Lluvia extraña: ¿Por qué los peces, ranas y bolas de golf caen de los cielos?

Lluvia extraña: ¿Por qué los peces, ranas y bolas de golf caen de los cielos?

La precipitación inusual no sólo pertenece al mito y la leyenda, y es más común de lo que podría pensar

Por Sarah Zielinski

Smithsonian.com

8 de septiembre de 2015

A principios de este año, una lluvia blanca lechosa recubrió coches, ventanas y gente en partes de Washington, Oregon y Idaho. La precipitación no era peligrosa, pero era un poco misteriosa.

La lluvia no es agua pura, porque la precipitación no puede formarse sin algún tipo de partícula que actúe como un núcleo, que recoge las moléculas de agua del aire hasta que la gota se vuelve lo suficientemente pesada como para caer. Pero a veces la lluvia es mucho más sucia de lo normal. Brian Lamb, especialista en calidad del aire en la Universidad Estatal de Washington, y sus colegas pensaron que la lluvia lechosa podría ser debido a una de las cicatrices de quemaduras de incendios forestales que estaban estudiando en el noroeste del Pacífico.

«Si una tormenta de viento viene junto con las condiciones adecuadas, se pueden producir realmente polvo enorme y vocanadas de ceniza de estas cicatrices de quemadura», dice. Pero el equipo no pudo rastrear la lluvia lechosa a uno de esos sitios. Eventualmente, los científicos encontraron la fuente – una tormenta de polvo había azotado partículas de un lago poco profundo en el sur de Oregon que tenía una gran cantidad de solución salina, similar a la composición de la lluvia lechosa.

Este inusual clima en el noroeste del Pacífico es sólo el último de una larga historia de lluvias extrañas que pueden tener respaldo científico, según Rain: A Natural and Cultural History. «Las lluvias de ranas y sapos, las lluvias de peces y las lluvias coloreadas, la mayoría de las veces de color rojo, amarillo o negro, están entre los relatos más comunes de lluvias extrañas, reportadas desde la antigüedad», señala Cynthia Barnett en el libro.

Heraclides Lembus, un filósofo griego que vivió en el siglo II a. C., escribe: «En Paeonia y Dardania, dicen, que antes llovieron ranas; y tan grande ha sido el número de estas ranas que las casas y los caminos han estado llenos de ellas».

El fenómeno no se limita a la historia. El pueblo de Yoro en Honduras celebra el Festival de la Lluvia de Peces, para conmemorar la lluvia de peces pequeños y plateados que presuntamente ocurre al menos una vez al año. Y en 2005, miles de ranas muy pequeñas, según los informes, llovieron sobre una ciudad en el noroeste de Serbia. «Las ranas, diferentes de las que suelen verse en la zona, sobrevivieron a la caída y saltaron en busca de agua», según una noticia.

«Las lluvias más peculiares reportadas a lo largo de la historia han incluido heno, serpientes, gusanos, semillas, nueces, piedras y carne desmenuzada (que se sospecha que cayó de una bulliciosa bandada de buitres)», escribe Barnett. Incluso encontró un relato de una lluvia de pelotas de golf en la Florida-potencialmente vinculada a una tromba de agua cruzando un campo de golf.

imageUna ilustración del siglo XVI muestra una lluvia de ranas registradas en Europa en 1355. (Heritage Images/Corbis)

«Siempre encuentro que las ranas y los peces son extraños», dice John Knox, científico atmosférico de la Universidad de Georgia. «Y no estoy seguro de que entendamos totalmente eso, pero parece que tiene que ser que en alguna parte hay una tromba o un tornado… algo debe haber pasado por un lago, aspirado un montón de peces» u otro material y lo dejó caer en algún otro lugar.

Hasta dónde un objeto viaja depende de la forma, el peso y el viento, dice Knox. En sus estudios de escombros de tornado, ha documentado fotografías impresas que viajaron hasta 200 millas y una señal de metal que voló alrededor de 50 millas. «Esa señal subió e hizo el paseo de la alfombra mágica», aterrizando en el siguiente estado, dice.

El polvo, el culpable habitual detrás de las lluvias de colores extraños, puede viajar mucho más lejos. El polvo amarillo que cayó en el oeste de Washington en 1998 fue ratreado hasta el Desierto de Gobi. Y el Sahara puede esparcir su polvo miles de millas a través del Atlántico. «Si ese penacho de polvo interactúa con alguna precipitación, entonces usted tiene los ingredientes donde el polvo es lavado con lluvia», dice Lamb. «El color de la lluvia probablemente refleje la composición mineral de la fuente».

El polvo sahariano produce lluvias rojas, por ejemplo, y amarillas el del desierto de Gobi. Las lluvias negras pueden provenir de los volcanes o de la contaminación. Las lluvias sucias y grasosas que convirtieron a las ovejas en negro en la Europa del siglo XIX se vincularon al hollín de los grandes centros manufactureros de Inglaterra y Escocia. Y en la historia más reciente, la quema de pozos de petróleo kuwaitíes en la Guerra del Golfo en 1991 causó que lluvia y nieve negras cayeran en la India.

La «lluvia» de Cynthia Barnett combina la ciencia -la verdadera forma de una gota de lluvia, los misterios de la rana y las lluvias de peces- con la historia humana de nuestra ambición de controlarla.

http://www.smithsonianmag.com/science-nature/strange-rain-why-fish-frogs-and-golf-balls-fall-skies-180956527/

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