Los ovnis boludos (3)

LAS ESFERAS DE NUEVA ZELANDA

Unos meses después, en abril de 1972 habían caído en la localidad de Ashburton, Canterbury, South Island, Nueva Zelanda, cuatro esferas metálicas con letras del alfabeto cirílico. Por eso los periodistas dijeron que pertenecían a un satélite artificial de los soviéticos. (Casos 92 a 95)

A la 1 de la mañana del 3 de abril, se escuchó una fuerte explosión. Horas después aparecieron desperdigadas en un radio de unos 16 kilómetros una de la otra, cuatro bolas de una aleación de titanio. Las esferas pesaban unos 13.6 kilogramos y medían unos 38 centímetros de diámetro. Dejaron unos huecos quemados, pero nadie resultó herido.

Las esferas fueron encontradas por varios granjeros de la localidad. Uno de ellos, John Lindores, se sorprendió al encontrar dos de las bolas en su potrero. Cuando las encontró pensó que alguien le estaba jugando una broma. Avisó a sus vecinos y alguien dijo que podrían ser radiactivas. Luego llamaron a la policía.

Un tercer objeto esférico cayó en un club hípico.

Se ordenó a los guardias rurales que estuvieran alertas por si aparecían más, para tratar de recuperarlas. Después de varios días de una búsqueda infructuosa, finalmente el 8 de abril el guardia rural Jack McClure, al realizar un patrullaje por esa zona desértica, encontró una y la entregó a las autoridades.

Se dijo que el 23 de junio de 1972 se encontró otra esfera en Nueva Zelanda. Esta mostraba una abertura en uno de sus lados. Algunos ufólogos, incluyendo el mexicano Jaspersen, dijeron que fueron casi 50 las esferas que cayeron en Nueva Zelanda, cubriendo un radio de unos 80 kilómetros. Se dijo que estaban fabricadas de Cadmio, Bario, Remio (sic) y Níquel. (Caso 96)

Seguramente estas esferas sí eran extraterrestres, ya que estaban construidas con Remio, un elemento que pertenece a la familia de la Krypyonita y del elemento 115 de Bob Lazar, de los que nunca se ha sabido que existan en estado natural en la Tierra. ¿O acaso se trataba de otro de los vocablos pseudocientíficos a los que nos tienen acostumbrados los ufólogos?

En ese mismo año, sólo que el 28 de junio y a 90 kilómetros de distancia de donde se encontró la primera esfera, unos granjeros hallaron otra igual. Esta fue encontrada en Hakataramea Valley, South Canterbury. (Caso 97)

Originalmente The New Zealand Joint Intelligence Bureau clasificó los hallazgos en el nivel “Restricted”.

Pesaba cinco kilogramos y medía 15 pulgadas de diámetro.

El 12 de julio se encontró la última esfera muy cerca del pueblo de Muloorina o Mullorina (Nueva Gales del Sur). Esta última medía 6 pulgadas de diámetro y pesaba tres kilogramos. Presentaba un orificio de una media pulgada (aproximadamente 12 milímetros). Había una oquedad recubierta con una delgada capa de plomo. (Caso 98)

En 2002 el gobierno de Nueva Zelanda desclasificó la información sobre las esferas caídas en Canterbury en 1972. Desde la caída se había sospechado que pertenecían a la Unión Soviética. Los archivos del Ministry of Foreign Affairs recientemente desclasificados contienen la correspondencia girada entre las autoridades de Nueva Zelanda, la Unión Soviética y los Estados Unidos. The New Zealand Herald publicó parte del reporte de investigación ya desclasificado. Los documentos dicen que las bolas fueron analizadas por los científicos de Nueva Zelanda. Estos científicos encontraron que las esferas eran de origen soviético.

La correspondencia de Sir Keith Holyoake, entonces Ministro de Asuntos Exteriores, concluía que eran, probablemente, recipientes de gas a presión del tipo usado en los cohetes y vehículos espaciales.

De acuerdo con Graeme Beere, antiguo consejero del Ministro de Defensa de Nueva Zelanda, las legislaciones, local e internacional, indicaban que los restos espaciales deberían regresarse a sus legítimos dueños.

