Pajarovni sobre la Bahía de Runswick

Adolescente afirma haber fotografiado un ovni en la Bahía de Runswick

02 de enero de 2009

Por Alex Fredman

Runswickbay1 Un cazador de fósiles adolescente cree que pudo haber tenido un encuentro cercano después de tomar lo que cree que es un ovni en la Bahía de Runswick. Stephen Day de Sunderland se encontraba de visita en Whitby con su familia cuando visitaron Runswick para buscar fósiles.

Dijo que como cazador de fósiles le gusta tomar muchas fotos de los lugares que visita para tener referencia de sus fósiles y casualmente estaba sentado en un banco con sus familiares tomando algunas fotos de los acantilados.

Él dijo a la Whitby Gazette: «Cuando yo estaba tomando fotos un gran helicóptero de rescate de la RAF pasó sobre nosotros y tomé algunas fotos de él.

«Entonces decidí tomar algunas de la aldea con los acantilados en el fondo.

«En cualquier caso, cuando llegué a casa me miré las fotografías que había tomado con mi cámara digital Samsung, encontré algo bastante extraño.

«Las imágenes están cargadas en mi computadora en la secuencia en que fueron tomadas y esto es lo que realmente me interesaba.

Runswickbay2 «En la primera foto se puede ver claramente un objeto en forma de disco metálico directamente sobre el acantilado. La segunda foto es menos clara, pero parece ser el mismo objeto sólo que de lado.

«Intente buscar en el extremo derecho de la foto justo por encima de los árboles. Lo que está en las fotos parece estar siguiendo el helicóptero de la RAF.

«Puedo honestamente jurar por Dios que no he manipulado estas imágenes en forma alguna.

«Son 100% reales y lo que usted ve en las fotos es lo que tomé con la cámara».

El señor Day dice que lo que es más interesante es que él nunca vio el objeto cuando estaba tomando la foto.

No fue hasta más tarde a raíz de su visita en agosto, cuando hizo algunas investigaciones y encontró que Whitby ha tenido varios avistamientos en los últimos años, y entonces decidió ponerse en contacto con la Gazette.

Construcciones ovni (44)

Valencia1 Construcciones ovni (44)

Para algunos tiene un parecido a un ovni posado en la tierra. A mí se me figura un armadillo. Pero en realidad es un ojo.

L»™Hemisferic es uno de los varios edificios que componen el conjunto Valencia2 arquitectónico llamado La Ciudad de Las Artes y Las Ciencias (Ciutat de les Arts i les Ciències), diseñado por los arquitectos Santiago Calatrava y Félix Candela,

Fue inaugurado el 16 de abril de 1998. Posee una sala de proyecciones de cine Valencia3 IMAX, planetario y Laserium. Dispone de una superficie aproximada de 13.000 m². Está situado sobre el eje Este»“Oeste del complejo en medio de dos estanques artificiales de 24,000 m².

Situado al final del viejo Valencia4 cauce del río Turia, está constituido de tres subconjuntos: oficinas, tiendas y cafetería en el lado Este; una esfera en el centro, donde se aloja el planetario; y el área de servicios en el ala Oeste.

Se trata de un ojo que tiene una pupila semiesférica (el planetario) y párpados y Valencia5 pestañas (la estructura de aluminio que lo cubre). El efecto completo se logra al ver el edificio reflejado en el agua de los estanques.

Los otros edificios que forman parte de La Ciudad de Las Artes y Las Ciencias son: El Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, parecido Valenci6 al esqueleto de un dinosaurio; L»™Umbracle paseo de jardines con esculturas; L»™Oceanogràfic, el acuario más grande de Europa; Palacio de las Arts Reina Sofía; El Puente de l»™Assut de l»™Or; El Ágora; y las torres Valencia, Castellón y Alicante (que probablemente no se construyan).

Valencia7 Dirección: L’Hemisferic Avenida Instituto Obrero de Valencia, Valencia de s/n, V 46013

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Valencia10

Mollie Thompson. Cockeyed Ballad

Mollie Thompson – Cockeyed Ballad

Mollie There’s a cockeyed feeling in the world today

That power politics is here to stay,

But China, Russia and the U.S.A.

Boy, don’t let them fool you.

