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Pareidolias musulmanas

PAREIDOLIAS MUSULMANAS

Los lectores que nos han seguido desde Perspectivas saben que hemos ido documentando, a lo largo del tiempo, la aparición del fenómeno llamado Simulacrum (del latín simulare, «parecerse a, hacer aparecer como real algo que no lo es», usado para describir la representación de otra cosa, tal como una estatua o una pintura, especialmente de un dios; una imagen sin la sustancia o las calidades de la original) o Pareidolia (del griego eidolon -figura o imagen- y el prefijo par -junto a o adjunta-).

El simulacrum o la pareidolia es un fenómeno psicológico consistente en que un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen, aunque también puede ser un sonido o un sabor) es percibido erróneamente como una forma reconocible. Se trata de las conocidas figuras de animales o caras que se pueden «ver» en las nubes, en los mosaicos de los baños, en los terrenos pedregosos o en las hojas de los árboles. También se pueden «escuchar» mensajes en discos reproducidos al revés, o voces en nuestro propio idioma escuchando conversaciones o canciones en idiomas distintos a los nuestros. El que algunos vean a una nave de otro planeta en un fenómeno natural (como los planetas, parhelios, nubes lenticulares, luz zodiacal, centellas»¦) también es un simulacrum.

Es algo propio de la naturaleza humana, aunque se han encontrado ejemplos en otros animales, y que se ha ido modificando a través de la evolución como una herramienta de subsistencia.

A lo largo de los años he ido publicando los relatos aparecidos en la prensa que dan cuenta de estos fenómenos. Así hemos hablado de la famosa virgen del sándwich, o de la virgen de chocolate, etc.

Mi interés en este fenómeno no es reciente. Desde principios de los setenta inicié la colección de recortes de periódicos con casos de pareidolias. En los ochenta comencé a investigar algunos casos in situ: diversas apariciones de vírgenes en piedras, comales y frutas. Para 1993 contaba con un archivo de más de 700 casos. En ese año la revista Duda nos encargó la realización de una serie de reportajes sobre el asunto. En compañía del ufólogo crítico Óscar García estuvimos reencuestando algunos de los casos de mi colección, así como casos nuevos. Durante poco más de dos semanas recorrimos el centro del país para ver la más reciente aparición de una virgen en una sandía, debajo de un puente de la calzada Zaragoza, o en un comal en una ranchería de Tultitlán. Cada vez que visitábamos un lugar nos mencionaban dos o tres apariciones en otros sitios. Aunque algunas ya las habíamos visitado, parecía que era un asunto de nunca acabar. Decidimos concluir y presentar nuestra investigación.

Algo que siempre me llamó la atención fue que todas las «apariciones» que investigamos estaban relacionadas a una creencia cristiana o católica. Tal vez no tendría nada de raro si consideramos que México es un país eminentemente católico. Pero, posteriormente, en los casos que iba encontrando en la prensa internacional o en Internet, la mayoría seguían la misma pauta: eran figuras de Cristo o de su madre.

Es cierto que en ocasiones se veían animales o incluso «marcianitos verdes», pero nunca encontré una pareidolia de Alá o de Yahvé. Y nunca la encontraré.

La razón es simple. Mientras los cristianos hacen representaciones de su dios o de sus santos, para los judíos y los musulmanes eso está prohibido. No hay figuras, dibujos ni fotografías de Yahvé o de Alá.

¿Quiero esto decir que ni los judíos ni los musulmanes experimentan fenómenos pareidólicos? ¿Luego entonces hay algún error en la teoría psicológica de los simulacra, ya que parte de la humanidad no los experimenta?

Como veremos a continuación tanto los musulmanes como los judíos tienen percepciones del tipo pareidólico. En este artículo me ocuparé del caso de los musulmanes y dejaré los ejemplos de simulara judíos para una nota posterior.

SHIRK

Decíamos más arriba que los musulmanes consideran como idolatría la asociación de una cosa (figura, fotografía u objeto) con dios. A este pecado lo llaman Shirk y, por lo tanto, está prohibido hacer iconos de Alá o de sus profetas (Mahoma, Jesucristo, Moisés«¦). Para los musulmanes dios no tiene forma corporal, aunque se le puede describir en lenguaje humano por su nombre y atributos. Estos atributos están contenidos en el mismo Corán (القرآن [al-qurʼān], literalmente «la recitación»; también se le llama Al Qur’ān, Al KarÄ«m o El noble Corán; o bien, de forma transliterada, Quran, Koran y Alcorán)

A dios sólo se le puede representar mediante la representación caligráfica de su nombre: Dios (Alá, الله). Según los musulmanes existen 100 nombres de dios (los «más bellos nombres de Dios», Allah al-asma al-husna), pero los hombres sólo conocen 99. El hombre que llegue a conocer el centésimo nombre de dios será dotado de sabiduría eterna.

Los musulmanes consideran a los judíos y cristianos como «gente de Libro», mientras que a los politeístas se les llama mushriq o «adoradores de ídolos». Estos últimos son considerados herejes por cometer el pecado de Shirk (lo opuesto a Tawhid, o la unicidad de Dios), y serán severamente condenados el día del juicio. Pero los peores son los ateos; estos ni siquiera tienen derecho a la vida en un país musulmán.

Entonces, ¿por qué se relaciona la estrella, la luna creciente y el color verde con el Islam? En realidad estos eran los símbolos del Imperio Otomano y han llegado hasta nuestra época, pero sin tener ningún significado religioso. Los únicos «adornos» permitidos en una mezquita son los azoras (capítulos del Corán) caligrafiados.

El libro sagrado de los musulmanes está compuesto de 114 capítulos (azoras, سورة), cada uno dividido en versículos (aleyas, آيات). Se cree que fue revelado a Mahoma (Muhammad, محمد), por medio del ángel Gabriel (Yibrail o Yibril, جبريل). Estos azoras, con sus aleyas originalmente fueron transmitidos oralmente y posteriormente escritos en hojas de palmeras, trozos de cuero o huesos.

Lo mismo que los judíos con la Torá, los musulmanes dicen que el Corán es la palabra «eterna e increada» de Dios, por eso no debe haber ni un solo cambio. Dicen que desde que fue revelado ni un solo signo se ha cambiado. Las traducciones del Corán no se consideran un Corán y sólo se permiten para extender la palabra de Alá, pero en la liturgia se utiliza exclusivamente el árabe.

