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¿Dónde estás Toutatis?

¿DÓNDE ESTÁS TOUTATIS?[1]

Mario Méndez Acosta

La posibilidad de que la Tierra sea impactada por un asteroide de regulares dimensiones ha sido considerada por los científicos como uno de los mayores riesgos que amenazan a la civilización humana.

LouisWalterAlvarez Ello se puso de manifiesto sobre todo cuando el físico y Premio Nobel estadounidense Luis Alvarez y su hijo, el geólogo Walter Alvarez, postularon la hipótesis de que la extinción de los dinosaurios se debía al choque de un cometa o asteroide de grandes dimensiones, contra la Tierra, que muy probablemente cayó hace unos 62 millones de años en la actual localidad costera de Chicxulub, en la península de Yucatán, causando una catástrofe ecológica responsable de la extinción de multitud de especies en mar y tierra y, por supuesto, la formación de un gigantesco cráter.

Algunos investigadores han tratado de demostrar que nuestro planeta es susceptible de sufrir estos impactos de manera periódica, y lo atribuyen a varias causas cósmicas. El problema, pues, es real; por ello, muchos astrónomos se dedican a observar la bóveda celeste en busca de evidencias de cuerpos de gran magnitud cuyas orbitas puedan acercarse demasiado a la de la Tierra representando una amenaza. En esta práctica se han detectado varios asteroides que podrían llegar a ser un peligro, entre ellos, el asteroide 4179, que lleva el nombre de Toutatis, un dios celta, protector de varias tribus en la Galia antigua, descubierto en 1989 por astrónomos franceses. En 1992 Toutatis se acercó a la Tierra unos cuatro millones de kilómetros, mostrando una característica muy particular: este constituido por dos grandes rocas de 4 y 2.5 kilómetros de diámetro respectivamente, las cuales giran alrededor de un centro común de gravedad y quizás estén en contacto.

Ahora, resulta que el suizo Billy Meier, notorio ovnilogo (autor de varias falsificaciones fílmicas de supuestos platillos voladores -que resultaron ser maquetas construidas por el propio Meier-, así como de imágenes de rubias extraterrestres), asegura que Toutatis se impactaría con la Tierra el 29 de septiembre de 2004, fecha en la cual, según los astrónomos, Toutais peso tan solo a un millón 200 mil kilómetros de la Tierra, lo que de todos modos representa una distancia de cuatro veces la existente entre la Tierra y la Luna.

Meier asevero que el objeto será desviado de su trayectoria por causa de una serie de erupciones solares que ocurrirían en ese momento y chocaría con nuestro planeta causando, al menos, el fin de nuestro.

Como es usual en esos casos, en México, semejante versión fue propalada por el conductor de televisión Jaime Maussan, quien está dedicado a promover todo tipo de propuestas amarillistas. Cuando los charlatanes hacen «profecías» tan concretas a tan corto plazo se exponen a ser refutados ostensiblemente por los hechos, como ha ocurrido con este fallido fin del mundo. Pero eso no parece molestarles mucho, ya que la ganancia en fama, publicidad y ventas, lograda durante al periodo en que su profecía aún es suficiente. Sin embargo, este caso resulta muy ilustrativo porque muestra cómo funciona la deficiente lógica que rige el proceso de razonamiento de los promotores de la pseudociencia.

Ciertamente, pasar a un millón 200 mil kilo-metros es un acercamiento notable en términos astronómicos, pero aun así, la distancia es de tal magnitud que aleja cualquier posibilidad de un riesgo real, y definitivamente no existe forma de suponer que ello implique alguna probabilidad de producir un choque.

Toutatis Ante esto, la explicación ofrecida por Meier de que ya sea la radiación emitida por la actividad electromagnética de las manchas solares, o el mismo viento solar puedan alterar la trayectoria de un asteroide, equivale a pensar que el destello de una cámara pueda desviar de su trayectoria a una pelota de beisbol bateada para un jonrón por un jugador experto.

