Predicción de la distribución del Sasquatch en el oeste de Norteamérica: todo vale con la modelización de nichos ecológicos

Predicción de la distribución del Sasquatch en el oeste de Norteamérica: todo vale con la modelización de nichos ecológicos

J. D. Lozier, P. Aniello, M. J. Hickerson

Primera publicación: 19 de agosto de 2009

https://doi.org/10.1111/j.1365-2699.2009.02152.x

Citas: 116

SECCIONES

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Resumen

La disponibilidad de programas informáticos de fácil manejo y de bases de datos sobre biodiversidad a disposición del público ha provocado un rápido aumento del uso de modelos de nicho ecológico para predecir la distribución de las especies. Una fuente potencial de error en los datos públicos que puede afectar a la precisión de los modelos de nicho ecológico (ENM), y que es difícil de corregir, es la taxonomía incorrecta (o incompleta). Aquí recordamos a los investigadores la necesidad de evaluar cuidadosamente los registros de las bases de datos antes de utilizarlos en la modelización, especialmente cuando se sospecha la presencia de especies crípticas o muchos registros se basan en pruebas indirectas. Para llamar la atención sobre este problema potencial, construimos ENMs para el Sasquatch norteamericano (es decir, Bigfoot). En concreto, utilizamos una gran base de datos de avistamientos putativos georreferenciados y huellas de Sasquatch en el oeste de Norteamérica, demostrando cómo se pueden generar distribuciones ambientalmente predecibles convincentes del área de distribución potencial de un taxón a partir de datos cuestionables de ocurrencia en el lugar. Comparamos la distribución de Bigfoot con un ENM para el oso negro, Ursus americanus, y sugerimos que muchos avistamientos de este criptozoo pueden ser casos de confusión de identidad.

Los modelos de nicho ecológico (ENM) y los modelos de distribución de especies se han convertido en herramientas cada vez más populares para predecir el área de distribución geográfica de las especies y han sido importantes para la conservación (Kremen et al., 2007), para predecir cambios en la distribución debidos a fenómenos climáticos pasados o futuros (Hijmans & Graham, 2006) y para investigar patrones de especiación y divergencia de nicho (Wiens & Graham, 2005; Carstens & Richards, 2007; Warren et al., 2008). La premisa básica del enfoque ENM es predecir la presencia de especies en un paisaje a partir de datos de localidades georreferenciadas y conjuntos de capas de datos medioambientales espacialmente explícitos que se supone que están correlacionados con el área de distribución de la especie. En muchos casos, los modelos se basan en los datos de recolección de los propios investigadores y en un conocimiento detallado de los taxones estudiados, lo que hace que las predicciones sean representaciones razonables de la presencia de especies dada la tecnología de modelización actual. Sin embargo, la creciente disponibilidad de datos de localidades en la literatura en línea, las bases de datos de museos y los portales de datos en línea [por ejemplo, GBIF (http://data.gbif.org/)] está proporcionando un acceso sin precedentes a los datos de biodiversidad y permitiendo a los investigadores ampliar enormemente el despliegue de modelos de distribución de especies y/o ENM. Aunque no se cuestiona el valor de los datos de localidades de muestreo disponibles públicamente, la consiguiente introducción de errores en la precisión de la identidad de los especímenes y la georreferenciación podría ser problemática para el desarrollo de ENMs a partir de fuentes de datos públicas (Graham et al., 2004; Soberón & Peterson, 2004). Aunque las imprecisiones de georreferenciación pueden identificarse en las bases de datos a partir de umbrales de precisión cualitativos o cuantitativos (por ejemplo, http://manisnet.org/GeorefGuide.html), una taxonomía deficiente y/o una identificación errónea pueden ser menos detectables. Esta cuestión puede ser especialmente problemática, por ejemplo, con especies o subespecies crípticas que son morfológicamente similares pero pueden tener requisitos ecológicos y distribuciones geográficas muy distintos, o para aquellas fuentes de datos que contienen observaciones indirectas en lugar de referencias únicamente a especímenes físicos.

En nuestros propios intentos de aplicar los ENM hemos encontrado probables errores de identificación en los registros de biodiversidad de varias especies, y esperamos que muchos investigadores hayan tenido problemas similares. Para demostrar el potencial de generar distribuciones dudosas pero visualmente convincentes a partir de datos disponibles públicamente, utilizamos los ENM para predecir el área de distribución no de especies crípticas mal identificadas, sino de una especie criptozoológica: el Sasquatch norteamericano, o Bigfoot. Supuestamente, el Sasquatch pertenece a un gran linaje de primates que desciende de la especie asiática extinta Gigantopithicus blacki, pero véase Milinkovich et al. (2004) y Coltman & Davis (2005) para los análisis filogenéticos que indican una posible pertenencia al clado de los ungulados. Sasquatch se cita con regularidad en tierras boscosas del oeste de Norteamérica, además de considerarse una importante leyenda popular indígena norteamericana y del oeste de Norteamérica (Meldrum, 2007), sin embargo la existencia de esta criatura nunca se ha verificado con un espécimen tipificado.

Presentamos ENMs para Bigfoot en el oeste de Norteamérica basados en un repositorio de (1) avistamientos putativos y detecciones auditivas (n = 551), y (2) mediciones de huellas (n = 95) recogidas entre 1944 y 2005 (Fig. 1). Este conjunto de datos procede de una colección de informes de encuentros con Bigfoot archivados por la Bigfoot Field Researchers Organization (BFRO; http://www.bfro.net/news/google_earth.asp).

Por lo general, los informes consistían en una descripción del suceso y del lugar donde se había producido. Los informes utilizados se filtraron para eliminar puntos espurios examinando cuidadosamente las descripciones de los sucesos antes de incorporarlos al presente estudio. Se asignaron coordenadas geográficas a los sucesos cotejando las descripciones de las ubicaciones de los sucesos con las ubicaciones reales en los mapas de cuadrantes del USGS y los atlas disponibles en el mercado.

Figura 1 Open in figure viewerPowerPoint

Mapa de los encuentros con Bigfoot en Washington, Oregón y California utilizados en los análisis. Los puntos representan la detección visual/auditiva, y los símbolos de los pies representan las coordenadas en las que se disponía de datos de huellas. El sombreado indica la topografía, con valores más claros que representan elevaciones más bajas.