ALÁ

Entonces, si no hay representaciones de Alá ni de sus profetas, ¿cómo es que decimos que los musulmanes también pueden percibir pareidolias? El truco está en qué es lo que buscan los musulmanes en las nubes o en los terrenos pedregosos y mosaicos. No buscan a Mahoma ni a Alá, o más bien, no buscan una figura humana sino una palabra: الله (Alá). En efecto, las pareidolias en el Islam aparecen en peces, carneros, nubes y frutos que muestran la palabra الله.

De hecho hay una «base teórica» en el mismo Corán. Algunos aleyas hablan de «Signos». Por ejemplo, en la azura 2, llamada La vaca (Al bacara), aleya 99, podemos leer:

2.99 La vaca (Al bacara)

Te hemos revelado, en verdad, Signos claros y sólo los perversos pueden negarlos.

La azura 3 La familia de Imran (Alí Emran), aleya 101, dice:

3.101 La familia de Imran (Alí Emran)

¿Cómo podéis dejar de creer si se te muestran los Signos de Alá y Su Enviado se halla entre vosotros? Quien se aferre a Alá será dirigido a una vía recta.

Finalmente leemos en la azura 41, Han sido explicadas detalladamente (Fossílat), aleya 53:

41.53 Han sido explicadas detalladamente (Fossílat)

Les mostraremos Nuestros Signos fuera y dentro de sí mismos hasta que vean claramente que es la Verdad. ¿Es que no basta que tu Señor sea testigo de todo?

Estos «Signos» son los que buscan los musulmanes en las nubes y en otras fuentes de pareidolias, como lo veremos en el video que se anexa.

Existe una excepción en las pareidolias musulmanas que está relacionada con la figura humana. Durante los rezos se suele adoptar una posición llamada Ruku»™at. Esta consiste en inclinar el tronco hasta que la cabeza alcance la atura de las caderas. Las manos deben estar sobre las rodillas y muslos, con las palmas de las manos planas. Esta posición debería soportar un vaso de agua sobre la espalda, sin derramar su contenido. Al inicio de la incorporación se debe decir Subhana Rabbi al-‘Adim (Exaltado sea mi Señor el Inmenso). Y cuando se llega a la posición erguida Rabbanâ wa laka al-Hamd.

Pues bien, hay una fotografía de un tronco que parece una figura humana adoptando la posición de Ruku»™at. En todas las demás la constante es el nombre de Alá.

Al final parece que todos los hombres somos iguales y percibimos pareidolias muy similares, lo único que nos hace diferentes es nuestro dios o nuestros dioses (o la falta de ellos).

El "Buda" de la montaña

Aparece «Buda» en la cima de una montaña

Una sombra de forma humana en medio de un arco iris aparece en la montaña Zushan después de una fuerte lluvia en Qinhuangdao, provincia de Heibei, al Norte de China, 1 de julio de 2007 de. La visión, que muchos turistas creyeron era el Buda, permaneció por más de una hora. [Newsphoto]

http://www.chinadaily.com.cn/china/2007-07/03/content_908778.htm

En realidad se trata de un efecto de difracción de la luz llamado Espectro de Brocken o Gloria que algunos ufólogos ignorantes de los fenómenos naturales (como Bruno Cardeñosa), han confundido con extraterrestres.

La vaca raptada por los extraterrestres

LA VACA DE ALEXANDER HAMILTON

¿EL PRIMER REPORTE DE MUTILACIÓN DE GANADO?

Una de las historias más sensacionales de encuentros cercanos y mutilación de ganado se urdió en el siglo diecinueve. Se trata de la vaca de Alexander Hamilton, que se dice fue raptada por los extraterrestres. La historia ha sido reproducida por muchos ufólogos como Jacques Vallée quien le concede espacio en su Anatomy of a Phenomenon y su Pasaporte a Magonia. La historia de Hamilton ha gozado de cierto renombre entre los ufólogos, quienes durante mucho tiempo la han incluido en sus crónicas. Pero fue Frank Edwards quien la hizo realmente famosa.

Durante la oleada de avistamientos de la «Nave Aérea» en el medio oeste americano, un próspero ganadero de Le Roy, Kansas (el ya citado Alexander Hamilton) vio en compañía de su hijo y de uno de sus empleados, cómo una extraña nave en forma de puro lazaba una de sus terneras y huía en el aire. La versión de Edwards dice así:

«¦Un informe mucho más reciente, el de un granjero próspero y prominente, Alexander Hamilton, de LeRoy, Kansas.

Éste dice en una declaración jurada, con fecha del 21 de abril de 1897.

«El lunes pasado fuimos despertados alrededor de las 10:30 de la noche, por un ruido entre el ganado. Me levanté, pensando que quizá mi perro dogo estaba haciendo sus travesuras; pero al salir a la puerta vi, para mi asombro total, que una nave aérea descendía lentamente sobre mi corral, aproximadamente a cuarenta varas (200 metros) de la casa.

«Llamé a mi empleado Gid Heslip y a mi hijo Wall, tomamos unas hachas y corrimos al corral. Mientras tanto, la nave había estado descendiendo poco a poco, hasta que no estuvo a más de diez metros del suelo y nos aproximamos a menos de cincuenta de ella.

«Constaba de una gran porción en forma de puro, posiblemente de noventa metros de longitud, con un compartimiento de transporte abajo. Este se encontraba hecho de cristal o alguna otra sustancia transparente, alternada con una cinta angosta de algún material. Se hallaba iluminado brillantemente en su interior y todo era visible con claridad»¦ se encontraba ocupado por seis de los seres más extraños que he visto en mi vida. Se hallaban parloteando unos con otros, pero no pudimos comprender una palabra de lo que decían.

