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La historia de la psicofotografía (Final)

LOS OTROS SERIOS

En 1914 el profesor de filosofía de la Universidad de Columbia, James H. Hyslop estudió una serie de fotografías hechas en un periodo de varios años por la señora Marguerite Du Pont Lee, una de las herederas de la «powder people» de Du Pont[1]. La señora Lee comenzó sus «fotografías psíquicas» bajo la tutela del doctor Kemper Bocock, un ministro episcopal famoso por haber compuesto varios himnos religiosos, que había muerto diez años atrás y que se comunicaba con la señora mediante la escritura automática.

Las condiciones de observación y control de las imágenes de la señora Lee eran muy poco adecuadas, según declaró Hyslop.

Mediante escritura automática Bocock le pidió a la señora Lee que intentara la fotografía psíquica. Marguerite comenzó a fotografiar pinturas al óleo de Bocock o de ella misma, colocadas sobre una silla. Algunas de las fotos mostraban reflejos luminosos e incluso caras amorfas. Algunas de ellas se parecían al pastor. Luego la señora Lee le pidió a William M. Keeler, experto en fotografías de espíritus, que le ayudara en sus experimentos. De esa manera el espíritu de Bocock comenzó a aparecer más claramente en las fotografías: bailando, rezando y en otras distintas poses.

En 1920 murió Hyslop y su puesto lo tomó Walter F. Prince. Entonces todo cambió. Prince notó que en todas las fotografías de Bocock, la cabeza del ministro aparecía en tres cuartos o de perfil (ya sea de izquierda o derecha), pero siempre guardando la misma pose. Nunca sonreía ni mostraba ninguna expresión. Todas las fotografías se parecían a las únicas dos que se le habían tomado en vida (curiosamente de tres cuartos y de perfil).

El fantasma de Bocock tenía otra singularidad: su cuerpo podía ser gordo, delgado, alto o bajito, pero en todas las fotos parecía no tener cuello. Para Prince no había duda, se había tomado la cabeza de Bocock y se le fotografiaba sobre el cuerpo de otras personas.

Además de los ya mencionados en los cuatro artículos anteriores, se conocen varios médiums que en su momento afirmaron tener el poder de hacer fotografías de espíritus. Son muchos los nombres:

Johannes Bruz en 1976, E. L. T. Mesens en 1927, Reimers y Christian Schad en 1960. Todos ellos de Alemania.

Rogers y Raymond Welsh en los Estados Unidos. Welsh se especializa en «desnudos artísticos» de fantasmas[2]. Su ex esposa, Margaret E. W. Fleming, continuó con sus experimentos y fue estudiada por el mismo doctor Jules Eisenbud. El mismo doctor estudió a un par de hermanos, Richard Veilleux y Fred Veilleux, de Waterville, Maine, quienes a través de la ouija recibieron instrucciones para hacer fotografías de espíritus. Una de las fotografías más conocidas es la de la hija de Fred, Carol, quien obtuvo una cara flotando en el cementerio de Pine Grove, en junio de 1968

Hippolyte Ferdinand Baraduc, Bonnet, Louis Darget, David, Colombés, Delanne, M. M. De Saint-Albin, Duguid, Durville, Girod, Charles Lancelin, Lefranc, Luys, Roger Pillard y Warcollier en Francia.

Baraduc realizó las experiencia más bizarras. En mayo de 1907, tras la muerte de su hijo André Baraduc, observó una curiosa formación de vapores sobre el ataúd. Hippolyte fotografió los vapores. Seis meses después, el 15 de octubre de 1907, acongojada por la pena, murió Nadine, la esposa de Hippolyte.. Baraduc ya estaba preparado y comenzó a sacar fotografías cada cinco minutos. A los 15 y 20 minutos obtuvo las fotos que lo hicieron famoso: sobre el cuerpo inerte de Nadine se ven algunas luces que van difuminándose conforme pasa e tiempo.

La señora Ada Deane, Duguid, la señora Agnes Guppy, Gladys Hayter, Hudson, John Meyers, Reeves, Russel, Slater, la señora Vearcombe y Willians en Inglaterra.

La señora Hayter, de Londres, comenzó sus experimentos en fotografía psíquica cuando en 1970 compró una cámara Instamatic. Comenzaron a aparecer rayas luminosas, extrañas nieblas e incluso fantasmas.

Damián y Ermete Fontana en Italia. Este último nacido en Sassuolo, cerca de Módena, quien supuestamente producía fotografías psíquicas sobre placas fotográficas vírgenes con sólo la imposición de sus manos.

Adrien Majewski en Polonia.

En Japón, el doctor Tomokichi Fukurai, de la Universidad Imperial de Tokio, realizado entre 1910 y 1913, le valió su renuncia a la universidad. Su trabajo Toshi to Nensha (Fotografía de espíritus) fue publicado en 1913 y 18 años después fue traducido al inglés[3]. Fukurai trabajaba con placas secas que exponía a los «poderes» de sus médiums. Los experimentos consistían en tratar de fotografiar pensamientos de formas simples, caligrafías hasta seres humanos vivos. Los experimentos se realizaban a distancias de más de 500 kilómetros.

En 1910 era ayudante de profesor de sicología en esa universidad y comenzó a trabajar con una clarividente llamada Chizuko Mifune, pero resultó ser un fraude. Apenada por haber sido descubierta, Chizuko se suicidó en 1911, a los 25 años, tomando veneno[4]. Creyente convencido de lo sobrenatural, Fukurai no se amilanó y pronto encontró otra médium llamada Ikoku Nagao, que resultó que también hacía fraudes.

Fukurai continuó con sus estudios y en 1913 encontró a Sadako Takahashi quien, además de clarividente, tenía el poder de hacer fotografías de espíritus (Nensha). Los médiums se sucedieron uno a otro. Por el laboratorio de Fukurai pasaron entre otros: la señorita Tetsuko Moritake, la señora Tsuneyo Mifune, Tenshin Takeuchi, Isai Watanabe e incluso el famoso médium inglés William Hope.

Uno de sus mejores médiums la señora Sadako Takahashi, en estado de trance, se desdoblaba en un ser que se presentaba como «Duende».

El más espectacular de todos estos médiums estudiados por Fukurai lo fue el psíquico japonés Koichi Mita[5] quien, de acuerdo con Toshiya Nakaoka, director de la Asociación Japonesa para la Investigación Psicotrónica y del Instituto Fukurai de Psicología de Niza Kadori, «proyectó mentalmente una imagen del lado oscuro de la Luna en una placa fotográfica, 26 años antes que cualquiera la viera».

De acuerdo con el periodista John Cooke[6], la foto fue hecha en noviembre de 1933 en la ciudad de Gifu, y fue confirmada por el Lunik III en octubre de 1959.

Cooke afirma que la fotografía ha estado bajo estricto control desde que fue hecha. Sin embargo, no existen datos del original debido a que la ciudad de Gifu fue borrada del mapa durante la Segunda Guerra Mundial. Si en realidad existió un original la pregunta es ¿cómo logró «sobrevivir» a la guerra? No se sabe.

El ingeniero de la NASA, James Oberg hace el siguiente comentario[7]:

«El aspecto más desconcertante de la fotografía es que se parece mucho a las fotos del Lunik III. Empero, las fotografías del Lunik III son de una pobre calidad y contienen muchos errores de interpretación y otros (una cadena montañosa, orgullosamente bautizada como «Montañas Soviéticas», resultó ser un error de transmisión).

«Aún considerando la gran similitud de las fotografías (el ángulo de visión, distancia de la toma, condiciones luminosas, y otras numerosas variables que son idénticas) podemos suponer que la foto de Mita es una versión modificada o retocada de la foto rusa».

Las fotos más recientes del lado oscuro de la Luna son bastante distintas a las del Lunik II y de Mita. En resumen, es un fraude posterior a 1959.

Masuaki Kiyota es otro psíquico japonés. Fue descubierto por el parapsicólogo Tosio Kasahara y se hizo famoso por ser la versión japonesa de Uri Geller. Pero, además de doblar cucharas, Kiyota hace la rutina de Ted Serios. Nuevamente Eisenbud estudió este médium y lo expuso a los rayos X en 1984. Para Eisenbud los poderes de Kiyota eran auténticos. Pero no para la televisión nipona. En un programa de ese mismo 1984, se encontró, en una película de alta velocidad, que Masuaki hacía trampas. Actualmente Kasahara se ha dedicado a cantar pop.

Mencionaremos sólo tangencialmente el caso del padre benedictino Alfredo Marcello Pellegrino Maria Ernetti. (1925-1994), exorcista que trabajó en Venecia y dijo haber construido un «cronovisor» mediante el cual fue capaz de fotografiar a Cristo en el momento de su crucifixión. La fotografía ha aparecido en diversas publicaciones de lo paranormal pero en realidad es un acercamiento a la cara del Cristo de un crucifijo conservado en el Santuario del Amor Misericordioso, de Collevalenza, en la italiana provincia de Perugia.

LA FOTOGRAFÍA KIRLIAN

No podía faltar en este trabajo hacer mención de la famosa fotografía Kirlian.

Este tipo de fotografía con electricidad no es algo nuevo. Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX. George Christopher Lichtemberg comenzó a experimentar con partículas de polvo electrificadas. Las fotos que él obtuvo fueron llamadas «Electrografías».

En 1898 durante la quinta exhibición fotográfica en Rusia, Jacob J. von Narkieviez- Jodko presentó varias fotografías realizadas a partir de una descarga eléctrica. Sus experimentos los inició en 1892 y utilizaba una placa electrificada. Llamó a este técnica simplemente Fotografía eléctrica. Ya habíamos visto que el coronel Eugéne Auguste Albert De Rochas D»™Aiglun hacía fotos utilizando una bobina de Rumkorff. Por la misma época, a principios del siglo XX, tanto el americano F. E. Nipler, como el checo B. Navratil revisaron las publicaciones sobre esta técnica. Navratil y el ruso M. Pogorelski continuaron las experiencias de Narkieviez-Jodko. En Porto Alegre (RS), Brasil el padre jesuita Roberto Landell de Moura inventó, en 1904, un ingenio bautizado como «Máquina Bioelectrográfica». En las fotos aparecía un halo, que él llamó «Perianto». Continuó sacando fotografías con ese aparato hasta 1912, año en que la iglesia católica le prohibió seguir sus investigaciones que ya se estaban dirigiendo más hacia el espiritismo. El mismo Hippolyte Baraduc se servía de un campo eléctrico para efectuar sus fotografías. Para tal efecto hacía uso de una bobina de Rumkorff. En 1939, los investigadores S. Prat y J. Schlemmer (también checoslovacos) publicaron fotografías de hojas envueltas en coronas de chispas[8]. Ellos pensaron en alguna radiación desconocida, tal como en el siglo XIX se había hablado de los Rayos N «descubiertos» por René Blondlot, los Rayos V, Rayos Y, Rayos Xx, etcétera, haciendo referencia a los Rayos X de Röntgen[9].

Finalmente, y anterior a los esposos Kirlian, en 1949 el profesor Georgi Spivak, de la Universidad de Moscú, también logró imágenes electrográficas[10].

El aparato Kirlian más elemental utiliza una bobina Tesla conectada a una placa de metal. Se coloca la película y el objeto que se va a fotografiar sobre la placa, en la oscuridad. Al pasar la corriente eléctrica sobre este dispositivo, la película registra una imagen del objeto rodeada de halos luminosos. Las cosas inanimadas dan lugar a una imagen constante invariable, mientras que las cosas vivientes emiten continuamente colores cambiantes, lo que por lo demás es del todo lógico, sin que tenga nada que ver el aura o cuerpo astral.

Si se utiliza corriente alterna tendremos como resultado el disparador de una cámara de alta velocidad, pues en el mismo fragmento de película se logran varias exposiciones, y ya que los metales son magníficos conductores, el destello es continuo y sin variación, mientras que las sustancias vivas se pueden considerar como dieléctricos, por lo que se podrá apreciar esa variación en forma y color.

Algunos autores presentan como prueba de la existencia del aura el hecho de que el resplandor va desapareciendo conforme la planta o tejido va muriendo. Pero es sólo el cambio de las propiedades dieléctricas al irse secando la planta. Otros presentan como prueba la variación en color relacionado con las emociones o las enfermedades.

EL INFORME ROGO

Uno de los principales detractores de la fotografía Kirlian como fuente de fotografías paranormales surgió dentro del mismo campo de la parapsicología. Se trataba del parapsicólogo americano Scott D. Rogo. Él llegó a las siguientes conclusiones:

«En los primeros años setenta en los Estados Unidos, empezó a oírse hablar por todas partes del trabajo de Semyon Kirlian y su esposa, quienes habían descubierto accidentalmente que, al colocar un objeto en un campo de alta frecuencia y fotografiarlo, aparecía un halo a su alrededor. Si bien al principio los Kirlian no se pronunciaron sobre la naturaleza de dicho halo o corona, algunos parapsicólogos entusiastas occidentales manifestaron de inmediato que la pareja había fotografiado el aura humana, el halo brillante que rodea el cuerpo.

«Los seguidores de la nueva moda pretendían que la enfermedad, la actitud mental, etc., causaban alteraciones en la corona y que indudablemente se había descubierto algo de orden psíquico. Pronto se emprendieron investigaciones sobre el efecto Kirlian, dirigidas por Douglas Dean en Newark, Nueva Jersey, y la doctora Thelma Moss en Los Angeles. Así mismo se investigaba en Sonoma State College de California. En los tres casos respetados parapsicólogos se pusieron al timón de lo que yo consideraba un barco a punto de hundirse. Se aventuraron todo tipo de hipótesis. Cualquier cambio en el pensamiento afectaba el aura, los sanadores psíquicos mostraban diseños distintos a las personas normales, etc. En realidad, los planos del aparato ruso original eran tan vagos y, en ciertos aspectos, tan carentes de significado que las máquinas empleadas en los Estados Unidos tuvieron casi que inventarse de nuevo.

