Visión extraocular. Prodigio o impostora

VISIÓN EXTRAOCULAR PRODIGIO O IMPOSTORA[1]

Por Mario Méndez Acosta

Uno de los más persistentes sueños que ha perse­guido la humanidad ha sido, desde épocas inmemo­riales, el de tener la posibilidad de percibir al mundo que nos rodea por otros medios que no sean los de los cinco sentidos originales.

Clarividentes, telépatas y adivinos de distintos ti­pos se han manifestado a lo largo de la historia sin habernos legado, a pesar de todo, ninguna evidencia totalmente confiable de sus habilidades y, más que nada, sin dejarnos la presunta clave para poder repe­tir y compartir sus experiencias.

Nuestra época no constituye la excepción en este aspecto. A todo lo largo de este siglo han surgido con insistencia un gran número de personas que afirman poseer algún tipo de percepción extrasensorial. No obstante, nunca han podido dar ninguna demostración de sus poderes en situaciones controladas por investigadores bien capacitados.

DERMOVlSION

dermo En México se han multiplicado en los últimos tiempos algunos grupos que afirman ser capaces de ense­ñar a los niños con cierto número de poderes para­normales, entre ellos el de la visión con la piel, o der­movisión.

No se han puesto de acuerdo entre ellos cómo funciona el mencionado poder. Para unos, la capacidad de la visión dérmica reside en las manos, pudiendo un sujeto, vendado de los ojos, leer material escrito o percibir imágenes impresas colocando encima del papel las yemas de los dedos.

Para otros, dicho poder reside en la piel de los pómulos, mejillas y la barbilla del presunto lector, ya que afirman que de la parte inferior del rostro se proyecta un cono perceptor que permite apreciar las imágenes.

Por supuesto, todos los grupos cobran sustanciales cuotas a cambio de la enseñanza de sus secretos.

La confusión existente entre las dos interpreta­ciones del fenómeno tiene, sin embargo, una explica­ción muy sencilla.

El arte de espiar por entre vendajes aplicados al rostro con el objeto de impedir la visión es casi tan antiguo como los propios afanes mágicos de la huma­nidad. En el repertorio de todo buen mago de escenario figuran necesariamente varios hábiles trucos para poder ver aún con el rostro totalmente cubierto por vendas y hasta por plastas de masa de harina de trigo. Algunos magos se han hecho famosos por su acto de conducir un automóvil con el rostro totalmente cu­bierto.

CONTROLES

Sospechando que algunos de estos supuestos po­deres dermoópticos pudieran más bien deberse a la utilización de algunos de los viejos trucos de magia, ciertos investigadores escépticos decidieron verificar la supuesta visión de la piel de las manos cubriendo por completo el rostro del sujeto, ya sea con un capu­chón o con una caja de material opaco. El prodigioso poder desapareció invariablemente.

Para evitar este tipo de incómodo control los defen­sores de la explicación paranormal optaron por afir­mar que la percepción la recibe el sujeto en la zona del rostro inmediatamente abajo de los ojos. Solamen­te vendándoles normalmente podrían los videntes leer el material que se les presenta.

Para corroborar esa afirmación los investigadores serios han desarrollado un sistema un poco más complicado. La presencia de la venda facilita la posibilidad de espiar por el hueco que queda entre el puente de la nariz y el pómulo, por lo que resulta más conveniente colocar un parche de tela adhesiva, recortado, de manera que cubra toda la órbita de cada ojo –cuidando de no dejar material adhesivo en la zona central que entra en contacto con las pestañas.

Cada parche debe ser independiente del compañero que cubra el otro ojo. Debe cuidarse que el parche quede adherido en todo el perímetro del ojo, sobre todo en la zona entre el puente de la nariz y el pómulo.

Debe también vigilarse que al aplicar el parche el sujeto no esté gesticulando, por el contrario, deberá tener una expresión normal, ya que al estirar la piel de la cara pudiera lograr despegarse la tela adhesiva. Hay que señalar -y esto lo puede comprobar cual­quiera- que basta un orificio muy pequeño en uno solo de los ojos para poder apreciar cualquier imagen colocado por abajo del rostro.

Este experimento puede realizarse por todos los padres cuyos hijos asistan a centros en los que su­puestamente les enseñen esta habilidad.

PRUEBAS

Los supuestos poderes de dermovisión en niños han sido ya sujetos a estrictas pruebas, tanto en México como en el extranjero con grupos mexicanos. En todos los casos la habilidad ha desaparecido al aplicar con­troles como los descritos.

En noviembre de 1982 se realizaron una serie de pruebas en la Facultad de Sicología de la UNAM, con­ducidas por el investigador y mago James Randi, quien además tiene una oferta permanente de 10,000 dólares a quien le compruebe la realidad de un fenómeno -como éste- de percepción extrasensorial.

Con la participación de varios sujetos de distintos grupos, incluyendo a un joven ciego, se demostró en esa ocasión que los poderes desaparecían ante los controles adecuados. En el caso del ciego se pretendía proporcionarle una clave en la textura del corte de unas hojas de papel de distintos colores que supues­tamente trataría de identificar.

Otro grupo mexicano resultó incapaz de pasar las sencillas pruebas que le puso el propio James Randi ante la televisión japonesa.

Ambos experimentos fueron apropiadamente ates­tiguados y videograbados.

EXPLICACIONES

Es necesario subrayar que prácticamente todos los grupos que proponen y difunden la enseñanza de la llamada visión extraocular se dedican a explotarla co­mercialmente.

Nadie puede objetar que este tipo de experimentos se realicen con fines académicos, bajo cuenta y riesgo de un investigador calificado cosa que si ocurre en muchos centros de enseñanza en el mundo. Sin embar­go, la necesidad de controles extraordinarios, estrictos, y hasta criticas, se impone en el caso de quienes comercializan este supuesto poder.

Queda la cuestión de dilucidar por qué los niños se prestan, tan animosamente a cometer lo que en todos los casos examinados ha sido un fraude.

Es posible que para los pequeños esta experiencia represente una oportunidad única de lograr el entu­siasmo, la atención y hasta el orgullo de sus padres por ellos. El mostrar este poder es para los niños una fuente de gratas emociones y apreciación generalizada.

Además, en muchos casos los muchachos no saben en realidad qué tipo de percepción se supone que de­berían experimentar. El hecho de que pueda leerse a través de un orificio milimétrico no es evidente para cualquiera y menos para un niño de corta edad.

La existencia de la percepción extraocular es una afirmación extraordinaria que linda con lo maravi­lloso. Para su demostración se necesitan igualmente pruebas y evidencias extraordinarias.


[1] Este artículo apareció en Excelsior, domingo 23 de diciembre de 1984

3 Comments

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  1. Elmo Alanis
    Elmo Alanis noviembre 7, 2012 at 5:00 pm .

    FELICIDADES!!! Excelente artículo, hay que difunfir esto para que la pobre gente no caiga en estas tonterías que desgraciadamente sigue habiendo.

  2. lalala
    lalala junio 28, 2014 at 3:55 pm .

    De hecho, la visión extraocular es algo completamente posible y real, aunque no lo creas.

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