«Toda parte de la nave que no era transparente, tenía un color rojizo oscuro. Permanecimos mudos por el asombro y el miedo. Entonces, algún ruido atrajo su atención y proyectaron una luz sobre nosotros. Al vernos, hicieron funcionar de inmediato alguna energía desconocida y una turbina enorme, de alrededor de nueve metros de diámetro, que estaba girando con lentitud debajo de la nave, comenzó a rezumbar y la nave se elevó con la ligereza de un ave. Cuando se encontraba alrededor de noventa metros arriba de nosotros, pareció detenerse y flotar directamente encima de una novilla de dos años, que estaba bramando y saltando, al parecer atada a la cerca. Fuimos hasta ella y descubrimos un cable de poco más de un centímetro de grueso, atado con un nudo corredizo en torno a su cuello y que subía hasta la nave desde la ternera, enredado en la cerca de alambre. Intentamos soltarlo pero no pudimos, así que cortamos el alambre, para ver que la nave se elevaba lentamente, con novilla y todo, desapareciendo hacia el noreste.

«Regresamos a casa, mas estaba tan asustado que no pude dormir. El martes me levanté temprano y salí a caballo, esperando encontrar algún rastro de mi vaca. No pude conseguirlo, pero al volver, por la noche, hallé que Link Thomas había encontrado ese día el cuero, las patas y la cabeza en su campo, más o menos a cinco o seis kilómetros al oeste de LeRoy. Pensando que alguien hubiera sacrificado una bestia robada, había traído el pellejo al pueblo, para su identificación; estaba muy intrigado al no haber podido hallar ninguna huella en el suelo suave. Después de identificar el cuero por mi hierro, volví a casa. Sin embargo, cada vez que me acostaba a dormir veía esa maldita cosa, con sus grandes luces y su gente horrible. No sé si son demonios o ángeles o qué son; pero los vimos y toda mi familia vio la nave y no quiero tener ninguna relación más con ellos.».

CERTIFICACIÓN

«Hamilton ha residido en Kansas por mucho tiempo y es conocido por todos en los condados de Woodson, Allen, Coffey y Anderson. Fue miembro de la Cámara de Diputados. Juró por su honor sagrado la veracidad de su relato.

«Como hay, siempre ha habido y siempre habrá escépticos e incrédulos cuando se presenta la verdad de cualquier cosa que linde con lo improbable, y sabiendo que algunas personas ignorantes o suspicaces dudarán de la veracidad de la declaración anterior, los suscritos damos fe de lo siguiente:

«Que hemos conocido a Alexander Hamilton por entre uno y treinta años y que nunca hemos oído poner en duda su palabra en el sentido de la sinceridad o la veracidad y que creemos verdaderamente que su declaración es cierta y correcta.

«Firmado: E. W. Wharton, Inspector Estatal de Petróleo

M. E. Hunt, Sheriff

W. Laubert, Comisario del Sheriff

H. H. Winter, banquero

H. S. Jonson, Farmacéutico

J. H. Stitcher, Abogado

Alexander Stewart, Juez de Paz

F. W. Butler, Droguero

James W. Martin, Escribano

y H. C. Rollins, Administrador de Correos

Suscrito y jurado ante mí, hoy, a los 21 días de abril de 1897.

Como las declaraciones juradas son consideradas material de evidencia ante las cortes más altas de la tierra, estamos justificados al dar más peso del acostumbrado a la historia anterior, en los anales de estas naves extrañas»¦ y de su «gente horrible», como los llamó el señor Hamilton.

ALEXANDER HAMILTON

La historia de Hamilton fue impresa originalmente en The Farmers Advocate, de Yates Center, el 23 de abril de 1897. Posteriormente sería reimpresa en varios periódicos de los Estados Unidos, como The St. Louis Globe-Democrat, del 28 de abril, haciéndole varios cambios y añadiendo diversos adornos. Finalmente llegó a publicarse en países tan lejanos como Inglaterra o Francia.

Pero, ¿quién era este Alexander Hamilton?

Parece ser que el señor Hamilton nació en el condado de Gallatin, Kentucky, el 12 de septiembre de 1832. Su padre fue John O. Hamilton, quien también había nacido en ese estado. Su madre, Hannah Gregg, también era natural de Kentucky.

John y Hannah tuvieron diez hijos. Alexander fue el segundo.

Alexander asistió a la primaria y secundaria locales y al cumplir 16 años se inscribió en la Universidad de Covington, en donde comenzaría sus estudios de preparatoria, pero posteriormente se cambiaría al Western Collegiate Institute en Patriot, Indiana. Finalmente se graduaría en una universidad de negocios en Marietta, Ohio, y más tarde en una universidad de leyes en Louisville.

Al cumplir dieciocho años de edad comenzó a hacer sus estudios universitarios en docencia, en una universidad de Tennessee. Sólo estuvo dos años en esta universidad después de lo cual regresó a Kentucky para estudiar una carrera de leyes. En 1854, al graduarse, fue admitido en la barra de abogados de Kentucky.

Al año siguiente se mudó a Kansas, instalándose primero en Leavenworth, posteriormente en Council Bluffs, Iowa., luego en el condado de Clinton, Missouri. En ese lugar se enroló en el ejército para pelear contra México. Alcanzó el grado de capitán. Con su compañía regresó a Kansas, en donde se unió al grupo de colaboradores del gobernador Geary, quien lo nombró general de los Kansas Home Guards.

Luego sería nombrado maestro de vagones, en los ferrocarriles, y tasador encargado de comprar ganado a los indios. En varias ocasiones logró escapar que le cortaran el cuero cabelludo. Finalmente renunció y se estableció en LeRoy, condado de Coffey, comenzando a trabajar como abogado. Atendió la legislatura de 1857, tuvo éxito en hacer establecer el condado y fue designado por la asamblea a la Oficinas de Ventas y Registro de Hechos del condado.

También fue el primer director del correo de Vernon, Juez de Paz y por dos años fue sheriff del condado de Woodson. Con el dinero ganado compró una gran porción de tierra en la vecindad de LeRoy, y al mismo tiempo comenzó a dirigir un gran almacén mercantil.

En el 22 de febrero de 1858, se caso con Anna Davis, de Nueva York, la boda fue en Bloomington, Illinois. Anna murió en 1873, y Alexander continuó viviendo en el condado de Coffey hasta 1875, cuando vendió su tierra y se mudó al condado de Woodson, en donde compró seiscientos cuarenta acres en Cherry Creek en el municipio de Everett.

En Everett se dedicó a comprar y vender ganado.

Se casó por segunda ocasión. Su nueva esposa era la hija del general John B. Scott, natural de Virginia, Jane Scott. La señora Scott era miembro de la Asociación de Colonos de los condados de Coffey, Allen y Woodson. Murió en 1880.

