Un vistazo a la geografía del futuro

IMPACTO AMBIENTAL

Un vistazo a la geografía del futuro[1]

Juan José Morales

Nadie puede pronosticar con certeza qué tan intenso será el calentamiento global y hasta qué grado hará elevarse el nivel del mar como resultado de la dilatación del agua y la fusión de las masas de hielo de Groenlandia y el Antártico. Pero los más pesimistas pronostican que tal vez dentro de mil años el ascenso del nivel de los océanos será de 110 metros. De ocurrir tal cosa, las aguas marinas cubrirían vastas extensiones de tierras bajas situadas en las proximidades de la costa, como «”en el caso de México»” la península de Yucatán, la planicie costera del Golfo y grandes sectores del noroeste y el istmo de Tehuantepec.

clip_image001Este será el aspecto de México, Centroamérica y el Caribe si el nivel del mar sube 110 metros. La península de la Florida desaparecerá por completo, la de Yucatán sólo parcialmente, Centroamérica quedará partida por dos estrechos marinos, el valle del río Orinoco en Sudamérica se volverá un golfo, y Cuba y otras islas del Caribe se verán fragmentadas y muy reducidas en su extensión.

El fenómeno, desde luego, no se limitará al territorio mexicano. Abarcará también Centroamérica, las islas del Caribe, Sudamérica y, en general, todo el mundo. Pero por ahora lo que nos interesa son México y su vecindad.

Centroamérica presentará un aspecto muy diferente al actual. En vez de una masa continua de tierra que una Norte y Sudamérica, habrá dos penínsulas y una isla entre ambas. En el norte, la que alguien ha bautizado península Olmeca, desde México hasta el norte de Nicaragua. La otra península, la de Panamá «”mucho más estrecha y en algunos puntos casi cortada por el mar»”, se extenderá por mil kilómetros desde Ecuador y Venezuela. Y entre ambas penínsulas, la isla de Caribea, formada con territorio del sur de Nicaragua, Costa Rica y una porción de Panamá.

Atlántico y Pacífico quedarán así comunicados por dos angostos canales naturales o estrechos marinos, uno de ellos precisamente donde ahora se encuentra el canal de Panamá, cuyas esclusas habrán quedado cubiertas al ascender el nivel del mar.

De esta manera volverá a haber un libre intercambio de agua entre los dos océanos, como lo hubo hace millones de años, antes de que los movimientos de las placas de la corteza terrestre unieran Norte y Sudamérica con el istmo centroamericano.

Será, sin embargo, una comunicación mucho más limitada que en aquel entonces, a través de pasos no muy amplios y aguas poco profundas, con un grado de salinidad elevado y fuertes corrientes. Pero, de cualquier manera, esa nueva situación tendrá enormes consecuencias ecológicas.

Por principio de cuentas, las especies marinas podrán migrar en una y otra dirección, del Pacífico al Atlántico y viceversa, con lo cual ocurrirán cambios sustanciales en la flora y la fauna. Por otro lado «”y esto es lo más importante»” las corrientes marinas cálidas podrán dar la vuelta a la Tierra por completo, ya que en otras zonas del mundo habrá también cambios geográficos que eliminarán las actuales barreras que cortan o entorpecen su flujo.

El estudio de los climas del pasado sugiere que un resultado de la formación de esa especie de anillo oceánico de aguas cálidas, será el ensanchamiento de la zona tropical mucho mayor de lo que podría esperarse a consecuencia del solo calentamiento global. Además, las lluvias serán mucho más copiosas en esa zona, con los consecuentes cambios en la vegetación.

En fin, si como algunos temen, el calentamiento global prosigue y hace elevarse más de cien metros el actual nivel del mar, dentro de mil años nuestros descendientes vivirán en un mundo muy diferente geográfica y climatológicamente al nuestro.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 14 de abril de 2013

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