En efecto, el Artículo 5 del Agreement on the Rescue of Astronauts, the Return of Astronauts and the Return of Objects Launched into Outer Space, un tratado internacional, indicaba que cualquier acontecimiento de este tipo debía ser reportado al Secretario General de la ONU. Pero Sir Holyoake dijo que los soviéticos formalmente habían negado la propiedad.

Un reporte de la división de tecnología extranjera del US Air Forces Systems Command indicaba que las esferas pertenecían uno de los cohetes que intentaron colocar en órbita la cápsula no tripulada Venus 9. Este intento falló. El 31 de marzo de 1972 la nave se partió en 4 pedazos, dos de los cuales permanecieron en una órbita baja, para finalmente caer a la Tierra. Luego el aparato fue renombrado como Cosmos 428.

Mientras las dos superpotencias discutían la propiedad del objeto, el Club de Ponis de Ashburton solicitó al Gobierno Neocelandés que retirara la pieza debido a que pronto tendrían una competencia.

Como los soviéticos negaron cualquier relación, los objetos quedaron en propiedad de los granjeros que las habían encontrado.

John Lindores, por ejemplo, la mantuvo en exhibición en su sala, pero luego la guardó en un closet cuando pasó la novedad, para finalmente donarla a Jim Chivers, curador del Museo de Aviación de Ashburton, cuando se mudó y vendió su granja.

PSEUDOCIENCIA Y DESINFORMACIÓN

Jaspersen había exagerado las cosas en el caso de las esferas de Nueva Zelanda. Pero no solo eso, también había utilizado pseudociencia en sus argumentos. Pero no fue el único. Otros ufólogos habían hecho lo mismo en el caso de Belem, Brasil.

Pero en el caso más famoso de “OVNIs esféricos” estaría involucrado el doctor Allen Hynek.

El 27 de mayo de 1974 cayó una esfera en Fort George Island, Jacksonville, Florida, EU, en la finca del señor Antoine Best. Pesaba 11 kilogramos y medía 8 pulgadas de diámetro. La esfera fue descubierta por la señora Gerry Betz y por su hijo Terry Betz. (Caso 99)

Este fue el caso más famoso, ya que el tabloide National Enquirer le otorgó el premio Ribbon Blue, máximo galardón para el mejor caso OVNI anual.

La esfera fue presentada en público en el congreso ufológico de Nueva Orleáns. Se decía que si alguien tocaba la guitarra cerca, el objeto despedía sonidos metálicos. Si alguien se alejaba corriendo, la bola lo perseguía. Y si se colocaba en un plano inclinado, no caía[1].

Desafortunadamente para los organizadores del congreso, la bola se comportó como una vedette y no quiso mostrar ninguna de sus facultades histriónicas delante del público.

Nuestro ya viejo conocido Luis Andrés escribió que la esfera fue estudiada:

“…en los laboratorios del ICUFON, en la Northwestern University de Illinois, ésta comenzó a flotar ante los azorados ojos del Dr. Hynek y ayudantes, ascendiendo gradualmente hasta el techo para luego dirigirse hacia la ventana abierta de la habitación y salir volando hacia las nubes, donde se perdió de vista”.

Esto es realmente sorprendente, no por el hecho de que la esfera flotara (cosa que después el propio Hynek me comentaría que nunca había presenciado) sino porque una de las vacas sagradas de la ufología nacional nos dice que en “…en los laboratorios del ICUFON, en la Northwestern University de Illinois…” se realizó ese portento. En primer lugar, el ICUFON (Intercontinental Galactic Spacecraft UFO Research and Analytic Network, dirigido por el mayor Colman von Kevitzky) no tiene laboratorios y mucho menos pertenece a la Northwestern University de Illinois, ya que se trata de un grupo ufológico. ¿Cómo es posible que uno de los “máximos expertos” en OVNIs de México no conozca este organismo? Si se equivoca en eso, mucho menos le voy a creer que la esfera salió volando a través de la ventana, más al saber que su fuente de información (de donde se fusiló esos datos) fue una revista comic que se editaba en México hace algunos años.

El alumno de Jaspersen, el ufólogo Rubén Manrique todavía fue más lejos. Afirmó que Hynek mando analizar la bola a un laboratorio de la NASA, en Cabo Cañaveral.