Alexander Hamilton tuvo catorce hijos: T. W. Plummer y Fred Pearl, ambos de Yates Center; Alice; los gemelos John O., de Vernon y Charles C.; Stanley; la señora Ed Vetito, de Yates Center; Alex. O.; Gus H., que sirvió en el vigésimo regimiento de Kansas en las Filipinas; Herbert, peluquero en Yates Center; Clarence P., que también fue miembro del vigésimo regimiento de Kansas; Grace, esposa de Eber Holiday; S. Wallace, que fue el hijo que se menciona en el relato.

Hamilton era, por lo que se ve, un prominente miembro de la sociedad de Kansas. Un «testigo de elite», dirían los ufólogos actuales. Sólo habría que descontar que en el otoño de 1858 fue acusado de matar a John Haney, en un duelo a tiros en Le Roy. Hamilton fue juzgado en la Corte de Justicia y fue absuelto.

Tenemos un caso de una historia increíble contada por una persona creíble. ¿O no?

EL CLUB DE MENTIROSOS

En 1976 el editor de la revista Fortean Times, Robert Rickard, solicitó la colaboración del escritor de ciencia y periodista escéptico Robert Schadewald, para verificar la historia de la desaparición de David Lang y de la vaca raptada a Alexander Hamilton. Schadewald, quien posteriormente sería colaborador del Skeptical Inquirer, hizo una brillante investigación de ambos casos y publicó los resultados del cuento de Lang en la revista Fate de diciembre de 1977, mientras que su manuscrito de 35 páginas sobre el caso de Hamilton fue acaparado por editor asociado de Fate, Jerome Clark.

Schadewald descubrió un artículo que apareció en la edición del 28 de enero de 1943 de un pequeño periódico de Kansas: The Buffalo Enterprise. Este artículo fue publicado cuarenta y seis años más tarde que la nota del Advocate. El Buffalo había reimpreso el cuento original de Hamilton, y uno de sus lectores, Edward Hudson, respondió con una carta que decía que él había sido el editor del Farmer Advocate de Yates Center.

Hudson volvió a publicar su relato el 20 de septiembre de 1946 en el Yates Center News. El reportero contó las circunstancias que rodearon el cuento de Alexander Hamilton de Le Roy y Vernon. Hudson escribió:

«Acababa de comprar e instalar un pequeño motor de gasolina, creo que era el primero en venir a Yates Center, y lo use para hacer funcionar mi maquinaria»¦ la vieja prensa Country Campbell y darle una patada a los prensistas. Invité a muchos de mis amigos a la tienda trasera a que vieran trabajar el motor. Hamilton era uno de ellos. Él exclamó, «Ahora puede volar, la historia del dirigible que inventamos»¦»

La historia de la vaca se había creado una tarde mientras los miembros del club de mentirosos bromeaban alrededor en la oficina del periódico.

Con esta información, Jerome Clark colocó un anuncio en la edición del 16 de septiembre de 1976 del Yates Center News, solicitando información adicional de cualquiera que tuviera alguna noticia:

«En 1976 conduje una investigación de la historia y hablé con el redactor del periódico de Kansas, Yates Center, que entonces publicó un artículo corto que pedía a cualquier persona que supiera cualquier cosa sobre la historia que entrara en contacto conmigo. Supe de una mujer cuya madre había estado en la casa de Hamilton en abril de 1897, cuando Alex le contó a su esposa sobre el cuento que él y sus amigos (miembros de un club local de mentirosos) habían inventado. Uno de los amigos era el redactor del periódico local. En 1943 éste redactor, haciendo un recuento de su carrera, recordó la broma y las circunstancias de su creación.

«Mi exposición apareció primero en el número de febrero de 1977 de Fate. (También escribo sobre ella en la página 17 de mi libro High Strangeness (UFO Encyclopedia #3). Posteriormente, Eddie Bullard encontró una carta de Hamilton en un periódico de Missouri, el Atchison County Mail (del 7 de mayo de 1897), en la cual Hamilton reconoció alegremente que él había inventado el cuento».

Pronto el Yates Center News recibió una carta de la señora Donna Shaw, cuya madre, Ethel Shaw, de 93 años de edad, afirmaba haber estado presente en la casa del rancho de Hamilton cuando el señor Hamilton llegó a casa y contó la historia que había inventado a su esposa. Aquí está el relato de la señora Shaw:

«Recuerdo muy bien esa tarde hermosa como si fuera ayer. Yo, era una joven muchacha de cerca de catorce años, que visitaba el hogar de Hamilton con la señora Hamilton y su hija, Nell, cuando el señor Hamilton vino a casa de la ciudad, se quitó su equipo, y entró al cuarto en donde estábamos. Hamilton se sentó en una silla y comenzó casi inmediatamente a contar esta historia diciendo, «Ma, inventé una historia y se la conté a los muchachos en el pueblo y se publicará en el Advocate este fin de semana.

«Él parecía bastante exaltado sobre lo que había hecho pero la señora Hamilton fue sacudida por lo que él le había dicho y ocasionalmente decía, «Oh, Alex,» o «¿Porqué, Alex?» Pero no nos trastornó a las muchachas ya que sentíamos que era solo una historia fabricada, con todo reflexioné un poco en ello mientras regresaba a mi casa aquella tarde. Les dije a mis padres sobre eso pero no parecieron preocuparse, «No prestes ninguna atención a ella pues es sólo otras de sus historias».

La señora Shaw también reveló que todos los firmantes de la declaración jurada eran miembros del club local de mentirosos, que acostumbraban contarse entre si cuentos inventados. El grupo se deshizo poco después de la broma de Hamilton. La historia del dirigible de Hamilton fue un intento exitoso de ganar la competencia del club de mentirosos de crear el cuento más extraño. Era tan buena que fue puesta en el periódico como broma. Los miembros del club no tenían ninguna idea en ese entonces de qué tan eficaz era esta mentira que llegaría a engañar a miles de personas alrededor del mundo, y que continúa engañado a los ufólogos hasta nuestros días.

Hamilton se basó en el dirigible Campbell para su descripción de la «aeronave», el cual tenía una forma ovoide y estaba confeccionado en seda china y medía unos 48 metros de largo. Contaba con una gran hélice horizontal con varias paletas en la parte interior, y un timón rectangular en la parte trasera.

