Archivo de la categoría: . Perspectivas (Luis Ruiz Noguez)

Los niños salvajes (35)

Sin embargo, ha habido varios fraudes de «niños salvajes». El Web site FeralChildren.com enumera algunos casos, entre ellos están «el muchacho salvaje de Burundi», «la niña lobo de Delphos», y «el niño gacela sirio». Pero también podemos mencionar a la «Ninfa de Nullarbor».

Del caso del niño salvaje de Burundi nos ocupamos en la parte 21 de esta serie.

La niña lobo de Delphos está relacionada con uno de los casos ovni más famosos: el del supuesto aterrizaje en Delphos, Kansas. El caso ganó el premio National Enquirer al mejor caso ovni de 1971. En términos generales se refiere a la aparición de una niña (¿o un niño?) de unos 10 años de edad que corría a gatas más rápido que cualquier ser humano. Vestía un vestido rojo y fue vista el 22 de julio de 1974 a las 7:30 por la señora Joe Stout y por un adolescente, Kevin Marsh.

Para mayor información ver nuestro artículo en Marcianitos verdes, o consultar los siguientes artículos: Search for Wolf Girl Unsuccessful en el Kansas City Times, del 29 de julio de 1974, y Delphos Folks divided by Reports of Wild Girl en el Wichita Eagle, del 31 de julio de 1974.

También en Los niños salvajes (14) nos ocupamos del niño gacela de Siria.

LA NINFA DE NULLARBOR

La historia comienza la noche del 26 de diciembre de 1971. Sentados en la barra del bar del Amber Motor Hotel, en Eucla, se encontraban cuatro amigos limpiando, con cerveza, sus gargantas del polvo de la Planicie de Nullarbor. Eran Steve Patupis, dueño del hotel; Laurie Scout, cazador de canguros, Ron Sells, cazador de conejos, y Geoff Pearce, un consultor de relaciones públicas. Del otro lado de la barra estaba el camarero, Philip Lewis, quien los observaba.

Eucla era un pueblo en medio de la nada habitado por ocho personas y rodeado de unas cuantas casas. Se encuentra al occidente de Australia y está unido con Ceduna por la autopista recta más larga en el continente.

Las noches (y también los días) debían ser muy aburridas, por lo que aquel grupo de hombres comenzaron a maquinar lo que es todavía el mayor engaño jamás perpetrado en Australia. La idea era en parte para poner en el mapa a Eucla, pero también promover el hotel de Patupis.

Los aburridos contertulios informaron que habían visto una mujer blanca medio desnuda viviendo con canguros en estado silvestre. Los medios de comunicación se tragaron el cebo. Muy rápidamente la historia fue recogida por las agencias de noticias, y los titulares aparecieron en gran parte del mundo de habla inglesa y también en Alemania.

En aquel entonces Murray Nichol era periodista de The Advertiser. Actualmente dice que desde el principio se dio cuenta del fraude pero que le pareció una buena historia y decidió publicarla en su periódico. Lo mismo hizo Kevin Childs, de The Age. Pero fue The News de Rupert Murdoch quien se llevó las palmas al publicar la primera fotografía de la mujer. En realidad se había contratado a una modelo joven de 17 años, Janice Beeby, posando vestida con pieles de canguro en las dunas de arena de Adelaida.

Pronto otros tabloides entraron en la competencia. Unos decían que se trataba de una chica de Adelaida que se había escapado de su casa. El padre se preguntaba si podría ser su hija perdida, que adoraba alimentar a los canguros que vivían cerca de su antigua casa. Steve Patupis sugirió que podría ser una turista inglesa que desapareció del hotel el año anterior dejando su equipaje. Otros más afirmaban que era una extraterrestre dejada por un ovni; o una artista que vivía en un automóvil abandonado; o una descendiente de los sobrevivientes de un naufragio portugués de 1600.

Patupis declaró a los periódicos que quería capitalizar la noticia construyendo un vasto complejo turístico que incluyera un casino. La historia de esta ninfa salvaje de las llanuras interesó a todo el mundo durante semanas.

Los bromistas originales decidieron recuperar el control produciendo su propia ninfa. Laurie le pidió a su esposa Geneice Scott que se vistiera con un bikini cubierto con pieles de canguro para poder fotografiarla. Las fotos fueron publicadas a principios de 1972. Se pusieron de acuerdo con unos aborígenes. Atraparon seis canguros. Geneice se escondió detrás de unos matorrales, tomando un pequeño canguro de la cola, esperando una señal.

Hermann Jonas, un compañero de Patupis, tomó un par de fotos con una cámara de imágenes fijas. Luego tomó su cámara súper 8 y gritó, «Â¡Acción!»

Todos los chicos soltaron sus animales cautivos. Los canguros saltaron y corrieron por los arbustos. Geneice tomó el suyo por un momento más, y luego lo liberó.

En la película original en blanco y negro, con mucho grano, se ve una escena increíble: una mujer blanca semidesnuda viviendo con canguros.

En el noticiero de la tarde apareció la noticia de que un grupo de cazadores de Nullarbor Plain habían visto una mujer blanca en el campo junto con un grupo de canguros. Se mostraba una cinta casera con mucho grano, en la que se podía ver una mujer salvaje tomando a un canguro de la cola. Luego de ser sorprendida comenzaba a correr. El lector de noticias la llama «La Ninfa de Nullarbor» y ahí comienza la leyenda.

Luego todo el mundo se interesó por la Ninfa. Llegó la BBC, la CBS, Time y Newsweek. Todos los periodistas llegaban al bar preguntando por la Ninfa sin darse cuenta que estaba frente a ellos. Geneice, a duras penas soltaba la carcajada

Los turistas no se hicieron esperar: llegaban por docenas. Una noche Laurie organizó con Bob Marshall, un conductor de autobús, un viaje a Eucla y de pronto gritó señalando para que vieran a la Ninfa. Geneice pasó frente al autobús, iluminada por la luz de la Luna y todos en el autobús vieron la ninfa. El chofer declaró que luego del avistamiento los pasajeros dejaron algunos sándwiches y leche al lado del camino. La historia se propagó como un reguero de pólvora hasta Perth.

Pero finalmente la burbuja tenía que reventar. Todos estuvieron de acuerdo en que tenían que revelar el engaño.

En 1997 se realizó un documental. Entre el staff se encontraba Dora Dallwitz, una artista gráfica que operaba las cámaras. Dora se obsesionó con la leyenda y comenzó a pintar y hacer esculturas de tamaño natural. Su tesis de maestría se la dedicó a la Ninfa y quiere construir una especie de santuario. Actualmente mantiene un sitio en Internet dedicado a la Ninfa: The Nullarbor Nymph.

Continuará…

Los niños salvajes (34)

Johann Anselm von Feuerbach menciona a una muchacha criada por una puerca que emitía gruñidos como los cerdos y le costaba desplazarse como un ser humano. Para C. M. Schülten esto demostraba que era posible la integración interzooantropica, es decir, que la adopción de un individuo de una especie diferente y más débil podría darse en la naturaleza. Ese y otros casos, hicieron pensar al doctor en la posibilidad de criar juntos a leones y gacelas.