Es verdad que una de las soluciones propuestas para lograr una forma de navegación espacial a muy altas velocidades implica desplegar una vela metálica muy tenue y gigantesca en el espacio, la cual podría ser impulsada por la presión que ejerce la luz del Sol. Pero la masa de tal velamen resultaría insignificante comparada con la del asteroide Toutatis que tendría una masa y una inercia miles de millones de veces superior a la de dicha vela especial y, por lo tanto no podría ser desviado siguiera por la radiación solar. Incluso, si hubiera una fuerza capaz de desviar la trayectoria del asteroide, sería muy poco probable que se dirigiese justamente hacia la Tierra; un punto lejano perdido en la inmensidad de la esfera celeste desde el punto de vista del asteroide.

Sin embargo, aunque Toutatis en esta ocasión no represento peligro alguno para la Tierra, ello no quiere decir que en el futuro este asteroide o cualquier otro no puedan quedar en trayectoria de choque con nuestro planeta.

Una de las decisiones que deberá tomar la humanidad en los próximos siglos será la de construir algún tipo de defensa efectiva para evitar que el mundo sea impactado por asteroide o cometa. La defensa debe incluir un sistema de alarma temprana y algún tipo de elemento físico de defensa para destruir la amenaza. Pero conviene no olvidar que ese evento cósmico sería extremadamente raro para a los plazos de nuestra existencia como civilización.

No ocurre así en términos geológicos, pero para nosotros tener la conciencia del peligro resulta suficiente, ya que en pocos siglos habrá la tecnología necesaria para desviar o destruir todos los asteroides peligrosos. Algo distinto ocurre con los cometas que llegan a la Tierra desde los confines del Sistema Solar, muchos de los cuales no son controlables. Pero con toda certeza, si alguno llegara a ser una amenaza, ello se sabría tal vez hasta siglos antes de que el peligro se presentara.

REFERENCIAS

Toutatis threatens totally. Robert Sheaffer. Skeptical Inquirer, Jul Aug 2004.

Toutatis Asteroid 4179. http://www.solarviews.com/eng/toutatis.htm


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo No. 179, México noviembre-diciembre de 2004, Págs. 58-59.

Vidas anteriores

VIDAS ANTERIORES[1]

Mario Méndez Acosta

Multitud de personas, inconformes con el exiguo plazo de existencia que nos concede la naturaleza en la Tierra, mantienen una fe ciega en la reencarnación, aunque aparentemente sostengan una religión incompatible con tal planteamiento.

En apoyo a esa hipótesis se ha elaborado el argumento de que bajo hipnosis es posible recordar vidas anteriores, y muchos terapeutas usan el llamado método de la regresión hipnótica para tratar de aliviar a sus pacientes de algunos malestares psicológicos, haciéndolos enfocar sus problemas como si fueran el resultado de traumas, faltas o errores cometidos en alguna existencia anterior.

Se han examinado varios casos de personas que aseguran recordar una existencia previa pero, sin excepción, se ha visto que los sujetos pudieron obtener la información resultante de sus regresiones, en experiencias vividas en su actual existencia. En ningún caso se ha podido comprobar que una persona sea capaz de recordar un idioma desconocido, o bien información histórica consistente novedosa y verificable del periodo histórico en el que pretende haber vivido.

Clínicamente se ha demostrado que los recuerdos del ser humano, tanto a corto como a largo plazos, se almacenan en el cerebro a través de medios materiales, como son los impulsos electroquímicos entre las neuronas o bien mediante recursos puramente químicos. También se ha comprobado que la memoria de todo tipo se aniquila con la destrucción traumática de tales archivos materiales; es decir, no se ha podido demostrar la existencia de una memoria inmaterial paralela que pudiera heredarse a una encarnación posterior del individuo. Por otro lado, está el hecho cotidiano de que ordinariamente nadie puede recordar tales existencias previas. No obstante, se han llevado a cabo experimentos clínicos controlados, con un número significativo de sujetos para poner a prueba La hipótesis de que bajo hipnosis se pueden experimentar regresiones a vidas anteriores.

También se ha demostrado que aun la misma regresión hipnótica a etapas de la infancia de los individuos así tratados presenta un gran componente confabulatorio del sujeto; es decir que el mismo inventa o fantasea acerca de la forma como debería expresarse o sentir un niño pequeño. Barber, Spanos y Chaves documentan, en un estudio de 1974, como es que los sujetos en regresión no presentan una recuperación real de las características cognoscitivas, perceptivas o emotivas de un infante normal.