«En 1972, visité uno de los principales laboratorios dedicados al efecto Kirlian. La visita sirvió de poco para animarme a creer que este tipo de fotografía fuera algo más que otra moda y otra falacia. En mi recorrido y en las diversas visitas que siguieron, me acompañó un joven ayudante, que realizaba la mayor parte del trabajo. Le pedí que me explicara exactamente cómo operaba el aparato, pero se reconoció con pesar incapaz de hacerlo. He aquí un principio poco prometedor.

«Pronto vi que, no sólo el conjunto del aparato era increíblemente defectuoso, sino que, además, sus operadores ignoraban hasta dónde llegaban sus posibilidades y las variables que intervenían. Me aseguraron que la humedad no alteraba el funcionamiento del equipo. Sin embargo, en dos ocasiones y a escondidas del operador, me lamí el dedo antes de fotografiarlo y… no apareció aura alguna. El ayudante se excitó mucho con este hecho y le concedió una gran importancia psíquica. Incluso después de confesarle que me había lamido el dedo, el asistente siguió sosteniendo que la humedad no desorganizaba el aparato. Se lo demostré de nuevo, repitiendo mi operación y fotografiando el dedo. Todo lo que conseguimos fue el débil contorno de una aura llena de agujeros.

«En otra visita, le mostré al ayudante que, variando la presión del dedo en la plataforma fotográfica, se obtenía un aura de distinto tamaño. El hombre se vio obligado a aceptarlo. Le expliqué cómo construir un dispositivo poco costoso, que equilibraría la plataforma y mediría la presión del dedo. Solucionando así el problema. Al cabo de varias semanas, no había instalado dispositivo alguno, y el equipo de investigación seguía fotografiando auras alegremente, sin preocuparse de las deficiencias del aparato. También demostré que el calor corporal modificaba los resultados de la máquina. Estoy convencido de que las variables incontroladas de presión, calor, tiempo de exposición, humedad, que se supone no afectan al proceso, son de hecho la causa de los insólitos resultados conseguidos. Cuando los pensamientos de una persona cambian, la variación va acompañada a menudo de cambios en la resistencia eléctrica de la piel y de otras características psicofisiológicas muy sutiles. Es esto lo que afecta a las fotografías, y no el aura humana.

«A pesar de todo, los resultados de estas «˜investigaciones»™ se han publicado en revistas y se les ha dado una gran difusión en los medios de comunicación. Mis críticas no van dirigidas a la fotografía Kirlian en sí, sino a muchos de los que se dedican a investigarla. Parecen como si sintieran antipatía contra los procedimientos experimentales correctos, además de padecer una falta de preparación tanto en ciencias físicas como en fotografía. No es extraño que se produzcan resultados increíbles. Cuando comuniqué a un investigador mi preocupación por estos procedimientos defectuosos, se limitó a responderme que, puesto que todo su trabajo era «˜exploratorio»™, no tenía necesidad de proceder a una experimentación controlada. Uno se pregunta de qué escuela de experimentación proviene este novicio».

Algunos parapsicólogos habían descubierto que, al fotografiar una porción de una hoja, en la fotografía aparecía la hoja entera. A este fenómeno se le dio el nombre de «efecto de la hoja fantasma». Scott Rogo dice a este respecto lo siguiente:

«El dictamen final sobre el efecto Kirlian se pronunció en 1974, en la convención de la Parapsychological Association, por medio de un informe del doctor William Joines. Joines «“que efectuó investigaciones rigurosamente controladas en la Universidad de Duke- demostró de modo concluyente que el efecto Kirlian y los extraños diseños presentados por la «˜aura»™ se explican sin dificultad por el efecto corona. Y Joines superó el efecto de la hoja fantasma al fotografiar un efecto de roca fantasma. La Universidad de Stanford, por su parte, llegó a conclusiones similares. Publicó un informe condenatorio sobre la fotografía Kirlian en la revista Psychic de diciembre de 1974.

«Sin embargo, estoy seguro de que, a pesar de sus descubrimientos, Joines será tildado de iconoclasta y que los parapsicólogos dedicados a investigar la fotografía Kirlian ignorarán cualquier hallazgo contrario a los suyos propios. Y continuarán tomando fotografías y admirando, llenos de reverencia, sus falsas auras»[11].

¿QUÉ FOTOGRAFIAMOS CON LA CÁMARA KIRLIAN?

En contra de lo que piensan los adeptos de la fotografía Kirlian[12] la simple estimulación de la piel con la corriente de alta frecuencia que se emplea en las fotos Kirlian da lugar a que el cuerpo irradie partículas eléctricas «“iones-, que dan como resultado varias descargas en corona (algo similar a los Fuegos de San Elmo) que son captadas en la placa. A este fenómeno se le llama «Emisión de electrones fríos».

Cuando se coloca un objeto en un campo eléctrico de alta frecuencia, se producen a su alrededor emisiones que pueden fotografiarse. Si se introduce un dedo en el campo, se estimulan las propiedades dieléctricas de la piel. Una película sensible recoge los electrones e iones producidos en el campo por el estímulo. El efecto no tiene nada nuevo. Se utilizaba hace años en la industria para detectar defectos en los metales.

El médico húngaro Albert von Szent-Györgyi, que en 1937 recibió el premio Nóbel de Medicina y Fisiología por su descubrimiento de la vitamina C, sus estudios de los procesos de oxidoreducción en organismos animales y vegetales y por su investigación en Bioquímica de las contracciones musculares, pensaba que las células eran como una fábrica que efectúa operaciones eléctricas. La célula transforma las sustancias químicas en energía (mecánica, eléctrica, calor, etc.), y viceversa. La célula se alimenta ya sea de sustancias químicas o de energía (luz), produciendo varios subproductos de deshecho, en su mayor parte en fase gaseosa.

Si sometemos una célula a un campo electromagnético de alta frecuencia, puede llegar a descomponerse o a emitir varios subproductos gaseosos que en un momento pueden ionizarse debido al alto potencial eléctrico.

Cada elemento que constituye un reactivo químico, emite en una diferente longitud de onda del espectro (diferente color), así, el sodio emite un color amarillo, el potasio un lila, el nitrógeno un azul, el neón un rojo, etc. Esto explica los tonos y cambios de colores presentes en las fotografías Kirlian.

La hipótesis se confirma al saber que las fotografías Kirlian de personas que han ingerido medicamentos u otros compuestos químicos presentan patrones de color diferentes de las personas que no los han ingerido.

En cuanto a la relación con las emociones o enfermedades es bien sabido que la bioquímica de la célula cambia debido a estos factores. Estos cambios biológicos se traducen en cambios químicos que a su vez producen diferentes colores en la placa.

Además, las variaciones en voltaje del aparto redundan en variaciones en el tono e intensidad de color de la fotografía tomada.

El ingeniero Sigurd von Wurmb[13] plantea este interrogante:

«¿Fotografiamos realmente con el método Kirlian el aura de un objeto o de un ser viviente o simplemente el campo electromagnético que el cuerpo engendra al ser circulado por una corriente, o las emanaciones térmicas del mismo al ser colocado en el seno de un campo magnético?»

Von Wurmb cita un artículo del ingeniero Franz Seidl, aparecido en la revista alemana Esotera (febrero de 1973) en que éste último critica la interpretación hecha sobre las fotografías Kirlian que aparentemente revelan la «muerte» de una hoja o «el apagar del aura». Seidl escribe:

«Si la hoja es fresca y llena de savia, ella es un mejor conductor de la corriente y muestra una aureola fuertemente marcada. Pero si ésta se seca, también desaparece la savia conductora de corriente y la fotografía queda semiborrada, sin fuerza. Esto se produce durante los ensayos en el campo de alta frecuencia. El «˜movimiento de puntos luminosos y galaxias»™ se debe al efecto térmico, que obliga a la savia a acelerar su recorrido por la hoja, evaporándose al mismo tiempo».

Finalmente, von Wurmb destaca que «lo que toma la fotografía Kirlian es la irradiación que produce la descarga de campos de alta frecuencia (30,000 voltios y 50,000 Hertz) sobre la película virgen, pero no el «˜aura»™».

Confirmando este último punto, el ingeniero L. R. Costa[14], señala que deben distinguirse las imágenes de «los fenómenos del campo bioplasmático obtenidas por la fotografía Kirlian de aquellas correspondientes al efecto corona o efecto Tesla, determinadas por elevados voltajes eléctricos».

El ingeniero Costa estima que las «Kirliangrafías obtenidas, según publicaciones diversas, pueden resultar de mucha utilidad para la ciencia médica».

De todo lo anterior vemos que sin necesidad de hacer uso de la hipótesis del aura humana, la fotografía Kirlian tiene una sencilla explicación física de ser: es simplemente un efecto corona.

Actualmente, con el advenimiento de las cámaras digitales ha aparecido una nueva moda de fotografías paranormales. Se trata de los llamados «orbs», y en estos no nos extenderemos mucho ya que sólo se trata de polvo (u otros objetos delante de la cámara) que reflejan la luz del flash.

Podemos concluir esta serie diciendo que no conocemos ninguna fotografía verdaderamente paranormal, o que por lo menos sea difícil de explicar en términos de la herramienta científica actual.

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Click Here to see A Museum Display of some of the World’s Most Famous Spirit Photos

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[1] Hyslop H. James, Some Unusual Phenomena in Photography, Procedings America Society of Psychical Research, Parte 3, Vol. VIII, 1914.

[2] Fleming E. W. Margaret, The man in the polka dot tie and others strangers, Fate, Vol. 29, No. 315, Illinois, junio 1976.

[3] Fukurai Tomokichi, Clairvoyance and Thoughtography, Rider and Company, London, 1931. Reimpreso por Kessinger Publishing en mayo del 2003.

[4] Esta historia es la base de la película Ringu.

[5] Fukurai Tomokichi, Japan»™s greatest medium Kohichi Mita, Psychic Observer, No. 325, 1952.

[6] Cooke John, Psychic revealed Moon»™s dark side before anyone ever saw it, National Enquirer, 19 de septiembre de 1978.

[7] Oberg E. James, UFOs & Outer Space Mysteries. A Sympathetic Skeptic»™s Report, Donning, Norfolk/Va. Beach, 1982.

[8] Prat S. & Schlemmer J., Electrography, Journal of the Biological Photographic Association, Vol. 7, No. 4, Praga, junio de 1939.

[9] Blondlot René, Sur le nouvelles sources de radiations susceptibles de traverser les métaux, le bois, etc., et sur de nouvelles actions produites par ces radiations, Comptes Rendus Hebdomaires de Séances de l»™Académie des Sciences, Vol. 136, No. 21, 25 de mayo de 1903, págs. 1227-1229.

Charpentier Augustin, Emission de rayons N (Rayons de Blondlot) par l»™Organisme humain. Spécialement par les muscles et par les nerfs, Comptes Rendus Hebdomaires de Séances de l»™Académie des Sciences, Vol. 137, No. 23, 14 de diciembre de 1903, págs. 1049-1051.

Charpentier Augustin, Cas D»™Emission de rayons N après la mort, Comptes Rendus Hebdomaires de Séances de l»™Académie des Sciences, Vol. 138, No. 22, 30 de mayo de 1904, págs. 1351-1352.

Wood R. Williams, The N-Rays, Nature, Vol. 70, No. 1822, 29 de septiembre de 1904, págs. 530-531.

Wood R. Williams, Photographic records of the action of N-Rays, Scientific American, Vol. 93, No. 16, 14 de octubre de 1905, pág. 299.

Wood R. Williams, How to tell the birds from the flowers, and other woodcuts, Dover Publications, Inc., New York, 1959.

Klotz M. Irving, El asunto de los rayos N, Investigación y Ciencia, No. 46, julio de 1980, págs. 102-108.

[10] Ostrander Sheila & Schroeder Lynn, La parapsicología en los países socialistas (Psychic discoveries venid the iron courtain), A, Peña Lillo editor S. R. L., Buenos Aires, 1975.

[11] Rogo Scott D., En busca de lo desconocido, Ediciones Martínez Roca, S. A., Colección Fontana Fantástica, Barcelona, 1982.

[12] Kirlian Semyon D. & Kirlian V. Kh., Photography and visual observations by means of high frequency currents, Journal of Scientific and Applied Photography and Cinematography, Vol. 6, No. 6, 1961, pág. 396.

Canavor Natalie & Weisenfeld Cheryl, Kirlian photography: Photographing the glow of the life, Popular Photography, Vol. 72, No. 2, febrero de 1972.

Moss Thelma & Johnson, Radiation field photography, Psychic, Julio de 1972.

Dean E. D., The significance of Kirlian photography, Human Dimensions, Vol. 2, No. 1, primavera de 1973.

Guimaraes Andrade H., El efecto Kirlian, Conocimiento, 1973.

Shishina Y., El efecto Kirlian, Conocimiento, 1975.

Kirlian Semyon D. & Kirlian V. Kh., El enigma de la fotografía Kirlian, en El enigma de los cuerpos prodigios, Ediciones 29, Barcelona, 1979.

Ostrander Sheila & Schroeder Lynn, Manual de experimentos parapsíquicos, Ediciones Martínez Roca, S. A., Barcelona, 1980.