En 1211 la duda le picó tanto al emperador germano Federico II, que hizo lo que para otros científicos curiosos pero con un poco más de humanidad ha sido un experimento prohibido: cogió y aisló nada más nacer a docenas de niños. El emperador creía que así se podría oír la lengua que sale de forma espontánea de un niño, algo así como «el lenguaje de Dios».

Los niños de Federico II no aprendieron a hablar y acabaron muriendo todos en su infancia.

Algo así querían hacer con Victor de Aveyron. El secretario de la Société des Observateurs de I’Homme, Louis-François Jauffret, solicitó a las autoridades del Hospital de Rodez el envío del niño a París para su estudio:

«Sería muy importante para el progreso de los conocimientos humanos que un observador pleno de celo y de buena fe pudiera, apoderándose del muchacho y retrasando su proceso de civilización, controlar el conjunto de sus ideas adquiridas, estudiar el modo según el que las expresa y ver si la condición humana, abandonada a sí misma, es contraria por completo al desarrollo de la inteligencia».

También se intentaron experimentos a la inversa. En junio de 1931, el psicólogo Winthrop Niles Kellogg decidió adoptar una chimpancé de siete meses de edad, llamada Gua, y criarla junto a su hijo Donald, de 10 meses, como si fueran hermanos. Kellogg pretendía criar a ambos como niños humanos para comparar científicamente la evolución paralela de las dos criaturas en su propia casa. Así, el niño y el simio fueron criados como si fueran hermanos, sin diferencia: usaban las mismas cucharas, los mismos pijamas y los mismos orinales.

Los resultados fueron sorprendentes. Al cabo de unas semanas descubrieron que era la mona el que estaba socializando al niño en el estilo chimpancé. Donald empezó a imitar los ruidos que hacía Gua y a los 14 meses emitía una especie de ladrido para indicar que tenía hambre. Su silencioso mundo gestual tuvo un efecto inhibitorio en su adquisición del lenguaje humano (su primer palabra, significativamente, fue Gua).

Por otra parte, a pesar de que Gua comprendía de manera excelente las palabras, nunca aprendió el lenguaje oral. La chimpancé tardó menos que el bebé en aprender a comer con cuchara y a no mojar los pañales. El niño empezó a imitar a Gua y a los 14 meses emitía una especie de ladrido para indicar que tenía hambre. Lamía los restos de comida del suelo y mordisqueaba sus zapatos.

A los 19 meses, edad a la que los niños saben decir medio centenar de palabras, Donald sólo pronunciaba seis. Pero las complementaba con una serie de gruñidos, gritos y ladridos que había aprendido de Gua. El niño estaba en pleno proceso de animalización cuando su docto padre puso fin al experimento. Gua fue puesta de nuevo en una jaula y Donald se convirtió en humano. Afortunadamente, parece que su convivencia con el chimpancé no pareció afectarlo: décadas más tarde, Donald se licenció en Medicina por la universidad de Harvard con buenas calificaciones.

Este hecho, según el lingüista mexicano Alfredo Urzúa, «confirma la importancia de un medio ambiente verbalmente propicio para la adquisición del lenguaje, así como la constatación de que existen límites a lo que un individuo puede aprender si no crece en un medio que le proporcione contacto social, psicológico y afectivo con sus semejantes».

ContinuarỦ

Los niños salvajes (33)

CARACTERÍSTICAS

Varias son las características comunes entre los niños salvajes

Algunos de los sentidos de estos niños eran a menudo más agudos que los de los seres humanos en sociedad, principalmente la vista, la audición y el olfato.

Vista. Muchos de ellos podían ver bien en la oscuridad (las niñas de Midnapore, Kaspar Hauser»¦).

Olfato. Otros reconocían el olor de los alimentos a gran distancia. Kamala podía oler la carne desde un extremo del jardín del orfanato al otro – unos tres acres y medio; Jean de Lieja podía reconocer su guarida a cierta distancia por el olor; y muchos niños salvajes olían los objetos de misma forma que lo hacen los gatos y los perros.

Extrañamente, reportan varios niños como teniendo un olor ofensivo que no los dejaría a pesar de lavarse, y las semanas o meses con una dieta normal.

Gusto. Los niños criados por los animales adoptaban generalmente la dieta de su familia adoptiva, y eso significaba generalmente, carne cruda. Esto daba lugar a una aversión de cualquier otro comestible, incluyendo la carne cocinada y cualquier forma de vegetales. De hecho, desarrollaban verdadero anhelo por la carne cruda, y varios se registran como teniendo un deseo por la sangre fresca. Para comer, muchos de ellos buscaban la carne cruda olfateándola y al beber lo hacían a cuatro patas.

Audición. Victor de Aveyron, el primer niño de Sultanpur (1847), Kamala y Amala tenían un sentido auditivo inusualmente agudo. Otros desarrollaron un oído afilado para la música. Peter disfrutaba la música, y aplaudía y cantaba. Memmie era una imitadora perfecta del canto de los pájaros tales como el ruiseñor. El niño de Overdyke llamaba a cada pájaro imitando su silbido. Una joven de 15 años, atrapada en los bosques cerca de Uzitza, Yugoslavia, en 1934, podía imitar el sonido de los animales y los pájaros. La niña oso turca respondía asombrosamente a la música, estallando a veces en canciones salvajes, ininteligibles. John Sesebunya cantaba en un coro.

Sabemos que las personas con discapacidades desarrollan más otros sentidos. Los niños ferales privados del contacto con la sociedad podrían haber agudizado sus sentidos. Hay un dato particularmente interesante que apunta en esta dirección. Misha Defonseca, la huérfana judía que vagó a través de la Europa ocupada por los Nazis nos cuenta en sus memorias:

«En ese tiempo todos mis sentidos fueron aumentados – mi visión, mi oído, incluso mi sentido del olfato. Esa hipersensibilidad permaneció en mí por un muy largo periodo después de que saliera del bosque».

Pero hay otros sentidos y habilidades que se atrofian. Estos niños mostraban insensibilidad al frío, al calor y a la lluvia. Sus cuerpos se deformaron por la costumbre de desplazarse a gatas. Eran incapaces de comprender y utilizar el lenguaje escrito u oral, no desarrollaron la capacidad de socializar y perdieron todo deseo sexual.

Tacto. La insensibilidad a los extremos de temperatura fue vista en el niño oveja irlandés, Victor, el niño de Kronstadt, el primer niño de Sultanpur, las niñas de Midnapore, y el niño gacela del Sahara. El último fue visto asir un puñado de ascuas calientes y sostenerlas por cierto tiempo sin dolor evidente, mientras que Victor tomaba las papas de un tarro con agua hirviendo. Por lo menos ocho ferales se arrancaban airadamente cualquier ropa con la que fueran vestidos.