Take a look at this Mollie2 world of ours,

Just one mud ball in a sea of stars»”

Other planets have no colour bars

Because they’ve got perspective.

Yanks and Ruskies put men into space

But it’s all a mad politicians race.

One-up-Manship in this year of grace

It makes you giggle.

The population stands and stares

While men in capsules explore upstairs.

Why»”we can’t even manage our own affairs»”

Some cheek colonization.

Besides they’ve got people on Venus and Mars»”

Lads and lasses and Mas and Pas,

And they’ve got better transport than four wheel cars.

Have you ever seen them ?

Those flying saucers whisking through our sides.

Must take some power to make them rise.

But government departments just hide their eyes,

And call them meteors.

With all the lies that they print and shout

The general public has its work cut out

Figuring what it’s all about,

But just you keep on trying.

I suppose you know why I’m telling you this»”

So you won’t shriek and shake your fist

When you discover Martians do exist»”

They’re real nice fellows.

I know cos I met one a week ago

His ship came down for an hour or so,

He talked to me but then he had to go,

Real interested I was.

Got brothers on Venus and Saturn it seems,

Fly their ships on magnetic beams,

They wear one-piece suits»”you can’t see any seams»”

But apart from that»”they’re just like us.

El doctor Balmis y su batalla contra la viruela

EL DOCTOR BALMIS Y SU BATALLA CONTRA LA VIRUELA

Por Juan José Morales

Balmis2 Recorrió más de medio mundo vacunando contra el terrible mal, pero no llevaba la vacuna en frascos ni inyecciones, sino en la sangre viva de niños que lo seguían como borreguitos.

Marzo de 1804. En la catedral de la ciudad de México, capital de la Nueva España, se celebra un solemne Te Deum en presencia del intenden­te de la ciudad y el ayuntamiento en pleno. Como invitado de honor, junto al obispo de la diócesis, un niño huérfano. El motivo de la ce­lebración es la llegada de la Expe­dición Filantrópica de la Vacuna, que tiene como misión propagar por todo el vasto imperio español la inmunización contra la viruela. La especial distinción a este niño se debe a que es uno de los porta­dores de la recién inventada vacu­na, que en aquel entonces se aplica­ba de niño a niño, de brazo a brazo.

La expedición, dirigida por el médico Francisco Javier Balmis Berenguer, nacido en Alicante en 1753 y muerto en Madrid en 1819, fue una de las grandes proezas médicas de todos los tiempos. Re­corrió miles de kilómetros por mar, tierra y ríos en 3 continentes e inoculó a cientos de miles de personas, con lo cual resultó el primer esfuerzo de vacunación a escala mundial en la historia, algo que se repetiría sólo más de un si­glo después.

La vacuna antivariolosa había sido inventada apenas en 1796 por el médico británico Edward Jenner, quien observó que las ordeñadoras contagiadas con cierta enfermedad de las vacas, llamada vacuna «“que produce vesículas purulentas pa­recidas a las de la viruela, pero en el ser humano es benigna-, no contraían viruela durante las epi­demias de esta enfermedad. Su método de inmunización con pus tomado de las pústulas de la va­cuna resultó muy efectivo y el rey Carlos IV de España, uno de cuyos hijos había muerto del enton­ces temible mal, ordenó no sólo in­troducir la vacunación en su país -lo cual se hizo en 1800- sino difundirla por todos los dominios españoles en América y Asia.

CARRERA DE RELEVOS

Balmis1 En un principio hubo oposi­ción a la idea, tanto por par­te de algunos médicos como de la Iglesia -llegó a decirse que el hombre no debe intervenir en las enfermedades que Dios nos manda-, pero sobre todo del te­sorero real, quien alegaba que no había fondos suficientes para cos­tear una empresa que juzgaba inútil. Finalmente el rey dio órde­nes tajantes y el 30 de noviembre de 1803 se inició el periplo en una corbeta que se hizo a la vela desde el puerto de La Coruña. En ella iban 22 pequeños expósitos del orfanatorio del lugar, que en el curso de la travesía fueron sien­do vacunados sucesivamente pa­ra pasar de brazo en brazo el vi­rus y mantenerlo vivo. En cada puerto de escala nuevos niños sustituían a los que iban a bordo y a la vez se formaban grupos que partían hacia las principales ciu­dades llevando la vacuna en sus propios cuerpos, como en una ca­rrera de relevos.

