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La historia de Futuro

FUTURO: LA CASA DE LA ERA ESPACIAL

A finales de 1968 los asombrados televidentes de Finlandia vieron un anuncio en donde aparecía el típico bosque finlandés y, a lo lejos, lo que parecía ser un platillo volador con muchas portillas a todo su derredor. La visión era impresionante, pero no se trataba de una nave de otro mundo sino de un diseño que rompería con todos los moldes y arquetipos en la construcción de viviendas.

Dos años antes un viejo amigo de la escuela del arquitecto Matti Suuronen lo comisionó para diseñar una moderna cabina de esquí en Janakkala, en Finlandia central. Se requería de algo que pudiera fabricar, transportar e instalar fácilmente.

Suuronen pensó en una elipse construida de plástico reforzado. Las patas se construirían de acero y serían ajustables para poder erigirse en toda clase de terreno. Debido a este sistema, las cabinas se podrían instalar fácilmente en terrenos con pendientes elevadas. Las patas también permitirían que la nieve pudiera pasar entre ellas, incluso en las más fuertes tempestades.

El cuerpo de las cabinas se construiría de fibra de vidrio reforzada con poliéster. Su forma sería una elipse de unos cuatro metros de alto por ocho de diámetro, dando un volumen total de 140 metros cúbicos. Esa misma forma, la elipse, se repetiría en otras partes de la construcción, como en las ventanas, y los muebles. De hecho, los muebles se tuvieron que diseñar ex profeso pues los convencionales no cabían en esos espacios curvos.

Conforme avanzaba el proyecto, Suuronen se dio cuenta que más que una cabina de esquí, la construcción podría utilizarse como una casa del futuro. Futuro, ese fue su nombre ya que introducía varias características innovadoras: la forma de elipse, el uso del plástico como material de construcción, los acabados brillantes, el mobiliario empotrado, la facilidad de construcción y transporte. Se podían fabricar en serie. De hecho se fabricaron 20 casas Futuro utilizando los mismos moldes.

El prototipo estuvo terminado el 1 de abril de 1968 y a finales del año se presentó en la televisión finlandesa. Todo funcionaba apretando botones. La luz, el aire acondicionado, los aparatos eléctricos, la estufa. Incluso la puerta con los escalones que caían a un lado como en un aeroplano.

Se aprovechaban todos los espacios. Los asientos se convertían en camas, presionando un botón. Las lámparas estaban en los apoyabrazos. Futuro podía acomodar a ocho personas y se podían utilizar paneles deslizables para crear «cuartos temporales para huéspedes».

Además de aire acondicionado contaba con una chimenea que, por su forma, calentaba rápidamente cada rincón de la casa. Futuro podía ser habitada en cualquier época del año. La superficie en el ecuador de la elipse era de unos 50 metros cuadrados, pero a nivel de piso era de 23 a 28 metros cuadrados. Esta vivienda de la era espacial pesaba 2,500 kilogramos sin muebles y hasta 4,000 de peso total.

«Futuro representa la forma moderna, cómoda y práctica de las casas. Futuro es la vivienda del futuro», decía el folleto de Futuro, de finales de los años 60.

Pero Futuro era parte de un concepto. Suuronen diseñó una gran bóveda de plástico transparente, de ocho metros de diámetro, para la azotea de un silo de granos en Seinajoki. Luego se dedicó a crear la Casa de Finlandia, o CF, una gama de casas de plástico que incluían, además de Futuro, la vivienda Venturo, un quiosco, y dos diferentes estaciones de gasolina. Estos edificios de plástico harían de Matti Suuronen un diseñador internacionalmente conocido.

TRANSPORTANDO EL FUTURO

Una de las características que se le había pedido al diseño de Suuronen, la movilidad, sería la parte más atractiva de Futuro, pues podía ser transportado fácilmente de un lugar a otro por helicóptero. La Fuerza Aérea Sueca compró un Futuro para usarlo como oficina. El «plato volador» fue transportado por un helicóptero de Estocolmo a Solna. En los Estados Unidos se creía que una vez que terminara la guerra de Vietnam, habría un montón de helicópteros disponibles para hacer estos transportes.

Otro Futuro fue transportado en la cubierta superior de un barco sobre el río Támesis. Formó parte de la feria flotante de Finlandia, en Londres, en 1968. La princesa Margaret fue una de las miles de personas que visitó la exposición. En el verano de 1969, durante todo un mes los grandes almacenes Stockmann pusieron en exhibición un Futuro dentro de sus instalaciones. Según un informe de prensa, más de 50,000 personas visitaron la vivienda futurista.

Pronto muchos diarios y revistas por todo el mundo comenzaron a publicar artículos sobre Futuro. The New York Times publicó un informe sobre la casa de plástico en 1969. En 1970, el Playboy publicó un artículo sobre Futuro titulado «Portable Playhouse». La revista finlandesa Apu publicó en 1968 una historia sobre Futuro titulada «Matti munaa maisemaa» (Matti atornilla el paisaje). Pero, como casi siempre ocurre, Suuronen no fue profeta en su tierra: su trabajo tuvo mejor aceptación fuera de Finlandia.

