Los meses de la Linuche unguiculata

IMPACTO AMBIENTAL

Los meses de la Linuche unguiculata[1]

Juan José Morales

Quienes viven en la costa mexicana del Caribe o van a ella de paseo, no deben olvidar llevar una botella de vinagre si piensan meterse al mar en esta época. Los meses de febrero a junio son los meses del dedal, o pulga marina como también se le llama, un animalillo que puede causar intenso ardor si entra en contacto con la piel, y el vinagre es un remedio muy efectivo para ese problema.

clip_image002El dedal, que se observa muy amplificado en la fotografía, tiene ocho tentáculos muy cortos y en la parte externa del cuerpo numerosas verrugas repletas de células urticantes. Las pequeñas manchas oscuras contienen algas que viven en relación simbiótica con el animal. Le transfieren nutrientes que producen por fotosíntesis y aprovechan los productos de desecho del propio dedal.

La pulga marina en realidad no es tal; ni siquiera insecto. Es lo que los biólogos llaman un cnidario. Es decir, una medusa o aguamala del mismo grupo zoológico que los pólipos del coral y las anémonas marinas. Científicamente se denomina Linuche unguiculata y por su forma y tamaño «”unos 2.5 centímetros de largo y casi el mismo ancho»” recuerda un dedal de costura. De ahí su nombre común. Lo de pulga marina, obviamente, por la sensación de dolorosas picaduras que causa.

Aunque, como decíamos, en esta época abunda en aguas de Quintana Roo, no lo hay sólo ahí sino que existe en aguas tropicales de muchas regiones del mundo. En su fase adulta, es fácilmente visible por su tamaño y su color café. Pero en la primera etapa de su vida, la de larva o plánula, cuando mide apenas un milímetro y es casi totalmente transparente, resulta punto menos que invisible, y es fácil entrar en contacto con él.

El problema con este animalillo estriba en que, al igual que todas las medusas, posee unas células urticantes llamadas nematocistos que son una especie de jeringas hipodérmicas en miniatura que se disparan al contacto e inyectan una sustancia tóxica que permite al dedal inmovilizar los pequeños organismos marinos con los cuales se alimenta. Pero en el ser humano esas toxinas provocan en la zona de contacto una violenta reacción alérgica que se traduce en enrojecimiento de la piel, una intensa sensación de ardor, comezón y dolor. En casos extremos, en el área afectada se forman pústulas. Las personas especialmente sensibles pueden experimentar náuseas, mareos, fuerte dolor de cabeza y otros síntomas severos.

La reacción instintiva cuando se siente la «picadura» de las pulgas marinas es rascarse y frotarse con arena. También, quienes saben que puede tratarse del contacto con algún organismo urticante, se lavan con agua dulce. Pero con ello, lo único que logran es empeorar la situación. Al rascarse o frotarse, se activan nematocistos que aún no se han disparado. El mismo efecto tiene el agua dulce, ya que hace cambiar la presión del nematocisto.

Por ello, los investigadores del Instituto de Ciencias del Mar de la UNAM, que han hecho amplios estudios sobre la biología de este cnidario caribeño, recomiendan aplicarse vinagre en la zona afectada, pero sin frotar. El ácido acético, explican, neutraliza los nematocistos. Recomiendan después aplicar fomentos de alcohol o bicarbonato de sodio, y pomadas que contengan cortisona o mentol, incluso pasta dentífrica mentolada. Si los síntomas son severos, tomar aspirinas para calmar el dolor y antihistamínicos que atenúan la reacción alérgica, pero estos últimos únicamente bajo supervisión médica. En caso de que la reacción sea muy intensa, hay que recibir tratamiento médico a base de corticoides.

Finalmente, recomiendan lavar el traje de baño con agua y detergente para eliminar los nematocistos que hubieren quedado adheridos a él y así evitar que la erupción se repita al usar de nuevo el traje.

De modo, pues, que si en estos meses piensa disfrutar de las aguas caribeñas, no olvide llevar «”junto con las bebidas, los alimentos y la loción para el sol»” una botella de vinagre. Podría servirle para evitar las consecuencias de un inesperado encuentro con la Linuche unguiculata.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 23 de abril de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales

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