Lerner Marcelo, Efecto Kirlian, cuerpo energético y psiquiatría, Acta psiquiátrica y Psicológica de América Latina, Vol. 23, 1977, págs. 221-228.

[13] Von Wurmb Sigurd, El aura y las fotografías Kirlian, Conocimiento, 1973.

[14] Costa L. R., El efecto Kirlian, Conocimiento, 1977.

La historia de la psicofotografía (4)

TED SERIOS

El segundo «atributo» es estar lo mejor informado que se pueda.

Para tratar de alcanzar estos dos objetivos en el caso de Ted Serios comencemos por dar algunos datos generales acerca de él y de sus «portentosos» poderes.

Ted Serios nació en Kansas City, Missouri. Fue el primero de los hijos de un inmigrante griego August Serios, de oficio tabernero, y de Esther MacNeil. August también fue peleador profesional, hasta que Jim Londos lo lanzó fuera del ring en uno de sus famosos «giros de aeroplano», rompiéndole varios huesos. Antes de eso Gus Serios le pudo ganar dos de tres caídas al campeón mundial George Hakenschmitchs, el León Ruso.

Ted admiraba su padre de quien decía era el hombre más fuerte del mundo, y también el más gentil. Tratando de imitarlo, en la primaria Ted cargaba sacos de papas de más de 50 kilos, como si fuesen almohadas. A esa temprana edad comenzó con sus fechorías. Terminó el quinto año de primaria, pero nunca pasó del sexto, dándose por vencido a la edad de dieciséis años.

Serios recuerda que «todos sus problemas comenzaron» a la muerte de su padre, cuando él tenía veinte años. Por aquel entonces, poco después del inicio de la Gran Depresión, Ted inició su amistad con Matt, el «Terror del lado norte de Chicago». Se dedicaban a robar autos, los dejaban estacionados frente a la estación de policía y posteriormente llamaban para reportar el robo.

Trabajó como marino durante siete años, saltando de barco en barco evitando cualquier tipo de compromiso, hasta que finalmente su madre le consiguió un pequeño trabajo de mesero en un café en el pequeño pueblo de Harvard, a 100 kilómetros de Chicago. Pero este tipo de empleos ahogaba a Ted. Un buen día decidió abrir la caja registradora, comprar un auto convertible y lanzarse a la carretera. La intención, según Ted, era regresar el capital con los intereses ganados en una nueva agencia de taxis que pensaba formar con sus amigos.

Finalmente consiguió el puesto de elevadorcita en el Hotel Hilton de Chicago en 1955.

Ted mantenía una parvada de palomas, varios gatos y perros en un garaje, a poca distancia de la casa de su madre. Algunos vecinos llegaron a envenenar a sus mascotas y entonces Ted y Matt se vengaban ponchando las llantas y rompiendo las ventanas de sus autos.

Gran consumidor de revistas de ocultismo, Serios pasaba sus ratos libres practicando hipnotismo con otro compañero el hotel llamado George Johannes. Por medio de supuestos «viajes astrales» inducidos por el hipnotismo trataban de localizar el tesoro del pirata Jean Lafitte.

En una de estas sesiones de hipnotismo a Johannes se le ocurrió la forma de conseguir un «mapa del tesoro». En estado cataléptico Serios trataría de proyectar la imagen del lugar en donde el pirata había enterrado su tesoro a una placa fotográfica.

La noticia de estas sesiones de hipnotismo llegó a oídos de un periodista del Observer, quien publicó un reportaje sobre los elevadorcitas. Este artículo fue leído por la señora Pauline Oehler, vicepresidenta de la Sociedad de Parapsicología de Illinois, quien envió al señor Lewis a investigar el caso. Los resultados de estas investigaciones aparecieron en la revista de la Sociedad y posteriormente en la revista Fate[1].

Fue por medio de los trabajos de la señora Oehler y la Sociedad parapsicológica de Illinois, que el doctor Jules Eisenbud se enteró de la existencia de Serios. Eisenbud estudió durante algunos años al elevadorcita. Posteriormente el doctor Henry (Andrija) Puharich[2] también hizo algunas pruebas con Ted. Eisenbud escribió varios artículos[3] y un libro[4].

Tanto revuelo por Ted Serios y sus «fotografías del pensamiento» llamó la atención de los editores de la revista Popular Photography. Cuando enviaron a un equipo de investigadores «“un mago profesional[5] y dos fotógrafos expertos en magia- a estudiar a Serios, éste fue incapaz de provocar sus famosas fotografías[6].

Las sospechas del equipo se centraron en unos tubitos de cartón o de plástico, que Serios llamaba gismos, que Eisenbud decía haber examinado cuidadosamente, pero que los magos aseguraban que bastaba un pequeño juego de manos para sustituirlo por otro. Los investigadores sugirieron que ese otro podía tener ocultos diapositivas y una lente diminuta mediante la cual se podía proyectar la imagen hacia el objetivo de la cámara.

Los periodistas Charles Reynolds y David Eisendrath, construyeron un pequeño dispositivo que podía camuflarse dentro de un gismo, y obtuvieron resultados semejantes a los de Serios

La primera sesión con el doctor Eisenbud, en el departamento de Serios, es típica. Eisenbud le dio la cámara y la película, y trajo, porque alguien se lo sugirió, fotos en un sobre opaco, como «blancos».

Para la foto número 1 Serios dijo que intentaría una foto borrosa, o bien un punto chico, o un punto grande, o un signo más, o…, o… Salió una foto negra. En la número 2 trataría de proyectar un blanco oculto de Eisenbud (una fotografía del Kremlin), que según dijo en voz alta, era «una entrada, una calzada o una vereda, o…». La foto salió negra. Para la foto número 3 (el mismo blanco) describió «un grupo de edificios con dos personas». Negra. La número 4 fue otro blanco oculto (otra vista del Kremlin). Según Serios, «una casa blanca, con maderas blancas, y el techo verde». Nuevamente negra.

Hay que hacer notar que mientras la experiencia se realizaba, Serios bebía como cosaco para «calentarse» (expresión del propio Serios).

Se dejaron de lado los blancos. La fotografía número 6 salió borrosa. La número 7 negra. A esta altura todos estaban aburridos excepto Serios, que estaba bastante ebrio.

La atención y el control se habían relajado, por lo que no es de extrañar que la fotografía número 8 haya sido, en cierto sentido, «asombrosa». Era un borroso círculo irisado que contenía el fragmento desleído pero reconocible de una torre. La número 9 era muy oscura, pero mostraba la esquina diminuta de un edificio cuadrado, cerca del borde del marco. La número 10 era borrosa. La número 11 oscura, aunque se veían los perfiles borrosos de un edificio, incluyendo un letrero: «Stevens».

LOS ESTUDIOS DE EISENBUD

Durante las sesiones de estudio Serios prefería que la habitación estuviera poco iluminada, y que la cámara fuera una Polaroid 95 con luz de alarma. Invariablemente la película utilizada era de alta velocidad Polaroid tipo 47 en blanco y negro (equivalente a 3000 ASA). Las impresiones resultantes eran de 2 7/8 por 3 ¾ de pulgada. Además, usaba unos «gismos», pequeños tubitos de cartón o plástico de uno a dos centímetros de largo, que colocaba delante de la lente de la cámara sosteniéndolos con el pulgar y el índice, o con el pulgar, el índice y el dedo medio, «para ayudar a enfocar las ondas del pensamiento», según decía. Algunos de sus adminículos estaban cerrados en un extremo con celofán claro, y en el otro con película ennegrecida. Otros eran simples tubos abiertos. Todos los adminículos eran atentamente examinados por los observadores, antes, durante y después de las sesiones, ninguno parecía tener nada capaz de producir imágenes, o por lo menos eso era lo que decían los fanáticos de Ted Serios y la parapsicología.

Ese «atento examen de los gismos» era del tipo al que se había sometido las pruebas de McArthy, del que hablamos más arriba. Serios decía que sus «aparatos» sólo servían para evitar interferencias de luz (¿?), o que sus dedos oscurezcan el objetivo. Eisenbud escribió:

«Todo eso me parecía innecesariamente complicado, pero no ofrecí ninguna objeción después de examinar los «gismos» y no encontrar nada en ellos que justificara sospechas.

«… en efecto, no se ha descubierto aún ninguna otra razón para su existencia que la de facilitar la concentración».

En su artículo para el Journal of the American Society for Psychical Research de julio de 1967, Eisenbud insistió que Serios obtenía resultados sin el gismo «que no son diferentes a los resultados obtenidos con su uso». Parece que Eisenbud no revisó bien sus datos pues las únicas fotos en donde Serios obtuvo resultados positivos fueron la 15, 20, 22, 26 y 33, justo en las únicas en donde usó el gismo.

En el siguiente cuadro se muestran sus logros en sesiones con blancos. Nótese que Serios sólo hizo dos aciertos definidos, cada cual en una ocasión en que conocía el blanco. En un caso (número 5) él mismo eligió el blanco. En el otro (número 14) Eisenbud no estaba presente y quienes habían dirigido la sesión eran los reporteros de la revista Fate, espiritistas convencidos de los poderes paranormales.

BLANCO RESULTADO OBSERVACIONES
1. Estatua del Arco del Triunfo ¿Parte del Arco del Triunfo? La foto del Arco del Triunfo se había solicitado un día antes.
2. Cualquier cosa del periodo Olmeca (800 «“ 400 aC) Parte de una moderna puerta o ventana (¿?), poco claro.  
3. Ídem (¿?) Poco claro, un posible acierto. Un día después de que se había solicitado ese blanco.
4. Grabado de una ciudad medieval con techos inclinados. Edificios con techos inclinados. El grabado era un adorno que Serios había visto antes.
5. Escena en cierto pueblo de Colorado. Acierto. Serios sugirió el blanco.
6. El Salón de Espejos de Versalles (blanco oculto) Edificio redondo con cúpula y columnas. Serios mencionó un velero.
7. Edificio Thai (blanco oculto) Borde de techo común. Serios mencionó una casa con techo inclinado.
8. Plaza de San Marcos, Venecia, mostrando el Campanile. Fotos de partes de un molino de viento. Era un blanco oculto.
9. Chateau Maintenon. ¿Una cápsula espacial ? Forma de botella. Serios mencionó «alguna parte de Francia».
10. Primer plano de una pirámide (blanco oculto). Columna de Trajano, Roma, Cúpula de una iglesia romana. Serios mencionó «adoquines» y ambas fotos los tenían, de modo que ése es un acierto parcial.
11. Escena de Charleston, Carolina del Norte. Foto borrosa ¿una pirámide?  
12. (Desconocido) Plaza de San pedro, Roma. Blanco que se le había pedido tres días antes.
13. Universidad de Roma, una iglesia con torres gemelas. Torres gemelas de Frauenkirche, Munich. Un poste de piedra.  
14. Submarino Thresher. Partes del submarino Nautilus. Las fotos producidas eran de una revista de la casa de la madre de Serios.
15. Ídem Isabel II, con su corona. Las fotos (14 y 15) fueron a pedido de alguien de la revista Fate (cuando había desaparecido el Thresher). Eisenbud ausente.
16. Abadía de Westminster. Negra Blanco elegido por Serios.
17. Un edificio. Parte de la abadía de Westminster. Blanco 16 desfasado.
18. Iglesia austriaca con reloj en la torre. Big-Ben Borroso. Esto después de siete «negras», y después que se reveló el blanco.

Sus mejores resultados fueron cuando el blanco era conocido, pero, sospechosamente, Serios requería de un día o más para poder obtener la fotografía. Además, a menudo parecía saber de antemano cómo lucirían sus propias producciones.

John Sladek dice a este respecto lo siguiente[7]:

«El poder de Serios solía aparecer tarde en la noche, cuando los observadores eran presa del tedio, la fatiga y la negligencia. Además, su departamento estaba lleno de escondrijos para aparatos secretos (cortinas, muebles blandos), y Serios estaba toqueteándose la ropa continuamente (quitándose los zapatos y los calcetines, vaciando los bolsillos, etc.). Sólo una vez fue desnudado hasta la cintura y registrado.

«En cambio, una demostración pública ante la rama local de la Asociación Psiquiátrica Norteamericana fue supervisada más cuidadosamente. Aquí Serios fue desnudado, recibió ropa interior nueva y fue luego vestido con un mono. Se tomaron sesenta fotos en estas condiciones. Todas menos dos fueron negras; las otras dos eran burbujas blancas, tenues y redondas. Eisenbud las identificó entusiastamente como senos o medialunas, pero otros psiquiatras eran menos fáciles de impresionar.

«Eisenbud exploró extensivamente el carácter de Ted Serios. Había robado autos, asaltado tiendas y desertado de la Marina. Insinúa capítulos más oscuros de su vida. Serios fue alcohólico (pocos alcohólicos son completamente sinceros), exhibicionista e impostor (una vez, cuando lo arrestaron, se hizo pasar por el doctor Eisenbud).

«Por último, Eisenbud mismo lo pescó cometiendo travesuras (apretando subrepticiamente el obturador de la cámara cuando pensaba que nadie lo miraba) pero siguió creyendo en él.