Los ENM se construyeron utilizando el enfoque de modelado de nicho de máxima entropía implementado en el software MAXENT v3.1 (Phillips et al., 2006), con el 80% de los datos utilizados en el entrenamiento y el 20% retenidos como puntos de prueba. Se construyeron capas de datos ambientales para las 19 variables BIOCLIM (con una resolución de 5 minutos) en el conjunto de datos WORLDCLIM (Hijmans et al., 2005). Para reducir el número de variables bioclimáticas con el fin de minimizar el sobreajuste del modelo, extrajimos datos climáticos para 5000 puntos aleatorios muestreados de la extensión geográfica de nuestro estudio y calculamos las correlaciones entre cada variable para estos puntos. Para los pares con un coeficiente de correlación > |0.80|, se seleccionó una variable. El resultado fue un conjunto de nueve variables: (1) temperatura media anual, (2) rango diurno medio, (3) isotermia, (4) rango anual de temperatura, (5) temperatura media del trimestre más húmedo, (6) temperatura media del trimestre más seco, (7) estacionalidad de las precipitaciones, (8) precipitaciones del trimestre más cálido y (9) precipitaciones del trimestre más frío.

MAXENT pareció funcionar bien en nuestro análisis, según el área bajo la curva característica de funcionamiento del receptor (AUC) y los métodos de evaluación basados en umbrales (Phillips et al., 2006). El ENM tuvo un AUC de 0.983 y rechazó con fuerza la hipótesis de que los puntos de prueba no se predicen mejor que mediante una predicción aleatoria para todos los umbrales implementados en MAXENT. Ningún punto de localidad quedó fuera de la distribución predicha, con la excepción de una única observación de Imperial, California. En general, la ENM muestra que Bigfoot debería estar ampliamente distribuido en el oeste de Norteamérica, con un área de distribución que comprende cordilleras del oeste de Norteamérica como las montañas de Sierra Nevada, las Cascadas, las Montañas Azules, el sur de las montañas Selkirk y la cordillera costera del noroeste del Pacífico. Según los análisis jackknife de los modelos que incluyen cada variable por separado, la “precipitación del trimestre más frío” fue la variable bioclimática que más contribuyó al ENM, seguida de la “amplitud anual de temperatura”, la “temperatura media del trimestre más húmedo” y la “temperatura media del trimestre más seco”. Un ENM producido utilizando únicamente datos de huellas fue muy similar al de todos los datos de avistamientos (no mostrado).

Se espera que la distribución de las especies se vea alterada por el calentamiento global, y varios estudios han utilizado capas ambientales derivadas de modelos de cambio climático para proyectar distribuciones contemporáneas en el futuro utilizando ENM (Hijmans & Graham, 2006; Pearson et al., 2006; Loarie et al., 2008). A pesar de las debilidades potenciales de tales enfoques (Pearson et al., 2006), estábamos interesados en examinar las ramificaciones potenciales del cambio climático sobre hipotéticas poblaciones remanentes de Sasquatch y predecir cómo la frecuencia de avistamientos podría cambiar en el futuro. Proyectamos los ENM generados a partir de los datos de WORLDCLIM en capas bioclimáticas simuladas para una duplicación del CO2 atmosférico (http://www.diva-gis.org/climate.htm). Como era de esperar para los organismos montanos, el modelo predice que el Bigfoot abandonará altitudes más bajas y también que perderá hábitat en las regiones costeras (Fig. 2b, c). Sin embargo, esta pérdida de hábitat debería ser compensada por una gran ganancia potencial en la parte norte del área de distribución del Sasquatch y en varias otras zonas montañosas (por ejemplo, Arizona, Nevada, Utah), en caso de que dichas zonas permanezcan inalteradas por la actividad humana en un futuro próximo (Fig. 2c). Así pues, teniendo en cuenta nuestro modelo y los datos disponibles, cabe esperar que los avistamientos de Bigfoot aumenten en frecuencia en las latitudes septentrionales y a mayor altitud en los próximos años.

Figura 2 Open in figure viewerPowerPoint

Distribuciones previstas de Bigfoot construidas a partir de todos los datos de encuentros disponibles utilizando MAXENT (a) para el clima actual y (b) bajo un posible escenario de cambio climático que implique una duplicación de los niveles atmosféricos de CO2. Los resultados se presentan para probabilidades logísticas de aparición que varían continuamente de baja (blanco) a alta (negro). Las diferencias entre (a) y (b) se muestran en (c), donde los valores más blancos reflejan una disminución de la probabilidad logística de aparición bajo el cambio climático, los valores más oscuros reflejan una ganancia, y el gris refleja que no hay cambios. También se muestra la distribución prevista de Ursus americanus en el oeste de Norteamérica con el clima actual (d). Los puntos blancos indican localidades de muestreo en California, Oregón y Washington tomadas de GBIF (n = 113 para entrenamiento, 28 para pruebas; comparar con Fig. 1) usadas para el modelo MAXENT con sombreado como en (a) y (b); los puntos negros indican registros conocidos adicionales no incluidos en el modelo.

En particular, la distribución prevista del Sasquatch (Fig. 2a) parece similar a la que cabría esperar para otros grandes mamíferos del oeste de Norteamérica, incluido el oso negro americano (Ursus americanus Pallas, 1780), cuyos avistamientos se confunden a veces con encuentros con Bigfoot (Meldrum, 2007). Tomamos como muestra registros de U. americanus de los mismos estados que se consideraron para Bigfoot (California, Oregón y Washington) de GBIF. Seleccionamos registros de los que se disponía de especímenes físicos, lo que nos permitía suponer razonablemente que los osos negros no habían sido identificados erróneamente, y cuyas localidades podían georreferenciarse como mínimo a un lugar con nombre. Aunque este nivel de precisión geográfica puede no ser ideal para muchas aplicaciones ENM, debería ser suficiente para nuestros propósitos aquí. Realizamos ejecuciones MAXENT como se ha descrito anteriormente (sólo clima actual). El modelo (Fig. 2d) funcionó bien según el AUC (tanto el AUC de prueba como el de entrenamiento > 0.98) y todos los estadísticos de umbral (todos P < 10-47). Sin embargo, la visualización de todos los registros de oso negro de GBIF revela que limitar el entrenamiento del modelo a localizaciones dentro de California, Oregón y Washington lleva a una sub-predicción de la distribución conocida de U. americanus, particularmente en Nuevo México, Colorado, y partes de Canadá y México (Fig. 2d). Aunque esto sugiere algunas limitaciones metodológicas para los modelos de distribución tal y como se implementan aquí, estos otros puntos de localidad pueden pertenecer a diferentes subespecies que experimentan condiciones ambientales únicas en regiones interiores en relación con los especímenes de distribución más costera utilizados en nuestro análisis (Larivière, 2001). Nuestra predicción ENM parece de hecho bastante similar a las distribuciones de las subespecies U. a. altifrontalis y U. a. californiensis (Larivière, 2001), apoyando esta posibilidad. En cualquier caso, para nuestras comparaciones aquí, cualquier infra-predicción debería tener pocas consecuencias, ya que esperamos que tales limitaciones sean compartidas por el modelo Sasquatch, dada la distribución similar de los puntos de localidad.