Spanos Uno de estos investigadores, el psicólogo clínico Nicholas P. Spanos, de la Universidad Carleton en Ottawa, Canadá, llevo a cabo un experimento muy revelador sobre el pretendido recuerdo de vidas anteriores bajo hipnosis. Se pusieron a prueba 110 sujetos para determinar su sensibilidad a la sugestión hipnótica. Se les aplico la técnica de regresión, sugiriéndoles retroceder en el tiempo hasta antes de su nacimiento, y se les solicito que describieran donde estaban y quienes eran. Treinta y cinco de ellos reportaron hallarse en una vida anterior; todos aseguraban ser personas distintas que vivían en otra época, siendo sus descripciones muy vividas.

Se notó que la mayor parte de estas personas creían previamente en la reencarnación. Casi todos referían que, en esa vida pasada, poseían el mismo estado social, sexo, edad y raza a los que en realidad pertenecían y, sin excepción, afirmaban que su personalidad pasada vivía en alguna sociedad occidental.

En una segunda prueba, con un número equivalente de sujetos, se dividió a estos en dos grupos: uno de control, a cuyos miembros no se les diría nada antes de la regresión, mientras a los integrantes del otro se les proporciono una sugestión adicional, aclarándoseles la posibilidad de que las personas en regresión se hallaran ocupando cuerpos de otro sexo, raza o estado social, y era muy probable que pudieran haber formado parte de una cultura exótica. Después del experimento, resulto que los sujetos del grupo de la sugestión adicional reportaron una o más características sobre las que se les había advertido, ubicándose en lugares exóticos y bajo condiciones sociales muy distintas a las suyas.

A continuación se preguntó a estos sujetos si podían proporcionar datos históricos sobre la época en que aseguraban haber vivido. La mayoría incurrió en un alto porcentaje de datos erróneos que sería imposible cometer de haber existido realmente en la época y el lugar en cuestión. Por ejemplo, uno aseguraba haber sido piloto de guerra japonés durante la Segunda Guerra Mundial, pero desconocía el nombre de su emperador y aseguraba que 1940 era un periodo de paz para Japón (Japón estaba en guerra contra China, Inglaterra, Holanda y Australia, aunque no todavía con los Estados Unidos. Otro sujeto aseguro ser Julio Cesar, emperador de Roma, y haber vivido en el año 50 de nuestra era. Pero Cesar nunca fue coronado emperador y murió en el año 44 antes de Cristo. Además, en esa época nadie pudo haberse referido al año en curso como 50 después de Cristo, sino como se acostumbraba en la era romana, cuya cuenta parte de la fecha de la fundación de Roma. Esta persona comento que había estudiado con interés la historia de la Roma antigua. Así, se concluyó que las descripciones de vidas pasadas, obtenidas de sujetos bajo hipnosis, no son otra cosa que construcciones de la fantasía de personas con imaginación fértil, dispuestas a confabularse con gusto tanto en situaciones ficticias estimuladas por la hipnosis regresiva como en el convencimiento de olvidar dicha cooperación.

En todos los casos los sujetos estaban auténticamente convencidos de que habían visitado una existencia previa. Aunque ninguno, desde luego, pudo recordar el idioma que empleaban o, al menos, un solo termino usual del mismo.

Sin duda, la mente humana es maravillosa, pero sobre todo por sus capacidades de crear mundos imaginarios.

BIBLIOGRAFIA

Barber, Theodore X., Spanos, Nicholas P., and Chaves, John F. (1974) Hypnosis, Imagination, and Human Potentialities. Pergamon.

Spanos, Nicholas. «Past-life Hypnotic Regression: A Criticial View», Skeptical Inquirer 12, no. 2 (Winter 1987-88) 174-180.


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo, No. 176, México mayo-junio 2004, Págs. 62-63.