Se construyeron 20 Futuros y casi todos ellos fueron para exportación. Sólo el primero que salió de producción fue comprado por el actor finlandés Matti Kuusla, para usarlo como casa de veraneo en Puulavesi, donde todavía se le puede ver hoy. Se conocen otros dos Futuros en Finlandia, uno todavía se usa como casa de verano, el otro nunca fue armado.

Había un cuarto Futuro que pertenecía a la unión de estudiantes de la universidad de Turku, pero fue vendido a alguien en Estonia. En ese mismo país hay otro Futuro amarillo sobre la carretera de Parnu. A mitad de los noventa era utilizado como «platillo volador de Santa Claus».

Suecia compró tres Futuros para usarlos como estaciones de observación para su Fuerza Aérea. Un cuarto, del que hablamos más arriba, se destinó para usarlo como oficina.

En Alemania había dos: uno propiedad del artista conceptual alemán, Charles Wilp, que fue visitado por varias personalidades como Andy Warhol, Christo (que lo envolvió, como era su costumbre), los príncipes de Kuwait y Hugh Hefner. El segundo se usaba como casa club de la juventud en Stuttgart.

Holanda exhibe un Futuro en el museo central de Utrecht, y una fábrica de plásticos de Yorkshire utiliza uno como oficina.

La agencia de viajes de la juventud soviética, Sputnik, planeaba llenar una cuesta de esquí de Futuros para servir como cabinas de esquí, pero el plan no cristalizó debido a la carencia de fondos. No obstante hay dos Futuros en el Mar Negro (Dombai y Sotsi), que eran usados como cabinas de vacaciones.

Un Futuro fue llevado a Estambul.

Finalmente los Estados Unidos cuenta con la mayor colección de Futuros: en Florida, Philadelphia, y en las montañas cerca de San Diego, California, que son utilizados como casas de campo; y otro en New Jersey que se utiliza como banco dentro de un centro comercial.

Además de estos se han hecho otras reproducciones que no salieron de la fábrica de Finlandia. Se vendieron licencias para fabricar Futuros en más de 25 países, incluyendo Estados Unidos, Japón, Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda, Israel, y Líbano. Los moldes para hacer Futuros todavía existen.

EL FRACASO DE FUTURO

Futuro reflejaba el optimismo de la cultura pop y la era de los viajes espaciales a finales de los sesenta y principios de los setenta. Su diseño sigue siendo completamente contemporáneo. El New York Museum of Modern Art compró fotografías de Futuro para sus colecciones sobre arquitectura moderna. El diseño de Futuro fue estudiado en la universidad de Yokohama, para ver si podía soportar terremotos y huracanes. Los resultados fueron muy buenos pero solamente dos Futuros se vendieron en Japón.

¿Por qué no tuvo éxito en su comercialización? Mucha gente pensó que la casa de plástico parecida a un plato volador era demasiado moderna para una vivienda. Pero uno de sus principales problemas fue su precio de venta. También jugó en su contra la inexperiencia de los finlandeses en exportación de sus productos. A esto hay que añadir la crisis del petróleo de 1973, que disparó el precio de los plásticos. Esto puso fin al sueño de Suuronen.

Treinta años después de que se construyó el primer Futuro el museo finlandés de arquitectura organizó una pequeña exposición para conmemorar el acontecimiento. Ese mismo año Mika Taanila terminó su documental, Futuro – Tulevaisuuden olotila (Futuro: una nueva estancia para el mañana), al que le seguiría el libro Futuro: Tomorrow’s House from Yesterday, escrito por Marko Home y Mika Taanila (editorial Desura). El libro, conteniendo un DVD, rastrea la historia olvidada de este diseño finlandés y muestra la historia detallada de Futuro. En el DVD se reproduce la película de 29 minutos, producida por Lasse Saarinen, de KINOTAR Oy, con el apoyo de The Finnish Film Foundation, YLE TV 1. Además se muestran otros 45 minutos de películas caseras de dueños y admiradores de Futuro. La película de Mika Taanila se ha presentado en más de cincuenta festivales internacionales de cine y se ha transmitido en varias estaciones de televisión.

Futuro se presentó en la bienal de Estambul en noviembre de 2001 y en una exposición en Ámsterdam en el otoño 2001. Un modelo a escala de Futuro fue visto en la exhibición de Les Années Pop llevada a cabo en el centro Pompidou en París, a finales del verano de 2001. El Futuro de la colección del museo central en Utrecht fue transportado por último a la exposición Visiones y realidad, llevada a cabo en el museo de arte contemporáneo en Louisiana, Dinamarca, de septiembre de 2000 a enero de 2001.

¿El Messiah de los judios es cristiano?

El misterio del Messiah sigue a la muerte del místico rabino

El venerado líder cabalista apocalíptico israelí sacude a los judíos, cristianos con nombre «Yeshua».

© WorldNetDaily.com 2007

Una controversia se está formando en Israel, en los círculos evangélicos de los E.U. y en los foros cabalistas de la red por todo el mundo, que sigue a las revelaciones póstumas de lo que un venerado rabino Sefardí afirma ser el nombre del Messiah.

Cuando el rabino Yitzchak Kaduri murió en febrero de 2006, a la edad de entre 106 y 117 años, 300,000 atendieron a su entierro en Jerusalén.