«Eisenbud además interpretó algunos yerros del modo más amable posible. «˜Leyendo»™ en ellas retruécanos verbales y visuales. Por ejemplo, tómese las fotos que Serios produjo cuando buscaba el submarino Thresher: partes de la foto de una revista que tenía la madre, y la cabeza de Isabel II. La interpretación freudiana de Eisenbud destaca que el nombre de la madre de Serios era Esther, de modo que encuentra esta correspondencia entre nombres:

ESTHER

THRES HER

ElizabeTHREgina

«Si el inconsciente de Serios es capaz de códigos tan elaborados, deberían resistir el análisis, lo cual no sucede con el citado anteriormente. También podríamos comparar el apellido de soltera de la madre, MacNeil, el nombre del padre, August, y el submarino Nautilus:

MAc NE IL

SubMARINE NAUTILUS

AU g UST

«»˜August»™ desde luego alude a la augusta monarca. Él sólo hace coincidir cuatro letras de Elizabeth Regina con Thresher, pero tres pueden coincidir con el título completo de cualquier príncipe o princesa real (HRH[8]) y cuatro con el de HRH Eduardo.

«Mediante otra contorsión, Eisenbud equipara el blanco CHARleston, con el resultado, la pirámide de DaCHOUR. Una ecuación similar podría producir EiSENbud SENilidad».

No es de extrañar que el doctor Börje Löfgren, en un escrito aparecido en el Journal of the American Psychoanalytic Association, dijera que Eisenbud y otros parapsicólogos eran «mentes en decadencia con defectos de pensamiento y relaciones perturbadas con la realidad».

SERIOS DESENMASCARADO

Eisenbud recordó los experimentos de Serios de fotografiar el mapa del tesoro de Laffite. Entonces se le ocurrió hacer algunas fotografías haciendo que la mente de Serios viajara por el tiempo. Preparó una sesión experimental para el 27 de mayo de 1967 en el Museo de Historia Natural de Denver. Rodeado de objetos del neolítico y paleolítico, Serios empezó a producir la imagen de un hombre encendiendo fuego. La imagen se fue aclarando después de varias tomas. Finalmente aparece un hombre del Neandertal e cuclillas.

Un testigo, el profesor H. Marie Wormington, del Departamento de Antropología del Colorado College, se dio cuenta inmediatamente de que se parecía muchísimo a un conocido modelo a escala natural de un grupo de hombres de Neandertal que se halla en el Field Museum of Natural History de Chicago.

Es muy probable que Serios conociera la forma en que se podían hacer las «fotografías psíquicas», pues ya en 1954 Harold Kinney había publicado un artículo en la revista Fate, de la que ya informamos que Serios era asiduo lector, mostrando la forma de hacer fotografías espirituales[9].

En 1967 un grupo de magos experimentados y varios científicos fueron a Denver a estudiar de cerca de Serios. Una cadena de televisión de Denver había contratado al médium para que reprodujera fotos paranormales en una película de TV. Varios grupos de investigadores estaban presentes, cada uno con sus películas Polaroid. Persi Diaconis[10] , que estuvo presente durante esas pruebas, dice que revisó secretamente cada una de las veinte películas pertenecientes a los investigadores. Diaconis trataba de ver si alguna de ellas había sido previamente expuesta. No encontró ninguna, pero, sin embargo, el hecho es que ninguno de los equipos de investigadores había tenido el cuidado suficiente con su equipo como para que éste no fuera intervenido, ya sea por Diaconis o por Serios.

En cierta ocasión «“durante estas pruebas- Diaconis observó que Serios presionaba secretamente algo en uno de sus «gismos». Cuando Diaconis pidió examinar el aparato, se desató un pandemonium. Los «fans» de Serios saltaron de sus asientos diciendo cosas como: «Â¡Usted no puede hacer eso!» Este descuido fue aprovechado por Serios quien apresuradamente metió su adminículo a la bolsa y no dejó que lo examinaran.

Es probable que Serios colocara un pedazo de gelatina, saliva o una sustancia similar que pudiera producir formación de «ectoplasma» en la película. Este era uno de los métodos preferidos por los antiguos médiums, como ya hemos visto.

Diaconis encontró que los experimentos de Eisenbud con Serios «carecían de un control adecuado sobre los materiales esenciales» y había revelado «defectos metodológicos irreparables en todas las fases de los experimentos».

Resulta sospechoso que sólo las mejores fotografías de Serios se hayan realizado bajo condiciones de nulo control y cuando Serios se encontraba entre sus seguidores[11]. Cuando se establecía cierto control, no aparecía nada en las placas fotográficas o sólo ciertas manchas sin forma como las que se pueden producir con un trozo de gelatina o con saliva.

Serios mismo soltó la lengua cierta noche que se encontraba «calentando» en un bar. Le contó a un periodista del Chicago Tribune la forma en que trucaba sus fotografías utilizando el tubito de cartón. Lógicamente, al día siguiente, durante la cruda y al leer el periódico, desmintió todo.

Ya la misma señora Oehler había considerado la hipótesis de que Serios utilizara transparencias o microfilmes colocados en frente o detrás del tubito, pero la desechó debido al problema de la longitud focal de la lente de la cámara, lo que podría dar fotografías desenfocadas en su mayor parte (que fue lo que en realidad ocurrió).

Eisenbud escribe ingenua o neciamente, sin ver más allá de sus narices y sin sospechar el fraude:

«En un extremo hay ejemplos como los que me mostró la señora Oehler de su propia colección y de otras colecciones (no tengo ejemplos de mi propia colección), en los que las imágenes de Serios corresponden punto por punto, sombra a sombra, luz a luz, con fotografías de revistas y libros. Cuando la gente aparece en las fotografías, uno podría al menos asumir que lo que Ted estaba imaginando eran estas fotografías, o una contraparte exacta de ellas en la mente de alguien en un tiempo u otro (no habría, por supuesto, forma de determinar qué tiempo) y no, en un sentido fácilmente imaginable, la misma escena «tomada» por él mismo desde un ángulo idéntico y bajo idénticas condiciones de iluminación. Entonces cuando Ted produce porciones de fotografías del Nautilus y su tripulación, que corresponden a las fotografías del National Geographic, no hay necesidad de buscar más allá por fuentes físicas externas de esta altamente relevante respuesta a un blanco».

Durante el programa de Denver, Diaconis pudo explicar las fotos de Serios de varias maneras. Por su parte James Randi participó junto a Serios y Eisenbud en la emisión del programa Today imitando minuciosamente el truco de Ted. Randi afirma que le oyó decir a Serios: «Se acabó el sueño, han descubierto mi truco». El propio Randi declaró a la revista New Yorker[12]: «Entonces Eisenbud, muy excitado sacudió a Ted Serios por los hombros y le gritó: ¿Qué estas diciendo Ted? Puedes hacerlo, ¡tú sabes que puedes!»[13].

Randi describe algunos de los trucos de Serios en su libro Flim-flam![14]. Consiste en usar una lente de aumento de poco más de un centímetro de diámetro y una distancia focal de cerca de 4 centímetros, fijada en el extremo de un cilindro de unos 4 cm de longitud. En el otro extremo del cilindro se pega un trozo cortado en forma circular de una diapositiva de color (por ejemplo una de 35 mm). Para evitar que alguien lo note, el artefacto puede envolverse en un rollo de papel.

Si se sostiene el gismo con el extremo de la lente contra la palma de la mano, y se coloca muy cerca del objetivo de una cámara Polaroid enfocada a infinito y disparando el obturador, la imagen de la diapositiva quedará impresa en la película Polaroid. La imagen aparece en los márgenes de una Polaroid, con una forma circular rodeada de negro. Es posible tomar fotografías de este modo a pesar de que generalmente resultan de poca calidad, justo igual que las tomadas por Serios.

Thomas von Randow, en el suplemento científico del Zeit de Hamburgo, escribió sobre Serios y sus trucos bajo el título: «Aún sigue apareciéndose en las cabezas de los parapsicólogos el cuento del fotógrafo de pensamientos Ted Serios».

Uno de los trucos utilizados por Serios lo explica el psicólogo británico W. A. H. Rushton[15]. El psicólogo supone que Ted debe proyectar una imagen dentro de la cámara. «Si la imagen luminosa pasa inadvertida debe ser pequeña y estar cerca de la lente «“escribe Rushton-, probablemente en el «˜gismo»™ cuyo interior apunta a la cámara».

Rushton construyó personalmente versiones de un cuerpo semejante. Este adminículo es un hemisferio de vidrio con un cilindro de vidrio en la parte baja, en la forma (a), que tiene que estar embozado para impedir interferencias de luz. La forma (b), diseñada en ángulo de 45º, no necesita camuflaje. Este aparato tiene una media pulgada de longitud, o sea el tamaño aproximado de un grano de arroz. Si se le añade un microfilm puede proyectar una imagen clara a través de una cámara sin lente como las usadas por Serios. El truco es parecido al que usaba McCarthy.

El tamaño del adminículo es el adecuado para poder ocultar el fraude. Se le puede meter en la boca, ropa, manos, etc. No es de extrañar que no tuviera resultados positivos después que lo registraron y desnudaron.

Rushton es parapsicólogo, lo que le impide ir más allá de la descripción del adminículo. Evita deliberadamente manifestar escepticismo sobre Serios, pero con lo que reporta es suficiente para determinar la naturaleza del fraude.

Las sospechas del equipo de Popular Photography también se centraron en el cilindro de papel negro. Aunque Eisenbud decía haberlo examinado cuidadosamente, el equipo de Popular Photography señalaba que bastaba un pequeño juego de manos para sustituirlo por otro. Los investigadores sugirieron que ese otro podía tener oculta una micro diapositiva del tema elegido que se proyectaba hacia el objetivo de la cámara.

Poco después de la investigación de la revista, Eisenbud declaró que Serios había perdido sus poderes. ¡Que casualidad!

Serios ya había perdido sus «poderes2 en otras ocasiones. Él lo explicaba así: «Es como si se corriera un telón». La última de las fotografías del pensamiento de esa etapa que salió entera fue en junio de 1967… y mostraba la imagen de un telón.

La revista Fate intentó traerlo de nueva cuenta al candelero paranormal durante el rapto de Patty Hearst. Serios obtuvo dos fotos de la muchacha con pelo corto. Días después de la publicación del artículo Patty fue detenida: tenía el cabello largo.

Serios aún vive en Chicago. Su hijo es fotógrafo profesional.


[1] Oehler Pauline, Ted Serios, Bulletin of Psychical Research Institute, 1962.

Oehler Pauline, The Psychic Photography of Ted Serios, Fate, diciembre, 1962.

[2] A Puharich se le conoce más por ser el descubridor y principal impulsor de los inicios de la carrera de Uri Geller.

[3] Eisenbud Jules, Popular Photography, volumen 61, número 5, página 31, noviembre de1967.

[4] Eisenbud Jules, The world of Ted Serios, William Morrow & Company, Inc., New York, 1967.

[5] El también matemático Persi Diaconis.

[6] Eisendrath David & Reynolds Charles, Popular Photography, volumen 61, número 4, página 81, 1967.

[7] Sladek John, The new Apocrypha, Stein & Day, New York, 1974. Traducido en la revista argentina El Péndulo, números 3 al 10. El tema de Ted Serios se trata en el número 7.

[8] HRH, His Royal Highness o Su Alteza Real.

[9] Kinney D. Harold, How to make spirit pictures, Fate, noviembre de 1954.

[10] Diaconis Persi, Statistical problems in ESP research, Science, volumen 201, 131, 1978.

[11] Entre los que estuvieron presentes y participaron en estas sesiones podemos mencionar, curiosamente (¿o no tanto?) al ufólogo Joseph Allen Hynek.

[12] New Yorker, 10 de noviembre de 1973.

[13] Dreecken Inge & Schneider Walter, Señales del más allá, Editorial Bruguera, Colección Libro Amigo, No. 369, Barcelona, 1976.

[14] Randi James, Fraudes paranormales. Fenómenos ocultos, percepción extrasensorial y otros engaños, Tikal Ediciones, Girona, 1994.

[15] Rushton W. A. H., Serios photos: if contrary to natural law. Which law?, Journal of the Society of Psychical Research, volumen 44, número 736, páginas 289 a 293, junio de 1968.

La historia de la psicofotografía (3)

ALGUNOS FOTÓGRAFOS DE ESPÍRITUS FRANCESES

En Francia muchos fueron los atraídos por este nuevo «método fotográfico»: Bonet, Brandt, Colombés, Chaigneau, Darget, De Rochas, G. Durville, Fontenay, P. Girod, Ch. Lancelín, Lefranc, Eugène Thiébault etc[1].

Existían dos métodos a seguir en la fotografía psíquica: el método seco y el método húmedo.

El comandante Darget «“en 1882- empleaba lo que se conoce como método seco. Este consistía en cubrir una placa fotográfica con varias capas de papel y colocar la placa así preparada sobre la frente o el estómago del médium durante una o dos horas.

M. Guillaume de Fontenay[2] demostró que las borrosas impresiones que aparecían en las placas (algunos párrafos y frases), eran producto del sudor, humedad y calor desprendidos por el médium, factores que producían una reacción fisicoquímica que imprimía la placa con los encabezados de los periódicos, pues Darget utilizaba papel periódico para envolver la placa fotográfica.

El coronel Eugéne Auguste Albert De Rochas D»™Aiglun decía que «cuando el dedo está suficientemente cerca de la placa, se desprende un fluido… que se graba sobre la película sensible y se asemeja en todo a los efluvios que los sensitivos ven desprenderse de los dedos…»[3]

Sin embargo Georges Surbled respondía que «es necesario sobrecargar el organismo, y para conseguirlo se usa la electricidad. Es una confesión del reo… en una experiencia para demostrar la existencia del «˜fluido vital o psíquico»™, se apela a ala electricidad: naturalmente es la electricidad de la bobina de Ruhmkorff[4] la que actúa y produce sobre la placa la imagen fotográfica. ¿Dónde está la maravilla?»[5]

El doctor Luys, del Hospital de la Charité, de París, en colaboración del doctor David, fotografiaban «los fluidos de los dotados», sin utilizar la electricidad. Colocaban las manos sobre una placa inmersa en el revelador, un baño de hidroquinona, apoyando la palma sobre una placa de gel de bromuro de plata, durante 15 a 20 minutos en la oscuridad. En las fotografías se veían irradiaciones en el contorno de la mano y una aureola a su alrededor. Este es el llamado «método húmedo».

