NAZCA[1]
En el Perú, entre las regiones de Palpa y Nazca se encuentra una gran faja de desierto, de aproximadamente 50 kilómetros de longitud por 10 kilómetros de ancho, interrumpida sólo por los verdes valles del Río Grande y Río Palpa, al Norte, y los valles del Río Ingenio y Río Nazca, al Sur. La llanura de Nazca se encuentra en la cuenca del Río Grande, a unos 400 kilómetros al Sur de Lima, capital del Perú. Curiosamente esta llanura (desierto, en realidad) ha recibido el nombre de «pampa».
En ese lugar nos encontramos con 13,000 líneas, más de 100 espirales, trapezoides y triángulos, y cerca de 800 figuras de animales. El primer artículo en que se dieron a conocer estas asombrosas figuras se debe a la pluma del arqueólogo Toribio Mejía Xesspe, que estuvo en el lugar en 1917 y fue el primero en presentar un trabajo detallado al Congreso Internacional de Americanistas, reunidos en Lima en 1939[2].
El profesor Mejía Xesspe, ferviente admirador y discípulo del gran sabio peruano Julio César Tello, descubrió otras huellas y líneas en los valles de Humay y Chincha, más al Norte de Nazca, durante la expedición de 1926-1927 organizada por el doctor Tello.
LAS PRIMERAS INVESTIGACIONES
En su ponencia ante el Congreso Internacional de Americanitas, el profesor Mejía Xesspe planteaba la hipótesis de que las figuras de Nazca fueron caminos y acueductos construidos antes de la llegada de los incas a esas tierras.
El segundo que intervino en la discusión fue el padre Alberto Rossel Castro, que a partir de 1942 publicó varios estudios sobre las figuras[3]. Rossel Castro se adhiere a la hipótesis de Mejía Xesspe. Considera sin dudar que se trata de «proyectos prácticos de irrigación y de división de parcelas agrarias», puestos en marcha y realizados por un «pueblo trabajador, eminentemente compuesto por agricultores».
Otros pioneros en el estudio de Nazca fueron: George E. Johnson, que estuvo ahí en 1930; el comandante Peri, quien fuera el primero en volar sobre la pampa con un helicóptero; y el arqueólogo Rafael Larco Hoyle[4].
Por ese entonces el doctor Paul Kosok había llegado a Perú, enviado por la Universidad de Long Island, para estudiar las famosas obras hidráulicas de los antiguos habitantes del país.
Kosok visitó el lugar en 1943 y después de profundizar en sus investigaciones descubrió que, si bien las líneas presentaban una depresión, no eran lo suficientemente profundas ni estaban construidas con el material necesario para poder transportar un fuerte caudal de agua. Encontró que tampoco pudieron haber servido como caminos ya que «su naturaleza, su tamaño y su posición muestran que de ninguna manera estas rutas podían ser utilizadas para el transporte»[5].
En efecto, algunas de esta líneas son tan escarpadas que resulta muy difícil escalar la pendiente y además hay que considerar que no hay razón para construir vías tan complicadas y zigzageantes a lo largo de varios kilómetros, que forman un circuito cerrado en algunos trayectos y que exigen un viaje penoso y difícil, por ejemplo, de una hora para llegar a un lugar al que podría llegarse en sólo unos cuantos minutos caminando en línea recta.
Un 21 de junio, camino a su automóvil, Kosok atravesó una pequeña calina en la que convergían varias líneas, y miró directamente al Sol ocultándose sobre una de ellas. El 21 de junio es el día más corto en el hemisferio Sur, ya que entonces tiene lugar el solsticio de invierno. Kosok se dio cuenta inmediatamente que esa línea era una «línea de solsticio», como él la llamó. Muchas de las líneas presentan una configuración tipo estrella, convergiendo varias de ellas en un punto.
En 1947, Kosok declaró que dichas líneas eran parte de un gigantesco calendario astronómico. Más tarde, en 1965, publicó Land, Life and Water in Ancient Peru[6]. En el capítulo dedicado a las líneas de Nazca (capítulo VI), titulado The Largest Astronomy Book in the World, desarrolla su teoría y aclara que «la gran longitud de algunas de las líneas sugiere que también fueron usadas para efectuar carreras ceremoniales».