“Los resultados fueron sorprendentes, de acuerdo con lo expuesto por Hynek en un simposium del rotativo Nacional Enquirer (durante el premio al mejor caso OVNI, organizado por esta empresa, denominado Panel Listón Azul) aseguró que dicha esfera al ser puesta sobre una superficie lisa de vidrio ésta comenzó a tener movimiento propio y tintineaba cada que se movía, poseía cierto grado de “inteligencia” (quizá tecnológica), pues cuando llegaba a los bordes de dicha mesa de análisis se detenía y retrocedía para no caer, Hynek y el Dr. Chris Benninger de la Marina de los Estados Unidos fueron testigos de esto; además cuando se le practicó una sesión de rayos X para ver su conformación interior se descubrió que ésta poseía tres esferas más pequeñas concéntricas que gravitaban en su interior, separadas entre sí, la misteriosa esfera fue presentada en dicho evento en ese año 1974 (marzo), pero lo más extraordinario sucedió durante otra sesión de investigación, ya que en la primera no se pudo determinar su composición material y química, cuando iba a ser bombardeada con rayos X, gamma e infrarrojos, ésta de pronto comenzó a moverse y a ¡elevarse en medio de la habitación!, y salió con estrépito por la ventana destrozando los cristales, los científicos que la analizaban quedaron estupefactos y sin saber qué hacer, pues ésta se remontó a las nubes, y ahí fue donde terminó esta historia real, que por cierto sucedió el 25 de abril de ese año”.

También se dijo que hacía gemir al perro de la casa. ¡Claro! Si hasta bailaba tap, tocaba la trompeta y hacía pantomima. Seguro.

OVNIS EN SUBASTA

Según El Sol de México, el 8 de agosto de 1976 cayó un OVNI en Acapulco. El objeto explotó en el cielo. Era seguido por otros dos objetos que, al parecer, “lo cuidaban”. Decenas de testigos en Acapulco y Zihuatanejo fueron capaces de observar las maniobras.

El objeto que explotó se desplazaba en línea recta. A su lado había otros dos objetos más pequeños, que intentaban interceptarlo. De pronto, el primer objeto aumentó de tamaño para luego transformarse en cuatro objetos más pequeños, que se perdieron en el espacio.

¿Un OVNI al estilo de Ubatuba? En realidad fue la caída de un meteorito. Días después, el 11 de agosto, uno de los testigos encontraría uno de los fragmentos. Se trataba de una roca de color dorado, una condrita de aspecto anómalo. Había hecho un cráter de unos 30 centímetros de profundidad. El meteorito cayó en la colonia El Quemado, en el Puerto de Acapulco, Guerrero.

Actualmente, varios fragmentos de este meteorito se encuentran a la venta.

El 19 de septiembre de 1976 Allan Johansson, de Sundsvall, encontró una esfera metálica a la orilla del bosque Porsi Jokkmokk. Estaba constituida, como muchas otras, de dos semiesferas soldadas entre sí. Fue investigada por el profesor K-G Andersson, de la secundaria técnica de Luleå. Era muy delgada, pesaba sólo 270 gramos y estaba hecha de titanio. (Caso 100)

LITERATURA DE TABLOIDE

Si bien estos últimos casos no parecen del todo serios, hay otros que caen francamente en el delirio.

Los tabloides son esos periódicos amarillistas que se editan en diversas partes del mundo. Entre los más famosos están el Weekly World News y el Sun. Ambos previenen a sus lectores, con letras pequeñísimas, que se trata de artículos para el regocijo y entretenimiento de sus lectores y que, por lo tanto, éstos deberán suspender todo juicio crítico al respecto, en beneficio de la diversión[2]. No obstante esta advertencia, varios ufólogos toman como una fuente confiable los artículos que aparecen en estos medios.

En el asunto que nos ocupa uno de estos diarios dio la siguiente noticia, misma que varios ufólogos tomaron como cierta:

En 1979 cientos de pequeñas bolas de metal fueron encontradas en el interior de rocas de unos 2.8 billones de años de antigüedad.

Las bolas tenían tres líneas que las cortaban en su ecuador. Las esferas fueron estudiadas por J. R. McIver, profesor de Geología de la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo, capital de Sudáfrica.