En esta ocasión fue el doctor A. Guébhard quien explicó el fenómeno:

«¿Queréis obtener sin dedos ni mano, ni nada de humano los efluvios digitales del fluido humano? Tomad una placa fotográfica y un guante de goma. Llenadlo de lo que queráis menos de aire; arena, agua, piedras, hasta darle la consistencia y forma de una mano humana. Colocad la placa fotográfica bajo unos milímetros de revelador, capaz de ennegrecerla e instalad la mano de goma montada sobre el borde de la cubeta una punta posando sobre la gelatina y la otra punta curvada hacia fuera bajo la acción de un contrapeso atado a ella: imitación completa de una mano viva. Después de 4 o 5 minutos veréis la placa cubrirse con una serie de manchas y después con verdaderos rayos que parecerán todos emitir bellísimas aureolas luminosas, cortadas en dos por un estrecho nimbo oscuro, alrededor de la impresión de la mano artificial».

«Todos los reveladores, o casi todos, abandonados sobre una placa capaz de ennegrecerse, presentan, sin la menor necesidad de fluidos, con tal que el baño no pase de unos milímetros de altura, una mancha no luminosa, a pesar de las apariencias: pero totalmente química, orientada según las líneas, no de efluvios eléctricos, sino del fluido líquido, y simulando, por su acción sobre la gelatina en las diversas fases, todos los aspectos que hemos visto ahora adornados maravillosamente con bellos nombres fluidos» [6].

El doctor Guébhard, que era profesor agregado de la Facultad de Medicina de París, publicó muchas obras sobre la psicofotografìa[7].

Por su parte Bertholet, empleando el método seco, calentaba agua a 38ºC y obtenía buenos resultados.

Yvon realizó experiencias con manos vivas y manos de muertos. Las manos de muertos no producían psicofotografías, pero si se calentaban a 35ºC mostraban la misma aura que dejaban las manos de personas vivas.

LOS FRAUDES

No sorprende que la fotografía de espíritus tuviera su máximo esplendor durante la guerra civil americana y la primera guerra mundial cuando el luto produciría un deseo de resucitar a los muertos.

Curiosamente, las entidades etéreas no aparecieron durante el período temprano de la fotografía (que comienza en 1839): no había Daguerreotipos de espíritus, Talbotipos de fantasmas, Cristalotipos psíquicos, Ambrotipos mentales, o Tintipos del pensamiento. No hasta que las dobles exposiciones fueron hechas posibles por el advenimiento de impresiones de papel fotográfico o de negativos de placa de cristal Estos avances tecnológicos hicieron de hecho que los espíritus eligieran hacer su debut fotográfico. Los médiums tomarían las placas de cristal y las pasarían con un procedimiento conocido como «pre-magnetización». Esto, en fin, significaba guardar las placas cerca del cuerpo del médium, y se pudo haber inspirado en las teorías del magnetismo animal presentadas por los mesmeristas. El sujeto entonces tendría sus fotografías tomadas por el médium, cuyos poderes psíquicos permitían que los «extras psíquicos» aparecieran en la fotografía revelada.

La fotografía de espíritus pronto se convirtió en un pasatiempo popular y miles de dólares fueron hechos literalmente de los que vinieron a tomar sus retratos. William Hope, afirmó haber tomado más de 2.500 fotografías de espíritus durante un período de cerca de dos décadas. Las fotos de los espíritus llegaron a causar furor ya que mucha gente creía que con esta nueva técnica «“la fotografía- no se podían hacer trucos.

Pero eso no era así. En su libro Photographic Amusements Walter E. Woodbury ofreció diversas técnicas para hacer las fotografías de espíritus. Una de ellas implicaba pintar un cuadro con una figura fantasmales con «sustancias fluorescentes, tales como bisulfato de quinina»¦ Este compuesto, aunque casi es invisible al ojo, casi se ennegrece en las fotografías. Si un pedazo blanco de papel se pinta con la sustancia, excepto en ciertas partes, aparecerá negro en la foto».

La imagen pintada de esta manera, cuando se seca es invisible al ojo, pero a es capaz de producir una imagen en una placa sensible.

El método más viejo de tomar una fotografía espectral es probablemente exponer la placa por un breve período, en la cámara fotográfica, con un esqueleto, o tomar la persona en ropa fantasmal, algún monstruo horrible, o aún un manojo de flores grande como tema, usando luego la misma placa otra vez en la cámara fotográfica, tomar una nueva imagen, con las imágenes espectrales, y después revelar la placa entera, en una operación.

Otro método de producir las fotografías espectrales es hacer una imagen positiva muy fina en el cristal, del mismo tamaño que la placa que se utilizará en producir la fotografía espectral, después colocar la placa en el sostenedor, como de costumbre, con el positivo débil sobrepuesto, y hacer una exposición a través del positivo, de tal modo dando en la placa negativa, junto con la persona, una imagen fantasmal de cualquier tema prearreglado. Ésta es una manera muy buena de producir un cuadro de fantasmas; pero es fácil detectarla si se usa otra vez el mismo positivo débil.

También en se usaron otros métodos para obtener fotografías fraudulentas. Las placas preparadas y cortadas de películas eran cambiadas y substituidas a menudo por leves trucos de mano, substituyendo los proporcionados por el investigador.

Con tiempos de exposición muy largos, como los que eran necesarios para las primeras fotografías,, era muy simple para el ayudante del fotógrafo aparecer detrás del sujeto, vestido en «traje apropiado de espíritu». El ayudante permanecía en el lugar por algunos segundos y después se retiraba. En la placa aparecería una «figura transparente».

El siguiente es uno de los métodos más elaborados proporcionados por Woodbury:


«En algunos experimentos recientes hay todavía otro método de producir las fotografías espectrales. Consiste en apoyar un espejo delante de la lente fotográfica, que es más pequeño en diámetro que la lente, para causar una imagen del objeto, a un lado de y perpendicularmente al eje de la lente, para ser reflejado en la cámara fotográfica, y producir una imagen simultáneamente con la imagen de la persona o del objeto, el mismo que es formado por los rayos marginales, que pasan a la lente fotográfica, alrededor de los bordes del espejo. El espejo que está enteramente desenfocado no aparece en la placa fotográfica. Por esta invención muy simple se pueden hacer las imágenes de varios objetos sobre la misma placa.


«La cantidad de luz reflejada en la cámara fotográfica por el espejo es regulada por la distancia del último a la lente, y los rayos marginales que entran en la lente se pueden regular por el diafragma. El aparato requerido para este experimento es muy simple de hecho. Consiste simplemente en una placa de apertura, deslizada sobre la lente, y afianzada con abrazaderas entre la lente y el collar. La placa está doblada perpendicularmente y se ranura los brazos horizontales. En la ranura se coloca un tornillo, teniendo un hombro que sea afianzado con abrazadera contra la placa por una tuerca molida. La cabeza del tornillo se ranura, y se le coloca una abrazadera, para sostener un alambre proyectado hacia abajo, al cual se une un espejo pequeño por medio de cera de abejas. Al alambre se le debe proporcionar una capa del barniz absolutamente negro, para evitar que aparezca en la placa. El espejo se debe variar de tamaño para satisfacer la lente a la cual se aplica. En el actual caso consiste en un microscopio plateado de 5/8 pulgada de diámetro, y cerca de 1-200 de pulgada de grueso. El cristal fino se utiliza para este propósito de evitar la formación de una imagen doble del espectro. La manera más simple de platear la cubierta de la diapositiva es raspar la amalgama de un pedazo pequeño de cristal, saliendo un disco del tamaño del cristal que se plateará. Poniendo una gota minuciosa de mercurio en el disco y permitiendo que permanezca por algunas horas y entonces barnizar con un barniz de goma laca. Si se ha utilizado demasiado mercurio, el exceso se puede tomar por medio de un pedazo fino de papel de estaño aplicado a la parte posterior del espejo.


«Por una poca práctica en el ajuste del espejo y del obturador, se puede regular la cantidad proporcionada de luz para el espectro y para el tema. El sujeto que representa al espectro se monta en el paño negro, preferiblemente terciopelo negro, de modo que por la reflexión no se represente ningún otro objeto mas que el espectro.


«Se puede colocar una pantalla entre el sujeto y el espectro, para poder hacer la ilusión completa. Cuando está parada se dobla la pantalla sobre el espectro, y se cubre la litera, de modo que mediante una manipulación cuidadosa, el truco no sea descubierto por el sujeto».

Grandes fraudes y engaños se hicieron con las fotografías de espíritus. Se usaban trucos manipulando los negativos. Los investigadores como Harry Houdini demostraron que todos los «fantasmas» eran maniquís, muñecas de cartón o personas vestidas para el efecto.

La misma Martha Beraud (Eva Carriere), quien era dama de compañía de la esposa del general Noél, residente en Argel, produjo fotografías trucadas.

En cierta ocasión materializó una cara que fotografió el barón Albert Scherenck von Notzing, y que luego se descubrió era un recorte del periódico Le Miroir, pues salieron los encabezados del periódico en la fotografía. Von Notzing, a pesar del hecho tangible, no aceptó el fraude. Uno no se puede explicar cómo personas como von Notzing o como Sir Arthur Conan Doyle[8], quien defendió a Buguet, actuaron de esa manera.

Otro médium inglés, de apellido McArthy, efectuaba su truco «“en la década de los cuarentas en pleno siglo XX- con una lámpara que proyectaba imágenes de «fantasmas» que posteriormente eran captadas en la placa fotográfica.

LOS TRUCOS

No sólo con la manipulación de negativos y con el uso de maniquís y modelos «vivos» se realizaron trucos en las fotografías psíquicas, pues además de una doble exposición, un movimiento brusco de la cámara podía producir «espíritus descarnados» en las placas fotográficas.

La forma de producir fotografías «psíquicas» por métodos fraudulentos ya se conocía desde el siglo XIX. Houdini y Joseph Dunninger[9] mostraban varios trucos para lograr estos efectos.

Una pequeña cantidad de albúmina, pasta transparente, saliva o gelatina, colocada en la lente delantera puede producir, por diferencia de índice de refracción, formaciones de ectoplasma en el negativo de la película.

Otra forma para producir fotografías psíquicas es colocar como lo hacía Ted Serios, un tubo de cartón delante de la lente. Al tubo previamente se le habrá hecho un orificio con un alfiler. Esta fuente adicional de luz producirá manchas en el negativo. Anteriormente no era necesario el tubo de cartón, pues como las máquinas eran de fuelle, una diminuta rotura en él bastaba para producir «fantasmas».

En la edición del lunes 9 de abril de 1923 de The Evening World, de Nueva York, apareció este reportaje hecho al padre Carlos María de Heredia, sacerdote jesuita interesado en desenmascarar los fraudes espiritistas:

«Es probable que no haya persona alguna en los Estados Unidos que más se halla interesado en el desenmascaramiento y exposición de las fotografías espíritas de Sir Arthur Conan Doyle, desde su llegada a los Estados Unidos la semana pasada, que el R. P. Carlos M. De Heredia, S. J., quien se ha dedicado al estudio de las manifestaciones espiritistas desde su juventud en la Ciudad de México.

«El Padre Heredia estaba indignado con la exhibición de fotografías de espíritus presentadas ante un gran auditorio por Sir Arthur…

«Vino pues al Evening World para dar una demostración de cómo se pueden producir estas fotografías fraudulentas bajo condiciones de prueba, lo cual hizo delante de tres miembros de nuestra redacción en el laboratorio fotográfico del Evening World.

«Uno de estos testigos era un artista que habiendo visto al Padre Heredia varias veces en sus conferencias reproducir, ante grandes auditorios, toda clase de fenómenos espiritistas, estaba seguro de que el Padre saldría triunfante en su experimento. Otro de los testigos era un reportero con veinticinco años de experiencia, gran admirador de Sir Conan Doyle, el cual se inclinaba a creer que lo que el Padre iba a hacer era un trampantojo fácil de ser descubierto por cualquiera, cuánto más por un reportero de su experiencia.

«El tercero era el fotógrafo oficial de nuestro diario con más de veinte años de experiencia fotográfica y que había hecho la mar de fotografías espíritas, por lo cual estaba seguro de que no se le escaparía el procedimiento del Padre, por oculto que fuera.

«A propuesta del Padre, l fotógrafo trajo una de sus propias placas ya puesta en su chasis. Los cuatro entraron al cuarto oscuro y pidiéndoselos el Padre Heredia, marcaron la placa con sus iniciales el artista y el reportero. El fotógrafo puso de nuevo la placa en el chasis, sin que el padre se acercara a ella, y saliendo fuera, tomó una fotografía del artista y del reportero sentados, estando de pie detrás de ellos, el Padre. El fotógrafo llevó la placa al cuarto oscuro y al revelarla él mismo, vio que en medio del grupo aparecía una cara, la del Almirante inglés Beatty.