La guerra y sus profetas

LA GUERRA Y SUS PROFETAS[1]

Mario Méndez Acosta

YogiBerra Aseguraba Yogi Berra, el gran cátcher de los Yanquis de Nueva York, famoso por su pensamiento lateral[2] y filosofía insólita, que profetizar es un asunto difícil, sobre todo «si se trata del futuro»; y ese es el problema que afecta a todos los que han tratado de profetizar. Ello sin embargo no ha arredrado a un conjunto de videntes que, a lo largo de la historia, se han dedicado a pronosticar lo que nos reserva el porvenir. Uno de los temas favoritos de los autodenominados profetas es el de la guerra. Un profeta que solo pronosticase periodos de paz, no tendría ningún éxito comercial aunque fuera extremadamente exacto en sus videncias.

Quizá la profecía más antigua y famosa sobre la guerra sea la que se menciona en el Apocalipsis, y se refiere a la batalla denominada Armagedón, y que tendrá lugar en la llanura de Esdraelón, en el monte Mejido, situado en Palestina cerca de Nazaret. Ahí se enfrentarán las fuerzas del bien contra las del mal, aunque no se especifica con claridad cuáles son cuáles. De hecho, se trata de una simple referencia a una batalla previa, donde el faraón Tutmosis III derrotó a los cananeos, que se habían rebelado contra su dominio.

Para los grupos fundamentalistas, la batalla de Armagedón tendrá lugar cuando haya un gobierno mundial, y ellos aseguran que eso ya ocurre con la ONU, por lo que el fin del mundo esta próximo. Invariablemente, los milenaristas y los profetas del fin de los tiempos tienden a profetizar que el fin del mundo está muy cercano, ya que, no tiene mucho objeto pronosticar algo que va a ocurrir dentro de muchos milenios. La frustración ante el elevado número de profecías fallidas ha alterado el modo de operación de muchos de los que creen en el esquema profético. El deseo de hacer cumplir las profecías, simplemente por el afán de lograrlo, se nota por ejemplo entre varios grupos fundamentalistas cristianos estadounidenses, que ahora residen en Israel, en donde tratan de reconstruir el Templo del Monte «”lo que implicaría destruir las dos mezquitas que se hayan es su lugar. El motivo, según aducen, es que, de acuerdo con las profecías, el fin del mundo no puede ocurrir si no se ha reconstruido el citado templo.

Nostradamus Varios profetas se han especializado en pronosticar hechos bélicos; sin duda el más famoso es Michel de Nostradamus, quien en numerosas cuartetas hizo una serie de profecías en lenguaje críptico las cuales, según varios intérpretes, pueden aplicarse simultáneamente a varios hechos militares, tanto de la época de Luis XIV, de Napoleón, de Napoleón III, de Adolfo Hitler y hasta de Saddam Hussein. Siempre ha causado extrañeza, entre quienes investigan estas profecías de manera crítica, porque, si Nostradamus vela el futuro, no simplemente decía los nombres de los personajes que intervendrían en los hechos previstos y en lugar de decir cosas como «la Pau y Olerón», «”dos poblados italianos»” hubiera dicho «Napoleón». En lugar de decir «Hister»»”nombre antiguo del Danubio»” hubiera dicho claramente «Hitler» o en lugar decir «Sol resplandeciente» «”Apolo»”, decir, claramente, «Luis XIV». Aparentemente, aún los poderes de profecía más refinados no pueden atravesar ese veto obscurecedor del misterio que los hace hablar en metáforas abstrusas.

Cayce Otro profeta más reciente, el estadounidense Edgar Cayce, aseguro que para 1956 existiría un rayo de la muerte capaz de destruir ejércitos enteros, y que los polos cambiarían su lugar, es decir que la Tierra modificaría su eje de rotación antes de que terminase el siglo XX.

JeanneDixon La profetisa estadounidense Jeanne Dixon, quien supuestamente anunció el asesinato de Kennedy, solo dijo, en 1960, que quien ganase las elecciones de ese año moriría en el puesto, aunque no necesariamente en su primer periodo de gobierno. Significativamente, también pronosticó que Kennedy perdería las elecciones de 1964; y además expresó que la Tercera Guerra Mundial se iniciaría en 1958. Su registro de profecías fallidas es notable; sin embargo, era consultada por Edgar J. Hoover, para quien hacia pronósticos en los que ridiculizaba a los enemigos del jefe del FBI.