Ocho años antes del incidente había aparecido un artículo de prensa ilustrado con el dirigible de Campbell.

Los clubes de mentirosos de los pueblos pequeños eran toda una institución en los Estados Unidos de finales del siglo diecinueve. Eran muy comunes en aquella época como una forma de diversión popular, de la cual pocos de nosotros estamos hoy en día enterados. Se trataba de grupos que, ante el tedio de la vida rural, se divertían ideando bromas pesadas, cuentos e historias ficticias para burlarse de sus vecinos.

Este tipo de diversión fue llevado a la literatura por autores de la talla de Edgar Allan Poe y Ambrose Bierce. Incluso varios de los cuentos de este último son considerados como historias verdaderas en la moderna literatura magufa, como el caso de David Lang.

Poco más tarde, el historiador, ufólogo y especialista en el tema de las aeronaves de 1897, Eddie Bullard, localizó en el Atchison County Mail, del 7 de mayo de 1897, una confesión en toda regla del señor Hamilton, donde admitía que la historia era una broma inventada en función de su calidad de miembro del «Club de Mentirosos» de LeRoy, Kansas: Todo fue una broma.

REFERENCIAS

D»™Aigure Josiane y D»™Aigure Jan, La «Nave Aérea» de 1897 era terrestre, Contactos Extraterrestres, No. 118, México, 8 de julio de 1981, Págs. 18.

Daniel Cohen, The Great Airship Mystery: A UFO of the 1890’s, Dodd, Mead & Co., New York, 1981, Pags. 92-102.

Edwards Frank, Platillos voladores, Editorial Diana, México, 1967, Págs. 18-20.

Jerome Clark, The UFO Book: Encyclopedia of the Extraterrestrials, Visible Ink, 1998.

Neeley G. Robert, Jr., UFOs of 1896-1897: The Airship Wave, Fund for UFO Research, 1988.

Rickard Bob, Fortean Corrigenda: Disappearance of David Lang, Fortean Times, London, October 1976.

Schadewald Robert, David Lang Vanishes…Forever, Fate, December, 1977, Pags. 54-56 y 58.

Vallée Jacques, Anatomy of a Phenomenon, Ace Books, 1965.

Vallée Jacques, Pasaporte a Magonia, Plaza & Janes, Barcelona, 1972.

Ovnis en México. Década de los 50 (Final)

LISTADO DE REPORTES OVNI EN LA REPÚBLICA MEXICANA EN LA DÉCADA DE LOS CINCUENTA

En nuestros archivos tenemos 75 casos de platillos voladores en México, en la década de los cincuenta. Algunos de ellos corresponden a un mismo estímulo (el caso de la Lunave, por ejemplo), por lo que en realidad podemos hablar de un número menor al anterior. Si bien es cierto que no se ha hecho una revisión exhaustiva de todos los periódicos mexicanos de aquella época, la verdad dudo mucho que la cantidad de casos, publicados en los periódicos, sobrepase los 100.

Como mencionábamos, sólo Héctor Escobar se ocupó en su momento de la publicación de un catálogo de esta naturaleza. Carlos Guzmán y Alfonso Salazar hicieron un trabajo parecido en lo tocante a avistamientos relacionados con la aviación militar y civil mexicana. Pero en los archivos de asociaciones ufológicas mexicanas que yo conozco (CIIFOP, OVNI Club de México y AMECE), no había catálogos de la magnitud del de Escobar. Ésos grupos estuvieron activos en los setenta y ochenta. De otros grupos, recientemente solicité información a Guzmán, director del CIFEEEAC, pero después de dos meses no ha respondido a mi llamado (en el momento de publicar esto en Marcianitos Verdes ya han pasado casi 4 años). Lo mismo ocurrió con el capitán Alejandro Frank, director de Alcione. No he solicitado la colaboración de Rubén Manrique (San Luis Potosí), del OVNI Club de Monterrey, ni de los ufólogos de Veracruz, Querétaro y Michoacán, porque no soy persona de su agrado. En cuanto a las revistas y boletines ufológicos, Contactos Extraterrestres, el Boletín del CIIFOP, Magazine Año 2000, Contacto OVNI, OVNI, Oculto, Enigmas de la Humanidad «¦ y tantas otras que se han venido publicando en México, y con las cuales tuve alguna relación editorial, puedo asegurar que tampoco se ocuparon del tema. Por ello, creo que sin equivocarme mucho, los casos OVNI en México en esa década, aparecidos en algún medio de comunicación, no pasan de 100. Y la razón es que en México poco importan los OVNIs al hombre de la calle. Sólo cuando en un medio masivo, como la televisión, irrumpe un personaje tan irresponsable como cretino, que a todo le encuentra un lado misterioso, y que ofrece dar los 15 minutos de fama de Warhol, o de, tan sólo mencionar el nombre del testigo por televisión o radio, se dispara la casuística mexicana. Jaime Maussán lo logró. Poco después de los maratónicos programas de casi 12 horas de duración, en los que nos enfrentábamos miembros de la SOMIE vs los ufólogos (en una proporción de 1 a 4 o 5), los reportes OVNI en México subieron a las nubes. Tan es así que Maussán informa poseer más de 10 mil videos OVNI recolectados en unos 10 años (Ballester Olmos le envidiaría con unos pocos miles de fotografías coleccionadas en casi 60 años en todo el mundo).

Pero, qué validez tienen esos reportes. La mayoría, ninguna. Se han llegado a extremos ridículos en los que basuritas debidas a la impresión de fotografías, defectos de la película, reflejos en objetos pulidos, chismes, delirios, y cualquier detalle que se les pueda ocurrir, se ha considerado un OVNI. Es como un concurso: «dame un tema y yo te fabrico un OVNI».

Un hormiguero. No, esos insectos dejaron de existir en México hace muchos años. Seguramente es la huella de un OVNI.

La muerte de la abuelita de Maussán. Seguramente la mataron los alienígenas por lo que su nieto esta descubriendo en la televisión.

El tal Noguez está estreñido. Efecto electromagnético de los OVNIs, y castigo por su escepticismo.

He oído tonterías más grandes. No se burlen.

Por eso creo que la ufología mexicana post Maussán «vale madre».

