Los niños salvajes (15)

CAUCAU EL NIÑO LOBO

Agosto de 1948. Llanquihue, Décima Región, en la Patagonia chilena. Los asustados vecinos de Puerto Varas solicitan la intervención de los carabineros: «Hacía varios días que los lugareños notaban una extraña presencia: alguien, o algo, andaba merodeando en los potreros, mamando de las vacas y robando huevos de los gallineros. Tenían miedo. Rodeados de leyendas indígenas que hablaban de criaturas terroríficas, creyeron que se trataba de una especie de monstruo. Porque, además, cuando caía la noche, se escuchaba un inquietante aullido».

Se organiza una batida con perros de caza, a cargo del teniente José Elías Fuentealba y en poco tiempo se encuentra al intruso: un ser cubierto de pelos, piel llena de cicatrices y callosidades, que andaba a gatas, aullaba y emitía un sonido que parecía «cau-cau». Era un niño de unos 8 años de edad que fue enviado a la cárcel pública de Puerto Varas.

El pobre niño estaba asustado y ponía los ojos en blanco. Parecía un oligofrénico por lo que pronto fue enviado al Hospicio de Santiago en donde fue estudiado y se determinó que su atraso era debido a la mala utilización de un forceps durante el parto. Poseía unas habilidades peculiares: podía ver en la oscuridad, tenía una gran fuerza y su sentido del olfato estaba muy desarrollado: lograba distinguir el olor de la carroña a kilómetros de distancia.

Al parecer provenía de alguna familia indígena de la región de Llanquihue. Vicente (que así lo bautizaron) recordaría que sus padres eran alcohólicos y se ocupaban muy poco de sus hijos. Vicente se fue alejando poco a poco de la casa hasta abandonarla por completo siendo todavía muy niño, tal vez unos 3 o 4 años.

En el bosque, al interior de Osorno, Vicente se alimentaba de raíces y plantas. Desarrolló una gran fuerza y su cuerpo se cubrió de un vello espeso y de múltiples cicatrices y callosidades. Dicen que vivió con una puma que lo amamantó y cuidó durante 7 u 8 años, pero de esa parte de su vida nada está claro.

Luego de ser capturado por los carabineros, Cau Cau se convirtió en un imán para la prensa, pero luego fue olvidado. Pasó dos años en el Hospicio de Santiago. Por las noches se ponía a gatas y comenzaba a aullar.

Del hospicio lo rescató una profesora de castellano y especialista en lenguaje, de Villa Alemana, llamada Berta Riquelme, cuando ya tenía 12 años. «Mamá Berta», como la llamaba Vicente, le dio el cariño que nunca tuvo y le enseñó a hablar, leer y escribir. También le dio un hogar, le enseñó a comer, pues tomaba los alimentos crudos y sin usar las manos, a caminar erguido y a asearse.

Por ese entonces comenzó a coleccionar calcetines, corbatas y botones. También fue estudiado por varios de los principales doctores chilenos: Armando Roa, Gustavo Vila (cuñado de Berta) y la doctora Capdeville.

Esta etapa no duró mucho. En 1965 Berta Riquelme falleció dejando nuevamente desamparado a Vicente. A sus 25 años se pasaba todas las tardes en el cementerio regando la tumba de su madre adoptiva para que pudiera salir y estar nuevamente con él. Luego se obsesionó con la muerte. No es que le temiera. Lo que le daba miedo era que lo fueran a cortar en pedazos para luego tirarlo al mar. Si moría, se quería quedar al lado de Berta: «En el cementerio sí, al lado de mamá Berta».

La hermana de Berta se hizo cargo de Vicente y lo llevó a vivir a Santiago. Ahí trabajó de acomodador de autos. Ahí también se reunió con Cristian Vila Riquelme, el sobrino de Berta al que había visto nacer y que paseaba cuando era «guagua». Cristian llegaría a escribir su vida en una novela titulada Crónicas del niño lobo.

Con el tiempo Vicente se fue a vivir a Horcón y luego a Campiche en donde trabajó con la señora Irma que por ese entonces lo había acogido en su casa. La primera vez que estuvo en Horcón fue en 1957 cuando fue a la casa de verano de los Vila.