Rochom apareció desnuda y sin capacidad para hablar. Victor de Aveyron, según naturalista J. J. Vivey, tenía la piel oscura y Mimmie LeBlanc parecía incluso de raza negra, pero era por la capa de suciedad que la recubría.

Por otra parte, varios ferales eran hirsutos, incluyendo Jean de Lieja, el segundo niño oso lituano, Goongi, la niña de Kranenburg, el niño salvaje de Kronstadt, el segundo niño lobo de Hasunpur, los niños lobo de Shahjehanpur, Kronstadt y Husanpur, el niño oso de Naini Lal y John Ssebunya. Un hombre joven capturado en los bosques cerca de Riga, Latvia, en noviembre de 1936 supuestamente «cubierto con pelo largo y grueso».

Ya en el siglo XVIII Linnaeus reportaba que el género entero Homo Feri es melenudo («hirsutus»). Una causa de la hipertricosis es la deficiencia dietética. En casos de desnutrición, la glándula tiroides, una fuente de las hormonas de regulación del folículo del pelo, puede ser afectada negativamente. Éste es por lo tanto un probable activador de la hipertricosis.

Desplazamiento. Al igual que la heroína griega Atalanta, la mayoría de los niños salvajes presentan una extraordinaria habilidad para correr a altas velocidades. El niño gacela del Sahara alcanzaba los 11 Km/h, superando a cualquier medallista olímpico. Memmie Le Blanc se movía con «una especie de galope». Lo más curioso es que muchos lo hacían a gatas. Kamala, aunque había aprendido a caminar erguida, continuaba corriendo a gatas y lo hacía más rápido que alguno de los sirvientes del reverendo Singh. Con las debidas reservas, ya que el caso parece ser un fraude, Armen menciona que el niño gacela de Siria podía dar saltos gigantescos. Los hombres que lo atraparon le cortaron los tendones para que no pudiera escapar.

Aquel galope de Memmie Le Blanc o el movimiento a gatas de Kamala y otros niños ferales se debía a una atrofia producida por la costumbre de desplazarse en forma flexionada la mayor parte del tiempo. Esa posición poco natural modificó los empalmes de las piernas y los tobillos. En las palmas de las manos y en las rodillas desarrollaron callosidades que los protegían contra la abrasión. También tenían cicatrices y dedos alargados, les permitían trepar a los árboles con extraordinaria facilidad para subir a los árboles.

Escribe Paul Sieveking: «Peter, Memmie, Victor y John Sesebunya eran ágiles trepadores de árboles; los últimos tres fueron acorralados encima de árboles antes de su captura. El niño lobo de Overdyke en Holanda, abandonado durante las guerras Napoleonicas, subía los árboles con agilidad maravillosa para conseguir huevos y pájaros, que devoraba crudos. Tarzancito, el niño salvaje de El Salvador (1935) dormía en los árboles para evitar los predadores».

Lenguaje: Muy pocos fueron capaces de desarrollar un lenguaje, aunque casi ninguno de ellos aprendió a hablar apropiadamente o con un vocabulario superior a las cincuenta palabra. Mientras más temprano fuera su aislamiento y más tardío su hallazgo, las probabilidades de desarrollar lenguaje disminuían. Esto también dependía del grado de interacción con animales y con personas durante su período al margen de la sociedad.

Un producto de la evolución es la llamada Neotenia. El ser humano, nace con una organización cerebral muy poco activa. Está prácticamente indefenso y requiere de tiempo para desarrollar sus sentidos. Este tiempo también se aprovecha para aprender y formarnos en la cultura y sutilezas sociales peculiares de nuestra especie. Barbara Noske nos dice que hay un periodo crítico para el desarrollo del lenguaje, «limitado a los años anteriores a la pubertad, y después de esta los cambios en el cerebro hacen que resulte extremadamente difícil adquirir la capacidad de comunicarnos mediante un lenguaje.

«El cerebro humano necesita de estímulos para desarrollarse, y las neurociencias actuales han demostrado de manera sumamente gráfica cómo las conexiones neuronales se multiplican en cerebros sometidos a estímulos interesantes, atractivos y cercanos, mientras que la falta de estímulos ocasiona que el cerebro sea más pequeño y con malformaciones. En el debate entre la genética y el entorno, entre lo innato y lo aprendido, finalmente parece estar claro que ambos elementos son esenciales para hacernos lo que somos».

María Jesus Mardomingo, jefa de psiquiatría infantil del Hospital Gregorio Marañón nos aclara:

«Durante los seis primeros años es cuando el cerebro tiene la capacidad para que, en un ambiente que lo permita, aprender el lenguaje del grupo al que pertenece».

La especialista participó, cuando era residente, en el estudio realizado en los años setenta con niños menores de tres años abandonados en hospicios madrileños.

«Aquellos en los que la normalización del ambiente en el que crecían fue posterior a dos años ya no tenían la misma facilidad para adquirir el nivel adecuado de lenguaje y de socialización».

«A partir de los seis u ocho años ya va a ser muy difícil que adquiera un lenguaje normal, no que adquiera un cierta capacidad de expresión, pero sí la que le correspondería a su edad en circunstancias normales».

Socialización. Por lo regular preferían la compañía de los animales domésticos a la de los humanos. Les era complicado establecer relaciones con estos últimos. Mantenían las mismas pautas de comportamiento animal y entre sus hábitos estaba comer aislados de las personas. Todos los niños lobo olfateaban su comida y se olfateaban entre sí como lo hacen los perros. Poco después de la captura, el Reverendo Singh vio una vez a la mayor de las niñas lobo, Kamala, ir con los perros del orfanato a la hora en que les echaban de comer, cuando suelen ser bastante feroces. Se sometió al olfateo de que fue objeto y luego se les unió a cenar carne cruda, desperdicios y huesos. Ella bajaba su cara al plato y sujetaba la comida al estilo perruno, dejando a Singh sumamente desconcertado por la manera en que los perros la habían reconocido como una de los suyos.

Lo que más llama la atención es que difícilmente algunos de ellos aprendieron a reír o sonreír y se mostraban sexualmente indiferentes.

Dormían desde el anochecer al alba, de acuerdo con las estaciones. Kaspar confundía sueños con la realidad y hablaba de sí mismo en tercera persona. Ni Victor ni Kaspar podían reconocer sus reflejos en un espejo; la niña oso turca se sentaba por horas en su sitio mirándose en un espejo. Auger observó que el niño gacela miraba su reflejo en una piscina de agua como si fuera un extraño.

Tampoco pudieron adquirir otras funciones humanas como utilizar el pulgar oponible.

Suelen pasar de un hogar adoptivo a otro y es frecuente que mueran jóvenes.