El cabalista nacido en Bagdad había ganado notoriedad alrededor del mundo por publicar advertencias apocalípticas y por decir que se había reunido personalmente con el Messiah judío esperado desde hace mucho tiempo, en noviembre de 2003.

Antes de que Kaduri muriera, escribió según se informa el nombre del Messiah en una pequeña nota, solicitándo permaneciera sellada por un año después de su muerte. La nota revelaba el nombre del Messiah como «Yehoshua» o «Yeshua» – o el nombre hebreo de Jesús.

Sin embargo, complicando más la historia, la nota está siendo declarada como falsificación por su hijo el rabino David Kaduri, de 80 años.

Israel Today lo cita diciendo: «No es su letra».

La nota, escrita en hebreo y firmada en el nombre del rabino, dice: «Referente a las letras abreviadas del nombre del Messiah, Él levantará la gente y probará que su palabra y ley son válidas. Esto lo he firmado en el mes de la misericordia».

La oración hebrea consiste en seis palabras. La primera letra de cada una de esas palabras deletrea al nombre hebreo Yehoshua o Yeshua.

El descubrimiento ha levantado una combinación de entusiasmo y controversia en los círculos judíos y cristianos – pero muy poca atención de los medios. Los blogs y los foros judíos de la red están llenos de análisis escépticos y rompecabezas.

«¿Esto significa que el rabino Kaduri era un cristiano?» pregunta retóricamente un cartel.

Otros escribieron: «Los cristianos están bailando y celebrando».

No exactamente.

De hecho, muchos foros de discusión cristianos dicen que la descripción de Kaduri del Messiah – no importando cuál sea su nombre – no cabe en la cuenta bíblica del regreso de Jesús de Nazareth, quien, ellos creen, gobernará y reinará en la tierra de Jerusalén por 1,000 años.

Sobre su encuentro con el Messiah, Kaduri afirmó que hoy está vivo en Israel, según les dijo a sus parientes cercanos: «Él no está diciendo, «˜yo soy el Messiah, denme el liderazgo»™. En lugar de eso la nación lo está empujando para conducirlos, después de que encuentren (en mis palabras) las señales que muestren que él tiene el estatus de Messiah».

Kaduri también fue citado diciendo que el inminente arribo del Messiah «salvará Jerusalén del Islam y del cristianismo que desean tomar Jerusalén de la nación judía – pero no tendrán éxito, y lucharán uno en contra del otro».

Declaraciones como esas hacen que algunos cristianos se pregunten si Kaduri pudo estar hablando de otro Yeshua – quizás incluso un «falso Cristo» hacedor de milagros que muchos evangelistas creen precederá el regreso de Jesús.

«Es difícil para mucha buena gente en sociedad que entienda la persona del Messiah», escribió Kaduri antes de su muerte. «La dirección y la orden de un Messiah de carne y hueso es difícil de aceptar para muchos en la nación. Como líder, el Messiah no tendrá ninguna oficina, sino que estará entre la gente y utilizará los medios para comunicarse. Su reino será puro y sin deseos personales o políticos. Durante su dominio, solamente reinaran la rectitud y la verdad».

Kaduri escribió que no todos creerán en el Messiah – y que a menudo será más fácil que lo acepte la gente no religiosa. Él también describe un Messiah que, al principio, no está enterado de su posición.

Algunos meses antes de su muerte, Kaduri dio una dirección de Yom Kippur en la cual dio pistas en cuanto a cómo reconocer al Messiah. Dijo a los reunidos en su sinagoga para el día de la Expiación que el Messiah no vendría hasta que muriera el antiguo primer ministro Ariel Sharon.

Sharon tuvo un ataque mientras estaba en su oficina el 4 de enero de 2006. Él permanecía en coma hasta ser substituido por el primer ministro Ehud Olmert. Mientras que muchos esperaban la muerte inminente de Sharon, él ha seguido estando vivo pero inconsciente desde su ataque.

Poco después qué Kaduri tuvo su encuentro con el Messiah, el 4 de noviembre de 2003, en el que dijo que conoció su nombre, el rabino comenzó a advertir de desastres inminentes por todo el mundo.

En septiembre de 2005 en una clase en su seminario yeshiva de Jerusalén, Kaduri llamó a los judíos por todo el mundo para volver a Israel debido a las calamidades que caerían sobre la tierra y para la reconstrucción del templo judío.

«En el futuro, El Santo, Bendito sea, traerá grandes desastres alrededor de los países del mundo para endulzar los juicios de la tierra de Israel», dijo.

En 1990, el finado Lubavitcher Rebbe Menachem Schneerson dijo a Kaduri que él viviría para ver venir al Messiah.

También en septiembre de 2005, Kaduri dijo: «El Messiah está ya en Israel. Todos deben estar seguros de que lo que no ha sucedido, sucederá, y lo que estamos ciertos que ocurrirá puede decepcionarnos. Pero al final, habrá paz en todo el mundo».

Como un estudiante y profesor de la cábala de toda la vida, Kaduri rechazó una reunión pedida por la superestrella pop Madonna, que salpicó el arte antiguo del misticismo judío. Él dijo según se informó en ese entonces: «Se prohíbe enseñar cábala a un no judío, ni el Talmud, ni incluso la simple Torah».

