La amenaza del síndrome de la nariz blanca

IMPACTO AMBIENTAL

La amenaza del síndrome de la nariz blanca[1]

Juan José Morales

Varias veces hemos mencionado en esta columna la gran importancia ecológica de los murciélagos. A propósito de ello, un amigo lector pregunta qué riesgo hay de que llegue a México el llamado síndrome de la nariz blanca, o SNB para abreviar, una enfermedad que, según leyó, está diezmando a las poblaciones de esos mamíferos voladores en Estados Unidos.

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Murciélagos afectados por el síndrome de la nariz blanca. El hongo que lo causa crece en el hocico, las orejas y las membranas de las alas, dañando los nervios y la densa red de vasos sanguíneos que se extiende por las membranas. El hongo, empero, prospera sólo en condiciones de intenso frío y humedad, como las que se dan en las regiones donde esos animales hibernan. Por ello se cree que el mal no se extenderá a las regiones tropicales.

El SNB «”sobre el cual escribimos hace algún tiempo en esta columna»” recibe ese nombre porque una de sus características principales es que a los animales que lo padecen se les forma una capa blanca sobre la nariz. Se debe a la infección con cierto hongo llamado científicamente Geomyces destructans que debilita a los murciélagos y afecta su comportamiento. El hongo apareció primero en Europa, aunque, curiosamente, los murciélagos de ese continente no resultaron muy afectados por él. En América, los primeros casos en Estados Unidos se dieron allá por 2006 en el estado de Nueva York, a donde la infección probablemente fue introducida por visitantes europeos que visitaron algunas de las cuevas norteamericanas que son populares atracciones turísticas y llevaban el hongo en sus zapatos. De ahí, comenzó a extenderse tanto en territorio norteamericano como en Canadá. A la fecha se tienen registros de animales afectados en 16 estados de ese país y en cuatro provincias canadienses y son millones los murciélagos muertos por él. No se sabe que el mal se haya propagado a otros países.

En esas regiones norteñas los murciélagos hibernan. Es decir, durante los meses invernales entran en una especie de largo sueño durante el cual se mantienen inactivos hasta la llegada de la primavera, cuando vuelven a su actividad normal. Pero uno de los efectos del SNB es que salen de la hibernación prematuramente, cuando todavía hace demasiado frío y escasean los insectos y demás fuentes de alimento. El resultado es que consumen demasiada energía para mantener su temperatura corporal y volando en busca de alimento, con lo cual se debilitan y mueren, sobre todo porque no están suficientemente nutridos.

Pero en los últimos tiempos se han registrado casos del síndrome en estados sureños de Estados Unidos, y según el Consejo Técnico Consultivo Nacional de Salud Animal (Conasa) de México, no está claro todavía si afecta sólo a los murciélagos que hibernan durante meses «”o sea los que viven en las zonas frías y templadas del continente»”, o si también pueden sufrirlo aquellos que no lo hacen o que solamente hibernan por muy corto tiempo, como es el caso de los de México. De cualquier manera, en opinión de la Conasa, no puede descartarse la posibilidad de que el mal llegue a nuestro país, y por ello conviene tomar ciertas medidas para evitarlo o al menos reducir las posibilidades de que ello ocurra. Específicamente, recomienda que todos aquellos que practican la espeleología o se dedican a la captura de murciélagos para fines de investigación, desinfecten sistemáticamente todo su vestuario, calzado y equipo antes y después de entrar a una cueva, para eliminar el riesgo de propagar a otros sitios el mortífero hongo.

Si el síndrome de la nariz blanca llega a México, puede causar muy serios problemas, así que más vale tratar de contenerlo.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 26 de agosto de 2013

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