The Wedding Present. Flying Saucers

The Wedding Present. Flying Saucers

She waited there just like she said she would

But it was all too much when she said she loved me

I felt right there and then as if I could

Reach out and touch the stars above me

And I surrender

I can’t forget her

I still remember

Every word she said

And I want her

She kind of launched a

Flying saucer

Right inside my head

There are a lot of thigns I thought I’d never do

But one look in her eyes and I knew what I was missing

That’s why I thought I’d come and talk to you

Oh well you seems so wise, but I’m not even listening

Because my fireball

Is going to call

It’s getting late

he knows I’ll wait

Oh I surrender

I can’t forget her

I still remember

Every word she said

She got me spinning

From the beginning

I see her face

In outer space

Oh I want her

She kind of launched a

Flying saucer

Right inside my head

A volar con Maharishi

A VOLAR CON MAHARISHI

Juan José Morales

Maharishi Hace tiempo, un tribunal norteamericano concedió a cierto Robert Kropinski una indemnización de $137,890 dólares por haber sido víctima de un singular frau­de: la Universidad Internacional Maharishi, de Fairfield, Iowa, le prometió que si se dedicaba a medi­tar cada día de acuerdo con las téc­nicas que enseña la propia universi­dad, podría levantarse por los aires y volar cual grácil paloma, pero tras 11 años de meditar furiosamen­te según las indicaciones, seguía sin despegar del suelo.

Haberle sacado esa suma al movimiento Maharishi, sin embargo, fue como arran­carle un pelo a un gato, pues la llamada Meditación Trascendental -que, dicho sea de paso, es una marca comercial registrada – cons­tituye un negocio de alcance mundial que maneja muchos miles de millones de dólares al año y sigue embaucando a la gente con la promesa de colmarla de paz interior y dotarla de facultades sobre­naturales.

De la Meditación Tras­cendental, o MT para abreviar, se dice que es una antiquísi­ma técnica hindú de control mental y espiritual mediante la cual se puede alcanzar un extraordinario grado de relajamien­to. En realidad la inventó un tal Mahesh Prasad Varma, nacido en 1917 en la India, que luego adoptó el nombre de Maharishi Mahesh Yogui. Comenzó su negocio hace poco más de 50 años aunque al prin­cipio hablaba de meditación a secas; lo de trascendental se lo agregó en 1966 cuando comenzó a hablar de un «campo trascendental» relaciona­do con «la conciencia cósmica».

Su Santidad Maharishi -como le llaman sus seguidores- deci­dió que sus conocimientos debían estar al alcance de todos, pero por concepto de cuota de iniciación cobraría a todo nuevo discípulo una semana de su salario o de sus ingresos promedio. No es de extra­ñar que se haya dedicado a reclutar sobre todo millonarios y estrellas de cine.

En la década de los 60 con­quistó adeptos famosos como John Densmore y Ray Manzarek, del grupo The Doors y -sobre todo­ The Beatles, que incluso viajaron a la India para recibir las enseñanzas del gran guru. Pero no tardaron en regresar desencantados después de que Mia Farrow -según relata ésta en su autobiografía – debió salir huyendo del santo hombre tras forcejear con él para librarse de sus muy lascivas caricias en plena sala de meditación. Haber tomado en serio a Maharishi, declaró John Lennon, había sido uno de sus grandes errores.

ÚNICO, PERSONAL E INTRANSFERIBLE

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La MT lleva muchas décadas nave­gando viento en popa en docenas de países con franquicias que ofre­cen – usualmente en carteles con la figura típicamente hindú de un hombre barbado con un lunar en la frente – cursos para aprender a cerrar los ojos y repetir monótona­mente hasta el agotamiento ciertas palabras monosilábicas o bisilábi­cas llamadas mantras, hasta caer en un estado de embotamiento mental que hace sentirse al meditador tran­quilo y feliz, ajeno a los problemas del mundo y de la vida diaria.

Supuestamente cada discípulo recibe un mantra único, personal e intransferible, que debe repetir para entrar en éxtasis, mantra que nadie más tiene y no debe ser revelado absolutamente a nadie, pues tal indiscreción le haría perder su fuer­za mística. Sin embargo, no tardó en descubrirse que los mantras son iguales para todas las personas de determinado sexo y grupo de edad.