La nave viajó primero a las islas Canarias, a mitad del Atlántico, y de ahí a Puerto Rico, Cuba y Venezue­la, donde el grupo inicial se dividió. Una parte, a cargo del propio Bal­mis, partió por mar hacia Yucatán y La Nueva España, en tanto que la otra siguió su recorrido por tierra y vías fluviales hacia Colombia, cru­zó los Andes para llegar a Perú y Ar­gentina, donde culminó su recorri­do casi en Tierra del Fuego, en el extremo sur del continente. Éste fue el grupo que más penalidades sufrió: un naufragio -aunque sin víctimas- en el río Magdalena y los feroces ataques de mosquitos que se cebaban en las pústulas provocando infecciones, enfer­medades y diarrea a los niños.

EN LA NAO DE LA CHINA

Balmis3 A su llegada a Yucatán el gru­po encabezado por Balmis volvió a dividirse y una pequeña parte se dirigió hacia Villa­hermosa, en el actual estado de Tabasco, para continuar a Chiapas y Guatemala, mientras el grueso proseguía hacia Veracruz, Puebla, la ciudad de México y las pobla­ciones del norte del virreinato.

De la ciudad de México, Balmis, con su séquito infantil en constante renovación continuó a Querétaro, Guanajuato, León, Aguascalientes, Zacatecas, Durango y Chihuahua, donde llegó el 21 de mayo. Enfi­ló luego hacia los entonces hosti­les y despoblados territorios de lo que ahora es el suroeste de Esta­dos Unidos y que hasta 1847 fue­ron parte de México; y alcanzó la actual ciudad de Monterey, en Ca­lifornia. De vuelta por la costa del Pacífico pasó por Sonora y llegó a Guadalajara en agosto de 1804.

Tras un lapso de descanso y reorganización en la ciudad de Mé­xico, en enero de 1805 Balmis to­mó en Acapulco la famosa nao de China hacia las Filipinas. Llevaba otro grupo de 24 niños -a cuyos padres había persuadido median­te halagos, dinero y promesas de que serían educados por cuenta del erario público-, que serían los portadores vivientes de la vacuna durante el largo y azaroso cruce del Pacífico. Cumplida su misión, todos fueron devueltos a México, en tan­to el médico seguía hacia Cantón y Macao para finalmente, en 1806, volver a España.

POR CIENTOS DE MILES

La larga y prolongada expedi­ción cubrió prácticamente todo el imperio español: Cuba, Puerto Rico, México, Guatema­la, Panamá, Colombia, Ecuador, Chile, Perú y Argentina en Amé­rica; el archipiélago filipino y Ma­cao y Cantón, en China. Gracias a una excelente organización, la vacunación pudo realizarse en es­cala realmente masiva. Tan sólo en la ciudad colombiana de Car­tagena de Indias, por ejemplo, se inmunizó a más de 24,000 personas y en la ciudad de México, a 100,000. Son cifras notables si se consideran el analfabetismo y la ignorancia imperantes en la épo­ca y la desconfianza, los recelos y el temor que la gente experimen­taba ante la aplicación de pus en los brazos. Pero, por sus buenos resultados, la vacunación terminó siendo aceptada y cuando comen­zaron las guerras de independen­cia en las colonias españolas, era ya una práctica tan habitual que en 1814, en plena lucha, el general insurgente López Rayón hizo va­cunar a todos sus guerrilleros.

Durante mucho tiempo se cre­yó que Balmis había muerto pobre en 1819, pero el reciente ha­llazgo de su testamento reveló que durante sus últimos años tu­vo una situación económica de­sahogada. Tampoco fue olvidado. En España se han celebrado nu­merosos homenajes y reconoci­mientos en su honor, especial­mente en 2003, al cumplirse 250 años de su natalicio y 200 de la expedición. En la ciudad de Mé­xico una calle lleva su nombre y en su memoria la Asociación Me­xicana de Infectología y Micro­biología Clínica instituyó el Pre­mio Francisco Javier Balmis en Enfermedades Prevenibles por Vacunación.