Kaduri se dice que fue uno de los pocos practicantes vivos conocidos que utilizaron su conocimiento de la cábala para afectar el cambio en el mundo. Él distribuiría a menudo amuletos para curar, para aumentar la fertilidad y para traer éxito. También se creía que estaba implicado en el retiro de 20 dybbuks, o almas perdidas que se perdieron en los cuerpos desgraciados de la gente viva para atormentarlos.

Aviel Schneider, el autor de Israel Today, dijo que la reacción mundial a las noticias de la nota de Kaduri ha sido «loca.» Dijo que él nunca había recibido tantos email y llamadas alrededor del globo.

Dijo que fue urgido a no publicar la historia por los yeshiva del rabino, donde los funcionarios dijeron que era «imposible» que la nota fuese escrita realmente por Kaduri.

Pero a Schneider le dieron el acceso a muchos de los manuscritos del rabino, escritos por su propia mano para el uso exclusivo de sus estudiantes. Se impactó por los símbolos pintados por Kaduri en todas las páginas.

«Eran cruces», dijo Schneider. «En la tradición judía, no utilizas cruces. Incluso no utilizas el signo de más porque puede ser que se confunda con cruces. Pero allí estaban, pintadas por su propia mano».

Cuestionados por lo que significan esos símbolos, la familia de Kaduri dijo que eran «signos del ángel».

http://www.worldnetdaily.com/staticarticles/article55765.html

El museo cristiano de las pareidolias

EL MUSEO CRISTIANO DE LAS PAREIDOLIAS

A finales del siglo XIX se erguía la capilla de la Virgen del Rosario al lado de la iglesia del Sacro Cuore del Suffragio (Sagrado Corazón del Sufrimiento), frente al Tiber, en Roma, a pocas cuadras del Vaticano. El 15 de noviembre de 1897, el sacerdote francés Victor Jouet, párroco de la capilla, estaba rezando frente al altar cuando una de las velas prendió fuego en el marco del cuadro de la Virgen. Algunos dicen que el fuego fue muy pequeño y que sólo chamuscó la pared. Otros afirman que la capilla completa fue presa de las llamas (otros más mencionan que ahí no había una capilla sino un altar en memoria de los difuntos, como muchos de los que todavía se ven en las calles de Roma: «En esta zona tuvieron lugar muchas batallas, desde la antigüedad, y quien tenía un huerto encontraba día sí día no una calavera o unos huesos. Esta presencia tan constante de los muertos hizo que la gente fuera especialmente sensible y a menudo hacía altares en su memoria, para quedarse más tranquilos»).

Lo cierto es que el humo había trazado una mancha que con un poco de imaginación parecía un rostro: una pareidolia. Pronto miles de peregrinos llegaron a rezar durante horas frente a la mancha en la que veían un rostro de expresión afligida, melancólica, dolorida o de sufrimiento. Para los fieles representa la cara y el cuerpo atormentado de un hombre rodeado de llamas. Jouret concluyó que era un alma en pena, atormentada por las llamas del purgatorio

El religioso se preguntó si en otros lugares se habrían registrado apariciones análogas, y comenzó a realizar investigaciones en ese sentido. Entonces se dedicó a viajar por toda Europa en busca de reliquias similares. Visitó Bélgica, Alemania, Italia y Francia. Al cabo de algunos años había reunido cientos de testimonios (280 marcas) que parecían confirmar su hipótesis. Se trataba de ropas, libros, camisas y otros materiales en los que aparecían manchas que mostraban diferentes figuras.

Entonces se dio cuenta que necesitaba espacio para poder exhibir sus reliquias. Qué mejor lugar que los terrenos en donde se encontraba la capilla de la Madonna del Rosario. Contactó con el ingeniero Giuseppe Gualandi, nacido en Bolonia en 1870, y le pidió que concluyera los trabajos de la iglesia del Sagrado Corazón del Sufrimiento, iniciados en 1894, y anexara una habitación donde pudiera exhibirse la colección. La construcción de la curiosa y extraña iglesia neogótica, única en Roma, terminó en 1917, pero el «Pequeño Museo de las almas del Purgatorio» (conocido despectivamente como «El museo cristiano del más allá») en la Via Lungotevere Prati, 12, se inauguró antes de terminar el siglo XIX.

En 1900 Jouet fundó la Associazione del Sacro Cuore di Gesû in suffrago della Anime del Pugatorio. La asociación vendía indulgencias y privilegios de León XIII y publicaba la Rivista mensile dell’ Associazione, luego llamada Le Purgatoire, misma que dejó de circular en la segunda década del siglo veinte. Pío X reconoció canónicamente la asociación, en su carta apostólica «Cum nobis», hasta el 20 de enero de 1923.

A la muerte de Jouet, en 1912, el obispo Gilla Gremigni y el padre Ricasoli solicitaron al Papa Pío X que permitiera destruir los casos menos documentados de la colección. Seleccionaron pues los que poseían más certificaciones y aprobaciones de las autoridades. Las 280 piezas se redujeron a 19 que dan testimonio de 12 casos y que fueron guardadas en una larga vitrina ubicada en un pasillo vacío que conduce a la sacristía.