«El artista, el reportero y el fotógrafo repitieron tres veces el mismo experimento observando constantemente todos los movimientos del Padre Heredia sin poder descubrir trampa alguna, obteniendo las tres veces otras tantas siluetas de espíritus representando una a un soldado presentando armas, otra a un borracho y la tercera el retrato mismo de Sir Arthur Conan Doyle…

«Intrigado el fotógrafo y los otros dos admiradísimos, el fotógrafo preguntó al P. Heredia: ¿Usa usted fósforo? «“Mi querido amigo, dijo éste, el fósforo no produce retratos, a lo sumo producirá manchas blancas que los espiritistas llamarían ectoplasma. -¿Se da usted por vencido? Dijo el Padre al fotógrafo. «“A la respuesta afirmativa de éste, el Padre lo llevó a un rincón, y allí, le descubrió el «modus operandi» recomendándole secreto. «“»Vaya usted ahora y engañe a sus compañeros», dijo el sacerdote al fotógrafo, y así mientras el Padre sentado en el cuarto observaba los movimientos del fotógrafo, éste, con toda habilidad reproduciendo el proceso que acababa de aprender, hacía aparecer un espíritu entre las figuras de sus dos admirados compañeros. Cuando la fotografía apareció, el Padre Heredia soltó una alegre carcajada, mientras el reportero tenía que reprimir con toda energía las palabras que le venían a la boca y que no debían ser pronunciadas delante de un siervo de Dios».

El propio padre Heredia, en su libro[10] nos menciona la forma en que realizaba algunos trucos para obtener fotografías espiritistas:


«Voy a dar otro procedimiento que es muy ingenioso y puede aplicarse cuando uno usa su propio chasis, aunque las placas sean llevadas por el cliente. Yo también lo he usado y me ha dado magníficos resultados. Tenía pues preparado un chasis cuya división interior estaba agujereada en una o varias partes. En estos agujeros había pegado «positivos» de retratos hechos en película. Al darme el cliente su placa, propia y marcada, la introducía yo en mi chasis preparado. Al llevarlo para ponerlo en la cámara, abría un poco la tapa opuesta a donde estaba la placa verdadera. La luz entraba, pasaba por el agujero donde estaba el retrato «positivo» sobre película, produciendo en la placa una cara «negativa», que era el «extra» o espíritu descarnado que aparecía junto al cliente. Este procedimiento bien ejecutado me ha dado siempre resultados sorprendentes. El procedimiento que use en el Evening World y que uso con más frecuencia, es enteramente distinto de los mencionados, ya que no está basado en la doble exposición. Es un secreto que no revelo, pues podría hacer muchísimo daño, ya que no pocos médiums, al saberlo, lo pondrían en práctica engañando irremisiblemente a sus infelices clientes».

En 1893, J. Traille Taylor, el editor de la revista The British Journal of Photography, repasó la historia de la fotografía de espíritus y detalló los métodos por los cuales las fotos fraudulentas fueron producidas[11].

En 1891, la práctica de la fotografía de espíritus ganó más credibilidad cuando Alfred Russell Wallace, afirmó que la fotografía de espíritus se debería estudiar científicamente. Escribió sobre sus propias investigaciones e incluyó una declaración de que él creía en la posibilidad de que fuera verdadera.

Después del desprestigio en que cayó la fotografía psíquica era de suponer que desaparecería de los «centros de investigación parapsicológica» (¿?). Empero, con lo que no se contaba era que en todas las épocas existen crédulos. A ellos no hay nada que los aleje de sus creencias. Su presunción es mayor que su ignorancia. Si usted les demuestra el fraude lo consideran como una persona insatisfecha de todo y lo único que harán será obstinarse, aún más, en sus convicciones descabelladas o en sus inocentes creencias. Y es que, como en una ocasión dijo L. Feuerbach, «el milagro seduce a la razón».

Pero recordemos que la creencia es la aceptación ciega de algo que uno no puede demostrar; pertenece al reino de la religión y no al de la ciencia. Y esto es lo que ha ocurrido con la parapsicología o los ovnis, disciplinas ambas que no han demostrado la realidad de sus asertos. Para tratar estos temas lo mejor es tomar en cuenta las palabras de James Rusell Lowell: «A wise skepticism is the first attribute to a good critic».


[1] Morse J. J., A Brief History of Spirit Photography, Two Worlds Publishing Company, Manchester, 1909.[2] Fontenay De Guy, La Photographie et l»™Etude des Phénomènes Psychiques, Paris, 1912.

[3] Rochas D»™Aiglun Eugéne Auguste Albert De, L»™exteriorization de la sensibilitè, Charconac, París, 6a edición, 1906.

[4] Se suponía que para obtener esas fotografías el médium debía previamente recargar su «energía vital» con una bobina de Ruhmkorff.

[5] Surbled Georges, Spirites et mediums. Chases de l»™autre monde, Vic et Amat, París, Segunda edición, 1901.

[6] Guébhard A., La photographie pour tous, París, 1897-1898.

[7] Guébhard A., Sur les prétendus enregistrements photographiques du fluids vital, Reveu Scientifique, (106), 1897.

Guébhard A., Sur les prétendus enregistrements photographiques du fluids vital, Reveu Scientifique, (108), 1897.

Guébhard A., Sur les prétendus enregistrements photographiques du fluids vital, Reveu Scientifique, (110), 1897.

Guébhard A., Le vrai fluide vital, Reveu Scientifique, (111), 1898.

Guébhard A., Sur les phénoménes de ségrégation moléculaire observables dans les liquides troublés adandonnés au repos, Bulletin de la Societé de Phisique, 18 de junio y 16 de julio de 1897.

[8] Doyle Conan Arthur, The Case for Spirit Photography, George H. Doran Co., New York, 1923.

[9] Houdiny Harry & Dunninger Joseph, Magic and Mystery, Liberty Library Corp. (reimpresión), 1963.

[10] Heredia Carlos María de, Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos, Imprenta Teresita, México, 1931.

[11] Traille J. Taylor, The Veil Lifted, The British Journal of Photography, marzo 17, 1893.

La virgen del chocolate

Chocolateros ven la imagen de la Virgen Maria

Por GILLIAN FLACCUS

The Associated Press

Fountain Valley, California -Como repostero de los ricos y famosos, Martucci Angiano ha posado con muchas celebridades.

Pero el jueves el sostenía en su mano una figura que lo deslumbra más que cualquier estrella de Hollywood: una columna de chocolate de 2 pulgadas de alto formada por el goteo de chocolate, que los trabajadores de su compañía gastronómica creen que tiene gran semejanza con la Virgen Maria.

Desde el descubrimiento en Bodega Chocolates, los empleados de Angiano han pasado mucho de su tiempo viendo la figura minúscula, rezando y poniendo pétalos de rosa y velas alrededor de ella.

«Me criaron para creer en la Virgen Maria, pero esto me da escalofrío», dijo Angiano cuando balanceó la figura en su mano. «Todos deberían ver esto».

La trabajadora de la cocina Cruz Jacinto fue la primera en ver el terrón de chocolate derretido cuando ella comenzó la limpieza el lunes de los goteos que se van acumulado debajo de una tina grande de chocolate oscuro.

Los goteos de chocolate endurecen generalmente en finas tiras planas sobre papel de cera, pero Jacinto dijo que ella se congeló cuando notó la forma inusual de este molde: Parecía justo como la Virgen Maria de la tarjeta que lleva siempre adentro de su bolsillo derecho.

«Cuando entro, la primera cosa que hago es mirar el reloj, pero esta vez no miré el reloj. Mis ojos fueron directamente al chocolate», dijo Jacinto. «Pensé, ¿soy la única que puede ver esto? La tomé comencé a sentir una gran emoción».

«Para mí, fue una señal», dijo.

El chocolate, en exhibición la mayor parte de la semana en la tienda de regalos frente a la compañía, ahora descansa en un recipiente de plástico en un cuarto trasero. Se trae hacia fuera para los visitantes curiosos.

El dulce tiene una base ancha y se va adelgazando suavemente hacia arriba terminando en una punta redondeada, dando el aspecto de una figura femenina con su cabeza inclinada levemente a la derecha. El chocolate derretido marrón oscuro endureció en sutiles capas que se asemejan a los pliegues de un vestido y de un velo que fluye.

Un minúsculo círculo blanco, del tamaño de una goma de lápiz, se encuentra en el centro superior de la creación. Cruz dijo que la mancha blanca es la cabeza del niño Jesús que es sostenido en los brazos de Maria.

Para Jacinto, el descubrimiento llegó a tiempo.

Criando un hijo ella misma, durante meses ha luchado con problemas maritales y dice que estaba a punto de perder su fe. «Ahora tengo grandes problemas, personales, y últimamente he dicho que dios no existe», dijo, sacando la tarjeta de su bolsillo. «Esto me ha renovado la fe».

http://www.examiner.com/a-227834~Chocolatiers_See_Image_of_Virgin_Mary.html

La historia de la psicofotografía (2)

FREDERICK A. HUDSON

Del otro lado del Atlántico las fotografías de espíritus de William Mumler inspiraron nuevas reacciones. La noticia de las fotografías espiritistas había llegado a Inglaterra de la mano de The Photographic Journal de Londres, en donde se publicó un artículo entusiasta sobre la nueva tendencia gráfica. La revista hacía un acercamiento cauteloso, pero al mismo tiempo también reconocía que estas fotografías eran el comienzo de algo grande, alegando que: «posiblemente ningún fenómeno podría despertar un interés más profundo…»

Pronto, otros fotógrafos, aficionado y profesionales, comenzaron a surgir afirmando tener la capacidad de hacer que los muertos aparecieran en las fotografías. El primero fue Frederick A. Hudson, quien emergió en la escena de Londres en 1872[1]. Hudson tenía su estudio en 177 Holloway Road, Londres.

La señora Samuel Guppy, una famosa médium de esa época, fue la primera que atrajo la atención sobre su persona. Hudson fue eventualmente investigado por el famoso fotógrafo profesional John Beattie en 1873. Beattie realizó una serie de experimentos con Hudson que fueron publicados más adelante en el British Journal of Photography[2]. En aquel momento, Hudson no cobraba nada por sus fotos, pero eso cambió con el tiempo. En su artículo, Beattie describió cómo, con un amigo, habían examinado el cuarto de cristal en el jardín de Hudson donde ocurrían los experimentos, el cuarto de operaciones con su luz ámbar y los baños de porcelana, la cámara fotográfica de 10 x 8 pulgadas con sus lentes de 6 pulgadas y toda la maquinaria implicada. Él también mantuvo que había marcado la placa fotográfica que se utilizaría y observó que estaba recubierta y preparada.

Para la primera fotografía que Hudson tomó, con una exposición de cerca de un minuto, Beattie se sentó de perfil mientras que al fondo la hija de Hudson (que actuaba como médium) estaba parada al lado de él. Ningún «extra» apareció en la foto. Beattie escribió que en e experimento siguiente: «Todo era igual salvo que la médium se sentó detrás del fondo. En la fotografía revelada, aparecen unas figuras sentada a mi lado, frente a mí, y entre mi y el fondo. Estoy sentando de perfil en la fotografía -la figura delante de mí está en una posición de tres cuartos-, pero en conjunto entre mí y el fondo. La figura está cubierta con una manta a cuadros blanca sobre la cabeza, y es como un hermano y un sobrino míos. Este último punto no lo puedo asegurar porque la cara es como la de una persona muerta y pobremente iluminada».

Beattie continuaba: «En mi última prueba -todo revisado más estrictamente que antes, si es posible, y en el mismo lugar en relación conmigo- apareció una figura femenina parada, arropada en falda negra, y con un vestido de lino blanco, algo como un patrón de mantón, sobre sus hombros, sobre los cuales colgaba libremente una masa del pelo negro. La figura está delante de mí y, parcialmente entre mí y la cámara fotográfica.»

Beattie había supuesto que Hudson falsificaba de cierta manera las fotografías pero ahora ya no estaba convencido de esto. Estaba seguro que las figuras no eran dobles exposiciones, no habían sido proyectadas, no eran el resultado de espejos o aún el resultado de imágenes que habían sido manipuladas sobre las placas durante el proceso de revelado. Sin embargo, lo que él no tomó en consideración fue que las imágenes habrían podido estar en las placas todo el tiempo -que sus propias placas habían sido cambiadas por «placas trucadas» por el fotógrafo. Éste parece haber sido la forma de trabajar estándar de muchos de los supuestos fotógrafos de espíritus de entonces y no fue sospechado por nadie. Muchos de ellos, incluyendo el señor F. M. Parkes, quien produjo un número de imágenes psíquicas, incluso permitieron que fueran observados mientras que trabajaban en las placas. Parkes, por ejemplo, tenía una abertura cortada en la pared de su cuarto oscuro de modo que los investigadores pudieran ver el interior mientras que él hacía el revelado. ¡El problema era que los investigadores no tenían ninguna idea de qué placas estaba revelando realmente!

El doctor Alfred Russel Wallace, que comparte crédito con Charles Darwin por el descubrimiento de la teoría de la evolución, era un cliente de Hudson y obtuvo dos fotografías que mostraban a su difunta madre. Russel recuerda este hecho en su libro de 1875[3].

«El 14 de marzo de 1874, fui con Hudson, a mi cita, por primera y única vez, acompañado por la señora Guppy, como médium. Contaba con que si conseguía una foto de espíritus sería la de mi hermano más grande, en cuyo nombre había recibido frecuentes mensajes a través de señora Guppy. Antes de ir con Hudson me senté con señora G., y tuve una comunicación por raps con el efecto de que mi madre aparecería en la placa si se pudiera. Me senté tres veces, eligiendo siempre mi propia posición. Cada vez apareció una segunda figura en el negativo conmigo. (…) No reconocí ninguna de estas figuras en los negativos; pero en su momento conseguí la prueba, el primer vistazo me mostró que la tercera placa contenía un retrato inequívoco de mi madre, -tanto en sus características como en la expresión; una semejanza no como en el retrato que le tomaron en vida, sino algo pensativa, idealizada- con todo aún, para mí, una semejanza inequívoca.»