A quienes toman esos cursos – atraídos inicialmente con el señue­lo de conferencias gratuitas de inicia­ción y deslumbrados por una confu­sa jerigonza acerca de la concien­cia cósmica, la liberación espiritual, el conocimiento supremo o la con­ciencia ampliada -, se les promete que si son suficientemente tenaces y dedicados, podrán no solamente vencer el estrés, sino lograr cosas tan extraordinarias como modificar el mundo físico a su alrededor con la pura fuerza de la mente, levantar­se por los aires o desmaterializarse, atravesar paredes de concreto y re­materializarse del otro lado.

Previsoramente se aclara que tales prodigios no son para cualquie­ra, sino sólo para quienes después de muchísimo tiempo y esfuerzo alcanzan los niveles supremos de la MT y aprenden a ejercer un domi­nio total y absoluto sobre su cuerpo y su mente. En la primera etapa habrá que conformarse -a modo de entrenamiento para el verdade­ro vuelo védico o vuelo yóguico como le llaman – con una especie de semilevitación que consiste en cómicos saltitos, levantándose ape­nas unos centímetros durante una fracción de segundo. Además eso únicamente puede hacerse sentado al estilo de la flor de loto del yoga, sobre ciertos colchones especiales, muy elásticos, y en compañía de instructores que actúan de cierta manera sobre el colchón.

LA DIGESTIÓN DE LOS MINUTOS

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Promete igualmente la MT a sus clientes, si no la vida eterna, al menos alcanzar la edad de Matusalén. ¿Cómo? Simplemente aprendiendo «a dirigir la manera como nuestro cuerpo metaboliza el tiempo», que por lo visto es un compuesto quí­mico semejante a los lípidos, las proteínas y los carbohidratos.

A cualquier persona mediana­mente educada todo esto le resulta­rá risible, pero millones de incautos están dispuestos a pagar buen dine­ro por dar los primeros pasos en el camino que algún día los llevará a un monasterio de los Himalaya para pasarse 30 años aprendiendo a levitar y de ese modo, ya en la ancianidad, poder dejar en casa el automóvil y trasladarse por los aires a la oficina o el supermer­cado, viajar sin tener que preocu­parse por el costo de los boletos aéreos y -en caso dado- escapar de cualquier prisión simplemente atravesando sus muros. Pero, aun sin estar interesado en lograr tales portentos, el hombre de la calle encuentra muy atractiva la oferta de «una técnica sencilla, natural y sin esfuerzo para reducir el estrés y desarrollar el pleno potencial mental y físico del individuo».

Los promotores de la MT afirman que «se han llevado a cabo más de 500 estudios de investigación científica sobre los efectos de sus técni­cas en 210 universidades y centros de investigación independientes en 33 países» y «cientos de estos estu­dios han sido publicados en revistas científicas prestigiosas».

Ésta es una clásica verdad a me­dias que encubre una burda mentira. Muchos de esos estudios los han llevado a cabo los propios segui­dores de Maharishi, en sus llama­das universidades y, por supuesto, sin el menor rigor científico. En otros casos, lo que se califica como estudios son simples presentaciones de carteles y folletos publicitarios en congresos científicos a donde logran colarse los maharishistas. O bien, la publicación «en revistas científicas prestigiosas» no es más que una simple carta enviada por algún seguidor de Maharishi, no un verdadero informe de investigación. Otros estudios sí son realmente serios y rigurosos, pero no respal­dan la MT sino -al contrario­ desenmascaran sus falsedades.

La propaganda de la MT subraya que «no es una religión, una filoso­fía o un estilo de vida», y que «tampoco tiene un código de conducta ni una formación moral o un sistema de valores, creencias oculto». Así es en efecto. No es religión, filo­sofía ni estilo de vida. Es simple y llanamente, un gran negocio para esquilmar ingenuos.

Bioluminiscencia marina

Bioluminiscencia marina

Bioluminiscencia Para mi primero fueron los osnis.

Bueno, no realmente, los ovnis llegaron durante mi infancia, pero en la adolescencia, cuando leí a Vincent Gaddis y a Harold T. Wilkins me enteré que también había Objetos Submarinos No Identificados. Me parecían mucho más impresionantes las «enormes ruedas luminosas» que giraban debajo de los barcos en el Océano Indico, que los puntos de luz que volaban por los cielos.