Ahora bien, de los 72 casos (ni siquiera uno por mes), 33 pueden ser debidos a la observación de globos meteorológicos; 6 son observaciones de objetos astronómicos; 14 son fraudes; y 12 no encuentro explicación debido a la escasez de datos.

Vicente diría:

Manuel, a los objetos astronómicos. Luis Pacheco, ocúpate de los globos. Noguez, debunkea los casos sin explicación.

Pero yo me pregunto: ¿Vale la pena investigar y darle nuestro tiempo a los OVNIs? ¿Con qué fin? ¿Y si los explicamos? ¿Y si no los explicamos? ¿A quien «chingaos» le importa? ¿A los miembros de Anomalist? ¿A los ufólogos? ¿Y el mundo, allá afuera? ¿Tenemos alguna obligación con ellos? ¿De qué sirve explicar una oleada a los escépticos? Ellos ya saben por donde van los tiros. ¿Deberíamos dirigirnos al público no ufológico? ¿A los ufólogos, para tratar de convencerlos? ¿Nos importan tipos como Maussán, Riffo, Benítez o Hesseman? Por mi, que se vayan a la»¦

Y sin embargo me propongo salir al interior del país a investigar algunos casos de la oleada de 1950, los casos de Juchipila y Apizaco (¿fraudes o reentradas?), y Bonilla (en colaboración con Martín Fragoso). No tengo ni las botas siete leguas de Benítez (la que cuenta los kilómetros), ni los millones de pesetas que requiere para hacer sus investigaciones. Simplemente es una necesidad por la droga que es la ufología, una necesidad por perder el tiempo.

Este artículo apareció originalmente como:

Ruiz Noguez Luis, Tabla de la oleada mexicana década de 1950, Cuadernos de Ufología, No. 30, 3ª Epoca, Santander, España, 2004, Págs. 127-133.

Ovnis en México. Década de los 50 (8)

CHUECOTENIAS DE LA OLEADA MEXICANA DE 1950

Siempre he creído que la ortoténia de Aimé Michel es pseudociencia. O por lo menos es el uso de algunas herramientas matemáticas aplicadas de manera errónea. Ya en su momento el doctor Donald Menzel demostró varios de los errores en los que había incurrido Michel.

Aquí, utilizando un ejemplo práctico (la oleada mexicana de marzo de 1950) veremos algunos otros errores en los que se puede caer utilizando esta técnica.

Nuestra hipótesis inicial es que gran parte de las observaciones de dicha oleada se debieron a la presencia de globos meteorológicos que se desplazaron a lo largo del territorio mexicano. Teniendo en mente lo anterior ubicamos en un mapa de la República Mexicana cada uno de los casos en los que (por la descripción, movimientos y datos generales que dieron los testigos), nosotros suponemos que se trató de una observación de globos.

Hemos dividido los avistamientos en tres partes:

  • Las observaciones del 8 al 10 de marzo
  • Las observaciones del 10 al 13 de marzo
  • Las observaciones del 15 de marzo

Las razones de esta división son muy claras y más que evidentes:

– Primeramente, porque me dio la gana.

– Segundo porque de esa manera se ajustan mejor los datos.

Consideremos pues, de nuestra tabla de avistamientos de la década de los cincuenta en México, los primeros 28 casos. El primero (Mazatlán, Sinaloa) pudiera ser interpretado como una centella, pero también como un globo procedente del mar. Debido a la hora, 20:00 horas, el viento estaba soplando hacia la playa y un globo procedente del Pacífico bien podría hacer el recorrido que se describe. Como en este caso tenemos dudas del posible estímulo, haremos a un lado este caso. Lo mismo ocurre con los casos 4 y 5.

El caso 2 es, probablemente, la observación de un globo meteorológico, pero como es un caso solitario, en tiempo, que no proporciona mayor información, pasaremos de largo.

El caso 3 es, indudablemente una fotografía de un bólido.

De los casos 7 a 9, 28, 31, 33, 35, 37 a 39, 43, 63 y 71 no podemos apuntar ninguna hipótesis de identificación debido a los escasos datos con los que contamos.

El caso 11, que incluso cae dentro del intervalo de tiempo que nos interesa (8 a 10 de marzo) lo haremos, mañosamente, a un lado, pero luego volveremos a tomarlo. Lo mismo haremos con los casos 26 y 27.

El fraude de Dimmick, caso 13, tampoco ocupará nuestra atención.

Los casos 23 y 25, por su posible vinculación a Venus, serán tratados en otro momento.

Nos quedamos, pues, con los casos 12, 14 a 20, 22 y 24. Diez reportes distribuidos en tres días.

ERRORES Y SUPUESTOS

Los datos se trasladaron a un mapa (Figura 1) y se intentaron varias regresiones (lineal, polinómica y logarítmica) en Excel (Figuras 2 a 4). Como los resultados son muy parecidos, nos quedamos con la regresión lineal (mínimos cuadrados). Posteriormente, en el mapa, se trazó la línea recta obtenida de esta forma.

En archivos anexos se puede tener una mejor visión de estas figuras. Ruego a los miembros de Anomalist que se están tomando la molestia de leer estas líneas, dirigirse a esos anexos pues las figuras de esta página solo tienen una función ilustrativa.

Aquí tenemos los primeros inconvenientes de las ortoténias. Lo que en nuestro mapa aparece como una línea, trasladado a la superficie de la Tierra, sería una franja de terreno de entre 3 y 5 kilómetros. Además, dependiendo de la ubicación de los testigos (si estaban en una planicie o en una meseta) y de las condiciones de la observación (buena o mala visibilidad), el horizonte de percepción para esos testigos sería un círculo con radios que podrían tener mucha variación (¿10, 20, 100 kilómetros?).

¿Qué queremos decir con esto? Supongamos un observador en el centro de la ciudad de México. Supongamos muy buenas condiciones de observación (una visibilidad de 100 kilómetros a la redonda, lo que no es tan extraordinario si consideramos que el Popocatépetl está a unos 70 kilómetros en línea recta y que, antes de que se formara la capa de smog era perfectamente visible desde cualquier punto de la ciudad). Un objeto suspendido sobre la ciudad de Cuernavaca, otro sobre Zumpango y un tercero sobre Toluca (en caso de que se pudieran ver, es decir, que las montañas no impidieran su observación), y que fueran reportados por dicho observador, serían graficados, en un mapa, sobre la ciudad de México, porque el testigo se encontraba en ese sitio. Pero los objetos estarían a 85, 30 y 65 kilómetros de distancia, en ciudades distintas. Esto sesgaría, de manera muy pronunciada, la línea que se fuera a trazar sobre nuestro mapa.