El profesor Andries Bissoff, de la Universidad de Potchesftroomm, dijo estar fascinado por el descubrimiento:

“Por la posición en que se encontraron estas esferas metálicas, suponemos que fueron construidas por alguien que vivió hace más de dos billones de años, es decir, cuando en nuestro planeta apenas se estaban desarrollando las primeras formas de vida primitiva”.

Las esferas, cuyos diámetros varían entre 1 y 3 pulgadas, fueron halladas en un depósito mineral de la mina Wonderstone en Transvaal. Según los mineros, estas esferas han venido apareciendo desde hace más de veinte años.

“Para ser honestos –dijo el oficial de la mina- nunca dimos importancia las bolas que aparecían al partir una roca. La mayoría de las que hemos encontrado, alrededor de unas doscientas, fueron sustraídas por turistas y visitantes que se las llevaron.

“Algunas de las esferas –prosiguió el oficial- estaban cubiertas de una delgada cáscara metálica de menos de un centímetro de espesor. En su interior había un extraño polvillo que se deshacía al tocarlo. Este tipo de bolas pueden ser abiertas fácilmente.

“Otras esferas son completamente sólidas, el metal es de color azulado y en algunas partes se aprecia una especie de fibras. Son ovaladas y tienen tres líneas rectas que las parten exactamente por la mitad. Estoy completamente seguro de que fueron hechas por un hombre o un ser inteligente”.

Roelf Marx, curador del Museo Klerksdopr de Sudáfrica, dijo que las esferas caben perfectamente en el puño de la mano, como si hubieran sido hechas para llevarlas en esa forma.

FINALES DE LOS SETENTA

Fue la agencia Reuter la encargada de difundir la noticia aparecida originalmente en el diario La Crónica. Un OVNI cayó y quedó suspendido en las ramas de un árbol en las inmediaciones del pueblo de Nauta, del Departamento de San Martín, en la amazonia peruana, a 800 kilómetros de Lima. El objeto tenía forma ovalada y medía unos 4 metros de largo por 3.8 de ancho. Poseía dos esferas del tamaño de una pelota de básquetbol, de unos 30 centímetros de diámetro cada una. Una de las esferas se había abollado por el impacto. La otra estaba intacta. También tenía una antena longitudinal con cinco transversales, de metal en forma de cruz.

Se observaba en su interior instrumentos en forma de cilindros con los extremos ovalados, finos cables y otros aparatos desconocidos. En la parte posterior del extraño artefacto, se apreciaba un tubo similar a una pluma fuente (estilográfica) de un gran tamaño, de la cual pendía un cable. Otra esfera menor, con cables y puntos brillantes como los de un transmisor de señales, se encontraba montada en la parte central. El diario indicó que de esta parte del aparato salían pequeños destellos luminosos al momento de precipitarse a la tierra.

El objeto fue recuperado por los miembros de la policía municipal y se desconoce su destino final. (Caso 101)

En enero de 1978 se encontraron diversos fragmentos en el Norte de Canadá. Eran varillas de 2 por 10 centímetros, y de 55 gramos de peso; y cilindros de 10 por 40 centímetros y 3.6 kilogramos. Estaban fabricadas con berilio. (Casos 102 y 103)

Seis Años después de la caída de esferas en Ashburton, cayó una quinta esfera cerca de Eiffelton, Nueva Zelanda. Era 1978. (Caso 104)

A las 2 de la madrugada del 21 de diciembre de 1978 diversos fragmentos metálicos cayeron en la estancia San José, de la localidad de General Campos, en la provincia de Entre Ríos, Argentina. (Caso 105)

Los vecinos fueron despertados por un enorme estallido y el posterior aullido de los perros. Algunos testigos lograron observar un objeto incandescente que se desplazaba de Oeste a Este. El objeto fue visto en Córdoba y en Santa Fe, ubicados en una línea recta imaginaria, al Oeste de General Campos.