Tratando de verificar la teoría de Kosok, el investigador británico Gerald S. Hawkins estudió 93 líneas (186 direcciones), y la información sobre las características de éstas (ángulos y direcciones), la introdujo en una computadora. Hawkins demostró que el número de líneas que coinciden angularmente con ciertos cuerpos estelares no era tan grande como para seguir sosteniendo la teoría del calendario cósmico.
En su libro Beyond Stonehenge[7], Gerald Hawkins describe los resultados del análisis computarizado de las líneas de Nazca. Comprobó que la mayoría de estas líneas no coinciden con la puesta o salida de algunos astros en momentos claves del año. Sin embargo, Kosok apuntó la posibilidad de que en el siglo VI o antes, varias de estas líneas pudieron haber coincidido con fenómenos de esta naturaleza.
A favor de Kosok podemos apuntar que Hawkins sólo estudió 98 líneas y se conocen más de 13,000.
Pero Hawkins no siempre pensó de la misma manera. Su primer artículo sobre Nazca fue publicado en 1969[8] y en ese entonces estaba de acuerdo con la teoría del calendario cósmico.
CUARENTA AÑOS DE INVESTIGACIÓN
Victoria María Reiche Grosse Neuman nació en Dresden el 15 de mayo de 1903 y se graduó en matemáticas con un tesis sobre conjuntos matemáticos, y posteriormente en astronomía en las Universidades de Hamburgo y Leipzig.
La señora Reiche llegó a Perú en 1932 escapando, según contó, de una familia dominante. Fue contratada por dos años, después de contestar un pequeño anuncio que había aparecido en la prensa alemana en el que se solicitaba una institutriz para el cónsul alemán en Cuzco. Al término del contrato, en 1934, se encontraba en Lima sin empleo. Para poder sobrevivir dio clases de gimnasia. Una feliz casualidad quiso que se encontrara con el gran arqueólogo peruano, el doctor Julio Tello, quien le encargó algunas traducciones. Por medio de este último conoció a Paul Kosok quien la puso al tanto sobre las investigaciones en Nazca.
Un frenesí espontáneo por descifrar los secretos de las «ciudades perdidas» y de los vestigios ciclópeos de las culturas precolombinas embargó a Marí Reiche. Pero no pudo viajar a Nazca hasta 1946, porque durante la Segunda Guerra Mundial no se permitía los alemanes que vivían en Perú salir de Lima.
«Durante años «“dice- soñé con estas líneas, y fui allí en 1946, tan pronto terminó la guerra»[9].
A lo largo de algunos años la señora Reiche estudió las figuras y elaboró mapas y cartas de las mismas.
«Después que los depuré fui a la Fuerza Aérea Peruana en busca de ayuda, y tomamos fotografías desde el aire. Descubrimos una enorme cantidad de figuras, centenares de triángulos y millares de líneas»[10].
Varias familias peruanas de la clase acomodada subsidiaron los trabajos de la alemana.
Posteriormente, María Reiche publicó un libro[11] y varios artículos[12] gracias a los que logró obtener un subsidio de una fundación sueca, con el que logró establecerse permanentemente en Nazca. Excepto por viajes para dar conferencias y por visitas al médico (al final de sus días estaba casi ciega y sólo podía distinguir los contornos), no dejó Nazca desde entonces.
En un principio era conocida como «la gringa loca». Ahora, con glaucoma y artritis avanzadas está confinada un laboratorio donde continúa haciendo mapas, ayudada por un asistente peruano.
Con fondos de los gobiernos de Alemania Occidental, Suecia y Perú, construyó dos torres de observación, una de 4 metros y otra de 8, y compró cuatro motocicletas. Con su propio dinero paga a tres guardias para patrullar la zona. Tanto las torres como los guardias tienen como objeto impedir que los turistas pisen las líneas.