Las similitudes generales entre las distribuciones de las dos “especies” son claras (Fig. 2a, d), a pesar del número mucho menor de coordenadas disponibles de oso negro. Además, exactamente las mismas variables bioclimáticas (véase más arriba) fueron las que más contribuyeron al ENM cuando se evaluaron mediante el procedimiento jackknifing de variables de MAXENT. Utilizamos el estadístico I (Warren et al., 2008) para cuantificar el grado de similitud entre las dos ENM utilizando el programa ENMTOOLS. El valor observado de I = 0.849 indica en efecto un alto grado de solapamiento, y cae bien dentro de la distribución nula generada a partir de ejecuciones MAXENT para 100 aleatorizaciones de coordenadas de Pie Grande y oso negro (Fig. 3; P < observado = 0.32). Así pues, las dos “especies” no demuestran una diferenciación de nicho significativa con respecto a las variables bioclimáticas seleccionadas. Aunque es posible que el Sasquatch y el U. americanus compartan requisitos bioclimáticos tan similares, sospechamos que muchos avistamientos de Bigfoot son, de hecho, de osos negros.

Figura 3 Open in figure viewerPowerPoint

Distribución nula del estadístico de solapamiento I del modelo de nicho ecológico (ENM) creado a partir de ejecuciones de MAXENT para 100 aleatorizaciones de localidades entre conjuntos de datos de Bigfoot y de oso negro (Ursus americanus). La flecha muestra el valor I observado (0.849) para los conjuntos de datos reales de las ejecuciones MAXENT utilizando todos los puntos de localidad (es decir, sin puntos de prueba).

Conclusiones

Nos vimos estimulados a escribir este artículo como respuesta irónica a la creciente prevalencia de las ENM en la literatura y en los trabajos presentados en reuniones profesionales. Como en cualquier campo en rápido desarrollo que promete aplicaciones apasionantes, existe la posibilidad de que la aceptación empírica de los nuevos enfoques supere la comprensión conceptual. El objetivo de este artículo ha sido señalar cómo a partir de datos de observación cuestionables pueden construirse ENM de apariencia muy sensata y buen rendimiento (basados en pruebas AUC y de umbral). El hecho de que un modelo pueda ajustarse a cualquier conjunto aleatorio de puntos de localidad no es, por supuesto, sorprendente, pero en los casos en que la distribución de estos puntos parece estar organizada, los registros pueden ser examinados con menos cuidado en busca de errores. Por ejemplo, los avistamientos de Sasquatch mostrados en la Fig. 1 se producen en zonas en las que podríamos esperar observar un organismo de este tipo basándonos en nociones preconcebidas, pero podríamos estar sesgando seriamente nuestra inferencia de la distribución si muchos (o todos) de los registros representan avistamientos de osos negros mal identificados. Aunque queda fuera del alcance de este artículo, sería interesante para futuros estudios teóricos explorar los efectos de la inclusión de especímenes mal identificados en las ENM, ya sea utilizando simulaciones o datos empíricos de especies estrechamente relacionadas.

Insistimos en que nuestro objetivo aquí no es menospreciar el valor de los registros bibliográficos o las bases de datos públicas de especímenes, ni desaconsejar el uso de modelos de distribución de especies, sino más bien fomentar un escrutinio cuidadoso de los registros de especímenes antes de su uso en las ENM. Siempre que sea posible, recomendamos que los investigadores intenten acceder a especímenes con registros sospechosos para comprobar su validez antes de utilizarlos en los ENM. Además, las determinaciones realizadas por expertos taxonómicos podrían verse favorecidas frente a las de individuos no reconocidos, a igualdad de cualquier otra información. La adición de códigos de incertidumbre como los utilizados para la georreferenciación ayudaría enormemente a los usuarios a filtrar las bases de datos por precisión taxonómica. Por último, a medida que los museos empiecen a desarrollar bases de datos de colecciones, se debería hacer todo lo posible para garantizar la precisión taxonómica antes de divulgar la información al público y para actualizar estas bases de datos a medida que se acumulen nuevas investigaciones sobre grupos de especies difíciles (Graham et al., 2004; Soberón & Peterson, 2004; Chapman, 2005). En conjunto, todas estas recomendaciones sugieren que, a medida que los datos sobre especímenes se hacen cada vez más fácilmente accesibles, la necesidad de taxónomos y sistemáticos bien formados nunca ha sido mayor.

Por último, dado que nuestro objetivo era que este comentario fuera desenfadado, no hemos abordado muchas otras posibles fuentes de error en las ENM que se han debatido en la bibliografía. Varios artículos recientes han tratado los temas de la selección de variables ambientales, los métodos de modelización, la evaluación de modelos, la proyección de modelos en el pasado y el futuro, las interacciones bióticas y la importante consideración de las distribuciones/nichos potenciales frente a los realizados, y remitimos a los lectores a estos excelentes recursos (por ejemplo, Soberón & Peterson, 2004, 2005; Araújo & Guisan, 2006; Pearson et al., 2006; Peterson, 2006; Araújo & Luoto, 2007; Guisan et al., 2007; Jiménez-Valverde et al., 2008; Phillips & Dudík, 2008). Aunque nuestra posible subestimación de la distribución conocida del oso negro demuestra que tales limitaciones metodológicas pueden a veces ser problemáticas cuando los datos de ocurrencia se limitan a un subconjunto del área de distribución de una especie, creemos que las ENMs seguirán siendo herramientas importantes para entender las distribuciones espaciales de la biodiversidad. Simplemente instamos a los investigadores a que tengan cuidado a la hora de evaluar la idoneidad de los conjuntos de datos antes de utilizarlos en estos enfoques de modelización de la distribución.