Entre los testigos en Córdoba se encontraba el matrimonio compuesto por Américo Navarro y Amelia de Navarro, quienes declararon:

“Como a las tres de la mañana del jueves pasado no podía dormir y fue cuando dirigí mi mirada hacia la ventana, asombrado por la aparición del fenómeno que componían tres objetos iguales unos de otros, a los que compararía con sifones puestos horizontalmente, pero sin picos, con leves ovulaciones en la parte superior e inferior y que iban como unidos unos de otros o muy juntos, como un trencito. Me llamó la atención el marco de colores que rodeaba a los objetos, compuesto el objeto en sí de color verde claro y la luminosidad que lo rodeaba de color amarillo intenso que gradualmente se hacía más claro. Al llegar a dos cuadros dentro de la reja de la ventana desperté a mi esposa, quien vio el mismo cuadro. Para seguir su trayectoria mejor me levanté y me asomé por entre las rejas de la ventana, viendo que seguían avanzando con la misma velocidad del comienzo perdiéndose a lo lejos sin ningún cambio de altura, color, ni dirección ya que seguían como al comienzo o sea de Oeste a Este”.

El objeto, o parte de él, cayó en San José. El periódico El Heraldo, de Concordia, tuvo acceso a los fragmentos:

“Pudimos tener en nuestras manos uno de los trozos metálicos desprendidos del objeto volador que surcó el espacio aéreo de General Campos en la madrugada del 21 Es una chapa metálica de 14 cm de ancho en su parte máxima, y de 12 cm de diámetro (sic) en su parte más angosta. Un espesor de 2 mm. Los bordes están derretidos como si hubieran sido quemados por un soplete de soldadura autógena.

“El metal era muy duro, con los bordes quemados, derretidos y en otros sectores como arrancados por la explosión. En la superficie había leves rastros de pintura contra la fricción de la atmósfera. También había rastros de oxidación. Nuestra impresión personal es que se trata de los restos de una chapa protectora de algún cohete de lanzamiento de satélites, aunque siempre queda la ilusión de que se tratara de un objeto extraño.

“Pudimos rescatar sólo ese trozo; los demás fueron desperdigonados por los peones del campo”.

El ingeniero aeronáutico, del Departamento de Energía Eólica, Juan José Mañé, y el primer teniente Roberto Hugo Vázquez, Jefe del Departamento de Electrónica de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales, dependiente de la Fuerza Aérea Argentina, recogieron los trozos de manos de Carlos Liebermann, director del periódico El Heraldo.

Luego, en enero se encontrarían más restos en la finca San Miguel. (Caso 106). Fue Darío Sauer, de 18 años, hijo del dueño de la finca, Federico Sauer, quien encontró el fragmento:

“El trozo metálico tiene las siguientes características: 17 centímetros de largo, 14 centímetros de ancho, pesa 200 gramos, el espesor es de casi 2 milímetros en su superficie y casi 3 milímetros en su base.

“Tiene la forma de un cilindro o cápsula abierta, como por una explosión, conservando una de sus bases. La base del cilindro presenta números en bajo relieve: 04522 sobre el diámetro; 7312, en el borde de la circunferencia. Su consistencia es de un metal duro. Los bordes aparecen como quemados o arrancados por efectos de una explosión. El interior del cilindro, desde la base aparece oxidado. Hay vestigios de pintura. En el extremo opuesto a la base del sector abierto, exterior, puede verse un trocito adherido al parecer por soldadura, de 3 x 4 centímetros. Además, a lo largo de la circunferencia de dicho extremo, hay una hendidura característica de una cápsula o carcaza”.

En enero de 1979, en Piamonte, cerca de la presa de Beinasco, en Italia, unos adolescentes encontraron una esfera de color blanco de unas 8 pulgadas de diámetro. Se le sometió al ataque de varios ácidos y agentes químicos corrosivos sin ser dañada. (Caso 107)

Una esfera de 36 pulgadas de diámetro cayó el 10 de agosto de 1979, muy cerca del pueblo Buen Retiro, en Bolivia, a 900 kilómetros de La Paz. Fue el campesino Benigno Roca el que le toco en suerte encontrar la esfera. Tenía una perforación opuesta a una especie de protuberancia lateral. (Caso 108)

La esfera estuvo bajo la custodia de los campesinos durante cuatro días y luego fue recogida, según dicen algunos ufólogos, por miembros de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB).

Días después se encontraron otras dos a 25 kilómetros al Sur de Buen Retiro, en el pueblo de Santa Cruz de la Sierra. La primera era idéntica a la encontrada por Roca. La segunda, mucho más pequeña, de 4 pulgadas, pesaba 7 kilogramos. Esta era la que se conservaba en mejores condiciones. (Casos 109 y 110)

Entre el 20 y el 21 de agosto de 1979 se encontró una en la hacienda El Buen Retiro. Gonzalo Menacho, un granjero local, indicó que había visto caer otra esfera desde el cielo a primera hora de la mañana del 19 de agosto. Antes del amanecer Menacho se despertó nuevamente al oír el sonido de un avión militar que hacía círculos sobre el área, como buscando algo.