Otro problema al que nos enfrentamos es que los mapas son sólo representaciones en dos dimensiones de un objeto, la Tierra, de tres dimensiones. Por lo tanto, los objetos que hay en la Tierra sufren una deformación al representarse en un plano. Es decir, la línea que se ve recta en nuestro mapa, no lo es necesariamente sobre la superficie del terreno. La variación que se tenga depende del tipo de proyección que se haya utilizado (Mercator, Cónica conforme de Lambert, cilíndrica, plana»¦). Para cada tipo de proyección se debe utilizar una trigonometría cónica, cilíndrica o plana, según el caso. Este fue uno de los errores cometidos por Michel y por Ferriz (en su OVNIs y la arqueología en México), ya que originalmente utilizaron una trigonometría plana sobre mapas con proyecciones cónicas.

Otro problema es el asunto de los tiempos. Como no es un experimento controlado, los observadores no tienen sincronizados sus relojes. Supongamos que un avión pasó por el punto A y pocos minutos después lo hizo por el punto B. El testigo del punto A dice que el avión lo sobrevoló a las 12:00, mientras que el testigo del punto B afirma haber visto el avión a las 11:55. La razón, de esta aparente incongruencia, es que los relojes no estaban sincronizados. Pero si esos reportes aparecen en la prensa relatados de esa manera, la sucesión real de acontecimientos (primero A y luego B), se invierte (primero B y luego A) y con ello se llega a resultados erróneos.

En el caso que nos ocupa tenemos otro inconveniente. Estamos suponiendo que el trayecto de estos globos (si es que fueron globos) es completamente rectilíneo. Más adelante volveremos sobre el asunto.

El segmento de línea entre Chihuahua y el punto en la frontera de los Estados de Puebla y Guerrero comprende poco más de 2,000 kilómetros. Esto nos da una velocidad para los globos de 30 a 50 Km/h.

FIGURA 1 Distribución de los avistamientos del 8 al 10 de marzo

FIGURA 2 Regresión Lineal

FIGURA 3 Regresión Polinómica

FIGURA 4 Regresión Logarítmica

LOS AVISTAMIENTOS DEL 8 AL 10 DE MARZO

De la gráfica y de los reportes de periódico tenemos que un objeto, probablemente un globo proveniente del Norte (Estados Unidos), se observó en la ciudad de Chihuahua, el 8 de marzo de 1950 entre las 11:50 y 14:15 horas (caso 12). Más de 85,000 testigos vieron el objeto. Se dijo que tenía «forma de media Luna con cuerdas».

Se tienen 5 reportes de avistamientos ocurridos al día siguiente. Sólo se tiene el dato del tiempo en los avistamientos de Coahuila (Torreón y Saltillo). En la primera ciudad se vio entre las 12:30 y 14:00 horas; mientras que en la capital del Estado se reportó a las 14:30 a 15:00 horas. En ambos casos se le vio hacia el Suroeste. En el mapa nuestra línea efectivamente se encuentra al Oeste de esas ciudades. Ahora bien, la distancia más corta de estas ciudades a nuestra línea recta es de 10 a 15 kilómetros para Torreón y de 240 kilómetros para Saltillo. Dudo mucho que alguien en Saltillo hubiera podido ver un globo meteorológico a esa distancia. El objeto debió haber estado más cerca. Esto lo colocaría en un lugar entre Torreón y Saltillo. Luego, el observador de Torreón debió haber informado que el objeto se encontraba al Sureste. Lo que evidentemente no ocurrió.

Puede haber dos explicaciones para lo anterior: Que fueron dos los globos involucrados; que el globo derivó hacia la ciudad de Saltillo saliéndose de nuestra línea recta (la cual, en la práctica, no tenía porque seguir).

Luego tenemos tres puntos en donde se reportaron avistamientos el 9 de marzo: Pachuca, en Hidalgo; León e Irapuato, en Guanajuato.

Pachuca es conocida como «La Bella Airosa», la razón es que la mayor parte del año es recorrida por fuertes vientos. La República Mexicana esta flanqueada por varias cadenas montañosas: La Sierra Madre Occidental, La Sierra Madre Oriental, que se unen a través de la Meseta Central, formando una especie de embudo, en cuyo punto más estrecho se encuentra la ciudad de Pachuca. Esa es la razón, explicada de manera muy burda, por la que en ese punto se generan vientos de gran velocidad. En esa zona se forma una especie de tubo de Bernoulli que produce el fenómeno.

La trayectoria de nuestro supuesto globo ha sido a través de la parte baja del territorio mexicano. A ambos lados (derecha e izquierda) se encuentran las cadenas de montañas. Los vientos del Norte dirigen a nuestro globo hasta Pachuca, en donde tiene dos opciones: pasar por sobre las montañas hacia Oaxaca o hacia Veracruz; o entrar en una especie de amplio remolino, rebotando entre las montañas. Ese remolino gira en el sentido de las manecillas del reloj (efecto Coriolis).

Si lo anterior es verdad, nuestro globo derivó desde Coahuila, pasando por Zacatecas y San Luis, hasta la ciudad de Pachuca. De ahí giró hacia la izquierda y se dirigió a Guanajuato (León e Irapuato). Luego, cerrando la espiral, bajó hacia Querétaro, San Juan del Río, subió la Meseta Central, se le vio en el D.F. y finalmente partió hacia Guerrero y Oaxaca.

Esta trayectoria se podría confirmar averiguando la hora en que fue visto en cada uno de esos puntos.

Pero existen algunos inconvenientes para esta trayectoria.

Se desconocen reportes en las ciudades de Zacatecas, San Luis Potosí[1], Guanajuato, Toluca, Puebla y Cuernavaca. Todas estas ciudades están lo bastante cerca de nuestra línea recta como para que se hubiera observado el objeto. Guanajuato, por ejemplo, está más cerca que León e Irapuato. La línea pasa, incluso, justo por encima de Cuernavaca.

¿Existieron avistamientos en estas ciudades y yo los desconozco? ¿Fueron reportados en los periódicos locales? Esto es parte de lo que se tendría que investigar posteriormente.