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Los niños salvajes (32)

RO CHOM H»™PNGIENG

En 1988 Ro Chom H»™pngieng, que en ese entonces tenía 8 años, estaba con su hermana más joven Ro Chom Noeung reuniendo sus búfalos en el borde de la selva en la lejana provincia de Rattanakiri, al norte de Camboya, a 350 kilómetros de la capital Phnom Penh, en las montañas cercanas a la frontera con Vietnam.

No se sabe cómo desaparecieron, pero esa fue la última vez que se les vio. Su padre pensó que los animales las habían matado.

Diecinueve años después, el sábado 13 de enero del 2007, un aldeano notó que faltaba algo de su alimento en su caja de almuerzo que había dejado en un árbol, cerca de su casa. Creyendo que era un animal, decidió atrapar al ladrón. Estacó el área y puso una trampa.

Recibió una fuerte impresión al ver una chica desnuda saliendo de la selva. Entonces llamó a otros aldeanos para que le ayudaran a atraparla. Estaba asquerosa, con el pelo largo, grasoso. Caminaba como un animal, gruñía y estaba muy asustada.

El jefe de la policía provincial Chea Bunthoeun dijo a Associated Press: «Él vio un ser humano desnudo, que parecía una persona de la selva, metiéndose furtivamente para robar su arroz».

Mao San, jefe de la policía del distrito de Oyadao dijo que la mujer era «mitad-humana y mitad-animal» y que no podía hablar ninguna lengua inteligible.

Los rumores de que unos leñadores habían atrapado a una mujer desnuda llegaron a la aldea del policía de 45 años Ksor Lou y éste decidió viajar a la aldea de Rattanakiri para echar un vistazo.

«Cuando la vi, estaba desnuda y caminaba encorvada hacia adelante como un mono, exactamente como un mono. Tenía los huesos flacos.

«Ella estaba tomando los granos de arroz de la tierra para comer».

Para su asombro la reconoció inmediatamente como su hija por una cicatriz en el brazo derecho, exactamente igual a una que su hija perdida había recibido con un cuchillo, debido a un accidente, antes de que desapareciera. Eso le convenció de que era su hija. Además, insistió, la joven se parecía a su esposa Ro Chom Soy.

La mujer estaba muerta de hambre, con el pelo llegándole debajo de la cintura hasta las piernas y un cuerpo ennegrecido por la suciedad.

«Se veía terrible, pero a pesar de todo eso, ella es mi niña.

«Estaba tomando los granos de arroz de la tierra para comer. Sus ojos eran rojos como los ojos de los tigres».

Ksor Lou no es el único miembro de la familia que afirmó que Ro Chom H’pngieng había vuelto. Su hermano Ro Chom Khamphi, de 25 años, dijo que en el momento en que ella llegó a su casa con Ksor Lou fue a tomar su brazo derecho para comprobar si había una cicatriz. Eso le convenció que la mujer de la selva es su hermana.

«Vi la cicatriz enseguida y supe que ella es mi hermana. Entonces comencé a llorar. Ésa es la prueba. La recuerdo muy claramente -lo digo, porque fui yo quién causó la lesión».

Sin embargo, a pesar de cierta semejanza física y de las cicatrices, la evidencia realmente es pobre, por lo que la policía planeaba enviar a la mujer a un hospital para un chequeo médico y un análisis de sangre. Ksor Lou y su esposa acordaron hacer una prueba de ADN para ver si empata con el de ella, y probar así si es o no su hija perdida.

Por otro lado, ya que la mujer no hablaba ninguna lengua inteligible, o que los aldeano pudieran entender, la comunicación con ella fue virtualmente imposible. Su larga ausencia y años pasados en la selva dejaron muchas preguntas por contestar y la falta de comunicación no ayudó a solucionar ninguno de los misterios que rodearon su desaparición por casi dos décadas.

La comunicación se limitaba a un lenguaje de signos y señales. Cuando tenía hambre o necesitaba ir al baño se acariciaba el estómago, y cuando tenía sed señalaba su boca. Sólo sabía decir tres palabras: dolor de estómago, padre y madre. Sin embargo gritaba o gruñía cuando alguien se le acercaba, incluso sus padres.

Pero Ro Chom Soy, la madre de 50 años, estaba alegre de ver a la que consideraba su hija perdida.

«Ella es realmente mi hija, soy muy feliz», dijo, agregando que la mujer mostraba las marcas que reconocieron ella y su marido. Estaba desnuda y no podía hablar ninguna lengua inteligible, pero indiscutiblemente, insistió, ella era su hija perdida Ro Chom H’pngieng.

El reencuentro fue feliz para los padres, pero al parecer no para la hija. Le fue muy difícil reajustarse a la vida normal en la sociedad humana. Rechazaba usar ropas o bañarse. No quería comer con los palillos y prefería arrastrarse en lugar de caminar como los seres humanos. Intentó varias veces escaparse de nuevo a la selva.

Comía como un animal, «quizá es la forma en que lo hacía en la selva», pero sólo aceptaba carne o fruta y rechazaba tocar el arroz o la avena, tal vez porque recordaba la forma en que la atraparon.

«Desafortunadamente, ella continúa gritando y desea ir de nuevo a la selva. No está acostumbrada a vivir con humanos. Tuvimos que vestirla. No es fácil pero la vida la está esperando», dijo Ksor Lou.

Una semana después de ser encontrada apareció calmada, vistiendo una blusa larga, blanca de cuello alto y una falda azul, impresa con flores, para la prensa mundial. Pero Ksor Lou dijo que el día anterior se había quitado las ropas y parecía lista para volver a la selva. Quería abandonar la minúscula choza de madera en donde viven 12 personas de la familia de Ksor Lou.

Dijo que la familia se las arregló para detenerla y la llevó a un templo budista próximo donde un monje la bendijo con agua bendita, en un intento por expeler cualquier espíritu malvado que la pudo haber poseído.

Para los miembros del grupo étnico minoritario Jrai, de las colinas de Phnong -quiénes tradicionalmente son animistas que veneran la naturaleza en lugar de tener una religión organizada- el movimiento era inusual. Ellos creían que los espíritus malvados del bosque todavía poseían a la muchacha.

Muchos aldeanos creían que fue llevada como un sacrificio para los dioses de la selva quienes la devolvieron por sus propias razones. Por eso la llevaron con los sacerdotes budistas para limpiarla de los espíritus malvados. El jefe de la policía del distrito Mao San dijo: «Están rezando para que los espíritus de la selva terminen con la muchacha y permitan que ella permanezca aquí».

«No adoramos ninguna religión, sino que tomamos el consejo de algunos viejos Khmer (etnia camboyana) para bendecir el agua y sacar las almas malvadas de su cuerpo», dijo Ksor Lou, su hija a su lado, estaba inmóvil como una piedra.

Mientras tanto Ro Chom H»™pngieng se la pasaba sentada o acostada en el piso, durmiendo o mirando fijamente con sus ojos vidriosos a los visitantes que iban a Gawk a la casa sucia, desvencijada de Ksor Lou. Le ha tomó el gusto a la colección familiar de videos y al karaoke.