Para la ciencia, y sobre todo para la física, el problema de la factibilidad de la profecía, como un fenómeno real, aunque tal vez inexplicable, reside en el concepto básico de la «preexistencia», en algún lugar del espacio»”tiempo, del futuro (o de algún conjunto de futuros, si se acepta la explicación de los universos o realidades múltiples ante la incertidumbre del fenómeno cuántico). Sólo si ese futuro «existe» en algún lado, se hace posible que alguna persona, con cierto poder especial, pueda tener conocimiento del mismo.

IlyaPrigogine No obstante, las investigaciones recientes sobre la naturaleza del tiempo, y sobre los efectos a largo plazo de las relaciones causa-efecto en el nivel macroscópico en que vivimos, conducen a concluir que la incertidumbre implícita en muchos hechos cotidianos se acumula, y ello hace que a muy corto plazo el futuro se haga totalmente incierto. En ello influye no solo el principio de incertidumbre que impide conocer y predecir el comportamiento de las partículas subatómicas, sino que también influyen las incertidumbres termodinámicas y las causadas por la naturaleza caótica «”explicable por la teoría del caos- de fenómenos muy com­plejos. Este último aspecto ha sido estudiado por el químico de origen ruso, y premio Nobel en esa disciplina, Ilya Prigogine quien, al lograr una descripción muy convincente de cómo funciona la percepción del transcurso del tiempo, puso en evidencia el hecho de que el futuro es totalmente indeterminado. No está en ningún lado, en donde pueda ser consultado en este momento por un ser inteligente o hasta por una deidad respetuosa de las leyes de la lógica y de las matemáticas.

Un profeta que solo pronosticase periodos de paz, no tendría ningún éxito comercial aunque fuera extremadamente exacto en sus videncias.

Por ello, las profecías sobre la guerra son especialmente ambiguas, y solo se justifican a posteriori; nunca se sabe que profecía es más o menos acertada, sino hasta que ocurre el hecho supuestamente aludido. No hay un control de profecías fallidas para conocer un nivel de confiabilidad del fenómeno premonitorio, por lo cual resulta mucho más confiable el juicio de los expertos en materia de geopolítica, y recientemente de esa nueva materia conocida como geoeconómica.


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo, No. 170, México mayo-junio del 2003, págs… 42-43.

[2] Se refiere al razonamiento no siempre lineal, sino metafórico, de algunas personas o pueblos. Para abundar, consultar Lateral Thinking del Dr. Edward de Bono en la red.

Frivolidades del Feng Shui

FRIVOLIDADES DEL FENG SHUI[1]

Mario Méndez Acosta

Una noción frívola demanda, y obtiene, supersticiones frívolas; nada hay más frívolo en los Estados Unidos de América que Hollywood, y es en la capital mundial del cine donde florece, como un hermoso capullo de frivolidad e ignorancia humana, esa pintoresca seudo ciencia conocida como feng shui (viento»”agua).

El feng shui está relacionado con la razonable noción de vivir con la naturaleza y no contra ella, lo cual beneficia tanto a los seres humanos como al medio ambiente. Un entorno desagradable, sucio, con excesivo ruido, mala iluminación y lleno de símbolos de dolor nos va a corromper, pero si nos rodeamos de belleza, música, armonía, bondad y varias expresiones de la dulzura de la vida nos ennobleceremos beneficiándonos junto con el medio ambiente. Todas estas condiciones pueden ser logradas en nuestras viviendas, oficinas, talleres o hasta automóviles gracias a la intervención de buenos decoradores y diseñadores que conocen bien los requerimientos de nuestros sentidos para poder encontrar un hábitat agradable y hasta productivo.