Hudson fue atrapado de vez en cuando en el acto de falsificar sus imágenes, e incluso se le atrapó vestido para hacer el papel de fantasma. Sin embargo, se «convirtió en el fotógrafo psíquico británico más famoso y fue conocido por producir extras sobrenaturales en sus placas bajo el escrutinio más riguroso».

F. M. PARKES

El ya mencionado F. M. Parkes fue otro de los primeros fotógrafos de espíritus de Gran Bretaña. Comenzó su trabajo en 1872, el mismo año que Frederick Hudson. Sus imágenes más tempranas fueron hechas en sociedad con el propietario de un restaurante, que fungía como médium. Siguiendo las indicaciones de los espíritus, Parkes requería que las placas fotográficas estuviesen colocadas bajo su control en el cuarto oscuro antes de que fueran insertadas en la cámara fotográfica, de esa manera podían «ser magnetizadas». Si eso despertaba sospechas, Parkes intentaba compensar, como ya hemos dicho, haciendo un agujero en su pared del cuarto oscuro de modo que sus clientes pudieran atestiguar el proceso de revelado.

ÉDOUARD ISIDORE BUGUET

Hubo otros numerosos fotógrafos de espíritus que practicaron durante este tiempo incluyendo un francés, Édouard Isidore Buguet, que se incorporó al negocio en 1874 en Londres. Aunque él comenzó su negocio en Inglaterra, el espiritismo en Francia lo influenció para que se aliara a la doctrina del mesmerismo y fue el primero en ligarla al espiritismo. El espiritismo se unió al mesmerismo porque ciertos pacientes exhibían características que más adelante serían llamadas trance mediumnico mientras eran «curados» por mesmerismo.

Buguet fue el primero en ligar esta doctrina a la fotografía de espíritus. Él tenía rutinariamente a sí mismo y a su cámara fotográfica mesmerizada antes de hacer las fotografías de espíritus. Buguet tenía su estudio en Boulevard Montmatre en Paris.

La mayor parte de sus fotografías eran de gente famosa, la mayoría de ellos afirmaba reconocer sus difuntos y a miembros de su familia como «extras». Esto no le impidió ser arrestado por fraude en 1875. Él admitió el engaño y firmó una declaración completa. En ella, indicaba que sus fotografías habían sido creadas por doble exposición. Primero, vestía a sus ayudantes para hacer la parte de un fantasma, o vestía una muñeca con una sábana. Esta figura, junto con piezas de muselina que servían para crear a los vaporosos fantasmas, y una colección de cabezas recortadas de fotografías viejas de niños, jóvenes, ancianos, hombres barbudos y mujeres de larga cabellera, fue encontrada por la policía cuando revisaron su estudio. Se hallaron dos maniquís. El más pequeño se utilizaba para las fotos infantiles. También fue descubierto que un espíritu, supuestamente muerto 12 años atrás, que apareció en una de las fotografías, era realmente un hombre vivo y saludable, que era inconsciente de que lo habían utilizado como «espíritu» en una de las fotografías de Buguet. Confesó que mientras el cliente se encontraba en la sala de espera, la cajera les hacía hablar y obtenía, con disimulo, los datos suficientes para la evocación que había que hacer. Luego revisaban su archivo fotográfico en busca de alguna imagen que se pareciera a la pedida. La misma luego era trucada con una doble exposición con el retrato del interesado. El fotógrafo fue multado por 500 francos y condenado a un año en la prisión.

Pero a pesar de la confesión, sus víctimas insistían que sus fotografías eran genuinas, juraban que habían reconocido a sus seres queridos en las fotografías incluso después de que les presentaran las cabezas simuladas que la policía había encontrado en el estudio de Buguet. Decían que él había hecho la confesión bajo presión o en el interés de ganar clemencia o, incluso, que la iglesia le había pagado para declararse por culpable. El reverendo Stainton Moses, el famoso médium, estaba convencido de que por lo menos algunas de las fotografías de espíritus de Buguet eran auténticas. Dijo que el proceso del caso fue corrompido por los funcionarios religiosos, que el juez estaba polarizado negativamente o que Buguet debió haber sido sobornado o aterrorizado para confesar.

Los espiritistas admitieron sin embargo, que Buguet pudo haber utilizado algunos trucos cuando sus poderes no estaban en su capacidad máxima, una excusa usada a menudo en caso de que los médiums fueran acusados de fraude. Buguet retiró su confesión después del juicio en el Congreso Espiritista, en septiembre de 1875, en Bruselas. Se desdijo e insistió que los maniquís eran utilizados por sus empleados durante su ausencia por enfermedad, e insistió que dos terceras partes de sus fotografías de fantasmas eran genuinas.

Pero el propio Daniel Douglas Home escribió en su libro Lights and shadows in Spiritism[4]:

«Un fotógrafo, Buguet[5], asociado con un supuesto vidente americano llamado Firmann, se jactaba de evocar las sombras de las personas fallecidas y entregar su fotografía por pocos francos.

«El cliente entraba en el estudio, se le pedía que pensara insistentemente en la persona cuya imagen quería poseer. Firman hacía pases magnéticos sobre la cabeza de Buguet y éste desordenaba su cabellera con aire inspirado. Hacía posar a su cliente ante el aparato fotográfico y pocos minutos después mostraba a la víctima maravillada su propia imagen, detrás de la cual aparecía la de una forma vaga e indecisa que tenía el parecido de un espectro envuelto en un sudario, y del cual lo único que se advertía más o menos confusamente era la cabeza. La mayoría de los clientes reconocían en ese espectro a un hermano, un tío o una tía, y se retiraban con la preciosa imagen perfectamente convencidos del poder del fotógrafo».

En el juicio llevado a cabo los días 16 y 17 de junio de 1875 fueron juzgados Buguet y Leymarie, sucesor de Allan Kardec como editor de la Revue Spirite. Ambos se habían asociado con el médium americano llamado Firman para evocar a los espíritus y producir fotos espiritistas que cobraban a 20 francos por pieza.

Durante las sesiones solían aparecer las sombras de un joven inca o el mismísimo emperador Maximiliano. Se trataba de Firman que desempeñaba esos papeles, perfectamente disfrazado. Para representar al inca se ponía de rodillas, cubierto con un velo negro, y cascaba nueces, sin decir palabra y revolviendo unos ojos espantados.

Por su importancia reproducimos algunos fragmentos del juicio a Buguet, Leymarie y Firman.

El señor conde de Bullet (cuarenta y seis años). «He estado en casa de Buguet y en la imagen que me ha entregado he reconocido positivamente el retrato de mi hermana; estoy convencido de que es su imagen».

El presidente. «Pero se le ha enseñado a usted la cabeza recortada con la cual se ha hecho la imagen».

El testigo. «Poco me importa. El parecido es indiscutible y estoy convencido de la realidad del retrato».

El presidente. «Pero, ¿en el sumario, se ha hecho la operación delante de usted y se ha hecho funcionar el muñeco en su presencia?»

El testigo. «No es el mismo cliché.»

El presidente. «¿Qué hacer para combatir la credulidad de usted? Está probado que los procedimientos no tienen nada de sobrenatural, que los medios son fraudulentos y que está usted engañado por sus ilusiones. Vea usted la cabeza con la que se ha hecho el retrato de su hermana».

El testigo. «No, esa no se parece a ella».

El presidente. «¿No se ha hecho aparecer ante usted un príncipe indiano?».

El testigo. «No; un inca».

El presidente. «¿Y el emperador Maximiliano?… Todo esto le ha costado a usted cuatro o cinco mil francos».

María de Veb (diez y nueve años). «Fui a casa de Buguet por curiosidad, pedí una aparición y se presentaron dos espíritus; un amigo y mi tío».

El presidente. «¿Los reconoció usted?».

La testigo. «Perfectamente».

El presidente. «Y, sin embargo, Buguet confiesa que no es médium, sino solamente fotógrafo. ¿No habrá habido ilusión por parte de usted?».

La testigo. «No, señor; los reconocí perfectamente».

El presidente. «Tiene usted delante el cajón de los espíritus. De aquí se sacan, ¿ve usted?, ¿insiste usted en creer en ellos?».

La testigo. «Sí, señor».

El señor Veb, padre de esta testigo, explica que llevó a su hija a casa de Buguet por recomendación del príncipe Wittgenstein, «un espiritista convencido como todos nosotros», dijo. «Todos reconocimos el retrato», añade el testigo; «todo el mundo exclamó: ¡Es nuestro Carlos!».

El presidente. «Y bien, tiene usted delante el cofre del que se sacan los espíritus».

El testigo. «¿Se me ha hecho venir aquí para decirme que soy un imbécil?».

El presidente. «No, pero sí para decir a usted que se atentaba contra su bolsillo».

El testigo. «Jamás se me ha pedido dinero».

El presidente. «Es que se contaba con la generosidad de usted, que ha sido grande».

Jacobo Dessenon, comerciante en cuadros (cincuenta y cuatro años). «Yo no quería creer en las fotografías espiritistas, y para salir de dudas fui a casa de Buguet y en dos ocasiones me dio pruebas muy malas. Manifesté mi descontento a un cierto Escipión que estaba allí y que me dijo ser un médium muy fuerte. Y bien, le dije, pida usted al señor Buguet que me retrate otra vez y una usted sus fuerzas magnéticas a las nuestras para la evocación. Escipión consintió y la prueba fue de las más extraordinarias. La imagen era doble y las dos no se parecían; en una de ellas tenía yo una calavera sobre las rodillas. El parecido de mi mujer era tal, que mi prima, que estaba moribunda, dio un grito de sorpresa al ver la imagen. Mis hijos exclamaron: ¿Es mamá!»

El presidente. «Buguet, ¿no empleó usted entonces sus procedimientos ordinarios?».

Buguet (sonriendo). «Si existía esa semejanza sería por casualidad. La calavera que vio este señor fue un efecto confuso de un pliegue del velo».

Buguet nunca más intentó restablecerse como fotógrafo de espíritus. Algunas de sus fotos se guardan actualmente en la Bibliothèque Nationale de France, Département des Estampes et de la Photographie, Paris.

EDWARD WYLLIE

Para 1886 pocos recordaban el fraude de Mumler y la fotografía espiritista volvió a surgir en los Estados Unidos. Fue Edward Wyllie (americano, nacido en la India, 1848, muerto en Londres, 1911) el encargado de ese resurgimiento. Wyllie fue granjero, caricaturista, subastador y soldado en Nueva Zelanda, antes de emigrar a los Estados Unidos en 1886 y convertirse en fotógrafo en Los Angeles.

James Hyslop, un profesor de la universidad de Columbia escribió una introducción a una serie de experimentos realizados por Charles Cook con Edward Wyllie, de Los Ángeles, y Alex Martin de Denver. Cook hizo un gran trabajo con los dos hombres en 1916. Les proporcionó sus propias placas y las hizo revelar en un estudio comercial. De esta manera, hasta cierto punto eliminaba la posibilidad de que los dos hombres pudieran haber modificado las imágenes. Cook concluyó que las fotografías sometidas eran genuinas pero en estos casos pensó que el nombre de «fotografía psíquica» era el mejor para designar el fenómeno. Él creía que los dos hombres producían realmente las imágenes por algún medio psíquico, en lugar de fotografiar verdaderos fantasmas.

Un investigador de fenómenos psíquicos escocés, James Coates, envió estuches con su pelo y el pelo de su esposa a Wyllie. El fotógrafo utilizó los estuches con el pelo en fotografías de espíritus, y uno de los espíritus resultantes fue reconocido como la abuela de la señora Coates. Esto le ganó a Wyllie una invitación a Inglaterra, en donde su trabajo fue estudiado por Coates[6].

En una de las fotografías tomadas por Wyllie en la casa de Coates, en Rothesay, Escocia aparece Robert Whiteford, un fotógrafo que vivía en la misma ciudad. La foto fue tomada en octubre de 1909, y el procedimiento entero fue conducido bajo escrutinio de Coates y de Whiteford, que se describe como escéptico.

Sin embargo las supuestas emanaciones ectoplasmáticas muestran evidencia de trabajo de retoques con pincel. En un punto en su carrera, Wyllie fue acusado de usar dibujos fosforescentes que brillaban intensamente en la oscuridad, aparentemente proporcionando suficiente luz en los negativos para producir «extras». Otros fotógrafos de espíritus empalmaban los negativos de película, que subrepticiamente colocaban sobre el negativo.

ROBERT BOURSNELL

Robert Boursnell aseguró haber hecho fotografías de espíritus desde 1853, cuando aparecieron «extras» en los retratos que él tomaba. El fotógrafo, se dijo, no reconoció la naturaleza sobrenatural de estos personajes y culpó su aspecto a la limpieza incorrecta del cristal usado en el negativo. Un día, en un arranque de cólera, tiró los negativos al piso, maldiciendo la placa y a la gente que aparecía en ella. Los «extras» no volvieron a aparecer hasta 1886, cuando Boursnell conoció a los espiritistas.

Ya que los fotógrafos de espíritus y los médiums estaban sujetos a persecución en Gran Bretaña, Boursnell decía a sus clientes que los «extras» no eran espíritus sino «sombras en el fondo.» Los críticos apuntaron que los mismos espíritus aparecían sin cambiar en diversas fotografías, una muestra de fraude. La revelación parece no haber afectado a ningún de los partidarios de Boursnell.

Un centenar de fotografías de espíritus de Boursnell fueron exhibidas en la Psychological Society en Londres, y en 1903 los espiritistas de esa ciudad ofrecieron al fotógrafo un testimonial firmado y un monedero de oro.