Agradecimientos

Damos las gracias a C. Zartman y E. Gómez por las ilustraciones, a W. Monahan por las discusiones iniciales y a dos revisores anónimos por sus útiles sugerencias. También estamos muy agradecidos a R. Whittaker y R. Pearson por ocuparse del manuscrito, a Milinkovich et al. (2004) y Coltman & Davis (2005) por su trabajo pionero e inspiración para este artículo, y a quienquiera que inventara el Día de los Inocentes.

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https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/j.1365-2699.2009.02152.x

Los avistamientos de Bigfoot aumentan cuando hay al menos 900 osos negros en la zona

Los avistamientos de Bigfoot aumentan cuando hay al menos 900 osos negros en la zona

Donde abundan los osos negros, suelen seguir los avistamientos de Bigfoot, lo que podría convertir los informes sobre la mítica criatura en una forma de medir las poblaciones de osos negros estadounidenses

28 de enero de 2023

Por Corryn Wetzel

imageUn oso negro americano (Bigfoot no aparece en la foto) Mark Raycroft / naturepl.com

Los osos negros americanos (Ursus americanus) están siendo confundidos con Bigfoot en toda Norteamérica. Según un análisis de las poblaciones de osos y los avistamientos del mítico ser, por cada 900 osos en una zona es probable que se produzca un avistamiento de Bigfoot.

La leyenda de Bigfoot -una criatura bípeda, peluda y simiesca- surgió por primera vez a finales del siglo XIX y arraigó con especial fuerza entre los habitantes de los bosques del oeste de Estados Unidos. Desde entonces, el misterio se ha …

https://www.newscientist.com/article/2356845-reports-of-bigfoot-rise-when-at-least-900-black-bears-are-in-the-area/

Un investigador cree haber resuelto el misterio de Bigfoot, y tú también puedes hacer las cuentas

Los avistamientos de Sasquatch pueden reducirse a esta sencilla fórmula.

31 de enero de 2023

Ed Mazza

Un científico de datos cree que ha resuelto el misterio de Bigfoot – no mediante la búsqueda de la criatura en la naturaleza, sino mediante el examen de las matemáticas.

En un nuevo estudio publicado en línea en bioRxiv, el analista de datos Floe Foxon afirma que muchos avistamientos podrían ser en realidad osos negros, que pueden tener aproximadamente el tamaño y la forma de un Sasquatch cuando caminan sobre sus patas traseras.

Incluso ha dado con una fórmula sencilla:

Los avistamientos de Sasquatch se asociaron de forma estadísticamente significativa con las poblaciones de osos de tal forma que, de media, se espera un “avistamiento” por cada 900 osos. Basándose en consideraciones estadísticas, es probable que muchos supuestos Sasquatch sean en realidad formas conocidas mal identificadas.

“Si Bigfoot está ahí”, escribe, “puede que sean muchos osos”.

El estudio incluye un mapa que muestra que las poblaciones de oso negro y los avistamientos de Bigfoot coinciden en algunos lugares, especialmente en el noroeste del Pacífico.

Pero también muestra dos grandes excepciones: Texas y Florida. Los dos estados han tenido muchos avistamientos de Bigfoot, pero Texas no tiene una población real de osos y Florida sólo tiene una pequeña presencia.

Estos, escribió, podrían explicarse por otros animales o incluso personas confundidas con Bigfoot.

“Por lo general, cuando la gente dice que ha visto algo parecido a Bigfoot no está mintiendo sobre lo que cree haber visto”, declaró al diario The Telegraph. “Pero eso no significa que no estén equivocados”.

El análisis de Foxon cita estudios anteriores, incluido un informe de 2009 publicado en el Journal of Biogeography que también halló un claro solapamiento entre las poblaciones de osos negros y los avistamientos de Bigfoot. Los autores de ese estudio escribieron que el solapamiento sugiere “que muchos avistamientos de este criptozoo pueden ser casos de identidad equivocada”.

Pero mientras Foxon piensa que los avistamientos de Bigfoot podrían explicarse por los osos, también ha desacreditado una explicación común para otra criatura misteriosa: el monstruo del Lago Ness.

Algunos han especulado con que los avistamientos podrían deberse a anguilas gigantes que nadan en el lago.

Resulta que las matemáticas no funcionan.

Según declaró a The Telegraph, el avistamiento de una anguila de 1 metro sería un caso entre 50,000 en el lago. Para una anguila de 6 metros o más -lo bastante grande como para confundirla con Nessie- “la probabilidad es prácticamente nula”.

Al menos una caza, al parecer, sigue en pie.

https://www.huffpost.com/entry/bigfoot-sightings-math_n_63d8d43ae4b04d4d18e80619

Las cinco teorías principales sobre el hombre-simio peludo

Desvelando el misterio de Bigfoot: Las cinco teorías principales sobre el hombre-simio peludo: desde una especie perdida de homínido hasta un espíritu de la naturaleza de los nativos americanos

– La leyenda de Bigfoot se remonta principalmente a una pequeña noticia estadounidense publicada en 1958

– Desde el descubrimiento de estas huellas falsas, se han propuesto muchas teorías

11 de marzo de 2023

Por Sam Tonkin para mailonline

Durante mucho tiempo se ha considerado a Bigfoot una combinación de folclore, identificación errónea y engaño, pero una cosa es segura: la idea de un hombre-mono peludo que merodea ha cautivado la imaginación del público durante casi 70 años.

Se remonta a una pequeña noticia de 1958 que cautivó a los lectores, atraídos por la idea de un homólogo norteamericano del mítico monstruo de la región del Himalaya, el Abominable Hombre de las Nieves o Yeti.

El periodista Andrew Genzoli, del Humboldt Times, destacó una divertida carta de un lector sobre unos leñadores del norte de California que habían descubierto unas huellas misteriosamente grandes.

Tal fue el inesperado nivel de interés que Genzoli publicó a continuación una serie de artículos de seguimiento, entre ellos cómo los leñadores habían bautizado a la supuesta criatura que dejó las huellas como “Bigfoot”. Y así nació la leyenda.