La señora Reiche desarrolló las teorías de Kosok, pues creía que los pobladores de Nazca utilizaban el enorme calendario con fines astronómicos y agrícolas. El pico del colibrí de cincuenta metros de largo, por ejemplo, apunta a la posición del Sol el 22 de diciembre, o sea el solsticio de verano en el hemisferio Sur. Para María Reiche, los cuatro dedos del mono representan las fases de la Luna, mientras que la araña está relacionada con la constelación de Orión. La señora Reiche piensa que los antiguos peruanos utilizaron su «calendario astronómico» como un almanaque agrícola, para predecir eclipses o para saber cuándo se llenarían los lechos de los ríos con aguas del deshielo de los Andes; para decidir cuándo plantar y cosechar, para determinar cuántos días quedaban del invierno…
«Hicieron un calendario de grandes dimensiones que pudiese durar siempre, de manera que un ejército invasor estuviese en condiciones de marchar sobre él sin dañarlo».
Reiche cree que los constructores de Nazca utilizaron una medida básica que equivalía a unos 33 centímetros, es decir, a la distancia promedio entre la punta del dedo pulgar de una persona y la parte anterior del codo de la misma.
«Los indios Nazca desarrollaron una geometría de una perfección asombrosa, ya que su margen de error es únicamente de dos centímetros. Esta obra es representativa de una inteligencia y nivel de pensamiento abstracto no esperado en un mal llamado «pueblo primitivo»».
Ella cree que primero trazaban pequeños dibujos a escala de las figuras que planeaban; luego, usando compases rudimentarios fabricados con palos y cuerdas, realizaban los trazos finales,. La obra completa pudo haberles tomado por lo menos unos 300 años.
En un artículo que publicó en la revista Time[13], explicó el modo en que se trazaron las gigantescas figuras. A lo largo de los lados de una de ellas se ven miniaturas de las mismas. Miden aproximadamente 0.56 metros cuadrados, y son el modelo de las figuras mayores.
Kosok también nos señala que el procedimiento que se utilizó para hacer estas líneas es bastante sencillo. Es suficiente tomar, de la parte central del «camino», las piedras oxidadas que por la exposición al aire han adquirido un color más oscuro, y amontonarlas a lo largo de los bordes. Una vez limpio, el color del suelo quedaba más claro, lo que permitía observar con facilidad las líneas. Kosok agrega que «los bordes no miden más que unos cuantos centímetros, y a veces son casi imperceptibles»[14].
La investigadora dice que los dibujos están en peligro de desaparecer debido a la contaminación provocada por las minas de cobre y hierro del área, que pueden haber alterado las condiciones climáticas y haber provocado las raras lluvias que han aparecido en el desierto de Nazca.
Maía Reiche recibió en 1977 la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos, en el grado de Comendadora, otorgada por la República de Perú.
LA HIPÓTESIS DEL CALENDARIO
No sólo Kosok y María Reiche sostienen que las figuras de Nazca constituyen un enorme calendario astronómico; también el mayor Luis Mazzotti Pretell, miembro del Instituto Geográfico Militar del Perú, se inclina por esa hipótesis.
«La misteriosa pampa de Nazca «“señala-, contiene dibujos de animales e insectos de una prodigiosa precisión geométrica, y una serie de trazos y pistas; no representan un aeropuerto de extraterrestres, ni éstos (si existen), tienen nada que ver con ella»[15].
Mazzotti llega a las siguientes conclusiones, que concuerdan con las de Kosok-Reiche:
«Las figuras y líneas de Nazca representan constelaciones cuyas estrellas han sido agrupadas teniendo e cuenta la relación de semejanza de aquellos animales, plantas y otros entes conocidos por quienes las trazaron. De igual manera, los griegos y las culturas orientales imaginaron otras formas de representación, acordes con su mitología, creencias, artes y oficios».
Al igual que Kosok, Mazzotti advirtió que varias líneas convergían.