«Ve fijamente ese vídeo sin pestañear. A ella le gusta mucho», dijo su padre.

«Si no está durmiendo, sólo se sienta y echa un vistazo a la izquierda a la derecha, a la izquierda a la derecha».

Pero no todos los vecinos se alegraron con el regreso de Ro Chom H»™pngieng. Algunos expresaron su escepticismo de que la mujer pudiera sobrevivir por sí misma en la selva y dijeron que al parecer la encontraron con su pelo cortado recientemente.

«Si ella estuvo en la selva por 19 años, ¿porqué tenía el pelo corto? Debería haber sido largo a menos que alguien le cortara su pelo en la selva».

En realidad le cortaron el pelo a la altura de los hombros después de bañarla para traerla a la aldea. Otra vecina, Cheat Ki, una comerciante de la aldea está muy asustada.

«Te juro»¦ que cuando ella me miraba, no me atreví a mirarla y tuve que voltear mi cara.

«Estaba tan asustada. Asustada por los espíritus malvados que pudieron haber venido con ella. En la noche antes de que fuéramos a dormir, después de verla, les dije a mis niños que cerraran la puerta por el miedo de que cierto mal pudiera venir a estrangularnos».

Y es que poco después de la captura de Ro Chom H»™pngieng emergieron informes de un misterioso hombre desnudo, de cabellos largos, que había sido visto en su compañía, pero se escurrió cuando intentaron atraparlo. Según estos informes, cuando la atraparon, ella habría estado con un compañero, que estaba armado con un machete.

Ro Chom Chanthy, la hermana más joven, dijo el diario Cambodia Daily que los aldeanos estaban asustados por el «hombre salvaje». Ella dijo: «Él tenía una espada larga y los aldeanos no pudieron capturarlo. Tenía tatuajes e hizo sus ojos muy grandes, por lo que los aldeanos estaban muy asustados».

Como Ro Chom H»™pngieng tenía marcas en su brazo, posiblemente por estar atada con una cuerda, algunos pensaron que ella pudo haber sido secuestrada y mantenida por años como esclava. Además, decían, su aspecto es el de una joven sana en lugar de una demacrada por haber pasado 19 años en la selva.

La región es una de las más alejadas de Camboya, hogar de las tribus de la minoría étnica, y tiene una larga historia de leyendas de gente que vive en el bosque, incluyendo hombres salvajes. La selva también proporciona abrigo a los refugiados del Khmer Rouge y de la guerra civil que siguieron a su caída.

Cuando la joven mujer desapareció la región estaba cubierta con bosques densos pero en los últimos años ha sido constantemente reducida para las plantaciones de anacardo y caucho, conduciendo a la especulación de que el hogar del «hombre salvaje» se está reduciendo y quizás lo esta forzando hacer incursiones para robar.

Algunos aldeanos pidieron que las autoridades tomen cartas en el asunto. Afirmaron que Ro Chom H»™pngieng podría estar traumatizada por lo que ella describe como alguien de «ojos tristes» (aunque nadie aclaró cómo es que Ro Chom H»™pngieng pudo describir eso, si no sabía hablar). La policía en el área respondió al caso con pasmo. El señor Mao, jefe de la policía del distrito, dijo a los aldeanos que podían buscar al hombre salvaje si deseaban a pero que no había planes para una búsqueda en la selva por parte de la policía.

Un criptozoólogo dijo: «¿Me estoy preguntando, si esta mujer fue secuestrada durante 18 años por el Nguoi Rung la gente salvaje de la selva vietnamita?»

Pero hay otra teoría que dice que las marcas en su muñeca son el resultado de años de estar atada, práctica común entre los aldeanos campesinos para hacer frente a la gente mentalmente enferma. Lo cual coincidiría con aquellos que dicen que fue llevada como un sacrificio para los dioses de la selva: una forma de deshacerse de una enferma mental.

A partir de aquí la familia comenzó a cerrar filas. Retiraron el permiso de tomar muestras de ADN para confirmar la identidad de la mujer, dijeron que querían que los dejen solos para compensar el tiempo perdido. Mao San, jefe de la policía del distrito de Oyadao ordenó a sus hombres proporcionar protección a la familia contra los curiosos. La policía colocó un cordón alrededor de su aislado hogar, en un esfuerzo de mantener a raya a los vecinos curiosos y los medios de comunicación mundiales.

Una gran cantidad de personas viajaron para verla y dejar sus donativos. Algunos sugirieron exhibirla en una jaula y llevar a los curiosos para que la vieran. Pen Bonnar, paladín de los derechos humanos ampliamente respetado en Camboya, llegó para determinar las necesidades de la mujer e intentar resolver los muchos rompecabezas que rodean su historia. Adhoc, una ONG establecida en la provincia, prometió conseguir ayuda psicológica para la mujer.

Guy De Launey, de la BBC en Phnom Penh, dijo que había otras posibilidades para su identidad.

Dijo que los miembros de las tribus vietnamitas de las colinas se cruzan a menudo a Camboya a través de las selvas. Muchos buscan asilo de la persecución religiosa y evitan el contacto con las autoridades.

En diciembre del 2004, cuatro familias en la misma provincia, que fue entrecruzada por las trayectorias de la marcha de Ho Chi Minh durante la guerra de Vietnam, emergieron después de 25 años de huir a la selva de la invasión vietnamita de 1979 del Khmer Rouge. Tal vez los «hombres salvajes» y la misma Ro Chom H»™pngieng pertenezcan a estos grupos de refugiados.

La ayuda psicológica llegó del otro lado del mundo. El psicólogo español Héctor Rifá profesor de la Universidad de Oviedo y miembro de Psicólogos sin Fronteras, viajó al remoto pueblo de Oyadaw para asistir a los supuestos padres en la rehabilitación de la niña salvaje.

Rifá es experto en Metodología Observacional aplicada a los pueblos indígenas del país asiático. La primera indicación de Rifá fue ordenar que no la apartaran de su familia ni la internaran en un hospital.

«Habría sido muy negativo para ella y para quienes la van a tratar después. Tras tanto tiempo alejada de la vida en comunidad, es preferible observar cómo se comporta en un entorno familiar, como es el de su poblado, que en la fría habitación de un hospital y en una ciudad cuyo idioma no entiende».

Coincide con él el psicólogo peruano David Jáuregui. «La mujer debe pasar por dos etapas. Primero debe recibir un buen diagnóstico que descarte si tiene un cuadro deficitario mental y permita ver las alteraciones que existen en los campos biológico, social y psicológico. Después, según los problemas que tenga, debe pasar por un tratamiento en el cual la familia debe cumplir un rol muy importante y por lo tanto no se le debe alejar de ella», precisó Jáuregui a El Comercio.

El método de Rifá, al parecer, dió los primeros resultados. La joven comenzó a sonreír a comer con más regularidad y a comenzar a decir algunas palabras. Esto se logró con el uso de objetos familiares y un trato cariñoso. El psicólogo español empleó osos de peluche, espejos y música para que Ro Chom H»™pngieng exprese sus emociones.

