Malas noticias sobre nuestro kitam

IMPACTO AMBIENTAL

Malas noticias sobre nuestro kitam[1]

Juan José Morales

Hay malas noticias sobre nuestro puerco de monte. O kitam, si se prefiere el nombre en maya; Tayassu pecari en la clasificación zoológica. Resulta que, según los últimos informes de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la UICN, sus poblaciones están disminuyendo alarmantemente a todo lo largo y ancho de su área de distribución. Ello ha motivado que en la llamada Lista Roja de la UICN, en la cual se registra a las especies bajo algún grado de amenaza, ahora se le haya catalogado como vulnerable, debido a que en el curso de las últimas tres generaciones «”en un lapso de 18 años»” sus poblaciones se han reducido en promedio en un 30%. Pero en algunos lugares la declinación ha sido mucho más severa. En Costa Rica, por ejemplo, se calcula un desplome de 89%, y en México y Guatemala de 84%.

imageUn ejemplar de senso o jabalí de labios blancos en cautiverio. Obsérvense su parecido a un cerdo y el hirsuto pelambre, oscuro en todo el cuerpo pero blanco en la parte inferior del hocico. Por su temperamento caprichoso e irascible, su manejo en zoológicos resulta difícil.

Las causas de esa preocupante disminución en el número de ejemplares son varias, pero sobre todo la caza ilegal y la deforestación. Como es un animal de selva, difícilmente se adapta a la vida en terrenos carentes de suficiente cobertura arbórea.

Este animal «”uno de los mayores de la Gran Selva Maya»”, se distribuye desde el sureste de México hasta Sudamérica. Se le conoce también como senso o jabalí de labios blancos, debido a que en los adultos la trompa y los labios son de color blanco, lo cual permite distinguirlo a primera vista de otra especie parecida, el jabalí de collar, Pecari tajacu, que se caracteriza por presentar una estrecha franja blanca en torno al cuello y que no sólo habita la selva sino también zonas áridas.

El senso «”que alcanza casi metro y cuarto de largo, más de medio metro de altura y rebasa los 30 kilos»” tiene la apariencia de un enorme cerdo, y de ahí su nombre común de cochino o puerco de monte. Pero no pertenece a la familia de los cerdos, ni tampoco es un auténtico jabalí como los de Europa, sino que todos estos animales pertenecen a familias taxonómicas muy diferentes.

Es de los pocos animales de la selva que forman manadas, de entre 20 y 300 individuos, aunque se habla de que en el pasado las había mucho mayores, hasta de más de dos mil. Para delimitar sus territorios de forrajeo, los miembros de la manada acostumbran marcarlos con las secreciones de unas glándulas odoríferas que poseen en el lomo y debajo de cada ojo y que frotan contra árboles y rocas. Igualmente, los integrantes del rebaño se marcan unos a otros con esa sustancia, para así identificarse entre sí. Ese hábito de mantenerse en grupo les brinda mejor protección contra sus enemigos naturales, como el jaguar y el puma.

Esencialmente herbívoro, el jabalí de labios blancos se alimenta de frutos, raíces, tubérculos, nueces, hierbas, insectos, gusanos, arañas y pequeños vertebrados, incluso serpientes y roedores. No es agresivo, pero si se siente acorralado o amenazado, puede reaccionar con violencia y matar o causar graves heridas a perros y seres humanos. Tradicionalmente los campesinos han acostumbrado cazarlo sólo con fines de subsistencia, pues su carne no es particularmente apreciada y su piel «”de áspero pelaje negro con tintes rojizos»” no tiene ningún atractivo y carece de valor comercial.

Pero, como decíamos, el hombre está diezmando indirectamente sus poblaciones mediante la deforestación, y la caza «”que antes no tenía mayores consecuencias dada la abundancia de ejemplares»” ahora deja sentir sus efectos al ser menor el número de animales.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 8 de julio de 2013.

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