«Generalmente «“apuntó-, las líneas convergen en un solo punto, en alguna parte del terreno ligeramente más elevada que el resto de la extensión, donde todavía existen vestigios de ruinas, y siempre llegan a las figuras; cruzan sobre ellas y se prolongan hasta perderse en el horizonte: Como estas líneas atraviesan los cerros, he llegado a la conclusión de que indicaban algún lugar del cielo en el que los antiguos nazquenses localizaban aquellas constelaciones. Pero como la posición aparente de la esfera celeste cambia a medida que pasan los días, debido a la traslación de la Tierra, se trazaron a partir de las figuras diversas líneas dirigidas a las constelaciones que los astrónomos de Nazca representaron gráficamente, refiriéndolas a diferentes épocas del año. Así, las líneas que entrecruzan los dibujos señalan las direcciones en que se mueven lentamente los grupos estelares por el espacio»[16].
Continuará…
[1] Este artículo apareció publicado originalmente como:Roberto López, ¿Fue realmente Nazca un espaciopuerto?, Contactos extraterrestres, No. 139, México, 28 de abril de 1982, Págs. 26-31 y 49.
[2] Mejía Xesspe Toribio, Acueductos y caminos antiguos de la hoya del Río Grande de Nazca, Actas y Trabajos del XXVIII Congreso Internacional de Americanistas, 559-569, Lima, 1942.
[3] Rossel Castro Alberto, Figuras geométricas de la hoya del Río Grande de Nazca, Actas y Trabajos, Tomo I, Lima, 1962.
Rossel Castro Alberto, Arqueología al Sur del Perú, Editorial Universo, S. A., Lima, 1977.
[4] Larco Hoyle Rafael, La escritura peruana pre-Inca, (El original sistema ideográfico fue empleado por todos los antiguos peruanos. Nuevas pruebas y analogías con la escritura maya), El México antiguo, Vol. 7, No. 7-8, México, 1944.
[5] Kosok Paul, The mysterious markings of Nazca, Natural History, Vol. 56, mayo de 1947, Págs. 200-207 y 237-238.
[6] Kosok Paul, Land, Life and Water in Ancient Peru, Long Island University Press, New York, 1965.
[7] Hawkins S. Gerald, Beyond Stonehenge, Arrow Books Ltd., Londres, 1977.
[8] Hawkins S. Gerald, Ancient Lines in the Peruvian Desert, Smithsonian Institution, Cambridge, 1969.
[9] Reiche Neuman María, Los dibujos gigantescos en el suelo de las pampas de Nazca y Palpa, Letras, No. 30, Lima, 1949.
[10] Reiche Neuman María, Secreto de la pampa, Letras, No. 49, Lima, 1968.
[11] Reiche Neuman María, Geheimnis der wuste, Mystery on the Desert, Misterio en la pampa, edición trilingüe, publicado por la autora, Sexta edición, Perú, 1987.
[12] Reiche Neuman María, Interpretación astronómica de la figura del mono, Actas y Trabajos, Tomo I, Lima, 1958.
Reiche Neuman María, El pájaro anunciador del Inti Raymi, Cultura y Pueblo, Número especial, Lima, 1965, Págs. 12-14.
Reiche Neuman María, Orientación y medida de los dibujos de las pampas de Nazca, Letras, No. 49, Lima, 1968.
Reiche Neuman María, Peruvian Ground Drawings, publicado por la autora, Kunstraum München E. V., 1974.
Reiche Neuman María, Las gigantescas huellas de Nazca y Palpa , Imagen, No. 3, mayo de 1974.
[13] Reiche Neuman María, Mystery on the Mesa, Time, 25 de marzo de 1974, Pág. 2.
[14] Kosok Paul & Reiche Neuman María, Ancient Drawings on the Desert of Peru, Archaeology, Vol. 2, No. 4, diciembre de 1949, Págs. 206-215.
[15] Mazzotti Pretell Luis, En pos de los misterios de la pampa de Nazca, Comercio Dominical, Lima, 26 de abril de 1970.
[16] Mazzotti Pretell Luis, El enigma de las pampas de Nazca, Imagen, No. 2, Lima, 1973.