Hasta aquí, como hemos visto, no tenemos una ortoténia (línea recta), sino una línea con muchos bucles: una «chuecoténia». Michel estaba equivocado, no existen las ortoténias.

LOS CASOS DEL 10 AL 13

Tomemos los casos 27, 29, 31, 32 y 33 para nuestro siguiente análisis. Dejemos el caso 28, «un objeto brillante gris opaco» (que seguramente era una nave de otro planeta porque no conozco algo que sea, al mismo tiempo, brillante y opaco. Tampoco nos ocupemos del 30, porque no nos sirve más que como punto final de nuestra «chuecoténia» (son tres globos estrellados).

En esta ocasión nuestro objeto entra al territorio mexicano a través de Reynosa, Tamaulipas. Esta ciudad colinda con El Paso, Texas. El objeto fue visto a las 13:15 horas. Al día siguiente, 15:00 horas se observa un objeto en Monterrey, Nuevo León. El objeto se dirigía al Oeste. Se debió haber visto en Saltillo, pero no tengo reportes conocidos. En Saltillo se observó un objeto, pero fue un día antes (10 de marzo). ¿Hubo confusión de fechas?

Luego el objeto parece que hizo un amplio giro, derivando hacia el Sur. Se tiene un reporte en Aguascalientes, el 12 de marzo, y otro en la Ciudad de México, el mismo día. Si fue el mismo objeto, se debió haber desplazado a unos 250 a 500 Km/h (suponiendo que el avistamiento de Aguascalientes se halla dado alrededor de las 9:00).

Finalmente se observó un objeto sobre el Aeropuerto de Veracruz, el 13 de marzo.

Si nuestra «chuecoténia» es correcta, el globo hizo un amplio «semicírculo». Figura 5.

Nuevamente, existen puntos o ciudades sobre nuestra línea de las que no tenemos referencia de avistamientos. En Tlaxcala se debió haber visto en algún momento entre el 12 y el 13 de marzo.

FIGURA 5 Distribución de los avistamientos del 10 al 13 de marzo.

EL 14 DE MARZO. UNA FECHA CONFLICTIVA. 15 DE MARZO. REGRESO A LA «NORMALIDAD»

Una invasión de globos (o de platillos volantes, lo que usted guste y escoja) se verificó el 14 de marzo de 1950 sobre el territorio mexicano. De costa a costa y de frontera a frontera, los «globovnis» recorrieron nuestro país. Se les vio en Nuevo León, Sinaloa, Tlaxcala, D.F., Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

Inútil sería tratar de trazar una «chuecoténia». O suponemos que fueron varios globos e, incluso, avistamientos de objetos astronómicos, o la influencia de los medios de comunicación, o tendremos que aceptar que los marcianos hicieron de las suyas aquel día.

En cambio, el 15 de marzo tenemos una trayectoria bien definida. Comienza con un avistamiento en el puerto de Veracruz, para luego desplazarse hacia León, Guanajuato, y Lagos de Morenos, Jalisco. En estas últimas dos ciudades se vio, definitivamente, el mismo objeto. La observación se hizo a las 13:00 y el objeto se movía de Oriente a Poniente.

Siguiendo esa dirección, pero virando hacia el Norte, el objeto debería llegar a Durango, y justo ahí se tiene otra observación.

Nuevamente no tenemos confirmación de avistamientos en Zacatecas, Aguascalientes, Querétaro y el D.F.

La Figura 6 muestra nuestra «chuecoténia».

FIGURA 6 Distribución de los avistamientos del 15 de marzo

Finalmente existen siete observaciones, en días consecutivos, que proporcionan una de las líneas más interesantes y que, al parecer, se extiende alrededor del mundo. La primera se dio en Bacalar (Laguna), Yucatán, el 24 de febrero. Continuó en Atasta (Laguna), Campeche, 25 de febrero. Benito Juárez (Presa), Oaxaca, 26 de febrero. Ocotlán (cerca de la Laguna de Chapala), Jalisco, 27 de febrero. Santa Rosa (Presa), Jalisco, 28 de febrero. Ideal (frente a la Laguna Santiaguillo), Durango, 29 de febrero. Nuevo León (un charquito), Baja California Norte, el 30 de febrero.

Lo más interesante es que las observaciones se dieron sobre sitios en donde existe una gran acumulación de agua: lagunas, presas y charcos. En algunos de ellos existen plantas generadoras de electricidad, líneas de distribución, transformadores y el foco de la casa de don pedro Ferriz. Esto confirma la ecuación OVNIs «“ masas de agua «“ líneas de corriente eléctrica.

Siguiendo los cánones implantados por Michel, hemos bautizado esta línea tomando la primera letra de la población, para formar la sigla: BABOSIN. Según nuestros cálculos esta línea se extiende por todo el mundo. Rogamos a otros investigadores continúen la investigación de esta línea en otros lugares del planeta, con el fin de confirmar o refutar la hipótesis de la «chuecoténia».

CONCLUSIONES

La oleada mexicana del 50 no sigue los patrones establecidos por Michel y sus ortoténias. Las observaciones mexicanas se distribuyen en amplias curvas y en bucles que, a mi juicio, podrían interpretarse como las trayectorias que uno podría esperar de los globos meteorológicos. No soy experto en este campo, pero supongo que así se comportan estos artefactos.

La descripción que de esos objetos hicieran en su momento diversos testigos, así como los dibujos y fotografías que se obtuvieron de los mismos, confirmaría que una parte generosa de la oleada mexicana de marzo del 50 se debió a la observación de globos meteorológicos.

Sin embargo, este trabajo esta sustentado en procedimientos pseudocientíficos por lo que sus resultados son más que dudosos. Lo único rescatable sería la línea BABOSIN que demostraría, de alguna manera, uno de los pilares de la ufología: la credulidad.

Continuará…


[1] En el caso de San Luis Potosí si existe un reporte, el 10 de marzo, de un objeto que «parecía Venus». La fecha coincide con nuestra hipótesis del movimiento en espiral. ¿Se trató de Venus o de un globo?

Este artículo apareció originalmente como

Ruiz Noguez Luis, Chuecotenias de la oleada mexicana de 1950, Cuadernos de Ufología, No. 30, 3ª Epoca, Santander, España, 2004, Pags. 117-126.