En el gabinete se pueden ver las reliquias, la mayor parte del país de origen de Jouet, Francia, encontradas entre 1637 y 1919. La primera es una foto de la imagen que apareció después del incendio en la capilla de la Virgen del Rosario. Las otras son impresiones hechas, supuestamente, con fuego dejadas por los muertos en paños, sábanas, páginas de libros de oraciones, hábitos, ropas, camisas y gorros de dormir así como mesas y tablillas de madera. Todas ellas muestran signos (cruces, huellas ennegrecidas de dedos y de manos) dejados, presuntamente, por almas que han regresado del más allá para «pedir oraciones por su sufrimiento». Los católicos creen que las oraciones de los seres vivos aceleran la salida de las almas del purgatorio, un lugar entre el cielo y el infierno donde, según la iglesia católica, las almas llegan a expiar sus pecados antes de que se les permita ingresar al paraíso.

EL MUSEO DEL PURGATORIO

Los letreros de la vitrina describen la historia de cada una de estas impresiones:

«Impresión dejada en una tableta de madera, en la manga del vestido y en la arpillera de la camisa de la venerable madre Chiara Isabella Fornari, abadesa de las Clarisas de Todi, de las manos del difunto padre Panzini, olivetano Abad de Mantova, 1° el noviembre de 1731″.

«Impresión a fuego dejada en un libro de Marguerite Demmerlé de la parroquia de Ellingen, en la diócesis de Metz, de la hermana aparecida treinta años después de su muerte; 1814-15″.

«Impronta de fuego que dejó el difunto Giuseppe Schitz tocando con la extremidad de los cinco dedos de la mano derecha el libro de plegarias en lengua alemana de su hermano Giorgio Schitz, 21 de diciembre de 1838 en Stralbe (Lorena). El difunto pidió plegarias de sufragio para reparar su poca misericordia en vida».

«Aparición en el 1875 de Luise Le Sénéchal nacida en Chanviers, muerta el 7 de mayo de 1873, a su marido Jean Le Sénéchal en su casa de Ducey para pedirle rezar dejando como señal la impresión a fuego de cinco dedos en su gorro de dormir».

«Impronta de fuego de un dedo dejada por sor Maria di San Luigi Gonzaga, aparecida a sor Margherita del Sacro Cuore la noche entre el 5 y el 6 de junio de 1894″.

El documento más antiguo son las marcas dejadas por la hermana Chiara Schoelers, fallecida durante la peste, el 13 de octubre de 1637. La religiosa dejó sus huellas candentes sobre el grembiule (delantal) y una correa de granja de la hermana Margarida Herendorps (o Rerendorts), religiosa del monasterio benedictino de Vinnemberg (Wesfalia).

Treinta y tres años después, en 1670, el primer párroco de Hall, el padre Cristóbal Wallbach, muerto 63 años antes, dejó la huella de «un dedo de fuego» que perforó un libro de oraciones con pasta de madera, cubierta con piel de jabalí, hasta la página 81. De esa manera suplicaba se hicieran oraciones a su nombre para salir del purgatorio.

Hacia 1731 la madre Chiara Isabella Fornari, era la abadesa de las clarisas del monasterio de San Francisco, en Todi. El 1 de noviembre de aquel año se le apareció el olivetano padre Panzini, abad de la ciudad italiana de Mantua, y su confesor. Venía desde el purgatorio a pedirle que mandase rezar misas por su alma.

La madre Chiara se encontraba trabajando en su telar cuando hizo su aparición el padre Panzini. El sacerdote comenzó a dibujar, con la punta del dedo índice incandescente, una cruz en el telar de madera. Mientras dibujaba colocó la mano izquierda sobre el telar y la impresión de la mano también quedo grabada sobre la madera.

Puso después la mano izquierda sobre una hoja de papel chamuscándola y dejó impreso los contornos de su mano. Aterrorizada, la monja quiso huir, pero el «alma» del sacerdote la agarró con la mano derecha: el calor de la mano perforó la manga del hábito y la camisa de la religiosa, llegando hasta la piel. En la túnica se pueden ver las marcas de la quemadura, mientras que en la camisa se ven marcas chamuscadas y algo que se dice es sangre.

Joseph Leleux era un joven disoluto que vivía en la ciudad de Wodecq-But, Bélgica, en el siglo XVIII. Veintisiete años después de la muerte de su madre, el 21 de junio de 1789, la mujer regresó en espíritu para ponerlo sobre aviso de los terribles castigos que podría tener en el purgatorio de continuar con ese ritmo de vida. La madre lo tomó por el brazo le pidió que pusiera fin a su vida disoluta, y dejó la camisa de su hijo con la marca carbonizada de los dedos.

Joseph, asustado, se enmendó y corrigió el rumbo. Se dice que murió en olor de santidad el 1 de abril de 1825.

Cierta noche de 1814 la señora Marguerite Dammerlé, de Erlingen, Metz, Francia, se encontraba rezando en su recámara. De pronto se le apareció una mujer gimiendo de dolor, vestida muy religiosamente como peregrina. Se presentó y le dijo:

«Soy tu suegra, muerta de parto hace treinta años. Haz una peregrinación al santuario de Nuestra Señora de Marienthal por mí, y pide que se oficien dos misas por mi alma».