Resultó que, en realidad, las huellas las había dejado un hombre llamado Ray Wallace, pero su broma no salió a la luz hasta su muerte en 2002, cuando sus hijos dijeron que todo había sido “una broma”.

imageMito o realidad: Durante mucho tiempo se ha considerado a Bigfoot una combinación de folclore, identificación errónea y engaño. La prueba más convincente de su existencia se produjo en 1967, cuando Bob Gimlin y Roger Patterson filmaron una figura peluda caminando por Bluff Creek, al norte de California.

imageEl vídeo, conocido como la película Patterson-Gimlin, se grabó mientras los dos hombres buscaban a la escurridiza bestia. A la izquierda Patterson y a la derecha Gimlin observan los moldes de cerámica que hicieron de las huellas que supuestamente dejó la criatura en 1967.

Pero ya era demasiado tarde. La imaginación del público ya se había desbordado, con diversos supuestos avistamientos y fábulas sobre la existencia de Bigfoot.

Hoy en día, todavía no hay pruebas firmes, pero ¿cuáles son las cinco principales teorías sobre esta criatura aparentemente mítica que ha fascinado al público? MailOnline echa un vistazo.

1. Bigfoot es una especie perdida de homínido

imageHace diez años, un estudio de Melba S. Ketchum sugería que las pruebas genéticas habían confirmado que Bigfoot era un pariente humano surgido hace unos 15,000 años.

Hace diez años se informó de que las pruebas genéticas habían confirmado que Bigfoot era un pariente humano que surgió hace unos 15,000 años.

El anuncio fue noticia nacional y tuvo su origen en un comunicado de prensa emitido por una empresa llamada DNA Diagnostics sobre el trabajo de un veterinario de Texas.

El estudio, realizado por Melba S. Ketchum, también sugería que dichos críptidos mantenían relaciones sexuales con hembras de humanos modernos, que es lo que dio lugar a los híbridos de homínidos peludos.

“Nuestros datos indican que el Sasquatch norteamericano es una especie híbrida, resultado del cruce de machos de una especie desconocida de homínidos con hembras de Homo sapiens”, declaró Ketchum en un comunicado.

La investigación se tituló “Novel North American Hominins: Next Generation Sequencing of Three Whole Genomes and Associated Studies” (Nuevos homínidos norteamericanos: secuenciación de nueva generación de tres genomas completos y estudios asociados) y se publicó posteriormente en la revista científica DeNovo.

Ketchum y sus colegas tardaron cinco años en estudiar 111 muestras de presunto pelo, sangre, mucosidad, uñas de los pies, raspaduras de corteza, saliva y piel recogidas en más de 30 yacimientos de Norteamérica.

¿El resultado?

Algunas “no coincidían con pelos humanos o de animales salvajes conocidos” tras compararlas con las de perros, vacas, caballos, ciervos, alces, zorros, osos, coyotes y lobos.

No sólo eso, según el informe, sino que “los análisis de ADN mostraron dos tipos de resultados claramente diferentes: el ADN mitocondrial era inequívocamente humano, mientras que el ADN nuclear presentaba una estructura y secuencia novedosas… los datos demuestran de forma concluyente que el Sasquatch existe como homínido y es descendiente materno directo de los humanos modernos”.

Todo muy emocionante.

El problema, sin embargo, es que los críticos explicaron más tarde cómo cualquiera de estas muestras podría haber sido contaminada y por lo tanto arrojar los resultados erróneos que arrojaron, tal vez incluso por haber sido tocadas por los humanos que las encontraron.

Otra cuestión es la revista en la que se publicó la investigación. No sólo era una de la que nadie había oído hablar, sino que además resultaba que no se había publicado en ella ningún otro estudio, artículo, trabajo o revisión.

El de Ketchum era el único.

Más tarde se supo que ella lo había montado porque ninguna revista científica revisada por pares aceptaba su estudio – y cobraba 30 dólares a la gente por ver el artículo.

En definitiva, una bonita teoría pero, en última instancia, una lección de advertencia sobre la investigación científica falsa.

2. La criatura es en realidad un simio asiático que llegó a Norteamérica durante la Edad de Hielo.

Durante unos dos millones de años, un simio tan grande como un oso polar vivió en el sur de Asia hasta que se extinguió hace 100,000 años.

O al menos ése es el consenso general de la comunidad científica.

Sin embargo, algunos cazadores de Bigfoot afirman que Gigantopithecus blacki está realmente vivo y se esconde en los bosques del noroeste del Pacífico, sugiriendo que la criatura es el famoso sasquatch.

imageAfirmación: Algunos cazadores de Bigfoot dicen que la bestia extinta Gigantopithecus blacki está viva y escondida en los bosques del noroeste del Pacífico, lo que sugiere que la criatura es el famoso sasquatch

imageSus enormes dientes, que en su día se vendían como “dientes de dragón” en las farmacias chinas, llevaron a algunos expertos a creer que formaba parte del árbol genealógico humano, ya que los antiguos humanos con los que podríamos estar emparentados tenían grandes muelas

TODO LO QUE HAY QUE SABER SOBRE GIGANTOPITHECUS, LA BESTIA PARECIDA A BIGFOOT

Nombre: Gigantopithecus

Edad: Vivió hace entre 2 millones y 100,000 años

Ubicación: El simio gigante vivió en lo que hoy es China, India y Vietnam, lo que lo sitúa en el mismo marco temporal y ubicación que las especies de homínidos

Tamaño: De 1,8 a 3 metros de altura, el simio más grande de la historia.

Peso: 94 stones

Dieta: Vegetariano

Razón de su extinción: El Gigantopithecus necesitaba una enorme cantidad de energía para sobrevivir, y la comida empezó a escasear cuando sus hábitats forestales se convirtieron en sabanas hace unos 100,000 años. Su incapacidad para adaptarse provocó su extinción.

Cultura popular: En Ice Age 4: Continental Drift, el pirata Capitán Gutt es presentado como un Gigantopithecus.

Se cree que esta bestia podría haber llegado a Norteamérica durante la Edad de Hielo en busca de una región más adecuada para desarrollarse.

Los investigadores han sugerido anteriormente que la elevación de la meseta tibetana hace entre 1.6 millones y 800,000 años alteró el clima del sur de Asia, dando paso a un periodo más frío y seco en el que los bosques se redujeron.