Poco después, ese mismo día, en compañía de un amigo, Menacho encontró la esfera de metal aproximadamente tres veces más grande que una pelota de basketball (alrededor de un metro de diámetro). El artefacto era muy ligero, según sus propias palabras.

Luego llegaron los militares. Un coronel de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) indicó que la esfera no era extraterrestre:

“Se trata de un tanque de combustible de un satélite artificial”.

Las esferas fueron enviadas a la Embajada Americana, en La Paz[3].

PRINCIPIOS DE LOS OCHENTA

La revista Contactos Extraterrestres publicó que el 15 de mayo de 1980, en Jolostititla[4], Jalisco, cayó un objeto envuelto en una luz violácea. En el lugar de la caída se encontró el objeto enredado en las ramas de un árbol. Se trataba de un artefacto metálico de 8 caras, de unos 60 kilogramos de peso que iluminaba los alrededores con una luz roja. No se menciona la presencia de un paracaídas, pero un objeto de ese peso sólo podría haber quedado enredado en caso de haber caído colgado de un paracaídas. (Caso 111)

El objeto fue retirado por las autoridades municipales y, posteriormente, entregado al consulado de los Estados Unidos en Guadalajara, ya que tenía una inscripción que decía “U.S. Government”.

A las 6 de la mañana del 24 de noviembre de 1981 un fuerte ruido proveniente del cielo, seguido de un gran estrépito, como de objeto al chocar con la tierra, despertó a las señoras Edna Headrick y J. R. Bankson, de Siux Falls, Dakota del Sur. Se trataba, al parecer, de la caída de una esfera de unos 6 kilogramos de peso, que había quedado semienterrada en su jardín[5].

La señora Headrick se comunicó con la policía. Ahí le dijeron que probablemente algún bromista había arrojado la bola para después huir. Las señoras, al ver que no eran tomadas en cuenta por la policía, insistieron con los bomberos, la Fuerza Aérea, y finalmente, la NASA, para reportar el incidente. Un grupo de técnicos de la NASA llegó al lugar y retiró la esfera. (Caso 112)

El objeto mejor conservado de este tipo es una esfera que cayó el 6 de enero de 1984 en Huntsville, Alabama. Se trata de una esfera de 32 pulgadas de diámetro, con un peso de 25 kilogramos. La parte superior muestra un disco con nueve perforaciones en las que se introducen igual número de pernos que sostienen dicho disco pegado al cuerpo principal de la esfera. El diámetro del disco es de 6 pulgadas y media. Las perforaciones están distribuidas 8 en la periferia y una en el centro.

El dueño de la esfera informa que el material parece acero, pero le causa extrañeza que no sea magnético. El estado de conservación de la esfera, sin oxidación, podría indicar que el material es acero inoxidable o titanio. Esto también explicaría la falta de magnetismo. El relato de este testigo anónimo es el siguiente:

“El objeto se encontró en los bosques al Norte de Alabama a mediados de los ochenta. Parece que cayó de gran altura ya que estaba enterrado en el suelo (arcilla roja), dejando sólo una pequeña porción visible. Poco después de descubrirlo contacté con la U.S. Army en el Redstone Arsenal de Huntsville, Alabama, y les di la descripción de la esfera y mi nombre, dirección y teléfono. Esperaba que alguien me contactara, pero nadie lo hizo. Luego llamé a la NASA y les di la misma descripción y datos para que me contactaran. Tampoco ahí obtuve respuesta. Luego llamé al escuadrón de explosivos de la Policía de Hunstville, y dos oficiales me visitaron pocos minutos después de mi llamada. Después de una inspección me dijeron que probablemente fue fabricada en secreto por el gobierno, aunque no tenía marcas de origen. En el pasado ellos habían visto otros cachivaches, incluyendo tarjetas de circuitos. Les pregunté si podía ser extraterrestre. Ambos se rieron y me explicaron que eso era imposible ya que tenía tornillos, y que los tornillos eran una invención humana. Me pidieron permiso para llevarse el objeto, pero decidí quedármelo porque me explicaron que iban a destruirlo. (Su política es destruir todo lo que no pueden identificar). De cualquier forma he tenido en mi poder este objeto desde entonces y nunca he encontrado una explicación. Mucha gente lo ha visto (durante años lo mantuve en mi escritorio como pieza de conversación) y han propuesto varias teorías: Una simple Cápsula de Tiempo; un aparato para rastreo; parte de un avión; etcétera. Algunos creen que puede ser un artefacto extraterrestre”.