Una cosa es una rueda fosforescente, del tamaño de un barco, que pasa justo debajo de un navío, que es vista por su tripulación a tan sólo unos metros de distancia; y otra, objetos distantes (en el límite de la resolución del ojo humano) a cientos o miles de metros de distancia.

Luego los libros de William Corliss me indicaron que, en efecto, el fenómeno existía y que había sido analizado en revistas como Nature o Science. Y claro que hay una gran distancia entre esos libros de misterios y estas revistas científicas.

Fue hasta la facultad que supe el origen de este prodigio y con ello se hundió uno más de mis enigmas favoritos. El fenómeno se debe a la bioluminiscencia marina de diversos tipos de microorganismos dinoflagelados, como Gonyaulax polyhedra, que emiten esta luz al sentir una fuerza sobre su membrana celular, Esta fuerza puede ser generada por las mismas olas o por el paso de un barco.

El fenómeno se produce en diversas partes del mundo y está asociado con la marea roja. En los dos videos de abajo podemos ver el efecto filmado en Manly, Sydney, Australia.

Esto fue filmado desde el USS Russell DDG 59, cerca de Hawai.

Olas fosforescentes en la playa Surfside, Texas.

Resplandor azul en la Marina Marlin, Cairns. La película fue tomada por el jefe de fotógrafos del Cairns Post, Marc McCormack.

Otro ejemplo de esta bioluminiscencia marina.

La Bahía de Fuego en Puerto Rico es famosa por su bioluminiscencia marina. Jonah Friedman y Zach Phillips, hicieron esta animación basada en la bioluminiscente de la bahía de Vieques, Puerto Rico.

Detienen al médico-brujo que afirmó haber matado a 110 niños

«Médico brujo» de Nigeria detenido por su declaración de haber matado niños

Miércoles 3 de diciembre

Uyo, Nigeria (Reuters) – La policía ha detenido a un hombre en el sureste de Nigeria que dijo en un documental de televisión que había matado a 110 niños que se creía poseídos por espíritus malignos, dijeron los funcionarios el miércoles.

Activistas en derechos civiles dicen que pastores fraudulentos o «médicos brujos», en algunas partes de Nigeria, convencen a los padres que sus hijos están poseídos y pueden atraer desgracias como el divorcio o enfermedades, a fin de obtener dinero para llevar a cabo exorcismos.

Algunos niños acusados caen en manos de las redes de tráfico de niños después de haber sido entregados por sus padres.

«Estamos trabajando en órdenes del gobernador del estado para detener a todos los que participan en cualquier forma de maltrato infantil y trata de personas», dijo a Reuters Aniekan Umanah, comisionado de información del estado de Akwa Ibom.

Umanah dijo que el obispo Sunday Ulup-Aya, detenido con otros seis sospechosos en Mbo, cerca de la costa atlántica, había afirmado en un documental haber matado a 110 niños afectados por los malos espíritus.

«Yo no estoy negando que soy un médico brujo, pero lo que yo maté con hierbas fueron las brujas en el interior de mis pacientes, no los niños», dijo Ulup-Aya mientras era detenido.

Akwa Ibom es uno de los mayores estados productores de petróleo de Nigeria, pero la pobreza está generalizada y muchos son supersticiosos. El estado tiene la mayor incidencia de trata de niños en la nación más poblada de África y la creencia en la brujería está muy extendida.

Sam Ikpe-Ituama, cuyo grupo Child Rights Rehabilitation Network está liderando el rescate de los niños acusados de brujería en el estado, dijo que Ulup-Aya puede ser parte de una red de traficantes de seres humanos.

«No se han descubierto cadáveres en su iglesia, pero dos niños cautivos para ser supuestamente exorcizados, así como algunos temas fetiche, fueron sacados de allí por la policía», dijo Ikpe-Ituama, quien dirigió al equipo de seguridad que irrumpió en el edificio.

(Reporte de Ijeoma Ezekwere; Escrito por Tume Ahemba; edición por Nick Tattersall)

http://news.yahoo.com/s/nm/20081203/od_nm/us_nigeria_witchdoctor;_ylt=AtX4r3fAQlNOIFkAXOepsYDtiBIF

Ver Salvando a los niños brujos de África