El problema es que, según el feng shui, las cosas van más allá de la funcionalidad, la ergonomía, las proporciones armónicas de los objetos, la teoría de los colores, la acústica, el estudio del asoleamiento de los inmuebles y el comportamiento humano que constituyen las bases del diseño moderno. Para el feng shui es necesario tomar en cuenta, en todo medio ambiente, la presencia de dos energías mágicas que solo perciben los maestros del feng shui: el chi (energía sutil, vital y vigorizante) y el sha (energía «dura», inquietante; lo opuesto del chi), y que no pueden ser detectadas por ningún instrumento de medición desarrollado por la ciencia.

Tales maestros, que cobran alrededor de 740 dólares la hora, pueden detectar con sus sensores metafísicos los flujos buenos y malos de energía mágica y proponer una decoración y un diseño de interiores de manera que a la persona no le afecten los flujos de la energía mala y aprovechen los flujos de la energía buena. El feng shui se ha convertido en una especie de acupuntura arquitectónica. Los maestros se alquilan a un costo muy alto y señalan dónde deben ir los baños, hacia dónde deben orientarse las entradas y salidas; dónde colgar espejos, qué habitación requiere plantas verdes, hacia dónde debe apuntar la cabecera de la cama, etcétera.

El feng shui se ha convertido en un criterio muy de moda en la decoración de interiores del mundo occidental, y sus expertos cobran buenas cantidades para decir a personas como el magnate Donald Trump dónde abrir puertas y ventanas en sus edificios y casinos, y dónde colocar cuadros y macetas.

Señala el afamado arquitecto indonesio Sutrisno Murtiyoso, presidente del Instituto de Historia de la Arquitectura de Indonesia, que en los países en los cuales ha sido aceptado, el feng shui se ha convertido en una fuente de supersticiones y nociones no comprobadas que se hacen pasar, en los planes de estudio de ciertas universidades de oriente, como principios científicos válidos de la arquitectura y de la planeación urbana.

Nada puede sustituir a los principios estéticos y científicos del diseño arquitectónico y del diseño industrial que se justifican gracias a incontables y estrictas pruebas. Los maestros del feng shui aprovechan, sin confesarlo claramente, los conocimientos del diseño para obtener buenos resultados en sus proyectos.

Existe un derivado del feng shui, el feng che (viento»”vehículo), que es el arte de construir recorridos óptimos en función del chi del trayecto o del medio de transporte, y que abomina de todas las esquinas o salientes no redondas.

Los visitantes perspicaces que lleguen a Los Ángeles se encuentran con la presencia de esferas de acero inoxidable colgadas en las esquinas del barrio hollywoodense. También van a encontrar autos Mercedes Benz y BMW con pequeñas peceras fijas en la parte de atrás, junto al medallón del vehículo, además de autos con una especie de banderas de colores atadas a la antena; todos estos son talismanes recomendados por el feng shui, y que pagan ya sea el Ayuntamiento o los conductores de esos vehículos de lujo.

Como ocurre con muchas otras supersticiones de la Nueva Era y de sectas manipuladoras, el feng shui ha tenido una gran aceptación en la industria del entretenimiento. Para muchos directores la reconfiguración de sus entornos los conducirá a mejores películas, a mejores contratos a mejores actuaciones y hasta a mejores matrimonios. La cinta Meet Joe Black, (Conozcan a Joe Black), con Brad Pitt, se realizó totalmente conforme a las normas del feng shui, y se insistió en que todos los participantes redecoraran sus viviendas conforme a los principios mágicos de esta tradición china que supuestamente tiene 4000 años, pero que nunca alteró la situación de miseria y brutalidad que vivió en todo ese tiempo la mayoría de los chinos. Lamentablemente, la cinta en cuestión resultó un fracaso de taquilla.

Nada va a sustituir en el séptimo arte a los argumentos originales y a una buena campaña de promoción de la cinta. Eliminar esquinas en el escenario, y poner espejos, para deflectar las corrientes de chi en lugares estratégicos, no altera la realidad, sino solo la sugestibilidad de las personas. Tampoco va a ocurrir que una pecera en la repisa trasera del auto intercepte las malas vibraciones provenientes del vehículo de atrás.

Algunas personas construyen su ruta diaria de acuerdo con las recomendaciones del feng che, por lo que buscará sistemáticamente minimizar el número de intersecciones de cuatro carriles. Pero está el terrible ejemplo de un productor que murió en un accidente por tomar un camino rural peligroso con el que evitaba las angulares intersecciones urbanas.