Boursnell fue investigado por la Spirit Photography Commission organizada por el Daily Mail en 1908. La Comisión abarcaba a espiritistas y expertos técnicos de la industria de la fotografía. Un miembro del grupo, el señor A. P. Sinnett[7], contó cómo fue fotografiado por Boursnell: Sinnett compró un paquete de negativos de una tienda elegida al azar, entonces los abrieron y él mismo cargó las placas en la cámara fotográfica. Después de la exposición, observó mientras que el negativo era revelado en el cuarto oscuro. Sinnett dice que él también examinó la cámara fotográfica y que la encontró «ciertamente libre de trucos. No veo cómo habría podido ser engañado bajo estas condiciones.»

Sinnett ya era bien conocido en los círculos ocultistas, porque durante años había mantenido correspondencia con los «adeptos» en el mundo espiritual. Esta correspondencia, conocida como «las cartas de Mahatma,» ocurrió a través de la mediumnidad de la señora Helena Blavatsky, fundadora de la Teosofía.

A pesar del testimonio de Sinnett, la Comisión de fotografía de espíritus no pudo alcanzar un acuerdo sobre la validez del trabajo de Boursnell.


WILLIAM HOPE


William Hope nació en Crewe, Inglaterra en 1863 y de joven trabajó como carpintero. Comenzó a tomar las fotografías de espíritus en 1905. En ese año él y un amigo se tomaban fotografías uno al otro por turnos. En una foto que fue tomada por Hope, había un «extra» -la imagen de una persona que no estaba físicamente presente en el momento que la foto fue tomada. Resultó, que el extra era la hermana difunta de su amigo.

No mucho después de este incidente, Hope organizó un grupo de seis personas con el fin de obtener fotografías de espíritus. El grupo se hizo renombre como el «círculo de Crewe» con William Hope como su líder. Durante sus primeros intentos, el círculo destruyó todos los negativos de las fotos que tomaron por el miedo de ser acusados de brujería. Sin embargo, cuando el arzobispo Thomas Colley, entusiasta de lo sobrenatural y del espiritismo, se unió al círculo, ellos comenzaron a hacer público su trabajo.

Irónicamente, la primera exposición del fraude vino cuando el arzobispo Colley asistió a su primera sesión. Según la historia, Hope arregló la fotografía con el espíritu incorrecto, substituyendo a otra mujer mayor por la madre de Colley. Cuando Hope intentó confesar su fraude a Colley, éste descartó su confesión como «absurda»-él reconoció a su madre cuando la vio en el extra de la foto. Para probar su caso, él incluso puso un aviso en el periódico local y pidió que todos los que recordaban a su madre que llamaran a la rectoría. No menos de 18 personas seleccionaron el error de Hope entre de varias otras fotos y dijeron que mostraba definitivamente el fantasma de la finada señora Colley.

A través de su carrera, Hope ganó la ayuda de muchas figuras prominentes. En un libro acerca de la supervivencia después de la muerte, escrito por el reverendo Charles Tweedale, que entre otras cosas, poseía una casa encantada en la ciudad de Otley en Yorkshire, describe a Hope como fotógrafo de espíritus, e indica que no había fraude evidente en la mayoría de las fotos de Hope. Dice que en las sesiones fotográficas se invitaba a la gente sin anunciar, incluso con identidades secretas, y se obtenían imágenes de espíritus claramente reconocibles. Un caso fue el de señora Hortense Leverson, que vino a Hope y éste le dio una fotografía psíquica de su marido fallecido recientemente, el Mayor Leverson, que había estado en el personal de la oficina de la guerra. La señora Leverson estaba absolutamente convencida de que la fotografía era legítima.

Hope no concedía audiencias sino a personas de toda su confianza, como Sir Arthur Conan Doyle. Trabajaba en su propio gabinete, con su propio chasis y su propia cámara, bastante vieja y cuya lente no tenía tapa. Cuando algún otro mortal, no espiritista, quería ser admitido para una sesión, tenía que tomar turno de meses de espera y sólo se le concedía llevar sus propias placas, que deberían ser de determinada marca. Las placas deberían ser enviadas a Hope, con varios días de anticipación, para que, encerradas en su caja sellada, pudieran ser sometidas a «la influencia del médium»; como si dijéramos, para que las empollaran los espíritus. Después de esta «mesmerización» el dueño de las placas se debería presentar a la hora señalada, abrir la caja en el cuarto oscuro y ver cómo Hope la colocaba sobre el chasis. Luego, juntos, iban al gabinete a sacar la foto y regresaban al cuarto oscuro para revelar las placas. Todo un procedimiento lleno de huecos a través de los cuales se podían falsificar las fotos.

En febrero de 1922, Hope fue descubierto de nuevo. Por este tiempo, Hope se había mudado a Londres y se había establecido como médium profesional. La Society for Psychical Research (SPR) decidió investigar las afirmaciones de Hope y envió a un nuevo miembro, Harry Price, a investigar. Durante la investigación, Price afirmó haber detectado evidencia de fraude de Hope.

Aun cuando Price se había unido recientemente a la SPR, había expuesto ya un número de médiums fraudulentos, ganándose la aversión de mucha de la comunidad espiritista. Durante la sesión, que fue organizada con cánticos[8] y rezos de himnos como una sesión estándar, Hope y Price entraron al cuarto oscuro colindante. Price examinó la diapositiva fotográfica que Hope planeaba utilizar e imprimió secretamente 12 puntos pequeños en ella con una aguja. Luego pidió abrir un paquete de las placas que había traído. Estas placas provenían de la Imperial Dry Plate Co. y habían sido impresas (a sugerencia de Price) con su marca registrada en la esquina. La marca registrada entonces aparecería en el negativo de cualquier foto revelada. Price cargó dos placas en la diapositiva y después Hope pidió la diapositiva.

Cuando él la tomó de la mano de Price, Harry miró sus movimientos muy cuidadosamente, lo que era difícil de hacer en la oscuridad iluminada por el foco rojo del cuarto. Muy rápidamente, en un movimiento suave, Hope puso la diapositiva oscura en el bolsillo del pecho izquierdo de su abrigo y entonces, aparentemente, lo sacó otra vez. Price sabía que la diapositiva había sido cambiada pero se sentó para que la fotografía fuera tomada de todos modos. Cuando se tomó, rechazó firmar las placas, como lo quería Hope, y mientras examinaba la diapositiva, descubrió que sus 12 marcas de aguja «misteriosamente» habían desaparecido. ¡Era claro que no era la misma diapositiva que le había dado a Hope para que la utilizara! Él no acusó a Hope de un timo sobre la mancha, temiendo que su evidencia del engaño sería destruida, pero quitó dos fotografías que habían sido tomadas de Price, una de las cuales tenía un «extra» femenino hermoso -¡pero en ninguna placa estaba la marca registrada de la Imperial Dry Plate! Hope había cambiado las placas también. Él podía demostrar que no eran el mismo tipo de placas que él había dado a Hope para ser utilizado, ya que eran de un grosor, peso y color distintos y eran placas «rápidas», mientras que las que Hope regresó eran «lentas».

En el número de mayo del Journal of the Society for Psychic Research[9], la revista de la SPR de Londres, Price publicó un informe bajo el título «Cold Light on Spiritualistic Phenomena«. Inmediatamente, lo atacaron desde el campo del espiritismo. Sir Arthur Conan Doyle, que era un partidario del círculo de Crewe, denunció a Price y sus métodos. Él y los periódicos espiritistas acusaron a Price de hacer trucos y de cambiar las placas mismas en un plan para desacreditar al médium. Aunque sir Oliver Lodge, que era un autor espiritista, creyó que Hope era fraude y escribió a Harry Price diciendo: «No veo cómo sus pruebas de la duplicidad de Hope podrían ser más completas.»

Más de 11 años después de este incidente, la viuda de un hombre que trabajó para Hope admitió en un artículo que después de la sesión con Price, su marido revisó el equipaje de Hope y «encontró en una maleta una lámpara de destello con un accesorio de bulbo, algunas fotos de cabezas recortadas y algunos cabellos.» Desafortunadamente, estos hechos devastadores fueron suprimidos en 1922 y Price comentaría más adelante que si no hubiera sido por esta supresión, su relación con Conan Doyle habría podido ser preservada. «Esta información vital habría terminado mi controversia con sir Arthur», dijo. «Incidentalmente, también habría acabado con Hope!»

Aunque Hope tenía ciertamente sus detractores, también tenía sus partidarios, incluyendo Conan Doyle, que escribió su libro The Case for Spirit Photography en respuesta al incidente de Price[10]. El libro de Doyle supone una teoría de conspiración para atrapar a William Hope que Sherlock Holmes habría encontrado todo menos «elemental.» Hope también fue apoyado por sir William Crookes y sir William Barrett[11]. Muchos han sospechado que sir William Crookes también fue engañado. El físico estaba en sus 80 en 1916, cuando él tuvo su sesión, acababa de perder recientemente a su esposa. Su ayudante en ese entonces, J. H. Gardiner, dijo al biógrafo de Crookes que el negativo del cual la fotografía de Hope de la señora Crookes fue reproducida, mostró muestras claras de doble exposición pero que Crookes prefirió no hacer caso de esto.

La Society for the Study of Supernormal Pictures fue establecida como rival de la Society for Psychical Research (S.P.R.). La S.P.R. fue fundada en 1882 por un grupo de científicos que intentaban hacer una búsqueda e investigación organizada y sistemática de «un grupo grande de supuestos fenómenos llamados mesmerismo, psiquismo, espiritismo». La S.S.S.P. fue lanzada en 1918 en Londres, siendo su vice presidente, sir Arthur Conan Doyle. Doyle. Esta sociedad, que tenía representaciones en Estados Unidos e Inglaterra fue cerrada en 1923. En mayo de 1920 publicó un comunicado declarando:


«Los miembros aquí presentes desean registrar el hecho de que después de muchas pruebas y exámenes de miles de fotos, ellos son unánimemente de la opinión que los resultados se han obtenido sobrenaturalmente en las placas fotográficas sensibles bajo condiciones de prueba confiables. Los miembros actualmente no intentan explicar cómo se han obtenido los resultados, pero afirman que los han conseguido indudablemente bajo condiciones que evitan la posibilidad de fraude».

Hope continuó haciendo fotografías de espíritus, y Doyle siguió postulándolo como un mártir del espiritismo. Pero la teoría de la conspiración de Doyle y los mejores esfuerzos de la S.S.S.P. no fueron suficientes para contradecir el desenmascaramiento de los fotógrafos de espíritus y de los médiums físicos en general. En 1926, el investigador Harry Price escribiría, «nuestros médiums fotográficos se están haciendo menos. Uno tras otro, se están exponiendo. La fotografía de lo sobrenatural es el único fenómeno que no resiste una «prueba terminante» de la investigación científica pura»¦»

William Hope murió el 7 de marzo de 1933.

Hacia 1887 un reportero de The Star, de Nueva York, George W. Hows, escribía[12]


«Una de las curiosidades de la fotografía fue la manía de la fotografía de espíritus, que floreció y murió hace aproximadamente veinte años. Tenía muchos incautos. Uno de ellos fue un banquero muy conocido de esta ciudad, que era viudo. Él se había impresionado con la idea del espiritismo, y las hermanas Fox, y después de alcanzar la prosperidad, se hizo espiritista. Estas fotogrfías de espíritus fueron hechas en un cuarto oscuro con una luz de magnesio puesta sobre la cámara fotográfica. Una de las hermanas Fox se sentó al lado del sujeto y después de que la lente hubiera sido centrada en el tema, mandaron que el fotógrafo se dera vuelta.

«Â¡En una ocasión el viejo Gurney, que había hecho mucha investigación de esas fotografías de espíritus, repentínamente volteó su cabeza y ¡mira!, una de las hermanas Fox sostenía sobre la cabeza del viejo banquero un retrato de cartulina de su esposa muerta.

"El secreto de la fotografía de espíritus fue descubierto, y el banquero, que pensó que él había estado viendo el retrato de su esposa muerta, encontró que todo era una ilusión y una trampa".


[1] La primera fotografía de espíritus la obtuvo el 4 de marzo de 1872.

[2] Beattie John, A Description of Remarkable Experiments in Photography, British Journal of Photography, Junio 28, 1872.

Beattie John, Spirit Photography, British Journal of Photography, Julio 11, 1873.

[3] Russel Wallace Alfred, A Defence of Modern Spiritualism, London 1875.

[4] Douglas Home Daniel, Lights and shadows in Spiritism, Tinsley, Londres, 1895.

[5] Fue encarcelado junto a Leymarie, el editor de la Revue Spirite. Fueron condenados a un año de prisión por fraude.

[6] Coates James, Photographing the Invisible, Advanced Thought Publishing Co., Chicago Illinois, 1911.

[7] Uno de los creadores de la Teosofía.

[8] La señorita Buxton, ayudante de Hope, era la encargada de iniciar el himno Nearer My God to Thee, que parecía tener especial fuerza para llamar los espíritus.

[9] Posteriormente reimpreso como fascículo por Kegan Paul, Trench, Trubner and Co., London, 1922.

[10] Conan Doyle Arthur, The Case for Spirit Photography, George H. Doran Company, New York, 1925.

[11] Barrett F. William, On the Threshold of the Unseen, E.P. Dutton & Company, New York, F.R.S., Third Edition, 1919.

[12] Hows W. George, Caught in the Camera. Some of New York"™s Most Noted Photographers, The Star, New York, Vol. 20, No. 6,926, 6 November 1887, page 9.