También se cree que el vecino del Gigantopithecus, el Homo erectus, podría haber cazado en exceso o haber superado en competencia a su primo simio de mayor tamaño, lo que tal vez podría haber provocado su huida a nuevos pastos.

Algunos dicen que la bestia podría haber cruzado el puente terrestre de Bering y permanecido oculta en el vasto bosque boreal de Norteamérica.

Cualquiera que sea la verdad, el simio gigante es una criatura fascinante, más alto que algunos elefantes, con 3 metros de altura y un peso de más de 94 stones.

Vivió en lo que hoy es China, India y Vietnam, lo que lo sitúa en la misma época y lugar que los homínidos.

Sus enormes dientes, que en su día se vendían como “dientes de dragón” en las farmacias chinas, hicieron creer a algunos expertos que formaba parte del árbol genealógico humano.

Sin embargo, las investigaciones han descubierto que el Gigantopithecus está más emparentado con los orangutanes.

Y en cuanto a que deambulara por Norteamérica y siguiera en los bosques del noroeste del Pacífico, hay algunos problemas.

El principal es que la leyenda de Bigfoot se refiere a una criatura que camina erguida, rápida y ágil, no a una bestia cuadrúpeda.

De nuevo, una bonita fábula, pero no una teoría que realmente se sostenga.

imageBestia errante: Algunos creyentes en Bigfoot piensan que el Gigantopithecus pudo haber vagado hasta Norteamérica durante la Edad de Hielo en su búsqueda de una región más adecuada para prosperar

3. Bigfoot es uno de los al menos 2,000 hombres simio que hoy caminan erguidos por los bosques de Norteamérica.

La cultura popular suele describir a Bigfoot como una criatura solitaria y singular.

Pero, ¿y si el monstruo se encuentra entre al menos 2,000 hombres simio que caminan erguidos por los bosques de Norteamérica?

Esa es la teoría de algunos entusiastas del sasquatch.

Sin duda explicaría por qué la criatura ha sido vista en casi todos los estados de América.

De California a Washington, de Utah a Mississippi, miles de personas afirman tener pruebas de la existencia de Bigfoot.

El problema es que ninguna de ellas es concluyente.

Y sí, en cierto sentido, tener 2,000 criaturas Bigfoot sería más plausible en el sentido de que demostraría que la especie podría procrear y seguir existiendo hoy en día.

Después de todo, para que el Bigfoot fuera viable, necesitaría tener una población lo suficientemente grande como para evitar la endogamia y la baja diversidad genética o, de lo contrario, enfrentarse a la extinción.

Pero si ese fuera el caso, seguramente ya habría habido un ejemplo más convincente de un monstruo Bigfoot. Un cuerpo, un diente, una foto indiscutible.

Otra teoría más que no cuela.

4. El monstruo es un espíritu de la naturaleza nativo americano

Mucho antes de que los programas de televisión, los libros y los artículos de prensa hicieran sensacionalista la búsqueda de Bigfoot, este tipo de criaturas poblaban las mitologías de las tribus nativas americanas.

Sasquatch era sólo uno de los más de 50 nombres que se daban a la criatura, a la que normalmente se veía como una bestia no física.

imageMucho antes de que los programas de televisión, los libros y los artículos de prensa hicieran sensacionalista la búsqueda de Bigfoot, este tipo de criaturas poblaban las mitologías de las tribus nativas americanas. Esta pictografía pintada en la roca tiene 1,000 años y se encuentra en la reserva india de Tule River, en California.

image¿Pie Grande? Esta es una impresión artística de lo que representa la pictografía del “hombre peludo”.

Algunas tribus afirman haber visto a Bigfoot transformarse en un espíritu de la naturaleza, como un lobo, mientras que otras creen que las criaturas tienen habilidades psíquicas.

También se ha sugerido que el llamado sasquatch es visible para algunas personas pero invisible para otras, mientras que otra leyenda es que vive en otra dimensión del plano físico pero puede hacerse visible cuando lo desea.

Por otra parte, durante siglos las tribus indígenas de la Columbia Británica han transmitido canciones e historias sobre sasq’ets, o cambiaformas, que protegen la tierra y a las personas.

De hecho, sasquatch es la versión anglicista de sasq’ets (sas-kets), que significa “hombre peludo” en el dialecto de los sts’ailes, río arriba.

Dicen que ver al sasquatch es una bendición y un signo de buena suerte.

5. Todos los vídeos y supuestas pruebas fotográficas son en realidad un engaño

Por supuesto, la teoría más probable -aunque aburrida- es que el Bigfoot no existe.

En su lugar, es sólo una leyenda. Una criatura inventada por las tribus indígenas que luego se popularizó en todo el mundo por un engaño del siglo XX.

imageLa teoría más probable, aunque aburrida, es que el Bigfoot no existe. Los que no están de acuerdo señalan las imágenes obtenidas en 1967 (en la foto), que parecen mostrar a una criatura peluda caminando sobre dos piernas en Bluff Creek, al norte de California. Sin embargo, en las décadas transcurridas desde entonces, la comunidad científica ha descartado en gran medida que se trate de una persona disfrazada.

imageAlgunos investigadores afirman que las imágenes muestran una flexión en la parte media del pie, que es común en los simios y no en los seres humanos, y un giro hacia arriba de los dedos de los pies que sería imposible de ver si se tratara de una persona disfrazada.

Los que no están de acuerdo apuntan a unas imágenes obtenidas en 1967, que afirmaban mostrar unos segundos de una criatura peluda caminando a dos patas cerca de donde Wallace escenificó su broma en Bluff Creek, al norte de California.

Fue filmado por Roger Patterson y Bob Gimlin, y el primero insistió en que era real hasta su muerte por cáncer en 1972.

Los creyentes en Bigfoot afirman que es la mejor prueba de la existencia de la bestia, pero la comunidad científica ha descartado en gran medida que muestre a una persona disfrazada.

Dicho esto, muchos partidarios de la grabación afirman que las computadoras han examinado el modo de andar de la criatura y han confirmado que no era humana, añadiendo que ningún efecto especial de 1967 podría haber creado una criatura de aspecto tan natural.