La empresa Toyota lanzó al mercado un modelo, el Previa, diseñado conforme a los principios del feng shui, sin un solo relieve que no estuviese redondeado; desafortunadamente, el modelo fracasó en el mercado y resultó que no era muy seguro.

Entre los consejos que dan los expertos en feng shui a automovilistas se encuentra el sustituir todo adorno en el vehículo con campanillas de viento, tubitos colgantes de bambú y chalinas rojas. Recomiendan manejar siempre con las ventanillas cerradas para que no se salga el chi positivo. También se deben cubrir todos los orificios como ventilas, caja de guantes y encendedores para que no huya el chi. Les piden que nunca viajen a su trabajo desde el sur: «Si vive muy al sur de su oficina, mejor múdese», y «nunca deje su auto estacionado en una esquina, ni siquiera en un lote de estacionamiento».

Se calcula que el feng shui les cuesta a los californianos cerca de mil millones de dólares al año en medidas sin sentido.

Referencias:

Queenan, Joe. «Beyond Feng Shui». Movieline magazine, February 2000.

Carroll, Robert Todd. «Feng Shui». The Skeptic’s Dictionary. www.skepdic.com


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo, No. 174, México, enero-febrero de 2004, Págs. 66-67.

El triste caso de Elizabeth Targ

EL TRISTE CASO DE ELIZABETH TARG[1]

Mario Méndez Acosta

La búsqueda de soluciones mágicas y fáciles a los problemas humanos es una característica imposible de borrar en nuestra sociedad. Pero a veces la realidad imparte lecciones muy claras sobre lo que podemos esperar de la naturaleza y sobre lo engañoso, y hasta peligroso, que pueden resultar muchas de nuestras ilusiones. En el ámbito de la salud, las personas desearían que para sus males existiesen remedios seguros, infalibles, baratos y sin consecuencias nefastas. Lamentablemente, la ciencia tiende a ofrecer tratamientos caros, inciertos, sujetos al error humano y de efectos secundarios muy molestos o peligrosos. Por ello, tienen tanta aceptación los tratamientos alternativos, que prometen al paciente infalibilidad, bajo costo y ningún efecto no deseado.

targ En los últimos decenios, ha florecido la idea de que los enfermos pueden ser ayudados, o hasta sanados, gracias a esfuerzos meditativos, cantos, oraciones y estimulaciones telepáticas, realizados por curanderos, chamanes o personas piadosas, y a veces a gran distancia. Ejemplo de esto fueron las propuestas de la psiquiatra Elisabeth Targ, del Centro Médico de la Universidad de California, en San Francisco, quien en 1995, cuando todavía el VIH-Sida representaba una sentencia de muerte, reveló haber realizado un estudio controlado con el cual se demostraba el poder curativo de la oración.

Para ello se integraron dos grupos con 10 pacientes de VIH-Sida cada uno, elegidos al azar. En uno, varios curanderos espirituales, que en promedio residían a dos mil kilómetros de los pacientes, aplicaron para la «cura» de éstos sesiones de oración y meditación. En el otro grupo no se aplicó tal tratamiento. En apariencia, después de seis meses se obtuvieron resultados sorprendentes: cuatro de los pacientes habían muerto, todos del grupo por quienes no habían orado o meditado. Los 10 por los que sí habían rogado, estaban vivos.

En 1996, Targ realizó otro experimento con 40 enfermos, elegidos nuevamente al azar. A 20 se les aplicó el tratamiento de oraciones; se enviaron sus fotos a 40 terapeutas psíquicos, quienes durante seis días consecutivos realizaron durante una hora sus rituales ante las imágenes. Así, cada uno de estos pacientes recibió las invocaciones a distancia de 10 rabinos, chamanes indígenas y síquicos bioenergéticos. Después de seis meses, resultó que los del grupo bajo prueba manifestaron menos síntomas relacionados con el VIH-Sida que los del otro grupo, quienes tuvieron que acudir seis veces más al hospital, supuestamente por ese motivo.