Asustada, Marguerite le contó la aparición a su esposo, describiendo a la mujer. Ambos acordaron cumplir con lo solicitado. Cumplido su deseo, el espíritu de la suegra reapareció para agradecer y despedirse. Pero antes de ascender al paraíso dejó un recuerdo: una huella de fuego en el libro de oraciones de Marguerite. Luego se transfiguro, inundándose de felicidad y de luz, y desapareció «rumbo al cielo».

Era la noche del 21 de diciembre de 1838. Joseph Schitz estaba en su casa en Stralbe (Antiguo Ducado de Lorena, Lorraine, Francia), leyendo un libro de oraciones cuando, de improviso, se estampó en una de las páginas la huella de una mano. El corazón de Schitz dio un brinco de temor, tanto más porque le pareció sentir una presencia insólita, una ráfaga de viento frío. Después, creyó escuchar una voz: reconoció la de su hermano, Jorge, muerto hacía poco, que le decía que a pesar de la vida licenciosa que había conducido, consiguió salvarse porque la culpa la tenía el mismo Joseph, pero estaba sufriendo terriblemente en el purgatorio. Suplicaba que hiciera rezar unas misas por su alma, para abreviar su estancia en el purgatorio.

Schitz se sobresaltó; creyó que se había quedado dormido un momento, pero no era así: lo probaba las marcas ennegrecidas de los cinco dedos de la mano derecha, perforando 9 hojas, claramente visible en el devocionario en lengua alemana de Joseph

La que sí tuvo una visión en sueños fue una muchacha siciliana a la que se le «apareció» su hermana muerta solicitando que rezara por ella pues sufría mucho en el purgatorio. Al despertar descubrió la huella quemada en su camisón.

El libro de oraciones de Maria Zaganti de Poggio Berni, de Rímini también muestra la huella de tres dedos flamígeros. El suceso ocurrió el 5 de marzo de 1871. Las huellas las dejó el espíritu de Palmira Rastelli, hermana del párroco de San Andrés, de Pádua, Sante Rastelli, fallecida dos meses y medio antes, el 18 de diciembre. Habría venido a pedir una misa y oraciones.

La colección del museo, incluye el gorro de dormir de Jean Le Sénéchal, de Ducey, Manche, Francia. La señora Sénéchal murió en 1873, he hizo prometer a su marido que mandaría rezar tres misas en sufragio por ella. El marido no pidió las misas.

Dos años más tarde se le apareció al marido para preguntar porqué no había cumplido su último deseo. Jean intentó tranquilizarla alegando que no pidió las misas por falta de dinero. La hija tenía, ¿pero cómo pedirle? Su hija no creería lo de la aparición. Para que la hija le creyera al padre y pagara el costo de las tres misas, tocó en el gorro de dormir del marido, dejando marcada toda la mano.

Jean llevó el gorro con su hija y obtuvo el dinero para las misas. En esa misma noche, el alma de Louise Le Sénechal, en «figura ardiente», fue vista elevarse hacia el cielo. Curioso que se fuera al cielo envuelta en llamas. ¿Equivocó la dirección?

La hermana María Margarita de San Luis Gonzaga murió el 5 de junio de 1894, víctima de la tuberculosis cerca de Pe rugía. La madre superiora, sor Margarita del Sagrado Corazón había sido muy severa con sor María. Esa misma noche sor María se le apareció a sor Margarita. La religiosa estaba acostada; de pronto, su celda se llenó de sombras indistintas y una de éstas se fue concretando, lentamente, hasta hacerse reconocible: era la hermana Maria.

La aparición, vestida con el hábito de las clarisas, explicó a la madre superiora que había cometido un grave pecado: había deseado ardientemente la muerte, con el objeto de sustraerse a los dolores que le causaba la enfermedad que sufría, y a consecuencia de la cual murió. Por esto, le habían correspondido veinte años de purgatorio. El «fantasma» pidió luego oraciones que apresuraran su paso al paraíso. La hermana Margarita, aunque lógicamente se sentía aterrorizada, creía ser víctima de una alucinación. Y, para convencerla, la aparición quiso dejar constancia de su aparición, un signo tangible de su presencia, y tocó la almohada con el dedo índice, dejando quemada la funda.

La madre superiora solicitó las misas y diez días más tarde volvió a ver a sor María, felicísima, porque se disponía pasar a la gloria.

También se conserva la huella del dedo de un fraile capuchino. Lo estampó sobre la mesa de madera de la madre María Magdalena de la Santísima Trinidad, fundadora del Instituto de las Hijas de la Inmaculada Concepción. No contento con eso, también dejo la marca de una pelota.

Una huella similar la habría dejado un avaro que había ordenado ser enterrado con una bolsa de dinero. A los pocos días se le apareció a un amigo para pedir que se dijeran misas en su nombre y así poder salir del purgatorio. Para pagar las misas, colocó la bolsa de dinero sobre la mesa y ahí quedó grabada una forma circular.

