarse pero, siempre los elude. Una noche un recién llegado al distrito se maravillo al ver la forma de un águila brillante volando sobre su recién adquirida granja. Declaró a la policía local que estuvo en medio del aire por más de 10 minutos emitiendo una luz tan brillante que “todo el lugar parecía estar iluminado como de día”. Se asustó tanto por esta experiencia que recogió sus cosas y volvió a vender la granja.

El Sr. Glenville Pike, de Mareeba, North Queensland, Australia, escribió que él vio una luz similar a las de Min Min, una noche, en el país pantanoso cerca de 65 kilómetros de St. Lawrence, en la costa central de Queensland. Lo primero que pensó era que alguien movía una linterna. Entonces la vio elevarse en el aire y danzando durante unos minutos, finalmente se acercó a unos 50 metros por sobre su cabeza. El tranquilamente se adentro en la oscuridad hacia la luz y llegó a estar a tan solo 20 metros. Le pareció “algo como una enorme, bola luminosa, a unos 2 a 2.5 metros sobre el terreno”. Repentinamente se elevó a un lado y comenzó a retirarse, haciendo un movimiento de baile sobre el terreno pantanoso. Se dio cuenta que la luz lo estaba guiando hacia dentro del peligroso pantano, por lo que se paró. La luz también se paró, vacilando mientras brillaba un poco más cerca de él como si intentara que la siguiera. El Sr. Pike había platicado previamente con un compañero sobre el profundo abismo que estaba justo del otro lado del pantano, por lo que decidió no seguir. Cuando se dio vuelta y regresó a su campamento, la luz su fue hacia el abismo y se perdió de su vista.

Cuando regresó a su campamento sus compañeros le dijeron que se trataba, de acuerdo con la leyenda local, de un hombre que había asesinado a muchas personas antes de que fuera arrojado al abismo, por lo que su espíritu trata, persistentemente, de llevar a los que se acercan hacia un destino fatal.

También se han dado varias explicaciones para estas luces australianas. Se dijo que era una colonia de insectos luminosos provenientes de Asia; un pájaro luminoso de Vietnam (en el caso de la Quinn’s Light); centellas; trozos de basura ardiendo; etcétera. Como más adelante veremos, la explicación del pájaro luminoso no esta del todo alejada de la verdad, pero lo más interesante es que a finales del siglo pasado, el físico australiano Jack Pettigrew demostró que varios de estos eventos se debían a un efecto de inversión térmica que hacía que las luces de los automóviles parecieran estar más cerca de lo que estaban. Se trata, pues, de refracción de la luz sobre el horizonte.

Continuará…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.