“En alguna ocasión un amigo la azotó contra el concreto intentando romperla. El único resultado fue la fractura del concreto… Nunca he intentado quitarle los tornillos…No tengo acceso a un contador Geiger o a un aparato de rayos X”.

La esfera podría pertenecer a un cohete o satélite artificial, pero lo más intrigante es su aspecto terso y pulido. Probablemente se deba a los cuidados y manejos de su dueño. Pero habría otra explicación: tal vez sea uno de esos aparatos de refrigeración que se mencionan en el reporte Condon. (Caso 113).

Continuará…

Los periódicos informaron que los objetos pertenecían al Cosmos 428.

Una de las esferas encontradas en Nueva Zelanda. Muy parecida a la encontrada en Comitán, Chiapas.

La esfera encontrada en Hakataramea Valley.

La esfera de Jacksonville. Terry Bets muestra a los fotógrafos cómo se mueve la esfera sobre la mesa.

La esfera del nacional Enquirer. Ganadora del Ribbon Blue de 1974. Detrás de la pipa se encuentra Hynek.

La esfera de la Florida fue tan famosa que ocupó las páginas de varios libros de ovnis. Aquí uno italiano.

Una de las esferas supuestamente encontrada en una mina de Sudáfrica.

La esfera de Piamonte.

Fotografía del señor Benigno Roca, publicada originalmente en el periódico Presencia, de Bolivia. Su esposa y nieta posan con una de las esferas que cayeron en agosto de 1979.

¿La esfera de Siux Falls?

La esfera de Alabama.


[1] Entonces no entiendo ¿cómo pudo caer en la granja de los Bets?

[2] Cuando en septiembre de 1996 publiqué la versión original de este artículo, en el número 20 de Contacto OVNI, el editor (que también publica el famoso Semanario de lo Insólito, el tabloide mexicano en el que se traducen las notas aparecidas en sus similares americanos e ingleses) le sorprendió este párrafo. ¡El creía que las notas publicadas en esos medios sensacionalistas eran auténticas!

[3] Cable de la agencia UP, fechado en La Paz, 23 de agosto de 1979

[4] Probablemente se refería al pueblo de Jalostotitlán, a 20 kilómetros de la ciudad de San Juan de los Lagos.

[5] Tomás Doreste menciona este caso, pero dice que ocurrió a las 6 de la mañana del 11 de julio de 1979. Dice que la esfera era de color naranja, pesaba 8 kilos y era semejante a las que se usan para jugar a los bolos.

4 pensamientos en “Los ovnis boludos (3)”

  1. BUENO SI SON DE FABRICACION TERRESTRE, QUIEN LAS FABRICA, EN DONDE, CON QUE TECNOLOGIA,PARA QUE LAS UTILIZAN,TIENE FOTOS O VIDEOS DE ESFERAS FABRICADAS PARA COMPARARLAS?????????

  2. Pues quede sumamente desinflado con la falta de seriedad de la Confederacion Galactica de la Luz para el avistamiento programado por ellos para el dia 14 de octubre de 2008.

    Quisiera ver en internet una explicacion!!!!!!!

  3. poucos anos atras eu estava sentado em minha casa de campo situada na regiao da serra do cipo em minas gerais brasil. quando durante o dia, passou a poucos metros de altura a luz do dia uma bola prateada e razoavelmente pequena cerca de um mentro ou dois de diametro. pensei que poderia ser um balao metereologico mas me impressionou muito que o vento ficou forte e ela nao saiu da sua direção seguindo um movimento retilínio uniforme. alguem ja viu algo assim. nao pensei em fotografar.. quando me dei conta ja estava bem longe…ja fiz varias buscas na internet para ver se via algo parecido.. mas nao vi nada..

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