Otro que dejaba dinero desde el más allá fue el un sacerdote del monasterio italiano de San Leonardo de Montefalco, que tras su muerte dejaba todos los días un billete de 10 liras en la puerta del convento para que hicieran misas por él. Así hasta 300 liras del 18 agosto al 9 de noviembre de 1919, según explica el folleto del museo. Y allí está una copia de uno de los billetes.

Humberto I, de Italia, apodado «El Bueno», fue asesinado por un anarquista. Treinta y dos años más tarde un soldado que hacía guardia en el cenotafio erigido en la memoria del rey asesinado dijo que deseaba hablar con el rey Víctor Manuel III. Al serle concedida la visita, informó al rey que se le había aparecido el «espíritu» de Humberto I y le habría quemado el grueso capote militar de invierno, que mostraba una figura parecida a una mano chamuscada.

El relato es más que milagroso pues en aquel cenotafio no se guardaba el cuerpo del difunto rey.

EL FIN DE UNA EPOCA Y EL INICIO DE OTRA

La mayoría de los casos son de mujeres religiosas o monjas. Se produjeron en los siglos en donde la influencia de la iglesia era más poderosa. Muchos de los testigos estaban bajo una fuerte presión sicológica y con sentimientos de culpabilidad (como Joseph Schitz y sor Margarita del Sagrado Corazón). Casi todas las apariciones se dieron en la noche en lugares oscuros y poco iluminados, elementos idóneos para producir alucinaciones y sugestiones.

Algunos parecen montajes para sacar dinero, como el de Jean Le Sénéchal. Y prácticamente todos están débilmente documentados y sólo se sostienen por las marcas mismas, que pueden haber sido producidas por medios no necesariamente milagrosos.

Algún crítico dijo que los objetos chamuscados parecían ser el equivalente del purgatorio del papel y la pluma. Tampoco se entiende el porqué estas almas del purgatorio pudieron quemar objetos de tan distinta naturaleza, mientras sus propios vestidos (o dinero) no se consumía por el fuego.

Lo peor de todo es que a partir de la desaparición de la Associazione del Sacro Cuore di Gesû in suffrago della Anime del Pugatorio, dejaron de presentarse estos casos. Ahora nadie habla de almas del purgatorio sino de vírgenes del sándwich o de versículos del Corán.

A finales del siglo pasado el padre Renato Bruni era el párroco encargado de la Sagrado Corazón del Sufrimiento. Por más de treinta años estuvo al frente del museo. En una entrevista declaró:

«Destruimos mucho de la colección hace algunos años. Es una carga que llevamos. No nos damos abasto con toda la gente que llega de visita», dijo. En ese entonces se calculaba que el museo recibía cerca de 4,000 visitantes al año.

«Es una responsabilidad porque atrae a mucha gente de todas partes del mundo».

Cuando le preguntaron si él y sus fieles realmente creían en las historias de estos objetos, se enfureció y respondió: «Por supuesto que sí, y no veo por qué no. Estas son pruebas. Nuestro obispo investigó varias de ellas y todas fueron verificadas».

No obstante, el párroco actual, Roberto Zambolin, se cuida mucho de precisar que el valor del museo «es puramente humano y no constituye una prueba de la realidad del purgatorio». Tal vez está más consciente que si el Limbo ya desapareció, tal vez no tarde en seguirlo el purgatorio. ¿Cuándo le tocará el turno al cielo y al infierno?

Museo de las Almas del Purgatorio, Chiesa Sacro Cuore del Suffragio, 12 Lungotevere Prati.

Teléfono: 6540517.

Abre el domingo de las 9 de la mañana al mediodía. Entrada libre. Los visitantes deben pedir en la sacristía que les abran el museo.

REFERENCIAS

Huetter, a. Martini, S. Cuore del Suffragio, Ed. Marietti, Roma, 1961.

Quevedo Oscar González, El Museo de las almas del Purgatorio, Revista de Parapsicología, Centro Latino-Americano de Parapsicología, Sao Paulo, 1977.

Quevedo Oscar González, Las fuerzas físicas de la mente, Editorial Sal Térrea, Santander, 1975.

¿Si hay vida allá afuera, comen Pastrami?

¿Si hay vida allá afuera, comen Pastrami?

The Hour

Leonard Fein

Esta bien, amigos; esto podría ser muy serio.

Como probablemente han leído, ahora los astrónomos han descubierto un planeta a unas 120 trillones de millas de la tierra, en otra galaxia, que parece «“a la distancia que está- capaz de soportar vida. (Los astrónomos nos dicen que 120 trillones de millas no estan tan lejos. A 39,000 millas por hora, la velocidad de la nave espacial Voyager 1, el viaje se podría lograr en 300,000 años).

Puede por lo tanto tomar cierto tiempo, aunque menos de eones, antes de que sepamos si la posibilidad de vida se ha traducido en vida real en este planeta recientemente descubierto, que lleva el nombre de «Gliese 581 C.» pero aunque se pruebe que es estéril, el descubrimiento viene a recordarnos que en alguna parte allá fuera, hay casi seguramente vida.

Después de todo, hay mil millones de galaxias en el universo «“ nuestra propia Vía Láctea es apenas una, una con cerca de 100 mil millones de estrellas- y las galaxias pueden contener trillones de estrellas. Hagan las matemáticas.