Por el momento, la existencia de Bigfoot sigue siendo motivo de controversia. Siempre habrá quien crea que la criatura es real, sólo es cuestión de esperar a la próxima teoría que demuestre o desmienta la leyenda de un modo u otro.

imageLa película de 1967 se rodó en Bluff Creek, al norte de California, que aparece en este mapa.

BIGFOOT: EL MITO MODERNO CON MILES DE AVISTAMIENTOS DECLARADOS

Junto con el Monstruo del Lago Ness, a Bigfoot se le suele calificar de mito moderno, lo que no ha impedido que se hayan producido miles de avistamientos a lo largo de los siglos XX y XXI.

En 1958, el periodista Andrew Genzoli, del Humboldt Times, destacó una divertida carta de un lector sobre unos leñadores del norte de California que habían descubierto unas huellas misteriosamente grandes.

Tal fue el inesperado interés suscitado, que Genzoli publicó a continuación una serie de artículos de seguimiento, en los que se contaba cómo los leñadores habían bautizado a la supuesta criatura que dejó las huellas con el nombre de “Bigfoot” (Pie Grande), y así nació la leyenda.

Resultó que, en realidad, las huellas las había dejado un hombre llamado Ray Wallace, pero su broma no salió a la luz hasta su muerte en 2002, cuando sus hijos dijeron que todo había sido “una broma”.

Más recientemente, el Proyecto Genoma Sasquatch ha invertido más de 500,000 dólares (417,000 libras esterlinas) en recopilar datos y pruebas sobre la criatura, y sólo en la última década se han registrado varios avistamientos.

imageEl candidato a doctorado Josh Stevens trazó un mapa de los 3,313 posibles lugares donde se ha visto al sasquatch desde 1921 y descubrió que la gente parece atisbar a la peluda criatura mucho más en unas regiones que en otras

En octubre de 2013, un aparente avistamiento de Bigfoot en Pensilvania fue calificado de estafa después de que la mítica criatura resultara ser un enorme tocón de árbol.

El excursionista John Stoneman afirmó haber visto no uno, sino dos de los simios de dos metros de altura entre los árboles, a pocos metros de una carretera principal en el Parque Estatal de Kinzua, cerca de Bradford.

Pero un informante dijo que o bien Stoneman mentía o no sabía que en realidad estaba viendo un trozo de árbol que había sido arrancado por perforadores de pozos.

Ese mismo mes se informó de que los investigadores del Proyecto Genoma Sasquatch habían presentado pruebas concluyentes de la existencia de la criatura.

Durante una conferencia de prensa en Texas, el grupo de expertos proyectó varios vídeos cortos que describieron como “vídeos en alta definición nunca vistos” de la supuesta criatura simiesca.

Se trata de imágenes muy cortas, granuladas y desenfocadas de varias figuras peludas de aspecto humano que se mueven por zonas boscosas de Kentucky.

Se publica una semana después de que se publicara un mapa con todos los avistamientos de Bigfoot registrados en Norteamérica en los últimos 92 años.

El doctorando Josh Stevens trazó un mapa de los 3,313 posibles lugares donde se ha avistado al Bigfoot desde 1921 y descubrió que la gente parece ver a la criatura peluda mucho más en unas regiones que en otras.

El mapa y los datos cotejados por la Bigfoot Field Researchers Organization muestran, por ejemplo, que supuestamente se ha visto a Bigfoot tres veces más en Misuri que en la vecina Kansas.

Stevens lo explica en su sitio web: “Enseguida se ve que los avistamientos no están distribuidos uniformemente. A primera vista, se parece mucho a un mapa de distribución de la población”.

Esto tiene sentido: según la ley de la media, es de esperar que una zona con más habitantes registre más avistamientos de sasquatch.

Aun así, hay algunos puntos muy brillantes en torno al valle del río Ohio, el valle del río Mississippi, las montañas de Sierra Nevada, el centro de Florida y el noroeste del Pacífico.

Pero la cosa se pone interesante cuando Stevens traza la relación entre los avistamientos y la densidad de población.

Como señala: “Hay regiones en las que los avistamientos son increíblemente frecuentes, a pesar de que la población es muy escasa”.

“Por otra parte, en algunas de las zonas más densamente pobladas los avistamientos de sasquatch son extremadamente raros”.

La mayoría de estos puntos calientes de Bigfoot se encuentran en el oeste de Estados Unidos.

Stevens reconoce que “el terreno y el hábitat probablemente desempeñan un papel importante en la distribución de los informes”.

https://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-11836345/Bigfoot-theories-hairy-ape-man-lost-hominid-Native-American-nature-spirit.html

Nueva serie de telerrealidad que explora los avistamientos de Sasquatch en Ontario

Nueva serie de telerrealidad que explora los avistamientos de Sasquatch en Ontario

10 de marzo de 2023

Por Sawyer Bogdan Global News

imageEn esta edición de Out & About, Caley Bedore se reúne con un grupo decidido a encontrar a Bigfoot, o al menos a averiguar más sobre la misteriosa criatura – 28 de abril de 2022

Ya sea por superstición o por una criatura peluda en el bosque, una nueva serie de televisión que se rueda en el condado de Simcoe el mes que viene investiga los avistamientos denunciados de Bigfoot.

Sasquatch University es un nuevo reality show de investigación sobre Bigfoot que se estrenará en Wild TV a finales de este año.

El programa, iniciado por el fundador de la Trent University Sasquatch Society, Ryan Willis, explora los avistamientos de Bigfoot en la zona de Barrie y Orillia.

“Cuando eres un estudiante de primer año en la universidad y te interesa el Bigfoot y salir al bosque con tus amigos, no esperas acabar en ese lugar, pero a medida que la sociedad ha evolucionado, se ha vuelto realmente seria en términos de con quién hablamos, el tipo de investigación que hacemos”, dijo Willis.

“Así que creo que es realmente genial que se haya llegado tan lejos”.

El programa también investigará avistamientos en otras partes de Ontario, como Peterborough, Muskoka, Algonquin Park y posiblemente otras provincias.

Willis, el presentador y productor del programa, dijo que estará acompañado por sus compañeros de la sociedad Joel Porter y Cody Misner mientras investigan los avistamientos reportados.

imageRyan Willis, presentador de Sasquatch University TV, en el centro, con Cody Misner, a la izquierda, y Joel Porter, a la derecha. Suministrado por Ryan Willis

El grupo recibe pistas a través de su sitio web Sasquatch University, donde la gente puede enviar pruebas de posibles avistamientos.