Sin embargo, tiempo después se reveló que el experimento sólo había sido diseñado para medir la supervivencia de los pacientes, y que el hecho de que ninguno de los pacientes muriera tenía mucho que ver con el que ya se hubiera descubierto el tratamiento con medicamentos antivirales.

Ante esto, se comenzaron a buscar otras variables entre los dos grupos, como calidad de vida o severidad de los síntomas, sin que se encontraran diferencias significativas entre ellos. Finalmente, alguien aconsejó que se midiera el número de visitas hechas al hospital, dato no registrado. Fred Sicher, firme creyente en el poder de la curación a distancia (tanto que había invertido casi 10 mil dólares en el experimento y era uno de los auxiliares de Targ), se ofreció a recuperar esa información de los expedientes de los pacientes y de su memoria, aunque no recordaba con precisión a qué grupo pertenecía cada persona.

Cuando Targ y Sicher escribieron su informe, dieron a entender que el experimento había sido diseñado para medir los síntomas de las 23 enfermedades relacionadas con el VIH-Sida detectadas en los pacientes. Nunca aclararon que los datos proporcionados eran los únicos que se ajustaban a la hipótesis de que la oración remota dirigida funcionaba, y eso con muchas pequeñas trampas. Tras posterior análisis se detectó también que en el experimento piloto, los cuatro pacientes muertos eran los más viejos de los dos grupos, siendo muy probable que fallecieran sin importar el tratamiento que tuvieran.

Sin hacer notar estos hechos, Elisabeth Targ obtuvo un donativo del Centro de Medicina Alternativa del Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos por 1.5 millones de dólares, para investigar acerca del efecto del cáncer cerebral. También obtuvo otro para confirmar sus hallazgos en el caso del VIH-Sida.

El tipo de cáncer cerebral a estudiar fue el glioblastoma multiforme. Este estudio ya se realizó, pero los resultados no han sido publicados aún… y, al parecer, nunca lo serán. Ha ocurrido algo que puede considerarse como una de esas coincidencias de improbabilidad casi inconmensurable. En marzo de 2002, Elisabeth se dio cuenta de que tenía problemas con el habla y, además, sufría parálisis facial izquierda. Alarmada, se hizo una prueba de resonancia magnética en el cerebro, para cuya interpretación estaba capacitada. Lo que encontró la dejó desolada: sufría un tumor cerebral. Más estudios revelaron que se trataba precisamente de un glioblastoma multiforme, el más peligroso, veloz y mortal de los tumores cerebrales, en su caso inoperable y de crecimiento muy rápido.

NicolaiLevashov Naturalmente, sus curanderos entraron a escena e inundaron su cuarto de hospital. De hecho, no sólo ellos, miles de seguidores iniciaron sus rituales para lograr su curación. Decidió así suspender su tratamiento radiológico, que mostraba avances notables, y ponerse totalmente en manos del curandero ruso Nicolai Levashov. Inició entonces una dieta macrobiótica y una serie de rituales meditativos, a pesar del dolor intenso que la abrumaba. Contrajo matrimonio el 4 de mayo de 2002, acompañada por miembros de la comunidad parapsicológica de todo el mundo. Dejó el hospital y se fue a su granja, en el valle Portola, donde finalmente falleció el 18 de julio de 2002.

¿Alteró este hecho la fe de los creyentes en la meditación y la oración como ayudantes de la curación de las enfermedades? De ninguna manera, casi todos consideraron que si bien el cuerpo de Elisabeth había muerto, su alma había sido beneficiada. Basta consultar la página de internet www.etarg.org para comprobar que la fe de sus seguidores no ha amainado. Los experimentos de Elisabeth Targ no prestaron atención al hecho fundamental de que ha sido la ciencia médica la que ha logrado detener la muerte de enfermos del VIH-Sida; en el mejor de los casos, con dichos estudios sólo se buscó confirmar algún síntoma, por lo que actuaron de forma marginal en la salud y e! bienestar de las personas.

Bibliografía

Bronson, Po. «A prayer before dying». Wired Magazine, No. 10.12, December, 2002.


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo, No. 169, marzo-abril del 2003, México, Págs. 42-43.