La posibilidad de tal vida extraterrestre da lugar a una serie de preguntas bastante obvias, unas que los astrónomos no están equipados para contestar. Por ejemplo: ¿Qué hay de Dios?

Seamos muy básicos. Dios, según lo entendido por los judíos, es Dios del universo, no simplemente Dios de la tierra ni sólo Dios de la Vía Láctea. Y la aceptación de que nuestro Dios, Dios de nuestros padres y madres, es también Dios (quizás) de muchos otros planetas proporciona una explicación confortante en cuanto a porqué Dios parece tan a menudo, desde nuestra perspectiva muy limitada, un propietario ausente.

Así asumiendo a Dios. Ahora, si eso es así, si Dios ha creado de hecho vida en otra parte, ¿eso significa que hay judíos allí? Decir «no» es sugerir que la elección de dios de los judíos en la tierra fue excepcional más bien que rutinaria. Es levantar la posibilidad que en 581 c, por ejemplo, Dios pudo haber elegido a los chinos para ser su (o ella, etc.) gente especial, y así sucesivamente, algo para nivelar el campo de juego intergaláctico: Aquí los judíos, allí los chino, en 582 d o el siguiente planeta que se descubra, los peruanos y así sucesivamente.

Eso es un pensamiento dulce, y puede incluso sonar justo, pero carece de plausibilidad. La Torah y la ley oral son inmensamente detalladas y enormemente complicadas, y humilla la mente suponer que en todos esos planetas donde hay vida, también hay una única Torah y una ley oral distintiva.

La Torah, nos dicen, es perfecta, y todo en ella lo es. ¿Eso significa relativamente todo, o significa realmente todo? Si significa realmente todo, entonces -ésta es la parte dura – debe haber judíos en otros planetas.

¿Judíos Hasidicos? ¿Judíos seculares? ¿Judíos con una crisis de identidad judía?

Esta bien, suponer que los judíos en esos otros planetas han hecho un mejor trabajo que nosotros en calcular cosas, que están uno al lado del otro, que todos sus niños hablan fluidamente el hebreo, sus mujeres no tienen celulitis, sus hombres pueden arreglar las pantallas rotas. Pero hay un límite. No es simplemente posible imaginar que están libres de neurosis.

Más: ¿Es realmente posible imaginar a judíos sin imaginar el antisemitismo? Es más difícil imaginar a judíos sin antisemitas -y aún más difícil imaginar a los judíos que no imaginan antisemitismo- que estimar el número de planetas hospitalarios en un mundo de mil millones de galaxias, cada uno con cientos y cientos de estrellas.

¿Esos judíos distantes tienen sus estados propios? ¿Sus estados tienen límites? ¿Tienen una Liga Antidifamación? ¿Tienen un Abe Foxman? ¿Han tenido siempre un Abe Foxman?

¿Tienen historias de liberación? ¿Votan por los demócratas? ¿Están en las ventas al por mayor? ¿Su semana dura siete días, y si no, qué ocurre con el Sabbath? ¿Qué hay sobre su índice de intermatrimonios? ¿Rompen una copa en sus ceremonias de unión? ¿Qué significa? ¿Su Shimon Peres ha ganado siempre una elección?

¿Parecen judíos? ¿Qué sobre la culpabilidad? Lo más importante, ¿Dios escucha sus rezos? Y, si es así ¿por qué no los nuestros?

Una vez que te des cuenta de cuántas preguntas de verdad desconcertantes hay por la posibilidad de que existan judíos en lugares lejanos, rápidamente te das cuenta que, por lo menos de momento, es más fácil asumir que somos los únicos judíos en el universo entero. Sólo nosotros.

Verdaderamente, somos muy pocos en número aún para calificar como error estadístico aquí en la Tierra; en el gran esquema de las cosas universales, no somos más que una mota. Pero eso no necesariamente desmoraliza o intimida. No sólo somos una mota acogedora, sino también somos una mota elegida.

Quizás hay otra gente «mota» dispersada alrededor. Quizás una vez que el viaje intergaláctico siga su curso, puede incluso haber una convocación universal de motas elegidas. ¡(Con traducción simultánea, por supuesto.) ¡Que explosivo! «El Estado del Mundo Judío» adquiere por completo un nuevo significado.

O aprenderemos quizá que ser elegido es efímero que cada 10,000 o 10,000,000 años, otros dan una vuelta. O quizá ser elegido es contingente, renovable solamente sobre una revisión detallada del comportamiento cada Eón o algo así.

Oh, querido. Esa pesada posibilidad es inquietante. Pensar en cuánta adaptación litúrgica será requerida si perdemos nuestro estado especial. Pensar qué traumático debería ser el ser juzgado innecesario. Eso es simplemente demasiado siniestro de contemplar.

Así que mejor dejamos tal especulación al lado, regresemos a batir nuestras espadas en las rejas del arado y nuestras lanzas en los ganchos de poda y arropemos el desnudo y alimentemos al hambriento y todo lo demás.

Sin embargo, no puedo dejar de preguntarme si los otros, los de allá fuera, tienen pastrami. Y condominios. Y Shemini Atzeret.

http://www.forward.com/articles/if-there-s-life-out-there-do-they-eat-pastrami/