Willis dice que ha habido muchos informes en la zona de Barrie y sus alrededores, por lo que el rodaje comenzará allí.

Especializado en cine y medios de comunicación y licenciado en Estudios Culturales Canadienses, Willis dice que es estupendo ver cómo su afición se ha convertido en una serie de 13 episodios.

“Salíamos a los bosques de los alrededores de Peterborough e investigábamos para darnos cuenta de que teníamos gente para convertirnos en un club de verdad. Así que nos registramos en la escuela como sociedad, y ha crecido mucho. Creo que ahora somos más de 200 miembros”, afirma Willis.

Cuando se le preguntó de dónde había surgido su interés por Bigfoot, Willis admitió que era un hobby desde hacía tiempo.

“Siempre me han interesado el Sasquatch y el Bigfoot. Cuando tenía 11 o 12 años, un día vi en la televisión el programa Finding Bigfoot (Buscando a Bigfoot), y pensé que era lo mejor que podía pasar, que había una criatura desconocida, una especie desconocida que mucha gente ve en nuestros bosques”, dijo.

“Siempre me pareció fascinante, y luego, cuando me hice mayor, de adolescente, salía a los bosques del parque Algonquin, en esa zona, e intentaba hacer mis propias investigaciones”.

La existencia de la criatura de grandes patas, que se cree que mide entre 6 y 15 pies, ha sido muy debatida durante unos 200 años, y sólo se han captado huellas de fugaces atisbos de la supuesta criatura.

Britannica define al Sasquatch como una criatura legendaria, también conocida como Bigfoot, una criatura grande, peluda y de aspecto humano que, según algunas personas, existe en el noroeste de Estados Unidos y el oeste de Canadá, y que se considera el homólogo norteamericano del monstruo mítico de la región del Himalaya, el Abominable Hombre de las Nieves o Yeti.

Según la enciclopedia en línea, a veces se atribuye al explorador británico David Thompson el primer descubrimiento, en 1811, de un conjunto de huellas de Sasquatch, y desde entonces se ha informado de cientos de supuestas huellas.

También han contribuido a la leyenda avistamientos visuales e incluso supuestas fotografías y filmaciones, sobre todo de Roger Patterson en Bluff Creek, California, en 1967. Sin embargo, según Britannica, ninguna de las supuestas pruebas ha sido verificada.

Willis es consciente de que existen muchos bulos, pero también cree que hay muchas pruebas legítimas que respaldan la existencia de la criatura.

Como parte del programa, Willis dijo que también incluirían a los principales investigadores de Bigfoot en el campo y examinarían las diferentes teorías en torno a los orígenes de las criaturas.

“Queremos estudiar todas las teorías posibles. La teoría más común es que se trata de una especie simia, pero también hay gente que cree que son extraterrestres o seres interdimensionales”, dijo.

“Queremos investigar todo y todos los informes sobre lo que dice todo el mundo en la comunidad y dejar que la gente saque sus propias conclusiones”.

Está previsto que la producción de la serie Wild TV comience a rodarse en la zona de Barrie en abril.

Willis dijo que el primer episodio se emitirá a finales de este año, el 25 de septiembre de 2023.

https://globalnews.ca/news/9542130/sasquatch-university-bigfoot-tv-series-barrie-simcoe/

La leyenda de Bosnerau, el Yeti de los Pirineos

La leyenda de Bosnerau, el Yeti de los Pirineos

Pese a su aspecto terrorífico, este ser mitológico protegía a los rebaños de los lobos y de las tormentas

12 de febrero de 2023

Nacho Viñau

imageVilanchelo – Pixabay

El Pirineo es tierra de leyendas. El propio origen de la cordillera hunde sus raíces en la mitología, con la historia de Pirene y Hércules. Y entre tantas leyendas, no podía faltar tampoco la historia de un personaje llamado Bosneraru, señor de los bosques y protector de los ganados que también es conocido como el Yeti de los Pirineos.

Hace mucho, incluso antes de que el ser humano habitara las tierras del Pirineo, existía este ser que inventó la agricultura y la ganadería, y poseía todos los secretos sobre estas actividades. Bosneraru vivía entre los bosques y montañas del Pirineo. Tenía una altura desmedida, una fuerza colosal como nunca se ha visto y el cuerpo repleto de pelo.

BOSNERAU, EL PROTECTOR DE LOS GANADOS

Y aunque por su aspecto pudiera parecer un ser peligroso y agresivo, lo cierto es que Bosneraru era amable y bondadoso. Aunque vivía en cuevas en las zonas más altas, se dedicaba a proteger los rebaños que pastaban plácidamente en los pastos pirenaicos, y cuando llegaban lobos, o las peligrosas tormentas que tan a menudo suelen azotar los valles y cumbres pirenaicas, silbaba para alertar a los pastores para que pudieran poner a salvo a sus ovejas.

Cuenta la leyenda que para agradecer esa protección, los pastores le dejaban comida en la entrada del bosque; una comida que Bosneraru recogía cuando los humanos dormían. Y las ovejas, en cuanto notaban su presencia, le solían saludar moviendo la cabeza para hacer sonar sus cencerros.

Las viejas crónicas también nos dicen que fruto de esa generosidad y de su buen corazón, este gigante barbudo y con el cuerpo lleno de pelo también enseñó a los primeros habitantes del Pirineo a cultivar los campos, cuidar del ganado e incluso cómo trabajar la madera para crear útiles que les hicieran el trabajo y la vida más fácil.

Cuentan las leyendas que este ser generoso y de aspecto espeluznante vivía en los valles de Ansó, Tena y Broto, recibiendo distintos nombres. Por ejemplo, en el valle de Broto era conocido como Bosnerau, pero en los valles occidentales se le conoce como Basajarau.

El personaje también tiene su réplica en algunos valles del Pirineo navarro y del País Vasco, donde se le conoce como Basajaun. En el Himalaya tendría su réplica con el hombre de las nieves, mientras que en lugares como Estados Unidos encontramos al Bigfoot o el Amasty en el Caucaso.

https://www.hoyaragon.es/historia-de-aragon/la-leyenda-de-bosnerau-el-yeti-de-los-pirineos/