En 1973 se hizo presente un medio hermano de Vicente, pero su relación se mantuvo con visitas que se fueron distanciando cada vez más en el tiempo.

Al paso de los años, Vicente fue perdiendo varias de sus características salvajes. Lo primero fue el espeso vello que le cubría casi todo el cuerpo, luego fue el olfato y la visión nocturna.

Dicen que la famosa playa de Cau Cau le debe su nombre a Vicente.

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Ovni en Kodiak

Ovni desconcierta a funcionarios locales

Por Scott Christiansen

Daily Mirror

Varios Kodiakanos vieron caer algo del cielo en la mañana del martes que pudo haber aterrizado en terreno montañoso en la isla de Kodiak. El incidente generó llamadas al 911, y se lanzó una búsqueda con helicóptero de la U.S. Coast Guard Air Station Kodiak, pero no se encontró ningún sitio de caída.

El show de luces al pre-amanecer sucedió a las 6:45 de la mañana y se pudo ver desde varios lugares en la isla de Kodiak. Algunos testigos describieron una luz que se movía a través del cielo hacia el golfo de Alaska. Otros vieron una explosión y traslineas rojos. La luz era bastante brillante para ser vista desde la ciudad y de Chiniak, a unas 20 millas de Kodiak a través de la bahía de Chiniak.

Las Alaska State Troopers también reportaron avistamientos casi al mismo tiempo en la península de Kenai.

«Conseguimos verlo por algunos segundos antes de que fuera detrás de las montañas», dijo Jenny Horning, «yo vi una bola roja con caudas de llamas rojas detrás de ella».

Horning y su hijo Drew vieron la luz mientras conducían a Kodiak desde su casa por el Anton Larsen Road. Ella dijo que estaban convencidos que acababan de ver un avión estrellarse en las montañas sobre el camino. Ella condujo sobre la cumbre del camino a donde ella podía conseguir una conexión telefónica de celular y llamó al 911.

Cerca de 20 millas lejos de Chiniak, Jan Pennington vio una luz fuera de su ventana. Era muy brillante, dijo Pennington, ella pensó al principio que podía ser un reflector de helicóptero. Sin embargo Pennington no oyó los rotores y no cree que ella haya visto un meteorito muy brillante.

«Viajaba del oeste al este y fue detrás de un árbol», dijo Pennington.

El jefe de la policía de Kodiak T. C. Kamai vio la luz mientras entrenaba en su hogar por la mañana.

«Me dirigía a casa del gimnasio y vi flashes en el cielo que parecían relámpagos, e intenté calcular qué era», dijo Kamai.

El cuerpo de bomberos de Kodiak contactó con la base del guardacostas en Womens Bay.

Rescatistas se reunieron en un chalet de la montaña en Anton Larsen Road mientras que un helicóptero del guardacostas HH-60 Jayhawk se centró en el área norte del camino donde los testigos dirigieron la búsqueda. Los vuelos no encontraron nada.

«Hicieron un vuelo a poca altura, buscando cualquier muestra de fuego o de marcas de hoyos. Entonces hicieron un vuelo de altura y tampoco vieron nada», dijo el oficial de tercera clase Richard Brahm, portavoz de la Guardia Costera.

No se recibió ninguna señal de socorro que coincidiera con los avistamientos, dijo Brahm.

Kamai dijo que las autoridades han registrado los aviones de la base en Kodiak y los planes de vuelo en el área.

Las Alaska State Troopers fueron más lejos, intentando confirmar de las agencias si se había perdido un satélite, dijo la portavoz Beth Ipsen. Ipsen dijo que las tropas en Kodiak contactaron con las autoridades a cargo de YES-2, un satélite experimental que se había reportado que funcionaba incorrectamente

«No tenemos a nadie diciendo que tienen un satélite, pero eso no significa que no hay uno allá fuera», dijo Ipsen. «Sigue siendo un misterio, pero lo bueno es que sabemos que no es un avión», dijo.

http://www.kodiakdailymirror.com/?pid=19&id=5264