Para el filósofo español Fernando Savater «Es la hermana de Mowgli. En la imaginación, todos hemos sido niños salvajes en una época, la infancia, en que existíamos sólo nosotros y un exterior terrible, el mundo adulto. Todos hemos tenido que ser traídos del salvajismo a la civilización, de la oscuridad a la luz. Una reflexión básica que inspiran casos como el de esa chica camboyana o el del niño de Aveyron, del que hizo esa película sensacional Truffaut y del que por cierto hay un libro con prólogo de Ferlosio, es que la humanidad es una cosa que nos dan los demás, no es un mecanismo automático. En el útero social se produce nuestro segundo nacimiento, el que nos otorga verdaderamente carta de naturaleza humana. Los niños perdidos o arrojados fuera de la sociedad no pueden hacerse humanos, pierden la posibilidad de construirse un mundo, todo lo más un nicho ecológico».

De lo que no hay pista es del destino de la segunda hija, Ro Chom Noeung, que tenía seis años cuando desapareció el mismo día. Su padre dijo que había creído que ambas habían sido devoradas por los animales salvajes en el bosque y hace mucho tiempo que las había dado por muertas.

Hace unas semanas Ro Chom H’pngieng escapó nuevamente a la selva.

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Cuando los ovnis se disfrazan de señales de tráfico

CUANDO LOS OVNIS SE DISFRAZAN DE SEÑALES DE TRÁFICO

Recientemente Vicente Juan Ballester Olmos nos recomendó el sitio del crítico de la ufología Wim van Utrecht, un belga viejo amigo de Perspectivas Ufológicas. Una de las páginas de su excelente caelestia, se ocupaba del caso de una fotografía ovni tomada en 1975 en Andorra.

Mientras iba leyendo recordé el caso de la fotografía ovni de Williamette Pass, Oregon. De hecho Wim lo menciona al final de su artículo.

Las fotos de Andorra y Oregon son excelentes ejemplos de cómo los ufólogos tergiversan las cosas con tal de que se ajusten a sus creencias. También ejemplifica el hecho de cómo los objetos más banales son confundidos con «ovnis» (caso Andorra) y cómo testigos supuestamente confiables, pero que insisten quedar en el anonimato, tratan de engañar a los ufólogos y lo consiguen (caso Oregon).

Veamos primero el artículo de Wim van Utrecht:

Ovni girador fotografiado durante el despegue

En 1975, varios periódicos en lengua neerlandesa publicaron la historia de una notable fotografía tomada en Pas de la Casa, un resort de vacaciones en Andorra, el pequeño principado en el corazón de los Pirineos, escondido entre Francia y España. Citamos del periódico dominical belga Zondagsblad:

«Los Platillos volantes no existen», eso es lo que el matrimonio holandés R. y W. D. M. de Waddinxveen habían creído siempre. Pero desde sus vacaciones en España este mes, sus creencias recibieron un duro golpe, pues ahora la pareja carga con una fotografía que muestra un objeto inexplicable.

El 1 de julio de este año, la pareja salió con sus dos hijos a un viaje de un mes hacia España. En su camino a la Costa Dorada, la familia pasó la noche en Andorra. El clima era excelente, no había una sola nube en el cielo, y la familia estaba disfrutando de la vista panorámica. R. D. M. había traído su vieja cámara para hacer unas fotos de las vacaciones y era tan bello que quiso tomar una foto para llevarla a casa. Ella tomó una foto desde el vehículo en movimiento. A su llegada al destino final de su viaje, Calafell, el padre D. M. llevó el rollo a la tienda local de fotos. Las fotos estarían al día siguiente.

La señora D. M.: «Cuando llegamos allí un día más tarde para recoger las imágenes, el fotógrafo actuaba muy extraño. Mientras buscaba nuestras imágenes, nos contó que habíamos fotografiado un ovni. Nos miramos el uno al otro y empezamos a reír. No podía ser verdad, no habíamos visto nada. Pero cuando nos mostró la imagen de los Pirineos, en donde de hecho había una extraña contracción en la imagen que no podíamos explicar. Cuando hice esa foto, yo no vi nada especial, ni había nadie en el coche».

W. D. M.: «No podíamos creer a nuestros ojos. En poco tiempo todos en Calafell supieron de la imagen. Todo el mundo quería verla, pero nadie podía decirnos lo que era. Al final nos hastiamos por toda la atención».

La «Foto ovni de Andorra» escaneados directamente del periódico dominical belga Zondagsblad.

De regreso a Holanda, la fotografía, tomada con una cámara barata de un año, se mostró a los amigos, familiares y expertos ovni. Algunos especularon sobre los posibles motivos por los que este objeto no habría sido descubierto visualmente. Las explicaciones oscilaban entre «los objetos del espacio exterior son invisibles a simple vista porque tienen un campo magnético alrededor de ellos» a «la radiación ovni influye en la emulsión de la película fotográfica».

El documento incluso llamó la atención de la Fuerza Aérea de los Países Bajos, que lo imprimieron en la portada de su publicación oficial De Vliegende Hollander. En un artículo de dos páginas la Fuerza Aérea, se refirió al objeto desconocido como «un extraño fenómeno que, al parecer, acaba de despegar».

El conocido psíquico holandés Gerard Croiset examinó la foto y llegó a la conclusión de que representa un objeto metálico girando rápidamente. No tenía idea qué era el objeto, pero confiaba en que adentro no había criaturas vivientes. Antes de su muerte en 1980, Croiset había construido una sólida reputación de curandero, consultor de la policía sobre personas desaparecidas y psicometrista (una persona que puede leer información de un objeto sosteniéndolo en sus manos).

Referencias

Anónimo, Op vakantiefilm stond een UFO, Zondagsblad, No. 1400, 1975.

Hovinga Henk, Raadsels rond-point UFO-foto, Televizier, diciembre de 1975.

Anónimo, De luchtmacht es haar ‘UFO’s, Tijdschrift voor Ufologie, Vol. 1, No. 6, noviembre diciembre de 1975.

Evaluación

La intuición de Gerard Croiset es bastante precisa, por lo menos en lo que respecta a su declaración en relación con el aspecto metálico del objeto y la ausencia de seres vivos. No obstante en lo que respecta al movimiento giratorio, está lejos: una investigación realizada por el ahora desaparecido grupo ovni holandés NOBOVO (1) reveló que el ovni no es más que»¦ una señal de tráfico.

Ya en agosto de 1975, expertos fotógrafos de los laboratorios de Kodak en Rijswijk, Holanda, habían sugerido que la foto mostraba el reflejo de una señal de camino, tal vez un reflejo de la parte superior de la ventana medio abierta, o fuera del espejo derecho del auto. Los investigadores de NOBOVO fueron más categóricos. Para ellos no puede haber duda: el objeto es una señal de carretera fotografiada directamente desde un vehículo en movimiento lento (se calcula que la velocidad del coche no era mayor a 35 kilómetros / hora o 22 millas / hora) (2). Sin embargo la señora D. M. está absolutamente segura de que no había señales de tráfico en el largo y sinuoso camino en donde tomó su imagen. En julio de 1977, R. Friso, un miembro de NOBOVO viajó a Andorra con la esperanza de resolver el asunto de una vez por todas. Y así lo hizo. Friso descubrió la existencia de una señal de caminos triangular de bordes rojos y una flecha curva pintada de color negro sobre una superficie blanco amarillenta en el punto exacto desde donde la señora D. M. había tomado su foto «ovni».

¡El culpable! Esta imagen de R. Friso, miembro de NOBOVO no deja lugar a dudas en cuanto al origen del objeto no identificado en la foto tomada en el mismo lugar dos años antes por la señora D. M. (© R. Friso / NOBOVO – foto escaneada de Tijdschrift voor Ufologie, Vol. 3. No. 17)

Existen varias imágenes más de presuntos ovnis que resultaron ser fotografías de señales de tráfico tomadas involuntariamente desde vehículos en movimiento. Un ejemplo clásico es el Diamond Peak, Oregon foto (para más detalles, véase: Willamette Pass – November 22, 1966).

Nuestra opinión

Este es un claro caso de error de identidad. El objeto en la imagen fue identificado positivamente como un signo de carretera. La sombra en la esquina inferior izquierda debería haber dejado en claro inmediatamente que lo que estamos tratando aquí es una parte relativamente pequeña, triangular, que se apoya sobre un objeto sólido.

Notas y Referencias

[1] NOBOVO son las siglas de Nederlands Onderzoek Bureau voor Ongeïdentificeerde Vliegende Objekten (Oficina holandesa para la investigación de objetos volantes no identificados).

[2] Friso R., Verkeersbord-‘UFO’ in Andorra is er nog..!, Tijdschrift voor Ufologie, Vol. 3, No. 16, July-August 1977 y Tijdschrift voor Ufologie, Vol. 3, No. 17, September-October 1977.

http://www.caelestia.be/pdlc.html

El caso de Oregon ocurrió el 22 de noviembre de 1966 cerca de Williamette Pass y el protagonista fue un supuesto doctor en bioquímica que prefirió esconderse en el anonimato.

Este «doctor», de 50 años, se encontraba escalando el Diamond Peak y llevaba una vieja cámara Kodak 35, con intención de tomar vistas del paisaje.

La cámara tenía un rollo de película Panatomic X con 20 exposiciones. El «doctor» ya había tomado ocho fotos. Luego tomó otras dos a lo largo del trayecto. «De pronto, -escribe el fotógrafo profesional y ufólogo Adrian Vance -, algo apare­ció frente a él, por lo que con la cámara ante sus ojos oprimió instintivamente el obturador, pero no tuvo la seguridad de haber visto algo porque el fenómeno desapareció tan rápida­mente como apareció».

La foto tomada en Willamette Pass en Nov. 22, 1966.

Vance informa en su primer artículo aparecido en la Petersen«™s PhotoGraphic Magazine, y posteriormente reproducido en la Flying Saucers Review, que la cámara funcionaba irregularmente: «el obturador sufre de una enfermedad común a los modelos con el obturador entre el lente. El fluido lubricante se transforma en algo pa­recido a un adhesivo y las velocidades disminuyen. El síntoma es especialmente notable cuando la cámara está fría, como cuando se tomó el cuadro No. 11, que muestra lo que el hombre recuerda haber visto. Pero en esa pla­ca hay tres objetos en vez de aquél que el tes­tigo insiste haber observado. La diferencia en­tre lo que el hombre vio y lo que registró la cámara ha convertido a esta fotografía «“ en los círculos ufológicos especializados – en una de las más controvertidas de los últimos años. Sin embargo, la calidad de la foto y la probidad del testigo han mantenido invariable la importancia de la cuestión, sin que hasta el presente se haya encontrado explicación algu­na al caso».

Se supone que el testigo envió u foto a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos por conducto de un conocido de la Reserva. Según los ufólogos la respuesta fue que se trataba de tres objetos de los que se utilizan en el tiro al platillo. No se si esta versión sea verdadera pero no he encontrado referencias en los archivos del Libro Azul.

Luego envió la foto al National Investigation Committee on Aerial Phenomena, NICAP (Comité Nacio­nal de Investigaciones de Fenómenos Aéreos). Ahí fue analizada por Stuart Nixon quien concluyó que era trucada: «Esperamos cerrar el caso sin un estudio adicional».

Al parecer el «doctor» era amigo de una de las socias del NICAP, la señora Idabel Epperson, directora de la rama del Sur de California del NICAP. Ésta le envió la foto a uno de sus investigadores, el fotógrafo Adrian Vance. En su análisis Vance escribe:

«Teniendo en cuenta (por la estela inferior de vapor) que el objeto parece estar elevándose verticalmente de ese claro, disponemos de dos razones para aceptar la cifra de 300 pies – 91.5 metros – para la distancia. Y si revisamos la ecuación ante­rior para calcular el tamaño del objeto, tenemos la siguiente conversión:

«300 pies x 12 pulg/pie x 0.124 pulg. = 268 pulg. 2 pulg. alcance focal (tamaño de imagen) ó 22.3 pies «“ 6.8 metros -(diámetro del objeto).

«Sea lo que fuere, este Ovni está definitiva­mente fuera de la clase de los objetos usados en el tiro al platillo y es probablemente dema­siado grande como para ser lanzado por bro­mistas. Este simple análisis contraría las con­clusiones de la Fuerza Aérea y del NICAP. Este último nunca trató de explicar la fotografía, sino que se centró en el hecho de que el hombre vio una cosa y fotografió otra»¦

«En el momento en que apareció, el objeto fue visto por un hombre con un sistema visual que estaba funcionando en ciclos de 1/30 avo de segundo y por una cámara colocada a 1/100 de segundo, y f/8, cargada con película Panatomic X. Pero, como apuntamos más arriba, el obtu­rador no estaba funcionando a la velocidad indicada. Para determinar la velocidad real de funcionamiento recurrimos al densitómetro, que indicó que el cielo – en el negativo No. 11 – era cuatro veces más denso que en los restantes negativos de la misma tira de película. Esto im­porta un error de dos puntos que lleva la velo­cidad a alrededor de 1/30 avo de segundo. Esta velocidad es también consistente con la falta general de claridad de la fotografía, ya que 1/30 de segundo es justo el doble del intervalo nor­malmente recomendado para la fotografía manual».

Vance llega a las siguientes conclusiones:

«La secuencia de los sucesos registrados se­ría «“ entonces – ésta: 1) El obturador se abre y el objeto es registrado en una primera posición con una estela inferior de vapor; 2) El objeto desaparece y reaparece en la segunda posición, pero tiene un tamaño aparente menor; 3) El objeto desaparece, sin borrón o movimiento apa­rente, y reaparece en la tercera posición con un tamaño visiblemente mayor. El obturador se cierra.

«Es evidente que el objeto, o cambió de volu­men o se movió primeramente hacia atrás y después hacia adelante, superando en este último caso la posición originaria. Presumiendo que el objeto se desplazó, y que se hallaba a 300 pies en la posición final, las distancias rela­tivas correspondientes a las dos primeras posi­ciones serían las siguientes: 324 pies «“ 98.8 metros – en la pri­mera posición y 348 «“ 106 metros – en la segunda.

«Teniendo en cuenta que el diámetro estimado es de 22.3 pies, parecería que el objeto se movió «un espacio» hacia arriba y atrás al ir de la primera a la segunda posición; y un espacio hacia arriba y dos hacia adelante al moverse de la segunda posición a la tercera. La imagen del objeto en la segunda posición enca­ja justo entre las imágenes correspondientes a la primera y tercera posición, lo que confirma que el objeto se movía ¡con increíble precisión!

«Puesto que el obturador estuvo abierto 0,03 segundos y cada imagen parece ser de igual densidad, el objeto aparentemente fue visible 0.01 segundo en cada posición. El testigo pro­bablemente percibió un solo objeto en un punto determinado ya que su retina reunió una impre­sión borrosa de «algo» que apareció en el lugar, pero su recuerdo seria impreciso y poco claro, de la misma manera que el espectador de la mencionada película de «cuadros diferentes» sólo puede recordar uno o dos cuadros de la película, especialmente llamativos o provoca­tivos.

«La fotografía indica que este proceso de apa­rición y desaparición es no instantáneo. Los bordes del objeto son relativamente tenues y la parte inferior oscura es más negra en el centro. La luz del fondo pasa a través del centro por un periodo de tiempo menor que a través de los bordes.

«Â¡A nuestro juicio, esta fotografía es una prueba concreta de que un objeto puede hacerse desaparecer y reaparecer en otra ubicación!»

¡Wow! ¡análisis científico impresionante! ¿O no?

Recuerdo haber leído a Jacques Vallee, a John A. Keel y a Joseph A. Hynek referirse a esta foto. No se quién de los dos primeros mencionaba viajes en el tiempo que hizo este ovni para estar en tres lugares al mismo tiempo. Hynek decía que los escépticos se reían y se reían pero que el tema reclamaba trabajo y más trabajo. Pero lo que todos ellos destilaban era pseudociencia.

Irwin Wieder, un físico americano propietario de muchas patentes en el campo de la biotecnología, decidió investigar esta foto: ¿es posible fotografiar algo distinto a lo que se observa? ¿puede un objeto estar en tres lugares distintos al mismo tiempo?

Una versión condensada de su trabajo y la presentó en el congreso del Center for UFO Studies, en Chicago en 1981. Wieder se dio cuenta que la foto se parecía haberse tomado desde un vehículo en movimiento. Pensó que podría tratarse de un objeto cercano a la cámara y por lo tanto el tamaño estimado por Vance – 6.8 metros – debería estar equivocado.

Comenzó a tomar fotos de señales de tránsito desde su automóvil en movimiento. Hizo varias pruebas conduciendo a distintas velocidades y utilizando cámaras con distintas aberturas y diferentes velocidades. Después de una docena de intentos el resultado fue sorprendente.

En una de las fotografías desde un automóvil en marcha, la señal de tráfico presentó semejanzas sospechosas con el «ovni», en particular con respecto al «arrastre» vaporoso del objeto. El texto en el tablero, junto con las líneas es borroso y dibujan rayas oscuras y claras. Por último, un poste que sobresale y un poco de nieve dieron la ilusión perfecta de convexidad.

Foto de una señal de tránsito tomada desde un carro en movimiento. Note que el poste se transforma en una raya vaporosa. Foto International UFO Reporter.

Wieder dijo que, conociendo el tamaño del tablero, la longitud focal del lente de la cámara, y el tamaño de la imagen en el negativo original, se pudo calcular una distancia de unos sesenta pies «“ 18.3 metros – entre el «fotógrafo», y el tablero, una distancia confirmada por mediciones sobre el terreno.

Es decir, lo que el «doctor» fotografió fue una señal de tránsito desde un auto en movimiento. El «doctor» engañó a los ufólogos al decir que había visto un ovni y lo había fotografiado desde una posición fija. Los ufólogos retorcieron sus cálculos para que se ajustaran a sus creencias en vehículos que «pueden viajar en el tiempo para aparecer en tres lugares distintos en una misma fotografía».

En cierta ocasión, luego de mucho discutir, un testigo ovni aceptó que lo que se veía en la foto que le mostraba a Hynek era una nube, pero sin dejarse vencer dijo: «el ovni está detrás de la nube.

Foto de una réplica del panel original cubierto con nieve desde un carro en movimiento. Foto International UFO Reporter.

Lo que se ve en los videos del supuesto «ovni del eclipse» es el planeta Venus que ocupaba justo esa posición en el cielo. Pero Maussán afirmó que el ovni estaba delante de Venus.

Tal vez algún ingenuo (o necio) pudiera decir algo parecido: el ovni estaba delante (o atrás) de la señal de tránsito.

Hynek tenía razón, los escépticos nos seguimos riendo y riendo.

Referencias

Hynek Joseph Allen, The UFO Phenomenon: laugh, laugh, study, study, Technology Review, No. 83, julio 1981, Pags. 50-58.

Nixon Stuart, Oregon photo fails validation test, UFO Investigator, noviembre 1971, Pag. 3.

Nixon Stuart, Oregon photo still in doubt, UFO Investigator, agosto 1972, Pags. 2-4.

Nixon Stuart, Postscript on the Oregon photo­graph, UFO Quarterly Review, enero. 1973, Pags. 18-24.

Petrakis Perry, A l’épreuve du temps…, Phénomèna La revue des phénomènes OVNI, No. 20, mars-avril, 1994, Pags. 16-17.

Randles Jenny, UFOs and how to see them, Sterling Publishers, New York, 1992, Pags. 60-63.

Utrecht Wim van, Spinning UFO photographed during take-off, http://www.caelestia.be/pdlc.html Julio 2007.

Vance Adrian, UFOs and the Oregon photo, Petersen»™s PhotoGraphic Magazine, No. l, enero, 1973, Pags. 35-37, (reproducido en Flying Saucers Review, Londres, marzo-abril 1973, Pags. 3-6.)

Vance Adrian, UFOs, the eye and the camera, Barlenmir House, New York, 1977, Pags. 23-57.

Wieder Irwin, The Willamette Pass Oregon photo revisited: an explanation, Journal of Scien­tific Exploration, No. 7, 1993, Pags., 173-198.

Wieder Irwin, The Willamette Pass photo ex­plained, International UFO Reporter, vol 18, No 6, noviembre – diciembre 1993, Pags. 18-­19.